DOSSIER
El desarrollo de fuerzas productivas en la URSS como desarrollo capitalista. Discusión en torno al artículo “Tesis marxistas para la crítica de la naturaleza de la Revolución rusa de 1917 y de la URSS.”
The development of productive forces in the USSR as capitalist development. Discussion around the article "Marxist thesis for the critique of the nature of the Russian Revolution of 1917 and the USSR".
El desarrollo de fuerzas productivas en la URSS como desarrollo capitalista. Discusión en torno al artículo “Tesis marxistas para la crítica de la naturaleza de la Revolución rusa de 1917 y de la URSS.”
RELIGACIÓN. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, vol. 3, núm. 11, pp. 121-129, 2018
Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades

Recepción: 04 Julio 2018
Aprobación: 26 Septiembre 2018
Gonzalo Flores: El artículo de Juan Vicente presenta y valora los límites, tanto objetivos como subjetivos, externos e internos que tuvo la Revolución rusa. Él habla del bajo desarrollo de las fuerzas productivas y el bajo desarrollo territorial de éstas en Rusia a principios del siglo XX; es decir, está hablando de la potencia de las fuerzas productivas en Rusia medidas a partir de un parámetro geográfico. Por lo que el análisis de las fuerzas productivas de Rusia no solamente es visto en términos de productividad, sino que está pensando a través de una medida concreta de territorio. El desarrollo de fuerzas productivas en Rusia era muy bajo y concentrado.
Por otro lado, el artículo también alude al límite subjetivo, al considerar la existencia de una clase proletaria rusa que no contó con una dirigencia capaz de construir una auténtica teoría crítica de la revolución comunista, por desconocer —o por no recuperar— la teoría de la subsunción real del proceso de trabajo para explicar el desarrollo del capitalismo en Rusia en conexión con lo que ocurre fuera de ésta.
.Hay una derrota objetiva de los movimientos revolucionarios en otros países europeos —Alemania, Francia, Inglaterra— que van a establecer un contexto diferente para que la Revolución rusa pueda ocurrir de otra manera. Dentro y fuera de Rusia hay una doble confusión y un doble desconocimiento por parte de importantes teóricos (rusos y europeos en general) que no consideraron el problema de la escasez material y el desarrollo de las fuerzas productivas humanas. Por ello, la Revolución rusa no logró superar el horizonte burgués en el que quedó; no logró remontar los límites que el capitalismo continental le había construido. Es el capitalismo de la época el que le puso esos límites a los dirigentes y a la experiencia revolucionaria rusa. Pienso que ésta es una de las dos ideas nucleares del artículo de Juan Vicente en torno a su caracterización de la Revolución rusa.La segunda idea nuclear es que la Revolución rusa es un proyecto que no se ajustó y no siguió la postura del proyecto teórico que Marx y Engels habían propuesto para poder pensar el proceso revolucionario
Juan Vicente Martínez: Mi artículo tiene como objetivo central, el de presentar resumidamente una crítica a la Revolución rusa de 1917 y a la URSS, retomando argumentos centrales de la teoría del socialismo y el comunismo de Marx y Engels; sobre todo, haciendo énfasis en la cuestión de la escasez material y el papel del desarrollo de las fuerzas productivas como medio que posibilitaría la superación de dicha escasez; así como el papel del proletariado como portador del proyecto de emancipación de la humanidad.
En referencia a los límites objetivos interiores, el más importante, es el bajo desarrollo territorial capitalista de las fuerzas productivas técnicas (pues estaban “concentradas” en unas cuantas ciudades. Y en el resto, sólo existían endebles fuerzas productivas precapitalistas; por ejemplo, la obshchina o comuna rural rusa, la cual estaba muy debilitada por la reforma agraria de 1861). Y sobre el límite subjetivo interior, es el débil peso de la clase obrera respecto de la inmensa población campesina rusa, y de su proceso de debilitamiento del grado de conciencia histórica y de organización de clase e influencia sobre el resto de la población rusa. En resumen, en la incipiente sociedad soviética rusa existió una débil integración entre las escasas fuerzas productivas técnicas (fábricas capitalistas), las extensas fuerzas productivas naturales (la tierra) y las variadas fuerzas productivas procreativas (la población obrera y campesina).
