Reseña
Jack Halberstam (2018). Trans*: una guía rápida y peculiar de la variabilidad de género. Madrid, Egales
Jack Halberstam (2018). Trans*: una guía rápida y peculiar de la variabilidad de género. Madrid, Egales
Estudios Sociales Contemporáneos, núm. 22, pp. 152-156, 2020
Universidad Nacional de Cuyo

![]() | Halberstam Jack. Trans*: una guía rápida y peculiar de la variabilidad de género. 2018. Madrid. Egales. 192pp.. 978-84-17319-32-8 |
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“El poder de nombrar que ha recaído en doctores y psicólogas, trabajadores sociales y académicas domina la autoridad de la investigación científica y lo une a un sistema de conocimiento que mantiene con fuerza la idea de que los expertos describen en lugar de inventar. Sin embargo, como sabemos tras observar la lenta implosión de sistemas aparentemente “naturales” de hace cien años, nombrar fija los cuerpos en el tiempo y el espacio en relación con las narrativas sociales preferidas de la diferencia” (Halberstam, 2018, p.26).
Estas páginas tienen la intención de brevemente presentar un trabajo “excitante y contradictorio” sobre la corporalidad trans*, que gracias a la traducción Javier Sáez –una vez más- hoy podemos encontrar entre los estantes de novedades en algunas de las librerías tanto del norte y como las del sur. El reciente libro de Jack Halberstam, una traducción casi en simultáneo, condensa la complejidad de la teoría trans* en un formato de lectura rápida y acceso extendido. Su autor -filósofo queer y profesor en la Universidad de Columbia- invita a (re)habitar el sentido de identidad, política y movimiento de los cuerpos trans*, con sus formas rotas, fragmentadas, inacabadas y de forma irreparable -que nos recuerdan como nuestros cuerpos están siempre en construcción-. En pocas palabras Halberstam ofrece “una guía rápida y peculiar de la variabilidad del género” que trae una complementación a sus exploraciones entre cuerpos y temporalidades. Se trata del tercer libro en español después de sus dos clásicos de la teoría queer: Masculinidad Femenina (2008) -en el que indaga las diferentes formas de masculinidad que han sido desarrolladas por las mujeres- y El arte queer del fracaso (2011) -en el que propone pensar una política del arte del fracaso, más allá del éxito, el futuro y el progreso de la heteronormatividad moderna.
Este libro, a la manera de guía sencilla para la cultura popular, está conformado por diez intervenciones. Luego del índice se ofrece un Resumen que ordena sus diferentes partes e invita a un recorrido casi manualístico, combinando títulos, síntesis y conceptos claves. En el Prefacio la escritura en primera persona se deja tocar por la posibilidad antisocial y negativa que aún la desaparición de figuras como David Bowie y Prince, provocan en el ir más allá de las normas sociales o las formas culturales de expresión trilladas y de las expectativas habituales. En la contextualización de un tiempo en el que no es cuestión de ver quién tiene un género variable y quién lo tiene fijo, sino más bien entender que lo trans* ejerce presión sobre todos los modos de corporalidad de género (p.15). Y más aún un tiempo en el que una de las mayores innovaciones en relación con las expresiones marcadas por el género ha sido, la producción, la circulación y el uso de un lenguaje coloquial para expresiones de sexo y de género no normativas. Su hipótesis: este surgimiento de un nuevo lenguaje señala el final de un período de control médico/psiquiátrico del discurso y el comienzo de un nuevo paradigma.
En el primer capítulo –Trans*: ¿Qué hay en un nombre? se rastrean los legados históricos de categorización y clasificación referentes al cuerpo transgénero, destacando como el poner y eliminar nombres alude a sistemas de clasificación que están conectados con estrategias coloniales de saber y de poder. Los ejemplos, recurrentemente personales, muestran el sentido de la poderosa naturaleza de nombrar, de reclamar un nombre o de negarlo –y permanecer innombrable-. De manera que aquí Halberstam busca explicar “cómo llegamos a ser trans* y porqué tener un nombre para une misme puede ser tan perjudicial como carecer de uno” (p.21). Allí además se justifica el uso del *, como modo de modificar el significado de transitividad al negarse a situar la transición en relación con un destino, con una forma final, con una forma específica o con una configuración establecida de deseo e identidad. Ese asterisco, también, cuestiona la certeza del diagnóstico y convierte, algunas veces, a las personas tran* en autoras de su propia categorización. En efecto, trans* es una categoría que enmarca las demás categorías, y está relacionada con la identidad. No todos los transexuales son transgéneros o se identifican como tal, o no todos los transgéneros se identifican como transexuales, ahí hay un uso significativo del*, como una macro-categoría que enmarca lo que ha sido globalizado por mucho tiempo y deja abierto justamente el compás para que sea un proceso propio de autodefinición.
