Artigos

Mapeo participativo, planificación y patrimonio-territorial: La Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina)

Mapeamento participativo, planejamento e patrimônio-territorial: Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina)

Participatory mapping, planning and territorial heritage: La Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina)

Clara Elisa Mancini
Universidad Nacional de Tucumán/CONICET, Argentina
Constanza Inés Tommei
Universidad de Buenos Aires/CONICET, Argentina

Mapeo participativo, planificación y patrimonio-territorial: La Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina)

PatryTer, vol. 9, núm. 17, e54713, 2026

Universidade de Brasília

Recepción: 11 Diciembre 2024

Aprobación: 13 Marzo 2025

Publicación: 01 Enero 2026

Resumen: La Quebrada de Humahuaca (provincia de Jujuy, Argentina) atravesó procesos de transformación territorial vinculados al patrimonio y al turismo. En el año 2003 se la incluyó en la Lista de Patrimonio Mundial de UNESCO y, junto a otros cambios y políticas públicas, se convirtió en un destino turístico privilegiado. Así, surgieron problemáticas nuevas y se incrementaron otras preexistentes. Este escenario promueve la construcción de un hábitat precario, más vulnerable a desastres naturales y al deterioro del paisaje, producto de actividades no planificadas, así como mayores niveles de conflictividad. Entonces, el objetivo de este artículo es identificar las transformaciones territoriales y los conflictos que surgieron vinculados. Para ello, proponemos cruzar la mirada de los estudios académico y técnicos con algunas metodologías participativas para mapear el conflicto socioterritorial. Gracias al mapeo colectivo y la co-construcción de conocimiento se generaron otras narrativas locales del territorio, que disputan las valoraciones patrimoniales nacionales y universales.

Palabras clave: conflictos, mapeo participativo, patrimonio-territorial, turismo, territorio.

Resumo: A Quebrada de Humahuaca (província de Jujuy, Argentina), passou por processos de transformação territorial ligados ao patrimônio e ao turismo. Em 2003 foi incluído na Lista do Património Mundial da UNESCO e, juntamente com outras alterações e políticas públicas, tornou-se um destino turístico privilegiado. Assim, surgiram novos problemas e aumentaram os pré-existentes. Este cenário promove a construção de um habitat precário, mais vulnerável a desastres naturais e à deterioração da paisagem, como resultado de atividades não planejadas, bem como níveis mais elevados de conflito. Portanto, o objetivo deste artigo é identificar as transformações territoriais e os conflitos que surgiram ligados a elas. Para isso, propomos cruzar a perspectiva dos estudos acadêmicos e técnicos com algumas metodologias participativas para mapear o conflito socioterritorial. Graças ao mapeamento coletivo e à co-construção de conhecimentos, foram geradas outras narrativas locais do território, que disputam valores patrimoniais nacionais e universais.

Palavras-chave: conflitos, mapeamento participativo, patrimônio-territorial, turismo, território.

Abstract: The Quebrada de Humahuaca, located in the province of Jujuy, Argentine, underwent territorial transformation processes linked to heritage and tourism. In 2003 it was included in the UNESCO World Heritage List and, along with other changes and public policies, it became a privileged tourist destination. Thus, new problems arose and existing ones increased. This scenario promotes the construction of a precarious habitat, more vulnerable to natural disasters and the deterioration of the landscape because of unplanned activities, as well as higher levels of conflict. Therefore, the objective of this article is to identify the territorial transformations and the related conflicts that arose. To do this, we propose to overlap the perspective of academic and technical studies with some participatory methodologies to map the socio-territorial conflict. Thanks to participatory mapping and the co-construction of knowledge, other local narratives of the territory were generated, which dispute national and universal heritage valuations.

Keywords: conflicts, participatory mapping, territorial heritage, tourism, territory.

1. Introducción[i]

Sobre este punto (cómo regular o legislar sobre las transformaciones del paisaje y del casco urbano), en el segundo taller se propuso identificar valores patrimoniales territoriales, con el objeto de sistematizar el conocimiento popular situado, desde la perspectiva local (Costa, 2016). Esto generó un debate entre los participantes sobre técnicas constructivas, colores, terminaciones, alturas de construccción, lugares urbanizables para hacer frente a la necesidad de vivienda, lugares no urbanizables para preservar otros valores (paisajísticos, geológicos, arqueológicos, histórico-culturales). La idea/deseo detrás del registro de estos debates es generar una “activación popular del patrimonio-territorial” (Costa, 2017; Fernandes & Fazito, 2022), que permita luego de que la comunidad defienda y regule las trasnformaciones sobre su territorio. Un punto destacado del debate fue la transformación de los usos de suelo. Purmamarca pasó a ser uno de los principales centros turísticos de la Quebrada y eso determinó que el suelo dedicado a la agricultura en el pueblo practicamente desapareciera, y que se reduzca significativamente en los alrededores. A su vez, esto fue acompañado por una pérdida de las acequias que regaban el pueblo, un poco porque dejaron de necesitarla a medida que bajaron la cantidad de cultivos y fueron descuidadas en el olvido y un poco porque llegaban con menos agua porque se utilizaba para otros fines o era desviadas antes de entrar en el pueblo y, en consecuencia, cultivar se hacia mas dificil. Además, varias décadas atrás se canalizaron bajo las calles algunas de las acequias que recorrian ciertas calles del pueblo y la plaza, a fin de que no este todo embarrado todo el tiempo (charla informal con una vecina purmamarqueña, 2014). Como resultado de esa discusión, se propuso trabajar sobre la recuperación de las acequias como parte del valor patrimonial territorial.

La Quebrada de Humahuaca, ubicada en la provincia de Jujuy al norte de la Republica Argentina, en el año 2003, fue declarada Paisaje Cultural, Patrimonio Mundial, por la UNESCO (figura 1). Ha sido valorada por ser un ejemplo de los valles surandinos y por poseer huellas de más de 10.000 años de ocupación humana. Conserva vestigios de su pasado, con centenares de sitios arqueológicos e históricos, en un entorno natural también excepcional. Su población actual mantiene costumbres tradicionales, algunas de raíces ancestrales. Habitan allí quebradeños y pueblos originarios que tienen creencias religiosas, ritos, fiestas, música y técnicas artesanales y agrícolas que son consideradas patrimonio, entre otros aspectos que también han sido valorados como parte del Paisaje Cultural. A partir de ese reconocimiento, junto con las políticas públicas de promoción del turismo nacionales y de la provincia, entre otros cambios, la Quebrada de Humahuaca atravesó nuevos procesos de patrimonialización y turistificación que produjeron transformaciones territoriales, procesos de territorialización y conflictos sociales, algunos nuevos, otros preexistentes. De este modo, el objetivo de este trabajo es identificar las transformaciones territoriales y los conflictos que surgen vinculados a estos procesos. Para ello, propusimos cruzar la mirada de los estudios académicos, de los técnicos y de las planificaciones territoriales con una metodología participativa específica: el mapeo participativo de los conflictos socioterritoriales.

Como define Merlinsky (2013), los conflictos son manifestaciones que expresan crecientes pugnas en relación con el acceso, la disponibilidad, la apropiación, la distribución y la gestión de los recursos. A principios del siglo XXI, en relacion a los eventos y acontecimientos que sucedieron, en la Quebrada de Humahuaca se desencadenaron transformaciones territoriales y conflictos. Ha sido planteado que los patrimonios (especialmente los mundiales) se convierten en “objetos de consumo” a escala global y una fuente de divisas gracias al turismo patrimonial. El proceso de producción del hábitat en la Quebrada de Humahuaca quedó atravesado por una serie de problemáticas: la emigración rural hacia centros urbanos (en la propia Quebrada y hacia fuera de ella); falta de acceso a la vivienda; expulsión de la población de los cascos céntricos hacia las periferias; degradación del paisaje; falta de infraestructura para el aumento de la población, especialmente agravado en los momentos de alta temporada turística; demandas sobre el control del territorio y el patrimonio (Mancini & Tommei, 2023). Se suma a esto, la coyuntura reciente de la provincia de Jujuy que ha atravesado una crisis política y de representatividad muy profunda con cortes de rutas, paros de distintos gremios y la conformación del 3er. Malón de la Paz (cuyo pico conflictivo fue junio de 2023).

