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Los Documentos de Santa Fe de México
Historia mexicana, vol. LXXV, no. 3, pp. 1483-1500, 2026
El Colegio de México A.C., Centro de Estudios Históricos

Quisiera dar cuenta de la aparición de un libro importante, nada menos que la edición de un documento inédito, o conjunto de documentos, sobre don Vasco de Quiroga (¿1470?-1565), uno de los personajes más ilustres de la historia mexicana, y su primer “experimento social”, el pueblo hospital de Santa Fe de México, fundado en 1532, para tratar de auxiliar a los indios en los terribles tiempos que siguieron a la conquista española. El documento, descubierto y editado por Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia del INAH, y prologado por el padre Pablo Arce Gargollo, lo publicó la Universidad Pontificia de México con el título de Santa Fe de México. Documentos para su historia.2

El descubrimiento de Baltazar Brito Guadarrama se inscribe en una ola de descubrimientos y ediciones de documentos quiroguianos, que se agregan al realizado en 1941 por don Silvio Zavala (1909-2014), quien -después de revelar en 1937 la influencia de la Utopía (1516) de Tomás Moro (1478-1535) sobre los pueblos hospitales de Santa Fe de México y de Michoacán-3 encontró en la biblioteca de la Universidad de Texas en Austin un ejemplar de la edición de Basilea de 1518 de la Utopía, con la firma del obispo fray Juan de Zumárraga (1468-1548) y notas marginales, posiblemente suyas o de Vasco de Quiroga, que coinciden con las ideas de las Ordenanzas del hospital de Santa Fe.4

Después de don Silvio, los descubrimientos documentales quiroguianos más destacados los realizó el historiador J. Benedict Warren (1930-2021),5 quien descubrió y publicó versiones manuscritas inéditas de las Ordenanzas y del Testamento de don Vasco,6 así como documentos sobre su actuación como justicia en Orán (hoy Argelia),7 y, de manera particular, sacó a la luz la gran cantidad de sus procesos judiciales, de miles de páginas, con cientos de testigos, repletos de información, que obran en el ramo Justicia del Archivo General de Indias, en Sevilla. El obispo Quiroga pleiteó con el obispo de México fray Juan de Zumárraga (el tristemente famoso “pleito grande”), y con el del obispado de Guadalajara, por límites; con los agustinos de Michoacán, con el encomendero fraudulento Juan Infante (1506-1574), además de su ataque contra el franciscano fray Maturino Gilberti (1498-1585), el gran conocedor de la lengua michoacana, pero amigo de Juan Infante.8 J. Benedict Warren dio un panorama de estos pleitos en 1996 en su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia, al que respondió Carlos Herrejón Peredo.9 Carlos Herrejón, por cierto, hizo en 1991 un descubrimiento quiroguiano notable: que la nueva ciudad de Mechuacan fundada en 1541 por el virrey don Antonio de Mendoza (1490-1552) en Guayángareo (para contrarrestar el poder de la ciudad de Mechuacan en Pátzcuaro del obispo Quiroga) no recibió entonces el nombre de Valladolid, como se creía y repite, sino mucho más adelante, en 1578.10

Los pleitos quiroguianos comenzaron a ser transcritos. El padre Alberto Carrillo Cázares (1923-2021), de El Colegio de Michoacán, transcribió en 2003 los documentos del pleito del obispo Quiroga con los agustinos de Tlazazalca en la provincia de Michoacán.11 Más adelante, en el camino para obtener del Papado la canonización de don Vasco de Quiroga, el historiador Armando Mauricio Escobar Olmedo, autor de importantes estudios, ediciones y catálogos de documentos michoacanos, transcribió y publicó en 2016 y 2017 varios de los pleitos quiroguianos, incluyendo su Juicio de Residencia de 1536 y sus cartas, además de aportar información sobre su escudo de armas.12

Entre los descubrimientos quiroguianos no tan recientes, menciono el de Mina Ramírez Montes, de 1986, quien encontró la inspiración arquitectónica y las circunstancias de la construcción de la catedral de la ciudad de Mechuacán en Pátzcuaro, proyectada en 1538 con cinco naves en forma de mano abierta, pero nunca concluida.13

El descubrimiento quiroguiano reciente más notable es el que realizó en 2020 Víctor Lillo Castañ, de la Universidad de Barcelona, en la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, del manuscrito original de la perdida y casi olvidada traducción del latín al español de la Utopía de Tomás Moro realizada por el licenciado Quiroga entre 1532 y 1535, no con base en el ejemplar que le prestó el obispo Zumárraga, de Basilea, 1518, sino en uno de la edición de Florencia de 1519.14

Por cierto, Víctor Lillo Castañ se sumó a otra serie de descubrimientos documentales sobre la fecha del nacimiento de don Vasco, que de 1470, según Juan Joseph Moreno (en 1766),15 pasó a cerca de 1478, según J. Benedict Warren (en 1963), y a cerca de 1488 según el padre Francisco Miranda Godínez, estudioso del Colegio de San Nicolás (en 1972),16 y nuevamente a 1470 a que regresó Lillo Castañ (en 2020).

