Percepción de conflicto intergrupal y su relación con la adherencia a creencias esencialistas*
Perception of The Intergroup Conflict and its Association with the Attachment to Essentialist Beliefs
Percepción de conflicto intergrupal y su relación con la adherencia a creencias esencialistas*
Universitas Psychologica, vol. 16, núm. 1, pp. 1-12, 2017
Pontificia Universidad Javeriana

Recepción: 11 Diciembre 2013
Aprobación: 23 Enero 2017
Financiamiento
Fuente: FONDECYT
Nº de contrato: 1110011
Financiamiento
Fuente: FONDECYT
Nº de contrato: Grant 1140947
Descripción del financiamiento: El artículo tuvo financiación por parte de FONDECYT 1110011 y al Grant 1140947.
Resumen: La presente investigación trata del efecto que la percepción de una relación de conflicto entre dos grupos (endogrupo y exogrupo) tiene sobre la adherencia a creencias esencialistas. La hipótesis es, entonces, que la percepción de un mayor nivel de conflicto entre el endogrupo y un exogrupo tendrá como consecuencia el aumento en la adhesión a creencias esencialistas, esto es, a considerar la existencia de los grupos como consecuencia de elementos profundos compartidos por sus miembros, que los convierten en grupos reales y naturales (no creados socialmente). Esta hipótesis se enmarca en una nueva mirada de esta teoría implícita que busca comprender, más que sus consecuencias negativas, sus posibles ganancias secundarias para el grupo que las posee. En dos estudios similares (n1 = 180, n2 = 162), que utilizaron un muestreo no aleatorio intencional y un diseño no experimental correlacional, se midieron dos variables: 1) percepción de conflicto y 2) creencias esencialistas respecto al propio grupo y otro diferente. Los resultados van en la dirección de nuestras predicciones indicando que, efectivamente, ambas variables se encuentran vinculadas. Se discute en torno a la interpretación causal de estos resultados y sus limitaciones.
Palabras clave: esencialismo, identidad social, dinámica intergrupo.
Abstract: This research covers the perception in a relationship of conflict between two groups (ingroup and outgroup), has on attachment to essentialist beliefs. Thus, the hypothesis states that a higher level of conflict perception between the two groups mentioned above will result in the increase of essentialist beliefs. This view considers that these groups exist as a consequence of how their members shared some deep elements, thus turning them in real and natural groups (essence). This hypothesis establishes a new way to focus this implicit theory that seeks to understand not only its negative consequences but also its possible contribution to maintaining a propitious social identity. In two similar studies (n1 = 180, n2 = 169), that used a non-random sampling, a non-experimental cross-correlational design, the two variables were measured: “conflict’s perception” and “essentialist belief regarding ingroup and an outgroup”. The results go in the direction of our predictions, showing that both variables are related. The discussion is about a causal interpretation of these results and their limitations.
Keywords: essentialism, social identity, intergroup dynamics.
El esencialismo psicológico puede ser entendido como una red de creencias respecto a lo que hace que un grupo sea como es (Bastian & Haslam, 2008). Principalmente, se refiere al fenómeno en el que ciertas categorías sociales son entendidas como producto de la existencia de una esencia común (Medin, 1989). Esta esencia, compartida por todos los miembros de un grupo, determinaría tanto las características externas u observables en un miembro del mismo (fenotipo) como ciertas características internas (genotipo) (Yzerbyt, Corneille, & Estrada, 2001; Yzerbyt, Estrada, Corneille, Seron, & Demoulin, 2004).