Este escenario promueve la construcción de un hábitat precario, más vulnerable a desastres naturales y al deterioro producto de actividades no planificadas. Esto representa una contradicción con el supuesto primordial de los reconocimientos de la UNESCO: preservar por su interés patrimonial. Al dar crédito a los saberes locales y conjugarlos con la sistematización de la información y el análisis territorial, se propuso este proyecto como un aporte al diagnóstico participativo para que los distintos actores sociales puedan intervenir en el diagnóstico y la planificación territorial. Así, como alternativa, esta herramienta permite promover un patrimonio-territorial de valorización de los subalternizados con la identificación de los bienes culturales intitucionalizados y los no institucionalizados que confiera, a su vez, un beneficio local (Costa, 2017).

El mapeo participativo o colectivo se concibe aquí como una reflexión grupal para problematizar el territorio que se apoya en la capacidad de abstracción que tenemos todos, con el fin de construir un relato conjunto desde el intercambio de saberes y experiencias que permita producir un diagnóstico participativo del territorio. En consideración de que el territorio es una construcción social, y de los procesos de apropiación, expulsión y reapropiación del territorio, apelamos a la utilización de la metodología participativa para dar cuenta de la perspectiva local de la conflictividad relacionada a las transformaciones territoriales. En esta oportunidad se propuso como eje central la utilización de este tipo de metodología participativa: el mapeo colectivo o participativo que vaya en sentido de la construcción de un patrimonio territorial (Costa, 2017). La modalidad de implementación requirió en primer lugar de la selección de grupos para trabajar, que se organizaron con vecinos en uno de los municipios más transformados de la Quebrada (Purmamarca) y con grupos pertenecientes a dos comunidades originarias[ii]. Una vez establecidos los grupos de aplicación, se organizaron entrevistas y talleres de trabajo en sucesivos trabajos de campo. El mapeo se organizó en 2 etapas principales: en un primer momento se comenzó con talleres para comparar distintas representaciones hegemónicas (mapas satelitales, catastrales, de los planes y proyectos etc.); luego se pasó a un proceso creativo. Se propusieron,

Mapa de ubicación de Purmamarca, Chalala y 18 de Abril dentro de la región Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad en la Provincia de Jujuy, Argentina.
Figura 1
Mapa de ubicación de Purmamarca, Chalala y 18 de Abril dentro de la región Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad en la Provincia de Jujuy, Argentina.
Fuente: Fuente: elaboración propia sobre el “mapa político mudo” de la provincia de Jujuy de la Mapoteca Educar, Ministerio de Educación, Presidencia de la Nación.

además, distintas instancias de trabajo: 1) un taller de mapa hablado donde se relataban conflictos a partir de mapas e imágenes satelitales; 2) otro de caminata transversal o recorrido que se proponía caminar por una determinada área, acompañado de informantes locales registrando todo el recorrido, observando el paisaje, discutiendo sobre problemas ambientales, situaciones del pasado, perspectivas, potencialidades, limitaciones, y posibles soluciones a conflictos; 3) otro de las temporalidades, en un recorrido se discuten las actividades vinculando espacio y tiempo distinguiendo épocas o estaciones del año y la distribución de las tareas a lo largo del día (Faria & Ferreira Neto, 2006; Souza, 2009).

De este modo, en este artículo discutimos, en primer lugar, sobre qué implican las técnicas participativas o comunitarias para reflexionar sobre riesgos y potencialidades de este tipo de propuestas. Luego, presentamos los resultados de nuestro trabajo que fue desarrollado en distintas etapas entre 2021 y 2024. Así, hacemos un breve recorrido por las transformaciones recientes de la Quebrada y Purmamarca en particular, recopilada desde el saber académico y técnico (del que formamos parte con algunas publicaciones). Luego, analizamos el trabajo realizado con entrevistas y en talleres participativos organizados en el municipio de Purmamarca, en el casco céntrico, en el barrio de Chalala (de la Comunidad indígena Chalala) y en el de 18 de Abril (de la Comunidad Indígena Coquena), para luego discutir sobre el trabajo de mapeo participativo o colaborativo realizado con las comunidades. Finalmente, discutimos los avances y alcances del proyecto.

2. Hacia un proceso de diagnóstico participativo

Las metodologías participativas provienen de distintas corrientes de investigación social crítica. Se fundan en grandes movimientos teóricos críticos como el llamado “giro decolonial” que establece el quiebre de los principios constitutivos de la modernidad (y de las disciplinas científicas que son parte de ella) porque encubren una raíz colonial que es intrínseca a su existencia. A partir de estas críticas, distintas disciplinas empiezan a cuestionar la forma en que se genera conocimiento. En especial, surgen algunos planteamientos sobre la separación entre los centros de creación/difusión del conocimiento y las comunidades locales de las que ese conocimiento primero se “extrae” y luego los afecta de diversas formas (en políticas públicas, en procesos de construcción de memorias/patrimonios, en la construcción de territorio y hábitat etc.). Como parte de estos cuestionamientos, se empiezan a proponer metodologías que implicaran la co-creación o la colaboración en la creación del conocimiento. Por ejemplo, desde la Antropología se ha desarrollado la Etnografía Colaborativa (Rappaport, 2007; Katzer, Álvarez Veinguer, Dietz & Segovia, 2022); por otro lado, desde la Sociologia, Fals Borda, propone la metodología de investigación acción o acción participativa en el marco de los estudios sobre sociología de la educación (Herrera Farfán & López Guzmán, 2012); además, existen otras teorías y metodologías provenientes de la Educación Popular. Por su parte, en Historia se han propuesto planteos de “historia desde abajo” o trabajos sobre Historia Oral (Thompson, 2004) que proponen la recuperación de las memorias subalternizadas. Asimismo, en ciencias políticas, existen los estudios sobre democracia, participación ciudadana y modelos de gobernanza participativos (Ortúzar, 2015). Desde la geografía, el urbanismo y la planificación territorial, la participación ciudadana se ha convertido en una pieza clave en los estudios aplicados a la planificación estratégica y se ha vinculado al concepto de sostenibilidad. Para los casos de los ámbitos rurales, se ha desarrollado el Diagnóstico Rural Participativo (DRP), que se define como un conjunto de enfoques y métodos dirigidos a que las poblaciones locales participen en el análisis y conocimiento de su realidad con el objetivo de planificar y actuar sobre esta realidad (Chambers, 1994). La principal característica de esta metodología reside en la posibilidad de diagnosticar y planear de forma participativa. El diagnóstico participativo permite identificar los problemas que la comunidad considera relevantes y luego accionar e intervenir en la realidad (Muelle-Valdez & La Torre-Cuadros, 2021).

La comunidad y lo comunitario son de esas palabras que parecen naturales y transparentes y por lo tanto no requieren aclaración. Se observa en proyectos, planes e investigaciones una abundancia y redundancia de comunidad, llamado a veces como “giro comunitario” “renacimiento de la comunidad”, pero esto no debe llevar a la naturalización del concepto (Pinassi & Bertoncello, 2023). En ese sentido, es necesario tomar recaudos sobre la idea de lo comunitario y su construcción. Por ejemplo, se ha advertido que el retorno a la idea de la comunidad debe contemplar que muchas veces se conduce a expresiones de violencia y odio en nombre de la preservación de ciertas identidades, un llamado a la homogeneidad o a una “pureza” (Touraine apud Torres Carrillo, 2013).

Se ha señalado también que no ha resultado en mayor sustentabilidad del hábitat lo que se viene implementando en planificación territorio y participación ciudadana: no sirve para mantener la calidad del hábitat, no sirve para la autoeducación de la ciudadanía. En especial, los conceptos como “participación e integración social” son ambiguos con usos dispares y hasta contradictorios (Villasante, 1997). En este sentido, cuando se habla de participación no debe referirse a un simple pedido de información, ni consultas de opiniones sino a tomas de decisiones compartidas después de un conocimiento, con tiempo suficiente y mecanismos claros. Para eso técnicos, políticos, académicos y las comunidades deben intercambiar posiciones y conocimientos (Villasante, 1997).

Otro punto cuestionado es que, en general, las técnicas y herramientas llamadas participativas se vinculan a modelos de desarrollo (rural, urbano, de actividades - por ejemplo, minería y turismo -); en este sentido, le caben las mismas críticas que a la noción de desarrollo en general (Manzanal, 2014). La participación ciudadana en sí misma no garantiza el arribo a soluciones creativas ante los problemas territoriales y muchas veces se presenta como una apología de las propias políticas públicas o se utiliza burocratizada y alejada de las discusiones de las realidades conflictivas (Villasante, 1997).

