Artículo de investigación
El Amigo de la Infancia, primer periódico dedicado a los niños en Morelia, Michoacán, México, 1875-1876
El Amigo de la Infancia, the First Newspaper for Children in Morelia, Michoacán, Mexico, 1875-1876
El Amigo de la Infancia, premier journal consacré aux enfants à Morelia, Michoacán, Mexique, 1875-1876
El Amigo de la Infancia, pierwsza gazeta dla dzieci w Morelii, Michoacán, Meksyk, 1875-1876
El Amigo de la Infancia, primer periódico dedicado a los niños en Morelia, Michoacán, México, 1875-1876
Debates por la Historia, vol. 12, núm. 2, pp. 101-122, 2024
Universidad Autónoma de Chihuahua

Recepción: 04 Noviembre 2023
Aprobación: 16 Marzo 2024
Publicación: 31 Julio 2024
Resumen: El presente trabajo es una investigación documental realizada fundamentalmente con publicaciones resguardadas en la Hemeroteca Pública “Mariano de Jesús Torres” de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Se centra en el estudio del periódico El Amigo de la Infancia, cuyo limitado tiraje ocurrió entre 1875 y 1876 en la ciudad de Morelia, Michoacán, México. El objetivo del presente documento es mostrar una de las formas en que se utilizó a la prensa para instruir a los niños de la época. Aunque era un sector pequeño de la sociedad que tenía acceso al periódico, se dio un gran impulso a la educación con este material, sin ser un instrumento oficial publicado por el Estado. En él se publicaban además noticias sobre lo que acontecía en los asuntos educativos y financieros, no solo de la localidad, sino incluso nacionales, temas relacionados con las matemáticas, geografía, meteorología, cosmografía y la formación moral. En el texto se promovía también el nacionalismo, por ser un tema en boga en la temporalidad de sus publicaciones. El periódico, editado en su primer número en septiembre de 1875, publicó varias notas sobre la importancia de la higiene, pues ya en ese tiempo se asociaban las enfermedades con las inadecuadas medidas sanitarias. Para la realización del documento se revisó todo el tiraje del periódico, que consta de 17 números, además de otros documentos bibliográficos relacionados con el tema. La publicación marcó la pauta para que a la postre aparecieran otras similares que ayudaron a resarcir el rezago educativo en la entidad.
Palabras clave: Educación, educación infantil, prensa educativa.
Abstract: This paper is a documentary investigation primarily based on publications preserved in the Public Newspaper Archive "Mariano de Jesús Torres" at the Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. It examines the newspaper El Amigo de la Infancia, which had a limited run between 1875 and 1876 in Morelia, Michoacán. The objective is to demonstrate how the newspaper was used as an educational tool for children, despite not being an official State publication. In addition to educational and financial news, the paper included topics such as mathematics, geography, meteorology, and moral education, with a strong emphasis on promoting nationalism. It also addressed the importance of hygiene, at a time when health was beginning to be linked to sanitary measures. The investigation reviewed all 17 issues published, along with other related documents, highlighting the newspaper’s influence on the education of the time and its role in paving the way for similar publications aimed at addressing educational deficits in the region.
Keywords: Education, childhood education, educational press.
Résumé: Le présent travail est une recherche documentaire réalisée essentiellement avec des publications protégées dans la Hemeroteca Pública "Mariano de Jesús Torres" de l’Université Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Il se concentre sur l’étude du journal El Amigo de la Infancia, dont le tirage limité a eu lieu entre 1875 et 1876 dans la ville de Morelia, Michoacán, Mexique. Le présent document a pour but de montrer comment la presse a été utilisée pour instruire les enfants à cette époque. Bien que le journal ait été accessible à un petit nombre de personnes, il a donné une grande impulsion à l’éducation sans être un instrument officiel publié par l’État. Il a également publié des nouvelles sur ce qui se passait dans les affaires éducatives et financières, non seulement de la ville, mais aussi national, des sujets liés aux mathématiques, géographie, météorologie, cosmographie et formation morale. Le texte faisait également la promotion du nationalisme, car il s’agissait d’un thème en vogue dans la temporalité de ses publications. Le journal, publié pour la première fois en septembre 1875, a publié plusieurs notes sur l’importance de l’hygiène, car déjà à cette époque les maladies étaient associées aux mesures sanitaires inadéquates. Pour la réalisation du document, on a examiné l’ensemble de la couverture du journal, qui comprend 17 numéros, ainsi que d’autres documents bibliographiques relatifs au sujet. La publication a donné le ton pour que des publications similaires apparaissent finalement, ce qui a permis de rattraper le retard éducatif dans l’entité.
