Dossiê: Internacionalismo e história global
EXPRESIONES DEL INTERNACIONALISMO TERCERMUNDISTA EN EL CONTEXTO DE LOS 60 GLOBALES: UNA MIRADA DESDE EL CONO SUR
Expressions of Third-World Internationalism in the context of the global 60s: a view from the Southern Cone
EXPRESIONES DEL INTERNACIONALISMO TERCERMUNDISTA EN EL CONTEXTO DE LOS 60 GLOBALES: UNA MIRADA DESDE EL CONO SUR
Esboços: Histórias em Contextos Globais, vol. 28, núm. 48, pp. 427-446, 2021
Universidade Federal de Santa Catarina, Brazil
Recepción: 13 Noviembre 2020
Aprobación: 18 Mayo 2021
RESUMEN: En el presente artículo analizamos la manera como diversas concepciones políticas asociadas al ideario y a la geografía tercermundista fueron movilizadas por la prensa periódica de izquierdas, especialmente en países del Cono Sur, en la construcción de proyectos insurgentes a lo largo de las décadas de 1960 y 1970. Estructurando nuestro abordaje a partir de herramientas provenientes de la historia global, rastrearemos algunos de los materiales puestos en circulación a través de esos medios, atentando para sus múltiples conexiones y reverberaciones en un contexto internacional profundamente marcado por la Guerra Fría. Asimismo, llamaremos la atención para la centralidad ocupada por el llamado Tercer Mundo en la conformación de prácticas y discursos rebeldes, orientados por una agenda antiimperialista ampliamente difundida en los periódicos de izquierda del período, capaz de conectar los contextos locales al conjunto de luchas de liberación desarrolladas en todo el planeta.
PALABRAS CLAVE: Tercer Mundo, Internacionalismo, 60 globales.
ABSTRACT: In this article we analyze the way in which various political conceptions associated with Third World ideology and geography were mobilized by the periodical left-wing press, especially in Southern Cone countries, in the construction of insurgent projects throughout the 1960s and 1970s. Structuring our approach based on tools from global history, we will trace some of the materials conveyed through these newspapers, looking for their multiple connections and reverberations in an international context deeply marked by the Cold War. Likewise, we will call attention to the centrality occupied by the so-called Third World in shaping rebel practices and discourses, guided by an anti-imperialist agenda widely disseminated in the left-wing newspapers of the period, capable of connecting local contexts to the set of liberation struggles developed all over the planet.
KEYWORDS: Third-World, Internationalism, Global sixties.
En el otoño de 1965, Pasado y Presente dedicó, en el editorial de sus números 7-8, algunas palabras a la reciente invasión de Santo Domingo por la marina estadunidense: "Puede pensarse que para la gran historia esta pequeña crepitación de fusiles carece de importancia. Tal vez. A menos que ésta sea la gran historia, la que se vincula con Aristóteles y Picasso, con Galileo y Marx. Entonces el mundo depende de Santo Domingo y Vietnam" (SANTO DOMINGO, 1965, p. 121). Aquella mención repleta de "dolor y odio" a la arremetida extranjera contra el gobierno progresista de Juan Bosch que resultaría en la ocupación por varios meses de la República Dominicana, parece guardar, además, otros significados. El puente tendido entre el Caribe y el sudeste asiático, tan común en aquellos años, no debe parecernos casual.
Para muchos de los contemporáneos a aquellos acontecimientos, parecía evidente que la condición de subalternidad a la que estaba sometida una gran parcela de la humanidad era responsabilidad directa de un modelo de dominación impuesto por los Estados Unidos y Europa, especialmente sobre el llamado Tercer Mundo. Interrumpir aquella cadena de injusticias se presentaba, por lo tanto, como una tarea en la que deberían participar todos los que la padecían: "de Santo Domingo a Vietnam". Esta percepción ayudó a promover una serie de conexiones políticas e intercambios teóricos entre organizaciones y sujetos alrededor del globo, en una escala que transcendía ampliamente las fronteras nacionales. En América Latina, nutriéndose de una matriz histórica de pensamiento antiimperialista, y confriéndole nuevos significados, el tercermundismo pudo constituirse en uno de los ejes centrales de la actuación de organizaciones de la izquierda, desde variadas perspectivas, en el contexto de la Guerra Fría.
Ante la rigidez de una geopolítica demarcada por la bipolaridad, la idea de Tercer Mundo representó algo más que la de un espacio geográfico precisamente delimitable. Proyectada a partir de una consciencia anticolonial de influencia creciente durante la posguerra, su imagen propició una renovación del repertorio cultural, intelectual y político en el campo de las izquierdas, y confrió al desarrollo de los confictos en la periferia una significación global (KALTER, 2016). De maneras diversas, fue asimilado por vertientes tradicionales vinculadas a los partidos comunistas y socialdemócratas, y asumió una notoria centralidad en la definición de identidades y formas de accionar para lo que vendría a concebirse, en occidente, como Nueva Izquierda. Moviéndose por fuera de organizaciones preexistentes o tensionando sus fronteras, diversos sujetos políticos encontraron en el tercermundismo una identidad capaz de ofrecer coordenadas alternativas para su ubicación en un contexto orientado por la oposición entre los bloques capitalista y soviético
La identificación de objetivos compartidos mundialmente por los pueblos oprimidos dio margen y estuvo amparada en la construcción de un vocabulario insurgente difundido en larga escala y vehiculado a través de múltiples organismos impresos. Eso fue posible gracias a la intensa movilidad de personas, textos e imágenes que ayudaron a establecer ciertos patrones comunes de aprehensión del universo tercermundista (KALTER, 2016). En este sentido, funcionando como canales de incitación política y cultural, las publicaciones periódicas que circularon a lo largo de los años 1960 y 1970 desempeñaron un papel fundamental en la constitución de tales visiones de mundo y de formas sintonizadas de intervención en una realidad signada por intensos procesos de conficto y transformación social.
Como parte de un proyecto de investigación más extenso que intenta dar cuenta de la forma como, a través de su prensa, sectores de la izquierda radical argentina aprehendieron los acontecimientos políticos internacionales a lo largo de los años 60/70, compartiremos la estructura de este trabajo en dos momentos. De salida, recuperando la bibliografía existente, buscaremos llamar la atención para las potencialidades de lecturas que basan sus abordajes en una perspectiva transnacional. Este tipo de análisis resulta imprescindible en la recomposición del ambiente en el que se movieron, actuaron y estructuraron sus visiones de mundo los diversos sujetos participantes de aquella coyuntura. En el segundo apartado rastrearemos el contenido de algunas publicaciones periódicas que circularon en ese período, especialmente en el Cono Sur, en lo que se refere a su particular interpretación de los contenidos internacionales.
