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Identidades y antagonismo en el espacio público. Intervenciones textuales, artísticas y visuales contra la candidatura de Bolsonaro (2018)[*]
Identities and antagonism in the public space. Textual, artistic and visual interventions against Bolsonaro's candidacy (2018)
Estudios Sociales Contemporáneos, núm. 24, pp. 144-162, 2021
Universidad Nacional de Cuyo

Artículos Libres


Recepción: 13 Noviembre 2019

Aprobación: 21 Septiembre 2020

DOI: https://doi.org/10.48162/rev.48.006

Resumen: Se propone analizar un corpus de intervenciones textuales, artísticas y visuales en el espacio público surgidas durante 2018 en Brasil en oposición al entonces candidato a presidente Jair Bolsonaro. Antes de su victoria, diversos sectores sociales rechazaron su candidatura por ser peligrosa para la democracia. En las protestas se conjugaron frases, imágenes, pancartas inscriptas tanto en las paredes urbanas como en los cuerpos de quienes se manifestaron. Se usó la frase "Ele Não", la cual no propuso un candidato alternativo, transformándose en el eslogan que podía aglomerar opiniones divergentes. Se sostiene que esta frase, replicada en diferentes soportes, articuló las demandas de distintos grupos sociales. Se identifica en las intervenciones la producción de un antagonismo expresado en el espacio público que colaboró con la identificación amplia de un “nosotras/os” conformado por mujeres, homosexuales, negros, entre otros. Metodológicamente, se recurre al Análisis crítico del discurso, a los Estudios visuales y a la Sociología.

Palabras clave: Brasil, movilización, espacio público urbano, intervenciones.

Abstract: This paper proposes to analyze a corpus of textual, artistic and visual interventions in the public space that appear during 2018 in Brazil as opposed to the presidential candidate Jair Bolsonaro. Before his victory, various social sectors rejected his candidacy for being dangerous for democracy. In the protests phrases, images, banners were used both in the urban walls and in the bodies of manifestants. The phrase "Ele Não" was used, which did not propose an alternative candidate and became the slogan that could gather divergent opinions. It is argued that this phrase, replicated in different supports, articulated the demands of different social groups. In the interventions in the public space the production of an antagonism is identified. This helped with the identification of a “we” made up of women, homosexuals, blacks, among others. In relation to the methodology, Critical discourse analysis, Visual studies and Sociology are used.

Keywords: Brazil, mobilization, urban public space, interventions.

1. Introducción

En este artículo nos proponemos analizar un corpus de intervenciones textuales, artísticas y visuales en el espacio público surgidas durante 2018 en Brasil en oposición al candidato de la ultraderecha Jair Bolsonaro, aspirante, en ese momento, a la presidencia de aquel país[2], con el fin de dar cuenta de cómo el uso de diversas materialidades expresivas sirvió tanto para la exposición de una demanda en común (un “nosostros”) como para que ciertos sectores sociales se hagan visibles en el espacio público.

Durante su campaña política, Bolsonaro se posicionó desde la violencia y estigmatización hacia las mujeres, mostró su simpatía por la dictadura militar de 1964, buscó activar los microfascismos sociales contra los y las negros/as y pobres y promovió la intolerancia y la segregación de las sexualidades disidentes. Antes de su victoria, distintas personalidades del campo artístico brasileño rechazaron la candidatura del ex-militar por ser peligrosa para la democracia, así como se sucedieron múltiples manifestaciones en las calles de distintas ciudades en donde el recurso textual y visual fue preeminente. En las protestas se conjugaron frases, imágenes, pancartas, calcomanías inscriptas tanto en las paredes urbanas como en los cuerpos de quienes se manifestaron, lo cual permitió que se hicieran ver y oír en la escena pública.

Las consignas #EleNão ("Él no") y #EleNunca ("Él nunca") aparecieron en la escena pública el 29 de septiembre de 2018 cuando las mujeres contra Bolsonaro convocaron a miles de personas en más de veinte ciudades dentro y fuera de Brasil. La frase "Ele Não" tuvo la particularidad de no proponer un candidato alternativo y se transformó en el eslogan que podía aglomerar opiniones divergentes. Esta frase, replicada en diferentes soportes –junto con las intervenciones artísticas y visuales–, articuló las demandas de distintos grupos sociales contra un candidato que, en función de sus propias declaraciones, es señalado como racista, homófobo y misógino.

En el mismo sentido, las intervenciones artísticas y visuales que se vincularon con aquella frase expresaron de diversas formas la oposición que emergió frente al posicionamiento político-ideológico del candidato. Así, estas expresiones reunieron a mujeres, homosexuales, negras y negros, entre otros, lo que configuró un conjunto heterogéneo pero reunido por oposición a Bolsonaro y a lo que este representa en términos de retroceso frente a las políticas de igualdad e inclusión, y, fundamentalmente, de las garantías democráticas.