En esta vera de aparición de documentos quiroguianos, los Documentos de Santa Fe descubiertos y editados por Baltazar Brito Guadarrama tienen particular valor porque se trata del cuerpo de documentos que don Vasco conservó en el hospital de Santa Fe de México entre su fundación en 1532 y el fallecimiento de Quiroga en 1565, aunque no en su versión original (o versiones originales), sino en un “traslado” realizado en 1710, a su vez tomado de un traslado realizado en 1622, con base en los documentos originales, dispuesto en tres cuadernos.

El Primer cuaderno contiene el desconocido, extenso e importante Inventario de los bienes del hospital de Santa Fe, realizado tras la muerte de don Vasco en 1565, que incluye varios ítems del mayor interés, entre ellos un inventario de los documentos conservados en el Hospital. El Segundo cuaderno incluye un “Testimonio de la residencia del licenciado Quiroga”, un resumen del juicio de los cuatro oidores, en la parte relativa al oidor Quiroga y a los testigos presentados para responder a las preguntas 33 a 37 sobre los hospitales de Santa Fe de México y de Michoacán, y la visita de Quiroga a Michoacán, y a lo determinado por el juez y nuevo oidor licenciado Francisco de Loayza, ya conocida por su publicación en 1940 por Rafael Aguayo Spencer (1914-1982), quien lo tomó de unas fotocopias que tenía el historiador jesuita Mariano Cuevas (1879-1949) del “Traslado de Papeles y Recaudos de los Privilegios y Tierras del Hospital de Santa Fe de México”, de 1710, que era “de propiedad particular”, y fue descubierto y publicado por Baltazar Brito Guadarrama.17 (El Juicio de Residencia completo del licenciado Quiroga y de los otros tres oidores de la Segunda Audiencia de México fue publicado por Armando Mauricio Escobar Olmedo en 2016.)18 Y el Tercer cuaderno incluye un traslado de todos los documentos relativos a las adquisiciones y compraventas de tierras que realizó Quiroga para el pueblo y hospital de Santa Fe de México, y de sus compraventas anteriores, tema poco conocido, y del mayor interés. Probablemente este conjunto de documentos sobre adquisiciones de tierras en el oeste de la ciudad de México motivó que en 1622 y en 1710 la Iglesia Catedral de Michoacán solicitara un traslado, para peticiones o certificaciones de tierras, más en tiempo de las “composiciones”.

Antes de los preliminares de Baltazar Brito Guadarrama y de su transcripción de los Documentos, el libro incluye una Presentación del padre Pablo Arce Gargollo, a quien Baltazar dio copia de los documentos, que estudió de manera cuidadosa, y le permitieron escribir su rico y sistemático libro titulado Santa Fe de México de Vasco de Quiroga, de 607 páginas, recién editado en 2024, con una Presentación de Baltasar Brito Guadarrama.19 Los dos libros son hermanos y sus autores intercambian en sus prólogos juguetonas referencias.

La mera lectura de los capítulos del libro del padre Pablo Arce Gargollo da una idea de la acuciosidad de su trabajo y de la riqueza de los Documentos de Santa Fe, que complementa con información documental: Pueblos de indios, Gestación de un pueblo-hospital, Diseño conceptual, Ropaje jurídico, El lugar ideal (Los Altos de Tacubaya, Ayuda de Cortés), Compra de estancias (1532, 1533, 1534, 1535, 1537), La isla de Tultepec, Construcciones, las Ordenanzas, Ambiente de familia, Gastos, Dilatando linderos, Favores reales (1532, 1533, 1534, 1535, 1536, 1543, 1547, 1551, 1563), Muerte de Quiroga (no el 14 de marzo de 1565, sino hacia el 2 de enero de ese año, según el padre Arce Gargollo), Diligencias judiciales de 1565, Pedro y Pablo mayordomos, Censo de población, Inventario de bienes en 1565, Reconstrucciones, Ataques a Santa Fe (1534, 1536, 1553, 1556, 1563), Santa Fe después de Quiroga, Agonía y muerte de Santa Fe, La ermita de Gregorio López (1542-1596), Manantiales, el Acueducto de Santa Fe, Molinos en Santa Fe, Fábrica de pólvora, Santa Fe hoy, Diseñando un pueblo-hospital. Menciono, en este último capítulo, el plan de organizar hoy pueblos hospitales semejantes a los de Santa Fe, como una alternativa comunitaria de vida, en medio de la barbarie creciente -plan, por cierto, afín al de la reconstrucción comunitaria mexicanista de los antiguos calpulli mesoamericanos.