En la medida en que se interesa por mantener un permanente diálogo entre contextos locales y sus dimensiones transnacionales, este trabajo participa en algunas de las discusiones propuestas por la Historia Global. Como definido por Conrad, la atención a "la circulación y el intercambio de cosas, personas, ideas e instituciones" (CONRAD, 2017, p. 9) posibilita que las investigaciones realizadas en el interior de ese campo contribuyan a una relectura productiva de ciertos acontecimientos abordados por la historiografía en carácter estrictamente nacional. Así, indagando el conjunto de ideas elaborado alrededor del proyecto tercermundista, y las articulaciones internacionales que habilitó, buscaremos destacar la importancia del contexto internacional en la emersión de alternativas radicales de enfrentamiento al orden capitalista en coyunturas diversas. Asimismo, destacaremos la manera como la circulación de noticias respecto a las luchas de liberación alrededor del globo fue movilizada en la constitución de un escenario propicio al surgimiento de experiencias rebeldes en el Cono Sur.
LA GLOBALIDAD DE LOS 60 Y EL TERCER MUNDO
Una buena parte de la historiografía acerca de la segunda mitad del siglo XX registra la importancia de eventos como la guerra de Vietnam, la Revolución Cubana y las luchas de liberación en el continente africano, en la constitución de un escenario generalizado en donde procesos revolucionarios parecieron posibles, cuando no inevitables (GILMAN, 2003). La mundialización de un ideario atravesado por la temática de la emancipación, al que se asociaron tendencias políticas e intelectuales de las más variadas, propició un acercamiento excepcional entre experiencias geográficas muy diversas. Este acotamiento de distancias resultó en un redimensionamiento de escalas culturales y políticas e influyó continuamente en la elaboración de identidades, lenguajes y proyectos contestatarios en distintas partes del globo.
El recorrido histórico de las ideas antiimperialistas en América Latina asentó antecedentes importantes para la asimilación de la región a la comunidad tercermundista irrumpida en la esfera política mundial a principios de los 1950. Es posible identificar sus raíces – muy heterogéneas – en el pensamiento de autores como los de José Carlos Mariátegui, Juan Antonio Mella, Carlos Quijano y en la práctica teórica y política de grupos como el APRA peruano, o el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional liderado por Augusto César Sandino en Nicaragua (DEVÉS VALDÉS, 2000). Asimismo, una apreciación crecientemente positiva por parte de sectores intelectuales, a partir de los años 20 y 30 del siglo XX, sobre regiones del globo posteriormente abarcadas por el ideario tercermundista, habilitó cierta percepción de la existencia de "una comunidad de intereses – con visos de realidad o puramente imaginada – entre América Latina y los países asiáticos y africanos" (BERGEL, 2018, p. 12).
El Oriente, contra modelo civilizatorio para las élites letradas del siglo XIX, pasaba a ser ahora incluido junto a los referentes del antiimperialismo latinoamericano en una serie común. Y, con ello, comenzaba a vislumbrarse la presencia del emergente "nosotros" tricontinental – un nosotros vaporoso pero altamente significativo – que con posterioridad se afirmaría bajo la noción de Tercer Mundo (BERGEL, 2018, p. 12).
Fuertemente estructurada a partir de la conferencia de Bandung en 1955 (REIS; RESENDE, 2019) la idea de Tercer Mundo como espacio alternativo de articulación de demandas transnacionales, estuvo ampliamente establecida como horizonte organizativo e identitario entre grupos intelectuales y militantes activos durante la Guerra Fría. La crítica antiimperialista elaborada alrededor de concepciones tercermundistas instituyó la posibilidad de enlace con procesos políticos, sociales y culturales llevados a cabo mundialmente. Como intentaremos demostrar a seguir, las conexiones de tipos diversos establecidas en ese contexto, fueron impulsadas por una disposición internacionalista específica, que encontró y produjo resonancias en ambientes variados.
Para el contexto latinoamericano, la Revolución Cubana significó un punto de infexión en el escenario de la Guerra Fría. La radicalidad de las transformaciones impulsadas por el gobierno revolucionario en la isla y su gradual acercamiento al bloque socialista – el llamado Segundo Mundo, en oposición al Primer Mundo capitalista – puso en jaque una correlación de fuerzas profundamente marcada por la injerencia estadunidense en la política regional, galvanizando movimientos contestatarios en diversos otros países. En ese sentido, las alianzas internacionales establecidas por Castro a lo largo del tiempo, y las iniciativas de exportación del modelo cubano a través de entrenamiento de cuadros políticos o de la fundación de organismos articuladores como la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) y la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAL) contribuyeron con la integración de América Latina a la geografía del Tercer Mundo. Además de un ejemplo triunfante, la experiencia cubana se erigió como punto de encuentro y de referencia para movimientos que buscaban la superación de la opresión colonial del orden capitalista y de gobiernos autoritarios a nivel global (GLEIJESES, 2002; PETTINÁ, 2018).
Como forma de representación de determinadas condiciones de vida y de ciertos horizontes de actuación política, el internacionalismo tercermundista tuvo múltiples formas de existencia. Es posible identificar su vigencia en ambientes estatales-diplomáticos, ideológicos-intelectuales, políticos-organizativos y estético-culturales, para mencionar en grandes rasgos algunas de sus expresiones heterogéneas, muchas veces sobrepuestas entre sí. Para lo que aquí nos interesa, es importante resaltar las dimensiones materiales asumidas por las articulaciones engendradas en ese proceso. Aun cuando no explicitado en su designación formal, el Tercer Mundo se estableció como algo más que una sensibilidad insumisa, promoviendo una cartografía de asociaciones concretas que involucró la circulación de ideas tanto cuanto la de sujetos históricos participantes en proyectos contestatarios a nivel global.
En octubre de 1960, un recién constituido "Comité de Recepción de la Delegación de F.L.N. y Apoyo a la Revolución Argelina" divulgó, en Argentina, un manifesto convocando "a todas las organizaciones antiimperialistas y al pueblo en general, a incorporarse activamente a la tarea de difundir los métodos y objetivos" de aquella revolución que servía, según los signatarios, "de ejemplo y experiencia a la lucha mundial en contra del imperialismo y sus aliados" (PALABRA OBRERA et al., 1960). En medio a calurosas bienvenidas y animados por un espíritu de hermandad, una vez más, "antiimperialista y revolucionaria", el volante anunciaba:
Llegan los auténticos representantes del heroico pueblo de Argelia, que desde hace más de seis años lucha contra la opresión y los cañones del imperialismo, financiados con la explotación del pueblo francés [...] Esta delegación es la expresión de las luchas de las masas, contra lo que el imperialismo representa. Es la expresión de la lucha del pueblo cubano y de todos los pueblos coloniales como la Argentina, por su liberación nacional y social. Por ello, porque sentimos como nuestra la lucha de los argelinos [...] es que tomamos como nuestra la tarea de los revolucionarios argelinos y en consecuencia nos sentimos dispuestos a luchar aquí en su apoyo y contra todo aquello que signifque la explotación de los pueblos (PALABRA OBRERA et al., 1960).