Por otra parte, los límites objetivos y subjetivos exteriores -que tuvieron el papel decisivo para determinar la derrota de la intención “socialista” de la revolución rusa- fueron: el fracaso y derrota del movimiento revolucionario comunista en los países de Europa Occidental, en particular, en Alemania, Inglaterra y Francia; debido fundamentalmente a que las fuerzas productivas materiales no estaban territorialmente lo suficientemente integradas y maduras para la revolución socialista, y, el proletariado europeo occidental no logró desarrollar suficientemente su conciencia y organización anticapitalista (pues su horizonte político fue mayoritariamente reformista) para empujar hacia el socialismo.
También mi artículo, resalta el papel prestado por las teorías del imperialismo respecto a la Revolución rusa, pues contribuyó a crear una ficción, un espejismo en relación a la actualidad de la revolución comunista; y, en este sentido, los principales dirigentes rusos quedaron presos del horizonte de tales teorías, que captaban la temporalidad actual del capitalismo como ya maduro para llevar a cabo la revolución socialista mundial. Lo que dio lugar, a un voluntarismo revolucionario por parte de dirigentes militantes; o sea, que al no tener bien caracterizada la temporalidad del capitalismo, ellos caen en la ficción de que la revolución socialista es posible porque, según ellos, ya hay una maduración de las condiciones objetivas y subjetivas. Finalmente, mi artículo particulariza cuáles fueron tanto los limites económicos, políticos, sociales y culturales de la sociedad rusa soviética.
David Moreno: En tu artículo explicas por qué la Revolución rusa no fue socialista y por qué sin embargo la pensaron como socialista, es decir, interpretaron lo contrario de lo que realmente ocurrió, y que la base de esta ficción son las teorías del imperialismo, que establecen el dogma de que el capitalismo pasó a una nueva fase en la que ya no rige la teoría de Marx sobre el desarrollo capitalista ni su teoría de la revolución comunista basada en el desarrollo de las fuerzas productivas. Con las teorías del imperialismo se impuso tendencialmente la base de esta mistificación en los dirigentes de la Revolución y en general entre los dirigentes y teóricos revolucionarios de la época, y se consolidó a partir de otro dogma, el del “socialismo en un solo país”, con el que se justificó la instauración de un régimen burgués despótico disfrazado de socialismo, la represión estalinista que exterminó a la primera generación de revolucionarios, el control del movimiento obrero en todo el mundo, y la dogmatización de la conciencia de los revolucionarios. Ambos dogmas se vuelven dominantes a partir de que se consolida la evidencia de que la Revolución rusa queda aislada y no puede ser parte de una revolución mundial, como era la esperanza de los primeros revolucionarios, y así se tergiversa no sólo el significado de lo que es el capitalismo sino incluso el del socialismo.
Bolívar Echeverría decía que con el revisionismo reformista de Eduard Bernstein se había iniciado una recodificación de los conceptos de Marx que se continuaba en el dogmatismo estaliniano. Pero con las teorías del imperialismo podríamos decir que esta adulteración del pensamiento de Marx se consolidó incluso entre los críticos revolucionarios de Bernstein como Rosa Luxemburgo, Lenin, Trotsky y en general en todos los revolucionarios que aceptaron la idea de que en el siglo XX el capitalismo entraba en una nueva fase en la que ya no aplicaba la teoría de Marx. A partir de ahí se confunde lo que se entienda por fuerzas productivas, dictadura del proletariado, misión histórica del proletariado. Estas ideas invertidas que predominaron en la izquierda durante el siglo XX se reforzaron con la experiencia práctica económica y política de los regímenes soviéticos. Así, el movimiento obrero y la izquierda de todo el mundo pensaron la revolución, el marxismo, el socialismo de un modo que le sirve al desarrollo del capitalismo no sólo en Rusia sino en todo el mundo. Por lo tanto, además de criticar la mistificación de la Revolución rusa enfrentando la teoría de Marx al discurso de Stalin y las burocracias soviéticas, es importante reconocer la función que tuvo la Revolución rusa para el desarrollo del capitalismo no sólo en Rusia y en Oriente sino en la mundialización del capitalismo.
