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<journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Selecciones Matemáticas</journal-title>
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<publisher-name>Universidad Nacional de Trujillo</publisher-name>
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<article-id pub-id-type="doi">https://doi.org/10.17268/sel.mat.2022.02.14</article-id>
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<subject>Review</subject>
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<article-title xml:lang="es">Un breve paseo por las Ondículas</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">A brief tour through the Wavelets</trans-title>
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<contrib-id contrib-id-type="orcid">https://orcid.org/0000-0002-9380-4301</contrib-id>
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<surname>Ortiz Fernández</surname>
<given-names>Alejandro</given-names>
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<institution content-type="original">Sección Matemática, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, Perú.</institution>
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<title>Resumen</title>
<p>El objetivo de estas notas es dar un breve panorama de la teoría de ondículas, tanto de los argumentos matemáticos fundamentales como de las ideas que ella encierra. Además, la teoría sirve para un trabajo multidisciplinario.</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<title>Abstract</title>
<p>The objetive of these notes is to give a brief overview of wavelet theory, both of the fundamental mathematical arguments and of the ideas it contains. In addition, the theory is suitable for multidisciplinary work.</p>
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<title>Keywords</title>
<kwd>Wavelets</kwd>
<kwd>Fourier</kwd>
<kwd>Haar</kwd>
<kwd>AMR</kwd>
<kwd>orthonormal basis</kwd>
<kwd>transform</kwd>
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<title>Palabras clave</title>
<kwd>Ondículas</kwd>
<kwd>Fourier</kwd>
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<meta-name>How to cite this article</meta-name>
<meta-value>Ortíz A. Un breve paseo por las Ondículas. Selecciones Matemáticas. 2022;9(2):395–422. http://dx.doi.org/10.17268/sel.mat.2022.02.14</meta-value>
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<meta-name>Agradecimiento</meta-name>
<meta-value>A mi profesor Dr. Geraldo Avila, UNB, por su amistad y enseñanzas</meta-value>
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<body>
<sec>
<title>
<bold>Introducción.</bold>
</title>
<p>Vivimos una era digital, de la informática, llena de nuevas y novedosas contribuciones a la ciencia y la tecnología; en este panorama la matemática también está presente; así, en la década de los 1980’s surgió una teoría que habría de contribuir en tal desarrollo, la teoría de ondículas (”wavelets”); ver</p>
<p>[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref10">10</xref>] para tener un breve panorama de la teoría, [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref9">9</xref>] nos da una amplia visión de las ondículas. Ver también [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref7">7</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref3">3</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref5">5</xref>], ..., para mayores detalles entre muchas otras referencias. El objetivo de este ” paseo” es dar un breve panorama matemático e ideas que se requieren para introducirnos en este bello universo, el libro [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref4">4</xref>] nos fue útil en esta tarea. Remarcamos que la formación matemática de actuales investigadores en diferentes áreas de la ciencia es cada vez m´ as exigente, lo que fue una motivación para escribir este breve ”tour”.</p>
<p>Nuestro universo está lleno de ondas y de ondículas las cuales son ondas pequeñas en cierto sentido que precisaremos oportunamente; la teoría de ondículas es muy útil para profesionales que trabajan en el procesamiento de la señal, en comprensión de datos e imágenes, en modelación de fenómenos multiescalas, ...; surgió el análisis de ondículas (a.o.) para investigar diversos problemas en el campo de la ciencia y de la tecnología en estos 36 años pasados. El a.o. provee una sistemática y eficiente representación universal para una amplia clase de funciones (o señales). El a.o. fue el resultado de un esfuerzo multidisciplinario de matemáticos, físicos, ingenieros, ..., quienes reconocieron que desarrollaban ideas similares en formas diferentes, tal conexión creo un flujo de nuevas ideas que producen, a su vez, resultados cada vez más novedosos. Se creo una interrelación entre los matemáticos puros con los científicos aplicados.</p>
<p>Nuestro mundo está inmerso en un universo en movimiento, de constantes cambios, así el mundo transitorio es más amplio y más complejo que el mundo de las señales estacionarias; el análisis de ondículas es más útil en el mundo transitorio, en la matemática aplicada donde ha producido instrumentos diseñados para procesar ciertas señales e imágenes. El gráfico siguiente ubica a las ondículas en el universo de las ciencias.</p>
<p>
<fig id="gf1">
<label>0.1</label>
<caption>
<title>Figura 0.1. Ubicación de las ondículas</title>
</caption>
<alt-text>0.1 Figura 0.1. Ubicación de las ondículas</alt-text>
<graphic xlink:href="603774916035_gf2.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</fig>
</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>1. Antecedentes.</bold>
</title>
<p>Alrededor de dos mil años antes de Cristo ya existieron culturas con un gran nivel en el conocimiento de la matemática. Así, en la antigua Babilonia existen textos matemáticos que posiblemente se remontan al 2100 A.C. Ellos ya conocían una escala numérica (en base 60) y en geometría (con énfasis en medidas prácticas), sabían calcular áreas de distintos triángulos, así como de cientos de trapezoides, sabían calcular volúmenes de paralelepípedos, de prismas rectos, de cilindros circulares rectos, sabían que un ángulo inscrito en una semicircunferencia es recto... y algo que nos interesa en relación con las ondículas, tuvieron un conocimiento aproximado de π: π =31/8.</p>
<p>En el álgebra conocieron ciertas reglas prácticas para resolver ecuaciones particulares. Llegaron a establecer que <inline-graphic xlink:href="603774916035_gi2.png"/> , formula que fue probada por primera vez por Arquímedes.</p>
<p>Otra gran cultura de la antigüedad fue la egipcia. En el papiro Moscú, 800 A.C.) ya se encuentran complicados problemas, como el calcular el volumen de una pirámide truncada. En el papiro de Rhind (1650 A.C.) se encuentran 85 problemas de aritmética, de álgebra y de geometría. Acá también se tiene un problema de aproximación. Respecto a la Gran Pirámide afirmaron que: ” la mitad del perímetro de la base dividido por su altura es igual a 3.14”. Posiblemente ellos conocieron que π tiene el valor aproximado de 3.16.</p>
<p>Es con la Gran cultura griega que la matemática habría de alcanzar la categoría de ciencia. Tales de Mileto  (600 A.C.), Pitágoras (570-500 A.C), Euclides (300s A.C.), Arquímedes (+212 A.C.),..., realizaron verdaderas construcciones matemáticas, sobre todo Arquímedes, uno de los más grandes científicos de todos los tiempos. Con el la matemática casi llega al nivel de los tiempos modernos; en verdad, Arquímedes escribió verdaderos ”papers”. En su estudio de la cuadratura de la parábola, él llega a un problema de ”límite”. Se trata de encontrar el área del segmento de parábola ACB.</p>
<p>Llega a establecer que el área segmento parabólico= área del   <inline-graphic xlink:href="603774916035_gi3.png"/> = área ΔABC.</p>
<p>Arquímedes tuvo un alto conocimiento de la idea de aproximación y del error. Ello se puede inducir al estudiarse algunos de sus notables trabajos teóricos.</p>
<p>
<fig id="gf2">
<label>1.1</label>
<caption>
<title>Figura 1.1. Cuadratura de la parábola.</title>
</caption>
<alt-text>1.1 Figura 1.1. Cuadratura de la parábola.</alt-text>
<graphic xlink:href="603774916035_gf3.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</fig>
</p>
<p>Luego de un período glorioso de esplendor científico, la cultura griega fue terminando. En el año 529 de nuestra era, la Academia de Platón fue cerrada, y en 641 la biblioteca de Alejandría fue incendiada, desapareciendo muchísimos tesoros del conocimiento. Luego siguió un largo periodo de estancamiento científico (en general, un promedio de mil años). En el siglo XVII se produce el amanecer de la matemática moderna; los científicos se nutren del legado de los griegos. La ciencia moderna nace en el siglo anterior bajo la influencia de Galileo, Descartes, Kepler, Leibniz y sobre todo gracias a la obra de Newton. La creación del cálculo diferencial e integral fue un acontecimiento singular en la historia de la ciencia y de la tecnología. La ciencia del siglo XVIII fue el desarrollo de la mecánica; y en la matemática surgieron nuevas y poderosas ideas y métodos. Fue una pléyade de matemáticos los encargados de realizar tal tarea. Entre ellos, algunos de la familia Bernoulli, Euler, Lagrange, Laplace, ..., quienes a fines del siglo XVIII van preparando el terreno para el trabajo de Fourier, a inicios del siglo XIX. De algún modo, por esta época van surgiendo ideas que conducirían a las ondículas. A fines del siglo XVIII e inicios del XIX, la física matemática se enfrenta con la solución de problemas de ecuaciones en derivadas parciales. El origen de las series trigonométricas, usadas por Fourier, está en el estudio del problema de la cuerda vibrante. La ecuación de la onda, deducida por d’Alembert en 1747, describe el comportamiento de la vibración de una cuerda. La solución del problema es una superposición de ondas. Si son conocidas ciertas condiciones iniciales, es factible predecirse el comportamiento futuro en la cuerda. Una arbitraria función se podría representar vía una serie trigonométrica. Más o menos, esto fue el panorama que encontró Fourier.</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>2. Alfred Haar: Proyección de su obra.</bold>
</title>
<p>En 1807, Fourier afirma que cualquier función 2 periódica f(x) puede ser representada por la serie trigonométrica <inline-graphic xlink:href="603774916035_gi4.png"/>  , donde a<sub>0</sub>, a<sub>k</sub> y b<sub>k</sub> son apropiadas constantes. En aquella época el análisis matemático aun no existía, por ello la obra de Fourier sobre la conducción del calor adolecía de deficiencias formales, pero la intuición por el modelo matemático fue correcta. Una situación crítica surgió en 1873 cuando Dubois-Reymond construye una función continua de variable real x, 2π−periódica, cuya serie trigonométrica (serie de Fourier) asociada diverge en un punto dado. Solucionar esta situación condujo a A. Haar a introducir un ingenioso argumento, que ochenta años después habría de ser el punto de partida de la teoría de ondículas. En estos primeros años del siglo pasado, Haar estudia el problema de construir una base ortonormal (b.o.n) h<sub>0</sub>(t),h<sub>1</sub>(t),h<sub>2</sub>(t),...,h<sub>m</sub>(t) para el espacio L<sup>2</sup>([0,1]) tal que para todo f ∈ C<sup>0</sup>([0,1]) tengamos<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi5.png"/> , donde la serie converge uniformemente. El punto de partida fue la función:</p>