Firmaban el documento organizaciones de distintos matices políticos, partidos y sindicatos.1 La elocuencia con que se anunciaba la unidad entre "luchas contra la opresión" geográficamente distantes era fortalecida por la confuencia física de actores directamente involucrados en aquellas experiencias. Algunos trabajos, llamando la atención para la relevancia de conexiones de este tipo, ayudan a comprender las potencialidades del abordaje de tales procesos desde una perspectiva global.
Quinn Slobodian dedicó su obra intitulada Foreign Combaters a demostrar la influencia que estudiantes provenientes del Tercer Mundo tuvieron sobre el conjunto de las ideas ejercitadas y defendidas por sectores juveniles en Alemania Occidental en los años de 1960. El autor identifica en diversas expresiones de solidaridad internacional los gérmenes de un internacionalismo activo que tendría uno de sus episodios fundacionales en las protestas multitudinarias por el asesinato del líder congolés Patrice Lumumba, en 1961:
Para estudiantes iraníes, angoleños e iraquíes, entre otros, la esfera pública de Alemania Occidental se convirtió en un “frente extranjero” en la lucha por las libertades políticas en sus países de origen. Para estudiantes de Alemania Occidental en los primeros años de la década, la represión iraní, el colonialismo portugués, y el racismo sudafricano parecían aberraciones, imperfecciones en una imagen del mundo que parecía potencialmente estar avanzando hacia estándares de justicia internacional e igualdad. Ellos prestaron su solidaridad y apoyo a grupos nacionales de estudiantes de variadas nacionalidades, que hicieron sus demandas en el lenguaje liberal de derechos humanos y autodeterminación. El internacionalismo en Alemania Occidental a principios de la década de 1960 era personalizado y effectivamente bilateral, cambiando su enfoque entre grupos nacionales (SLOBODIAN, 2012, p. 13, traducción nuestra).
Este fenómeno, lejos de haberse restringido a la República Federal Alemana, fue un componente importante en el estrechamiento de lazos organizacionales y subjetivos entre activistas de distintas nacionalidades. Realizado en las más variadas condiciones – exilio, turismo, conferencias internacionales, inmigración, etc. – y sentidos, el tránsito de militantes contribuyó de forma definitiva para la transnacionalización de los movimientos de protesta en los años 1960.
En su edición de 20 de noviembre de 1973, el periódico italiano Lotta Continua, que ya había noticiado la participación de militantes europeos en la guerra de liberación de Angola dos años antes (LETTERA , 1970), hizo circular un largo reportaje acerca de las marchas realizadas en la ciudad de Torino en solidaridad al pueblo chileno ante el reciente golpe militar de Pinochet, y a las luchas estudiantiles corrientes en Grecia. Presentada como "una gran victoria del internacionalismo proletario", la nota daba cuenta de una movilización de más de 150 mil personas.
El enorme cortejo movió los primeros pasos poco después de las 9, abierto por las delegaciones de la FLM. Le seguían las representaciones de los movimientos juveniles de algunas delegaciones provenientes de la URSS, de Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Bulgaria, Romania, Yugoslavia, Alemania Occidental y RDT, España (aplaudidos y saludados con puños cerrados a lo largo de todo el recorrido), la delegación chilena, un grupo de exiliados portugueses, algunos ingleses, los vascos, noruegos, dinamarqueses, suecos, austriacos, suizos. Inmediatamente después, cerca de dos mil jóvenes y jovencísimos de la Jeunesse Comuniste (la FGC francesa) (150,000 COMPAGNI , 1973, p. 2, traducción nuestra).
La percepción de las múltiples formas de nexo entre estas distintas movilizaciones dificulta la atribución de un sentido unilateral, o la existencia de un polo original de influencias en la construcción de sus pautas. Aldo Marchesi, refexionando sobre el papel del Cono Sur en la geografía de la rebeldía planetaria de aquella época, identifica la forma como los movimientos surgidos en esta región influenciaron marcadamente la politización, las identidades y las visiones de mundo desarrolladas en Europa y en los Estados Unidos. En este sentido, la misma reivindicación de acontecimientos y figuras icónicas estuvo insertada en un conjunto más amplio de "ideas y estrategias políticas que alentaron la revuelta global" (MARCHESI, 2019, p. 11).
A través de diversos grados de afinidad, individuos y organizaciones que iban desde los Panteras Negras en EUA a los Tupamaros en Uruguay (CHURCHILL, 2014), se ubicaron y estructuraron su accionar en los marcos de una "geografía de opresión y rebelión marcada por un sistema neocolonial de poder" que debía ser enfrentado (MANZANO, 2015, p. 173). Mediados por los variados contextos domésticos, los vínculos con organizaciones extranjeras, y la observación de sus prácticas, integraron la construcción de alternativas políticas y la definición de formas de acción colectivas. Asimismo, la solidaridad o sentido de pertenencia al Tercer Mundo tuvo un papel fundamental en el establecimiento de redes flexibles de contacto y en la constitución de agentes involucrados en luchas anti-imperiales.
El antiimperialismo implicó imaginar una comunidad que trascendía la nación. Aunque los discursos antiimperialistas se dieron en escenarios nacionales, en la mayoría de los casos implicaron un sentimiento de pertenencia a una comunidad más amplia que se construía en oposición al imperio. Las fronteras entre aquellos que pertenecían al imperio y aquellos que “legítimamente” podrían reivindicar alguna forma de soberanía nacional o continental resultaron bastante flexibles y variables en diferentes coyunturas históricas. Dichos límites no fueron territoriales sino políticos, muchas veces “antiimperialistas” denunciaban prácticas o actores “imperialistas” dentro de sus propias comunidades nacionales (MARCHESI, 2006, p. 136)
Las asociaciones internacionales entre movimientos contestatarios en el curso de los 60 no siempre se dio de manera directa, a través del fujo de militantes o el intercambio de materiales y documentos políticos. La circulación, acentuadamente en los periódicos de izquierda, de noticias referentes a las luchas de emancipación alrededor del globo fue una de las más accesibles formas de asimilación de experiencias rebeldes "lejos de casa". Analizando el movimiento estudiantil brasileño en aquel período, y destacando la autopercepción tercermundista de su compromiso, Victoria Langland propuso, en este sentido, el concepto de "conexiones aspiracionales". Para la autora, el término daría cuenta de este conjunto de deseos compartidos en escala transnacional, "no reductibles a la influencia directa de una ideología, publicación, táctica o slogan en particular" (LANGLAND, 2018, p. 20).
