Artículo

Asimetrías territoriales en el Ecuador: Un enfoque desde el espacio rural

Pablo Loor Cedeño
Universidad técnica de Manabí, Ecuador
Diana Asunción Bravo Vélez
Universidad técnica de Manabí, Ecuador
Lorena Cobacango Villavicencio
Universidad técnica de Manabí, Ecuador

Asimetrías territoriales en el Ecuador: Un enfoque desde el espacio rural

ECA Sinergia, vol. 10, núm. 1, pp. 123-131, 2019

Universidad Técnica de Manabí

Recepción: 02 Julio 2018

Aprobación: 06 Diciembre 2018

Resumen: Las ideas que a continuación se desarrollan permiten aproximarse al conocimiento de aquellos aspectos que caracterizan el desarrollo territorial de Ecuador en general y específicamente en las zonas rurales, teniendo en cuenta que la agricultura es considerada como una actividad económica de peculiar significado para la economía del país, la que históricamente ha sido una importante fuente de empleo, un factor generador de acumulación y se ha ubicado en un lugar privilegiado en las exportaciones, sin embargo, El objetivo de la investigación se centra en evidenciar que es en el ámbito rural donde se encuentra el conjunto de las asimetrías territoriales y en él se concentra el segmento de población más excluido, donde la situación socioeconómica es expresión de pobreza e inequidad. Metodológicamente este propósito se logra a través de la descripción y el análisis de diferentes variables vinculadas a la temática. Los resultados del presente trabajo permiten evidenciar que las disparidades territoriales sostenidas a través del tiempo contribuyen a la inestabilidad socioeconómica de importantes segmentos poblacionales en el Ecuador.

Palabras clave: inequidad, zonas rurales, agricultura, población, acumulación.

Abstract: The ideas that are developed below allow us to approach the knowledge of those aspects that characterize the territorial development of Ecuador in general and specifically in rural areas, taking into account that agriculture is considered as an economic activity of peculiar significance for the economy of the country , which historically has been an important source of employment, a generator of accumulation and has been located in a privileged place in exports, however, the evaluation allows us to glimpse that it is in rural areas where the most depressed pole is located. the set of territorial asymmetries and it concentrates the segment of the most excluded population, where the socioeconomic situation is an expression of poverty and inequity. This purpose is achieved through the description and analysis of different variables linked to the theme.

Keywords: Inequality, rural zones, farming, population. Accumulation.

INTRODUCCIÓN

En la contemporaneidad, las asimetrías y desproporciones territoriales en el Ecuador, por su relevancia, tienen que ser estudiadas a partir de las reflexiones que explican la deformación estructural originada desde el propio proceso de la colonización, período en el que se consolidaron como centros de poder económico las provincias de Quito, Guayaquil y Cuenca, es por ello que cuando se crea el Estado ecuatoriano, el poder político estaba bajo la dirección de las elites criollas más representativas en estas provincias (Aguilar, 2012), las que durante los primeros años de la República siguieron siendo los tres ejes o polos territoriales representativos de las distintas actividades económicas más dinámicas, entre las que se destaca la agricultura por constituir la principal fuente de empleo y el factor de acumulación principal. (De La Torre, 2013).

En la zona costera de Guayaquil a mediados del siglo XIX se da un proceso de crecimiento económico basado en la exportación del cacao, produciéndose allí una concentración de riqueza proveniente de las exportaciones (Berdota y Gerchunoff, 2011), lo que le permitió a la economía ecuatoriana crecer por algunos años, más que ninguna otra en Suramérica, quedando bien definidos dos poderes inconfundibles, el de la sierra conservadora latifundista y el de la costa exportadora- importadora, este último representado por pocas familias dueñas de haciendas que se apropiaban del

89% de la ganancia global (De la Torre, 2013).

En la década de los sesenta del siglo XX, el grupo exportador del banano, café y cacao, se encontraba debilitado por la crisis económica que desacelera el ritmo de crecimiento del PIB en un 6% (Banco Central del Ecuador, Cuentas Nacionales, 1982. En: De la Torre, 2013), dicha crisis fue superada en los 70 con la aparición de otro producto de exportación: el petróleo, reactivando el modelo primario exportador y constituyéndose en la base fundamental de la economía. Aunque la gama de productos exportables se amplió, estos continuaron siendo primarios, es decir, producción del agro con escaso valor agregado: cacao, café, banano; productos del mar: camarón, atún y otras especies; y el petróleo.