El estudio del padre Arce Gargollo merece sin duda cuidadosa atención, pero prefiero centrar por lo pronto mi atención en los Documentos de Santa Fe mismos, que en 1710 estaban en manos del presbítero Pedro Martínez Escobar, agente de los negocios de la santa iglesia catedral de Valladolid de Michoacán, quien compareció el 7 de enero ante el capitán don Fernando de Sierra y Tadino, teniente de alcalde mayor de la ciudad de Valladolid, para solicitarle a nombre de la Iglesia Catedral de Michoacán “un traslado de los títulos, cédulas y demás recaudos que demuestro”. La tarea debía realizarla don Joseph Antonio Pérez, el escribano real, público y del cabildo de la ciudad de Valladolid.

El original que tenía en Valladolid el presbítero Martínez Escobar constaba de varias hojas seguidas por tres cuadernos. El traslado de 1710, que es el que tenemos, comienza con las fojas 1 a 13, con varios autos tempranos, y en la foja 14r comienza el Primer Cuaderno; el Segundo cuaderno en la foja 87v.; y el Tercer cuaderno en la foja 171r.

El Primero comienza con la constancia del traslado realizado en 1622 en la ciudad de México, a petición del doctor don Mateo de Illescas Orejón, chantre de la santa Iglesia de Valladolid y rector del Colegio de Santa Fe, a don Gonzalo de Carbajal, corre gi dor de la ciudad de México, a quien pidió “un traslado, dos o más, o los que convengan al derecho de dicho hospital, de los dichos originales de las escrituras, cédulas, privilegios y demás recaudos de ventas y mercedes de que hago presentación”. De modo que los documentos originales resguardados en el hospital de Santa Fe de México son los que fueron presentados el 27 de julio de 1622 al corregidor de la ciudad de México para solicitarle una o varias copias de un traslado de los documentos. Y cuando menos una de estas copias del traslado de 1622 fue organizada en los tres cuadernos mencionados.

La copia de 1710 incluye en sus primeros 13 folios diversas reales cédulas del rey don Carlos y de la reina doña Isabel relativas a la fundación y el apoyo temprano del Pueblo y Hospital de Santa Fe de México, de 1535, 1536 y 1537, y un mandamiento de don Antonio de Mendoza de 1542, que parecen traspapelados del Segundo cuaderno.

Tras la petición de un traslado hecha en 1622 por el chantre de la Iglesia de Michoacán al corregidor de la ciudad de México, da inicio al documento copiado, de primera importancia: un Inventario detallado de los bienes y documentos del Pueblo Hospital de Santa Fe de México realizado en 1565, poco después de la muerte de Vasco de Quiroga.

Cuando falleció don Vasco, había muerto el año anterior el virrey don Luis de Velasco (ca. 1511-1564), y gobernaba la Real Audiencia de México ahora por un tiempo presidida por el licenciado Jerónimo de Valderrama (el “visitador de hierro”, enemigo del virrey, que acaso provocó su muerte por los disgustos que le ocasionó), con los oidores doctores Francisco de Ceynos, Jerónimo de Orozco y don Luis de Villanueva.20 Recién fallecido el obispo Quiroga, el presidente y los oidores recibieron una petición del licenciado Caballón (¿?- 13 o 14 de julio de 1565), fiscal de Su Majestad, de hacer un inventario de los bienes de los hospitales de México y de Michoacán y del Colegio de San Nicolás, en la ciudad de Michoacán, de los que el rey era patrón.

El inventario del hospital de Santa Fe de Michoacán (de la Laguna) y del Colegio de San Nicolás en la ciudad de Mechuacan (en Pátzcuaro) fue comisionado al alcalde mayor de la ciudad y provincia de Mechuacan (que debió ser Pedro Gómez de Cáceres),21 y el inventario de los bienes del “pueblo y hospital” de Santa Fe de México fue comisionado como “juez nombrado para este negocio” a Bernardino del Castillo, vecino de la ciudad de México, el 6 de enero de 1565, según la copia del documento que publica Baltazar Brito y estudia el padre Arce Gargollo.

Ojalá apareciera el Inventario del Pueblo Hospital de Santa Fe de Michoacán y del Colegio de San Nicolás realizado en 1565 por el alcalde mayor Pedro Gómez de Cáceres, que debe contener documentos de gran riqueza, semejantes a los de Santa Fe de México.

Poco sabemos de Bernardino del Castillo, nacido hacia 1505 en la villa de Torrijos en la provincia de Toledo, quien llegó entre 1523 y 1525 a la Nueva España y fue recibido por vecino de la ciudad de México el 13 de noviembre de 1531. Fue mayordomo de Hernando Cortés hasta 1540 cuando el conquistador regresó a España, con quien participó en la expedición a las Californias. Con el virrey don Antonio de Mendoza participó en la guerra del Mixtón, en 1541. Casó con doña Inés de Velasco, hija del conquistador Francisco de Orduña, gracias a lo cual obtuvo en dote la mitad de la rica encomienda de Igualapa, Ometepec y Suchitlahuaca (Xochixtlahuaca), en el actual estado de Guerrero. Obtuvo tierras, crio ganados y se mantuvo cerca del cabildo de la ciudad de México, del cual llegó a ser alcalde ordinario y tenedor de bienes de difuntos en 1558 y alcalde de la hermandad y de mesta en 1559. En 1566 era dueño de la fuente de San Agustín de la ciudad.22 Entre los documentos conservados en el archivo del hospital de Santa Fe se registra “un traslado autorizado de Pedro Sánchez de la Fuente, escribano de Su Majestad, de una comisión que se dio a Bernardino del Castillo” (f. 51r.), por lo que vemos que Bernardino del Castillo ya tenía relaciones con el pueblo y hospital.