Aun así, y como respuesta a una producción de conocimiento limitado a lo técnico como voz autorizada en los territorios, que no valoriza el saber local, algunos autores proponen la noción de “patrimonio-territorial” (Costa, 2016, 2017; Rúbio-Schrage, 2019). El patrimonio-territorial es cualquier elemento de arte, cultura o vivencias situadas en la periferia, y que no requieren de reconocmientos institucionales, por lo que tiene un potencial teórico-metodológico para el análisis territorial por el lugar que propone para los grupos históricamente excluídos y subalternizados. (Costa, 2016; Silva & Queiroz, 2020). De esta manera, se propone construir conocimiento rescatando y localizando, desmantelando los efectos de la modernidad y la colonialidad en América Latina (Costa, 2016). Entonces, exploramos aquí al mapeo colectivo o participativo como una práctica contrahegemónica. Mientras que la confección de mapas es uno de los principales instrumentos utilizados históricamente para una apropiación utilitaria de los territorios; la utilización crítica de un mapeo colectivo prioriza las instancias de intercambio para generar otras narrativas y representaciones que disputen los saberes instalados (Risler & Ares, 2013). Como define el colectivo Iconoclasistas, el mapeo colectivo “Es un proceso de creación que subvierte el lugar de enunciación para desafiar los relatos dominantes sobre los territorios, a partir de los saberes y experiencias cotidianas de los participantes” (Risler & Ares, 2013, p. 12) que se realiza sobre un soporte gráfico y visual para visibilizar los conflictos del territorio, la trama de actores vinculados, las consecuencias y las conexiones con otros temas/conflictos.

La búsqueda (o la utopía) es generar un conocimiento situado y popular, desde una agenda de iniciativa local, que permita identificar, catalogar, mapear una historia territorial subalternizada (Costa, 2016). Esto se apoya en un supuesto, existe una relación entre los saberes territoriales y las lógicas históricas de ocupación y uso del territorio que se encuentran resguardadas por la memoria.

2.1. Las transformaciones analizadas

En la actualidad la Quebrada de Humahuaca es uno de los más reconocidos destinos turísticos de la Argentina. No obstante, esto no siempre fue así. Se comenzó a gestar como tal a principios del siglo XX, con la llegada del ferrocarril, que unió la ciudad de San Salvador de Jujuy con La Quiaca, se inició una corriente de turistas, viajeros e interesados por esta región. Inicialmente, la Quebrada se posicionó como un destino de veraneo, por sus características ambientales y libre de paludismo (contrario a lo que pasaba en las grandes ciudades del norte). De este modo, las elites del noroeste del país construyeron las primeras casas de veraneo. Este fue el llamado turismo de “veraneantes” (Janoschka, 2003; Troncoso, 2008). Luego, se fueron sumando los primeros hoteles en las localidades de Huacalera, Tilcara y Humahuaca (Seca, 1989; Suárez Giambra, 2010). En la década de 1930, se pueden encontrar referencias a este destino en las revistas del Automóvil Club Argentino, realizadas desde Buenos Aires (Bruno, 2010; Mancini & Tommei, 2012). De hecho, en Tilcara y Humahuaca se levantaron hoteles de turismo, y se ampliaron las visitas por el día a los distintos pueblos de la Quebrada (Janoschka, 2003; Troncoso, 2008).

Durante la década de 1960 y 1970, se amplió y pavimentó la Ruta Nacional N° 9 (RN9), aún cuando gran parte de los traslados siguió ocurriendo en el ferrocarril hasta su cierre. Estas mejoras en los traslados junto con las políticas estatales y el turismo sindical de mediados de siglo XX fueron ampliando la llegada de visitantes a la región. Este aumento del turismo se empezó a concentrar en las vacaciones de invierno, diversificando las temporadas de mayor afluencia, que antes se concentraba en verano (Mancini & Tommei 2012). Hacia las décadas de 1980 y 1990 comenzó a aumentar paulatinamente el turismo de la mano de políticas públicas que reforzaban la actividad y de la crisis neoliberal que en la provincia llevó a considerar al turismo como una alternativa de desarrollo.

En ese marco, la localidad de Purmamarca se encuentra a 3 kilómetros del eje que recorría el tren. Por este motivo, no era generalmente parte de los circuitos turísticos hasta la década de 1970. En ese momento se construyó la ruta provincial 16, que conectó al pueblo con la estación de tren y con la RN9 que recorría la Quebrada de norte a sur. A partir de entonces comenzó a darse un incipiente turismo en esta localidad, con mínimos servicios a los turistas y sin hoteles. En la década de 1990, esa ruta provincial que pasaba al costado de Purmamarca se convirtió en Ruta Nacional 52 (RN52), construida para formar parte del corredor bioceánico que une los puertos de Brasil con Chile. Esto le dio un completo nuevo carácter a esta via de circulación, ahora internacional, y comenzó una reconfiguración de este territorio.

A comienzos del siglo XXI, en un contexto de crisis nacional, la promoción del turismo interno se reposicionó como salida económica. A partir de incentivos impositivos y créditos para emprendimientos (Troncoso, 2009) así como a través de políticas de reconocimiento de los atractivos turísticos y valoración patrimonial se terminó de consolidar como destino la Quebrada de Humahuaca (Mancini & Tommei, 2012; Mancini, 2023). En 2003, esta región fue reconocida por la UNESCO como un Paisaje Cultural, Patrimonio de la Humanidad. Así, este territorio comenzó a estar promocionado como un destino de valor patrimonial para turistas nacionales y extranjeros. En este contexto, muchos de los pueblos de la Quebrada incrementaron el uso del suelo con fines turísticos, por ejemplo, en Purmamarca se registró que entre 1991 y 2012 los alojamientos y restaurantes pasaron de cero a más de 40 establecimientos. A esto se suma el traslado de parte de la población rural a los poblados, que ante la crisis económica buscaban nuevas alternativas de subsistencia y ayudas gubernamentales, por ejemplo, la población de Purmamarca, según el INDEC, pasó de 339 en 1991, a 510 en 2001 y se incrementó a 891 en 2010, hoy estiman las autoridades locales que están cerca de los 2000 habitantes estables (Mancini & Tommei, 2022). En consonancia, se registró un aumento de los metros cuadrados construidos en los poblados, y una densificación de los cascos históricos (por ejemplo, en Purmamarca, paso de 12000 m2 en 1991 a tener 35000 m2 en 2012). También se densificaron con emprendimientos turísticos y con viviendas los alrededores de los poblados que solían ser zonas rurales y parte de estos pobladores que antes no estaban de forma permanente en los pueblos ahora necesitaban un lugar estable allí, por lo que los límites de los pueblos se corrieron (Mancini & Tommei, 2022; Tommei, 2016; Tommei & Mancini, 2022).

En síntesis, en la Quebrada de Humahuaca, estos diversos estudios académicos pudieron identificar densificaciones en los cascos urbanos, extensiones en continuidad a las cuadriculas de los viejos poblados, algunos desplazando las áreas rurales que solían existir y nuevos asentamientos separados geográficamente de una cuadricula preexistente. En algunas nuevas áreas urbanas, el principal motor de construcción han sido los planes estatales de vivienda (Potocko, 2015), en cambio, en otros sectores, la organización de la población, y la ocupación efectiva del territorio fue como comenzaron los nuevos asentamientos (figura 2).

En el caso de Purmamarca, en particular, los nuevos barrios de Chalala y 18 de Abril, ubicados a cerca de 3 km del casco histórico de Purmamarca, hacia el oeste y hacia el este, se formaron con la organización de comunidades indígenas (Mancini & Tommei, 2022). Asimismo, se dio una importante expansión en el territorio, en continuidad con la trama del casco urbano (figura 3), y se mejoraron los caminos internos (se corrió la ruta internacional y se convirtió en camino vecinal un tramo de la ruta, a fin de que sea de uso cotidiano para la población y los hoteles que se establecieron al costado de esta).

Ejemplos de expansiones en la Quebrada de Humahuaca.
Figura 2
Ejemplos de expansiones en la Quebrada de Humahuaca.
Fuente: elaboración propia en base a Google Earth.