<p>
<fig id="gf3">
<label>2.1</label>
<caption>
<title>Figura 2.1. Ondículas de Haar.</title>
</caption>
<alt-text>2.1 Figura 2.1. Ondículas de Haar.</alt-text>
<graphic xlink:href="603774916035_gf4.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</fig>
</p>
<p>Haar establece que la familia {hm(x)}m=0,1,2,... es una b.o.n. de L<sup>2</sup>([0,1]). Si f ∈ C<sup>0</sup>([0,1]) ⊂ L<sup>2</sup>([0,1]), entonces los elementos básicos hm que se usan para aproximar f no son continuos. Es deseable que tales funciones básicas o átomos también pertenezcan al espacio considerado.</p>
<p>También, si f ∈ C<sup>1</sup>([a,b]) la aproximación más natural sería usando polígonos inscritos y no con funciones escalera hn. Volvamos ahora a la representación</p>
<p>
<disp-formula id="e9">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee10.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Remarcamos aún que las sumas parciales    Smf(t) =&lt; f, h<sub>0</sub> &gt; h<sub>0</sub>(t) + ...+ &lt; f, h<sub>m</sub> &gt; h<sub>m</sub>(t) aproximan f(t) vía funciones que son constantes sobre intervalos (función escalera). El trabajo de Haar fue el inicio de una serie de esfuerzos hechos a fin de corregir defectos cuando se trabaja en espacios más generales o de diferentes tipos. Esto es una interesante historia en la teoría de bases y de espacios de funciones. Así, si f ∈ C<sup>1</sup>([0,1]), los h’ms no son apropiados, un avance fue logrado por Faber y Schauder en el periodo 1910-20. así, parten de la función</p>
<p>
<disp-formula id="e10">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee11.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>y construyen Δm(x) = 4(2jx,k), donde m = 2j + k, j ≥ 0,0 ≤ k &lt; 2j.</p>
<p>Nuevamente, soporte de Δm=[k/2, k+1/2].</p>
<p>Si Δ0(x) = x, la familia 1, Δ0(x), Δ1(x), ..., Δm(x),... es una base de Schauder para C0([0,1]); esto es, si f ∈ C0([0,1]) entonces<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi6.png"/> , donde la convergencia es uniforme en [0,1].</p>
<p>Lamentablemente, tal familia no es una base de Schauder para C<sup>1</sup>([0,1]). Esto motivo la introducción del espacio C<sup>α</sup>([0,1]),0 &lt; α &lt; 1 donde f ∈ C<sup>α</sup>([0,1]) si existe una constante C tal que |f(x) − f(y)| ≤ C|x − y|α. (Ver[8]).</p>
<p>En los años 1930s surge una interesante teoría dentro del análisis de Fourier, es la teoría de Littlewood-Paley en R<sup>1</sup>. Ellos consideran descomposiciones diádicas, lo que de algún modo es una idea que existe en los ”wavelets”. Así tenemos los bloques diádicos:</p>
<p>
<disp-formula id="e11">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee12.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>y la descomposición:</p>
<p>
<disp-formula id="e12">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee13.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Con los espacios L<sup>p</sup>,1 &lt; p &lt; ∞, se tiene la siguiente conexión: “ existen constantes ap y Ap, 0 &lt; ap ≤ Ap, tal que</p>
<p>
<disp-formula id="e13">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee14.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Si p = 2 entonces L<sup>2</sup>(R1) es un espacio de Hilbert), y a2 = A2 = 1.”</p>
<p>El profesor Antoni Zygmund y sus alumnos (la “Escuela de Chicago”) llevaron la teoría al caso n-dimensional. Así surge la divulgada “ondículas madre” ψ, la que es una función de clase C<sup>∞</sup>(R<sup>n</sup>), rápidamente decreciente tal que:</p>
<p>
<disp-formula id="e14">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee15.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Ahora se consideran las dilataciones ψj(x) = 2njψ(2jx), y la convolución Δjf = f ∗ ψj. Se obtiene así la llamada función de Littlewood - Paley - Stein:</p>
<p>
<disp-formula id="e15">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee16.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Entre esta función g y f ∈ L<sup>2</sup>(R<sup>n</sup>), se tiene que g ∈ L2(Rn) y la conservación de la energía ||f||<sub>2</sub> = ||g||<sub>2</sub>. En el caso 1 &lt; p &lt; ∞, se obtiene algo similar: existen constantes 0 &lt; ap &lt; Ap tal que:</p>
<p>
<disp-formula id="e16">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee17.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Algunos años después, el análisis de Littlewood - Paley se usó como fundamento matemático para la creación de algoritmos en el procesamiento numérico de imágenes (Marr, Mallat, otros). En verdad, en los años 1930’s se crearon teorías matemáticas, de inicio solo de interés para un reducido número de matemáticos, pero que con los años que encontraron interesantes aplicaciones; tal fue el caso de las llamadas “ondículas de Lusin”.</p>
<p>Veamos: Sea P = {z = x+iy/y &gt; 0} el semiespacio complejo superior. Ahora definimos el espacio de Hardy:</p>
<p>
<disp-formula id="e17">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee18.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Se tiene que ||f(x+iy)−f(x)||Lp → 0 si y → 0; estos espacios resultaron útiles en el procesamiento de señales. Así, sea f(t), −∞ &lt; t &lt; ∞, una señal real de energía finita (f ∈ L<sup>2</sup>(R)); a ella se le asocia la señal analítica F(t) para la cual f(t) es su parte real. Así, se requiere que<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi8.png"/> , esto es, que F ∈ H<sup>2(</sup>R).</p>
<p>De esta manera F(t) = f(t) + ig(t), donde g es llamada la transformada de Hilbert de f.</p>
<p>
<disp-formula id="e18">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee19.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Se observa que α(ξ) juega el papel de los coeficientes de Fourier (o de ”wavelets”). Ver el libro ”Wavelets; Tools for Sciencie and Technology”de S. Jaffard - y. Meyer - R. Ryan (J.M.R.) (citado en [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref12">12</xref>]) donde encontramos un amplio panorama de esta teoría.</p>
<p>La síntesis en H<sup>p</sup> es vía el siguiente argumento. Sea α(ξ) una función medible cualquiera y pongamos</p>
<p>
<disp-formula id="e19">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee20.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Los fundamentos teóricos de la teoría de ondículas se nutrieron de resultados en el campo del análisis de Fourier; es significativo que estudios en dominios estrictamente teóricos hayan tenido, años después, aplicaciones en variados campos de la ciencia y tecnología. G. Weis, junto con R. Coifman, concibió la idea de construir elementos básicos, los ”átomos”, y que permitan representar todo elemento del espacio en términos de tales átomos. Por ejemplo, en el caso del espacio de Hardy Hp(R), las funciones 1/(z-ξ)2, ξ ϵ P, son los átomos (sujetos a ciertas condiciones). Remarquemos que en el caso de Fourier, la familia coskx, senkx,k ≥ 1, son los átomos que permiten las representaciones conocidas. Sin embargo, para el espacio de Lebesgue Lp([0,2π]) tales funciones no serían los átomos requeridos ya que no tienen el comportamiento adecuado que les permita ser útiles en la práctica. En 1938, Marcinkiewicz probó que las más simple descomposición atómica para los espacios L<sup>p</sup>([0,1]),1 &lt; p &lt; ∞, es dado por el sistema de Haar.</p>
<sec>
<title>
<bold>2.1. La identidad de Calderón. [1964].</bold>
</title>
<p>Alberto P. Calderón fue uno de los más grandes analistas del siglo XX; en su profundo trabajo sobre interpolación compleja, introduce una identidad, la que años después se relación o con la teoría de ondículas; ella es una descomposición atómica. Veamos. Sea ψ ∈ L<sup>2</sup>(R<sup>n</sup>), la que Grossmann y Morlet en los años 80´s llamaron una ondículas analizante. ψˆ es su transformada de Fourier sujeto a la condición</p>
<p>
<disp-formula id="e20">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee21.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Si ψ ∈ L1(Rn), tal condición implica que ∫<sub>Rn</sub> ψ(x)dx = 0.</p>
<p>
<disp-formula id="e21">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee22.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>La identidad de Calderón es una descomposición del operador identidad, y lo podemos escribir simbólicamente vía:</p>
<p>
<disp-formula id="e22">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee23.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>esto es: ∀f ∈ L<sup>2</sup>(R) tenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e23">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee24.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>donde se remarca que el límite de la integral impropia es tomado en el sentido (norma) de L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Pasaron 20 años desde el trabajo de Calderón hasta el redescubrimiento hecho por Grossmann y Morlet en Francia en el marco de las aplicaciones. Consideraron a lo que llamaron la ondículas analizante ψ, la que genera las ondículas vía:</p>
<p>
<disp-formula id="e24">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee25.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Esta familia de ondículas ha de jugar el papel de una base ortonormal. Si f ∈ L<sup>2</sup>(R<sup>n</sup>), los coeficientes de ondículas son los productos internos:</p>
<p>
<disp-formula id="e25">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee26.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>De esta manera la señal o función  f es analizada vía W(a,b).</p>
<p>La síntesis de f es obtenida vía</p>
<p>
<disp-formula id="e26">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee27.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>La naciente teoría de ondículas se enriqueció mucho con el aporte, del entonces joven estudiante de ingeniería, Stephane Mallat, quién descubrió semejanzas existentes en teorías en ingeniería y en la teoría matemática de ondículas. Esto fue en 1985. Así, Mallat observo la íntima conexión entre las bases ortonormales de ondículas, descubiertas por Strömberg y Meyer, con los filtros espejos cuadratura inventados por Croisier, Esteban y Galand para el teléfono digital, así como con los algoritmos piramidales de Burt y Adelson, inventados en el contexto del procesamiento numérico de la imagen. Otro notable progreso fue conseguido con la introducción de las ondículas de soporte compacto por I. Danbechies (1988), quien completo el trabajo de Haar.</p>
<p>Así, para cada entero r, ella construye una base ortonormal para L2(R) de la forma 2j/2Ψr (2jx − k), donde j,k son enteros tal que:</p>
<p>
<disp-formula id="e27">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee28.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Si r = 0, lo propuesto se reduce al sistema de Haar.</p>
<p>De aquel entonces (inicios de los años 1990’s) hasta la actualidad, la producción de nuevas ideas, teorías y aplicaciones a variados campos ha sido muy abundante, lo que se objetiviza en una gran abundancia de trabajos producidos, y en la publicación de un también gran número de libros que se han escrito sobre ondículas y sus aplicaciones.</p>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>3. En los dominios del análisis de Fourier.</bold>
</title>
<sec>
<title>
<bold>3.1. El espacio l<sup>2</sup>(Z). (Ver [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref4">4</xref>] para mayores detalles).</bold>
</title>