Por alguna razón, la diligencia tardó en realizarse, pues el juez Bernardino del Castillo no llegó al pueblo y hospital de Santa Fe sino hasta el martes 3 de julio de 1565. Aquí conviene detenernos un momento para considerar que la fecha del nombramiento por el presidente y oidores de la Real Audiencia de Bernardino del Castillo para realizar el inventario, el 6 de enero de 1565, fue tomada por el padre Pablo Arce Gargollo y Baltazar Brito Guadarrama para fundar la idea de que don Vasco no falleció la tarde del 14 de marzo de 1565, como se creía, siguiendo a Juan Joseph Moreno (1766),23 sino “entre los últimos días de diciembre de 1564 y los primeros días de enero de 1565. Muy probablemente el 2 de enero de 1565”.24 Ahora bien, esta fecha del nombramiento de la Real Audiencia el 6 de enero de 1565 aparece una sola vez en los Documentos de Santa Fe, ningún otro documento la confirma o implica, y es un tanto brusca la decisión de mandar hacer un inventario a escasos días de fallecido don Vasco y mucho el tiempo que pasa hasta la llegada del juez Bernardino del Castillo al pueblo y hospital de Santa Fe.25 Bien puede tratarse de una errata, colada en algún momento del traslado de 2022 del traslado de 1710 del traslado de 1622 de un original de 1565, compuesto por traslados de varios documentos.

De hecho, el supuesto fallecimiento del obispo Quiroga en los primeros días de enero entra en contradicción con su Testamento, que firmó el 24 de enero de 1565 en su casa de la ciudad de Mechuacan (Pátzcuaro), “a donde al presente está”, según el original manuscrito editado por J. Benedict Warren26 por lo que no existe la posibilidad de que esta fecha sea una errata, como lo sugiere el padre Arce Gargollo. Encuentro, además, que el licenciado Valderrama le escribió el 20 de mayo de 1565 a Su Majestad que “a 24 del pasado [mes de abril] vino a esta ciudad [de Mexico] nueva como era muerto el Obispo de Mechuacán [don Vasco], y así no se pudo dar aviso de ello a Vuestra Majestad con la flota que llevó don Juan Tello de Guzmán”.27

Ciertamente puede considerarse largo el tiempo entre la muerte de Quiroga en Uruapan el 14 de marzo de 1565 -fecha frágilmente documentada, como lo señala el padre Arce Gargollo-, y el 24 de abril cuando la noticia (“nueva”) llegó a la ciudad de México, más de un mes después. El mes adicional que se tardan en informar al rey, el 20 de mayo, se explica porque ya se había ido la flota y había que esperar la siguiente. Todo considerado, los tiempos concuerdan para que la Real Audiencia mandara como juez a Bernardino del Castillo para realizar el inventario del hospital de Santa Fe que inició el 3 de julio y concluyó el 16. Si ciertamente no el 6 de enero de 1565, la Comisión de la Audiencia tal vez pueda fecharse hacia el 6 de mayo de 1565. De modo que, aunque con reservas, el 14 de marzo de 1565 se mantiene como la fecha alrededor de la cual puede ubicarse el fallecimiento de don Vasco.

En el pueblo y hospital de Santa Fe, pues, el martes 3 de julio de 1565, el juez Bernardino del Castillo nombró a un escribano, Melchor de Cabrejas (escribano de Su Majestad y de la Real Audiencia), y a un intérprete, Diego de León, para poder tomar el testimonio de “indios mexicanos” (hablantes de la lengua náhuatl). Se tomó el testimonio del sacristán Bartolomé de Saldaña, quien apoyó de varias maneras la realización del Inventario.

El primero de los “indios mexicanos”, Pedro Lázaro Ocelote, mayordomo del hospital y de sus bienes desde hace seis años, desde 1559, dijo “que de todos los bienes raíces y muebles y ornamentos de la iglesia y ganados y cabras y bueyes y tierras y renteros y dineros y caballos tiene memoria y pintura dello, la cual está presto de lo traer ante su merced”. También compareció Pablo de Santiago Tusquechos (¿de Tochtli, “conejo”, nombre calendárico?), igualmente mayordomo del hospital y de sus bienes hace seis años, y también se remitió a la “memoria y pintura” que, precisó, había realizado junto con Pedro Lázaro, quien fue requerido de traerla. Y compareció el miércoles 4 de julio el “indio mexicano” Pedro Huichil (Huitzillin, “colibrí”), el sacristán, que tenía a su cargo los ornamentos de iglesia y enfermería, que, entre otras cosas, declaró que la enfermería no tenía botica ni medicinas, pues cuando se necesitaban las iban a comprar a la ciudad de México. Los dos mayordomos y el sacristán acompañaron al juez comisionado en toda la visita y fueron firmemente requeridos de aclarar diversas situaciones, por medio del intérprete, a lo largo de varios días, en que visitaron el mesón, el molino, el batán y otros lugares, y fueron urgidos a explicar varios aspectos del funcionamiento y de la vida económica del pueblo hospital.