En nuestra propuesta metodológica, partimos de un punto de vista transdisciplinario, lo cual implica una mirada compleja de la relación entre el proceso político social y las producciones artísticas y visuales, y una articulación de distintas áreas del conocimiento: el Análisis crítico del discurso, los Estudios visuales y la Sociología. Tomamos a “la imagen como un complejo juego entre la visualidad (…), los discursos y los cuerpos (…)” (Mitchell 2009: 23), ligada a acontecimientos políticos y sociales. La teoría del discurso supone que toda práctica social y objeto lingüístico y no lingüístico son significativos y, como tales, contextuales, contingentes y relacionales. Así, consideramos al conjunto de prácticas y representaciones simbólicas materializadas en una variedad de textos, discursos y secuencias significantes de todo tipo (Howarth, 2005). De este modo, nos basaremos en el Análisis crítico del discurso desde la propuesta de van Dijk, así como también consideramos relevante articularlo con el análisis de imágenes para producir interpretaciones sobre las intervenciones textuales, visuales y artísticas que veremos más adelante, considerando siempre la ubicación de dichas intervenciones en relación con una historicidad y especificidad concreta.

Desde una metodología cualitativa, se trabajó con un corpus de intervenciones textuales, artísticas y visuales, que será descripto más adelante. En este corpus el texto está presente en todos los casos, al cual se suman dos tipos de intervenciones: artísticas y visuales. Con respecto a las primeras, entendemos que se basan en una obra de arte: aquella “conocida y reconocida, es decir, instituida socialmente como obra de arte y recibida por espectadores aptos para reconocerla y conocerla como tal” (Bourdieu, 1990: 10). Las producciones visuales son los “objetos promotores de procesos de comunicación y producción de simbolicidad soportada en una circulación social de carácter predominantemente visual” (Brea, 2005: 4). Teniendo en cuenta esta distinción conceptual -sobre la cual, sin embargo, no nos detendremos-,[3] consideramos que ambos son recursos que toman alguna dimensión de lo visual y estético-artístico cuyo objetivo puede ser denunciar, visibilizar, resignificar, tal como veremos en este trabajo.

La selección del corpus se realizó en forma intencional, privilegiando las intervenciones textuales, artísticas y visuales que fueron consideradas más relevantes para el análisis discursivo y de imágenes propuesto, hasta su saturación. Fueron recopiladas a través de diversos sitios de internet donde estuvieran publicadas (sitios web de noticias, periódicos, blogs) y, a partir del análisis, se reunieron en cuatro grupos por su afinidad temática. Para el análisis de texto e imágenes, se tuvo en cuenta la coyuntura sociohistórica y el aspecto temático, es decir, el tema y el contenido de cada imagen y se avanzó en la interpretación.

En este artículo, en primer lugar, repondremos el contexto histórico, social y político en el cual se sucedieron las manifestaciones contra Bolsonaro, luego, expondremos algunas referencias teóricas que permiten comprender el eje de análisis propuesto. A continuación, a partir del corpus, estableceremos distintas categorías para analizar diferentes materialidades y soportes que contribuyeron en la producción del antagonismo y la construcción de un “otro” que podría atentar no sólo contra los derechos existentes sino también contra la integridad de diversos grupos sociales. Finalmente, veremos de qué manera a partir del “Ele Não” y la producción de recursos artísticos y visuales, se colaboró en la confluencia de diversos sectores y grupos sociales que conformó un “nosotros” en oposición a un otro antagonista.

2. Contexto y referencias teóricas

Dos fenómenos han sacudido a la opinión pública brasileña e internacional durante el año 2018. Por un lado, el asesinato de Marielle Franco, concejala del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), la quinta parlamentaria más votada en las elecciones de Río de Janeiro de 2016, lesbiana, negra y favelada –tal como solía autodefinirse–, que defendía la igualdad racial y de género y era una activa denunciante de la intervención militar de Río emprendida por el entonces presidente Michel Temer. Por otro lado, el encarcelamiento del ex presidente Luiz Inácio “Lula” Da Silva, cuya detención, sin pruebas, tuvo el objetivo de evitar su participación y posible victoria en las elecciones presidenciales de octubre de 2018. En este contexto de creciente autoritarismo y avasallamiento de las conquistas sociales, culturales y económicas alcanzadas durante los gobiernos del Partido dos Trabalhadores (PT) (2003-2016), se catapultó como candidato a presidente por el Partido Social Liberal (PSL) al ultraderechista Jair Bolsonaro, caracterizado por su pensamiento racista, machista y homófobo declarado, e ideológicamente nacionalista y neoliberal[4].

Jair Bolsonaro fue formado en una academia militar y su función es la de militar de reserva. Durante su campaña política, cumplía su séptimo mandato como diputado por el derechista Partido Progresista. Como dijimos, su discurso avaló la dictadura militar de 1964 y la tortura como práctica legítima, sostuvo una posición contraria a los derechos de la comunidad LGBT y profirió declaraciones misóginas, atacando a diputadas mujeres[5] y enunciando frases que justificaban las diferencias salariales según el sexo (Lima, 2015, 23 de febrero). También se manifestó contra la población nordestina, negra e indígena del país, considerada inferior desde una perspectiva etnocéntrica y racista.

Las polémicas frases de Bolsonaro contra las mujeres catalizaron lo que se denominó “Mulheres Unidas contra Bolsonaro”, movimiento que convocó a que el 29 de septiembre de 2018 miles de personas, la mayoría mujeres, ocuparan diversos espacios públicos en más de veinte ciudades dentro y fuera de Brasil. También el 6 de octubre, un día antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, hubo manifestaciones en oposición al candidato. Este movimiento, que surgió en las redes sociales bajo el hashtag[6] #EleNão, pasó rápidamente a las calles a través de multitudinarias marchas de repudio (Sánchez, 2018, 5 de octubre). El rechazo, que parecía socialmente disperso, logró congregar rápidamente no solo a mujeres[7] sino también a minorías raciales, sexuales, religiosas y políticas de Brasil, así como a diversos colectivos sociales, militantes orgánicos e independientes (Avendaño, 2018, 30 de septiembre).