La psicología social se ha interesado en el origen de esta creencia. Rothbart y Taylor (1992) proponen que creer que las categorías sociales poseen una “esencia” es el producto de un error que surge cuando “olvidamos” que las categorías naturales, tales como los metales o las rocas, no son equivalentes a las categorías sociales que surgen de y en la interacción social. El estudio de las consecuencias del esencialismo para las relaciones intergrupo han revelado que esta creencia no favorece el entendimiento entre los grupos. El esencialismo resulta en una percepción más dicotómica de la realidad social, donde las diferencias entre los grupos se acentúan y son evaluadas como más difíciles de superar (Estrada, Yzerbyt, & Seron, 2004). Respecto al fenómeno de los estereotipos y los prejuicios, la presencia de creencias esencialistas enfatiza su presencia, rigidizándolos y facilitando que sean vistos como indiscutibles. El esencialismo contribuye a justificar y racionalizar la división social existente (Manchi, Chen, Roisman, & Hong, 2007; Yzerbyt et al., 2004; Yzerbyt & Rogier, 2001), e incluso se ha asociado a la tendencia a infrahumanizar a los grupos a los que no se pertenece, considerando a sus miembros como menos humanos que los de nuestros grupos (Leyens et al., 2000; Leyens et al., 2001; Vaes, Paladino, & Leyens, 2002). Las personas que poseen esta creencia asignan a su propio grupo la “esencia humana”. Ya que cada grupo posee una esencia exclusiva y única, la consecuencia de esta asignación es que los grupos diferentes al propio resultan poseedores de una esencia “menos humana”. Un grupo menos humano puede ser visto como peligroso para el endogrupo, impulsando acciones de agresión preventiva (Bar-Tal, 1998). Más recientemente, los efectos perversos del esencialismo han sido estudiados en sus consecuencias en el multiculturalismo (Bernardo et al., 2016), los procesos cognitivos intragrupales (Chao & Kung, 2015), los roles paternos (Park, Banchefsky, & Reynolds, 2015; Rosa, 2016) e incluso en el envejecimiento y visión de futuro (Weiss, Job, Mathias, Grah, & Freund, 2016)
Una nueva línea de investigación sobre el esencialismo se centra en otros aspectos del fenómeno. Ya que se trata de una creencia que ha mostrado ser sensible (modera) a otras variables, ha surgido la pregunta de si su origen tiene o no un sentido estratégico para los individuos y grupos que la poseen. Morton y su equipo (Morton, Hornsey, & Postmes, 2009; Morton & Postmes, 2009; Morton, Postmes, Haslam, & Hornsey, 2009), postulan que las creencias esencialistas no suelen ser tan estables como se piensa. Existe evidencia empírica, por ejemplo, de que su asociación con el prejuicio racial depende de la manera como se aborda esta categoría social. Si un miembro de un grupo mayoritario evalúa a un miembro de su propio grupo (por ejemplo, en el caso de la “raza”), su apreciación tiende a “des-esencializar” la categoría, es decir, a verla como menos natural, menos inductiva y menos estable. Cuando se trata de evaluar a un miembro de un exogrupo minoritario, en cambio, se esencializa su percepción de la categoría social. La conclusión de estos investigadores es que las creencias esencialistas se activan para excluir a los otros, pero desaparecen si implican la exclusión del propio grupo. Esta hipótesis también ha encontrado apoyo empírico en estudios sobre el sexismo que se asocia positivamente con el esencialismo cuando los participantes varones se enfrentan a la evaluación de una situación de inequidad entre hombres y mujeres, y que evoluciona en la dirección de buscar el equilibrio de la relación entre los géneros (Morton et al., 2009). Cuando se trata de minorías, el esencialismo es utilizado para enfrentar la devaluación de su identidad social (marginación), pero desaparece cuando la minoría es reconocida pero degradada, por ejemplo frente a la discriminación (Morton & Postmes, 2009). Las minorías tienden a esencializar la cultura cuando son llamadas a la “asimilación cultural”, mientras que la des-esencializan cuando son enfrentados a la discriminación (Verkuyten, 2004; Verkuyten & Reijerse, 2008). Schor y Weed (1994) señalan que el esencialismo resulta estratégico, ya que los grupos minoritarios lo utilizan para movilizarse y promover los cambios sociales. A partir de sus estudios, Mahalingam (2003) concluye que los grupos aventajados (de alto estatus social) tienden a auto-esencializar a sus grupos. De esta forma, su visión de la realidad se estabiliza y “asegura” la permanencia de su posición social. Todos estos hallazgos apuntan a un origen motivacional de las creencias esencialistas que se vinculan con la conservación o búsqueda de una identidad social positiva (Tajfel, 1972).