Es de advertirse que el pueblo hospital de Santa Fe de México era administrado por dos mayordomos y un sacristán indios, “mexicanos” o nahuas, que no habían aprendido español, pues fue necesaria la participación del intérprete Diego de León. Ninguno de los tres usa el título de “don”, por lo que no pertenecían a la nobleza indígena gobernante, y no parecen haber sido formados en las escuelas y colegios de los frailes franciscanos. No se mencionan las autoridades indias del pueblo de Santa Fe. Los documentos no se refieren al “pueblo-hospital” de Santa Fe, como escriben, con variantes, los historiadores, sino al “pueblo y hospital”, o específicamente al “hospital”. Pero junto al hospital estaban el gobernador y las autoridades indias del pueblo de Santa Fe, que no participaron en el Inventario.

La Memoria de los bienes del pueblo y hospital de Santa Fe, entregada por los mayordomos Pedro Lázaro Ocelote y Pablo de Santiago Tusquechos, estaba escrita en lengua mexicana y el juez Bernardino del Castillo mandó al intérprete Diego de León lo “trasunte en nuestra lengua castellana”. Así empieza: “En dos días del mes de junio de mil y quinientos y sesenta y cinco años contamos aquí lo que es del hospital que guardamos. Dos molinos. Dos batanes. 340 cabezas de ganado ovejuno. 120 cabras. Quince caballos. Quince bueyes. 200 hanegas de trigo. 80 pesos”. Por la fecha, 2 de junio de 1565, se advierte que el inventario en náhuatl estaba recién hecho, en anticipación al próximo inventario oficial.

El juez Bernardino del Castillo, con el apoyo de su secretario y su intérprete, finalizó el 14 de julio de 1565 el “Inventario de los bienes que se hallaron en el hospital por mandado de los señores presidente y oidores de la real audiencia desta Nueva España”, que tiene el mayor interés pues abarca muchos objetos religiosos, aperos, edificios, tierras, huertas, ganados, indios, documentos, etc. Menciono las referencias a obras de arte plumaria, que estudia el historiador Carlos Salvador Paredes Martínez. También menciono la referencia a “un peso de latón sin pesas, porque mediante el dicho Diego de León, declaró Juan Chalchitepahua que tiene a su cargo la dicha panetería, que nos las tiene y que pesa con piedras, que mostró”. También se menciona a Agustín Tochel (Tochtli, “Conejo”), que tenía en su poder “seis yugos de bueyes de arada de madera con sus coyundas”. Es valiosa la información relativa al número de “indios” en cada uno de los “Barrios y cercados donde están los indios”: el barrio de San Pablo, con 48 “indios”; el barrio de Santiago, 29; el barrio de San Juan, 38; el barrio de San Pedro, 28: dando un total de 144 indios, debe entenderse, indios tributarios (cada uno con sus familias), a los que se agregan 36 viudas.

Pero el juez Bernardino del Castillo no se sintió satisfecho con esta cuenta, y el 10 de julio de 1565 declaró, ante su escribano Melchor de Cabrejas, que

[…] por cuanto por su mandado Pedro Lázaro y Pablo de Santiago, mayordomos del dicho hospital de Santa Fe le dieron una memoria por la cual dijeron y declararon que en el dicho pueblo y sus términos había ciento y cuarenta y cuatro indios y treinta y seis viudas, y por los indios que ha visto tiene entendido para sí por cosa cierta haber más indios e indias de los contenidos y declarados en la dicha memoria, demás de los niños hijos de los dichos indios; por tanto que él quería ir por su persona a contar los indios casados y viudos y viudas y solteros y solteras que son de edad de poder tributar, y los niños que hay.

El juez Bernardino del Castillo seguía fielmente la política explotadora impulsada por el visitador licenciado Jerónimo de Valderrama, que buscaba contar bien a los indios para aumentar el número de tributarios que tributen a Su Majestad. El juez Castillo realizó él mismo un nuevo censo de cada uno de los barrios de Santa Fe (San Pablo, Santiago, San Juan y San Pedro), registrando los nombres y “apellidos” de los hombres y sus mujeres y el número de sus hijos, que sumados, dieron: “seis pobres y ciento sesenta y nueve casas de los indios, y ciento cuarenta y ocho casados, y once viudos, y treinta y cuatro viudas y once solteros y trece solteras y doscientos y noventa niños y niñas”. En lugar de los 144 indios (tributarios), ahora contó 169 “casas de los indios”; las viudas no eran 36 sino 34, además de las mujeres, viudos, y niños. Es particularmente valiosa y merece cuidadoso análisis la información relativa a los nombres y “apellidos” de los hombres y mujeres de Santa Fe.