Las fuentes muestran con qué cercanía los estudiantes brasileños siguieron las noticias de los movimientos sociales en otros lugares, especialmente en África y Asia, y a veces se expresaron sobre cómo consideraban su propia organización local contra una dictadura militar apoyada por Estados Unidos como una pieza de una lucha más amplia del Tercer Mundo contra el imperialismo. Me refero a este tipo de conexiones transnacionales como conexiones aspiracionales, y las considero parte de la historia de los largos años sesenta, ya que constituyeron parte de la experiencia vivida por los protagonistas históricos e impactaron los eventos “sobre el terreno”. En mi visión, las conexiones aspiracionales [...] son más una creencia colectiva de que otros desconocidos en el mundo comparten un conjunto similar de ideas y objetivos, y que están trabajando simultáneamente para ponerlos en práctica. Las conexiones aspiracionales fueron una fuerza movilizadora para muchos actores y movimientos de la década de 1960, ayudando a definir y dar forma a sus acciones y, como tal, merece un examen como parte de la historia de los sesenta globales (LANGLAND, 2018, p. 20, traducción nuestra).
El entrelazamiento de imaginarios y actitudes asociadas al tercermundismo diseminó en el plano internacional refexiones acerca de los diferentes métodos de organización e intervención política. En diversas regiones del globo, partidos y movimientos dirigidos al enfrentamiento de los "superpoderes imperiales" y del avance de la hegemonía estadunidense en el escenario económico mundial, encontraron en la experiencia guerrillera y foquista una fuente de inspiración. En este sentido, el desplazamiento de algunos sectores en dirección a la lucha armada o extraparlamentaria puede ser entendida como uno de los componentes de radicalidad de los confictos en el espectro político mundial, más allá de las variables y determinaciones locales. En el apartado siguiente trataremos de acercarnos de manera introductoria a los contenidos vehiculados por la prensa de izquierdas, especialmente en el Cono Sur, en los momentos en que se dedicó a abordar el panorama de rebeldía internacional.
LA REVOLUCIÓN ALREDEDOR
Sostiene Gallinari, en autobiografía publicada en 2006, que, en su juventud, los tiempos mejores ya amanecían. Tal vez no en Italia, pondera, el lugar donde creció campesino y años más tarde se sumó a la militancia de izquierda y a la lucha armada, pero en varias otras regiones del mundo que parecía observar con atención. "Son, por otro lado, el adviento del hilo rojo de la Revolución Cubana y el potente impulso anticolonial del Tercer Mundo, que nos entusiasman sin reservas" (GALLINARI, 2012, p. 37). Algunos de aquellos acontecimientos le aportaron, además del entusiasmo, figuras de referencia a través de las cuales se convenció de que era "justo luchar y posible vencer": "las guerras de liberación de Congo, Argelia, Angola, Guiné-Bissau, produjeron héroes políticos como Patrice Lumumba, Agostinho Nego y Amílcar Cabral" (GALLINARI, 2012). Bajo esta óptica, y delante de los acontecimientos en Vietnam, en América Latina, en la bahía de Cochinos, no le parecían haber motivos para "afojar nuestra relación con los yankees, gendarmes del mundo” (GALLINARI, 2012, p. 52).
Algunos años antes de la irrupción de movimientos radicales en el contexto se sentista en el continente europeo, la idea de que la colonización de los países africanos era inmoral y merecía una respuesta – incluso violenta – circulaba francamente en ciertos ambientes intelectuales progresistas. Más allá del famoso prefacio de Jean Paul Sartre a la emblemática obra de Franz Fanon, Los condenados de la Tierra, el análisis de Herbert Marcuse sobre la radicalidad y el contenido de las movilizaciones sociales producidas en aquellas circunstancias contiene elementos interesantes para la reconstrucción de las ideas que informaron su contexto. Atento a la novedad de los actores y la renovación de ciertas pautas, el autor identifica en el deseo de transformación profunda expresado por la ola global de manifestaciones, los síntomas de un decisivo agotamiento del régimen capitalista. En su Ensayo sobre la Liberación, de 1969, el filósofo alemán parece también percibir la emancipación como un proceso que supera las barreras nacionales y que conecta decisivamente todos los mundos en la creación de uno nuevo:
En estas circunstancias, las precondiciones para la liberación y el desarrollo del Tercer Mundo deben surgir en los países capitalistas avanzados. Sólo el debilitamiento interno del superpoder puede detener finalmente el financiamiento y el equipo de la supresión en los países atrasados. Los Frentes de Liberación Nacional amenazan la línea de la vida del capitalismo; son catalizadores, no sólo materiales, sino también ideológicos, del cambio. La revolución cubana y el Vietcong lo han demostrado: puede hacerse; hay una moralidad, una humanidad, una voluntad y una fe capaces de resistir y detener la gigantesca fuerza técnica y económica de la expansión capitalista (MARCUSE, 1969, p. 84).
Impresiones como las de Prospero Gallinari fueron compartidas de manera mediatizada, y en diversos niveles, por varios contemporáneos de la generación que se involucró, a nivel global, en movilizaciones contestatarias a partir de los años 60 del siglo XX. La idea de que la observación de eventos políticos internacionales podría ser fuente de aprendizaje y asimilación de experiencias estuvo bastante difundida y fue expresada más de una vez con significativa vehemencia. En un número dedicado a la situación palestina en el contexto de los enfrentamientos árabes-israelíes, los editores de Marcha, publicación que ocupó un lugar central en el campo de la izquierda uruguaya y latinoamericana en aquel período (ESPECHE, 2011), no dejaron de señalar que su propósito había sido el de "entregar al lector latinoamericano elementos de primera mano [...], sobre uno de los grandes confictos de nuestro tiempo, que importa en sí mismo y por sus notorias repercusiones en nuestro continente" (CUADERNOS DEMARCHA, 1970, p. 3, resalte nuestro). Un sentido similar había sido atribuido, algunos años antes, a la publicación de un cuaderno dedicado a la trayectoria del movimiento black power en Estados Unidos. De aquellas páginas, los autores esperaban que se desprendiera la "optimista lección" de que el imperialismo debería caer "por sus contradicciones y por la acción conjunta de todas sus víctimas":
Y ahora empieza a verse, se ve, que el proceso se vincula estrechamente al que vienen cumpliendo los países del Tercer Mundo. [...] Un enemigo común existe. Ese enemigo es el imperialismo que se mantiene a expensas de todos los subdesarrollados, los de adentro y los de afuera[...]. La línea del frente de batalla zigzaguea por todas las latitudes; pero es una. En tierras distantes, los negros de Estados Unidos y los pueblos del Tercer Mundo, luchan por lo mismo y combaten contra el mismo adversario [...]. Los Negros de Estados Unidos ya empezaron a comprender que no están solos. No son una minoría, marginada y perseguida. Los pueblos del Tercer Mundo ya saben que dentro de Estados Unidos tienen aliados. Por eso la lucha de los negros norteamericanos es nuestra lucha. El imperio caerá por sus contradicciones y por la acción conjunta de todos los que son sus víctimas (CUADERNOS DE MARCHA, 1968, p. 1-2).