Los nuevos asentamientos humanos en las cercanías de Purmamarca, el barrio Chalala y 18 de Abril.
Figura 3
Los nuevos asentamientos humanos en las cercanías de Purmamarca, el barrio Chalala y 18 de Abril.
Fuente: elaboración propia con Qgis en base a Google Earth de 2023 y al conocimiento del territorio y sus transformaciones (Tommei, 2016).

El barrio de Chalala se gestó en 2003, el mismo año que la Quebrada fue declarada Patrimonio de la Humanidad, un grupo de vecinos se asentaron en tierras cercanas al poblado, ante la necesidad de conseguir un lugar para vivir. Se organizaron en comunidad indígena y construyeron un nuevo poblado. Otro grupo de vecinos, también con necesidades de tierras para vivir, intentaron asentarse en diferentes terrenos cercanos al poblado donde estaban viviendo de manera hacinada con sus familias, pero fueron desalojados. A partir de la negociación para obtener tierras, se organizaron como comunidad y consiguieron que un vecino cediera parte de sus tierras que eran rurales a cambio de que el gobierno regularizara su situación dominial. Gracias a ello, la comunidad conformó el actual Barrio 18 de Abril, con una subdivisión de lotes en la cual participó el gobierno local y provincial. En los ultimos años, se sumo a esta subdivisión nuevos loteos en continuidad con los que ya existian, y se construyeron ya 20 viviendas sociales por parte del gobierno provincial. Asimismo, hay más lotes preparados para que se contruyan nuevas viviendas. En 2024, tambien se inaguró un puente vehicular que conecta al barrio 18 de Abril con la RN9, mejorando mucho el acceso y facilitando la expansion en ese sector de la Quebrada, que hasta entonces era mucho mas compleja en especial cuando crecia el río Grande.

2.2. Organización de Talleres y entrevistas

2.2.1. En el Pueblo de Purmamarca

En primer lugar, un antecedente de participación en la gestión fueron los talleres de difusión e información (2001-2002) creados para lograr la declaratoria de UNESCO, que luego fueron las comisiones locales de sitio (correspondientes a las localidades de Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Maimará, Tilcara, Huacalera, Humahuaca, Iturbe, Tres Cruces). Estas comisiones estaban compuestas por representantes de cada localidad elegidos en asambleas y funcionaron como instancias participativas, informativas y luego también resolutivas (José & Pasin, 2005; Troncoso, 2008). Si bien se incluyó de este modo a la población local en el proceso de reconocimiento ante la UNESCO, el proceso fue luego cuestionado, aunque en un primer momento la sociedad quebradeña y jujeña acompañó el proceso, al tiempo surgieron voces disidentes y críticas (Mancini, 2023; Troncoso, 2008).

Luego, destacamos un proceso propio de la comunidad purmamarqueña. Durante el año 2017, a raíz de algunos conflictos por vecinos que intentaban cercar y “privatizar” algunos accesos centrales para el pueblo (como el paseo de los colorados), o de proyectos de peatonalizar el casco de Purmamarca, el comisionado municipal propuso reuniones de debate para generar un Código de Convivencia[iii]. Después de algunas jornadas de trabajo, se presentó un primer código discutido comunitariamente (figura 4). Allí, se señalan las principales preocupaciones de purmarqueños y purmamarqueñas. El texto del código de convivencia resultante tenía como fin establecer pautas de comportamiento para la coexistencia armónica entre los vecinos, promover un pueblo sin vehículos, un uso correcto de los espacios públicos, el cuidado del ambiente, y una participación activa de la comunidad en la toma de decisiones. Como uno de los principales fines del código, se acuerda el cuidado del ambiente y todas las acciones necesarias para “preservar, proteger y difundir los valores culturales, históricos, estéticos, arquitectónicos, arqueológicos y naturales de la región” (Código de Convivencia, Art. 1, d). El código aborda los conflictos en esa conviviencia entre vecinos, por lo tanto es información sobre los conflictos socioterritoriales de Purmamarca. En este se busca regular: el uso de la vía pública; sobre daños, cambios o trabajos y los permisos o habilitaciones necesarios; sobre los comercios, la inclusión en la venta de artesanías “auténticas”, habilitaciones y el uso de la vía píblica; venta ambulante; higiene del espacio público. Sobre el ambiente, las preocupaciones son sobre los ruidos excesivos, como definirlos, establecer horarios, responsabilidades y establece multas; del impacto ambiental, tiene el objetivo de preservar, conservar, defender y mejorar el ambiente, se busca evitar la degradación y conservar “el paisaje natural, los sitios, lugares, monumentos y obras de interés arquitectónico, arqueológico y todo aquello que integre el patrimonio natural y cultural del Municipio” (Código de Convivencia, Art. 17).

Este antecedente es muy importante, la modalidad comunitaria o participativa de su discusión quedó en la memoria de los purmamarqueños y luego pudimos registrarla en el trabajo de campo. Realizamos dos talleres participativos en el casco céntrico de Purmamarca, abiertos a todos los vecinos del pueblo en octubre de 2021 y otro en octubre de 2022. También se organizaron en la Biblioteca Popular y nos permitieron presentar el proyecto y comenzar a discutir sobre un diagnóstico para Purmamarca (figura 5). Como primera medida, los mismos

Proceso comunitario de discusión de Código de Convivencia en Purmamarca.
Figura 4
Proceso comunitario de discusión de Código de Convivencia en Purmamarca.
Fuente: foto izquierda “Tratamiento del nuevo Código de Convivencia. Purmamarca, Comisión Municipal”, El tribuno, 14 de febrero de 2017; a la derecha, imagen del Codigo (material cedido por M. Aramayo).

Talleres participativos en Purmamarca en la Biblioteca Popular coordinados junto a Mónica Ferrari (octubre de 2021 - izquierda - y octubre de 2022 - derecha -).
Figura 5
Talleres participativos en Purmamarca en la Biblioteca Popular coordinados junto a Mónica Ferrari (octubre de 2021 - izquierda - y octubre de 2022 - derecha -).
Fuente: fotografías propias, octubre de 2021 y 2022.

participantes contaron su proceso para generar un código de convivencia. Además, en ambos talleres se habló sobre los conflictos que se generaron a partir de la patrimonialización y turistificación de la Quebrada. Uno de los primeros temas que surgen es el rechazo alrededor de la declaratoria como patrimonio, por los cambios que produce. Además, sobre la posibilidad de hacer alguna normativa o proyecto de gestión, hay cierto descrédito por parte de la comunidad local:

(…) la gente del pueblo a veces está muy enojada con este tema del patrimonio. Muy enojada porque no es la primera vez (…) han armado miles de cosas… pero no se llevan a cabo. Se tendría que hacer una formulación de proyecto nacional… de paisaje, de patrimonio… y hacer valer esas cosas que tanto hablamos, tanto discutimos… y al final queda en nada. (Entrevista concedida por un vecino de Purmamarca, Jujuy, Argentina, octubre de 2021)

Sobre este punto (cómo regular o legislar sobre las transformaciones del paisaje y del casco urbano), en el segundo taller se propuso identificar valores patrimoniales territoriales, con el objeto de sistematizar el conocimiento popular situado, desde la perspectiva local (Costa, 2016). Esto generó un debate entre los participantes sobre técnicas constructivas, colores, terminaciones, alturas de construccción, lugares urbanizables para hacer frente a la necesidad de vivienda, lugares no urbanizables para preservar otros valores (paisajísticos, geológicos, arqueológicos, histórico-culturales). La idea/deseo detrás del registro de estos debates es generar una “activación popular del patrimonio-territorial” (Costa, 2017; Fernandes & Fazito, 2022), que permita luego de que la comunidad defienda y regule las trasnformaciones sobre su territorio. Un punto destacado del debate fue la transformación de los usos de suelo. Purmamarca pasó a ser uno de los principales centros turísticos de la Quebrada y eso determinó que el suelo dedicado a la agricultura en el pueblo practicamente desapareciera, y que se reduzca significativamente en los alrededores. A su vez, esto fue acompañado por una pérdida de las acequias que regaban el pueblo, un poco porque dejaron de necesitarla a medida que bajaron la cantidad de cultivos y fueron descuidadas en el olvido y un poco porque llegaban con menos agua porque se utilizaba para otros fines o era desviadas antes de entrar en el pueblo y, en consecuencia, cultivar se hacia mas dificil. Además, varias décadas atrás se canalizaron bajo las calles algunas de las acequias que recorrian ciertas calles del pueblo y la plaza, a fin de que no este todo embarrado todo el tiempo (charla informal con una vecina purmamarqueña, 2014). Como resultado de esa discusión, se propuso trabajar sobre la recuperación de las acequias como parte del valor patrimonial territorial.