Mots clés: Éducation, Éducation préscolaire, Presse éducative.
Streszczenie: Niniejsza praca to badanie dokumentalne oparte głównie na publikacjach przechowywanych w Bibliotece Publicznej „Mariano de Jesús Torres” na Uniwersytecie Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Koncentruje się na badaniu gazety El Amigo de la Infancia, której ograniczony nakład ukazywał się w latach 1875-1876 w mieście Morelia, Michoacán, Meksyk. Celem tego dokumentu jest pokazanie, w jaki sposób prasa była wykorzystywana do edukacji dzieci tamtej epoki. Chociaż tylko niewielka część społeczeństwa miała dostęp do gazety, miała ona znaczący wpływ na edukację, mimo że nie była oficjalnym narzędziem wydawanym przez państwo. W gazecie publikowano wiadomości dotyczące spraw edukacyjnych i finansowych, zarówno lokalnych, jak i ogólnokrajowych, a także artykuły związane z matematyką, geografią, meteorologią, kosmografią i kształceniem moralnym. Promowano także nacjonalizm, temat powszechny w tamtym czasie. W pierwszym numerze, wydanym we wrześniu 1875 roku, zamieszczono kilka artykułów dotyczących higieny, ponieważ już wtedy choroby były kojarzone z niewłaściwymi standardami sanitarnymi. Do przygotowania niniejszego dokumentu zbadano cały nakład gazety, który liczył 17 numerów, oraz inne powiązane dokumenty bibliograficzne. Publikacja ta stała się wzorem dla przyszłych podobnych inicjatyw, które przyczyniły się do zmniejszenia deficytu edukacyjnego w regionie.
Słowa kluczowe: edukacja, edukacja dzieci, prasa edukacyjna.
Introducción
Los gobiernos de diferentes épocas han apostado por la educación como un medio para la transformación o evolución de sus ciudadanos. Un sistema educativo puede estar orientado hacia la alfabetización, el adoctrinamiento o la implementación de alguna ideología, aunque también se puede orientar hacia la formación técnica, científica o humanística.
A principios del siglo XIX estalló el movimiento de independencia de México. Aunque la lucha por el poder se dio entre grupos de diferente orientación política-ideológica, existió la coincidencia en que la educación era un tema fundamental para el avance de la nación. En 1867, tras el triunfo de Benito Juárez a la presidencia de la República, se promulgó la Ley Orgánica de Instrucción Pública en el Distrito Federal (LOIPDF) para instaurar la educación primaria gratuita y obligatoria, excluyendo toda enseñanza religiosa e incorporando la formación moral. En ese mismo año cobró fuerza la propuesta de educar a toda la población –sin excepción alguna- de forma gratuita, para así eliminar el analfabetismo.
En ese tiempo la enseñanza primaria se sujetaba a los principios del sistema lancasteriano y se dividía en superior e inferior. La primera comprendía materias como lectura, escritura, aritmética, sistema métrico-decimal, elementos de gramática castellana, rudimentos de geografía general y del país, entre otras. En cuanto a la enseñanza inferior, las materias que abarcaba eran lectura, escritura práctica, las cuatro operaciones fundamentales de la aritmética, entre otras (Tavera, 2003).