Del otro lado del Río de la Plata, circuló un poco antes en una edición de La Verdad, órgano oficial del recién conformado Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), una materia intitulada "EUA: piquetes armados de defensa". El texto abordaba largamente la radicalidad de las olas de protesto negro que estaban, por aquellos días, agitando la situación política estadunidense. La conclusión reitera, en llave parecida a la de Marcha, la noción de aprendizaje, que parece haber sido central en la lectura de los eventos mundiales:
Los trabajadores latinoamericanos, y especialmente argentinos, tienen mucho que aprender de sus hermanos yanquis, porque aquí también la prepotencia patronal y policial acostumbra represaliar a los activistas, a los huelguistas, y a los que se movilizan contra todas las formas de explotación. Los negros norteamericanos están aprendiendo y enseñándonos (PIQUETES , 1965, p. 9).
El PRT venía acompañando con particular atención, no solo en sus publicaciones, la trayectoria de diversos movimientos revolucionarios y de liberación en aquel período. Fundado en 1965 a partir de la fusión de dos organizaciones anteriores, el Frente Revolucionario Indoamericano y Popular (FRIP) y Palabra Obrera (PO), el PRT abarcó en su propia constitución una cantidad interesante de los condimentos que compusieron aquel complejo escenario de agitación global. A pesar de ausente la designación de "Tercer Mundo", la apreciación solidaria de las regiones habitualmente entendidas como componentes de esa comunidad era recurrente en las páginas de los organismos de prensa asociados al PRT. Resultado de la confuencia de tradiciones parcialmente disonantes, el indigenismo latinoamericanista por parte del FRIP, y el trotskismo vinculado a las concepciones de Nahuel Moreno en el PO, el partido sufriría una ruptura tres años más tarde en medio a calurosas polémicas acerca de la viabilidad y las formas de implantación de la lucha armada (CARNOVALE, 2011; MANGIANTINI, 2014). En los años en que existió de manera unificada, aun cuándo lo que le llegaba de los acontecimientos en determinados lugares del mundo era tan solo "un ruido", el PRT mantuvo en su principal publicación, La Verdad, una columna internacional sugestivamente subtitulada "la revolución que nos rodea".
Por tratarse, muchas veces, de lugares geográficamente distantes, desconocidos por el público al que se dirigía el periódico, y cuyas fuentes de información no eran necesariamente abundantes, las noticias internacionales, guardaban peculiaridades en relación al conjunto del material que La Verdad ponía en circulación. En muchas ocasiones, eran difundidas notas informativas que buscaban brindar un panorama generalizado acerca de países, gobiernos o procesos políticos en curso. En otros casos, eran reproducidos textos de organismos internacionales y medios de comunicación masivos, que posibilitaron, por un lado, reunir información necesaria a la tomada de posición y, por otro, definir una ubicación relacional cuanto al punto de vista de otros emisores.
Así, mediados por comentarios editoriales, aparecen reproducidas en el periódico innúmeras materias de New York Times, Le Figaro, Le Monde, "uno de los periódicos mejor informados del mundo" (CUBA, 1966, p. 4) entre otros vehículos de la prensa internacional, responsables por la composición de un acervo factual sobre los eventos en tela. Otra fuente importante de esas noticias eran las publicaciones de organizaciones revolucionarias alrededor del mundo. Sean las directamente implicadas en el objeto del que se busca tratar, sea organismos vinculados al movimiento trotskista internacional, como es el caso de The Militant y de la revista francesa Quatrieme internationale, replicados en diversas ocasiones. De esta manera, La Verdad buscaba asimilar una gran cantidad de información sobre acontecimientos mundiales, abordándolos en la llave de construcción de un amplio panorama sobre la lucha antiimperialista a escala global.
En las páginas del último número de su primer año de existencia, la organización dejó marcado con claridad el sentido que atribuía, no solamente para sí, a la observación de los acontecimientos alrededor del globo:
Al finalizar el año de 1965, los dirigentes del capitalismo y el imperialismo mundial harán, como nosotros, el balance de sus pérdidas y ganancias en la explotación de la humanidad, y se sentarán a analizar las perspectivas que ofrece el año de 1966. En realidad, aunque el año que finaliza les proporcione la ocasión de celebrar algunos importantes triunfos y algunos avances, el cuadro general de lo acontecido y, mucho más el futuro que se avizora, no le dará mayores motivos ni para la alegría ni para el optimismo. Por el contrario, los revolucionarios del mundo entero, cualesquiera que hayan sido las derrotas y retrocesos parciales sufridos encontrar en la situación internacional, con solo mirar el mapa del globo terráqueo, los más fundados motivos para creer en el futuro socialista de la humanidad, fortalecer la fe en sus propias fuerzas, y tonificar su moral combatiente (EL AVANCE, 1965, p. 10).
A lo largo del texto, el mundo es asimilado a partir de una división que ya no corresponde a la de los dos bloques habituales, pero a una geografía que los redefinía antinómicamente entre "Revolución de las masas explotadas y contrarrevolución de los explotadores" (EL AVANCE, 1965, p. 10). De esta forma, se lamentaba las derrotas en países como Congo, Indone sia y Brasil, al paso que se registraba la ascensión de la revolución colonial" en lugares como Angola y en el Vietnam. El zigzag de los frentes de batalla.
En este escenario, organismos internacionales difusores de noticiario alternativo (contrahegemónico) asumieron un papel fundamental, con destaque para los contenidos producidos desde La Habana. A partir de la realización, en enero de 1966, de la conferencia Tricontinental entre movimientos revolucionarios de África, Asia y América Latina, el gobierno revolucionario cubano fortalecería su rol en cuanto polo diseminador de informaciones sobre los confictos sociales del Tercer Mundo a través de la publicación de un Boletín Tricontinental y de una revista bimensual de mismo nombre. Como emprendimientos asociados a la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL), las publicaciones pusieron en circulación una enorme cantidad de material gráfico plurilingüe, replicado en diversas ocasiones por periódicos progresistas en todo el mundo (PADILLA; PALIERAKI, 2019; GENEROSO, 2018).
Principal dirigente de una de las fracciones originadas de la ruptura del PRT, el PRT-El Combatiente, Mario Roberto Santucho escribió para la revista Dimensión, en mayo de 1962, una reseña de África: las raíces de su rebeldía, libro publicado en el año anterior por la Editorial Platina, de autoría de Jack Woddis. Aludiendo a la mecánica de la explotación explicada "con suma claridad" por el autor a lo largo del texto, el entonces dirigente del FRIP reparaba en algunas características que le resultaban familiares: "el éxodo, similar al de nuestro campesinado; la deformación de la estructura económica en beneficio de las potencias coloniales, ejemplificada con los transportes, que también en el África, como en el caso de nuestros ferrocarriles, están construidos para extraer las riquezas del continente" (CRÍTICA , 1962, p. 7).