Dentro del Inventario, una parte contiene las “escrituras que se hallaron tocantes al dicho hospital”, hecho el lunes 16 de julio de 1565, e incluye tanto concesiones oficiales, como transacciones económicas (compraventas de tierras, arrendamientos, pagos), y conflictos judiciales, que aparecen en el Inventario resumidas y sin sus fechas, pero que abarcan desde poco después de 1530 hasta 1565. Todos los documentos inventariados (pero lamentablemente no transcritos) presentan el mayor interés, pero menciono dos ítems particulares, 14 cuadernos en náhuatl con las cuentas de los mayordomos Pedro Lázaro Ocelote y Pablo de Santiago Tusquechos entre 1559 y 1565 y tres “pinturas de indios” de tierras del Hospital:

Ítem catorce cuadernos cosidos con hilo, que el dicho intérprete [Diego de León] declaró estar escritos en lengua mexicana y ser las cuentas de los mayordomos, de lo que ha renta de seis años a estar parte el molino y batán y mesón y tierras de renta y en lo que se ha gastado y distribuido.

Ítem tres pinturas de indios que parece ser de las tierras y términos del dicho hospital (f. 59v.).

Así como “una caja de madera donde se mete la música del hospital”, y un “libro grande con unas cubiertas de cuero blando, de canto de órgano”. Por cierto, menciono que entre los documentos inventariados o transcritos en los Documentos de Santa Fe conservados por Quiroga, no aparecen, precisamente, las Reglas y ordenanzas del hospital de Santa Fe.

Tras realizar el Inventario, el juez Bernardino del Castillo fue tomando posesión en nombre del rey, ante el escribano, de todos los bienes inventariados, en virtud del patronato real del pueblo y hospital de Santa Fe, de manera ceremonial medieval, en cada lugar a lo largo de varios días. Fungía como testigo el capellán Bartolomé de Saldaña y Bernardino del Castillo el mozo, hijo del juez de comisión.

El padre Arce Gargollo protesta justamente por los bienes del pueblo hospital que el juez Bernardino del Castillo pidió se le “entreguen para los tener en su poder en guarda para los dar cada vez que y cuando y a quien y como le fuere mandado por los señores presidente y oidores de la Audiencia Real desta Nueva España” (f. 79v.), y que fueron inventariados y recibidos por el clérigo Bartolomé de Saldaña, quien “se obligó de los tener de manifiesto para los dar y entregar cada vez y cuando a quien y como le fuere mandado por los señores presidente y oidores de la Audiencia Real…” En varios momentos las autoridades del pueblo hospital de Santa Fe intentaron rescatar los documentos sustraídos por el juez Bernardino del Castillo, como lo documenta el padre Arce Gargollo.28

El Primer cuaderno concluye con la certificación del traslado fecho en la ciudad de México el 29 de julio de 1622, y el Segundo empieza con la petición hecha por el obispo de Quiroga en la ciudad de Los Ángeles (Puebla) el 17 de mayo de 1542, cuando planeaba viajar a España (aunque no lo hizo sino hasta 1547), para obtener traslados de varios documentos relativos a sus pueblos hospitales de Santa Fe, reales cédulas del rey don Carlos y la reina doña Isabel, mandamientos virreinales, entre otros, pero de manera particular, y este es el documento más extenso de los que mandó sacar traslado en 1542, un Testimonio, o resumen, de su Juicio de Residencia como oidor de la Real Audiencia de México, de 1536 (f. 103v-169v), con el descargo a los cargos relativos a sus pueblos hospitales de Santa Fe de México y de Michoacán. Los testimonios del descargo, particularmente el del primer obispo de México fray Juan de Zumárraga (f. 151r), fueron muy positivos para Quiroga, para su absolución y renovado prestigio, y para fortalecer la decisión de su nombramiento, por la reina, como primer obispo de Mechuacan en ese mismo año de 1536, sin renunciar por lo pronto al cargo de oidor, que el licenciado Quiroga recuperó tras su Residencia, y conservó hasta diciembre de 1538, en que fue consagrado obispo de Mechuacan.

El traslado pedido por Quiroga aparece como “hecho y sacado, corregido y concertado” en la ciudad de México el 27 de octubre de 1554, supongo que a su regreso de su viaje a España entre 1547 y 1554, para complementar las cédulas y privilegios que había obtenido a favor de sus hospitales de Santa Fe y el de Santa Marta en Pátzcuaro, su Colegio de San Nicolás, y contra el encomendero Juan Infante, que se había apoderado de los “ barrios de la Laguna”, que pertenecían a la ciudad de Mechuacan.