En el estado de Michoacán había alrededor de 286 escuelas para niños y 78 para niñas, mientras que en Morelia, además de las escuelas públicas, había tres para niños de las localidades de Capula, Santa María y Jesús del Monte, algunas con el carácter de particulares. Sin embargo, a pesar de que se inscribían un alto número de niños, no todos asistían a ilustrarse. En el mismo tenor, hubo algunas publicaciones del gobierno como silabarios, libros de gramática, aritmética, geometría, entre otros; sin ser suficientes para todos los niños del país (Tavera, 2003). Es así como uno de los elementos que auxiliaron en la educación de la población fue la prensa escrita, inicialmente utilizada como medio de politización y comunicación, que luego el Estado exploró como posibilidad para promover la enseñanza. Un ejemplo de lo anterior es nuestro objeto de investigación, el periódico El amigo de la infancia, publicado por primera vez en septiembre de 1875, en Morelia. Su finalidad era coadyuvar en la educación de los niños de la época, como lo señalaba el complemento del título que indicaba “periódico dedicado a los niños”. Aunque especificaba que era dedicado a los infantes, la mayor parte del contenido estaba orientado como herramienta didáctica para los preceptores.
El periódico tuvo un total de 17 números y el último fue publicado en agosto de 1876. Los temas principales fueron en su mayoría dedicados a la enseñanza de los niños morelianos. Inicialmente buscaba promover el patriotismo, tema que estaba en boga, además de otros de índole científica, además de suscitar el aprendizaje de algunos idiomas como el inglés y el francés. También se publicaron noticias sobre lo que acontecía en asuntos educativos y financieros locales, estatales y nacionales.
Tenía un costo de tres centavos y no contenía imágenes. Para darnos una idea de lo que equivalía dicha cantidad, de acuerdo con el Diario Oficial, en ese tiempo un escribiente de los juzgados de Morelia percibía doscientos cuarenta pesos anuales (Hemeroteca Pública Universitaria “Mariano de Jesús Torres” [HPU], 1875b). El periódico promovía la importancia de la higiene como asunto público de gran interés, pues ya se asociaban las enfermedades con las deficientes medidas sanitarias de la época.
La prensa educativa
Al concluir el movimiento de Independencia de México, las autoridades tuvieron un sinnúmero de actividades por realizar, como reorganizar las instituciones públicas para impulsar el desarrollo político, económico y social del país. Consolidar un sistema de gobierno sería la tarea más difícil, como se ha demostrado en innumerables investigaciones. Ello sería causa de la enorme inestabilidad de la primera mitad del siglo XIX, por la constante disputa del poder entre diferentes facciones políticas. Un aspecto de gran trascendencia del gobierno sería la de formar ciudadanos para el nuevo Estado-Nación. Así surgieron las primeras escuelas oficiales de primera, segunda y tercera enseñanza, para disminuir el alto grado de analfabetismo. Agregado a estas instituciones educativas, hubo otra vía en la que las autoridades pretendieron instruir a la ciudadanía, que sería a través de la prensa.
Los estudios sobre la prensa educativa, entendida como aquellas publicaciones periódicas que contenían temas educativos, es una línea poco explorada, tanto en el ámbito nacional como en el estatal. Dentro de esta veta existieron publicaciones destinadas tanto a niños como a maestros, que contribuyeron a la construcción de una cultura pedagógica moderna; es decir, a la introducción y difusión de nuevas ideas provenientes de Europa, para dar a entender y realizar, bajo una nueva mirada, los procesos educativos (Moreno, 2002).
Sin lugar a dudas, la prensa decimonónica fue un medio de modernización para la sociedad mexicana, pues una vez lograda la libertad de imprenta y de manifestación, las publicaciones funcionaron como medios de comunicación, pero principalmente de politización, pues constituían un espacio de diálogo y discusión entre redactores y lectores, como lo ha referido Pineda (2005) en sus diversos estudios para el caso michoacano. Dichas publicaciones periódicas cobraron bastante relevancia, aunque solo impactaran a los grupos pequeños de la sociedad, por requerir que sus usuarios supieran leer y contaran con recursos monetarios y culturales para comprar y apreciar las gacetas que salieran. Sin embargo, estos usuarios le dieron un gran impulso a la difusión de la palabra escrita (Moreno, 2002).