<p>Primero veamos algunas consideraciones generales sobre espacios de Hilbert. Sea X un espacio producto interno (complejo), de dimensión infinita (o de dimensión finita), con producto interno &lt;,&gt;.</p>
<p>Si u ∈ X, su norma es ||u|| =&lt; u,u &gt;<sup>1/2</sup>. Una sucesión (u.)<sub>n∈Z</sub> converge a u ∈ X si</p>
<p>
<disp-formula id="e28">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee29.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Diremos que (un)<sub>n∈Z</sub> es una sucesión de Cauchy en X si ∀ε&gt;0, ∃ Nϵ N tal que ∀m,n &gt; N, ||um-un||&lt; ε.</p>
<p>Si (u<sub>n</sub>) es convergente en X, entonces ella es de Cauchy en X. El recíproco no es cierto en general.</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.1. </italic>
</bold>Un espacio producto interno (complejo) X es llamado un espacio de Hilbert (o un espacio completo) si en X toda sucesión de Cauchy es convergente.</p>
</sec>
<sec>
<title/>
<p>Series en un espacio de Hilbert. Sea H un espacio de Hilbert y (u<sub>n</sub>)<sub>n∈Z</sub> una sucesión en H; sea SN = ∑Nn=−N un una suma parcial simétrica. Decimos que la serie ∑n∈Z un converge a u en H si la sucesión (SN) converge a u en H en el sentido dado antes.</p>
<p>(u<sub>n</sub>)n∈Z es un conjunto ortonormal en H si &lt; u<sub>n</sub>,u<sub>m</sub> &gt;= 0,n ≠ m;&lt; u<sub>n</sub>,u<sub>n</sub> &gt;= ||u<sub>n</sub>||<sup>2</sup> = 1.</p>
<p>Diremos que (u<sub>n</sub>)<sub>n∈Z</sub> en H es un sistema ortonormal (s.o.n.) completo si es ortonormal y si el único elemento u ∈ H tal que &lt; u,u<sub>n</sub> &gt;= 0,∀n ∈ Z, es u = 0.</p>
<p>Entremos ahora al espacio de Hilbert particular l<sup>2</sup>(Z), donde remarcamos que Z es el conjunto de números enteros. Consideramos sucesiones de números complejos definidos sobre los enteros: z = (...,z(−2),z(−1),z(0),z(1),z(2),...) ó z = (z(n))<sub>n∈Z</sub>.</p>
<p>
<disp-formula id="e29">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee30.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Así, l<sup>2</sup>(Z) es un espacio normado, también un espacio métrico con la métrica    d(z,w) = ||z − w||. Para muchos propósitos son útiles las desigualdades:</p>
<p>
<disp-formula id="e30">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee31.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Remarcamos, si zk y z están en l<sup>2</sup>(Z), diremos que <inline-graphic xlink:href="603774916035_gi9.png"/>  tal que ∀k &gt; N, tenemos<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi10.png"/>  es una sucesión de Cauchy en<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi11.png"/> tal que</p>
<p>∀k,m &gt; N, tenemos <inline-graphic xlink:href="603774916035_gi12.png"/> , entonces, l<sup>2</sup>(Z) es un espacio de Hilbert, de dimensión infinita, donde se considera la base estándar (ej)j∈Z definida así:</p>
<p>
<disp-formula id="e31">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee32.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Luego, si z = (z(n)) ∈ l<sup>2</sup>(Z), tendremos z = ∑j∈Z z(j)ej.</p>
<p>
<bold>
<italic>Nota 3.1.</italic>
</bold> l2 desempeña un papel natural en el estudio de los espacios de Hilbert de dimensión infinita. Así, tenemos los siguientes resultados:</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.1.</italic>
</bold> Sea H un espacio de Hilbert; (aj)j∈Z un conjunto ortonormal (o.n.) en H y z = (z(j))j∈Z ∈ l<sup>2</sup>(Z). Entonces la serie ∑j∈Z z(j)aj es convergente en H y tenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e32">
<label>3.1</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee33.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración:     Sea<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi13.png"/> Para N &gt; M tenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e33">
<label>3.2</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee35.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Pero</p>
<p>
<disp-formula id="e34">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee36.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>luego (s<sub>N</sub>) es una sucesión de Cauchy, esto es: dado ε&gt;0, ∃KϵN tal que para N &gt; M &gt; K, ∑M&lt;|j|&lt;N|z(j)|2 &lt;ε.</p>
<p>Desde que H es completo, (S<sub>N</sub>)<sub>N ∈ N</sub> es convergente en H, esto es: ∑j∈Z z(j)aj converge en H.</p>
<p>Finalmente probemos (3.1). Sean<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi14.png"/> , donde {v1, ...,vn} es un</p>
<p>conjunto ortonormal; entonces:</p>
<p>
<disp-formula id="e35">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee37.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Pero</p>
<p>
<disp-formula id="e36">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee38.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.2.</italic>
</bold> Sea H un espacio de Hilbert, (a<sub>j</sub>) un conjunto o.n. en H; f ∈ H. Entonces:</p>
<p>
<disp-formula id="e37">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee39.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración:     Sea SN=∑j=-NN &lt;f,a<sub>j</sub>&gt;a<sub>j</sub>, N=1,2,…; entonces</p>
<p>
<disp-formula id="e38">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee40.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Pero</p>
<p>
<disp-formula id="e39">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee41.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>También,</p>
<p>
<disp-formula id="e40">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee42.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Además, (versión finita de (3.1)):</p>
<p>
<disp-formula id="e41">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee43.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Por tanto:</p>
<p>
<disp-formula id="e42">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee44.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>esto es:</p>
<p>
<disp-formula id="e43">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee45.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Si N → ∞, obtenemos la tesis.</p>
<p>Resumiendo:</p>
<p>Dados (a<sub>j</sub>)j∈Z y f en H, la sucesión (&lt; f,a<sub>j </sub>&gt;)j∈R está en l<sup>2</sup>(Z) y por el lema3.1, la serie ∑ &lt; f,a<sub>j </sub>&gt; aj converge en H.</p>
<p>Ahora, ¿Bajo qué condiciones sobre (aj), tendremos ∑ &lt; f,a<sub>j</sub> &gt; a<sub>j </sub>= f, ∀f ∈ H?</p>
<p>El siguiente resultado nos da una respuesta.</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.3.</italic>
</bold> H es un espacio de Hilbert; (a<sub>j</sub>)j∈Z un conjunto o.n. en H. Entonces, (a<sub>j</sub>)j∈Z es un conjunto o.n. completo si y solo si f = ∑j∈Z &lt; f,aj &gt; aj, ∀f ∈ H.</p>
<p>Demostración:</p>
<p>⇒) Sea f ∈ H. La serie g = ∑j∈Z &lt; f,a<sub>j</sub> &gt; a<sub>j</sub> converge en H (lemas 3.1 y 3.2).</p>
<p>Se tiene &lt; g,a<sub>m</sub> &gt;=&lt; f,a<sub>m</sub> &gt;,∀m ∈ Z. Luego, &lt; f − g,a<sub>m</sub> &gt;= 0,∀m ∈ Z.</p>
<p>Pero, por hipótesis (a<sub>j</sub>)<sub>j ∈ Z</sub> es o.n. completo. Así f = g.</p>
<p>⇐) Se tiene que ∀f ∈ H, f = ∑ &lt; f,a<sub>j</sub> &gt; a<sub>j</sub>; luego, si &lt; f,a<sub>j</sub> &gt;= 0  ∀j, es claro que f = 0.</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.4.</italic>
</bold> Sea (a<sub>j</sub>)<sub>j∈Z</sub> un conjunto o.n. en H. Entonces, son equivalentes:</p>
<p>
<disp-formula id="e44">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee46.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración:</p>
<p>
<disp-formula id="e45">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee47.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.3.</italic>
</bold> Un espacio de Hilbert es llamado separable si posee un conjunto o.n. completo (que puede ser finito o enumerablemente infinito).</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>3.3. Proyección Ortogonal.</bold>
</title>
<p>Un importante concepto en el análisis multiresolución, que permite construir ondículas es el de proyección en espacios de Hilbert. Veamos brevemente algunas ideas. Sea (aj) un conjunto o.n. en un espacio de Hilbert H, y el subespacio de H,</p>
<p>
<disp-formula id="e46">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee48.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.4.</italic>
</bold> Si f ∈ H, definimos PS(f) = ∑j∈Z &lt; f,aj &gt; aj (la serie converge por los lemas 3.1 y 3.2). PS(f) es llamado el operador proyección de f sobre S. PS es llamada la proyección ortogonal sobre S.</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.5.</italic>
</bold> Sea H un espacio de Hilbert. S y PS son como antes; entonces,</p>
<p>
<disp-formula id="e47">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee49.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Para mayores detalles ver M. Frazier [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref4">4</xref>].</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>3.4. El espacio L2([−π,π]) ([<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref4">4</xref>]).</bold>
</title>
<p>
<disp-formula id="e48">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee50.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Se le asocia la norma</p>
<p>
<disp-formula id="e49">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee51.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Son también útiles las desigualdades:</p>
<p>
<disp-formula id="e50">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee53.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<sec>
<title>
<bold>3.4.1. L2([−π,π]) es un espacio de Hilbert.</bold>
</title>
<p>El conjunto de funciones {einθ}n∈Z es llamado un sistema trigonométrico, y un polinomio trigonométrico es una función de la forma <inline-graphic xlink:href="603774916035_gi15.png"/> , para algún N ∈ N y algún conjunto de números complejos {cn}n=−N,...,N. Se verifica que un sistema trigonométrico es un conjunto o.n. en L<sup>2</sup>([−π,π]).</p>
<p>Algo más; el mencionado sistema trigonométrico es completo en L<sup>2</sup>([−π,π]).</p>
<p>Sea f ∈ L<sup>1</sup>([−π,π]), esto es,<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi16.png"/> es llamado el n-ésimo coeficiente de Fourier de f. La serie ∑n∈Z &lt; f,einθ &gt; einθ es llamada la serie de Fourier de f.</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.6</italic>
</bold>.</p>
<p>
<disp-formula id="e51">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee54.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>3.5. La transformada de Fourier sobre l<sup>2</sup>(Z).</bold>
</title>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.6. </italic>
</bold>La aplicación</p>
<p>
<disp-formula id="e52">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee55.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>es llamada la transformada de Fourier sobre l<sup>2</sup>(Z).</p>
<p>La serie es interpretada como su límite en el L<sup>2</sup>([−π,π])-sentido. La existencia de este límite está garantizado por el lema 3.1 y por el hecho de que el sistema trigonométrico es un conjunto o.n. en L<sup>2</sup>([−π,π]). Por otro lado, el lema 3.2 y por la mencionada propiedad del sistema trigonométrico se tiene que la sucesión (&lt; f,e<sup>inθ</sup> &gt;)n está en l<sup>2</sup>(Z), donde f ∈ L<sup>2</sup>([−π,π]). Así, tenemos:</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.7.</italic>
</bold> La aplicación</p>
<p>
