Artículos
La formación del licenciado en Educación Preescolar para el desarrollo de la comunicación en la primera infancia
The Formation of the Graduate in Preschool Education, for the Development of the Communication in Early Childhood
La formación del licenciado en Educación Preescolar para el desarrollo de la comunicación en la primera infancia
Luz, vol. 17, núm. 3, pp. 114-124, 2018
Universidad de Holguín Oscar Lucero Moya
Recepción: 19 Octubre 2017
Aprobación: 10 Febrero 2018
Publicación: 01 Julio 2018
Resumen: Formar educadores es una tarea de suma complejidad que implica desafíos enormes: formarlos “hoy” para un centro educacional que con seguridad se transformará mañana, definir los saberes imprescindibles que deben adquirir, brindarles herramientas para que puedan alcanzar otros saberes a medida que el conocimiento se transforma, posibilitarles una profunda reflexión sobre las tareas que desempeñarán en sus futuros centros laborales y los contextos en que llevarán adelante su práctica profesional, por solo mencionar algunas de las necesarias tareas de enseñanza y aprendizaje que implica la formación inicial de los educadores. El estudio realizado centra su atención en la baja eficacia de la etapa formativa como instancia preparatoria para los primeros pasos de los docentes en el campo profesional. Entre los métodos utilizados se encuentran el análisis-síntesis, el histórico-lógico, inductivo-deductivo, análisis documental y la entrevista, los que permitieron revelar las potencialidades del proceso formativo para el desarrollo de la comunicación en estos futuros profesionales.
Palabras clave: profesional, formación inicial, preescolar, comunicación.
Abstract: To instruct educators is a task of utmost complexity that implies enormous challenges: To form them today for an educational center that with certainty will transmute tomorrow, defining the essential knowledge that they must acquire, offering them tools in order that they may attain new knowledge as knowledge transmutes, making possible a deep reflection on the tasks that they will perform in his future labor centers and the contexts that they will carry forward in their professional practice, just for mentioning some of the necessary tasks that the educators’ initial formation implies. This study focuses on the low efficacy of the formative stage as a preparatory instance for the first steps of the teachers at the professional field. Among the methods used: analysis-syntheses, historic-logic, inductive-deductive, documentary analysis and interview. They allowed revealing the potentialities of the formative process for the development of communication in these future professionals.
Keywords: professional, initial formation, kindergarten, communication.
Introducción
La formación inicial se identifica por la sistematicidad y el vínculo teoría-práctica, se favorecen las condiciones para que el estudiante obtenga gradualmente los modos de actuación profesional, se enfrente a situaciones complejas y diversas enmarcadas en el contexto de actuación pedagógica y se convierta en un modelo de educador.
La formación inicial favorece la identificación con los modos de actuación de la profesión a través del proceso formativo, así como los intereses y motivaciones por la misma. Estos elementos resultan importante pues en correspondencia con los objetivos del modelo del profesional y de la Educación Preescolar, permiten desarrollar habilidades de dirección: planificación, organización, ejecución y control para conducir el proceso educativo. Los estudiantes aprenden sus responsabilidades, derechos, deberes, rutinas, relaciones de poder y las jerarquías de los distintos sujetos que conviven en las instituciones educativas.
Las universidades tienen un papel fundamental en la modelación de las prácticas y el pensamiento de los educadores, en el aporte de estrategias para la acción y en la reflexión de las futuras formas de interacción socio - profesionales que deberán afrontar los educadores en formación en los ámbitos laborales donde se desempeñen. Consecuentemente con ello en el artículo se persigue el objetivo de reflexionar acerca de la etapa formativa como instancia preparatoria para los primeros pasos de las educadoras para el desarrollo de la comunicación en la primera infancia. Como precedentes a esta investigación lo constituyen los estudios acerca de la formación inicial en esta carrera por autores como Franco (1999), Hernández (2003) y Álvarez (2008).
Materiales y métodos
En el desarrollo de la investigación se emplearon diversos métodos. Fue provechosa la utilización del nivel empírico, el análisis documental pues se utilizó para el estudio de los fundamentos teóricos y metodológicos que relacionados con el tema aparecen en la literatura especializada. La entrevista a estudiantes, egresados y profesores posibilitó identificar las insuficiencias en el proceso formativo del licenciado en Educación Preescolar relacionadas con la comunicación.