El primer diario publicado en Michoacán fue El Astro Moreliano, que salió a la luz el 2 de abril de 1829, editado en la imprenta del Estado. Para los años treinta ya se promovía, en los pocos diarios que circulaban, una cultura cívica, pues desde mediados del siglo los periódicos tendrían dos objetivos fundamentales: 1) como instrumento político de difusión y promoción de ideas; y 2) como un medio didáctico y pedagógico para el uso, cultivo y deleite de los ciudadanos (Pineda, 2006).
Instrucción del Estado y las instituciones de educación
Por otro lado, el gobierno michoacano buscaría regular la educación a través de la expedición de diversos cánones como la Ley de Instrucción Pública de 1831, en donde se buscarían las personas aptas para enseñar a los pequeños. Como requisito mínimo se requería saber escribir, leer, contar y además tener conducta ejemplar. En un principio era más el sexo masculino el que se interesaba en este campo (Figueroa, 2000). Toda esta política de promoción de la cultura era promovida por el gobierno, en especial el nivel de primeras letras, pues respecto a la enseñanza de los estudios mayores, el Colegio de San Nicolás había sido —desde el siglo XVI— el promotor de esta enseñanza, pero permaneció cerrado buena parte del siglo XIX, como castigo por haber egresado de él dos de los principales caudillos de la independencia: Hidalgo y Morelos. La única institución que se encontraba funcionando fue el Seminario Tridentino, que era administrado por la Iglesia e impartía, además de la carrera sacerdotal, la de derecho, civil y canónico. Aunque hubo varios intentos por reabrir el Colegio, esto no se logrará sino hasta 1847, cuando el gobierno civil llegó a acuerdos con la Iglesia para su reapertura y la institución pasó a la dirección y administración del gobierno estatal.
Pero aun con la reapertura del Colegio de San Nicolás como una institución de carácter oficial, así como la apertura de varias escuelas de primeras letras, y por la escases o nula circulación de catecismos, la prensa sería uno de los importantes instrumentos para la formación del nuevo ciudadano, ya que muchas veces en sus páginas se insertaron libros escolares, catecismos, silabarios, mapas o dibujos didácticos. Sin embargo, la mayoría de las publicaciones periódicas eran de carácter político, religioso y/o comercial. Tan sólo entre 1829 y 1874 se habían publicado 124 periódicos, de los cuales únicamente cinco fueron de carácter literario o científico.
El primer periódico literario fue El Colibrí, publicado en 1845; el segundo fue La Rosa de Michoacán, de 1858; el tercero El Recreo, de 1870; el cuarto La Gaceta Médica, de 1872; y el quinto El Ensayo, de 1873 (Pineda, 2004). No obstante, habría que esperar unos años más para que apareciera la primera publicación de carácter pedagógico, como sería El Amigo de la Infancia, publicado a partir del mes de septiembre de 1875, el cual estaría dedicado a la enseñanza de la niñez michoacana bajo un nuevo estilo de educar mediante la palabra escrita. Este impreso mostró un claro interés por fomentar el aprendizaje del español y de los idiomas extranjeros, a través de la lectura, como lo veremos más adelante. Para estimular su consumo, el periódico utilizó un título sugerente que le ayudara a vincularse rápidamente con los infantes, como fue el de “El amigo de los niños”, y utilizaba en sus páginas una redacción agradable a los menores, pues se dirigía a ellos como “amigos lectorcitos”, siguiendo la dinámica de textos escolares como El amigo de las niñas, de Juan de la Torre; El libro de la Infancia, traducido del francés por Miguel Copín; entre otros (Martínez, 2002).
