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Sobre Vanessa Freije, De escándalo en escándalo. Cómo las revelaciones periodísticas construyeron la opinión pública en México
Israel Rodríguez
Israel Rodríguez
Sobre Vanessa Freije, De escándalo en escándalo. Cómo las revelaciones periodísticas construyeron la opinión pública en México
Historia mexicana, vol. LXXV, no. 3, pp. 1562-1566, 2026
El Colegio de México A.C., Centro de Estudios Históricos
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Sobre Vanessa Freije, De escándalo en escándalo. Cómo las revelaciones periodísticas construyeron la opinión pública en México

Israel Rodríguez
Universidad Nacional Autónoma de México, Mexico
Historia mexicana, vol. LXXV, no. 3, pp. 1562-1566, 2026
El Colegio de México A.C., Centro de Estudios Históricos
Freije VanessaRayas Lucía. De escándalo en escándalo. Cómo las revelaciones periodísticas construyeron la opinión pública en México. 2023. México. Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y TecnologíaSiglo Veintiuno EditoresInstituto Mora. 370pp.. 978-607-031-353-0

El 9 de noviembre de 2014, el equipo de investigación de Aristegui Noticias publicó uno de sus más famosos reportajes. En éste se reveló una trama de corrupción mediante la cual el entonces presidente Enrique Peña Nieto habría adquirido una lujosa mansión color blanco valuada en 86 millones de pesos. De acuerdo con el afamado reportaje, la esposa de Peña Nieto, la actriz Angélica Rivera, compró el inmueble a uno de los principales contratistas del gobierno a un precio ridícu la men te bajo. Cuatro años más tarde, y cuando su partido perdió estrepitosamente las elecciones presidenciales, Peña Nieto reconoció que, dentro del sinfín de críticas recibidas por su gobierno, el llamado “escándalo de la casa blanca” había significado un golpe mediático del que su imagen nunca pudo recuperarse. Sin embargo, durante aquel sexenio (y sobre todo al finalizar éste), la lista de episodios de corrupción, defraudación o inoperancia administrativa de aquel gobierno resultó interminable. Pero en la mente del expresidente, como en la de muchas personas, aquel escándalo resultó definitorio. ¿Por qué otros actos de corrupción, frente a los cuales los 86 millones de aquella casa resultan irrisorios, no se tradujeron en escándalos políticos? ¿Qué se necesita para que las acciones de las élites políticas salten a la palestra pública y detonen el cambio político? ¿Qué papel ha jugado el escándalo en el proceso de transformación política mexicana en las últimas décadas? Ésas son las preguntas a las que, desde la perspectiva histórica, Vanessa Freije intenta dar respuesta en su libro.

En De escándalo en escándalo Freije nos muestra la fascinante historia del debate público en el México de la segunda mitad del siglo XX visto a través del fenómeno del escándalo. En el libro -muy esperada traducción al español del original Citizens of Scandal: Journalism, Secrecy, and the Politics of Reckoning in Mexico, Duke University Press, 2020-, la autora analiza cómo desde la década de los sesenta los medios impresos (fundamentalmente de la ciudad de México) se convirtieron en protagonistas e impulsores del cambio político mediante la socialización de irregularidades, corruptelas, chismes o rumores, que, gracias a la potencia de los medios masivos, se convirtieron en escándalos y entraron en el debate público.

La apuesta historiográfica de la autora no es menor, pues la obra en cuestión implica el replanteamiento de las principales tesis sobre el proceso de democratización ocurrido en las últimas décadas del siglo XX. Como es bien sabido, el paradigma de explicación de este proceso pone especial énfasis en aquellos momentos en los que distintos grupos sociales se hicieron presentes y visibles, generando grietas políticas en el antes sólido sistema hegemónico del partido único. Desde esta lectura, algunos momentos clave (como el movimiento estudiantil de 1968 o el terremoto de 1985) mostraron la debilidad del régimen frente a una cada vez más potente sociedad civil impulsora del cambio democrático.

Frente a esta consolidada tesis, Freije propone que si aquellos hechos fueron detonadores del cambio fue precisamente porque la prensa los colocó en el centro del debate público. Entre estos hitos del proceso democratizador existieron muchos otros ejemplos de corrupción o ineptitud que carecieron de trascendencia política porque no ocuparon un lugar dentro de los medios de comunicación y, por ende, no formaron parte en el proceso de transformación política. Por ello, al estudiar tanto escándalos ampliamente referidos en la historiografía como otros hasta ahora no considerados en la historia del proceso democratizador, la autora demuestra que los acontecimientos que hasta el día de hoy son referidos como hitos democratizadores lo fueron porque éstos fueron reconfigurados como productos mediáticos. Para demostrar dicha tesis, Freije presenta en seis capítulos los resultados de una amplia investigación sobre el tratamiento mediático de diferentes hechos.

En el primer capítulo, la autora articula (de manera un tanto forzada) las historias de dos escándalos en los que la vigencia y el éxito de la revolución mexicana se pusieron abiertamente en duda durante los años sesenta: por un lado, la visualización de la miseria urbana mostrada en 1964 en el famoso libro Los hijos de Sánchez del antropólogo Oscar Lewis; por otro lado, la denuncia de una enorme estrategia de malversación en las instituciones agrarias expuesta por el joven periodista yucateco Mario Menéndez. Al seguir ambos casos, la autora muestra cómo el fortalecimiento de nuevas disciplinas (como la antropología o la ciencia política) y el surgimiento de una nueva generación de periodistas comenzaron a configurar desde la década de los sesenta una esfera pública más abierta en la que la élite política se vio obligada a presentar públicamente sus argumentos para solventar asuntos que años atrás eran resueltos en la intimidad de las oficinas gubernamentales. Sin embargo, la censura del libro de Lewis y el despido del joven periodista mostraban que en aquellos años sesenta criticar públicamente a la revolución institucional aún tenía consecuencias inmediatas.