El Tercer cuaderno comienza directamente con la transcripción de mercedes, donaciones, compraventas y sus antecedentes, realizadas por Vasco de Quiroga en beneficio de su pueblo y hospital de Santa Fe, y son documentos, entre 1527 y 1565 del mayor valor, que sistematizó el padre Arce Gargollo en su libro.

Todos estos documentos fueron copiados y dispuestos en tres cuadernos en el traslado realizado en la ciudad de México el 27 de julio de 1622 de los originales que llevó el chantre de Michoacán doctor don Mateo de Illescas Orejón, y que fue trasladado en la ciudad de Valladolid el 3 de marzo de 1710, que pasó a manos privadas, que permitieron al padre Mariano Cuevas tomar fotocopias, que aprovechó Rafael Aguayo Spencer en 1940, y felizmente encontró Baltazar Brito Guadarrama en 2022, el traslado de 1710, lo adquirió, lo depositó en la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, y él mismo hizo un nuevo traslado, que entregó al padre Pablo Arce Gargollo, para que lo estudiara y escribiera su informado libro. El producto del trabajo de ambos tiene la mayor importancia para conocer la vida y el funcionamiento económico de la primera de las fundaciones hospitalarias de don Vasco de Quiroga.

Notes

2 Baltazar Brito Maldonado, Santa Fe de México. Documentos para su historia, prólogo de Pablo Arce Gargollo, México, Universidad Pontificia de México, 2024, 304 pp.
3 Silvio Zavala, “La ‘Utopía’ de Tomás Moro en la Nueva España”, en La Utopía de Tomás Moro en la Nueva España, y otros estudios, México, Biblioteca Histórica Mexicana de Obras Inéditas, 1937, pp. 1-29.
4 Silvio Zavala, “El humanismo de Vasco de Quiroga”, en Ideario de Vasco de Quiroga, Mexico, El Colegio de México, 1941, pp. 33-66.
5 J. Benedict Warren, Vasco de Quiroga and his pueblos-hospitals of Santa Fe, Washington, Academy of Franciscan History, 1963. - Vasco de Quiroga y sus pueblos hospitales de Santa Fe (1963), traducción de Agustín García Alcaraz, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1977.
6 J. Benedict Warren (ed.), Ordenanzas de Santa Fe de Vasco de Quiroga. Edición facsimilar. Introducción, paleografía y notas por J. Benedict Warren, Morelia, Fímax Publicistas (Colección Quiroguiana, 3), 1999. - Testamento del Obispo Vasco de Quiroga (1565), Edición facsimilar, con otros documentos, Morelia, Fímax Publicistas (Colección Quiroguiana, 1), 1997.
7 J. Benedict Warren (ed.), Vasco de Quiroga en África, Morelia, Fímax Publicistas (Colección Quiroguiana, II), 1998.
8 Rodrigo Martínez Baracs, El mundo michoacano de fray Maturino Gilberti, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2024.
9 J. Benedict Warren, “Vasco de Quiroga: obispo y abogado” (junto con Carlos Herrejón Peredo, “Bienvenida a J. Benedict Warren”), en las Memorias de la Academia Mexicana de la Historia, Correspondiente de la Real de Madrid, t. XXXIX, 1996, pp. 113-128. Y en Estudios sobre el Michoacán colonial. Los inicios, Presentación por Gerardo Sánchez Díaz, Morelia, Fímax Publicistas Editores, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2005, pp. 117-127.
10 Carlos Herrejón Peredo, Los orígenes de Guayangareo-Valladolid, Morelia, El Colegio de Michoacán, Gobierno del Estado de Michoacán, 1991. - Segunda edición, corregida y aumentada, Los orígenes de Morelia: Guayangareo-Valladolid, Presentación de Juan Carlos Ruiz Guadalajara (1963-2024), Zamora, Guadalajara, El Colegio de Michoacán, Frente de Afirmación Hispanista, 2000.
11 Alberto Carrillo Cázares, Vasco de Quiroga: La pasión por el derecho. El pleito con la Orden de San Agustín (1558-1562), Estudio y edición documental de Alberto Carrillo Cázares, Morelia, Zamora, El Colegio de Michoacán, Arquidiócesis de Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2003, 2 volúmenes.
12 Armando Mauricio Escobar Olmedo (ed.), Epistolario y documentos diversos de don Vasco de Quiroga, 1525-1565, México, Consejo Editorial H. Cámara de Diputados [2016] (una valiosa antología general). - Don Vasco de Quiroga, el oidor, Armando Mauricio Escobar Olmedo, Paleografía, Estudio introductorio y notas, Morelia, Secretaría de Cultura, Gobierno del Estado de Michoacán, Secretaría de Cultura de Michoacán, 2016. - Vasco de Quiroga y la fundación de la ciudad de Michoacán (Tzintzuntzan, Pátzcuaro y la actual Morelia), Morelia, Tribunal Eclesiástico Arquidiócesis de Morelia, Universidad Vasco de Quiroga, 2016. - La catedral perdida de Vasco de Quiroga, Basílica de Pátzcuaro, Morelia, Morevallado Editores, 2017; etcétera.