2.2.2. Comunidades indígenas Coquea y Chalala

En el transcurso de 2021 a 2024 realizamos entrevistas a los comuneros de Coquena y Chalala, así como un taller participativo en ambas comunidades en 2022. Este trabajo fue el necesario para poder proyectar el mapeo participativo (figura 6). A partir del mismo, y de investigaciones previas en la región, se pudo reconstruir la historia de las transformaciones de los barrios que conformaron ambas comunidades a lo largo del tiempo, por ejemplo en Mancini e Tommei (2022). Además, se contó con acceso a documentación que cedían las comunidades. Entre ella, el estatuto de las comunidades, fotografías personales, actas de reuniones, entre otras.

Gran parte de los primeros debates se concentraban en los principales conflictos que atravesaron ambas comunidades para construir los barrios sobre suelo rural carente de servicios necesario para la vida urbana. Así, se expresaban los mecanismos de lucha utilizados, la forma de participación requerida, los momentos en que obtenían ayuda estatal. Además, en ambos casos, las comunidades expresaban los conflictos aún presentes.

En Chalala, se mencionaron como conflictos vigentes: hacia dónde va a crecer el barrio, temas constructivos que llevaron a un rápido deterioro de las viviendas, cómo se distribuyen los terrenos que se preservaron para los “desprendimientos”[iv] de la misma comunidad, la necesidad de defensas por el riesgo hídrico, y como el Centro de Integración Comunitara (CIC), que les costo mucho conseguirlo, está en desuso porque posee rajaduras por su construccion en tierra, aparentemente con simientos sobre terreno no suficientemente consolidado. Además, otro aspecto que señalaron es la falta de compromiso con la participación comunitaria reciente en la comunidad. Los primeros años del barrio, las necesidades era muchas y la participación era mayor. Una vez que se consolidaron la comunidad y el barrio, la participación decayó.

En el caso de la Comunidad Indígena Coquena, se relató el conflicto territorial más reciente, obtener el reconocimiento del estado para poder asentarse allí. Desde los organismos estatales consideraban al barrio como instalado en “zona de riesgo”, por este motivo, querían desalojarlos y lo intentaron en 2016. Luego de cortes de ruta, lograron el compromiso del gobierno de ir mejorando las condiciones del barrio (en especial las defensas) para que pudiera salir de esta categorización como “zona de riesgo”. Como conflictos vigentes para la comunidad, la necesidad de vivienda continúa siendo una preocupación, acorde van creciendo por lo que en el barrio se permitieron las construcciones de dos plantas. Pero, además, consideran que este problema es trasnversal a los y las purmamarqueños y ellos no se cierran sobre si mismos, sino que su territorio ha recibido familias que no pertenecían a la comunidad. Algunas de estas familias, se fueron sumando luego. Otro tema es el acceso a los servicios, el agua es un conflicto aún por resolverse en el barrio (aunque las obras para obtener agua de la Laguna de las Doncellas - cercana al barrio - están supuestamente muy próximas a concluirse).

Otro aspecto que surgió en ambas comunidades se relaciona a la preservación de las especies nativas y la reforestación. En particular para la Comunidad Indígena Coquena, este tema los llevó a solicitar ayuda. Tienen la voluntad de proteger los cardones y para ello formularon un proyecto para solicitar subsidio que permita relevar cuántos cardones tienen y su estado, porque ellos observan que hay bichos que los atacan y están muriendo antes, cuando deberían vivir 500 o 600 años. En especial porque para ellos se relacionan a los ancestros y a su historia: “porque cuentan nuestros padres que esos eran indios. Que eran indios y se congelaron, se quedaron ahí… despiertos ahí… en el cerro” (Entrevista concedida por el delegado orientador de la Comunidad Indígena Coquena, Purmamarca, Jujuy, Argentina, octubre de 2021).

Talleres participativos con las comunidades Chalala y Coquena.
Figura 6
Talleres participativos con las comunidades Chalala y Coquena.
Fuente: fotografías de las autoras, izquiera Comunidad Indígena Chalala y derecha Comunidad Indígena Coquena, octubre de 2022.

Mapeo participativo comunitario con la Comunidad Indígena Coquena y recorridos transversales.
Figura 7
Mapeo participativo comunitario con la Comunidad Indígena Coquena y recorridos transversales.
Fuente: fotografías de las autoras, mayo de 2024.

Otro tema que involucra particularmente a la Comunidad Indígena Coquena, es un proyecto de Ruta del Vino que atravesaría la ex RN9, que no se ha concretado, pero desde noviembre del 2023 cuenta con un nuevo puente de acceso. Este proyecto está entre las preocupaciones de la comunidad ya que se ve como una oportunidad de mejoras para el barrio (como el nuevo puente de acceso), pero también de competencia por el suelo y el agua.

2.3. El mapeo participativo

El trabajo colaborativo realizado en el transcurso de 3 años con las comunidades Coquena y Chalala permitió el desarrollo de instancias de mapeo. Como propone el Colectivo Iconoclasistas, el mapa es una de las herramientas que permite reflexionar y problematizar los territorios (sociales, subjetivos, geográficos) para generar “un punto de partida disponible para ser retomado por otros y otras, un dispositivo apropiado que construya conocimiento” (Risler & Ares, 2013, p. 7). Este trabajo no está concluido, sino que es una primera etapa de resultados, sobre la conjugación de distintas técnicas colaborativas realizadas entre 2021 y 2024. En mayo de 2024 realizamos el mapeo con ambas comunidades que se realizó sobre un esquema básico del territorio a vuelo de pajaro (con los ríos y las montañas, las manchas urbanas, la ruta principal y algunos puntos verdes marcando lo rural, en tamaño A3). Asimismo realizamos, junto a varios integrantes de las comunidades, un mapa hablado, recorridos o caminatas transversales y de temporalidades (estacionalidad, momentos del día en relación al territorio). El fundamento de la metodología aplicada está en la existencia, singularidad e historia del territorio, que juntas posibilitan el protagonismo de sujetos y grupos subalternizados frente a procesos hegemónicos a través de lo que llaman algunos autores utopismo patrimonial y el patrimonio-territorial derivado (Araújo, 2022; Costa, 2016).

2.3.1. Comunidad Indígena Coquena

El trabajo de mapeo conjunto fue realizado en el barrio 18 de Abril. Además fue acompañado de dos recorridos transversales y mapas hablados. En el mapa se trazaron los límites del territorio de la comunidad. Se habló sobre un conflicto latente con una vecina que reclama parte de las tierras que son de la comunidad y se delimitó la zona en la que la comunidad no puede construir hasta tanto no se resuelva el conflicto. Además, este problema legal impide que se concluya una obra que mejoraría el servicio del agua potable que hasta ahora es deficiente (no tiene presión y las casas ubicadas en el sector más elevado no reciben agua en varios momentos del día). Otro aspecto que se dibujó fue sobre los anteriores dueños del territorio y el tipo de uso de suelo vinculado. También se dibujó en el mapa los territorios de las comunidades más cercanas (figura 7).

Además, se trabajó a partir del mapas sobre los valores del paisaje y del patrimonio desde la perspectiva de la comunidad. En especial, se marcó la ex ruta 9, que pasa al costado del barrio y es la que tiene un proyecto para convertirse en una nueva Ruta del Vino, que vincularia desde ahí hasta por lo menos Maimará. Sobre este punto, se expresaron preocupaciones al respecto de posible impacto en el barrio y para los vecinos. No obstante, en una de las caminatas de mapa hablado, uno de los integrantes de Coquena explicó el posicionamiento de la comunidad de aprovechar los beneficios de las obras, más allá de que no fuera para el barrio en sí sino para la explotación turística: “Después de que el Estado tengan ese tipo de ideas, proyectos, de hacer la ruta del vino y justamente por eso quieran el puente y bueno, eso obviamente favorece a toda la zona” (miembro de la Comunidad Coquena durante un recorrido y mapeo hablado, mayo de 2024).