La analogía, sin embargo, no impide que el mismo Santucho le haga un reparo: "En los últimos capítulos Jack Woddis ensaya una explicación – demasiado ligera – de las fuerzas motrices de la revolución colonial africana. Pero esto no desmerece en absoluto el valor del libro como buenísima información de la situación actual del continente africano" (CRÍTICA , 1962, p. 7). En el corto espacio de la reseña, Santucho no desarrolla sus ideas respecto a la revolución colonial, pero deja en relieve el interés en comprender, a partir de otras geografías, las luchas que observaba en su región. En el texto reseñado por él, Woddis, miembro destacado del Partido Comunista de Gran Bretaña, señala la existencia de un modelo internacional de espoliación de recursos de los territorios coloniales, a través de mecanismos discriminatorios que auxiliaban el mantenimiento de un sistema de mano de obra esencialmente barata, que constituyo la base de las tasas de beneficio excepcionalmente elevadas. El éxito de las luchas de liberación en países asiáticos habría demostrado, sin embargo, la fragilidad de tal sistema – en rigor, un tigre de papel– evidenciando, también para los países africanos, "el poderío del pueblo oprimido, una vez que se lanza a la lucha, al unísono, por su propia libertad nacional" (WODDIS, 1962, p. 255). A pesar de no mencionar otras regiones del globo, el remate del autor puede resultarnos particularmente sugestivo: "la inspiración y la emulación fueron seguidas por la consciencia de un interés en común" (WODDIS, 1962, p. 255).
No obstante, sea imposible precisar la influencia del texto de Woddis en la visión política del joven Santucho, es interesante que la corta reseña de ese libro haya sido la única participación firmada por "Robi" en la revista dirigida por su hermano Francisco René. En aquel momento, Dimensión ya se había constituido como un importante polo de incitación política e intelectual de Santiago del Estero, como expresión de intuiciones antiimperialistas que conformarían, con el tiempo, uno de los ejes fundamentales de la actuación estratégica de los grupos frecuentados y liderados por los actores involucrados en aquel proyecto.
El PRT-El Combatiente asumió progresivamente la centralidad de la lucha armada como método para derrocar el capitalismo hasta la fundación, en 1970, de su propio Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y repercutió ampliamente materiales producidos en el exterior2 sobre los movimientos de liberación en el Tercer Mundo. En sus principales órganos de prensa, permaneció patente la preocupación con los destinos de las luchas internacionales, en las cuales procuró intervenir de formas muy directas (MARCHESI, 2019; SILVA, 2016). Respecto a su vecino Uruguay, por ejemplo, El Combatiente no hesitaba en señalar que, a través de un camino "cuyo derrotero ya ha señalado con meridiana claridad el Movimiento de Liberación Nacional, los Tupamaros", el adviento revolucionario en aquel país sería "en esencia y en definitivo la emancipación continental" (TUPAMAROS, 1968, p. 9).
Por el mismo carácter de la organización editora, el noticiero internacional de El combatiente legó un espacio importante a la trayectoria de otros "ejércitos populares" alrededor del mundo, buscando destacar su eficacia. Además, abundaban en las páginas de la publicación campañas de solidaridad internacional a presos políticos y notas obituarias sobre militantes "caídos" en combate. Todas esas formas de aproximación permitían al PRT-ERP delimitar su programa político, en contraste o asociación, con partidos y organizaciones a cuyo campo de acción se sentían vinculados - o pretendían disputar. Esta actividad tuvo fuerte influencia en la conformación de una identidad partidaria específica e influyó de forma duradera en su accionar.
La situación en Uruguay no tomó los rumbos imaginados por El Combatiente en agosto de 1968, pero también allí los ojos estuvieron apuntados a las posibilidades de emancipación surgidas en el horizonte mundial a la altura. En el año siguiente, en un admirable episodio de tránsito internacional de intelectuales del Tercer Mundo, el poeta Mario Benedetti compareció como invitado al Primer Festival Cultural Panafricano, realizado en la ciudad de Argel. Es imposible saber precisamente si intercambiaron opiniones, se sentaron lado a lado, o al menos reconocieron sus rostros en medio a la profusión de músicos, guerrilleros, estadistas y escritores, pero gracias a una materia publicada en Marcha en aquel mismo año, tenemos noticias de que concurrieron al evento personalidades como Stokeley Carmichael, Nina Simone, Francisco Urondo, Miriam Makeba, Antonio Caparrós, entre muchas otras (BENEDETTI, 1969).
En el relato de Benedetti acerca de su experiencia en Argel no se encontraban analogías inmediatas entre la situación de los países africanos y la realidad latinoamericana, pero se expresaba una preocupación con "la integración de África al Tercer Mundo" que dejaba vestigios de la importancia de aquel espacio para el autor. Comentando la exhibición de una serie de películas durante el Festival, el poeta uruguayo repercute la relación hecha por la propia crítica argelina entre el recién presentado Laube des damnés (Amanecer de los condenados) de Ahmed Rachedi y La hora de los Hornos, del año anterior, dirigido por el también presente Francisco Solanas:
Así como Solanas parte de un país (Argentina) y un fenómeno concreto (el peronismo) para tratar de comprender la realidad latinoamericana y su urgente necesidad de soltar amarras con el imperialismo, Ahmed Rachedi parte de Argelia y su revolución para entender el Tercer Mundo y su incesante brega contra el colonialismo. El ritmo de esta película testimonial sigue un crescendo que llega a ser estremecedor en los últimos tramos, cuando se señala que "esta historia no ha terminado", así que "vayan aprontando los colores para los nuevos mapas" (BENEDETTI, 1969, p. 6-7).
La liberación del Tercer Mundo, asimilada aquí como motivo ético y político, parecía establecer las bases para un sentido estético sobre el cual se desarrollaba un lenguaje común. Benedetti dice también cuando calla. Respecto a las películas exhibidas en el Festival, decide no comentar La batalla de Argel "suficientemente conocida por los lectores latinoamericanos" apenas dos años después de su divulgación. En aquel mismo número de Marcha, a lo largo de otras intervenciones transcriptas desde el Festival, la apuesta de Henri Lópes, representante del entonces Congo Brazzaville (actual República del Congo), era la de que la rigidez de las censuras y aduanas sería desafiada por el contenido implacable de ideas como las de Frantz Fanon, capaces de atingir cualquier región del globo "donde el corazón reclama un mundo más justo" (LÓPES, 1969, p. 52).
Por la redacción de Nuevo Hombre, el pensamiento del filósofo revolucionario, psicoanalista y escritor martiniqués, figura clave en formulación del ideario anticolonialista radical en el período, había sido presentado en 1971 "como el mensaje global de mayor transcendencia que ha dado un intelectual revolucionario, con respecto a los acontecimientos de revolución social del llamado Tercer Mundo" (VALLEJO, 1971, p. 13). En la primera etapa de su existencia, todavía bajo la dirección de Enrique Walker y con un cuerpo editorial y de colaboradores compuesto por individuos provenientes de distintas tradiciones políticas de izquierdas, la revista Nuevo Hombre3 ofreció a sus lectores una vasta gama de informaciones sobre esos acontecimientos en una serie de textos publicados bajo el título Las luchas en el Tercer Mundo de autoría de José Ricardo Eliaschev. Allí, una vez más, la comunidad imaginada de países en pugna por liberación era abordada a través de hilos conductores que posibilitaban la expresión de una ostensiva cercanía. América Latina, África y Asia son presentados como "frentes de combate" de una misma guerra en la cual "con suerte diversa y corrección también cambiante – varios pueblos del Tercer mundo libran combates por su independencia, soberanía y su realización" (ELIASCHEV, 1971a, p. 4).