En los últimos decenios del siglo XX y en los años iníciales del XXI el modelo económico neoliberal profundizó la concentración de la riqueza, la hegemonía del capital sobre el trabajo, la pérdida de soberanía, la mercantilización extrema, la privatización, las prácticas especulativas y depredadoras del medio ambiente (Fierro, 2017)

En este período se produjeron sucesivas devaluaciones monetarias “la tasa de inflación se

acercaba a los tres dígitos, los salarios reales se depreciaban en 11%, la pobreza urbana ascendía al

46%, se había producido una devaluación anual del 174%, el déficit del sector público no financiero ascendía al 4% del PIB, un número elevado de ecuatorianos perdían sus depósitos bancarios, los capitales se fugaban al exterior y se empobrecían los sectores populares y medios por el desempleo, hechos que provocaron un masivo proceso migratorio a Estados Unidos, España y otros países, fundamentalmente desde las zonas rurales más pobres del país, provocando abandono del campo y desintegración familiar”(Hurtado, 2011:5). El discurso neoliberal desde el gobierno central decía reconocer a las comunidades, a la multiculturalidad, sin embargo las prácticas fueron excluyentes, no consideraban la integralidad del país y al mismo tiempo marginaban lo local.

La organización territorial que caracterizó al Estado ecuatoriano estructuró y profundizó a lo largo de su historia, enclaves de desarrollo que determinaron la inequidad socioeconómica y la concentración de los ingresos nacionales. La institucionalidad pública se fue configurando en torno a estos enclaves, lo que generó por una parte focos de concentración, y localidades completamente desatendidas que vieron minimizadas las posibilidades de su desarrollo y de las poblaciones residentes en ellas (SENPLADES, 2013), lo que ha ocasionado una desigual distribución de la riqueza y la consolidación de las asimetrías entre territorios.

METODOLOGÍA

Para la realización del trabajo, metodológicamente se utilizaron métodos y técnicas que permiten

analizar hechos y fenómenos para explicar la problemática planteada. De acuerdo a la complejidad del estudio. se utilizan los métodos:: Descriptivo, el cual permite evaluar características de una población o situación en particular, como caso específico, el origen de las asimetrías territoriales existentes en el Ecuador. Inductivo, medio para realizar deducciones lógicas a partir de principios a través de la recolección de datos y categorización de las variables encontradas, para alcanzar conclusiones de carácter general. Explicativo, para buscar causas y razones que ocasionan determinados contextos económicos y sociales derivados de las asimetrías territoriales. Analítico, porque permite dividir las partes y elementos para revelar las potencialidades y debilidades socioeconómicas presentes en los espacios rurales del Ecuador.

RESULTADOS

Es importante destacar que la brecha que explica las desproporciones relacionadas con la dimensión territorial del desarrollo en el país no se ha modificado. La disparidad territorial en Ecuador según Mendieta (2014), se define comparando el valor agregado per cápita de la provincia más rica – Pichincha- en el año 2010, que es 35 veces mayor que el correspondiente a la provincia más pobre

–Bolívar-. El censo realizado en dicho año, refleja una polarización económica y poblacional a favor de Pichincha, Guayas y Azuay, las que concentran cerca del 53% de las empresas y emplean al 60% del personal ocupado del país (Fierro, 2017).

Estas asimetrías territoriales sostenidas a través del tiempo son perjudiciales porque inhiben el crecimiento económico y pueden contribuir a su inestabilidad de carácter socioeconómica. Sería más preocupante si las condiciones territoriales no permitieran un cambio. La polarización global y local no solo resulta al observar variables de desempeño económico, sino también si se incluyen variables que determinan el potencial competitivo local, lo cual implica problemas estructurales de la economía territorial ecuatoriana. Se construye un indicador de competitividad potencial, que es la capacidad que tienen los territorios para ser competitivos en el ámbito nacional. Y decimos potencial porque nos muestra las capacidades hacia el futuro y no en este momento.

En los últimos años ha existido una significativa disminución de la pobreza -lo que se muestra en la figura 1, no obstante las disparidades socioeconómicas a nivel territorial se mantienen, lo que se constata al comparar la situación entre grandes urbes como Pichincha, Guayas y Azuay con Chimborazo, Napo y Morona Santiago.

Figura1: Mapas de pobreza por consumo Ecuador.