Entre los métodos teóricos: el análisis-síntesis, el histórico-lógico y el inductivo-deductivo permitieron revelar las potencialidades del proceso formativo para el desarrollo de la comunicación en estos futuros profesionales, a partir de favorecer la unidad entre lo instructivo y lo educativo en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Resultado y discusión
La actualidad está marcada por el desarrollo acelerado de la ciencia en las diferentes esferas de la vida, impone a las universidades la responsabilidad de egresar profesionales integrales, capaces de resolver los problemas que enfrenta la sociedad. La preparación de profesionales no ha de verse solamente vinculada a la eficiencia que ellos demuestren en la solución de problemas, ya sean teóricos o prácticos. De lo que se trata es de que la formación sea lo suficientemente integral como para dibujar su silueta lo más cercana posible a las realidades que enfrentan, con el compromiso, el saber y la responsabilidad que deben caracterizar su desempeño. El profesional es la persona preparada para ejercer en su contexto lo que ha aprendido en cuanto a las responsabilidades inherentes a su trabajo.
La profesión demanda un proceso de formación profesional de calidad para actuar en un contexto específico, exige del mismo un buen desempeño, no sólo haciendo frente a las “inseguridades” inherentes a su trabajo, sino a todas las situaciones de su contexto de actuación profesional y relativa a su auto transformación.
La autora coincide con los aspectos referidos por Parra (2002) que deben caracterizar a un profesional, citados por algunos autores, entre los que se encuentran (Coll, 1987; Contreras, 1997; García, 1996; Pino, 1998; García, 1997; González, 1996; Álvarez de Zayas, 1996, Perera, 2000; Salazar, 2001) reconocen los siguientes:
Un dominio teórico-metodológico del objeto de la profesión que le permita la transformación del contexto de actuación y la auto transformación.
Una ética de la profesión que se manifieste en su desempeño.
Satisfacción personal y profesional por la labor que realiza.
Una identificación con la profesión que le permita implicarse con responsabilidad en la tarea que realiza asumiendo los riesgos y éxitos que implica su ejercicio.
Formar parte de asociaciones profesionales.
La comprensión dialéctico-materialista del objeto de trabajo del profesional de la educación que es la educación integral de la personalidad de sus educandos, es fundamental para el éxito de la actividad del maestro. Esta visión armónica proporciona una visión integradora y flexible del ser humano y su educación. El educador hace una importante contribución a la educación del ser humano como unidad biopsicosocial, inacabado, educable y auto educable, que aprende inmerso en un contexto socio histórico, socializando y personalizando los saberes para la transformación social y la auto transformación.
Si bien la formación de profesionales para cualquier rama del conocimiento tiene aspectos generales comunes desde el punto de vista de la fundamentación de su currículo, cada profesión tiene especificidades y rasgos que le son inherentes, que tienen que ver en buena medida con su perfil, es decir, con sus funciones, sus competencias dentro de su contexto social de actuación profesional.
La profesión docente, cuya expresión concreta se manifiesta en el profesional que se dedica a la labor de formar, educar, enseñar a nuevos ciudadanos, es una muy especial profesión. La profesión pedagógica no se limita a los marcos de la institución, no se trata simplemente de un profesional “hacedor de docencia” que prepare a los sujetos para actuar sólo en el contexto institucional. La función más sistematizada por el maestro es la docente, a la que le dedica la mayor parte de su tiempo, la esencia de la profesión no está sólo en esta actividad, en el aula y en otros contextos escolares y extraescolares el maestro desarrolla otras funciones que le permiten desempeñar su rol social de educador.
La formación del licenciado para la Educación Preescolar se ha desarrollado en varias etapas que se corresponden con las condiciones objetivas y con las necesidades del desarrollo histórico social en Cuba desde el triunfo revolucionario hasta la actualidad; Hernández (2003) define cuatro etapas en las que se ha desarrollado la Educación Preescolar en el país, el interés de la autora se centra en las últimas tres. La tercera etapa está marcada por el surgimiento de la carrera Licenciatura en Educación Preescolar, y el perfeccionamiento continuo de la formación a la luz de las permanentes y más elevadas exigencias sociales y científicas. Las características fundamentales de la cuarta etapa consisten en la formación inicial universitaria en cursos regulares diurnos, el completamiento del ciclo: formación inicial, postgraduada y superación permanente. Es así que se distingue a la última etapa por la universalización de la formación inicial como expresión más integradora hasta el momento actual de la actividad laboral, investigativa y académica.