En tu artículo se muestra que existe una necesidad de llevar a cabo una crítica a la mistificación de la Revolución rusa enfrentándole a la teoría de Marx en contra de lo establecido por Stalin y el PCUS. Sin embargo, considero que es importante reconocer la función que tuvo la Revolución rusa para el desarrollo del capitalismo. Pues su mistificación presentándola como la realización del socialismo, termina por cumplir una función histórica para el desarrollo del capitalismo; permitiendo el desarrollo del capitalismo en Rusia y en Oriente; es decir, la Revolución Rusa apuntala la mundialización del capitalismo.
Con lo cual se recodifican los conceptos de Marx, dándose otra lectura de estos y consolidándose lecturas de marxistas como Eduard Bernstein, Rosa Luxemburgo, Lenin, Trotsky, por todos los teóricos del periodo, y que se va a consolidar con el llamado “socialismo en un sólo país”. A partir de ahí todo el marxismo, todo lo que se entienda por fuerzas productivas, por dictadura del proletariado, por misión histórica del proletariado, por capitalismo, se va a ver al revés. En todo esto la base es lo que se entiende por capitalismo, esta primera tergiversación, mistificación primaria es la que va articulando el resto de recodificaciones, pero el desarrollo de esta primera mistificación, de este fetichismo, ahora se va a basar en una experiencia práctica en una economía, todo el movimiento obrero, toda la izquierda de todo el mundo empieza a pensar la revolución, el marxismo, el socialismo de otro modo, de un modo que le sirve a todo el desarrollo del capitalismo no sólo en Rusia sino en todo el mundo.
Juan Vicente Martínez: Si, yo creo que es pertinente tu comentario respecto a la función que representó la mistificación de la Revolución rusa como “revolución socialista”; es decir, el papel que ésta guardó para desarrollar el capitalismo en una basta zona pre-capitalista del mundo.
Así también, tu intervención permite hacer énfasis en el argumento que planteo en mi artículo sobre dos grandes fetiches que se dan a nivel económico. Por una parte, la confusión que se dio al considerar la propiedad estatal de los medios de producción como la propiedad socialista, colectiva o comunitaria de los mismos; y por otra parte, la supuesta “planificación socialista” de la economía, que nada tiene que ver con la propuesta de Marx y Engels hacia una autogestión de los productores directos y los consumidores. En resumen, en mi artículo se evidencian los fundamentos económicos de la URSS como de naturaleza capitalista.
Josemanuel Luna: Uno de los conceptos centrales de tu artículo es el de dictadura del proletariado; el cual, junto con el de fuerzas productivas, es nodal para entender el papel tanto de la Revolución rusa como de la URSS respecto del desarrollo del capitalismo mundial. Por lo que tu artículo, constituye una crítica a la URSS en tanto que ésta no fue la realización del socialismo ni, mucho menos, de la dictadura del proletariado.
En todo caso, lo que hubo en la URSS —tal y como señalas— fue una dictadura del Partido Comunista. Por lo que actualmente es muy delicado utilizar la palabra “dictadura” e, incluso, su uso termina en ser contrario a la finalidad del proyecto revolucionario del proletariado. La tergiversación que se hace del concepto de dictadura del proletariado por la ideología burguesa, se traduce en una invitación a abandonar el concepto de la dictadura del proletariado porque es escandaloso y contrafinalístico incluso para el marxismo ya hablar de dictadura, porque en la URSS sí hubo una dictadura que se denominó como marxista.
Por lo que considero que tu artículo no termina por esclarecer del todo qué significa la dictadura del proletariado en términos de Marx. Este esclarecimiento es decisivo, pues el propio Stalin señaló que la URSS se encontraba por encima de la dictadura del proletariado; que ahora la principal tarea a cumplir por los diversos Partidos Comunistas de la periferia era alcanzar la dictadura del proletariado, precisamente, siguiendo el ejemplo de la URSS y, obviamente, siguiendo las directrices emanadas desde el Comité Central del PCUS. Esta idea se contradice respecto a lo planteado por en torno a que la dictadura del proletariado se alcanzará, precisamente, cuando el socialismo se vea realizado en tanto modo de producción.