Mapas de pobreza por consumo Ecuador.
Figura1
Mapas de pobreza por consumo Ecuador.
INEC, 2016.

El nivel de desigualdad medido por el coeficiente de GINI -si bien se ha reducido en los

últimos años- pero sigue estando entre los más altos en Latinoamérica. “En el Brasil, Chile, Colombia, el Ecuador y México, más del 20% del ingreso total se concentra en el 1% más rico, mientras que en la mayoría de los países desarrollados (exceptuando los Estados Unidos) esta cifra no supera el 15%” (Bárcena, 2016: 126).

Para enfrentar el carácter excluyente de la organización territorial descrita con anterioridad, el gobierno de la “Revolución Ciudadana” trabaja en pos de la desconcentración y descentralización, como mecanismos para generar un desarrollo equitativo y equilibrado en el país y para consolidar una estructura estatal que considere las distintas realidades locales en sus acciones en todo el territorio nacional y que desencadene un ejercicio de redistribución del poder (Falconi, 2012).

Particularmente el desarrollo rural ecuatoriano en la actualidad está siendo manejado en base al concepto del “Buen Vivir”, estipulado tanto en la constitución de Ecuador como en el Plan Nacional del Buen Vivir, actualmente llamado Plan Nacional de Desarrollo de Ecuador (2017-2021) reconociendo al territorio como un organismo vital, entendido como el espacio en donde existen las interacciones humanas, culturales, ambientales y económicas.

En la nueva constitución del año 2008 se establecen las competencias de los diferentes niveles de gobierno: provinciales, cantonales y parroquiales. Entre ellas se destaca la intervención en el ámbito rural para el fomento del desarrollo productivo, manejo de cuencas y micro cuencas, en la generación de infraestructura que permita alcanzar el desarrollo, principalmente en la vialidad, riego, mantenimiento y energía del sector rural. Para el fiel cumplimiento de estas competencias se necesita coherencia en la aplicación de políticas, instrumentos y líneas de acción, que les permitan cumplir con la misión encomendada.

Aunque específicamente las competencias productivas se asignaron a los gobiernos provinciales y parroquiales, las mismas también dependen del ámbito urbano manejado por los Gobiernos Autónomos Descentralizados cantonales (municipales). Las acciones de los tres niveles deben estar sincronizadas, y en correspondencia con las orientaciones dadas por el Gobierno Nacional. En este sentido, el desarrollo agropecuario y productivo, no puede ser concebido fuera del desarrollo territorial/local. En términos generales es posible señalar que en el sector rural se ha generado una transformación positiva, lo que se explica en parte por el incremento de la demanda de productos alimenticios destinados al consumo interno, y a la exportación; y por otra parte el desarrollo rural ha permitido la participación y el liderazgo de los pueblos indígenas y de las mujeres en los procesos de producción, transformación, distribución y comercialización.

Se comienza a avanzar hacia un crecimiento económico inclusivo y sostenible, abarcando la diversidad de género y cultura, permitiendo que las poblaciones excluidas contribuyan, participen y se beneficien del proceso de crecimiento del Ecuador. No obstante, a pesar de la transformación que se ha venido dando en el sector rural, aún existen grupos de población marginados de aquellos procesos que cumplen funciones en el abastecimiento de alimentos al mercado nacional, los que no cuentan con la atención necesaria por parte de las políticas públicas. Por ello uno de los principales problemas del desarrollo rural local en el Ecuador son las asimetrías económicas entre los distintos grupos sociales y territorios, las que en algunas zonas van en aumento, permitiendo el incremento de la inequidad. Tal es el caso de la región Sierra donde se ha mantenido un nivel alto de pobreza rural, debido a diversas condiciones relacionadas con superficies reducidas (el campo ecuatoriano consta de

64%de fincas de menos de 5 hectáreas) y de un acceso muy limitado al agua de riego, contribuyendo

a la inseguridad alimentaria de los hogares campesinos.

La agricultura ha significado a lo largo de la historia, y más aún en el actual contexto globalizado, la actividad primaria de mayor importancia en la economía nacional, por cuanto representa para el país, el asentamiento del mayor conglomerado poblacional y, por consiguiente, su mayor fuente de trabajo. Así mismo es el sustento real para la alimentación de la población. (Larrea,

2016).