Se indicó en el mapa cuáles son los actuales servicios que poseen hasta el momento. Existe un comedor, que lleva clientela de afuera del barrio y vecinos, que abre las puertas cuando tiene reservas concretas. En el caso de los comercios, dependen de la venta a los propios vecinos del barrio. El cruce del Río Grande, era uno de los mayores problemas que la comunidad vivió desde que se instaló hasta el año 2024 que se inaguró un puente vehicular de una sola mano. Antes de eso, cruzaban en vehículo propio si tenían o caminando el río Grande, siempre que no esté muy crecido, o por una pasarela peatonal, que aún es muy utilizada. Durante el dibujo, ya advertían la diferencia que podría tener el puente nuevo y más aún si se conformaba este nuevo corredor llamado Ruta del Vino. Al respecto, surgió en el taller la necesidad de prever espacios para los chicos del barrio pero también pensar en como explotar localmente la llegada de turistas y que no sea un beneficio sólo para los grandes emprendimientos de viñedos:

(…) por el tema de que al haber más gente que pueda pasar por el puente, puede venir más gente interesada no sólo en el viñedo que están en los alrededores o en la agricultura sino también bueno, acá en la zona del barrio, que también habíamos pensado en hacer algunas infraestructuras para mantener a los chicos de la comunidad… hacer una zona así como está planteando el tema turismo, o hacer algún lugar de recorrido… hay lugares muy escondidos, muy serios… (reunión de mapeo participativo, comunidad Coquena, mayo de 2024)

En el dibujo se marcaron las nuevas viviendas realizadas. Se mencionaron diversos aspectos, algunos conflictivos mientras que otros no. Se explicaron algunos aspectos positivos como que por primera vez hay varios vecinos trabajando en el barrio, además de los trabajadores de la construcción externos. Además, la construcción les permitió algunas negociaciones con el Estado (como la realización de cordón cuneta para todo el barrio no solo para los nuevos lotes). También se destacó que la planificación de las viviendas mantiene una estética acorde a lo esperado para su barrio y que incluyó una plaza que los beneficiará a todos, porque la existente es pequeña. Como aspectos conflictivos, expresaron su preocupación de que las viviendas se entregarán y aún no se mejoró el acceso al agua, por lo que el servicio que ya es deficiente, será insuficiente.

Sobre la vinculación de la comunidad con el pueblo de Purmamarca, el traslado es cotidiano. Los niños van a la escuela en el casco histórico. Los adultos trabajan en su mayoría en el pueblo. Pero además, no se quiere cortar ciertos lazos. Cuando se planificó el barrio, la comunidad eligió no hacer una capilla “porque su mamita está en Purmamarca” (miembro de la Comunidad Coquena durante un recorrido y mapeo hablado, mayo de 2024), mientras que los vecinos que son evangelistas si hicieron su iglesia. Esto también se relaciona a otras creencias, por ejemplo, para el carnaval, el barrio no tiene comparsas propias, sino que son parte de otras comparsas en el pueblo. Así lo relató un miembro de la comunidad:

Claro, para hacer comparsa… la mayoría integran otras comparsas. Entonces no nos sirve. Para hacer una iglesia no nos sirve porque estamos independizándonos de Purmamarca, entonces dejemos ahí. Por ahí en un tiempo nos podemos nos gustaría pelear por una escuela. (Miembro de la Comunidad Coquena durante un recorrido y mapeo hablado, mayo de 2024)

Otro lugar que apareció en el mapa mientras dibujaban fue el de la Peña Blanca, una vertiente de agua que está dentro del territorio de la comunidad. Esto trajo, además, a la memoria de los participantes un relevamiento territorial previo, realizado en le marco del Programa Relevamiento Territorial de Comunidades Indígenas (ReTeCi)[v]. En este mapa figuraba la peña, así como otros aspectos centrales del territorio. Ellos delimitaron entonces un sector de pastoreo (aunque sólo una vecina mantiene esta actividad), un sector de recolección de plantas medicinales/tradicionales, un antigal, y el sector de la vertiente de la Peña Blanca. Este punto fue tan importante en la conversación que pocos días después realizamos una caminata hasta allí con el delegado orientador de la comunidad. En esa oportunidad, fuimos siguiendo el recorrido que hizo la comunidad para intentar traer agua años atrás desde aquella vertiente, en Peña Blanca, registrando distintas muestras de eso (una cisterna, cañerías). También allí se fue relevando la obra que realizó un viñedo, quienes si han podido llevar el agua de la vertiente hasta sus plantaciones muy cercanas al barrio. Por el momento, el vínculo de la comunidad con los viñedos cercanos es bueno, pueden colaborar e intercambiar. La comunidad cede el acceso al agua, a cambio, los viñedos dan distintos beneficios a los vecinos del barrio. Aún así, el tema del agua es muy importante para la comunidad y no terminó de resolverse. Tanto es así, que la vertiente construye territorio comunitario. A partir de su identificación se trazaron los límites legales de la comunidad ante el Estado. Pero además, tiene una importancia para las comunidades que va más alla de lo utilitario. Se vincula a la posiblidad de la crianza de la vida y de una cosmovisión donde el espacio no es sólo un espacio económico, sino un espacio/tiempo de vida.

2.3.2. Comunidad Indígena Chalala

En el caso de Chalala, se realizó en mayo de 2024 un mapa colaborativo, un mapa hablado y una caminata transversal por el barrio y de temporalidades (figura 8). El mapeo comenzó por los límites territoriales de la comunidad. Allí se fueron ubicando además las comunidades originarias cercanas, también del municipio de Purmamarca. El hecho de que hayan querido incluir a las comunidades cercanas implicó agrandar el espacio de dibujo y extender los límites que nosotras habiamos propuesto en la base, lo cual se realizó sin dificultad agregando hojas, y pudiendo superar lo que nosotras habiamos interpretado como área de interes para el estudio.

Luego, se fue señalando en el mapa los principales riesgos ambientales de la comunidad. En especial, se discutió sobre el riesgo hídrico y la necesidad de defensas. Así, se señalo la bajada de agua en el mapa y que parte del barrio quedaba más expuesta. Se mostró como la construcción de la ruta se modificó el curso del río Chalala, que en el pasado pasaba por donde hoy está el barrio. También se fue señalando en el mapa algunos de los servicios y, mientras, se recordaba cómo fueron adquiriendo cada uno. Una preocupación señalada fue la del espacio para los “desprendimientos”, de los hijos que van formando sus familias, y hacia donde podría crecer la comunidad. En este sentido, fue señalado que: “van a pasar 10, 20 años y va a pasar lo mismo… van a querer terrenos y no hay loteos, ya todo es privado (…) no es fiscal, todo es gente de afuera… nosotros somos empleados acá, de gente de afuera” (Reunión de mapeo participativo, comunidad de Chalala, mayo de 2024).

Esto da cuenta no solo del problema de acceso a la vivienda, sino también es una reflexión sobre el tipo de trabajos al que accede la comunidad en estos tiempos. En este sentido, se señaló que sectores aledaños habían sido vendidos. En especial, el sector pegado al acceso al barrio quedó en manos privadas. En el ingreso, el cerro que llaman el Porito, quedó dividido en 4 partes. Allí está el punto 1 del barrio y de los límites de la comunidad desde donde se trazó su delimitación y se designó un sector urbano y otro comunitario.

Otro aspecto demarcado fueron los espacios públicos y la intención de acondicionar la plaza para poder tener reuniones o hacer actos. En el mapa se fueron marcando también usos anteriores del suelo, en especial, las fincas y las familias a las que pertenecían. Se hizo hincapie que esta era una “zona de uvas” en relación a la actual expansión de viñedos vinculados a la actividad turística en la Quebrada. Sobre este tema, uno de los presentes en el taller relató su rol de “compartidor de riego” y cómo el desvío del agua genera cambios mayores en el paisaje (en estrecha relación con una menor dedicación a las tareas agrícolas y mayor dependencia en el sector turístico).