Cuando se habla de identidad social satisfactoria, se hace referencia a la percepción de pertenencia de un individuo a un grupo que posee una valoración social positiva y estable en el tiempo. La positividad se logra luego de un proceso de comparación social que beneficia al propio grupo en relación con otro u otros grupos del entorno social (Tajfel & Turner, 1986). Cuando la identidad social es valorada positivamente, tanto por el propio grupo como por otros grupos del ambiente social, esta es percibida como legítima y estable (se mantiene en el tiempo). En los casos en que la comparación social deja a la identidad social del endogrupo en una posición desfavorecida, en términos de su estatus respecto al exogrupo, se produce una insatisfacción, que el individuo solo o junto a su grupo busca contrarrestar (Tajfel, 1981). Uno de los elementos que se consideran como determinantes en la decisión de cómo se enfrentará una identidad social negativa, es la estabilidad existente en la relación con los exogrupos. Se evalúa si la valencia de la identidad social puede o no ser dinámica en función del equilibrio de las relaciones intergrupales. El contexto relacional intergrupal puede ser definido como el conjunto de intercambios entre grupos que comparten un determinado ambiente social. Tradicionalmente, se acepta que las relaciones intergrupales se definen a partir de un continuo que va desde la cooperación al conflicto, pasando por un punto neutro intermedio.
La cooperación intergrupal consiste en poseer objetivos comunes para el endogrupo y el exogrupo que pueden ser alcanzados simultáneamente. Requiere que cada grupo, que se percibe inicialmente como superior al otro, “renuncie” a esta superioridad para nivelarse en valencia y estatus al otro. La asimetría de estatus y poder está en la base del conflicto y moviliza al grupo en la dirección de hacer lo que es “bueno” para su propio grupo, centrándose de forma egoísta en sus propios objetivos (Choi, Chowdhury, & Kim, 2014; Weisel & Zultan, 2016). En el contexto de cooperación intergrupal, cada identidad permanece a salvo de amenazas que pudieran interferir en su positividad, lo que permite que ambos grupos alcancen una valencia satisfactoria (Allport, 1954).
Por el contrario, el conflicto es la percepción de incompatibilidad ya sea de las acciones y/o de los objetivos perseguidos por dos o más grupos. Una consecuencia inicial de la presencia de este tipo de relación intergrupal, es la acentuación de la similitud intragrupo y de la diferencia intergrupo. Este contexto intergrupal, “amenaza” a la identidad social positiva, puesto que la persecución de objetivos que solo pueden ser alcanzados por un grupo, determina que uno de ellos inevitablemente resultará superior al otro. Frente a la amenaza (real o imaginaria) que genera la situación de conflicto, surge un sentimiento que Stephan y Stephan (1985) denominaron “ansiedad intergrupal”. Este estado tiene diversas implicaciones tanto a nivel afectivo (tendencia a extremar respuestas negativas hacia el exogrupo), conductual (evitación, agresión, entre otras) y cognitivo (simplificaciones en el procesamiento de la información basadas en las expectativas estereotipadas acerca del exogrupo). Las relaciones de conflicto tienen consecuencias importantes también en lo intragrupal que han sido observadas con particular intensidad en el caso de identidades sociales reales y significativas para los miembros de un grupo (Chowdhury, Jeon, & Ramalingam, 2016).
La relación entre los diferentes tipos de contexto intergrupal y creencias tales como el esencialismo han sido escasamente estudiados. Como se ha citado anteriormente, existen algunas investigaciones que se han interesado en la forma como el esencialismo se presenta en grupos mayoritarios vs. minoritarios o en grupos dominantes vs. discriminados. Todos ellos han establecido como marco de interrelación intergrupal, relaciones de conflicto implícito entre los grupos. Como se sabe, el esencialismo como teoría implícita constituye una estrategia cognitiva de cambio social que simplifica y “reifica” la realidad social y, necesariamente, los contextos intergrupales presentes. El objetivo de los dos estudios que se presentan a continuación fue determinar la relación entre la percepción de conflicto intergrupal y la adhesión a creencias esencialistas. La hipótesis de base es que, ya que la creencia esencialista puede ser comprendida como funcional a una identidad social que ha sido amenazada, se espera que se presenten en mayor medida cuando los grupos se enfrentan o, como en este caso, perciben situaciones de conflicto intergrupal.