A través de este importante sector se obtiene la materia prima indispensable para la agroindustria, considerada otra importante fuente de trabajo, y también posibilita el impulso del sector comercial interno y externo. Por otra parte, la agricultura cuando es debidamente atendida e

incentivada, puede contrarrestar las constantes migraciones masivas de los habitantes del agro hacia los grandes centros urbanos, donde se incrementa en proporción geométrica los extensos cinturones de miseria.

Específicamente en el área rural, la pobreza en el 2016 afectó al 43,96 % de su población, en contraste con el 16,63% de la población urbana (INEC, 2016). En consecuencia, los espacios más excluidos siguen siendo los ubicados en áreas rurales y estos son la mayoría en el conjunto del territorio nacional, clasificados como cantones pequeños (174). Resulta contradictoria la situación que se observa en estos cantones y el aporte de la agricultura para la economía del país, ya que este sector continua siendo uno de los aportantes relevantes al PIB, pues aunque su significado ha mantenido una tendencia decreciente entre el año 2000 el 2013, esta actividad continúa siendo preponderante en el mencionado indicador y sus resultados son de singular importancia para la economía nacional.

Para el 2017, según datos del Banco Central del Ecuador, la economía ecuatoriana, registra un crecimiento en términos reales de 3.0%. Este dinamismo se refleja en el aporte de los diferentes sectores productivos a la economía nacional, así lo refleja la figura 2 que a continuación se muestra.

Figura 2: PIB total por principales sectores económicos.

PIB total por principales sectores económicos
Figura 2
PIB total por principales sectores económicos
Banco Central del Ecuador, 2017.

Entre las causas que provocan la disminución de su aporte se destacan los altos porcentajes de migración y el cambio hacia otras actividades productivas, por lo que es necesario reconsiderar sus resultados y las nuevas formas de hacer agricultura, para materializar los objetivos nacionales vinculados al cambio de la matriz productiva y a la seguridad alimentaria y económica.

Los espacios rurales en el Ecuador, al igual que acontece en otros países latinoamericanos, están viviendo un proceso innegable pero también contradictorio de transformaciones, de alcances muy dispares. Probablemente, lo que inició el cambio fueron las sucesivas reformas agrarias de 1964 y de 1973, que dieron el impulso definitivo al afianzamiento del capitalismo en el agro ecuatoriano y minimizaron el régimen de hacienda que pervivía desde los comienzos de la colonización española. (García, 2007)

Dichos procesos están acompañados de nuevas políticas públicas, la evolución vinculada al sector externo, la competitividad actual, la ciencia, tecnología y el cambio climático. En este sentido, CEPAL, FAO e IICA sostienen que el desarrollo de la agricultura dependerá de la apropiada implementación de un conjunto integrado de políticas sectoriales y extra sectoriales, adecuadas a la realidad de cada país.

Dos son los factores que más inciden en los cambios en el mundo rural. El campo está comenzando a desempeñar otros roles en la formación socioeconómica ecuatoriana más allá de la habitual (como productor de materias primas agropecuarias o minero-energéticas o como suministrador de fuerza de trabajo); ahora, será igualmente concebido como potencial espacio de ubicación de industrias y de ciertos servicios, de actividades ligadas al turismo y el ocio, y sobre todo, como espacio residencial en áreas próximas e influenciadas por los grandes centros urbanos del país.

Por otra parte se puede constatar que en las dos últimas décadas se presenta un proceso complejo y multidimensional de reorganización de las estructuras y de las relaciones sociales en el seno del mundo rural de Ecuador -tanto desde el punto de vista interno de esa/s sociedad/des como desde la óptica de sus interrelaciones con el resto de territorios y ciudades del país-. Esa reorganización viene determinada ciertamente por los efectos del proceso global de acumulación, pero también por las propias y plurales estrategias adaptativas que implementan los moradores rurales, y por los efectos sobre las estructuras sociodemográficas, el mercado laboral y las formas de acumulación que se derivan de la emigración internacional masiva y de la llegada de las remesas.