El manantial de informativo de la revista sugería además sus variadas conexiones internacionales. En una nota respecto a una serie de deserciones en el ejército Israel, Eliaschev tejía el siguiente comentario: "Los lectores de Nuevo Hombre dispondrán, con el artículo que sigue, de un material exclusivo e inédito en Argentina, facilitado por la revista La Gauche, semanario de la "Liga Revolucionaria de los Trabajadores" de Bélgica" (ELIASCHEV, 1971b, p. 15). Reivindicando la importancia de este tipo de divulgación, el periodista agregaba: "este tipo de informaciones son prolijamente olvidadas por el casi omnipotente aparato de la prensa internacional" (ELIASCHEV, 1971b, p. 15)
El análisis del noticiero internacional en publicaciones de izquierda en los marcos de los 60 globales, que incluye crónicas como las de Benedetti, o la transcripción literal de materiales producidos por organizaciones políticas y agencias de noticias extranjeras, parece constituirse en una fuente valiosa para la recomposición de la atmosfera política del período. Su lectura denota la complejidad del escenario de relaciones, perspectivas y aspiraciones a partir del cual fue construido el horizonte de posibilidades que informó el accionar de una multiplicidad de sujetos individuales y colectivos. De Santo Domingo al Vietnam, de los "colonos negros" en Estados Unidos a los de Angola, se esgrimió un sentido de integración, no apenas discursiva, que influyó decisivamente en la constitución de la década de 1960 como un período de contestación a escala global.
CONCLUSIÓN
En cuanto figura prominente del movimiento negro y del Black Power estadunidense, Stokeley Carmichael compareció a la primera reunión de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) realizada en Cuba en 1967. Involucrado en los combates antirracistas librados en el interior de los Estados Unidos, Carmichael parecía expresar, en un discurso producido en los marcos de aquel emblemático encuentro, la aspiración de una cartografía insurgente:
Ya nos hemos comprometido a hacer lo que se nos pide para ayudar en la lucha. por la independencia de Puerto Rico, para liberarlo del dominio de los intereses comerciales y militares de los EUA. Y miramos a Cuba como un brillante ejemplo de esperanza en nuestro hemisferio. No vemos nuestra lucha contenida en los límites de los Estados Unidos tal como los definen los mapas actuales. En cambio, miramos al día en que un verdadero, Estados Unidos de las Américas, se extenderá de la Tierra del Fuego a Alaska, cuando los anteriormente oprimidos permanecerán juntos, un pueblo liberado (CARMICHAEL, 1967, p. 4, traducción nuestra).
La imaginación de geografías capaces de asociar a los países oprimidos, conectándolos a través de concepciones sintónicas de las luchas emancipadoras, fue una de las marcas del internacionalismo tercermundista tal como se expresó durante la Guerra Fría. En cuanto "mito movilizador" esta idea de Tercer Mundo ha perdido su eficacia real. Podemos estar de acuerdo con el diagnóstico de Arif Dirlik: este ya no existe más (2013, p. VIII). Está claro que aquel conjunto de aspiraciones y aquella comunidad imaginada dejó de vigorar como tal y hasta incluso como imagen de sí, lo que no invalida la persistencia de ciertas similitudes, ni puede significar precisamente el ocaso – o la solución- de las razones que un día inspiró. En este trabajo quisimos acercarnos brevemente a algunas de ellas.
La inteligibilidad de los años 60 y 70, período en que el Tercer Mundo estuvo "en todos los lugares en la cabeza y los corazones de los activistas" (DIRLIK, 2013, p. viii), demanda la comprensión de su carácter mayoritariamente integrador, capaz de propulsar mundialmente identidades y proyectos colectivos en compleja conexión con las más variadas realidades locales. Las lecturas transnacionales, conectadas y globales de la historia del período dan cuenta de un enorme fujo de individuos e ideas en los más variados sentidos y en una dirección que parecía ser la de la solidaridad internacional activa, capturada con bastante interés por los textos y publicaciones del período.
A lo largo de aquellos años, sujetos individuales y colectivos compartieron una experiencia de globalidad que se volvía palpable en la lectura de los periódicos, en el consumo de determinados productos culturales, en viajes turísticos de "reconocimiento del mundo" o aún, claro, en la militancia internacionalista a través de la cual varios actores pretendieron dar sentido a sus anhelos de transformación de una realidad que consideraban injusta. Para el trabajo historiográfico, el acercamiento a estas complejas redes de intercambio y a las visiones de mundo tan características del período ayuda a recomponer ciertos horizontes compartidos en la época y, en un sentido amplio, a reposicionar el significado de su radicalidad.
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a Ernesto Bohoslavsky, Hugo Ramos y Valeria Manzano por sus críticas y comentarios a la versión original del texto.
REFERENCIAS
150,000 COMPAGNI a Torino a fanco della resistenza cilena e del popolo greco, per la revoluzione. Lotta Continua, Año II, n. 269, Roma, 20 nov. 1973.
BENEDETTI, Mario. Africa 1969: su fuerza y su vulnerabilidad. Cuadernos de Marcha, Montevideo, n. 28, p. 5-13, agosto 1969.
BERGEL, Martín. El oriente desplazado: los intelectuales y los orígenes del tercermundismo en la Argentina. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes, 2018. Formato ePub.
CARMICHAEL, Stokely. Black Power and the Third World. Ontario: Third World Information Service, 1967. Disponible en: https://www.freedomarchives.org/Documents/Finder/Black%20Liberation%20Disk/Black%20Power!/SugahData/Books/Carmichael.S.pdf. Accedido en: 18 oct. 2020.
CARNOVALE, Vera. Los combatientes: historia del PRT-ERP. Buenos Aires: Siglo XXI, 2011.
CHURCHILL, Lindsey. Becoming the Tupamaros: solidarity and transnational revolutionaries in Uruguay and the United States. Nashville: Vanderbilt University Press, 2014.
CONRAD, Sebastian. Historia global: una nueva visión para el mundo actual. Barcelona: Crítica; Planeta, 2017.
CRÍTICA de libros. Dimensión, Santiago del Estero, Año VII, n. 8, mayo 1962.
CUADERNOS DE MARCHA. Montevideo, n. 12, abr. 1968.
CUADERNOS DE MARCHA. Montevideo, n. 43, nov. 1970.
CUBA Socialista 1966. La Verdad, Buenos Aires, Año 2, n. 46, 27 jun. 1966.
DEVÉS VALDÉS, Eduardo. Del Ariel de Rodó a la CEPAL (1900-1950). El pensamiento latinoamericano en el siglo XX: entre la modernización y la identidad. Tomo I. Buenos Aires: Biblos, 2000.