Estudio 1
Este estudio indaga respecto a la relación existente entre las variables percepción de conflicto y adhesión a variables esencialistas. Fue realizado en un contexto sociopolítico caracterizado por un conflicto reciente real, entre los dos grupos en evaluación exogrupo (santiaguinos) y endogrupo (magallánicos). La situación de conflicto se define en la existencia de una desigualdad de estatus (poder), en el que el exogrupo metropolitano es mayoritario y tiene poder político sobre las decisiones que afectan al endogrupo, que es regional y minoritario.
Método
Muestra
Para este estudio se utilizó un muestreo no probabilístico de tipo accidental, conformado por 180 participantes. Los criterios e inclusión fueron ser magallánico (endogrupo) y mayor de edad. Un 55 % de los participantes era de género femenino y el 45 % restante, masculino. El rango de edad oscilaba entre los 18 y los 68 años.
Diseño
Se utilizó un diseño no experimental transversal correlacional. El diseño contempla como variables la adhesión a creencias esencialistas del endogrupo y la percepción de la valencia de la propia identidad.
Instrumentos
Cuestionario de Percepción de Conflicto
Esta escala creada para este estudio, está conformada por 10 afirmaciones que se responden sobre una escala tipo Likert de 7 puntos (1: para nada de acuerdo a 7: totalmente de acuerdo). Su objetivo es medir el grado de percepción de conflicto intergrupo, siendo “magallánicos” en endogrupo y “santiaguino” el exogrupo. Algunos ejemplos de ítems son: “Entre los magallánicos y los santiaguinos existe una relación de conflicto”, “Los santiaguinos tienen dificultad para comprender el punto de vista de los magallánicos”, entre otros. Fue construida siguiendo las siguientes etapas: (1) definición del constructo, (2) descripción de sus aspectos cognitivos, afectivos y comportamentales, (3) construcción de ítems, (4) evaluación de validez aparente y de contenido, utilizando la técnica de jueces expertos, (5) aplicación piloto y (6) evaluación de su validez de constructo mediante AFE (un solo factor explicando el 55 % de la varianza) y de confiabilidad (fiabilidad observada α = 8.93).
Escala de esencialismo (Estrada, 2003)
Construida para determinar la presencia de creencias esencialistas fundamento de una categoría social. Se basa en las proposiciones teóricas de Rothbart y Taylor (1992) y Yzerbyt y Schadron (1996) quienes profundizaron y sistematizaron en la descripción del “síndrome esencialista”. Esta escala contiene 11 ítems evaluados sobre escalas tipo Likert de 6 puntos (desde 1: para nada de acuerdo hasta 6: totalmente de acuerdo). Mide la concepción esencialista de las diferencias en la personalidad, los comportamientos, los hobbies, las competencias o habilidades y las creencias. Mayor puntaje en esta escala indica una mayor adhesión a las creencias esencialistas. Dado que se trata de una adaptación de la escala existente, se considerará que su validez de contenido se encuentra lograda previamente. Fue presentada en dos versiones, una para medir esencialismo magallánico (endogrupo) y otra para medir esencialismo santiaguino (exogrupo). La confiabilidad para ambas versiones fue aceptable (endogrupal: α = 0.89; exogrupal: α = 0.84).
Procedimiento
Los participantes fueron contactados en sus lugares de estudio y de trabajo. Fueron enterados sobre los objetivos generales del estudio; aceptaron voluntariamente participar firmando un consentimiento informado y contestando los dos instrumentos simultáneamente (autoaplicación). En todos los casos, la aplicación fue individual y se realizó en dependencias del laboratorio de la unidad. Al finalizar, se respondieron sus preguntas y se les agradeció su participación.