Esta afirmación hecha por Stalin representa un límite no solamente para el marxismo sino, también, para todos los movimientos revolucionarios de la segunda mitad del siglo XX, que dirigieron su agenda política a las determinaciones y directrices que emanan del PCUS; negando con ello las particularidades de cada uno de los movimientos sociales al tener que ser vistos de manera encasillada bajo la perspectiva desarrollista y pro capitalista de la URSS.
Juan Vicente Martínez: Cuando me refiero a la dictadura del proletariado, lo hago con base en el Manifiesto del Partido Comunista; pues allí es precisamente donde Marx y Engels plantean que la primera tarea de la revolución del proletariado es su conversión en clase dominante y en conquistar la democracia. Y en efecto, el concepto de dictadura del proletariado está muy manoseado, de entrada, por la palabra de “dictadura”. La sustancia del concepto de dictadura del proletariado es expandir, universalizar la democracia en todos los ámbitos sociales, y sobre todo en el ámbito económico -pues al destruir la propiedad privada capitalista sobre los principales medios de producción, lo que se lograría sería la democracia y autogestión en la producción social-, y no solamente a nivel político estatal.
Andrés Barreda
El sentido de todo el argumento es que la Revolución rusa ha sido tomada como la demostración más fuerte del carácter negativo o de la impertinencia histórica y la nocividad de la teoría de Marx. La ex URSS, es la demostración del carácter autoritario que supuestamente inspira a todas las ideas y sueños del socialismo. Lo que sirve entonces para presentar dicho socialismo como algo históricamente indeseable, etc.
En contraste con ello, tu artículo ayuda a pensar a la teoría de Marx no como el antecedente de una pesadilla, sino más bien como aquello que permite demostrar que la experiencia histórica de la URSS no sólo no deriva de las ideas de Marx, sino que ni siquiera fue socialista; pues no fue ningún sueño, ni una simple pesadilla, sino otra cosa. Mirar cómo se ha discutido tergiversadamente en todo el mundo lo que ocurrió en la URSS, sobre todo si se toman en cuenta las críticas aparecidas durante el neoliberalismo, se puede observar cómo fue que se desató una manera actual de tirar por la borda a la teoría de Marx.
Marx pensaba que el libro segundo del plan general de la Crítica de la economía política, dedicado a estudiar el tema del desarrollo de la propiedad de la tierra debería de tomar como su caso ejemplar al de Rusia, tal y como el libro de El capital (o primer libro de este plan) toma como su ejemplo clásico permanente a Inglaterra. Marx ocupa como ejemplo a Rusia en tanto es un país ejemplar para observar como es que emerge y madura la propiedad burguesa de la tierra hacia mediados del siglo XIX.
Pensando en esto, Marx se dedica tardíamente a aprender ruso para poder estudiar de primera mano todos los documentos sobre la reforma de la propiedad feudal de la tierra; así como a reflexionar colectivamente con los revolucionarios rusos lo que significa la preservación de la propiedad ancestral y colectiva de la tierra. De manera tanto Marx como Engels se dedicaron por lo menos entre los años sesenta y noventa del siglo XIX a dar cuenta de la especificidad de Rusia.
Tomando en cuenta lo anterior, resulta esencial preguntarse ¿qué hizo la Revolución rusa con la propiedad de la tierra? la interrogante es central dado que la URSS de antes y la Rusia actual son la nación con mayor extensión territorial del planeta. Por ello uno de los principales problemas que caracterizan al Estado nacional y al capitalismo ruso es cómo mantener la integridad del territorio. No en balde tras el triunfo de la Revolución, inmediatamente es atacada y asediada por casi todos sus costados. Por ello la reflexión de Marx sobre qué es la tierra y el territorio rusos resulta esencial para abordar la especificidad de la Revolución rusa, pues el territorio es el factor esencial para pensar no sólo la emergencia de la primera guerra mundial y el estallido de la Revolución rusa, sino también el modo en que el Estado soviético ensaya la producción industrial agrícola mientras aprende a sacar cada vez mayor provecho productivo de sus descomunales reservas mineras, petrolíferas, así como ventaja militar y geopolítica de su posición y medida territorial geopolítica.