Yo doy los turnos de riego… voy y charlo con uno y con otro, y te cuentan como era antes… y te emociona escucharlo… pero no… ahora no llenamos ni una camioneta. Antes se llenaban vagones cada dos días dicen. Mi abuela me contaba, que iban a la ruta a dejar las cosas… todo esto era productivo. De eso vivía la gente (…) antes nos llamábamos valle acá… ahora nosotros… el geólogo que vino acá… me dijo que Purmamarca se está quedando sin árboles (…) falta agua. (Reunión de mapeo participativo, comunidad de Chalala, mayo de 2024)

Sobre los espacios públicos, se relataron distintos proyectos que tuvo la comunidad, en especial sobre la plaza “habíamos pensado un tiempo en armar una chacana[vi] en el centro de la plaza” (reunión de

Mapeo participativo y caminata transversal con la Comunidad Indígena Chalala.
Figura 8
Mapeo participativo y caminata transversal con la Comunidad Indígena Chalala.
Fuente: fotografías de las autoras, mayo de 2024.

mapeo participativo, comunidad de Chalala, mayo de 2024). También se ubicaron las iglesias (una capilla católica y una iglesia evangélica). Además, se trajo el recuerdo del tata Pedro, un reconocido curandero en toda la región de Purmamarca que era respetado y querido. El tata Pedro vivía en la zona que llaman Paica. Esto derivó en una conversación sobre algunas plantas y sus usos medicinales que era una valor muy importante para la comunidad.

Luego, realizamos un recorrido, que comenzó también por la ubicación de los límites que habíamos dibujado en el mapa. Además derivó en una reflexión sobre las formas constructivas y el éxito que había tenido la comunidad en lograr un barrio que seguía los mismos parámetros - muros de adobe y techos de torta de barro -. Se recordó los puntos centrales al respecto del estatuto de la comunidad, donde desde el principio propusieron tipos constructivos tradicionales. Pero además, se subió a un cerro (el Porito) desde donde se divisaron por fuera del barrio nuevas construcciones que no siguen esta misma lógica de respeto a las formas más “típicas” de la zona. Desde allí se volvieron a divisar los límites del territorio comunitario y cómo en los últimos años, mientras Chalala crece a un ritmo pausado, respetando las desiciones comunitarias, las construcciones aledañas avanzaron muchísimo, incluso hay un sector hotelero nuevo en las cercania, entre el camino vecinal y la nueva RN52 (como se ve en la figura 3).

3. Consideraciones finales

Con el objeto de identificar las transformaciones territoriales y los conflictos vinculados a los procesos de patrimonialización y turistificación en el Quebrada de Humahuaca, en particular considerando el caso de Purmamarca, hemos realizado en primer lugar una síntesis de lo que investigaciones académicas, de los técnicos y de las planificaciones territoriales conocen sobre estos cambios territoriales. Luego, hemos presentado el proceso de trabajo participativo realizado en el municipio de Purmamarca, repartido entre el casco céntrico y los barrios Chalala y 18 de Abril. En estos dos casos, hemos también implementado una metodología participativa específica: el mapeo participativo de los conflictos socioterritoriales junto con otras técnicas participativas.

Gracias al relevamiento académico que venimos realizando hace años pudimos conocer muchas de las principales problemáticas que atraviesa el territorio patrimonial. Asimismo, la valoración patrimonial pone en relevieve muchas características del lugar. No obstante, estos saberes no logran dar cuenta de todos los lugares de la memoria ni los procesos que allí viven los pobladores. Es por ello que la construccion de conocimiento situado y colaborativo es cada vez mas importante para poder tener un entendimiento más profundo sobre los conflictos territoriales.

Así, algunas breves reflexiones sobre el proceso de co-construir conocimiento que surgen a partir de esta experiencia aun en proceso. En primer lugar, el diálogo de saberes requiere un esfuerzo mayor pero que vale la pena, porque el resultado es un saber nuevo, donde dialogan conocimientos técnicos, tradiciones académicas con la experiencia situada. Esta experiencia situada, apoyada por el saber académico, tiene un gran potencial epistémico (contrahegemónico), que se dibujó en parte por los pobladores, y que esperamos a futuro seguir completando. En este sentido, estos resultados son principalmente por y para la comunidad, con la esperanza de que permita reivindicar saberes locales y ancestrales. Al respecto, algunos de los hallazgos durante el proceso colectivo son indicios o adevertencias para el saber técnico: son claves que nos permiten entender formas de habitar el territorio que no son las propias. Este diálogo de saberes requiere aún de muchos esfuerzos colectivos a fin de que se pueden trazar caminos futuros en colaboración.

Asimismo, gracias al trabajo de co-construcción se pueden relevar aspectos que no figuran en las valoraciones patrimoniales universales o de escala nacional, por ejemplo, la valoración de los cardones existe entre los discursos del patrimonio como un recurso natural, pero no porque son (o remiten a) ancestros. Además, encontramos valores de la memoria territorializada o del patrimonio-territorial: quienes vivieron, cómo trabajaban y se vinculaban con ese espacio no se desliga del territorio de cada comunidad. El mapeo participativo y las caminatas con los pobladores locales permiten lograr un registro amojonado por algunos puntos del paisaje que aún perdura en los nombres topográficos. Esto se vinculó a otro valor de la memoria muy importante: el de las formas locales de curar, la salud y otros saberes ancestrales. Además, podemos observar como se construye territorio a través de la ancestralidad, cada comunidad a su manera elige generar espacios nuevos o seguir vinculados al casco histórico en algunos aspectos.También hemos encontrado en la recurrencia del tema del agua otro aspecto central. Allí radican valores de la crianza de la vida que nos abren la mirada hacia otras formas de percibir el espacio en los andes.

Las dificultades en este tipo de investigaciones por supuesto existen: los tiempos son mucho más largos. Requiere respetar tanto los tiempos de la investigación (que depende de diversos factores como el financiamiento, tiempos burocráticos, de los participantes), como los tiempos de la comunidad (que toma sus decisiones de manera colectiva y desde subjetividades individuales también). No obstante, avanzar más allá de todos estos contratiempos nos ha permitido arribar a proyectos conjuntos, para la publicación de dos libros que reunan la historia de cada comunidad a partir de los saberes locales, situados desde su experiencia y en diálogo con las autoras.

4. Contribuciones de las autoras:

Clara Elisa Mancini: análisis formal; investigación; escritura original, preparación del borrador; redacción – revisión y edición.; recursos (edición de imágenes); metodología; trabajo en campo, financiación.

Constanza Inés Tommei: análisis formal; investigación; escritura original, preparación del borrador; redacción – revisión y edición.; recursos (edición de imágenes); metodología; trabajo en campo; financiación.

5. Referencias bibliográficas

Araújo, R. (2022). Utopismos patrimoniais, discursos urbanos e hermenêutica: aproximações conceituais e de método. PatryTer, 5(10), 198-218. https://doi.org/10.26512/patryter.v5i10.42882

Bruno, P. (2010). La Quebrada de Humahuaca: ruta de «viajes imposibles» y su transformación en destino turístico. Revista Registros, 7(12), 158-183. https://revistasfaud.mdp.edu.ar/registros/article/view/156

Chambers, R. (1994). The origins and practice of participatory rural appraisal. World Development, 22(7), 953-969. https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/0305750X94901414

Costa, E. (2016). Utopismos patrimoniais pela América Latina, resistências à colonialidade do poder. In XIV Coloquio Internacional de Geocrítica. Las utopías y la construcción de la sociedad del futuro. https://www.ub.edu/geocrit/xiv_everaldocosta.pdf

Costa, E. (2017). Ativação popular do patrimônio-territorial na América Latina: teoria e metodología. Cuadernos de Geografía: Revista Colombiana de Geografía, 26(2), 53-75. https://doi.org/10.15446/rcdg.v26n2.59225

Faria, A. & Ferreira Neto, P. (2006). Ferramentas de Diálogo. Qualificando o uso das Técnicas de DRP Diagnóstico Rural Participativo. Brasilia: MMA.

Fernandes, B. & Fazito, M. (2022). Turismo y activación popular del frevo como ‘patrimonio-territorial’ de Recife, Pernambuco, Brasil. PatryTer, 5(10), 249-272. https://doi.org/10.26512/patryter.v5i10.41178

Herrera Farfán, N. & López Guzmán, L. (2012). Ciencia, compromiso y cambio social. Textos de Orlando Fals Borda. El colectivo - Lanzas y Letras. https://www.academia.edu/download/63781204/Ciencia__Compromiso_y_Cambio_Social_-_Orlando_Fals_Borda20200629-94469-3spzq2.pdf

Janoschka, M. (2003). El turismo en la Quebrada. In C. Reboratti (Ed.). La Quebrada. Geografía, historia y ecología. Buenos Aires: Ladevi Ediciones.

