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Pitturare il volto. Il Trucco, l´Arte, la Moda
deSignis, vol. 32, pp. 191-193, 2020
Federación Latinoamericana de Semiótica

En su obra Pitturare il volto, la profesora Patrizia Magli hace múltiples y muy interesantes reflexiones acerca del significado profundo del maquillaje. El hecho de maquillarse o no hacerlo es en sí mismo una declaración de intenciones. Maquillarse puede servir para ocultar los defectos del rostro pero no hay que descartar otras finalidades sustanciales del hecho en sí. No pocas veces maquillarse implica dibujar sobre el lienzo de la cara un significante que nos dota de identidad y nos reviste de una máscara que no es sino la versión de nosotros mismos que queremos ofrecer al mundo.

El control de la propia apariencia es uno de los principales objetivos de il trucco que se constituye como un pilar fundamental en el cual anclar la seguridad personal y manejar el devenir de la propia existencia. En la perspectiva de la profesora veneciana, quien se maquilla hace una creación de sí mismo (pensemos en la terminología inglesa make up) para sí mismo y para los demás, tomando las riendas de su propia existencia al destacar, dejar traslucir u ocultar aquello que desea. Verse, hacerse ver y ser visto son aspiraciones humanas que pueden materializarse a través del maquillaje.

El maquillaje (trucco, en italiano) es una forma extraordinaria de exponer a quienes contemplan la imagen que cada uno crea de sí mismo y, según sostiene Magli, la menos invasiva. Frente a opciones más definitivas para cambiar el propio rostro como la cirugía plástica, el maquillaje permite intervenir sobre la propia apariencia de un modo temporal y menos lesivo para el yo. El maquillaje es un acto dotado de finitud pero su eficacia es innegable ya que permite crear una máscara (y la autora atiende a la etimología del término maquillage) que puede repetirse y confundirse con la propia cara o puede cambiarse en función de las circunstancias, la edad o las necesidades y los estados de ánimo de la persona.

El rostro creado a través de la máscara es irreal, es un efecto de rostro, es una máscara cuya esencia misma es la fugacidad. El rostro creado a través de il trucco viene a ser un truco visual (y en este sentido se subraya la riqueza que la palabra posee en la lengua italiana), una sombra que se reinventa cada vez que la persona se coloca su careta.

La autora profundiza en todas y cada una de las finalidades significativas del maquillaje. A veces, maquillarse es un signo de fragilidad y debilidad que expresa una inseguridad enfermiza, otras veces maquillarse es parte de la identidad cultural e il trucco se coloca en la misma categoría de convenciones sociales que otras fórmulas expresivas como el tatuaje. Pintarse también es una fórmula necesaria en otros ámbitos como el cine, el teatro e incluso la moda para crear y vestir la psicología y la fisonomía de un personaje. Maquillarse (y no hacerlo) de una manera u otra puede también ser expresión de nuestra conformidad con la cultura imperante o puede ser un símbolo de inclinaciones contraculturales (el punk). El hecho de maquillarse, según deja claro Magli, y de ahí su relevancia semiótica, posee intenciones profundas que van más allá de la aparente superficialidad del acto en sí.

La indagación de todos los posibles significados del maquillaje como artificio (también en el sentido estricto de la palabra) y como creación, recreación o mejora de la propia imagen, se realiza a partir de las consideraciones de innumerables referentes culturales. Desde la teoría forense de Cesare Lombroso a la sociología de Gabriel de Tarde o Veblen pasando por las referencias al Filebo y la República de Platón o la Metafísica de Aristóteles, las alusiones a los iconos femeninos del cine de Hithcock y Fellini o las anécdotas sobre Oscar Wilde, Goethe o la mismísima Marilyn Monroe. El bagage cultural e intelectual de Magli resulta apabullantemente rico y se halla trufado de las ideas estéticas más brillantes gestadas por las personalidades más relevantes desde la Antigüedad clásica (el Medicamina de Ovidio o la proporción aúrea) hasta nuestros días.

