Reseñas
Fernanda Beigel y Fabiana Bekerman (coordinadoras) (2019). Culturas evaluativas. Impactos y dilemas del Programa de Incentivos a Docentes – Investigadores en Argentina (1993 – 2018). CABA: CLACSO; Buenos Aires: CECIC ; Buenos Aires: IEC – CONADU
Fernanda Beigel y Fabiana Bekerman (coordinadoras) (2019). Culturas evaluativas. Impactos y dilemas del Programa de Incentivos a Docentes – Investigadores en Argentina (1993 – 2018). CABA: CLACSO; Buenos Aires: CECIC ; Buenos Aires: IEC – CONADU
Estudios Sociales Contemporáneos, núm. 24, pp. 268-272, 2021
Universidad Nacional de Cuyo

![]() | . Fernanda Beigel y Fabiana Bekerman (coordinadoras) (2019). Culturas evaluativas. Impactos y dilemas del Programa de Incentivos a Docentes – Investigadores en Argentina (1993 – 2018). CABA: CLACSO; Buenos Aires: CECIC ; Buenos Aires: IEC – CONADU. 2019. Buenos Aires. CLACSO. 318pp.. 978-987-722-478-8 |
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El trabajo coordinado por Fernanda Beigel y Fabiana Bekerman pone la lupa sobre el Programa de Incentivos a Docentes Investigadores (PROINCE) y su cultura evaluativa. Este programa surgió en 1993, en un momento donde el Estado asumió un papel protagónico en la política universitaria. Con el objetivo de fomentar y ordenar las actividades de investigación en las Universidades Nacionales, el PROINCE introdujo diversas modificaciones en el campo científico universitario argentino condicionando las prácticas de los/las docentes y configurando una nueva y particular cultura evaluativa.
Esta investigación colectiva, realizada en el Centro de Estudios de la Circulación del Conocimiento Científico (CECIC-UNCuyo, CONICET), analizó distintas aristas del proceso de categorización 2016-2018 del PROINCE a través de dos caminos: por un lado, presenta una reconstrucción histórica y estructural del Programa y, por el otro, brinda un análisis detallado, basado en la observación participante, del proceso de evaluación, de los actores involucrados y de las tensiones que lo atraviesan.
A partir de un estudio introductorio, realizado por Fernanda Beigel y Fabiana Bekerman se despliega un marco teórico acerca de las prácticas evaluativas que servirá de punto de partida para la comprensión del estudio abordado en los sucesivos capítulos del libro.
Entre los varios aportes al debate, las autoras plantean la existencia de un campo científico argentino heterogéneo y marcado por la multiescalaridad. Señalan la existencia de una elite académica bifronte con diversos habitus y estilos de producción y circulación: por un lado, un estilo “uniformizado”, propio de CONICET, con preponderancia de las revistas indexadas como indicador de calidad de las publicaciones; y, por otro lado, un estilo basado en el prestigio docente, propio de PROINCE.
En el Capítulo 1, Fabio Erreguerena señala que en Argentina y, a diferencia de otros países de la región, la instauración del programa se vio condicionada tanto por la previa existencia de un organismo dedicado a la investigación separado de las Universidades (CONICET) como por una larga tradición de autonomía de las Universidades Nacionales. A esto se sumó la intervención de los rectores agrupados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) como agentes activos en la implementación y regulación del Programa, jugando un papel dinámico en los procesos de negociación y búsqueda de consensos, asumiendo un rol crítico y defensivo de la Universidades Nacionales.
El Capítulo 2, escrito por Fabiana Bekerman, comienza con un análisis histórico del surgimiento de PROINCE, su normativa, estructura y funcionamiento. La autora identifica una serie de etapas de evolución y cambios, aunque señala que, a pesar de las modificaciones, la dinámica general de funcionamiento y las instancias decisorias se han mantenido con cierta estabilidad en el tiempo. Asimismo, analiza resultados estructurales de la evaluación en el período 1993-2013, y específicamente, se centra la distribución regional, institucional y disciplinar de los docentes investigadores/as bajo evaluación en la última convocatoria. Los resultados indican un aumento del número de docentes, a pesar del mínimo monto monetario que representa el incentivo en sus salarios. Esto puede explicarse por los criterios de evaluación más abarcativos, heterogéneos y autónomos que diferencian la cultura evaluativa de PROINCE de otras, y por el carácter simbólico que esta evaluación supone.
Precisamente, los capitales simbólicos en juego son objeto de análisis del capítulo siguiente bajo la autoría de Fernanda Beigel. Luego de un pequeño recorrido por la evolución de los dos programas de ciencia pública del país, la autora profundiza en los estilos de producción y perfiles de circulación de CONICET y de los/las docentes investigadores/as no CONICET con el objetivo de comprender qué tipo de capitales simbólicos detentan estos/as académicos/as. Estas dos carreras de investigación dan lugar a dos perfiles de investigador/a que conviven en las universidades nacionales. Por un lado, quienes forman su carrera en CONICET, tienen perfiles altamente internacionalizados. Por otro lado, quienes portan categoría PROINCE y no se vinculan a CONICET, se destacan por un habitus local que alcanza altos niveles de reconocimiento institucional en las Universidades.
inalmente, Beigel compara las características de la evaluación en PROINCE y en CONICET. De ello surge que la jerarquía de los criterios de evaluación en uno y otro tiene efectos de un espejo casi invertido. Por ejemplo, mientras que en CONICET se evalúan los/las aspirantes en base a las publicaciones internacionales y a su factor de impacto, en PROINCE los indicadores bibliométricos no tienen un peso tan importante a la hora de la evaluación.