El capítulo 2 examina las reacciones y consecuencias de un escándalo que surgió en el ámbito popular. Al analizar la forma en que los rumores sobre una supuesta campaña de esterilización entre los habitantes de ciudad Nezahualcóyotl alcanzó proyección en los medios impresos de la capital, Freije nos presenta uno de los casos más complejos en el debate sobre la participación política y mediática de las clases populares. Mediante el seguimiento del debate entre los habitantes de la periferia capitalina y los funcionarios de la sanidad pública, el capítulo muestra claramente que el proceso de transformación de los medios masivos significó para los ciudadanos la posibilidad de exponer abiertamente un fenómeno que había existido por siglos: la violencia estatal por motivos raciales.

Los capítulos 3 y 4 se centran en la denuncia de la corrupción, tema que tristemente se convirtió en un lugar común para la prensa de denuncia desde finales de los setenta y hasta principios de los noventa. El capítulo 3 narra una trama de malversación de fondos en Petróleos Mexicanos (Pemex) que llevó a la cárcel a su director, Jorge Díaz Serrano, después de un intenso debate público con el periodista, ingeniero y luchador social Heberto Castillo. Fascinante para observar el lugar que ocupaba la práctica de filtrar a la prensa información o documentación como forma de atacar al contendiente político, este tercer capítulo muestra que en el proceso de democratización, la fragmentación de las élites fue aprovechada por hábiles periodistas y por nuevos medios de comunicación surgidos hacia finales de los setenta.

Por su parte, el cuarto capítulo presenta uno de los ejemplos más populares y vergonzosos en la larga historia de la corrupción mexicana: la gestión de Arturo Durazo al frente de la policía capitalina. Sin embargo, más que enfocarse en los muy conocidos detalles sobre tráfico de drogas, malversación de fondos y asesinato en los que se vio envuelto este tristemente célebre policía, el texto sigue el camino que llevó este caso a convertirse en un fenómeno mediático: la creación de un museo de la corrupción en la lujosa mansión del exfuncionario, la publicación de un bestseller que colocó entre el público más de un millón de copias, la filmación de sangrientas películas que aprovecharon la relajación de la censura cinematográfica para exponer las crueldades de la policía capitalina, etc. La autora presenta así, no la historia de Durazo, sino el proceso que convirtió a su caso en el escándalo de corrup ción más emblemático del México del siglo XX.

Los capítulos 5 y 6 muestran la forma en que los escándalos influyeron o repercutieron en distintas demandas sociales. El quinto capítulo muestra cómo fue que el terremoto de 1985 hizo visibles tanto las prácticas de corrupción en torno a los proyectos de construcción como las ilegales prácticas laborales en las que vivían miles de trabajadoras capitalinas. El terremoto expuso en sentido figurado y literal la corrupción imperante. Al ser mostradas una y otra vez por la prensa política y también por la nota roja, las pruebas físicas del desastre se convirtieron en imágenes de denuncia y enfrentaron a la población abiertamente contra las élites gobernantes.

Finalmente, el sexto capítulo abandona el espacio de la ciudad de México y sigue los pormenores del seguimiento mediático de las elecciones por la gubernatura de Chihuahua en 1986. Al configurarse públicamente como la crónica de un fraude anunciado, la mediatización de este proceso electoral se tradujo en huelgas de hambre y actos de desobediencia civil por parte de la oposición. Con este caso, el libro de Freije cierra mostrando la complejidad de un proceso de transformación del mapa de medios en el que el escándalo fue utilizado como herramienta política tanto por la izquierda como por los grupos conservadores para oponerse a un régimen que escándalo tras escándalo perdía cada vez más la hegemonía política, y para mostrar a una ciudadanía que de escándalo en escándalo ocupaba lentamente un importante lugar en la esfera pública.

El libro de Vanessa Freije, elaborado a partir de la fina articulación de notas de prensa, amplias entrevistas y revisión de archivos públicos y privados, está destinado a convertirse en un referente obligado de la historia del México contemporáneo. Ya obras anteriores, como las de Benjamin T. Smith (The Mexican Press and Civil Society, 1940-1976) o Andrew Paxman (Jenkins of Mexico), han mostrado que es imposible hacer la historia política del siglo XX mexicano dejando fuera las industrias culturales como el cine o la prensa, y que la relación del régimen con dichas industrias debe leerse mucho más allá de la dicotomía sumisión-libertad, cooptación-independencia.

En el México de la segunda mitad del siglo XX, la transformación de los medios masivos, el surgimiento de los públicos como sujetos políticos, la configuración de una nueva esfera pública (constituida no sólo por varones blancos ilustrados, sino por una amplia variedad de actores de distintas clases y géneros), el surgimiento de nuevas y complejas figuras del periodismo (Scherer, Poniatowska, Buendía, Menéndez, Castillo), los cambios tecnológicos, entre otros factores, nos obligan a pensar en una historia política basada en una ciudadanía mediada.

Como muestra el libro, aunque el escándalo fue episódico y desigual, significó sin duda un importante vehículo para buscar la justicia y exigir la rendición de cuentas. Hoy, que debatimos de manera acalorada la pertinencia o la necesidad de mantener instituciones autónomas que garanticen el acceso ciudadano a la información, resulta indispensable la lectura de la fascinante obra de Vanessa Freije.

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