Resulta muy interesante el análisis inicial que Magli realiza acerca de los componentes del rostro como punto de partida fundamental sobre el que construir la propia imagen. La autora subraya la importancia del cabello como marco de la cara a semejanza de un lienzo que se ve embellecido por su moldura. El pelo corto o largo, rubio o negro, no es un asunto baladí y la manera de llevarlo constituye, en todas las épocas, una declaración de intenciones.

La barbilla, los pómulos, las cejas, la nariz, los ojos, la boca, el cuello son elementos de la fisonomía femenina que han sido destacados a lo largo de la Historia del Arte y de las ideas estéticas como claves para conformar una imagen dotada de hermosura o fealdad. Muchos de estos elementos pueden ser transformados a voluntad por medio del maquillaje mejorándose, de este modo, sustancialmente la apariencia. La piel sería, finalmente, el componente fundamental de la belleza humana ya que se trata de la superficie sobre la que se traza la máscara del rostro, ya sea para ocultar imperfecciones e incluso para hacerse una nueva cara a partir de lo que la naturaleza otorga. La piel como cobertura visible del cuerpo, según Magli, es la base sobre la que trazar un ideal estético y ético.

El maquillaje sirve para vestir la cara, repara los defectos del rostro y subraya sus virtudes. La profesora veneciana destaca su calidad artística como artificio que sirve no sólo para ocultar o disimular sino para adornar y decorar. Es en este punto donde Magli entronca con las ideas estéticas de Baudelaire y su Elogio del maquillaje, incluído en El pintor de la vida moderna, subrayando el papel de il trucco para sublimar la naturaleza. No obstante, esta funcionalidad no es sólo puramente estética sino que, tal y como corrobora la obra de Levi Strauss Tristes tropiques, numerosas culturas han asumido el maquillaje como fórmula para expresar una trascendencia que supera la propia forma del rostro o del cuerpo sobre el que se pinta, de modo que el ornato adquiere entidad en sí mismo. Este carácter amorfo de tales decoraciones encuentra su eco en el arte de la pintura en técnicas como el dripping y el action painting de Pollock. Por otra parte, el hecho de que las imágenes representadas en muchas de estas máscaras corporales de las que se dotan los pueblos primitivos sean de carácter geométrico o bien motivos animales y vegetales, nos remiten, según la autora italiana, a un lenguaje que habla de forma elusiva de “el otro”. De igual modo, la extrañeza que en los occidentales han provocado estas manifestaciones culturales también sería un reflejo de la alteridad.

El maquillaje, finalmente, posee un efecto mágico ya que permite transformarse y salir del propio yo para ser otro o para ser uno mismo transfigurado. Magli destaca que el maquillaje convencional, nacido en Hollywood en los años treinta, permite borrar la propia fisonomía y, a partir de esta negación, construir una nueva apariencia. El eye liner es el instrumento que redefine y reconstruye, dibujándolo, el rostro que queremos, las sombras y el colorete trazan volúmenes sobre la superficie lisa de la piel y el corrector difumina los defectos mientras que el iluminador aporta luz. La paleta de colores de la máscara creada por el maquillaje debe ser equilibrada para que éste posea armonía y belleza. Todos estos instrumentos que emplea el maquillaje para iluminar, colorear, difuminar y dar volumen hacen que éste se aproxime a otras disciplinas artísticas como el cine, la pintura o la escultura.

El trabajo de Magli es extraordinario por cuanto aporta una visión del maquillaje dotado de un significado simbólico, social, antropológico, artístico y lingüístico, reivindicandolo como un elemento patrimonial y cultural de primer nivel, muy alejado de las visiones simplistas y frívolas que asocian este fenómeno con la pura coquetería y los afanes efectistas de la vanidad. Las investigaciones de Patrizia Magli sobre el rostro no se han quedado en esta remarcable obra sino que han continuado, especialmente en Il volto raccontato. Ritratto e Autoritratto in letteratura Milano: Raffello Cortina Editore 2016).

Referencias

MAGLI, P. Pitturare il volto. Il Trucco, l´Arte, la Moda. Venezia: Marsilio, 2013, 206 pp



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