<disp-formula id="e53">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee56.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.7</italic>
</bold>. La aplicación ∧ es inyectiva y sobre, con inversa ∨. Si z ∈ l<sup>2</sup>(Z) se tiene</p>
<p>
<disp-formula id="e54">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee57.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Además, si z,w ∈ l<sup>2</sup>(Z), se tiene:</p>
<p>
<disp-formula id="e55">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee58.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración: Sea z ∈ l<sup>2</sup>(Z), entonces</p>
<p>
<disp-formula id="e56">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee59.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>luego (zˆ)∨ = z. Por tanto, si zˆ(θ) = wˆ(θ), (zˆ(θ))∨ = (wˆ(θ))∨, ó z = w.</p>
<p>Luego ∧ es inyectiva. Veamos que ∧ es sobre. Sea f ∈ L<sup>2</sup>([−π,π]). Luego, por Lema 3.6 parte 4, tenemos</p>
<p>
<disp-formula id="e57">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee60.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Luego ∧ es sobre, con inversa ∨.</p>
<p>Por otro lado, si z,w ∈ l<sup>2</sup>(Z), sean f = zˆ y g = wˆ, con f,g ∈ L<sup>2</sup>([−π,π]). Luego:</p>
<p>
<disp-formula id="e58">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee61.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>3.6. Convolución en l<sup>2</sup>(Z) [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref4">4</xref>].</bold>
</title>
<p>Sean z,w ∈ l2(Z),m ∈ Z; por la desigualdad de Cauchy-Schwarz,</p>
<p>
<disp-formula id="e59">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee62.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.8.</italic>
</bold>  Sean z,w ∈ l<sup>2</sup>(Z) y m ∈ Z. Definimos la convolución de z y w, z ∗ w, vía:</p>
<p>
<disp-formula id="e60">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee63.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e61">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee64.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Luego, z ∗ w es una sucesión acotada, esto es, z ∗ w ∈l<sup>∞</sup>(Z), pero, no necesariamente tenemos que z*w ∈ l<sup>2</sup>(Z), para lograr esto se introduce la siguiente idea:</p>
<p>Sea z = (z(n)) una sucesión de números complejos. Decimos que z es sumable si ∑n∈Z |z(n)| &lt; ∞.</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.9.</italic>
</bold>  l1(Z) = {z(n)n∈Z = z/z(n) ∈ C,z es sumable}</p>
<p>Si z ∈ l<sup>1</sup>(Z), definimos la norma ||z||1 = ∑n∈Z |z(n)|. Entonces l<sup>1</sup>(Z) es un espacio vectorial, normado. Tenemos ahora el:</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.8.</italic>
</bold> Sea z ∈ l<sup>2</sup>(Z), w ∈ l<sup>1</sup>(Z), entonces z ∗ w ∈ l<sup>2</sup>(Z) y ||z ∗ w|| ≤ ||z|| ||w||1.</p>
<p>Demostración: Para cualquier m ∈ Z, tenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e62">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee66.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Luego,</p>
<p>
<disp-formula id="e63">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee67.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Otras propiedades de la convolución son dadas por el</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.9.</italic>
</bold> Sean v,w ∈ l1(Z),z ∈ l2(Z). Entonces,</p>
<p>(z ∗ w)∧(θ) = zˆ(θ)wˆθ c.t.p.</p>
<p>z ∗ w = w ∗ z</p>
<p>v ∗ (w ∗ z) = (v ∗ w) ∗ z.</p>
<p>
<disp-formula id="e64">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee68.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>3.7. El espacio de Lebesgue L<sup>2</sup>(R) [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref4">4</xref>].</bold>
</title>
<p>Inicialmente, el análisis - ondículas era referido a las ondículas sobre la recta R. Luego se la extendió a dominios más generales. En esta sección veremos aspectos básicos del análisis de Fourier sobre R.</p>
<p>
<disp-formula id="e65">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee69.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e66">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee70.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<sec>
<title>
<bold>3.7.1. Convolución sobre  R.</bold>
</title>
<p>Sean f y g dos funciones definidas sobre R, tal que c.t.p. x ∈ R se tiene</p>
<p>∫R f(x − y)g(y)dy| &lt; ∞. En estas condiciones se define la convolución</p>
<p>
<disp-formula id="e67">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee71.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Nota 3.2. </italic>
</bold>(f ∗ g)(x) = 0 si ∫<sub>R</sub>|f(x − y)g(y)|dy = ∞.</p>
<p>Vía un cambio de variables, verificamos que f ∗ g = g ∗ f.</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.10. </italic>
</bold>
</p>
<p>
<disp-formula id="e68">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee72.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración:</p>
<p>
<disp-formula id="e69">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee73.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>De la anterior discusión extraigamos dos ideas:</p>
<p>
<disp-formula id="e70">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee74.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Se verifica que si f,g ∈ L<sup>2</sup>(R),x,y ∈ R, entonces:</p>
<p>
<disp-formula id="e71">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee75.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>
<italic>3.7.2. Dilatación</italic>
</bold>.</title>
<p>Para la función    g : R → C, t ∈ R, t &gt; 0, definimos la dilatación</p>
<p>
<disp-formula id="e72">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee76.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.10.</italic>
</bold> Sea g: R → C una función tal que:</p>
<p>
<disp-formula id="e73">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee78.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Entonces {gt}t&gt;0 es llamada una aproximación de la identidad.</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.11. </italic>
</bold>
</p>
<p>Sea f ∈ L<sup>1</sup>(R) ,x ∈ R es llamado un punto de Lebesgue de f si límh→0+ 1/2h ∫-hh |f(x-y)- f(x)|dy = 0.</p>
<p>
<bold>
<italic>Lema 3.11.</italic>
</bold> Si f ∈ L1(R), entonces c.t.p. x ∈ R es un punto de Lebesgue de f.</p>
<p>
<bold>
<italic>Teorema 3.1. </italic>
</bold>
</p>
<p>Sea f ∈ L<sup>1</sup>(R) y {gt}t&gt;0 una aproximación de la identidad, entonces para todo punto de Lebesgue de f (para c.t.p. x ∈ R) tenemos limt→0+(gt ∗ f)(x) = f(x).</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>3.7.3. Transformada de Fourier sobre R.</bold>
</title>
<p>Sea el producto interno &lt; f,eixξ &gt;= ∫R f(x)e−ixξdx. Si f ∈ L1(R), tenemos |∫R f(x)e−ixξdx| ≤ ||f||1. Esto justifica la</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.12.</italic>
</bold>   Si f ∈ L<sup>1</sup>(R), ξ ∈ R, definimos f(ξ^)=∫R f(x)e−ixξdx.</p>
<p>f∧ es la transformada de Fourier de f; la aplicación ∧ es llamada la transformada de Fourier.</p>
<p>Si g ∈ L<sup>1</sup>(R), x ∈ R, definimos g∨, la transformada de Fourier inversa de g</p>
<p>
<disp-formula id="e74">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee79.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>la aplicación ∨ es llamada la transformada de Fourier inversa.</p>
<p>Para tener la deseada formula de inversión f(x)=(f∧) ∨(x)= 1/2π∫<sub>R</sub> f∧ (x)e−ixξdx, se impone la condición de que f y f∧ pertenezcan a L<sup>1</sup>(R).</p>
<p>Además, tales condiciones permitirán definir f^ si f ∈ L<sup>2</sup>(R). Obviando la introducción de una adecuada función gaussiana, se tiene la siguiente versión de la inversa de Fourier sobre L1(R).</p>
<p>
<bold>
<italic>Teorema 3.2.</italic>
</bold> Sea f ∈ L<sup>1</sup>(R), tal que f ∈ L<sup>1</sup>(R) entonces:</p>
<p>
<disp-formula id="e75">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee80.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>en todo punto de Lebesgue x de f.</p>
<p>
<bold>
<italic>Corolario 3.2</italic>
</bold> (Unicidad de la transformada de Fourier en L<sup>1</sup>(R)). Sean f,g ∈ L<sup>1</sup>(R) tal que f∧ = g∧</p>
<p>c.t.p. Entonces f = g c.t.p.</p>
<p>Demostración: Por el teorema 3.2, f − g = (f∧ − g∧)∨ = 0 c.t.p.</p>
<p>
<bold>
<italic>Nota 3.3.</italic>
</bold> También se tiene f = (f∨)∧</p>
<p>
<bold>Lema 3.12.</bold> Sean f,g ∈ L<sup>1</sup>(R) y f∧, g∧ ∈ L<sup>1</sup>(R), entonces:</p>
<p>
<disp-formula id="e76">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee81.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e77">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee82.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 3.13 </italic>
</bold>(Transformada de Fourier en L<sup>2</sup>(R)).</p>
<p>Sea f ∈ L<sup>2</sup>(R); (fn) tal que fn,fn^ ∈ L<sup>1</sup>(R),∀n y fn → f en L<sup>2</sup>(R). Definimos la transformada de Fourier de f,f^, siendo el límite de (fn) en el sentido L<sup>2</sup>(R). Así, f^ = limfn^ en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>También definimos f∨, la transformada de Fourier inversa de f ∈ L<sup>2(</sup>R) via f∨ = lim fn∨ en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>
<bold>
<italic>Nota 3.4.</italic>
</bold> Observemos que para f ∈ L<sup>2</sup>(R), f^ es definida como una función de L<sup>2</sup>(R), y no puntualmente como en el casi de f ∈ L<sup>1</sup>(R).</p>
<p>Se tiene ∧ : L<sup>2</sup>(R) → L<sup>2</sup>(R) y ∨: L<sup>2</sup>(R) → L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>
<bold>
<italic>Teorema 3.3.</italic>
</bold> si f,g ∈ L<sup>2</sup>(R), entonces</p>
<p>
<disp-formula id="e78">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee83.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Corolario 3.3.</italic>
</bold> Sea f ∈ L<sup>2</sup>(R), (fn) en L<sup>2</sup>(R), tal que fn → f en L<sup>2</sup>(R), entonces:</p>
<p>
<disp-formula id="e79">
<label>3.3, 3.4</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee84.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Finalmente, en nuestro recorrido por los dominios del análisis de Fourier, tenemos el siguiente resultado central:</p>
<p>
<bold>
<italic>Teorema 3.4.</italic>
</bold> Si f ∈ L<sup>2</sup>(R), entonces f=(f^)∨ y f=(f∨)^<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi17.png"/>
</p>
<p>Demostración: Seleccionemos una sucesión (fn), donde fn, fn ∈ L<sup>1</sup>(R) tal que fn → f en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Por la definición de f^, se tiene fn^ → f^ en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Por (3.4) del corolario, tenemos (fn^)∨ → (f^)∨ en L<sup>2</sup>(R). Pero, (fn^)∨ = fn → f en L2(R). Luego (f^)∨=f.</p>
<p>Similarmente, por (3.3) del corolario, tenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e80">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee85.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Observación 3.1. </italic>
</bold>Observación El teorema 3.4 nos permite afirmar que ∧: L<sup>2</sup>(R) → L<sup>2</sup>(R) es un operador inyectivo y sobre, con inversa ∨ : L<sup>2</sup>(R) → L<sup>2</sup>(R). Nota 3.5. Para mayores detalles ver M. Frazier [4].</p>
</sec>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4. En el mundo de las ondículas (ver [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref7">7</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref3">3</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref5">5</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref11">11</xref>]).</bold>