El Amigo de la Infancia
En ese tiempo eran cuatro tipos de publicaciones las que circulaban en el estado: el periódico oficial, los literarios, los religiosos y los políticos; pero ante la necesidad de ilustrar a los pequeños surgió El Amigo de la Infancia, que fue una edición de carácter independiente, publicado a iniciativa de particulares preocupados por los problemas educativos de la entidad. Tendría como responsable a Jesús García Tinajero, originario de Morelia y profesor de la escuela municipal cuartel 3° de Morelia (HPU, 1875a), quien además fungía como redactor, en colaboración con el Dr. Miguel Tena y el profesor Manuel A. Manríquez. Hasta antes de la edición de El Amigo de la Infancia, había colaborado en la publicación de otros periódicos como El Átomo y La Fraternidad, ambos de 1875. En ese mismo año, a la edad de 37 años, se inscribió a la cátedra de Derecho Natural e Internacional en el Colegio de San Nicolás, la cual estaba a cargo del licenciado Pudenciano Dorantes, pero no logró concluir, a pesar de sus buenas notas y aplicación, posiblemente por sus múltiples ocupaciones periodísticas y docentes.
Fue el primer periódico encaminado a la formación de los pequeños, futuros ciudadanos, que comenzaría a circular en la capital del estado y que lograría un buen alcance fuera de ella, en localidades de la entidad como La Piedad, Santa Clara de Portugal (posteriormente del Cobre), Huaniqueo, entre otros. De acuerdo con la publicación No 3, del 1º de octubre, en las páginas seis y ocho, de El Amigo de la Infancia, hace referencia sobre su publicación, que llegó incluso a comentarse en varios periódicos de la capital del país como El Correo de los niños, El Monitor Republicano, La Voz de México, entre otros (HPU, 1875a). En la Figura 1 se puede apreciar la imagen del ejemplar número 1, publicado el 1° de septiembre de 1875, y el extracto de publicación que hace referencia a los periódicos mencionados.
El Amigo de la Infancia salió bajo el epígrafe “Instrucción, moralidad, recreo”, lo que resumía el motivo de su publicación; es decir, aparecía para colaborar en la formación de los infantes michoacanos que pudieran acceder a esta publicación, en una nueva idea de cómo se debía formar a este sector de la población; aspiración muy limitada en una sociedad en la que un alto porcentaje de sus niños y sus habitantes eran analfabetas. Sin embargo, además de los “pequeños lectores”, el periódico tenía también como destinatarios a los profesores, en servicio o desocupados por el momento, pero siempre interesados en los avances pedagógicos, que los mantuvieran también al tanto de las novedades metodológicas.
En cuanto a su periodicidad, en un principio fue quincenal, salía los días 1º y 15 de cada mes; sin embargo, pasado algunos meses, su aparición empezó a ser irregular, a pesar de que a diario se definía como aquel periódico que se ocupaba de informar sobre los acontecimientos entre los días o periodos en que se publicaba. De acuerdo a una gráfica publicada por Adriana Pineda Soto, los diarios divulgados quincenalmente eran los segundos más distribuidos en el estado, en ese tiempo (Pineda, 2005).

Como publicación, El Amigo de la Infancia tuvo una corta existencia, ya que solo alcanzó el breve lapso de un año, pues su primer ejemplar apareció el 1º de septiembre de 1875, para concluir su edición el 15 de agosto de 1876. Su formato era a doble columna de hojas de 15 x 20 centímetros, seguramente para facilitar su lectura, pues así los lectores los podían trasladar con mayor facilidad. Los primeros números estaban conformados por cuatro páginas (Pineda, 2006), según la costumbre de la prensa estadounidense y europea de ese tiempo. Pero en este caso, debido a la buena aceptación que tuvo el periódico en la sociedad michoacana, a partir del número tres -de fecha 1º de octubre de 1875- incrementó las páginas hasta la edición del número ocho. Así también, en el número cinco, aumentaron el tamaño de la letra, muy probablemente para no cansar la vista de los lectores, y en el centro de la primera página se agregó el nombre del responsable de la publicación, como puede observarse en la Figura 2. El número 8, que circuló el 15 de enero de 1876, volvió a editarse con cuatro páginas.