Hay investigaciones que contribuyen a la formación inicial del licenciado en Educación Preescolar que favorecen su proceso formativo, se puede destacar a: Hernández (2003), Martínez (2004), Álvarez (2008), Pérez (2008) y Rodríguez (2009). Estos estudiosos aportan meritorias ideas que contribuyen a la formación del profesional de Educación Preescolar; pues se evalúa el desempeño profesional de los estudiantes de la licenciatura durante la realización de la práctica laboral investigativa, a través de un sistema de ejercicios integradores se permite organizar el proceso de enseñanza-aprendizaje interdisciplinario en los diferentes años de la carrera, se estructura contenidos para la formación de la cultura del niño en el futuro profesional de esta educación y se diseña una estrategia de superación que contribuye al desempeño profesional pedagógico del tutor de la Educación Preescolar.
A pesar de estos aportes que sin dudas fortalecen la formación inicial del educador preescolar queda una brecha muy importante que es el desarrollo de la comunicación visto desde un enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural con la integración de lo verbal y lo no verbal.
La comunicación constituye un elemento significativo en la formación de la personalidad, así como en su funcionamiento, este proceso garantiza la apropiación de la experiencia histórico-cultural, la transmisión de lo individual, la conservación y construcción de cultura. En consecuencia, la comunicación es una categoría de gran relevancia y la propia actividad se encuentra mediatizada por ella. La autora considera que desde este enfoque la comunicación es la forma en que la personalidad se orienta al organizar, dirigir y participar en la interacción con los demás. Existe un estilo personal que es la manera en que el sujeto normalmente se comunica con los otros.
En el círculo infantil las educadoras deben saber adecuar su estilo personal para comunicarse con el grupo y conocer los estilos que prevalecen en éstos para organizar y dirigir las actividades del proceso educativo en la búsqueda de armonía para incidir de forma satisfactoria en la comunicación entre ellos, para que verdaderamente la misma se convierta en una condición básica del desarrollo psíquico de los niños. Esa armonía garantizaría elevar la calidad en la planificación, organización y dirección de todas las actividades que realicen con los niños, la familia y la comunidad en general.
Son muchos los autores que han tratado la comunicación con diversos enfoques, en el estudio realizado se asumen como puntos de partida las teorías psicológicas, pedagógicas y sociológicas de la comunicación, destacando su papel en la formación, desarrollo y funcionamiento de la personalidad desde edades tempranas de la etapa preescolar desde el círculo infantil.
De acuerdo con Martínez, Siverio, Burke, Ojeda, González, Pérez (2000) es posible constatar que desde edades tempranas la necesidad de comunicación se corresponde con la de conocerse a sí mismo y a los demás, el afán de valoración y autovaloración entre otros. Se analiza que cuando surge el complejo de animación, uno de los componentes esenciales además del motor y el verbal, está el de la comunicación afectiva y social que se expresa en las acciones propositivas del niño durante la manifestación de este complejo.
El motivo de la comunicación radica en el compañero de la comunicación que en el caso del niño de la etapa preescolar lo es el adulto (educadora, padres y otros familiares). Lo anterior constituye uno de los principios del proceso educativo en la Educación Preescolar. En este caso la comunicación es parte de una interrelación más amplia en la que aparecen otras necesidades, pero es la necesidad de impresiones, el apoyo emocional, entre otras, Martínez (2000).
Por tales razones, son tres los motivos fundamentales de la comunicación en estas edades: los cognoscitivos, estrechamente relacionados con la necesidad de impresiones, y que determinan la necesidad de comunicación con el adulto; los prácticos, que surgen durante la actividad objetal como resultado de la ayuda del adulto; y los personales, que son específicos de la propia actividad de comunicación y que son los más importantes.
De este modo, el estudio de la comunicación, incluso en aquellos relacionados con el proceso educativo dirigido a su estimulación, está muy estrechamente relacionado con los estudios de la Semiótica, considerada como una ciencia joven, que permite comprender qué se entiende por signos. Según C. S. Pierce, el signo debe comprenderse desde tres dimensiones: en primer lugar como una representación de un objeto, en segundo lugar desde el objeto al cual alude o representa, que a su vez es otro signo, y en tercer lugar y no por eso menos importante el interpretante, lo que produce el signo en la mente de las personas, que evidentemente siempre estará permeado por las experiencias o conocimientos previos del sujeto, así como por el contexto en que transcurre el proceso de comunicación.