En consecuencia, pese a la importancia de la agricultura su desarrollo enfrenta amenazas, vinculadas a la cantidad de población económicamente activa rural que emigra o que tiene empleos no agropecuarios. Revertir tal situación depende de la atención que se preste a toda una serie de actividades que pueden combinarse con la agricultura para sostener el empleo y el autoempleo en el campo, y para incrementar los ingresos de las poblaciones rurales entre las que pueden mencionarse el procesamiento industrial de los productos agrícolas, particularmente en pequeñas y medianas empresas intensivas en la utilización de mano de obra (ello exige políticas públicas que respalden la protección contra importaciones baratas y prácticas de dumping);la construcción y cuidado de los sistemas de riego; la provisión de servicios ambientales, de transporte y de turismo; la protección de los bosques y fuentes de aguas, y muchas otras actividades rurales que también requieren apoyos públicos en combinación con sistemas de reglamentación nacional e internacional para convertirse en viables y sostenibles. (North, 2008)

Los procesos apropiados para sustentar lo destacado anteriormente, implica el acceso a la educación de buena calidad para las masas rurales, asesoramiento técnico y políticas públicas que favorezcan un desarrollo rural integral. Para sostener los avances sociales y económicos en el campo, es necesario la actuación de la organización política, la que debe ser coherente en su accionar y representativa de las diferentes asociaciones, sindicatos y cooperativas, que defiendan sus intereses frente a agentes privados y públicos.

El desarrollo rural abarca un conjunto de fenómenos sociales, económicos, culturales, políticos y ambientales, los que principalmente en regiones como América Latina, surgen de procesos nacionales y fuerzas internacionales que se refuerzan o se contradicen. Para lograr tal desarrollo, no se trata sencillamente de la tecnificación y modernización de la producción de la agricultura, ni tampoco del crecimiento y funcionamiento eficiente de los mercados, sino de mejorar la calidad y condiciones de vida la población rural.

Potencialidades productivas

A nivel nacional, los principales y más rentables cultivos son: el banano, el café, el cacao, el maíz, la

papa y el arroz, además de la actividad florícola. La superficie agrícola abarca aproximadamente el

14% del total de la superficie del país. En la costa se cultiva extensivamente importantes productos de exportación como el banano. En esta región se produce café, cacao, arroz, soya, caña de azúcar, algodón, frutas y otros cultivos tropicales destinados a satisfacer la demanda de mercados nacionales e internacionales. Mientras que en la Sierra se encuentra una vegetación seca y condiciones climáticas propicias para la producción de maíz, cereales y papas fundamentalmente. (Alcivar, 2017)

Específicamente la producción bananera del Ecuador, se ubica en diez provincias: El Oro, Guayas, Los Ríos, Cotopaxi, Esmeraldas, Cañar, Pichincha, Azuay, Bolívar y Manabí, la que contaba con una superficie de 127 mil 185,2 hectáreas en el año 1997-según informes del desaparecido Programa Nacional del Banano-, y que para el 15 de septiembre del año 2001 se incrementa a 148 mil

725,4 hectáreas, de acuerdo con un reporte de la Unidad del Banano de la Subsecretaría Regional del

Litoral Sur y Galápagos del MAG.

Tradicionalmente, la zona de Jipijapa en la provincia de Manabí, ha sido uno de los lugares preponderantes en los cuales se ha cultivado café. Actualmente, este cultivo se diversificado a nivel nacional. Según los datos del último censo agropecuario existen 151.900 hectáreas de cultivo intensivo de café y 168.764 hectáreas de cultivo extensivo y/o asociado. Las superficies por hectáreas

cultivadas a nivel de provincias, indican que en Manabí ocupan el 38.6 %, Sucumbíos el 17.36 %, Orellana 11.89 %, El Oro 7.67 %, Loja el 4.01 % y la diferencia en otras provincias, en tanto que en la superficie de cultivo asociado de café, Manabí ocupa un 24.25 %, Los Ríos 17.9 %, Guayas 9.22 %, Esmeraldas 7.94 %, Pichincha 13.90 %, Bolívar un 7.05 % y el resto en otras provincias productoras. En el país se cultivan las dos especies de café, arábigo y robusta, aproximadamente, el 55 % de la superficie total es de arábigo y su producción es considerada como la de mejor calidad, se concentra específicamente en Manabí, la provincia de Loja y las estribaciones de la Cordillera Occidental de los Andes, mientras que el café robusta se cultiva en la Amazonía, es decir, en Sucumbíos y Orellana, en su mayor porcentaje.

Por otra parte, en total en el país hay sembradas 500.000 hectáreas de cacao. Ecuador es el sexto productor de este grano en el mundo. Manabí es la tercera provincia en producción con el 60 %, Ecuador es el primer país productor de cacao fino de aroma en el mundo.