Resultados
Esencialismo psicológico
El promedio observado de esencialismo endogrupo (magallánico) fue de 4.87 (DE = 0.81). Este puntaje superó al reportado por la literatura previa (Estrada & Avendaño, 2008) en una muestra similar, M = 4.2, t(179) = 11.12, p = 0.001 (Mdif = 0.68, IC95% [0.56 , 0.79]).
El promedio de esencialismo exogrupal (santiaguino) alcanzó a un 4.12 (DE = 0.87), lo que superó el puntaje intermedio teórico de la escala, M = 3.5, t(179) = 9.59 p = 0.001, (Mdif = 0.62, IC95% [0.5 , 0.75]). En otros términos, la adhesión a creencias esencialistas sobre el exogrupo es alta.
Ambos promedios muestran diferencias significativas, indicando que los puntajes de esencialismo endogrupo son superiores al del esencialismo exogrupo tc(179) = 12.44, p = 0.001 (Mdif = 0.38, IC95% [0.32 , 0.44]). Ambos puntajes están correlacionados positivamente, r(180) = 0.54, p = 0.001.
No se observaron diferencias en ninguna de las dos medidas de esencialismo, al compararlos según género. No obstante, se encuentra una correlación positiva entre la edad de los participantes y el esencialismo endogrupal (r(180) = 0.19, p = 0.01) y exogrupal (r(180) = 0.27, p = 0.001).
Percepción de conflicto intergrupal
El promedio observado de percepción de conflicto fue de 5.17 (DE = 0.95). Este puntaje superó el puntaje intermedio teórico de la escala M = 4, t(179) = 13.19 p = 0.001(Mdif = 1.57, IC95% [1.41 , 1.73]). En otros términos, la adhesión a percibir conflicto respecto al exogrupo es alta. Los puntajes de esencialismo magallánico (endogrupo) fueron regresados según percepción de conflicto, indicando que esta variable predice un 14.1 % de la varianza (β = 0.38, p = 0.001), [95 %IC 0.19 – 0.39]. Se realizó la misma operación para la variable esencialismo santiaguino (exogrupo). En este caso, la percepción de conflicto explica un 13.3 % de la varianza (β = 0.37, p = 0.001, [95 %IC 0.19 – 0.4]. Con el objetivo de visualizar este efecto, la percepción fue dividida en terciles y se representaron las medias de esencialismo endo y exogrupal para cada uno de dichos grupos (Figura 1).

Discusión
El objetivo de este estudio fue indagar si la percepción de un mayor nivel de conflicto entre el endogrupo y exogrupo se acompaña de un aumento en la adhesión a las creencias esencialistas. Los resultados van en esta dirección, indicando que altos puntajes en percepción de conflicto se acompañan de altos puntajes de esencialismo y viceversa. Se interpreta esta relación de manera causal, es decir, la percepción de conflicto afectando al esencialismo, debido a razones teóricas y no empíricas. La teoría indicaría que el esencialismo es dinámico y podría verse afectado por el tipo de relación intergrupal (Stephan & Stephan, 1985). El promedio de esencialismo observado es superior al reportado por las investigaciones previas en este grupo, lo que podría explicarse por el contexto sociopolítico marcado por un conflicto intergrupal reciente. Este promedio, sería entonces, el resultado residual de la situación de tensión vivida dentro del año anterior al de la toma de datos.
Estudio 2
El segundo estudio tuvo como objetivo replicar los resultados obtenidos en el Estudio 1, y establecer la presencia del hipotetizado “efecto residual” del contexto de conflicto intergrupal reciente, que explicaría los promedios altos observados en las medidas de esencialismo.
Método
Muestra
Mediante un muestreo no probabilístico de tipo accidental se reclutaron 169 participantes. Los criterios de inclusión fueron: ser magallánico y mayor de edad. Un 57.4 % de los participantes pertenece al género femenino y el 42.6 % restante al género masculino. El promedio de edad fue de 32.5 años (DE = 16).