Así pues, la tarea de interpretar a la URSS desde Marx tiene a su disposición no sólo el concepto de las fuerzas productivas técnicas, sino también la noción de fuerzas productivas procreativas, para dar cuenta de la comunidad rural rusa, que tanto le preocupaba a Vera Zasúlich. Igualmente se dispone de la noción de fuerzas productivas naturales, para dar cuenta de la territorialidad que tanto le interesaba a Kropotkin o de la geopolítica que tanto obsesiona a MacKinder y Haushoffer.
Marx también ayuda a observar porque el desarrollo de las fuerzas productivas técnicas en el caso de la URSS se habrá de focalizar, sobre todo, en el desarrollo de fuerzas productivas generales como son los medios de comunicación y de transporte, pues de ellos depende la integridad del descomunal territorio. Trotsky a partir del ferrocarril logra integrar militarmente la base territorial de la URSS, mientras Stalin mediante trabajo forzado y gulags construye el ferrocarril transiberiano que le permite integrar la Siberias Oriental y Occidental a la parte europea. Mientras el Estado soviético emprende la construcción de caminos, carreteras, presas, ductos petroleros y gaseros, tendidos eléctricos, etc. que terminan de tejer el descomunal territorio.
Desde el territorio y sus diversos tipos de fuerzas productivas resulta comprensible el modo en que el capitalismo mundial cumple bélica y/o pacíficamente su tarea expansiva por medio del Estado Soviético. Porque permite entender como el desarrollo capitalista del siglo XX busca ocupar militarmente y presiona económica, política y culturalmente a los más grandes territorios del planeta. El estudio de los asaltos militares territoriales permanentes y de su defensa permite entender no sólo el autoritarismo de Estado soviético sino también porque este puso el acento en las industrias productoras de todo tipo de transportes: camiones, tanques, tractores, barcos, submarinos, rompehielos, aviones, misiles, helicópteros, cohetes, satélites y toda la infraestructura vehicular que ayude en dicha defensa. Así como en las industrias energéticas que ayuden a extraer y refinar todo tipo de combustibles.
Otra categoría marxista clave para explicar la naturaleza de la URSS, es la escasez de riqueza material (categoría que desarrollada a fondo Jean Paul Sartre). Pues la categoría permite dar cuenta no sólo por qué la URSS nunca fue un país socialista, sino también por qué si fue una nación extremadamente autoritaria y de una nueva manera lo sigue siendo aún. Marx permite apreciar porque la URSS es un territorio abundante, pero con una escasez descomunal de integridad territorial, la cual se suma una tecnología y una población con una muy escasa capacidad integradora.
Marx permite estudiar materialistamente la manera precaria y militar en que dicho territorio ocurre la conexión entre población, tierra y técnica. Lo que permite dar cuenta en términos materialistas del terrible autoritarismo estatalista de la URSS. Explicación que también permite dar cuenta porque la Unión Soviética en vez de ser un fracaso del socialismo en realidad fue una manera exitosa y autónoma de construir un Estado nacional que se zafó del control militar imperial de las metrópolis occidentales. Lo que permite responder a quienes sostienen que Stalin es el demonio que trae el marxismo dentro de su alma.
A Marx y a Engels siempre les ocupó mucha atención estudiar la situación social de Rusia, leer diversos estudios sobre Rusia escritos por investigadores rusos, intentar descifrar cuáles eran los principales cambios que estaban ocurriendo en Rusia durante la segunda mitad del siglo XIX, trabar contacto personal con diversos revolucionarios rusos, así como conocer las discusiones teóricas y las diversas posiciones organizativas que se desarrollaban entre ellos. Para tener una opinión de primera mano estudian, leen y hablan directamente la lengua rusa. El número de activistas rusos que los visitan personalmente en Londres o bien con quienes intercambian abundante correspondencia ronda las dos docenas. Resultado de este vínculo estrecho es la idea que Marx y Engels se hacen en torno de un incontenible estallido revolucionario en Rusia. Fuera de Inglaterra y Francia, Rusia fue el primer país del mundo donde Marx no se ocupó de la traducción de El Capital. Ni tampoco es casual que haya sido justamente en la URSS donde, bajo la coordinación de Riazánov, nace el primer proyecto de publicación de las obras completas de Marx y de Engels (MEGA).