Las movilizaciones públicas contra Bolsonaro se caracterizaron, entre otras cosas, por el uso de recursos textuales, artísticos y visuales que colaboraron en la construcción de un discurso específico que permitió enunciar y mostrar al enemigo tanto implícita como explícitamente. Parte de esta producción de texto e imágenes puede ser analizada en el marco de las prácticas del activismo artístico. Las prácticas visuales contemporáneas dentro del activismo artístico pueden definirse a partir de múltiples características. Por un lado, se trata de “producciones y acciones, muchas veces colectivas, que abrevan en recursos artísticos con la voluntad de tomar posición e incidir de alguna forma en el territorio de lo político” (Longoni, 2011: 43). Por otro lado, el arte activista “en lugar de estar orientado hacia el objeto o el producto, cobra significado a través de su proceso de realización y recepción” (Felshin, 2001). Además, el activismo artístico comúnmente tiene lugar en emplazamientos públicos, propicia el trabajo en red y de tipo colectivo (con otros grupos, asociaciones, movimientos sociales) y se caracteriza por el predominio de las acciones performáticas, a veces conectadas con los medios de comunicación (como espacio de producción y/o difusión). Esto estimula la expresión de los colectivos sociales a través de estas prácticas, tornándose sujetos con voz, visibles y activos.

Otras dos características se destacan en estas propuestas: su “materialidad débil” (la apelación a recursos precarios, simples, sencillos y fáciles de ser multiplicados) y el “poner el cuerpo” en la práctica (Expósito, Vindel y Vidal, 2012: 50). También surge en muchas ocasiones el planteo del disenso explícito o implícito en relación con el poder fáctico con la idea de intentar estimular algún tipo de cambio social.

2.1. Análisis del discurso

La contextualización que realizamos en el apartado anterior está directamente relacionada con el marco teórico y metodológico adoptado en este trabajo para el análisis textual, que se basa en el Análisis crítico del discurso, especialmente del discurso político. Así, van Dijk sostiene que

la caracterización más rica de los géneros de discurso político no se puede dar meramente basándose en las propiedades discursivas per se, también se necesita de una definición contextual sistemática desde el punto de vista de sistemas pertinentes, organizaciones, actores, escenarios y conocimientos, entre otros (van Dijk, 1999: 27).

En el marco de esta teoría, el discurso político se define como “un caso especial de acción política y como una parte estratégica o funcional del proceso político” (van Dijk, 1999: 25). Este discurso puede ser producido tanto por políticos como por otros sujetos involucrados en acciones políticas y donde el contexto es político. Según van Dijk, “texto y contexto mutuamente se definen uno con el otro” (1999: 15), y “cumplir metas y fines políticos específicos” (1999: 16) es el criterio para determinar que se trata de situaciones políticas. Metodológicamente, asumimos que al tener en cuenta la definición contextual, el estudio del discurso político, además de las propiedades estructurales del texto y el habla, incluye el contexto y sus relaciones con las estructuras discursivas (van Dijk, 1999). Puntualmente, el análisis del discurso desde esta perspectiva, se basa en las relaciones entre la estructura del discurso y las estructuras contextuales políticas.

El discurso político es fundamentalmente público –aunque en ciertos casos no lo sea– y se distingue por ser directa o indirectamente funcional al proceso político, por ejemplo, si busca influenciar la opinión de las personas en las elecciones, como el caso de los discursos que analizamos en este artículo.

En relación con las imágenes, entendemos que estudiarlas como transmisoras de mensajes concretos es el modo preferible de análisis en este caso puntual –pero no siempre– ya que, en el caso de la comunicación política, la transmisión de mensajes tiende a la persuasión (van Dijk, 1999), cuestión fundamental cuando lo que se busca es influenciar en un acto electoral a partir de campañas como las que estudiamos en este trabajo. Asimismo, podemos analizar la confluencia de texto e imágenes en relación con el arte de propaganda, largamente utilizado por los gobiernos en diferentes momentos de la historia (Clark, 2001), pero cuyo sentido negativo –como el de manipular, intimidar o engañar– no ha sido el único. Así, la crítica Lippard sostiene que es posible hacer una “buena propaganda”: “una provocación, un nuevo modo de ver y pensar sobre lo que pasa a nuestro alrededor” (Clark, 2001: 9). En este sentido creemos que para interpretar texto e imágenes en relación con un contexto específico como el de las elecciones presidenciales de Brasil, es posible sostener que se buscó una forma diferente de materializar otro modo de ver y pensar, objetivo para el cual el tipo de estrategias que se utilizaron pueden leerse como mensajes directos que privilegiaran la comunicación persuasiva.

3. La producción del antagonismo: contexto, discurso y visualidades

“Ele Não” se ha reproducido tanto en el espacio público virtual como en el urbano[8], a la vez que apareció en múltiples soportes, tales como muros en la calle y en los cuerpos de los manifestantes. Consideramos que esta frase funcionó como eslogan de una campaña política amplia y no orgánica de resistencia al acceso de Bolsonaro al poder. Al mismo tiempo, puede pensarse bajo la figura de una metáfora donde “Ele Não” sustituyó la consigna más concreta que podría traducirse como “No votes a Bolsonaro”, “Que Bolsonaro no gane las elecciones” o “No queremos a Bolsonaro como presidente”.