Diseño
Se utilizó un diseño no experimental transversal correlacional con las mismas variables que en el Estudio 1.
Instrumentos
Tanto el cuestionario de percepción de conflicto (α = 0.85) como la escala de esencialismo (endogrupal: α = 0.84; exogrupal: α = 0.9) fueron los mismos que los utilizados en el estudio anterior.
Procedimiento
Los participantes fueron contactados en sus lugares de estudio y de trabajo. Luego de firmar el consentimiento informado contestaron a los instrumentos en una sola sesión. La aplicación fue tanto individual como grupal. Al finalizar, se dio respuestas a sus preguntas y se les agradeció su participación.
Resultados
Esencialismo psicológico
El promedio observado de esencialismo magallánico fue de 4.74 (DE = 1.07). Este puntaje superó al reportado por la literatura previa (Estrada & Avendaño, 2008) en una muestra similar, M = 4.2, t(168) = 6.47, p = 0.001 (Mdif = 0.54, IC95% [0.37 , 0.7]). El promedio de esencialismo exogrupal (santiaguino) fue de 3.89 (DE = 1.03), inferior al observado en el Estudio 1, M = 4.12, t(168) = -2.59 p = 0.01 (Mdif = -0.23, IC95% [-0.38 , -0.07]).
Ambos promedios muestran diferencias significativas, indicando que los puntajes de esencialismo magallánico son mayores que el santiaguino tc(168) = 12.02, p = 0.001 (Mdif = 0.84, IC95% [0.7 , 0.95]). Ambos puntajes se encuentran correlacionados positivamente, r(169) = 0.61, p = 0.001.
Al igual que lo reportado para el Estudio 1, no se observan diferencias en ninguna de las dos medidas de esencialismo al compararlos según género. Se observa una correlación positiva entre la edad de los participantes y el esencialismo endogrupal (r(169) = 0.31, p = 0.001) y exogrupal (r(169) = 0.34, p = 0.001).
Percepción de conflicto intergrupal
El promedio observado de percepción de conflicto fue de 4.76 (DE = 1.16). Este puntaje resultó inferior al observado en el Estudio 1, M = 5.17, t(168) = -4.54 p = 0.001 (Mdif = -0.41, IC95% [-0.58 , -0.23]).
Los puntajes de esencialismo magallánico (endogrupo) fueron regresados según percepción de conflicto, indicando que esta variable predice un 38.9 % de la varianza (β = 0.62, p = 0.001), [95%IC 0.47 – 0.7]. Se realizó la misma operación para la variable esencialismo santiaguino (exogrupo). En este caso, la percepción de conflicto explica un 32 % de la varianza (β = 0.57, p = 0.001, 95% [IC 0.39 – 0.62]. Con el objetivo de visualizar este efecto, la percepción fue dividida en terciles y se representaron las medias de esencialismo endo y exogrupal para cada uno de dichos grupos (Figura 2).

Discusión
Los resultados del segundo estudio replican los hallazgos del estudio anterior. Se observa una asociación directa y significativa entre la percepción de conflicto intergrupal y la adherencia a creencias esencialistas tanto del propio grupo como del otro grupo involucrado en el conflicto. Los promedios, tanto de percepción de conflicto como de esencialismo (endo y exogrupal), resultaron significativamente menores a los reportados en el Estudio 1. Ya que este estudio se realizó cerca de 8 meses después del anterior, se atribuyen estos cambios al distanciamiento temporal del conflicto intergrupal ocurrido en el pasado reciente. Desde esta perspectiva, la relación entre las variables se reproduce, pero los niveles de ambas variables no representarían la línea base de la muestra evaluada, los que podrían continuar disminuyendo durante un tiempo no determinado.
Discusión y conclusiones
El objetivo de estos estudios fue explorar la relación entre la percepción de conflicto y la adhesión a creencias esencialistas respecto al endo y exogrupo. Teóricamente, el contexto de conflicto intergrupal amenaza la identidad social positiva, ya que perseguir objetivos que solo uno de los grupos logrará alcanzar, resulta inevitablemente en que el estatus de este sea considerado como superior al otro (Sherif & Sherif, 1979).