Jorge Veraza: Yo quiero comentar acerca de las distintas perspectivas de análisis que ha habido respecto de la Revolución rusa y de la formación de la URSS, así como de lo que se dio en llamar el “socialismo real”.
Tenemos la visión predominante que es la de los ideólogos de la burguesía occidental que demonizan todo lo que sucedió en la URSS. Es sobre todo esta perspectiva la que ha estado siendo abordada, discutida, aludida en nuestra discusión: “ahí se construyó el socialismo, la revolución de octubre fue una revolución ‘socialista’ y todo eso es malo” —lo digo ya resumidamente porque se ha abundado al respecto—, y no solamente es malo, sino que afortunadamente se autodestruyó; es ideal, es fallida y está adentro Marx”.
Frente a esta visión que es la visión hegemónica, mientras todavía existía la URSS se dio la postura que indicaba que si allí hubo una revolución socialista; la cual no había sido hecha solamente por el proletariado. Sino que era precisamente el proletariado y el campesinado dirigido por el partido bolchevique — ésta es la posición de Lenin—, y que allí fue donde se logró construir la dictadura del proletariado y una sociedad socialista. Los errores que hubo en este desarrollo, especialmente los de Stalin a partir de la crítica que le hizo Nikita Kruschev en 1956, parecían estarse superando y se creía estar construyendo una sociedad socialista modernizada, cercana al comunismo y sobre todo democrática. Esta es la narrativa dominante de la ideología burguesa. Evidentemente que cuando cae la URSS esta narrativa se vuelve imposible.
Sin hacer un balance claro, aparecen también distintas ideas acerca de la construcción de un socialismo en el siglo XXI, una de las versiones es la de Hugo Chávez o la realizada por István Mészáros, quien grosso modo propone que hay que renovar el socialismo, recuperar de la experiencia rusa lo rescatable y quitar lo no rescatable. Esta es de fondo la idea positiva que está en la noción de socialismo del siglo XXI. Si le quitamos concreción la idea general es: “rescatemos lo rescatable de la experiencia del pueblo revolucionario y quitemos lo que no sea rescatable”; y de ese modo va a poder ser viable algo que la segunda argumentación de la burguesía señaló oportunistamente que era inviable: que era inviable no sólo la URSS, sino que era inviable todo posible proyecto socialista. Entonces la contestación sería que: “hay un socialismo que todavía puede ser viable; lo que se trató de realizar en la URSS no fue viable, pero hay un socialismo del siglo XXI que podría ser viable”. Pero esta contestación no hace un balance puntual preguntándose ¿entonces qué fue realmente lo que hubo en la URSS? o, ¿que fue realmente la revolución de octubre?
Hay una cuarta posición que ya venía sobre todo desde mediados de los años del siglo XX y que va tomando fuerza durante la pugna chino-soviética; me refiero a la posición maoísta, la posición pro-china, campesinista, que argumenta que la posibilidad del socialismo en China siguió un camino diferente que la vía proletaria clásica; y, más bien, la Revolución china se hizo fundamentalmente con la unión del campesinado con el partido. Y esta forma de revolución que no dogmatiza el papel del proletariado como el único que lleva a cabo la revolución socialista se presenta como la que tiene más viabilidad histórica-empírica de ocurrir porque en esas condiciones se encuentra buena parte de toda la periferia, de los países de la periferia del capitalismo.