</title>
<sec>
<title>
<bold>4.1. Ondas y Ondículas.</bold>
</title>
<p>Vivimos en un mundo lleno de ondas y de ondículas, una ondículas es una onda pequeña, es decir, es una onda amortiguada que tiende a cero en el infinito. Los hombres y los animales en general, nos comunicamos gracias a ciertas ondas que son procesadas por el oído ”con un algoritmo tipo ondículas”. Al presionar una tecla de piano, observamos que el sonido va decayendo hasta desaparecer (va a cero en el infinito-tiempo). Escuchar el Quinto concierto de piano de Beethoven (”El Emperador”) significa desde el punto de vista matemático disponer de un conjunto de ondículas de diversas frecuencias, ritmos, tiempos, ... y de ”más cosas”, cuya resultante (síntesis) es la hermosa melodía que escuchamos. El procesamiento de tal enorme conjunto de información es hecho en forma veloz por nuestro oído y por nuestro cerebro.</p>
<p>Venimos de recorrer parte del dominio del análisis de Fourier. Por muchas décadas este análisis (series y transformadas de Fourier) sirvió para estudiar diversos problemas (periódicos) del análisis armónico, de la física, de la ingeniería, entre otros dominios. Como hemos mencionado tal análisis, aun cuando sigue vigente, es insuficiente en diversas situaciones que provienen de la teoría de la señal, sobre todo de señales, por ejemplo, que provienen del cerebro humano que son altamente singulares, sujetos a cambios violentos en breves espacios de tiempo.</p>
<p>Como sabemos, la idea fundamental es asociar a una función f, que está en un cierto espacio de funciones, una serie trigonométrica de la forma ∑∞n=-∞ cneinx<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi18.png"/> , donde los coeficientes cn dependen de f.</p>
<p>La función básica es la onda sinusoidal ψ(x) = eix = cosx + isenx, y es la única requerida para generar todas las funciones 2π− periódicas, cuadrado-integrables (L<bold>
<sup>2</sup>(</bold>0,2π)). Pongamos ψn(x) = einx, n ∈ Z; ψn representa dilataciones de ψ. Si n es muy grande en valor absoluto, diremos que ψn(x) tiene alta frecuencia y si |n| es pequeño, ψn(x) tiene baja frecuencia. Por tanto, cuando representamos f ∈ L<sup>2</sup>(0,2π) en su serie de Fourier, estamos representando f como una composición de ondas de diversas frecuencias (incluyendo las bajas y las altas). Por otro lado, se sabe que</p>
<p>
<disp-formula id="e81">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee86.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>es decir, la familia (ψn)n∈Z es ortogonal, y tendremos f(x) = ∑n∈Z cnψn(x). Así mismo, en el análisis de Fourier conocemos a la identidad de Parseval</p>
<p>
<disp-formula id="e82">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee87.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>” puente” que permite comunicar a los espacios de Hilbert L<sup>2</sup>(0,2π) y l<sup>2</sup>(Z). Tal ”puente “deseamos que exista cuando definamos a la ondículas. Remarcamos que ψ y ψn son ondas, no ondículas. Ahora recordemos al espacio de Hilbert L<sup>2</sup>(R). Lamentablemente las ondas ψn no pertenecen a L<sup>2</sup>(R) pues ellas no tienden a cero en el +∞, lo que si sucede con toda función de L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Así surge la tarea de buscar o construir ondas pequeñas u ondículas que generen L<sup>2</sup>(R). Como en el caso L<sup>2</sup>(0,2π) se desea construir una sola función ψ y que vía dilataciones (y traslaciones), generen L<sup>2</sup>(R). Las translaciones surgen en la necesidad de abarcar toda la recta R. Por razones de eficiencia computacional, se usan potencias enteras como dilataciones, dilataciones binarias. De esta manera las ondas pequeñas tendrán la forma</p>
<p>
<disp-formula id="e83">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee88.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>donde observamos que se consideran translaciones diádicas. Para toda función (o señal) f ∈ L<sup>2</sup>(R), se desea que ella sea representada en la función de todas las ondículas ó átomos.</p>
<p>
<bold>
<italic>Conclusión: </italic>
</bold>
</p>
<p>Dada o construida ψ ∈ L<sup>2</sup>(R), con ||ψ|| = ||ψ||<sub>L2</sub> = 1, consideramos la familia {ψj,k(x)}, con ψj,k(x) = 2j/2ψ(2hx − k),j,k ∈ Z donde observamos que el coeficiente 2j/2 ha sido colocado para tenerse ||ψj,k|| = 1 = ||ψ||. Luego se puede ensayar la siguiente noción de” ondículas ortonormal” (o.o.n.).</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 4.1.</italic>
</bold> Una función ψ ∈ L<sup>2</sup>(R) es llamada una ondículas ortonormal si la familia {ψj,k} ≡ {2j/2ψ(2jx − k)}j,k∈Z es una base ortonormal, esto es, si tenemos</p>
<p>
<disp-formula id="e84">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee89.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>y para todo f ∈ L<sup>2</sup>(R) se tiene</p>
<p>
<disp-formula id="e85">
<label>4.1</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee90.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>donde la convergencia de la serie es la topología de L<sup>2</sup>(R), esto es, tenemos</p>
<p>
<disp-formula id="e86">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee91.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>La serie (4.1) es llamada una serie ondículas. Por analogía con las series de Fourier, los coeficientes cj,k son llamados los coeficientes de ondículas y son dadas por</p>
<p>
<disp-formula id="e87">
<label>4.2</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee92.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Nuevamente, en analogía con la transformada de Fourier, consideramos la siguiente transformada integral sobre L<sup>2</sup>(R); si a &gt; 0,−∞ &lt; b &lt; ∞,</p>
<p>
<disp-formula id="e88">
<label>4.3</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee93.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Entonces los coeficientes de ondículas cj,k son dadas vía:</p>
<p>
<disp-formula id="e89">
<label>4.4</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee94.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Tψ es llamada transformada (integral) de ondículas relativa a la ondícula ψ. Tψ es la transformada de ondículas continua. En analogía a la relación entre las series de Fourier con las transformadas de Fourier, la serie ondícula y la transformada de ondícula están relacionadas vía (4.4).</p>
<p>Históricamente, en el espacio de tiempo entre la transformada de Fourier y la transformada de ondícula continua, se consideraron otras transformadas, entre las que destacamos a la transformada de Gabor, que presentamos a continuación.</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4.2. La transformada de Gabor ([<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref2">2</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref5">5</xref>]).</bold>
</title>
<p>Las señales pueden ser digitales o analógicos. Un ejemplo de señal digital es la ”delta”</p>
<p>
<disp-formula id="e90">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee95.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>y de señal analógica, la función ”escalón” de Heaviside</p>
<p>
<disp-formula id="e91">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee96.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>En general, la idea es aproximar señales analógicas vía señales digitales. Sea f una señal analógica, con energía finita, esto es, f ∈ L<sup>2</sup>(R). Su transformada de Fourier f proporciona información espectral de la señal. Recordando que:</p>
<p>
<disp-formula id="e92">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee97.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e93">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee98.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e94">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee99.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>G(f) localiza a la transformada de Fourier en una vecindad de x = n.</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 4.3</italic>
</bold>. v ∈ L<sup>2</sup>(R) es llamada una función ventana si xv(x) ∈ L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>El radio de la ventana v(x) es definido siendo</p>
<p>
<disp-formula id="e95">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee100.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e96">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee101.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Conclusión: f^ es descompuesto en función de una familia de transformadas de Gabor (Gnf)n∈R para dar información espectral.</p>
<p>Ahora hagamos un simple pero sugestivo reemplazo: gξ,n(x) = eiξxgα(x − n); luego,</p>
<p>
<disp-formula id="e97">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee102.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>es decir, Gn,α es una localización de la señal f usándose la ventana gξ,n. Esto es la idea de la transformada de ondículas.</p>
<p>
<disp-formula id="e98">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee103.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Así, la información obtenida investigándose la señal f(x) en x = n, usándose la ventana   gξ,n(x) = ∧</p>
<p>eiξxgα(x − n), puede también ser obtenida observándose el espectro f(y) de f en una vecindad de la frecuencia y = ξ, usándose ahora la ventana hξ,n. gξ,n es una ventana-tiempo (o espacio) y hξ,n es una ventana-frecuencia.</p>
<p>
<fig id="gf93">
<label>Figura 4.3.</label>
<caption>
<title>Ventanas de Gabor.</title>
</caption>
<alt-text>Figura 4.3. Ventanas de Gabor.</alt-text>
<graphic xlink:href="603774916035_gf94.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</fig>
</p>
<p>
<bold>Generalización </bold>
</p>
<p>Sea v una ventana en general, y f ∈ L<sup>2</sup>(R). Definimos la transformada de Fourier localizada via</p>
<p>
<disp-formula id="e99">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee104.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Si ponemos vξ,n(x) = eiξxv(x − n), obtendremos nuevamente</p>
<p>
<disp-formula id="e100">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee105.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Así G˜n(f) nos da información local de la señal f en la ventana-tiempo [x* + n − 4v, x* + n + 4v], donde x* es el centro,</p>
<p>
<disp-formula id="e101">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee106.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Si v^(ξ) fuera una ventana (frecuencia, ξv^(ξ) ∈ L<sup> 2</sup>(R)), en forma análoga se define el centro ξ* y el Δv^ radio de la ventana v^(ξ).</p>
<p>Consideremos ahora la ventana (con centro ξ* + ξ y radio Δv^), entonces, por Parseval, tendremos</p>
<p>
<disp-formula id="e102">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee107.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>, de donde concluimos que G˜n(f) nos da también información local espectral de f en la ventana-frecuencia [ξ* + ξ − Δv^, ξ* + ξ + Δv^].</p>
<p>Así, nuevamente, se ha construido una ventana tiempo-frecuencia: [x* +n− Δv^, x* +n+ Δv^]×[ξ* + ξ − Δv^,ξ* + ξ + Δv^], con ancho 2Δv^ y con área constante 4 Δv Δv^</p>
<p>Se observa que no es posible encontrarse una ventana de “tamaño” más pequeño o igual que el de las funciones gaussianas gα(x). Mas precisamente, se tiene el</p>
<p>
<bold>