DIRLIK, Arif. The Third World in 1968. In: CHRISTIANSEN, Samantha; SCARLETT, Zachary. The Third World in the global 1960s. Oxford: Berghan Books, 2013. p. VII-IX.
EL AVANCE de las masas exige un Partido Revolucionario Internacional. La Verdad, Buenos Aires, Año 1, n. 24, 29 dic. 1965.
ELIASCHEV, José Ricardo. El Genocidio de los Palestinos: acerca de como se liquida un pueblo. Nuevo Hombre, Buenos Aires, Año I, n. 3, p. 4-5, 4-10 agosto 1971a.
ELIASCHEV, José Ricardo. Los primeros desertores del ejército israelí. Nuevo Hombre, Buenos Aires, Año I, n. 15, 27 oct./2 nov. 1971b.
ESPECHE, Ximena. Cerca de la revolución: Uruguay, el semanario Marcha y la integración latinoamericana (1958-1959). Nuevo Mundo Mundos Nuevos, [Questions du temps présent], Paris, 30 mayo 2011 [en línea]. Disponible en: http://journals.openedition.org/nuevomundo/61486. Accedido en: 20 mayo 2021.
GALLINARI, Prospero. Un contadino nella metrópoli: ricordi di un militante delle Brigate Rosse. Milano: Bompiani, 2012.
GENEROSO, Lídia Maria de Abreu. “O povo colonizado não está sozinho”: Terceiro Mundo, anti-imperialismo e revolução nas páginas da revista Tricontinental (1967-1976). 2018. 217 h. Dissertação (Mestrado em História) - Instituto de Ciências Humanas e Sociais, Universidade Federal de Ouro Preto, Mariana, 2018.
GILMAN, Claudia. Entre la pluma y el fusil: debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina. Buenos Aires: Siglo Veintiuno, 2003.
GLEIJESES, Piero. Conficting Missions: Havana, Washington, Africa – 1959-1976. Chapel Hill: University of North Carolina Press, 2002.
KALTER, Christoph. The discovery of the Third World: decolonization and the rise of the New Left in France, c.1950-1976. Cambridge: Cambridge University Press, 2016.
LANGLAND, Victoria. Transnational connections of the global sixties as seen by a historian of Brazil. In: JIAN, Chen; KLIMKE, Martín; KIRASIROVA, Masha; NOLAN, Mary; YOUNG, Marilyn; WALEY-COHEN, Joanna. The Routledge handbook of the global sixties: between protest and nation-building. New York: Routledge, 2018. p. 15-26.
LETTERA di un compagno di Lotta Continua che è stato per mesi con i compagni guerriglieri dell'MPLA. Lotta Continua, Milán, Año III, n. 3, 17 feb. 1971.
PALABRA OBRERA et al. Llegan los delegados del Frente de Liberación Argelino! (Volante de Comité de Recepción de la delegación del FLN a Argentina), oct. 1960. Fundación Pluma [en linea]. Disponible en: http://www.fundacionpluma.info:8080/xmlui/handle/123456789/7402. Accedido en: 17 mayo 2020.
LÓPES, Henri. Proponernos transformar la naturaleza humana. Cuadernos de Marcha, Montevideo, n. 28, p. 51-53, agosto 1969.
MANGIANTINI, Martín. El trotskismo y el debate en torno a la lucha armada: Moreno, Santucho y la ruptura del PRT. Buenos Aires: El Topo Blindado, 2014.
MANZANO, Valeria. On the Revolutionary Road: youth, displacements, and politics in the ‘long’ Latin American sixties. In: JOBS, Richard Ivan; POMFRET, David M. Transnational Histories of Youth in the Twentieth Century. London: Palgrave Macmillan, 2015. p. 167-187.
MARCUSE, Herbert. Un ensayo sobre la liberación. México, D.F.: Editorial Joaquín Mortiz, 1969.
MARCHESI, Aldo. Hacer la revolución. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2019.
MARCHESI, Aldo. Imaginación política del antiimperialismo: intelectuales y política en el Cono Sur a fines de los sesenta. E.I.A.L., Montevideo, v. 17, n. 1, 2006 [en línea]. Disponible en: http://www.geipar.udelar.edu.uy/index.php/2016/03/24/imaginacion-politica-del-antiimperialismo-intelectuales-y-politica-en-el-cono-sur-a-fines-de-los-sesenta/. Accedido en: 15 mayo 2021.
PADILHA, Fernando Camacho; PALIERAKI, Eugenia. Hasta Siempre, OSPAAAL! NACLA Report on the Americas, Nueva York, v. 51, n. 4, dic. 2019.
PETTINÁ, Vanni. Historia mínima de la Guerra Fría en América Latina. México, D. F.: El Colegio de México, 2018.
PIQUETES armados de auto defensa. La Verdad, Buenos Aires, Año 1, n. 12, 4 oct. 1965.
REIS, Raissa Brescia dos; RESENDE, Taciana Almeida Garrido. Bandung, 1955: ponto de encontro global. Esboços, Florianópolis, v. 26, n. 42, p. 309-332, mayo/agosto 2019.
SANTO DOMINGO. Pasado y Presente, revista de ideología y cultura, Córdoba, Año 2, n. 7-8, p. 121, oct. 1964/marzo 1965.
SILVA, Izabel Priscila Pimenta da. “Por ti, América": luta armada, internacionalismo e latino-americnaismo na trajetória da Junta de Coordinación Revolucionaria. 2016. 285 h. Tesis (Doctorado en Historia Social) – Programa de Pós-Graduação em História, Instituto de Ciências Humanas e Filosofa, Universidade Federal Fluminense, Niterói, Brasil, 2016.
SLOBODIAN, Quinn. Foreign Front: Third World Politics in Sixties West Germany. Duke University Press, Durham & London, 2012.
TUPAMAROS: Primer paso hacia el ejército revolucionario. El Combatiente, Montevideo. Año 1, n. 14, p. 9, 22 agosto 1968.
VALLEJO, Esteban. Algo más sobre Fanon: aportes y distorsiones con respecto a los escritos de un revolucionario. Nuevo Hombre, Buenos Aires, a. 1, n. 23, p. 22-28, dic. 1971.
WODDIS, Jack. Africa: las raíces de su rebelión. Buenos Aires: Editorial Platina, 1962.
Notas
Una versión preliminar de este texto fue producida en los marcos del seminario "Problemas de Historia Política" dictado en 2019 en el Instituto de Altos Estudios Sociales (IDAES) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), por el Dr. Ernesto Bohoslavsky.
Este trabajo fue financiado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) mediante Beca de Investigación Doctoral.
No se aplica.
Notas de autor
Alex Degan
Flávia Florentino Varella (Editora-chefe)
DIRECCIÓN PARA LA CORRESPONDENCIA Avenida Presidente Roque Sáenz Peña 832, C1035 AAQ, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. E-mail: lucas.lado@gmail.com
Declaración de intereses
No hubo conficto de intereses.