La papa es uno de los cultivos más populares en la región Andina, por su alto contenido de carbohidratos que la convierte en una fuente de energía, el cultivo de papa se da mayormente en la Sierra donde es más popular su consumo. El cultivo de papa se a sectorizado en el país, así encontramos variedades representativas de algunas zonas. Las provincias donde se produce mayor volumen de papas son: Carchi, Pichincha, Tungurahua, Chimborazo y Cotopaxi.

Según las cifras de la Encuesta de Superficie y Producción Continua (ESPAC) realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) para el año 2013, el arroz es el segundo producto con mayor superficie sembrada y cosechada abarcando el 16% y 18%, respectivamente. de las provincias no ha cambiado. (INEC, 2017)

La producción de los diferentes cultivos tiene importancia económica y social, con un gran impacto en el desarrollo rural local ecuatoriano. Las cadenas productivas generan un movimiento económico que se inicia con el productor, luego el acopiador rural, pilador y/o agroindustrial, los comerciantes mayoristas y minoristas y al final el consumidor. (BCE, 2017)

En los territorios rurales, se encuentran los pequeños productores que en su mayoría cuentan con un bajo nivel de educación siendo excluidos económica y socialmente, con bajas posibilidades de que se le otorguen créditos, sin oportunidades (por desconocimiento) de ser beneficiados de fondos de ONGs en el sector, con pocas probabilidades de conseguir asistencia técnica, o de acceder a fuentes de empleo en otros segmentos de las cadenas de valor ante los serios problemas de competitividad que se generan por sus mínimas capacidades.

DISCUSIÓN

Según datos del (INEC, 2016), específicamente en el área rural, la pobreza afectó al 43,96 % de su población, en contraste con el 16,63% de la población urbana. Esto evidencia que, los espacios más excluidos siguen siendo los ubicados en áreas rurales y estos son la mayoría en el conjunto del territorio nacional.

El proceso apropiado para disminuir las disparidades en los territorios, está en fortalecer el acceso a la educación, el asesoramiento y asistencia técnica en los ámbitos rurales. En términos generales, es pertinente, la aplicación de políticas públicas que favorezcan un desarrollo rural integral. Para sostener los avances sociales y económicos en el campo es necesaria la actuación de la organización política, la que debe ser coherente en su accionar y representativa por parte de los diferentes agentes socio territoriales públicos y privados.

Considerando los aspectos descritos, es posible afirmar que las nuevas políticas del Estado y de las organizaciones campesinas no tienen importancia solamente para temas de salud, educación, ente otros, sino para el concepto del desarrollo rural en toda su integralidad, pues si los buenos servicios del Estado y las inversiones del sector privado sólo se concentran en las urbes, la población necesariamente seguirá abandonando el campo. Para que la migración rural-urbana disminuya, es necesario llevar los servicios básicos y complementarios elevando así la calidad de este sector, marcando una ruptura con el concepto tradicional del desarrollo.

Cualquiera sea el objetivo de los análisis del desarrollo económico, en gran parte, se reflexiona solamente sobre aspectos netamente económicos “ignorando por lo general aspectos sociales, políticos” (Bustelo, 1999, pp. 13), a ello habría que añadir aspectos humanos, culturales, medio ambientales y religiosos. De esta forma, seguirá intentándose explicar el desarrollo económico de los territorios, fundamentalmente de aquellos que se encuentran en condiciones de subdesarrollo.

En este contexto, uno de los temas que se encuentra en debate, en estas últimas décadas después de su aparición “en los años ochenta” (Vázquez, 2007, pp.1) y que viene aportando de forma significativa en el entendimiento del desarrollo económico es precisamente el enfoque de desarrollo endógeno.

A criterio de estos autores, es imperativa una nueva visión de desarrollo, que surja desde las localidades y que tome en cuenta las fortalezas, experiencias y los conocimientos de quienes viven en los sectores rurales, para ello es necesario la aplicación de políticas públicas que fomenten formas de desarrollo alternativas a las lógicas del capital y que mayores espacios a la integración y participación social.

El crecimiento que tenga la economía ecuatoriana es vital para sostener el desarrollo en sus diferentes dimensiones. En este contexto, es indispensable tener una estabilidad macroeconómica acompañada de una consolidación institucional que permita alcanzar el crecimiento económico y el desarrollo humano. Es evidente, que el Ecuador tiene varias potencialidades para logar un desarrollo equitativo y sostenible, propiciando el bienestar de la población rural con una serie de instrumentos legales que permitirían dar un salto importante en términos de la lucha contra la pobreza.