En el segundo capítulo –Hacer cuerpos trans*- se muestran formas diferentes e impredecibles de habitar, experimentar, construir, deconstruir, interpretar, rechazar, asumir y clasificar los cuerpos trans*. Para ello cobra centralidad las cirugías que hacen y deshacen cuerpos en una arquitectura corporal de extrema variabilidad. En efecto, no todas las personas trans* se someten a cirugías, no todas las cirugías tienen éxito o todas participan del mercado mundial de la plasticidad.
En el tercer capítulo –Devenir trans*- interpela a la familia como un sistema que se supone que protege, ampara y apoya a sus miembros, pero que a menudo también excluye, avergüenza y ataca violentamente a los extraños. De modo que la presencia de criaturas que se identifican con el otro género y de criaturas de género ambiguo pone en cuestión la validez de la familia en si misma (p.70). Las criaturas trans*actúan como una nueva frontera para los derechos, el reconocimiento y la intervención médica.
En el siguiente capítulo –Generaciones trans*- deja en claro que el objetivo no es hacer que los cuerpos excéntricos encajen en los sistemas ya existentes del derecho, el gobierno, el placer y el castigo. Sino que por el contrario la búsqueda de los mundos trans* significa destruir las realidades en las que estos cuerpos trans* requieren reconocimiento, derechos y adaptaciones (p.110). El parentesco trans* entre generaciones ha sido importante en el pasado, pero actualmente padres y madres han asumido el rol de los mayores para las generaciones más jóvenes de adolescentes trans* y algunas veces esto tiene el desafortunado impacto de eliminar a las criaturas trans* de la propia historia trans*.
En el capítulo cinco –Representaciones trans*- se interpreta cómo en el cine y en la televisión las personas trans* han sido retratadas y adjetivadas como absurdas, malas y peligrosas. Sin embargo, desde los años noventa, con el boom de una serie de películas que abordaban luchas reales de las vidas trans* esas representaciones comenzaron a modificarse.
El último capítulo, Feminismos trans*, comienza con una narrativa propia de frustración y distancia con una versión del feminismo que rechaza el asumir de su masculinidad. No obstante, el reconocer que los feminismos y los activismos trans* históricamente se han considerado como opuestos, en desacuerdo o en conflicto, es momento de repensar una política del género trans* aliada al feminismo. De modo que para Halberstam tal vez será hora de buscar las bases para la colaboración y la solidaridad de los vulnerables.
Luego de los seis capítulos, una serie de conclusiones apelan a “hacer y deshacer cuerpos trans*”. A partir de una interrogación sobre ¿qué puede decirnos La LEGO película (2014) sobre la construcción de nuevos mundos, sobre la arquitectura y sobre las relaciones trans* con los cuerpos y las identidades?, se profundizan los análisis que realiza el autor sobre los filmes de animación infantil y la búsqueda de (otros)modos posibles de conocimientos (Halberstam, 2011). Finalmente, una suerte de aclaración “sobre los pronombres”- más sobre los sentidos propios que de los por qué, ofrece un rechazo a resolver la ambigüedad de género. Lo que ha sido una especie de identidad para el autor, en el sentido que Halberstam impugna cualquier transición que se pueda entender como un proceso con un destino, en pos de comprender el género improvisado, incierto, irresoluble y en continuo cambio.
En este libro Halberstam recuerda que, aunque los cuerpos trans* son vigilados en los baños o vistos como asesinos y solitarios, como fracasados, solos, violentos o atormentados, también son un lugar para la invención, la imaginación y para fabulosas proyecciones (p.173). Para ello celebra como los cuerpos trans* representan el arte de llegar a ser, la necesidad de imaginar y la insistencia carnal de transiciones (p.173). En definitiva, este nuevo libro nos pregunta sobre ¿qué nueva constelación de alianzas y oposiciones surge cuando se derrumba el binarismo hombre-mujer?” (p.140) y ¿cómo el “acto de nombrar” - manía de la función divina de la exploración colonial- tiene un impacto enorme en la forma en cómo la gente vive, ama, se esconde o se muestra a sí misma?
Referencias
Halberstam, J (2008) Masculinidad femenina. Madrid, Egales.
Halberstam, J (2011) El arte queer del fracaso. Madrid, Egales.