Los objetivos del enunciado eran generar o modificar la opinión pública y el voto en relación con el candidato. En cuanto al tema, es evidente que trata sobre Bolsonaro como un antagonista e incluye tácitamente a las políticas que él propone. La oposición a este candidato está marcada por el “Não”[9] y si bien no se desarrolla, esta negación significa un predicado contrario a Bolsonaro, a su acceso al poder. Además, tal como señala van Dijk (1999), en los discursos políticos, los predicados tienden a estar orientados al futuro. En nuestro caso, esto se refleja en el efecto futuro que se quiere generar al negar al candidato, en la medida en que se refiere negativamente no solo a él, sino a todo lo que él podría hacer si fuera presidente.

El “nosotras/os” / “ellos”, división antagonista típica de la construcción política identitaria (Mouffe 2014) y discursiva (van Dijk, 1999), está presente en este enunciado y en las diversas manifestaciones del mismo que analizamos en este artículo. En este caso, se trata de un “nosotras/os” difuso pero consistente y resistente, frente a un “ellos” constituido por una tendencia fascista, misógina, homofóbica y violenta. En este sentido, la polarización ideológica está contenida en “Ele Não”, a pesar de su brevedad, y expresa, además, una dimensión típica del discurso político, que es evaluativa, es decir que evalúa al opositor de forma negativa.

En relación con este proceso de identificación política y lingüística de un “nosotras/os” / “ellos”, es importante ver de qué modo el propio candidato ofreció un detalle de quiénes representan su otro antagónico cuando sostuvo que iba a terminar con el lamento por el “pobre” (coitadismo) y expresó su rechazo a las expresiones de tipo “coitado do negro, coitada da mulher, coitado do gay, coitado do nordestino, coitado do piauiense.[10] Vamos acabar com isso” (Caleiro, 2018, 23 de octubre). Así, negro, mujer, gay y nordestino condensan en el pensamiento de Bolsonaro el grupo contra el que expresará en la mayoría de sus declaraciones políticas de tipo opositoras –además, está claro, de las referencias a su opositor político, el candidato por el PT, Fernando Haddad.

Asimismo, teniendo en cuenta que el discurso está formado por elementos extralingüísticos, es también el propio Bolsonaro quien ofrece otro dato sobre su posición político-ideológica a través del uso frecuente del gesto que imita el uso de un arma de fuego como saludo hacia el público. La implicancia violenta de este gesto significa un aval del uso de la fuerza, así como recuerda su condición de militar de reserva de Brasil.

Un punto interesante que “Ele Não” permite interpretar es que la argumentación que le seguiría para convencer sobre el valor de esta consigna, no es explícita en el mismo enunciado, sino que aparece de diversas maneras, tales como en los cánticos producidos en el espacio público, en las imágenes que lo acompañan, las expresiones vertidas en variados espacios virtuales y redes sociales, en los discursos pronunciados por las y los políticos opositores. En definitiva, la argumentación que este enunciado supone se encuentra, de algún modo, fuera de él, pero, al mismo tiempo, condensado en aquellas dos palabras que cobran un significado especial si es leído a la luz de este contexto particular de oposiciones político-ideológicas. En este sentido, es posible entender que las imágenes y soportes que analizamos en este artículo forman parte del mismo discurso que “Ele Não” inicia. Creemos que la brevedad del enunciado y la elección léxica, lejos de ser un defecto, es una estrategia comunicacional que prefiere el lenguaje de las redes sociales y la simplicidad de las consignas para favorecer una transmisión rápida y concisa del mensaje. Así, se privilegia la función persuasiva, típica del discurso político. Es, entonces, el análisis contextual el que permite llegar a una interpretación cabal de este discurso.

A continuación, analizaremos diferentes materialidades artísticas y visuales y los soportes que contribuyeron a la producción visual del antagonismo.

3.1. “Ele Não” en el espacio público urbano


Figura 1
Figurones
Nacho Doce (Reuters) en Sanchez, F., 2018, 5 de octubre.

Como dijimos antes, la frase "Ele Não" ha circulado tanto por el espacio público virtual como urbano. La mayoría de las intervenciones y recursos artísticos y visuales se propagaron por las calles de distintas ciudades brasileñas en el contexto de grandes movilizaciones sociales. El espacio público es el territorio al cual todos –teóricamente– tenemos acceso y puede ser definido como una esfera de relaciones, fundamentalmente conflictivas, formada por una multitud de prácticas de contestación y negociación cotidiana (Massey, 2008), instancias de participación social que se vinculan con la coyuntura histórica. Estas prácticas modifican y moldean el espacio público, lo conforman y lo definen, muchas de las cuales pueden interpelar al orden de cosas hegemónico, en la medida en que “el espacio ha sido siempre político (Lefebvre, 1974: 222)[11]. Entre dichas prácticas, encontramos las visuales tales como performances e intervenciones de participación colectiva gestionadas desde la sociedad civil.

Las movilizaciones contra Bolsonaro en Brasil, entonces, han desplegado múltiples tipos de intervenciones artísticas y visuales en el espacio público como murales, stencils, pósters, carteles, calcomanías y figurones.[12] En algunos casos, las intervenciones callejeras se componían de imágenes que conjugaban lo icónico con lo textual cuya estética podría llamar la atención al transeúnte. En el caso de la Figura 1, vemos dos figurones de mujeres en tamaño real, sosteniendo cada una un cartel que en conjunto forman la frase "Ele Não".