13 Mina Ramírez Montes, La Catedral de Vasco de Quiroga, Zamora, El Colegio de Michoacán, 1986.
14 Víctor Lillo Castañ, “Vasco de Quiroga y la “Utopía” de Tomás Moro en Nueva España. Estudio y edición del Manuscrito II/1087 de la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid”, tesis doctoral, Directora: María José Vega, Doctorado de Filología Española, Departamento de Filología Española, Universidad Autónoma de Barcelona, 2020, 406 pp. - Tomás Moro, El buen estado de la república de Utopía, Traducción de Vasco de Quiroga, Estudio y edición de Víctor Lillo Castañ, Madrid, Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2021, ccxxxiv + 185 pp.
15 Juan Joseph Moreno, Fragmentos de la vida y virtudes del V. Illmo. y Rmo. Sr. Dr. D. Vasco de Quiroga…, México, Imprenta del Real, y mas Antiguo Colegio de S. Ildefonso, 1766, lib. I, cap. i, p. 1.
16 Francisco Miranda Godínez, El Colegio de San Nicolás de Pátzcuaro, Morelia, Fímax Publicistas Editores, 1967.
17 Rafael Aguayo Spencer, Don Vasco de Quiroga, Reimpresión de la Biografía que publicó don Juan José Moreno en el siglo XVIII, seguida de las Ordenanzas de Hospitales, Testamento, Información en Derecho, Juicio de Residencia y Litigio por la Isla de Tultepec, México, Editorial Polis, 1940, pp. 407-454 y 473. Otro traslado de un testimonio del Juicio de Residencia de Quiroga fue publicado por Nicolás León y José Miguel Quintana (eds.), Documentos inéditos referentes al ilustrísimo señor don Vasco de Quiroga existentes en el Archivo General de Indias, México, Antigua Librería Robredo, de José Porrúa e Hijos, 1940, pp. 40-86.
18 Armando Mauricio Escobar Olmedo (ed.), Don Vasco, el oidor, Morelia, Secretaría de Cultura, Gobierno del Estado de Michoacán, 2016.
19 Pablo Arce Gargollo, Santa Fe de México de Vasco de Quiroga, México, Tirant Humanidades, Universidad Panamericana, 2024.
20 En carta al rey del 20 de noviembre de 1565, el licenciado Valderrama hizo referencia a la Real Cédula del 13 de febrero “en que Vuestra Majestad manda que pues por muerte del Virrey, los oidores suceden en el gobierno, guarde con ellos lo que con el Virrey había de guardar si fuera vivo”, en France V. Scholes y Eleanor B. Adams (eds.), Cartas del Licenciado Jerónimo Valderrama y otros documentos sobre su visita al gobierno de Nueva España, 1563-1565, México, José Porrúa e Hijos, Sucs. 1961, p. 186.
21 Rodrigo Martínez Baracs y Lydia Espinosa Morales, La vida michoacana en el siglo XVI. Catálogo de los documentos del siglo XVI del Archivo Histórico de la Ciudad de Pátzcuaro, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1999, p. 237.
22 Edmundo O’Gorman (1906-1995) (coord.), Guía de las Actas de Cabildo de la Ciudad de México, siglo XVI, México, Fondo de Cultura Económica, 1970, p. 970. Guillermo Porras Muñoz (1917-1988), El gobierno de la ciudad de México en el siglo XVI, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1982, pp. 242-245.
23 Moreno, Fragmentos de la vida y virtudes del V. Illmo. y Rmo. Sr. Dr. D. Vasco de Quiroga, lib. I, cap. xx, p. 143.
24 Arce Gargollo, Santa Fe de México de Vasco de Quiroga, pp. 255-262.
25 Agrego que el Inventario de los documentos resguardados en el hospital registra “otro arrendamiento de unas tierras que se dieron a Alonso de Bermúdez el mozo, por tres años desde primero de enero de sesenta y cinco por sesenta fanegas de trigo cada año” (f. 56). Es inverosímil que el Inventario incluya tratos realizados casi el día mismo del fallecimiento del obispo Quiroga.
26 J. Benedict Warren, Testamento del Obispo Vasco de Quiroga, Edición facsimilar, con otros documentos, Morelia, Fímax Publicistas Editores, 1997, pp. 50-51 y 65.
27 Scholes y Adams (eds.), Cartas del Licenciado Jerónimo Valderrama, p. 173.
28 Arce Gargollo, Santa Fe de México de Vasco de Quiroga, pp. 9-10.
1 Una primera versión de este texto fue presentada en la presentación del libro Santa Fe de México. Documentos para su historia, editado por Baltazar Brito Maldonado, en la Universidad Pontificia, con la participación de Baltazar Brito Guadarrama, el padre Pablo Arce Gargollo y el padre Juan Carlos Casas García, como moderador, el jueves 27 de febrero de 2025 a las cinco de la tarde.


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