El proceso de comunicación se realiza entonces mediante dos grandes subsistemas de signos: el verbal y el no verbal, estrechamente interrelacionados entre sí e interdependientes, cuya dinámica de jerarquización depende del acto comunicativo concreto, del contexto donde tenga lugar la comunicación, de los sujetos que se comunican (edad, diversidad y estado psicológico), de sus condiciones de vida y educación, entre otros aspectos. Ambos subsistemas conforman una unidad dialéctica, en la que ambos se necesitan y se complementan, de manera que el empleo de recursos no verbales puede modificar, contradecir, sustituir, completar, acentuar y regular los signos verbales. Por tanto en el diseño curricular dirigido al desarrollo de la comunicación desde las edades tempranas se considera los dos subsistemas de la comunicación en su estrecha interrelación.
Todo lo anteriormente expresado es considerado por la didáctica de la comunicación que se asume actualmente en las concepciones curriculares de los diferentes subsistemas educacionales del país, en los que desde la formulación de los objetivos, determinación de los contenidos y su tratamiento metodológico se revela la relación entre el significado, la sintaxis y el contexto socio histórico, que exige considerar en el proceso educativo: el qué se significa, cómo y dónde; ya que el valor significativo que aporta un signo lingüístico está estrechamente relacionado con las relaciones que establece con los restantes, con la forma y función de la estructura lingüística (sintaxis) y también con los factores del contexto que están determinando dicha significación, entiéndase: situación comunicativa, intención comunicativa y finalidad del emisor, entre otros. Romeú (2007).
De esta manera, en el currículo de la Educación Preescolar, en el que evidentemente también se enfatiza en la necesidad de que el niño se apropie de la lengua materna, se considera brindar especial atención a el uso adecuado de las formas y estructuras lingüísticas, lo que implica considerar la gramática de la lengua materna, el enriquecimiento del vocabulario y el perfeccionamiento de la pronunciación, cuyo empleo adecuado posibilitan coherencia en la expresión verbal desde la unidad que se establece entre la forma y el contenido, así como la relación con el contexto y la intención comunicativa, lo que habrá de realizarse siempre como resultado de una situación comunicativa real que adquiere especial valor en el marco de la actividad lúdica. Ello posibilitará la estimulación de los procesos de comprensión y de producción de mensajes por los pequeños.
Será necesario dirigir el proceso educativo de la dimensión comunicación a que los pequeños desarrollen estrategias cognitivas que le permitan comprender y producir significados, que desde las primeras edades evidentemente tendrán su punto de partida en la percepción y análisis de los mensajes que recibe del entorno natural, físico y social en el que se desenvuelve, lo que le permitirá comprenderlos y al ver su efectividad para el proceso de comunicación, comenzarán a emplearlos, primero con un carácter reproductivo (imitación) y posteriormente de una manera cada vez más creadora.
Es evidente el papel de los otros y en especial de los adultos más cercanos al niño (familia y educadoras) pues ellos constituyen un modelo de comunicación para los pequeños en cuanto a riqueza de vocabulario, cultura fónica, dominio de la morfosintaxis de la lengua y utilización de los recursos de carácter no verbal, es así como por la selección adecuada de los recursos para comunicarse en correspondencia con las personas con que se comunica, el lugar dónde se produce la comunicación y la intención con que se realiza.
Relacionado con la comunicación, Rey (2005) y Sánchez (2006) en sus investigaciones hacen referencia a la formación del subsistema no verbal de la comunicación en la Educación Preescolar. Escalona (2008) entre las dificultades que expresa hace referencia al insuficiente tratamiento a los recursos comunicativos (hábitos, habilidades, capacidades, estilos comunicativos y mecanismos funcionales) visto solo en el curso de juegos de roles.
En el ámbito internacional Cuellar y Tamayo proponen objetivos que buscan describir comprensivamente los obstáculos pedagógicos que se manifiestan en las prácticas de tres maestras en formación inicial de la Licenciatura en Educación Preescolar de la Universidad de Santiago de Cali en Colombia del periodo académico 2008-b. Los autores clasificaron los obstáculos encontrados en cuatro grupos, el último de ellos se ubica en la categoría “proceso de formación”, registrando todos los fenómenos relacionados con la comunicación contradictoria de la maestra, la falta de equilibrio al abordar la dimensión del desarrollo para contribuir a la formación integral del niño, las acciones no reflexionadas de la maestra y la atención superficial al infante.