En este caso, el enunciado que, tal como vimos, es funcionalmente un predicado negativo sobre el candidato presidencial, adquiere un sentido específico al hacerlo circular en el espacio público y sostenido, justamente, por figurones de mujeres, uno de los colectivos atacados por Bolsonaro. Asimismo, la estética vintage e hiperfemenina de los figurones, altera las expectativas de que el sujeto emisor fuese uniforme y estereotipado como militante.

El recurso visual también se ha utilizado en carteles precarios en los cuales primó el mensaje textual: "Ele Não” y “Mulheres unidas contra Bolsonaro” fueron algunas de las frases que acompañaron la movilización en las calles.

Así, “Ele Não”, reafirmado por otras frases como “Ele nunca” y “Ele jamais", actúa como consigna aglutinante en manifestaciones públicas, disputando la ocupación de ese ámbito político y conflictual, espacio rivalizado tanto a través de los discursos como las acciones que allí se desarrollan. Si, por un lado, el espacio público es el espacio administrado por el Estado –en este caso, bajo el Poder Ejecutivo de Michel Temer, responsable del golpe institucional que obligó a dejar el poder a la presidenta petista Dilma Rousseff–, al mismo tiempo, es un “espacio diferente” (Lefebvre, 2013), un “espacio para la resistencia” (Mouffe, 2014), y es de este modo que “Ele Não” cobra un sentido particular. Es interesante interpretar las imágenes de “Ele Não” en el espacio público en relación con lo que sostiene Lefebvre (2013): frente al “espacio homogéneo”,

el espacio se teatraliza y dramatiza. Se erotiza, se entrega a la ambigüedad, al nacimiento común de necesidades y deseos, gracias a la música, gracias a los símbolos y a las valorizaciones diferenciales que desbordan la estricta localización de las necesidades y de los deseos en espacios especializados (Lefebvre, 2013: 422).

Podemos considerar, entonces, que el uso del espacio público en las manifestaciones que estamos analizando es más que una práctica usual, es una forma de construir un espacio “diferente” y “de resistencia” frente a la hegemonía derechista. Es decir, las prácticas textuales, artísticas y visuales conforman también un espacio otro, resistente, que entabla lo que Lefebvre llama “una lucha desigual” entre este y el espacio homogéneo, en este caso, hegemónico.

Al sumarse otros carteles que expresan “Ele Não respeita os dereitos humanos” o que hacen referencia a las mujeres, estos construyen una argumentación que presenta las razones de este rechazo, en este caso, la discriminación contra las mujeres y la falta de respeto a los derechos humanos. Como decíamos antes, si bien “Ele Não” es breve y no desarrolla una explicación detallada sobre la negativa a la que se refiere, son su implantación en el espacio público y la combinación con otros textos, imágenes y símbolos –como el que representa a las mujeres– los que permiten una interpretación cabal como discurso político.

3.2. "Ele Não" en los cuerpos de mujeres y disidencias sexualidades

Por otra parte, durante las movilizaciones contra Bolsonaro, muchas personas decidieron que sus cuerpos fuesen el soporte de la frase "Ele Não". Este compromiso con el cuerpo se ha dado tanto en el colectivo de mujeres como en grupos de disidencias sexuales (Figura 2). Recordemos que Bolsonaro ha proferido, tanto como diputado como en momentos pre-electorales diversos comentarios misóginos y homofóbicos contra las mujeres y la comunidad LGTB. Algunas de sus polémicas y provocadoras frases fueron:

No emplearía (hombres y mujeres) con el mismo salario. Pero hay muchas mujeres competentes.

Ella no merece (ser violada), porque ella es muy mala, porque ella es muy fea, no es de mi gusto, jamás la violaría. Yo no soy violador, pero si fuera, no la iba a violar porque no lo merece. (En 2003 a la diputada del Partido de los Trabajadores María del Rosario, mientras se debatía una ley sobre la violación).

El hijo empieza a mostrarse amanerado, gay, cambia su comportamiento, ¿verdad?, ya oí de algunos aquí…, menos mal que me dieron unos chirlos de chico, mi padre me enseñó a ser hombre.

El 90% de los hijos adoptados (por parejas homosexuales) van a ser homosexuales y se van a prostituir, con seguridad (2018, 28 de octubre, Perfil).

Frente a frases como las previamente citadas, que refuerzan el sistema de dominación patriarcal y la heteronorma (es decir, la supremacía heterosexual del varón blanco), así como alientan directamente al ejercicio de la violencia, el cuerpo de las y los manifestantes se tradujo en territorio de expresión, de comunicación, de disputa y conflicto. Recordemos que, siguiendo a Foucault, “los discursos no solo describen el cuerpo, sino que también formulan y constituyen sus realidades materiales” (Martínez, 2018: 315). Además, “estos significados no son originales y no se encuentran localizados o anclados en el interior de los organismos individuales, sino que circulan en los discursos y prácticas culturales y sociopolíticas significativos e históricamente mutables que describen e inscriben al cuerpo y a la identidad” (Martínez, 2018: 315).


