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Norman Parkinson. Always in Fashion
deSignis, vol. 32, pp. 215-216, 2020
Federación Latinoamericana de Semiótica

Escribía Roland Barthes que, en la fotografía de moda, el mundo es representado como un decorado de fondo, como un escenario teatral. Eso es precisamente lo que hizo Norman Parkinson: recrear un escenario exterior, natural o urbano, presidido por la modelo que exhibe ese preciado objeto de deseo, el vestido. Parkinson la saca de los estudios y los talleres para convertir el mundo en la escenografía viva de la moda.

Quizás menos popular que ellos - él se consideraba el fotógrafo desconocido más famoso del mundo - a Norman Parkinson le corresponde por derecho un lugar entre los cinco fotógrafos de moda más importantes del siglo XX, junto a Cecil Beaton, Richard Avedon, Arthur Penn y Helmut Newton.

Este libro de arte recoge la obra del fotógrafo londinense expuesta en la Fundación Barrié de la Maza que rinde así homenaje al artífice del british glamour en una fascinante retrospectiva que permaneció en su sede coruñesa hasta finales de enero de 2020. El autor de los textos y de la selección de imágenes es Terence Pepper, quien hace casi cuarenta años, en 1981, ya había sido el responsable de la Exposición Photographs by Norman Parkinson: Fifty years of Portraits and Fashion, en la National Portrait Gallery de Londres,

Al seguir el discurso expositivo un recorrido cronológico por más de medio siglo de ininterumpida actividad del fotógrafo londinense, se nos ofrece un completo panorama no sólo de la historia de la moda sino también de la cultura popular -la música y el cine - del siglo XX y muy especialmente de la evolución de la fotografía de moda. Parkinson se renueva continuamente, actualizándose década tras década, desde los años treinta en que empieza a trabajar para Harper’s Bazaar hasta su muerte en febrero de 1990, durante su último trabajo en Malasia.

Después de la Guerra, ya en Vogue, convierte los rascacielos neoyorkinos o los rincones de Londres en ese decorado significante en el que parece vivir una mujer que porta un vestido, palabras de Roland Barthes que parecen evocar a la modelo Wenda Rogerson, pronto convertida en su esposa y musa imprescindible. En los cincuenta llega el new look, la explosión del color y el pictoricismo. Surge su tendencia al exotismo en su viaje a Sudáfrica con Wenda, realizando fascinantes reportajes de moda en India en 1956 o en Bahamas en 1959. De esa época es la delicada fotografía que sirve de imagen a la Exposición Norman Parkinson. Siempre con estilo: una instantánea que captura la tímida mirada de Audrey Hepburn con un espléndido vestido cocktail rosa pálido de Givenchy, sobre un fondo de buganvillas.

A través de las páginas de Norman Parkinson. Always in Fashion, nos adentramos en la d´cada de los setenta, cuando el fotógrafo ficha por The Queen Magazine para captar el espíritu de década tan singular. Si su cámara había inmortalizado a las celebridades del cine, ahora son las estrellas del pop - los Beatles o los Rolling antes que nadie, David Bowie más tarde - las que sucumben a la magia de su objetivo. Ángulos imposibles y poses improbables dan a sus modelos un aura onírica. Parkinson no deja de sorprender con su impactante forma de captar el cuerpo de las mujeres, seres irreales acostados sobre paisajes agrestes o sobre sofisticados sofás, flotando sobre el agua, echadas sobre un rolls, sobre una moto o sobre un soberbio canapé en medio de una playa.

A través de sus imágenes de la moda -que no llamaremos aquí icónicas para no caer en la redundancia semántica y el tópico manido - Parkinson es testigo fiel de toda una época. En los setenta fotografía a la modelo Jerry Hall, futura mujer de Mick Jagger, en las playas de Jamaica, en la Plaza Roja de Moscú o en el Palacio de Versalles. Como fotógrafo oficial de la Familia Real Inglesa, tras la muerte de Cecil Beaton en 1975, retratará por vez primera, muy barthesianamente, a sus miembros en actitudes naturales y en situaciones cotidianas.

Es el momento de sus fabulosos reportajes en Barbados, en las Seychelles o en Tobago, a donde había trasladado su residencia, en los que una naturaleza prodigiosa sirve de fondo a las top model del momento, la somalí Imán, Apollonia van Ravenstein o la española Naty Abascal. Una de las imágenes centrales de la Exposición y del libro aquí reseñado muestra precisamente a la duquesa de Feria en traje de baño, en una playa de las Barbados, junto un imponente caballo negro.

Pese a su avanzada edad, Sir Norman Parkinson no deja de sorprender y en los ochenta renueva su lenguaje con inéditas puestas en escena para Town & Country, magazine de viajes y estilo de vida. Intencionalmente teatralizadas y fantasiosas, sus modelos visitan templos budistas en Sri Lanka, los canales de Venecia o una palacio neoclásico para obtener imágenes de cromatismo sorprendente. En clave narrativa, su concepción de la vida y la fotografía como una historia de fantasía y glamour le llevará a convertir a la modelo Deborah Harris en una sirena tendida sobre unas rocas de la costa Malaya, su última y muy simbólica fotografía.



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