CONCLUSIONES

El Ecuador cuenta con un sinnúmero de potencialidades endógenas que aún no han sido aprovechadas adecuadamente, lo que no ha permitido el crecimiento económico en los diferentes territorios del país. La agricultura es una de las actividades económicas de gran importancia en la economía del país y requiere de una mayor apoyo que la impulse y la convierta en un pivote en la economía nacional, disminuyendo asimetrías territoriales, generando espacios de desarrollo local, empresarial, laboral, comercial, entre otros.

Es evidente que en el país, el nivel de inversión realizada en infraestructuras de apoyo a la producción y de aporte al valor agregado de los bienes producidos, no satisface las demandas de los sectores productivos. Es pertinente fomentar planes y proyectos de desarrollo endógeno para aprovechar las potencialidades productivas del país y convertirlos en dinamizadores de la economía para generar niveles de bienestar para la población.

Las zonas más vulnerables del país deben ser atendidas, desde diversas aristas como mayor cobertura de agua potable, energía eléctrica, nutrición, escolaridad. Con esta propuesta se irán cerrando brechas y generando un potencial económico y social.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFÍCAS

Aguilar, A. (2012). La Anomia en la Construcción del Estado Nacional: Grupos de poder en la presidencia de Gabriel García Moreno. Tesis de Diploma. Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Quito, Ecuador.

Alcivar, B. (23 de Junio de 2017). 5 Mayores cultivos del ecuador. recuperado de blog de los estudiantes de comunicación social de la ESPOL: http://entre-tintas.blogspot.com/2011/11/5-mayores-cultivos- del-ecuador.html

Banco Central del Ecuador, (2014). Boletín Agrario N°36. PIB total por principales sectores económicos, 2013. Quito, Ecuador.

Banco Central del Ecuador, (2014). Boletín Agrario N°36. PIB total por principales sectores económicos, 2013. Quito, Ecuador.

BCE. (26 de Junio de 2017). Estadísticas Económicas, Sector Externo, Comercio Exterior. Recuperado de http://www.bce.fin.ec/index.php/sector-externo

Bárcena, A. (2016). La Igualdad en el centro del desarrollo sostenible. Horizontes 2030 Trigésimo sexto periodo de sesiones de la CEPAL. Organización de las Naciones Unidas. Santiago, Chile.

Falconi, F. (2013). Crisis civilizatoria y alternativas de la humanidad. IAEN. Discurso presentado en el simposio Coloquio internacional Crisis civilizatoria, eco-socialismo y buen vivir. Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=-KiiFLRr6YU. Consultado: 22-01-2016.Ver

Fierro, P.E. (2017), “Metodología para contribuir al fomento de la base productiva como aporte al desarrollo local de los cantones pequeños de Chimborazo. Caso: Cantón Chunchi”. Tesis Doctoral. Facultad de Economía, Universidad de La Habana. Cuba.

García, F. (2007). ¿Un nuevo modelo rural en Ecuador? Cambios y permanencias en los espacios rurales. Quito: Iconos .

Hurtado, O. (2011). Economía política en la democracia ecuatoriana. Editorial Corporación. Quito, Ecuador.

Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). (2010, 2014 y 2016). Panorama Laboral y empresarial del Ecuador. Quito, Ecuador.

INEC. (26 de Junio de 2017). Bases de Datos: Encuesta de Superficie y Producción Agropecuaria Continua . Recuperado de http://www.ecuadorencifras.gob.ec/encuesta-de-superficie-y-produccion- agropecuaria-continua-bbd/

Larrea, I. (29 de Febrero de 2016). La agricultura en el Ecuador. El Universo.

Mendieta, R. (2014). Disparidades Económicas Territoriales En Ecuador: ¿Convergencia O Divergencia?. Tercera Edición. Foro Economía Ecuador. Revista de Análisis Científica. Quito, Ecuador.

North, L. (2008). El desarrollo rural: sine qua non del desarrollo nacional*. Quito: Revista del centro andino de estudios internacionales.

Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, SENPLADES. (2013). Plan Nacional de Desarrollo, Plan Nacional para el Buen Vivir, Construyendo un Estado Plurinacional e Intercultural. Quito, Ecuador.

HTML generado a partir de XML-JATS4R por