Esta investigación trajo como resultado que se identifican las dificultades en el proceso formativo, pero no se precisan cuáles son, ni abordan cómo resolverlas. Como se hace referencia Suárez (2017), lo importante es que se deja claro la necesidad de continuar investigando en la formación inicial, en la búsqueda de soluciones a las problemáticas vinculadas a la formación inicial de la educadora preescolar. Esto ocurre en el ámbito internacional, pero del mismo modo en el nacional y local al necesitar estas futuras educadoras de una actualización en su proceso formativo de acuerdo a la actualidad en la educación para la cual se preparan.
Las investigaciones antes mencionadas reflejan la necesidad de considerar la comunicación como proceso que integra signos verbales y no verbales y tratarlo desde un enfoque comunicativo.
Díaz (2011) elabora un modelo pedagógico para la estimulación de la comunicación en los niños de uno a tres años desde un enfoque comunicativo donde está presente la integración de la comunicación verbal y no verbal. La investigación de esta autora ofrece una continuidad a los niños de 3 a 6 años, recomienda ofrecer cursos de capacitación para que las educadoras puedan dirigir el proceso educativo que contemple en la estimulación la comunicación como proceso que integre los signos no verbales y verbales, con este curso se eleva la preparación teórico-metodológica de las educadoras, sin embargo deja una brecha a las futuras educadoras que no tienen esa preparación en su proceso formativo y no se observa un tratamiento diferenciado para ellas.
La Educación Preescolar está inmersa en un proyecto de perfeccionamiento curricular, entre otros elementos se tiene en cuenta la integración de los signos verbales con los no verbales, ello está contemplado en la Dimensión Educación y Desarrollo de la Comunicación para la primera infancia. La provincia Camagüey es la encargada de dirigir esta dimensión y tiene como algunos de sus resultados: los fundamentos, objetivos, contenidos y orientaciones metodológicas de la Dimensión Educación y Desarrollo de la primera infancia. Estos resultados solo se ven desde el currículo del subsistema de educación preescolar y no se considera cómo relacionar estos resultados en la formación inicial.
La autora forma parte de la elaboración e impartición de un programa analítico donde se trata la comunicación en la formación inicial con el propósito de llevarles a las estudiantes los contenidos reflejados en el proyecto antes mencionado. Ello posibilita estar a tono desde la formación inicial con las transformaciones ocurridas en el currículo de la Educación Preescolar.
El educador preescolar es un modelo para los niños en cuanto a habilidades comunicativas por lo que requiere desarrollarla, pero también debe estar preparado para lograr un exitoso desarrollo de la comunicación en los menores. Para ello se hace necesario preparar a las familias, educadoras y las futuras educadoras. Investigadores han centrado su atención en la formación de profesionales, como son Hernández (2003), Martínez (2004) y Álvarez (2008), lo que ha aportado mucho para la formación inicial en cuanto al perfeccionamiento de los Planes de Estudio y las tareas interdisciplinares en la Educación Preescolar. Pero no es suficiente pues a pesar de este perfeccionamiento no se aprecia como contribuir al desarrollo de la comunicación de la primera infancia.
A partir del estudio de la información científica analizada se puede destacar que existen insuficiencias epistemológicas y praxiológicas en el proceso formativo del Licenciado en Educación Preescolar, lo que limita que este profesional salga con una vasta competencia para su eslabón de base para el que se forma en cuanto al desarrollo de la comunicación.
Conclusiones
El desarrollo de la comunicación resulta substancial en el proceso de formación inicial del Licenciado en Educación Preescolar, pues permite que este logre desarrollar en sí habilidades comunicativas para luego estimularlas en los niños de la primera infancia una vez insertado como profesional en su centro laboral.
La investigación realizada permite aseverar que el tratamiento que se le ha dado a la comunicación en el proceso de formación del futuro educador preescolar aún es insuficiente en los órdenes teórico y práctico, ya que los estudiantes no logran desarrollar todas las habilidades comunicativas de manera correcta, ni en los escenarios pertinentes.
Las insuficiencias teóricas y prácticas explicadas evidencian la necesidad de sistematizar los presupuestos teóricos y metodológicos que sustentan el desarrollo de la comunicación en el proceso de formación inicial del Licenciado en Educación Preescolar.
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