José, N. & Pasin, S. (2005). El proceso de gestión de la Quebrada de Humahuaca - Patrimonio Mundial. El rol de la participación comunitaria en los procesos de Gestión. In Encuentro de la Asociación Argentina de Estudios de AdministraciónPública. https://aaeap.org.ar/wp-content/uploads/2018/02/Jose_Nestor_Pasin_Sebastian.pdf

Katzer, L., Álvarez Veinguer, A., Dietz, G. & Segovia, Y. (2022). Puntos de partida. Etnografías colaborativas y comprometidas. Tabula Rasa, 43, 11-28. https://doi.org/https://doi.org/10.25058/20112742.n43.01

Mancini, C. (2023). Don Patrimonio y la Quebrada. Un recorrido por la patrimonialización de la Quebrada de Humahuaca. Buenos Aires: RGC Libros.

Mancini, C. & Tommei, C. (2012). Transformaciones de la Quebrada de Humahuaca (Jujuy) en el siglo XX: entre destino turístico y bien patrimonial. Registros, 8(9), 97-116. http://faud.mdp.edu.ar/revistas/index.php/registros/article/view/143/113

Mancini, C. & Tommei, C. (2022). Dinámicas de desterritorialización y reterritorialización en Purmamarca, Patrimonio Mundial de la UNESCO: Quebrada de Humahuaca (Argentina). Ciudad y Territorio. Estudios territoriales, LIV(213), 701-722. https://doi.org/https://doi.org/10.37230/CyTET.2022.213.10

Mancini, C. & Tommei, C. (2023). Veinte años de Patrimonio Mundial UNESCO. Una mirada sobre los conflictos territoriales de la Quebrada de Humahuaca (Jujuy, Argentina). Estudios Socioterritoriales. Revista de Geografía, 34, 285-310. https://doi.org/10.37838/unicen/est.34-166

Manzanal, M. (2014). Desarrollo. Una perspectiva crítica desde el análisis del poder y del territorio. Realidad Económica, 283, 17-48. https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/35139

Merlinsky, G. (2013). Introducción. La cuestión ambiental en la agenda pública. In G. Merlinsky (Ed.). Cartografías del conflicto ambiental en Argentina (pp. 19-60). Buenos Aires: Ciccus.

Muelle-Valdez, H. & La Torre-Cuadros, M. (2021). Uso y confiabilidad de herramientas participativas en proyectos de desarrollo territorial. Terra,XXXVII(61), 1-34. http://saber.ucv.ve/ojs/index.php/rev_terr/article/view/23624

Ortúzar, M. (2015). Desigualdad, «gobernanza» y participación ciudadana. Análisis normativo desde la problemática de la salud pública. In III Seminario Internacional Desigualdad y Movilidad Social en América Latina. http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.9366/ev.9366.pdf

Pinassi, A. & Bertoncello, R. (2023). Aportes a la conceptualización del patrimonio comunitario y las comunidades patrimoniales desde una perspectiva territorial. PatryTer, 6(11), 1-25. https://doi.org/https://doi.org/10.26512/patryter.v6i11.47575

Potocko, A. (2015). Apuntes de la implementación de las políticas de vivienda desde los actores. El caso del barrio 2 de Abril en Humahuaca (Jujuy, Argentina). Cuaderno Urbano, Espacio, Cultura, Sociedad, 26, 111-139. https://revistas.unne.edu.ar/index.php/crn/article/view/264

Rappaport, J. (2007). Más allá de la escritura: la epistemología de la etnografía en colaboración. Revista Colombiana de Antropología, 43, 197-212. http://scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0486-65252007000100007

Risler, J. & Ares, P. (2013). Manual de mapeo colectivo: recursos cartográficos críticos para procesos territoriales de creación colaborativa. Buenos Aires: Tinta Limón. https://iconoclasistas.net/4322-2/

Rúbio-Schrage, R. (2019). Patrimônio-territorial e saber local: análise a partir da história da luta dos assentados do Canfundão (Mariana - MG, Brasil). PatryTer, 2(3), 78-89. https://doi.org/10.26512/patryter.v2i3.19954

Seca, M. (1989). Introducción a la geografía histórica de la Quebrada de Humahuaca. Con especial referencia al pueblo de Tilcara. In Cuadernos de Investigación, Instituto Interdisciplinario de Tilcara, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

Silva, J. & Queiroz, P. (2020). Território usado, patrimônio-territorial e urbanização do Distrito Federal, Brasil: caso da Candangolândia. PatryTer, 3(6), 251-265. https://doi.org/10.26512/patryter.v3i6.32290

Souza, M. (2009). A utilizaçao de metodologias de diagnóstico e planejamento participativo em assentamentos rurais: diagnóstico rural/rápido participativo (DRP). Em extensão, 8(1), 34-47. https://doi.org/10.14393/REE-v8n12009-20380

Suárez Giambra, L. (2010). Huacalera. La «Finca Monterrey». Un lugar olvidado en la Quebrada de Humahuaca. San Salvador de Jujuy: Editorial Milor.

Thompson, P. (2004). Historia oral y contemporaneidad. Anuario, 20, 15-34. https://doi.org/10.35305/aeh.v0i20.204

Tommei, C. (2016). De ciudad huerta a pueblo boutique. Transformaciones territoriales en Purmamarca (provincia de Jujuy) a partir de los procesos de patrimonialización y turistificación (1991-2011). (Tesis de Doctorado en Geografía). Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

Tommei, C. & Mancini, C. (2022). Normas y formas en un Paisaje Cultural UNESCO. La arquitectura y el urbanismo de Purmamarca (Quebrada de Humahuaca, Argentina). Cuaderno Urbano, Espacio, Cultura, Sociedad, 33(33), 189-225. https://doi.org/10.30972/crn.33336235

Torres Carrillo, A. (2013). El retorno a la comunidad. Problemas, debates y desafíos de vivir juntos. Bogotá: Fundación Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano (CINDE). Editorial El Búho.

Troncoso, C. (2008). Valoración turística de la Quebrada de Humahuaca (provincia de Jujuy). La conformación de una nueva oferta turística y los cambios en la forma de visitar el destino. Párrafos Geográficos, 7(2), 96-123. https://www.revistas.unp.edu.ar/index.php/parrafosgeograficos/article/view/336

Troncoso, C. (2009). Patrimonio y redefinición de un lugar turístico. La Quebrada de Humahuaca, Provincia de Jujuy, Argentina. Estudios y Perspectivas en Turismo, 18, 144-160. http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1851-17322009000200003

Villasante, T. (1997). Participación e integración social. Boletín CF+ S, 3. http://habitat.aq.upm.es/cs/p3/a016.html

Notas

[1] Investigadora de la Universidad Nacional de Tucumán/CONICET, Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0221-0602. E-mail: claraemancini@gmail.com.
[2] Investigadora de la Universidad de Buenos Aires/CONICET, Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2466-2901. E-mail: ctommei@gmail.com.
[i] Investigación resultante del Proyecto PICT 2017-2438 y PICT 2020 A 1384 financiado por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación.
[ii] En este trabajo utilizamos las categorías indígenas, originarios o aborígenes como sinónimo porque, al menos en Argentina, las comunidades se reconocen con alguna de ellas. Si bien no desconocemos los debates en torno a las categorías, también observamos el uso indistinto en las políticas públicas.
[iii] El Código de Convivencia fue desarrollado durante la gestión de M. Aramayo como comisionado municipal quien tuvo la gentileza de cedernos una copia del material porque no es una ley vigente
[iv] En la comunidad le llaman desprendimiento a aquellas familias que se forman a partir de una familia de la comunidad, por el crecimiento de los hijos
[v] Este programa fue creado por la ley nacional nro. 26.160 de Emergencia en Materia de Posesión y Propiedad de las Tierras que tradicionalmente ocupan las Comunidades Indígenas de Argentina.
[vi] La chacana o chakana es la cruz andina que según su cosmovisión marca el ciclo vital

Información adicional

redalyc-journal-id: 6040

HTML generado a partir de XML-JATS por