<italic>Teorema 4.1 (Principio de incertidumbre [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref1">1</xref>]).</italic>
</bold> Sea v ∈ L<sup>2</sup>(R) una ventana tal que ∧v es también una ventana. Entonces, Δv Δv^&gt;1/2 (el área de la ventana tiempo-frecuencia es ≥ 2). Ademas,</p>
<p>
<disp-formula id="e103">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee108.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>El principio de incertidumbre establece que la energía difundida por una función y por su transformada de Fourier no pueden ser simultáneamente pequeñas. El clásico principio de incertidumbre fue desarrollado en el marco de la mecánica cuántica (Heisenberg, Pauli, Weyl, Wiener, ...) y fue interpretado por el físico Gabor en el contexto de la teoría de comunicaciones (1946), quien define átomos tiempo-frecuencia como formas de ondas elementales, y que tienen una mínima difusión en el plano tiempo. frecuencia. Con el propósito de medir la “información” tiempo-frecuencia contenida en una señal, Gabor propuso descomponer la señal en base a esos átomos formas de ondas. Así, el demostró la importancia del procesamiento de la señal vía localizaciones tiempo-frecuencia. La década de los años 1920’s, alrededor del gran matemático David Hilbert, fue un periodo del desarrollo del análisis matemático moderno (el análisis funcional) y de la física teórica. [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref10">10</xref>].</p>
<p>Luego de la segunda guerra mundial se produjeron muchos avances científicos y tecnológicos. Así, C. Shannon descubrió las leyes que gobiernan la codificación y la transmisión de señales e imágenes. N. Wiener y J. V. Newmann trabajan en la relación entre la lógica matemática, la electrónica y la neurofisiología, entre otros campos; todo esto ha de preparar el terreno para el surgimiento de las primeras computadoras. Se abrieron nuevos caminos en la ciencia; la teoría del muestreo, en particular el famoso teorema de Shannon, es importante en la tecnología digital, así en la ingeniería de comunicaciones, en el análisis de la señal, de la imagen, en la imagen médica, en radares, ..., Las ondículas están relacionadas con el resultado de Shannon.</p>
<p>T<bold>
<italic>eorema 4.2 (de Shannon).</italic>
</bold> Sea f ∈ L<sup>1</sup>(R) tal que el soporte de f^ está contenido en [−π,π]. Entonces,</p>
<p>
<disp-formula id="e104">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee109.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración: Extenderemos f^,2π−periódicamente, a R. Sea su serie de Fourier: f^(ξ) = ∑k∈Z</p>
<p>cke−ikξ,</p>
<p>
<disp-formula id="e105">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee110.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4.3. El análisis tiempo-frecuencia.</bold>
</title>
<p>Hemos visto que en el análisis de Fourier las señales que se estudian son funciones continuas, 2π−periódicas. La idea es descomponer la función en sus detalles básicos, como son los senos y cosenos. El análisis es dado por los coeficientes de Fourier, al que sigue una síntesis, Sin embargo, el análisis de Fourier no es el único método para estudiar tal tipo de funciones. Existen otros, como es el análisis de ondículas, el que es más eficiente que Fourier en diversas situaciones. Mientras en el análisis de Fourier, los elementos básicos son únicos (senos y cosenos), en el análisis - ondículas tenemos muchas clases de ondículas, es decir, se dispone de un banco de elementos básicos. Justo, el análisis de la señal consiste en elegir apropiadamente las ondículas - átomos, en función de las cuales la señal es descompuesta. La ciencia contemporánea basa mucho de su progreso en técnicas usadas en el procesamiento de la señal. Por ejemplo, es usada en las telecomunicaciones (TV, teléfono, ...), en el análisis de la variación del clima, en el análisis de imágenes vía satélites y otras aplicaciones. Las señales 2-dimensionales son llamadas imágenes. ([<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref1">1</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref6">6</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref11">11</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref12">12</xref>]).</p>
<sec>
<title>
<bold>4.3.1. Los átomos tiempo-frecuencia.</bold>
</title>
<p>La idea, ya presentada, es usar una familia de formas de ondas básicas, las que son bien concentradas en tiempo y en frecuencia. A tal familia se le asocia una transformación lineal tiempo-frecuencia. Tales formas de ondas son llamadas átomos tiempo-frecuencia o elementos básicos. Denotemos con (ϕν)ν∈Γ (donde ν podría ser un parámetro multi-índice) una familia general de átomos tiempo-frecuencia, que asumimos en L<sup>2</sup>(R), con ||ϕν|| = 1. A tal familia (ϕν), y a cualquier f ∈ L<sup>2</sup>(R), le asociamos el operador lineal tiempo-frecuencia T, definido vía</p>
<p>
<disp-formula id="e106">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee111.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Sabemos, por la fórmula de Parseval, que</p>
<p>
<disp-formula id="e107">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee112.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Un caso particular de tal T es la transformada de Gabor, la que es conseguida usando ϕν(t) = gu,ξ(t) = eiξtg(t − u), (átomo de Fourier localizado o ”ventanizado”).</p>
<p>Como sabemos, estos átomos fueron introducidos por Gabor en 1946 para medir los componentes frecuencias localizadas de sonidos. La ventana g es de valor real y simétrica (g(t) = g(−t)), es trasladada por u y es modulada en la frecuencia ξ. Observemos que si ||g|| = 1, entonces ||gu,ξ|| = 1,∀(u,ξ) ∈ R2. Así obtenemos la ya conocida transformada de Gabor (con una variante respecto a la anterior notación)</p>
<p>
<disp-formula id="e108">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee113.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>la que también es llamada transformada de Fourier “corto-tiempo” (pues la transformada de Fourier es localizada por g(t − u) en una variedad de t = u).</p>
<p>Volvamos al caso general de los átomos tiempo-frecuencia. Sea ψ una ondículas ”progenitora” en el sentido de que ella genera átomos - ondículas de la forma</p>
<p>
<disp-formula id="e109">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee114.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Las funciones de Fourier localizadas y las ondículas tienen sus energías bien localizadas en tiempo, en tanto que la transformada de Fourier es bien concentrada en bandas de frecuencia limitadas. ¿Como es la representación tiempo-frecuencia de un átomo ϕν? Veamos.</p>
<p>
<disp-formula id="e110">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee115.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>El centro-frecuencia de ϕν es entonces definido vía:</p>
<p>
<disp-formula id="e111">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee116.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>y la difusión alrededor de ξν es</p>
<p>
<disp-formula id="e112">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee117.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<fig id="gf108">
<label>Figura 4.4.</label>
<caption>
<title>Figura 4.4. Caja de Heisenber </title>
</caption>
<alt-text>Figura 4.4. Figura 4.4. Caja de Heisenber </alt-text>
<graphic xlink:href="603774916035_gf109.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</fig>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 4.4. </italic>
</bold>PT(f)(u,ξ) = | &lt; f,ϕν(u,ξ) &gt; |2 es llamado una densidad de energía.</p>
<p>En el caso de los átomos de Gabor, la densidad de energía se llama un espectrogramo:</p>
<p>
<disp-formula id="e113">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee118.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>lo que mide la energía de f en la vecindad tiempo-frecuencia de (u,ξ), dada por la caja de Heisenberg de gu,ξ.</p>
<p>El átomo de Gabor g es una función par, luego gu,ξ(t) = eiξtg(t − u) está centrada en u. Luego:</p>
<p>
<disp-formula id="e114">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee119.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>es decir, el tiempo se propaga alrededor de u, independiente de u y ξ. Así mismo, g es real y simétrica (g es real y simétrica) y se tiene:</p>
<p>
<disp-formula id="e115">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee120.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>es decir, la ventana frecuencia está centrada en ξ. La propagación frecuencia alrededor de ξ es dada por:</p>
<p>
<disp-formula id="e116">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee121.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>(nuevamente la propagación es independiente de u y ξ). ([<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref1">1</xref>]).</p>
<p>
<fig id="gf113">
<label>Figura 4.5.</label>
<caption>
<title>Figura 4.5. Cajas de Heisenber</title>
</caption>
<alt-text>Figura 4.5. Figura 4.5. Cajas de Heisenber</alt-text>
<graphic xlink:href="603774916035_gf114.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</fig>
</p>
<p>De esta manera, gu,ξ corresponde a una caja de Heisenberg que tiene área σtσw, con centro en (u,ξ). Ver la figura adjunta. Observemos que el tamaño de la caja es independiente de (u,ξ); esto significa que la transformada de Fourier localizada tiene la misma resolución a través del plano tiempo-frecuencia. Notemos que cuando los puntos tiempo-frecuencia (u,ξ) recorre R<sup>2</sup>, las cajas de Heisenberg de los átomos gu,ξ cubren todo el plano tiempo-frecuencia. De esta manera se puede conjeturar que una señal, de energía finita, se pueda recuperar usándose la transformada de Fourier localizada Gf(u,ξ). La respuesta es afirmativa y se tiene el siguiente resultado.</p>
<p>
<bold>
<italic>Teorema 4.3.</italic>
</bold> Sea f ∈ L<sup>2</sup>(R). Entonces,</p>
<p>
<disp-formula id="e117">
<label>4.5</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee122.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>y se tiene la conservación de la energía:</p>
<p>
<disp-formula id="e118">
<label>4.6</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee123.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración: [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref1">1</xref>] Probemos (4.5). Pongamos fξ(u) = Gf(u,ξ). Entonces, usando g(t) = g(−t):</p>
<p>
<disp-formula id="e119">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee124.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Luego:</p>
<p>
<disp-formula id="e120">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee160.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Por tanto, el segundo lado de (4.5) es:</p>
<p>
<disp-formula id="e121">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee126.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>donde hemos usado que: (g(t − u))∧, respecto a u=g^(w)e-itw.</p>
<p>Recordemos ahora al teorema de Fubini, que nos permite intercambiar el orden de integración.</p>
<p>
<disp-formula id="e122">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee127.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Luego, si f ∈ L<sup>1</sup>(R) (si no se tuviera esta condición, entra en juego un argumento de densidad entre los espacios de Lebesgue) aplicamos el teorema de Fubini para obtener:</p>
<p>