Figura 2
Movilización LGBT
Ramírez, C., 2018, 7 de octubre

En términos de Butler (2008), la materialidad del cuerpo no puede verse al margen de los discursos. En relación con esto, creemos que, en los casos analizados, tanto los discursos de la biopolítica que sustenta un sistema dicotómico de identidades y orientaciones sexuales –uno de cuyos exponentes públicos es el propio Bolsonaro–, como los discursos que discuten la heteronorma y el patriarcado, construyen social y culturalmente los cuerpos de las personas que se manifiestan en contra de Bolsonaro. Es decir, estos cuerpos, al mismo tiempo que se instituyen como territorios de lucha en el espacio público, están atravesados por los discursos de la biopolítica que representa Bolsonaro –pero que se originan y se extienden mucho más allá de él– y por sus propios discursos que sostienen una visión crítica o alternativa. La reivindicación de los derechos de las mujeres y la crítica a la comprensión binaria del género aparecieron entonces como estandartes de los reclamos frente a un sistema que, entre otras cosas, busca dominar y controlar los cuerpos. En definitiva, lo que se reclamó imprimiendo "Ele Não" en los cuerpos es la soberanía de los mismos, una soberanía física, territorial, pero también política. Es decir, a partir de una territorialización política del cuerpo, formulada material y discursivamente al mismo tiempo.

En el caso de las mujeres, es el color violeta el que representa la lucha feminista y la igualdad de género.[13] Este color aparece en la bandera que contiene el hashtag #MulheresContraBolsonaro, trending topics mundial en los días de las movilizaciones. Por otro lado, en la figura 2 aparece la bandera multicolor o LGBT, utilizada como símbolo del orgullo gay, lésbico, bisexual y trans.

3.3. "Ele Não" en la bandera de Brasil

Una de las imágenes que ha circulado en la contienda electoral de 2018 en Brasil es la bandera de dicho país con una metonimia: el reemplazo de “Ordem e progresso” por "Ele Não". “Orden y progreso”, tópico cultural del siglo XIX, una frase de Auguste Comte, remite a que “todos sienten, por una parte, que es imprescindible mantener las bases de la sociedad, pero también se percatan de que las instituciones humanas son susceptibles de perfeccionamientos” (Pinto y Villegas, 1957: 846). Es decir, la necesidad del orden y la armonía para el desarrollo y progreso de la Nación.

En este caso, vemos la imagen de la bandera de Brasil formada por un rectángulo verde con un rombo amarillo, y dentro de este, un círculo azul. El círculo, además de contener la frase “Ele Não”, tiene dibujada la cara de Jair Bolsonaro, estableciendo una relación directa entre su persona y la frase. Respecto a la metonimia, se pueden visualizar dos razones. Una, podría ser una estrategia de comunicación que reemplaza una frase por otra en un emblema de altísimo valor simbólico para el pueblo brasileño y, por lo tanto, se aprovecha un símbolo de jerarquía para imprimir el mensaje negativo hacia la figura del candidato. Otra razón, podría ser que la frase “Ordem e progresso” sea sustituida por “Ele Não” debido a que hay una semejanza entre la idea de “orden” en la concepción positivista de la nación brasileña al momento de crear la bandera –un orden “civilizado”, anti-barbarie- y el “orden” que propone Bolsonaro –impuesto con violencia– así como, en ambos casos, el “progreso” se instituye como una consecuencia inexorable de la ideología del orden.

3.4. "Ele Não" en la imagen que liga a Jair Bolsonaro con Adolf Hitler

Otra de las imágenes de uso extendido se trata de la figura de la comparación entre Bolsonaro y Adolf Hitler –máximo dirigente de la Alemania Nazi– (Figura 3). Aquí, el punto en común que permite la comparación se basa en la semejanza ideológica entre ambos candidatos. La semejanza en el significado entre ambos términos de la comparación se verifica en la idea de que Bolsonaro y nazi o Hitler son equiparables, en la medida en que las ideologías de ambos se componen de premisas que establecen un otro a destruir. El reconocimiento de esta similitud se basó en los discursos de Bolsonaro alimentando el odio, en sus ya mencionadas polémicas declaraciones racistas, sexistas y xenófobas, su aval a la tortura, su desprecio por los derechos humanos y sus consignas de corte nacionalistas y ultraconservadoras. Además, durante toda su campaña, Bolsonaro utilizó la frase “Brasil por encima de todo”, la cual, evocaría una frase alusiva a la supuesta superioridad racial alemana, usada en la antigua versión cantada del himno de ese país (Arnáez, 2019, 1 de enero).


Figura 3
Comparación entre Bolsonaro y Hitler
Ramírez, C., 2018, 7 de octubre.

4. La identificación de un “nosotras/os”

Según Brubaker y Cooper (2001), la identificación es un concepto clave, en tanto “distinción relacional y contingente en un contexto específico, [que] supone prácticas y producciones culturales, una red de relaciones de actores, ciertas formas organizativas, entre otras características que conforman un ‘nosotros’ en oposición a un ‘ellos’” (Capasso, 2019: 51-52). Las identidades colectivas son resultado de procesos de identificación y no pueden ser completamente estables, no se encuentran preconstituidas, no son prepolíticas, sino que se van modificando en la política (Laclau y Mouffe, 2004). A partir de lo analizado en el contexto de la candidatura de Jair Bolsonaro a presidente de Brasil, vemos que la frase "Ele Não" operó como confluencia de oposiciones al candidato y las intervenciones visuales y artísticas que se vincularon con aquella contribuyeron a la producción de un antagonismo expresado en el espacio público. Esta combinación de texto e imágenes colaboró con la identificación amplia de un “nosotras/os”. Además, mientras el uso de diversas materialidades expresivas sirvió para la exposición de una demanda en común, para hacerse visibles en el espacio público, las plataformas virtuales permitieron difundir y convocar a las movilizaciones públicas.