La hipótesis formulada fue que el esencialismo aumenta cuando los grupos se enfrentan a situaciones de conflicto intergrupal, porque esta creencia solidifica las fronteras de la categoría social, permitiendo mayor cohesión interna, colaborando así con el enfrentamiento del conflicto.
Las investigaciones sobre el esencialismo son consistentes en señalar que una consecuencia de esta creencia para el endogrupo es la percepción de homogeneidad intragrupal (Estrada, Yzerbyt, & Seron, 2004). Los resultados correlacionales-causales indican que la percepción de conflicto explica tanto el esencialismo hacia el propio grupo como hacia un exogrupo relevante en dicho conflicto. En este sentido, la percepción de conflicto no solo estabiliza las fronteras del propio grupo, sino que reifica la realidad social, favoreciendo el desarrollo de una mirada esencialista del exogrupo. Estudios anteriores, mostraron que las personas esencialistas suelen percibir diferencias más importantes y difíciles de cambiar, cuando evalúan las relaciones intergrupales (Estrada et al., 2004). Investigaciones sobre conflicto ya habían establecido un aumento en la percepción de diferencias entre los grupos y similitud al interior de cada uno (Stephan & Stephan, 1985). Estos resultados aportan soporte empírico a los postulados de Morton y Postmes (2009; véase también Morton, Hornsey et al., 2009; Morton, Postmes et al., 2009), que ven al esencialismo como un fenómeno dinámico, que tiene un sentido estratégico para los que lo adoptan.
La asociación observada en ambos estudios puede ser calificada como robusta, a pesar de estar bajo la influencia de un efecto de contexto. El promedio de esencialismo fue, en ambos estudios, superior al históricamente reportado por otros hallazgos en la misma población (Estrada & Avendaño, 2008) y mostró una evolución que se manifestó en una baja significativa de los promedios luego del tiempo transcurrido entre la recolección de datos del Estudio 1 y del Estudio 2. La situación de conflicto real ocurrida a pocos meses del primer estudio resulta la explicación más parsimoniosa para lo observado.
Evidentemente, la interpretación causal del fenómeno observado, que presenta la percepción de conflicto como la variable independiente y al esencialismo como la variable dependiente, fue resultante del soporte teórico. El diseño utilizado no permite establecer una clara relación causa-efecto. Consideramos que la presente investigación es el punto de partida para experimentos posteriores que pudiesen confirmar dicha relación causal entre las variables percepción de conflicto o cooperación y esencialismo. Algunas implicancias del avance en la comprensión de la relación entre estas variables en el contexto intragrupal apuntarían a la comprensión de fenómenos intragrupales que están a la base de la insatisfacción identitaria y movimientos tales como la división grupal. En el contexto intergrupal, por otra parte, variables como el conflicto podrían revelarse como moderadoras o moderatrices de tensiones identitarias entre los grupos. El estudio del esencialismo, como estrategia intragrupal, conduce a comprender dicha creencia como algo más que una teoría implícita acerca del origen de los grupos que acarrea inevitablemente efectos perversos en lo intergrupal. Avanzar en la comprensión de su dinámica podría conducirnos a comprenderla como una estrategia de enfrentamiento de situaciones intergrupo, en las que el endogrupo requiere fortalecer su pertenencia al mismo, reificar la realidad social o, por el contrario, facilitar el que dos grupos, en este caso de una misma nación, se perciban a sí mismos como profunda e inevitablemente diferentes, potenciando, por ejemplo, el secesionismo o separatismo. Futuras investigaciones se ocuparán de estas cuestiones que tienen, potencialmente, un alto interés en la comprensión de las dinámicas sociales cotidianas.
Agradecimientos
El artículo tuvo financiación por parte de FONDECYT 1110011 y al Grant 1140947.
Referencias
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Notas
Notas de autor
Información adicional
Para citar este
artículo: Estrada Goic, C. A., Epuyao Santana, A., Salinas
Heim, M.T., & Aguilar Maldonado, P. (2017). Percepción de conflicto
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