Así que entonces de aquí deriva que hubo socialismo en la URSS y hubo socialismo en China, e incluso, se piensa que el socialismo que hubo en la URSS se debió no tanto al proletariado sino a que fue una revolución campesina dirigida por el partido comunista con una pequeña cantidad de proletarios. De esa manera entonces se asume que hubo una revolución socialista y que se construyó el socialismo, pero que el ingrediente proletario no es tan importante para hacer próximas revoluciones socialistas o construir próximas sociedades socialistas; que si se insiste en la industrialización forzada, que si se insiste en el ingrediente proletario cuando que no está presente se llevan a cabo errores como los que cometió Stalin; mientras que si se sigue la vía empírica, natural, práctica de cómo se encuentra en realidad el pueblo, este pueblo puede hacer la revolución socialista. Es menos importante el tema de las fuerzas productivas y es más importante el tema de las relaciones sociales que establecen los pueblos.
Entonces se piensa que no es necesario tampoco retomar gran parte de Marx ni analizar a fondo lo que sucedió en la URSS. Se trata de hacer un balance superficial tanto de la obra de Marx, rechazando lo que no gusta y utilizando lo que me parece que es útil; es una especie de utilitarismo respecto de la obra de Marx mediante un análisis superficial de lo que sucedió en la URSS, sobre todo rescatando las experiencias campesinas que ahí ocurrieron, que realmente ocurrieron y eso intentar transpolarlo hacia el siglo XXI, en vista de que las próximas puedan ser campesinas y pueden ser socialistas e indígenas si no se insiste demasiado en Marx, si no se insiste demasiado en la cosa proletaria, en la cosa fuerzas productivas.
Esta es una manera de recuperar todo lo que fue la Revolución rusa y la URSS, incluido Stalin, pero sin hacer un balance serio y tratando de esta manera dar una alternativa en contra de la ideología burguesa primera y también de la segunda propuesta de la ideología burguesa que dice: “ya sucedió la URSS, es imposible”, dicen: “es posible pero hay que hacerlo de manera específica, nacional, un socialismo específico y eso alude a ‘campesino’ e ‘indígena’ y retomando las experiencias comunitarias que existen”. Realmente, retomar las experiencias indígenas, comunitarias y campesinas es forzoso para la revolución, también para la revolución proletaria pensada por Marx; pero, en este caso, en esta vertiente se intenta sacar a Marx de la jugada o disminuirlo enormemente.
Entonces, es en este contexto de posiciones que es muy valiosa tu artículo porque precisa el análisis, precisa los puntos que hay que tocar acerca de la teoría de Marx respecto de la dictadura del proletariado, del socialismo y del comunismo, y precisa los aspectos de la Revolución rusa y de la URSS que no corresponden a esta teoría. Es el primer apunte para un balance auténtico, no ideológico por el lado burgués explícito o tampoco ideológico por el lado triunfalista que no quiere hacer un análisis serio ni de la obra de Marx ni de esas experiencias, sino que sobre la base de la necesidad práctica que tienen los pueblos de defenderse del capitalismo, convertir esta defensa en revolución; algo que las propias luchas de por sí hacen, pero en la teoría al mismo tiempo que se toma en cuenta esta transformación práctica se les quiere atribuir imaginariamente que son revoluciones socialistas; la propia defensa en contra del capitalismo se convierte en revolución, sí, pero son revoluciones sociales, son revoluciones campesinas, lo que no significa que sean revoluciones socialistas. Pero en este imaginario, en esta narrativa se asume sin fundamento que sí lo son, entonces yo reconozco cómo tu intervención en veinte puntos precisos es una especia de bisturí que distingue claramente y que dice cómo, por dónde es que hay que hacer un balance riguroso de la obra de Marx y un balance riguroso de la experiencia histórica en vista de sacar adelante la propuesta del socialismo científico.
Información adicional
CITAR COMO: Moreno, D., Luna, J., Barreda, A., & Flores, G. (2018). El desarrollo de fuerzas productivas en la URSS como desarrollo capitalista. : Discusión en torno al artículo “Tesis marxistas para la crítica de la naturaleza de la Revolución rusa de 1917 y de la URSS.”. Religación. Revista De Ciencias Sociales Y Humanidades, 3(11), 121-129. https://revista.religacion.com/index.php/religacion/article/view/169
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