De esta forma, observamos que, bajo la identificación de un “otro” provocador, al cual se ve como una amenaza a la integridad física y a los derechos humanos, se conformó un “nosotras/os” amplio que comenzó con el colectivo de mujeres pero que incorporó a otros sectores sociales. La configuración de una relación “nosotras/os” / “ellos” no debe ser entendida como una relación dialéctica entre ambos que culminaría en una reconciliación y superación de las contradicciones, sino como una oposición irreductible que pone de manifiesto la imposibilidad de eliminar el antagonismo en la sociedad, en la medida en que no puede existir un “nosotras/os” sin “ellos”, una identidad sin diferencia. Esto también significa que siempre existe la posibilidad de que la relación “nosotras/os” / “ellos” devenga amigo/enemigo cuando se comienza a cuestionar la identidad y amenazar la existencia (Mouffe, 2014). Es decir, supone que puntos de vista en conflicto se enfrentan sin ninguna posibilidad de una reconciliación final. Asimismo, consideramos que el miedo y la sensación de inseguridad infundidas por el candidato a partir de sus declaraciones funcionaron como aglutinadores de amplios sectores sociales, por lo que podemos ver cómo fuerzas afectivas que están en el origen de las formas colectivas de identificación funcionan como fuerzas movilizadoras en la escena pública (Mouffe, 2005).

El fenómeno que describimos, además, mostró su poder de articulación en tanto partió de un reclamo puntual de un colectivo (el de las mujeres) y se expandió hacia el resto de la sociedad (incorporando otras minorías y grupos indignados a la movilización), con lo cual incluyó diversos puntos de antagonismos sociales (Richard, 2013). Es interesante remarcar al respecto que si bien otros colectivos más tradicionales, como intelectuales o sindicatos, también publicaron sus manifiestos contra Bolsonaro, no generaron un tipo de movilización y un impacto social y mediático tan fuerte como el logrado por “Mulheres Unidas contra Bolsonaro”.

5. Reflexiones finales

En este artículo trabajamos desde el Análisis crítico del discurso político, los Estudios visuales y la Sociología, entendiendo discurso en un sentido amplio, que incluye intervenciones textuales, artísticas y visuales y privilegiamos el contexto para la comprensión e interpretación. Propusimos abordar, desde esa perspectiva, diversos recursos textuales, artísticos y visuales que, desde la mirada del activismo, se plantearon incidir en la elección presidencial de octubre de 2018 en Brasil. La frase "Ele Não", entendida como enunciado del discurso político, se presentó como un eslogan y vimos cuáles eran sus objetivos, tema y predicado. Asimismo, enfatizamos que este enunciado participó de la construcción de un antagonismo entre un “nosotras/os” y un “ellos”, característicos del discurso político. Advertimos su dimensión evaluativa negativa hacia el candidato y la manera en que formó parte de la polarización ideológica del contexto específico. Analizamos también de qué modo este enunciado breve es argumentado por fuera del mismo, en otros espacios de expresión como las redes sociales, las calles, otros discursos.

"Ele Não" logró aunar diversos grupos y sujetos que, aunque no compartieran una misma organización social o política, ni tampoco se reunieran bajo un programa político concreto, rechazaron simultánea y espontáneamente al candidato presidencial Jair Bolsonaro, su ideología y las políticas que proponía. En este sentido, sostuvimos que "Ele Não" permitió la condensación de diversas posturas bajo una misma identidad de oposición, en la medida que un “nosotros/as” se opuso a un “ellos”, pero cuya resistencia fue tal que podemos hablar de un antagonismo ligado a la idea de enemigo político. Esto se basa en que, según el análisis contextual aquí realizado, la misoginia, el racismo y la homofobia del candidato, expresados con declaraciones que amenazaban la existencia de diversos grupos sociales, tuvieron una fuerza expresiva y una alta difusión de través de diversos medios, lo que llevó a una reacción conjunta de diversos sectores y grupos sociales que ideológicamente se posicionó en las antípodas del discurso de Bolsonaro.

Los recursos que utilizaron estos grupos buscaron visibilizar y exponer el conflicto frente a un candidato que se identificó como una amenaza para los derechos de las mujeres, las poblaciones negra y nordestina, las disidencias sexuales, entre otros. La articulación entre estos sectores de la sociedad bajo la frase "Ele Não" ocurrió en el espacio público de diversas ciudades de Brasil, con epicentro en Río de Janeiro, São Paulo, Belo Horizonte, Porto Alegre, Recife y Fortaleza.