<disp-formula id="e123">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee128.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>(considerando la fórmula de la transformada de Fourier inversa).</p>
<p>Prueba de (4.6): Tenemos [Gf(u,ξ)]^, respecto a u, = f^(w + ξ)g^(w), luego:</p>
<p>
<disp-formula id="e124">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee129.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Observación, Observemos que la fórmula de reconstrucción (4.5) se puede escribir en la forma</p>
<p>
<disp-formula id="e125">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee130.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>la cual, recuerda a la descomposición de una señal en una base ortonormal, pero con el cuidado de que en este caso la familia (gu,ξ)u,ξ∈R2 es redundante en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Sigamos con la transformada de Gabor Gf. Es claro que f(t) es una señal uni-dimensional, en tanto que su transformada de Fourier localizada Gf(u,ξ) es una función bi-dimensional, definida en el plano tiempo-frecuencia. La fórmula (4.6) nos dice que si f ∈ L<sup>2</sup>(R), entonces Gf ∈ L<sup>2</sup>(R). Sin embargo, por la anterior observación, Gf es redundante y por tanto no es verdad que cualquier φ ∈ L<sup>2</sup>(R<sup>2</sup>) es la transformada de Gabor de algún f ∈ L<sup>2</sup>(R). ¿Como obtener una caracterización de esta situación? Se tiene el siguiente resultado al respecto.</p>
<p>
<disp-formula id="e126">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee131.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración:</p>
<p>⇒) Supongamos que ∃f ∈ L<sup>2</sup>(R) tal que φ(u,ξ) = Gf(u,ξ). Tenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e127">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee132.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e128">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee133.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4.3.2. Colección de átomos tiempo-frecuencia [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref7">7</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref11">11]</xref>, [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref3">3</xref>].</bold>
</title>
<p>El análisis tiempo-frecuencia en el procesamiento de señales es un campo de gran investigación en los últimos años. En esta dirección es conveniente considerar algunos aspectos como son: los átomos tiempo - frecuencia; disponer de descomposiciones optimas de la señal en función de átomos tiempo-frecuencia; buen manejo del plano tiempo-frecuencia y su partición optima. El problema esencial es construir un algoritmo que permita descomponer una señal dada, de un modo optimo, como una combinación lineal de átomos tiempo-frecuencia, elegidos de un modo adecuado. Cada señal admite, en general, un número infinito de tales representaciones; la idea es escoger la ”mejor” entre ellas, de acuerdo a algún criterio. Ya conocemos a los átomos tiempo-frecuencia de Gabor.</p>
<p>Una colección Ω de átomos tiempo-frecuencia es un subconjunto de L<sup>2</sup>(R), que es completo, esto es, el conjunto de las combinaciones lineales ∑αiai, ai ∈ Ω es denso en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Por conveniencia tomamos ||a||<sub>L2</sub> = 1, ∀a ∈ Ω. Se requiere, además, que a ∈ Ω tenga una estructura simple y que sea óptimamente localizada en el plano tiempo-frecuencia. Algunos ejemplos de colecciones de átomos tiempo-frecuencia son: las ondículas de Gabor, la colección completa de átomos tiempo- frecuencia de Gabor, las ondículas de Malvar-Wilson, los paquetes de ondículas, entonces, ¿Que colección Ω deberá uno escoger para estudiar una dada señal? Pues bien, habiendo escogido Ω, ¿Como debemos descomponer una signal f óptimamente en una serie ∑i=0∞αiai, ai ∈R, ai∈ Ω? Las respuestas a tales cuestiones han permitido una serie de investigaciones en el campo del procesamiento de la señal. Por ejemplo, un elegante algoritmo que permite una óptima descomposición es el propuesto por S. Mallat y llamado ”matching pursait”. [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref7">7</xref>], tercera edición.</p>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4.4. La transformada de ondícula. ([<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref2">2</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref1">1</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref5">5</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref9">9</xref>])</bold>
</title>
<p>En la sección 4.1 ya hemos considerado una función ψ ∈ L<sup>2</sup>(R) y a la familia que ella genera, {ψj,k}j,k∈Z. Consideramos ahora también ϕ ∈ L<sup>2</sup>(R) y {ϕj,k}j,k∈Z, donde ϕj,k(x) = 2j/2ϕ(2jx−k). Es claro que ||ψj,k||<sub>L2</sub> = ||ψ||<sub>L2</sub> y que ||ϕj,k|| = ||ϕ||<sub>L2</sub>.</p>
<p>ϕ jugara el papel de aproximación y ψ el del error. En aquella oportunidad definimos cuando ψ es una ondícula ortonormal. Completemos ahora la idea.</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 4.5.</italic>
</bold> Un sistema de Ondículas para L<sup>2</sup>(R) es un conjunto ortonormal (o.n) completo en L<sup>2</sup>(R) de la forma {ψj,k}j,k∈Z, para algún ψ ∈ L<sup>2</sup>(R). ψ es llamada la ondícula progenitora, y ψj,k’s las ondículas.</p>
<p>Una esencial tarea es construir un sistema de ondículas.</p>
<p>Sea {ψj,k}j,k∈Z un sistema de ondículas, entonces</p>
<p>
<disp-formula id="e129">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee134.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>y la aplicación f → {&lt; f,ψj,k &gt;} es llamada la transformada de ondícula discreta.</p>
<p>La identidad de ondícula nos dice que la señal f es descompuesta en sus componentes, a diferentes escalas 1/2j, y centradas en diferentes ubicaciones k/2j , para j,k ∈ Z.</p>
<sec>
<title>
<bold>4.4.1. Una fórmula de Calderón.</bold>
</title>
<p>
<bold>
<italic>Teorema 4.6.</italic>
</bold> Sea ψ ∈ L<sup>1(</sup>R) ∩ L<sup>2</sup>(R) tal que</p>
<p>
<disp-formula id="e130">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee135.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Para t &gt; 0, y ∈ R sea la dilatación ψt(x)=1/t ψ(x/t).</p>
<p>Entonces, para todo f ∈ L<sup>2</sup>(R) se tiene la representación</p>
<p>
<disp-formula id="e131">
<label>4.7</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee136.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Recordemos que este profundo resultado de Calderón ya fue enunciado en la sección  2.1, donde enfatizamos que<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi19.png"/>
</p>
<p>Demostración: Tomemos transformada de Fourier en el lado derecho de 4.7 y cambiando el orden de integración, obtenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e133">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee137.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Si ξ &gt; 0, hagamos el cambio de variables s = tξ en la última integral, obtenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e134">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee138.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Finalmente, si ξ &lt; 0 pongamos s = −tξ y obtendremos</p>
<p>
<disp-formula id="e135">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee139.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Corolario 4.1.</italic>
</bold> Bajo las hipótesis del teorema 4.6, pongamos <inline-graphic xlink:href="603774916035_gi20.png"/> . Entonces:</p>
<p>
<disp-formula id="e136">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee140.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Demostración:</p>
<p>
<disp-formula id="e137">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee141.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e138">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee142.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Nota 4.1.</italic>
</bold> Si f ∈ L<sup>2</sup>(R), entonces f puede ser escrito, vía (4.8), como una superposición de las funciones básicas {ψt,y}t&gt;0,y∈R.ψt,y está a la escala t y está centrada en y.</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 4.6.</italic>
</bold> La aplicación f → &lt; f,ψt,y &gt;t&gt;0,y∈R es llamada la transformada de ondícula continua.</p>
<p>(4.8) es llamada identidad de ondícula continua.</p>
<p>Es claro que, desde el punto de vista computacional, (4.7) y (4.8) no son fáciles de manipular cuando se desee obtener aproximaciones finitas. Sin embargo, la prueba matemática de tales representaciones es relativamente más fácil que demostrar la identidad de ondícula. Dentro de este panorama, S. Mallat introdujo la idea de análisis multiresolución, la que ha de servir para construir ondículas. [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref6">6</xref>].</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 4.7.</italic>
</bold> Un análisis multiresolución (AMR), con función escala ϕ, es una sucesión {Vj}j∈Z de subespacios (cerrados) de L<sup>2</sup>(R) tal que:</p>
<p>
<disp-formula id="e139">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee143.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Vía cambio de variables, se verifica que {ϕj,k}k∈Z es un sistema o.n. completo (una base) para Vj.</p>
<p>Desde que ϕ∈V<sub>0</sub>⊂V<sub>1</sub> se tiene:</p>
<p>
<disp-formula id="e140">
<label>4.9</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee144.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>donde (u(k))<sub>k∈Z</sub> ∈ l<sup>2</sup>(Z) y u(k) =&lt; ϕ,ϕ1,k &gt;.  u = (u(k)) se llama sucesión escala.</p>
<p>En forma muy breve, el camino para construir una ondícula a partir de una AMR es como sigue:</p>
<p>
<disp-formula id="e141">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee145.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Estudiemos ahora al fundamental resultado de Mallat.</p>
<p>
<bold>
<italic>Teorema 4.7.</italic>
</bold> [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref4">4</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref5">5</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref9">9</xref>] Sea {Vj}j∈Z un AMR, con función escala ϕ y sucesión escala u = (u(k)) en l1(Z).</p>
<p>
<disp-formula id="e142">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee146.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>entonces, {ψj,k}j,k∈Z es un sistema de ondículas en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Demostración:     Vía dilatación, la o.n. de {ψ0,k}k∈Z implica que {ψj,k}k∈Z es o.n. ∀j ∈ Z.</p>
<p>Definamos Wj = {∑k z(k)ψj,k/z = (z(k)) ∈ l2(Z)}.</p>
<p>Vía dilatación verificamos que f(x) ∈ W0 ⇔ f(2jx) ∈ Wj.</p>
<p>Luego, Vj+1 = Vj ⊕ Wj,∀j ∈ Z [tenemos V1 = V0 ⊕ W0;def(x) ∈ V0 ⇔ f(2jx) ∈ Vj y f(x) ∈ W0 ⇔ f(2jx) ∈ Wj, se tiene la igualdad].</p>
<p>La tesis es equivalente a verificar que B = {ψj,k}j,k∈Z es un conjunto o.n. completo en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Probemos que B es un conjunto o.n. en L<sup>2</sup>(R). En efecto, sabemos que {ψj,k}k∈Z es o.n. para cada j. Probemos que &lt; ψj,k,ψl,m &gt;= 0 si j ≠ l.</p>
<p>Bien, asumamos j &gt; l; entonces, ψl,m ∈ W<sub>l</sub> ⊂ V<sub>l+1</sub> ⊂ ... ⊂ V<sub>j</sub>. Pero, ψ<sub>j,k</sub> ∈ W<sub>j</sub> y Wj ⊥ V<sub>j</sub>, luego ψ<sub>j,k</sub> ⊥ ψ<sub>l,m</sub>. Por tanto, B es o.n.</p>
<p>Probemos ahora que B es completo en L<sup>2</sup>(R). Usaremos el siguiente resultado:</p>
<p>