Como cierre de la primera parte, Maximiliano Salatino se centra en las revistas científicas de Argentina. El autor constata una larga tradición editorial en el país, con rasgos particulares: la mayoría de las revistas son editadas por Universidades Nacionales y muy pocas buscan ser indexadas. Además, coexisten formas de circulación: un primer gran grupo que se editan solamente en papel y ostentan una circulación local y restringida, y otro grupo que posee formato digital que apuntan a espacios regionales y a su inclusión en bases de acceso abierto a la vez que buscan formar parte de bases mainstream.
El Capítulo 5, escrito por Víctor Algañaráz, pone su atención en las “prácticas evaluativas” desplegadas en los Comités Evaluadores (CE). De esta manera, observa dos tipos de prácticas: una vertical-estandarizada, mayoritariamente observada, muy apegada al instrumento de evaluación y con la preeminencia de algún/a evaluador/a por sobre los demás; y otra horizontal- interpretativa con mayor consenso entre los/las evaluadores/as, pero mucho menos habitual. Si bien se verifica que no existen criterios unificadores entre quienes evalúan con respecto a la calidad de la investigación de sus colegas, ni una única forma de llevar adelante la evaluación, estos asientan finalmente sus juicios de valor en los instrumentos y estándares definidos por el Programa.
Si se trata de focalizar en procesos de evaluación es necesario detenerse en la clasificación disciplinar, ya que esta opera como principio organizador de las representaciones de los y las evaluadores/as de la investigación científica. Así, en el Capítulo 6, Osvaldo Gallardo analiza la incidencia que tiene “lo disciplinar” en el proceso de evaluación. En primera instancia, pone de manifiesto las particularidades de la organización disciplinar de PROINCE, para luego y a partir del rescate de las miradas y opiniones de investigadores/as, descubrir la existencia de un par de esquemas binarios para la comprensión del proceso de evaluación por parte de sus agentes: ciencias exactas y ciencias sociales, por un lado, e investigación básica y ciencia aplicada, por el otro. Estas oposiciones instauran representaciones sobre el deber ser de la evaluación que, muchas veces, generan focos de tensión al interior de los comités evaluadores, pero no ponen en cuestión en proceso mismo de categorización y no repercuten en la asignación de los puntajes.
En el Capítulo 7 Roberto Salim y Paola Bayle, analizan la experiencia de la Comisión Regional de Categorización Centro Oeste durante todo el proceso de evaluación y resultados de la Categorización 2016-2018. Se presenta un análisis cualitativo y cuantitativo del proceso evaluativo en general, de la composición de la Comisión y de los Comités de Evaluación focalizando en la dinámica de trabajo y en las tensiones observadas in situ. Esta Comisión presenta una marcada heterogeneidad estructural entre las instituciones que la componen, observable en la variación de algunas características como la dimensión, trayectoria y participación en el PROINCE. En cuanto a la evaluación, tal cual se observó en el Capítulo 5, los comités llevaron adelante diversas modalidades de trabajo, aunque que se ajustó a lo estipulado en el Manual de Procedimientos, achicando el ya estrecho margen de autonomía de los Comités. Asimismo, como complemento, este capítulo exhibe un análisis estadístico descriptivo de un amplio abanico de variables de los resultados definitivos de la categorización.
Finalmente, Fabiana Bekerman, en el Capítulo 8, indaga en los aspectos académicos legitimados por el programa y en las tensiones presentes en los elementos a evaluar. Para ello analiza tanto la composición y distribución de los puntajes de la Grilla de Evaluación, como las prácticas evaluativas concretas. Su trabajo le permite concluir que el PROINCE aplica un instrumento conservador que deja poco margen a la autonomía de los evaluadores, pero que, a su vez, abre posibilidades a perfiles docentes diversos y es permeable a las asimetrías del campo científico universitario argentino.
En definitiva, podemos decir que “Culturas evaluativas. Impactos y dilemas del Programa de Incentivos a Docentes – Investigadores en Argentina (1993 – 2018)” se constituye en un gran aporte a la comprensión del peso de la evaluación académica en la dinámica científica mundial y, más particularmente, a las características que esta reviste en América Latina. Con la predominancia culturas evaluativas basadas en la mercantilización de la ciencia, lo mainstream y el factor de impacto como significado de calidad, este trabajo señala al PROINCE como prueba de existencia de culturas evaluativas que rompen estos moldes y que, por el contrario, encuentran en lo “local” su valor y fortalezas.