Del análisis realizado podemos concluir que:

  1. 1. El rol de las redes sociales fue central en tanto funcionó como disparador del movimiento que luego se desplegó en el espacio público urbano. Los hashtags #EleNão y #EleNunca se popularizaron tanto en Brasil como en otros países, circulando por Facebook, Twitter e Instagram, así como en las calles.
  2. 2. La participación de las mujeres en estas manifestaciones anti-Bolsonaro tuvo un lugar relevante y ello puede estar relacionado con dos cosas: a) la misoginia expresa del entonces candidato Jair Bolsonaro; b) la ampliación y el resurgimiento del movimiento de mujeres (que excede el ámbito nacional), cuya renovada participación en diversas manifestaciones políticas en la búsqueda del reconocimiento de sus derechos y de la eliminación del patriarcado, ha favorecido el rápido y vehemente rechazo al candidato.
  3. 3. El texto y los recursos artísticos y visuales aunaron voluntades y expusieron voces relegadas o disidentes en el espacio público, expresando, así, el antagonismo con los poderes hegemónicos. Tanto las paredes de la ciudad, como las calles y los cuerpos fueron territorios de comunicación de demandas.
  4. 4. Los diferentes recursos textuales, artísticos y visuales permitieron externalizar demandas, pusieron en escena el conflicto y contribuyeron a que diversos actores sociales se hicieran ver y oír en la escena pública (urbana y virtual). Estos recursos cooperaron en construir marcas de identificación colectiva, mensajes hacia un “otro” antagonista.

En suma, los aportes desde los Estudios visuales y el Análisis crítico del discurso político nos proporcionan herramientas para un análisis transdisciplinar como el propuesto en este artículo, lo cual nos permite ver diversas construcciones simbólicas que operaron en las manifestaciones contra la candidatura presidencial de Bolsonaro. El texto junto con los recursos artísticos y visuales, en tanto “poder de los débiles” (Mitchell, 2014: 13), fueron un medio de expresión y visibilización disidente. Creemos que contribuyeron con la identificación amplia de aquel “nosotras/os” mencionado.

Antes de finalizar, mencionamos brevemente que en el actual contexto de la pandemia por el virus Covid-19, la mala gestión de Bolsonaro -ahora ya como presidente-, que ha redundado en miles de muertos y enfermos, dio origen a otro hashtag como modalidad de protesta: “#ForaBolsonaro” (“Fuera Bolsonaro”), que circula tanto por las redes sociales como es gritado en las calles en conjunto. No podemos certificar que se trate del mismo colectivo analizado en el artículo, pero es importante señalar que la oposición sigue presente, así como continúa constituyéndose como un “ellos” frente a un “nosotras/os” y que las estrategias de uso de las formas de protesta virtuales -especialmente a través de los hashtags- y en el espacio público con frases cortas y contundentes, siguen presentes en la actualidad de Brasil.

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Notas

[*] Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación “Cultura y sociedad en Argentina y Brasil: siglos XX y XXI”, Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de La Plata.
[2] Las elecciones presidenciales en Brasil en 2018 se llevaron adelante en dos instancias: la primera vuelta el 7 de octubre y la segunda, el 28. Bolsonaro ganó las elecciones presidenciales del 28 de octubre con el 55,13 % de los votos.
[3] Si bien no ahondaremos en esta distinción, hemos considerado importante, al menos, definir conceptualmente ambos términos -producciones artísticas y producciones visuales- ya que no se trata de sinónimos. La confusión frecuente entre estos dos y la falta de esclarecimiento conceptual ha llevado a que, en algunos casos, se tome lo visual por lo artístico o viceversa, dificultando una correcta y clara interpretación de los casos empíricos en los que se ha aplicado, por ejemplo, teorías y conceptos referidos al arte a producciones visuales cuyas características son diferentes, especialmente porque no se espera de ellas que circulen como “obras de arte”, ni sean reconocidas como tales.
[4] Para un análisis más exhaustivo sobre las causas del triunfo de Bolsonaro en 2018 y la ola conservadora en Brasil y América Latina, ver Stefanoni (2018).
[5] Ha sido muy difundido el hecho de que, durante una discusión en la Cámara de Diputados, Bolsonaro afirmó que no violaría a la diputada Maria do Rosário porque ella no lo merecía por ser fea. Ver más en Falcao y Guerreiro (2014, 9 de diciembre).
[6] Hashtag se refiere a la palabra o la serie de palabras o caracteres alfanuméricos precedidos por el símbolo #, usado en determinadas plataformas web de internet. Puede traducirse como “etiqueta”.
[7] Es importante marcar la centralidad del colectivo de mujeres en el accionar público frente a Bolsonaro, colectivo que incluso ya se encontraba movilizado desde marzo de 2018, cuando fue asesinada Marielle Franco en Río de Janeiro. Sin embargo, más allá de las particularidades y diferencias que asumió cada uno de los grupos movilizados (minorías raciales, de disidencias sexuales, etc.), en el artículo nos interesa marcar su articulación opositora al candidato de derecha a partir del análisis de diferentes recursos de la acción visuales, artísticos y textuales.
[8] Si bien, tal como se menciona, la oposición visual y artística sucede en el espacio público urbano y virtual (a través del activismo hashtag), el recorte empírico presentado en el artículo responde a la centralidad asumida por el espacio público urbano frente al virtual.
[9] Vemos semejanzas con el No+ Pinochet, del proceso chileno del año 1988. Ver Delgado, 2013.
[10] “Pobre del negro, pobre de la mujer, pobre del gay, pobre del nordestino, pobre del piauiense. Vamos a terminar con eso”. Piauiense es el gentilicio de Piauí, estado del Nordeste de Brasil.
[11] Para profundizar sobre el espacio público y su vinculación con el arte, ver Bugnone (2013).
[12] Los figurones son tipos de pósters pintados a mano y plasmados en fachadas de edificios públicos.
[13] Es preciso mencionar que en el caso de las movilizaciones de mujeres a favor de Bolsonaro, su color fue el verde, identificado como el referente a la identidad nacional.


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