<bold>
<italic>Nota 4.2.</italic>
</bold> ”Si g ∈ V<sub>j</sub> para algún j ∈ Z tal que ∀l ≤ j − 1, se tiene g ⊥ W<sub>l</sub> (esto es, ∀w ∈ W<sub>l</sub>,&lt; g,w &gt;= 0), entonces g = 0.”</p>
<p>De esta manera, si f ∈ L<sup>2</sup>(R) tal que &lt; f,ψ<sub>j,k</sub> &gt;= 0,∀j,k ∈ Z (esto es, f ⊥ Wj,∀j ∈ Z), debemos probar que f = 0. En efecto, para cada j ∈ Z sea Pj : L<sup>2</sup>(R) → Vj el operador proyección; así, Pj(f) es la proyección de f sobre el subespacio cerrado Vj. Luego, Pj(f) = ∑k∈Z &lt; f,ϕj,k &gt; ϕj,k. Sabemos que Pj(f) ∈ Vj y (f − Pj(f)) ⊥ Vj. Si l ≤ j − 1 entonces Wl ⊂ V<sub>l+1</sub> ⊆ V<sub>j</sub>. Luego, (f − Pj(f)) ⊥ Wf, ∀l ≤ j − 1. Desde que f ⊥ Wl,∀l, la linealidad implica que Pj(f) ⊥ Wl,∀l ≤ j − 1.</p>
<p>
<disp-formula id="e143">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee147.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Nota 4.3.</italic>
</bold> Si f ∈ L<sup>2</sup>(R), entonces ||f − Pj(f)|| → 0.</p>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4.5. Ejemplos.</bold>
</title>
<sec>
<title>
<bold>4.5.1. La ondícula de Haar. ([<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref2">2</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref1">1</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref5">5</xref>],[<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref9">9</xref>]).</bold>
</title>
<p>Sea ϕ(x) la función característica de [0,1), cuyo soporte compacto es [0,1]. De ella se construye la ondícula</p>
<p>
<disp-formula id="e144">
<label>4.10</label>
<graphic xlink:href="603774916035_ee148.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>ψ genera la familia φj,k,j,k ∈ Z, las que también son de soporte compacto. Usando la idea de AMR, y siguiendo a Daubechies [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref2">2</xref>], probamos que la familia {ψj,k}j,k∈Z es una b.o.n (base ortonormal) para L<sup>2</sup>(R). Para ello se verifica que:</p>
<p>
<disp-formula id="e146">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee149.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>En efecto, probemos (1). El lector es invitado a graficar las funciones ϕ(x), ψ(x), ψ(2x), ψ(2x−1),... por ejemplo. Se observa que, en general,</p>
<p>
<disp-formula id="e147">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee150.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>donde soporte de ψj,k =[k/2j, k+1/2j[.</p>
<p>De esta manera observamos que ψj,k y ψj,k’, con k≠k’, tienen soportes disjuntos (salvo posiblemente, conjuntos de medida cero); luego, ψj,k ⊥ ψj,k’. Consideremos ahora ψj,k y ψj’,k con j≠ j’, digamos j’ &lt; j. Observemos que la longitud del soporte de ψj,k =1/2j . Luego, si j’ &lt; j, 1/j &lt; 1/j’ y tenemos que soporte de ψj,k ⊂ soporte de ψj’,k. Entonces, ψj,k ⊥ ψj’,k.</p>
<p>Desde que ||ψj,k|| = 1,∀j,k ∈ Z, concluimos que {ψj,k}j,k∈Z es ortonormal.</p>
<p>La prueba de (2) es técnica y larga, por ello la omitimos, Ver [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref5">5</xref>][<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref9">9</xref>].</p>
<p>Por otro lado se observó en la prueba de que {ψj,k}j,k∈Z, es una b.o.n. de L<sup>2</sup>(R) esta implícita la idea de AMR. Así, para cada j ∈ Z pongamos</p>
<p>
<disp-formula id="e148">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee151.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>donde I<sub>j,k</sub> es el intervalo diádico [k/2j, k+1/2j]. Se tiene: si k es par, entonces I<sub>j+1,k </sub>⊆ Ij,k/2 ; y si k es impar,</p>
<p>Ij+1,k ⊆ Ij,k-1/2. Luego, si f ∈ Vj entonces f es constante sobre intervalos diádicos de longitud 2−j, y</p>
<p>por tanto, f es constante sobre intervalos diádicos de longitud 2−(j+1). Por tanto, f ∈ Vj+1. Así, se ha verificado i) V<sub>j</sub> ⊆ V<sub>j+1</sub>, ∀j ∈ Z.</p>
<p>
<disp-formula id="e149">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee152.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Por esta última conclusión, y por el teorema de Mallat, se puede construir un sistema de ondículas en L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Veamos; tenemos ϕ(x) = ∑k u(k)ϕ1,k(x). Calculemos los coeficientes u(k), k ∈ Z. Sabemos que:</p>
<p>u(k) =&lt; ϕ, ϕ<sub>1,k</sub> &gt; ya que {ϕ1,k}<sub>k∈Z</sub> es o.n. Pero,</p>
<p>
<disp-formula id="e150">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee153.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Luego u(0) =&lt; ϕ,ϕ<sub>1,0</sub> &gt;= 2−1/2, u(1) =&lt; ϕ,ϕ1,1 &gt;= 2−1/2 y u(j) = 0, si j ≠ 0,1.</p>
<p>Por tanto tenemos ϕ(x) = ∑k u(k)21/2ϕ(2x − k), esto es</p>
<p>
<disp-formula id="e151">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee154.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Corolario 4.2.</italic>
</bold> {ψj,k}j,k∈Z es una b.o.n. para L<sup>2</sup>(R). ψ es llamada la ondícula de Haar. El sistema de Haar {ψj,k} es la más antigua b.o.n. de ondículas.</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4.5.2. Ondículas de Shannon. ([<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref1">1</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref5">5</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref3">3</xref>], [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref9">9</xref>])</bold>
</title>
<p>Recordemos al teorema de muestro de Shannon: “Si f ∈ L<sup>1</sup>(R) tal que el soporte de fˆ ⊂ [−π,π], entonces</p>
<p>
<disp-formula id="e152">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee155.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>En esta dirección tenemos el siguiente argumento:</p>
<p>
<disp-formula id="e153">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee156.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Observemos que ||ψ^|| = 1. Por otro lado, antitransformando,<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi21.png"/>
</p>
<p>Objetivo: probar que {ψj,k}<sub>j,k∈Z</sub> es una b.o.n. para L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>Para probar esta afirmación, debemos verificar que ||ψj,k|| = 1,∀j,k ∈ Z, y que {ψj,k} es un marco (frame) casi ortogonal, con cota-marco igual a 1 (esto significa que debemos probar: ∑j,k | &lt; f,ψj,k &gt;</p>
<p>|2 = ||f||2). Si estas dos condiciones se satisfacen, es conocido que ello implica que {ψj,k} sea una b.o.n. para L<sup>2</sup>(R). En efecto,</p>
<p>Primero veamos que se cumple: i) ||ψj,k|| = ||ψ|| = ||ψ^|| = 1,∀j,k ∈ Z.</p>
<p>En segundo lugar tenemos:</p>
<p>
<disp-formula id="e154">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee157.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>∴ {ψj,k}j,k∈Z es una b.o.n. para L<sup>2</sup>(R).</p>
<p>
<bold>
<italic>Definición 4.8.</italic>
</bold>
<inline-graphic xlink:href="603774916035_gi22.png"/> es llamada ondícula de Shannon.</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4.5.3. Ondículas Splines. ([<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref1">1</xref>])</bold>
</title>
<p>Este ejemplo es una regularización del sistema de Haar.  Sea g<sub>0</sub>(x) = K<sub>[0,1]</sub>(x).</p>
<p>Por definición, gm = gm−1 ∗ g0, m ≥ 1 entero. gm se llama la función spline de orden m. De esta manera, gm(x)=∫10 gm-1(x-t)dt. Sea la familia {gm(x − k)}<sub>k∈Z</sub>.</p>
<p>V<sup>m</sup>
<sub>0</sub> denota al espacio generado por{gm(x − k)}<sub>k∈Z</sub>. V<sup>m</sup>
<sub>j</sub> es definido vía dilatación:</p>
<p>
<disp-formula id="e155">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee158.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Sea m ≥ 1 entero. Por definición</p>
<p>
<disp-formula id="e156">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee159.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>En particular,</p>
<p>S1 = {f constante sobre [k,k +1], k ∈ Z}, espacio en donde consideramos la base (g<sub>0</sub>(x−k))<sub>k∈Z</sub>. En general:</p>
</sec>
<sec>
<title/>
<p>
<bold>
<italic>4.5.4. Sjm es el espacio de los splines,</italic>
</bold> con puntos nudos en 2−jZ, j ∈ Z. Así en particular Sm es el espacio de los splines, con nudos en Z(Sm ≡ Sm<sub>0</sub> ).</p>
<p>
<disp-formula id="e6">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee7.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>Corolario 4.3. </italic>
</bold>
</p>
<p>
<disp-formula id="e5">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee6.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Construcción de las ondículas splines. Siendo {Vmj}<sub>j∈Z</sub> un AMR para L<sup>2</sup>(R), la función escala ϕ se construye via:</p>
<p>
<disp-formula id="e4">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee5.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Se verifica [1] que (ϕ(x−k))<sub>k∈Z</sub> es una b.o.n. paraV<sup>m</sup>
<sub>0</sub>. Las ondículas splines son construidas a través de la fórmula:</p>
<p>
<disp-formula id="e3">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee4.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>Nota 4.4. Estas ondículas son también conocidas como ondículas de Battle-Lemarie.</p>
</sec>
</sec>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>4.6. Comentarios generales.</bold>
</title>
<p>En este breve paseo por el mundo de las ondículas hemos recorrido algunos pasajes de un universo que cada vez se va ampliando más, tanto en sus fundamentos teóricos, como, y sobre todo, en sus diversas aplicaciones. Este camino podría ser continuado por otros caminos de igual belleza y atracción. Bosquejemos algunos de ellos:</p>
<p>
<disp-formula id="e1">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee2.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<disp-formula id="e2">
<label/>
<graphic xlink:href="603774916035_ee3.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
</disp-formula>
</p>
<p>
<bold>
<italic>3. Ondículas de soporte compacto.</italic>
</bold> En su interrelación con la teoría de filtros y problemas concretos, en la teoría de ondículas surgieron algunas cuestiones como, ¿es posible construirse bases o.n. de ondículas que corresponden a filtros finitos? ¿tales ondículas serán más útiles en problemas concretos, como en la teoría de señales? Estas, y otras cuestiones, fueron clarificadas por I. Daubechies, en 1988, al introducir las ondículas de soporte compacto, quien fue motivada por un trabajo de S. Mallat relativo a un algoritmo rápido para calcular transformadas de ondículas. Ver [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref2">2</xref>] y [<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_603774916035_ref6">6</xref>].</p>
<p>
<bold>
<italic>4. Ondículas y sus múltiples aplicaciones.</italic>
</bold> Se ha publicado mucho sobre ondículas, tanto en artículos, como en libros. Esta tendencia parece incrementarse día a día. Una razón es por sus múltiples aplicaciones a muchas áreas de la ciencia y de la tecnología. El lector es invitado a visitar la biblioteca de ciencias de la PUCP, en donde existen muchos libros sobre ondículas, tanto teóricos como de aplicaciones. Vía esa visita, este paseo puede continuar...</p>
</sec>
</body>
<back>
<ref-list>
<title>Referencias</title>
<ref id="redalyc_603774916035_ref1">
<label>[1]</label>
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<given-names>CK</given-names>
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<source>San Diego: Ac.d. Press; 1992.</source>
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