Los temas abordados correspondían a las áreas que más se vinculaba en la formación de los infantes, como eran historia, matemáticas (instrucción), religión, cuentos, higiene, moral, versos, recreo, meteorología y cosmografía, además de textos sobre economía relacionada con la educación, comparada con otros países como Estados Unidos. Cabe mencionar que a pesar del avance de la secularización y del laicismo en la sociedad mexicana, en especial en el campo educativo -que era impulsado por las autoridades gubernamentales, por la libertad de enseñanza- existían escuelas apegadas a la religión católica, que todavía incluían la enseñanza religiosa dentro sus programas de estudio, lo cual justifica que este periódico todavía incluyera temas de este índole, y que las colocara como información importante para la formación de sus pequeños lectores.
Lo mencionado en el párrafo anterior llama la atención, pues la publicación era editada en la imprenta del Gobierno del Estado, que estaba a cargo de José Rosario Bravo, un experimentado impresor-operario, quien ya había laborado en el taller de Octaviano Ortiz (Pineda, 2005), uno de los más importantes de la ciudad, el cual, editaba otras publicaciones. El costo por número era de tres centavos y la venta se llevaba a cabo en el mismo lugar de impresión. Después del número cinco, se anunció que por cada cuatro ejemplares el costo sería de un real, cuando se vendiera en la ciudad, y fuera de esta de 1.5 reales, mientras que el ejemplar suelto continuaría costando tres centavos. Aparte de los ajustes, se anunció al público que “A los corresponsables foráneos se les dará un ejemplar gratis por cada diez que coloquen además del honorario que le corresponde. Se reciben suscripciones en la imprenta de su publicación y en la tienda del Pavo” (HPU, 1875a, p. 1).
El Amigo de la Infancia surgió con la finalidad de ilustrar a la sociedad michoacana, en especial a los pequeños “lectorcitos”, tal como lo justificaron los responsables de la redacción, al señalar que la lectura era el medio más importante para unificar una nación, a través de textos que sirvieran para convertir a los hombres en ciudadanos y que, en conjunto con la educación primaria, eran los medios para alcanzar la civilización. Asimismo, destacaban también la labor del maestro, al que consideraban como “el primer ciudadano de una República, el padre espiritual de toda una generación, el sol de una comarca, la vida de todo un pueblo” (HPU, 1875a, p. 1). Al puntualizar la labor del maestro, buscaban posicionar socialmente el papel de los docentes de primeras letras, porque eran poco valorados y muy mal pagados.
En el contenido del periódico se publicaban textos éticos para fomentar la formación moral de los lectorcitos y se utilizaban los formatos de cuentos, versos e historias en las que, por ejemplo, tocaban temas referentes a la obediencia que les debían los hijos a los padres y, en especial, el apego y respeto que se debía mostrar a la religión, pues en esa época era un factor de gran importancia, porque a través de ella se pretendía fortalecer los principios, normas y buen comportamiento de la sociedad. Pero como el periódico no era específicamente eclesiástico, también contenía artículos en los que se promovían el amor a la patria y a los héroes nacionales, como breves noticias de Hidalgo y Morelos. Es de destacar que de los diecisiete números que se editaron, ninguno contó con imágenes, ya que el fotograbado se incorporó pasada la revolución y las fotografías, después del mismo movimiento (Pineda, 2006).
Por otro lado, se publicaban noticias sobre lo que sucedía en materia educativa, por ejemplo, sobre las escuelas que se instalaban o clausuraban en algunos estados del país. En el último caso, los editores siempre lamentaban esa situación, en especial cuando se trataba de instituciones oficiales, cuyo sostenimiento le costaba mucho al gobierno. Una noticia que siempre fue atractiva en la época era la publicación de los avances académicos de los estudiantes, cuando se aplicaban los exámenes de fin de año, que eran presentados en funciones públicas, tanto por las escuelas públicas como particulares, las cuales vestían sus mejores galas para dar a conocer la calidad de sus enseñanzas.
En cuanto a las ciencias se refiere, en los ejemplares del periódico se publicaban problemas de matemáticas, aritmética, geografía, entre otras disciplinas (HPU, 1875b), con la finalidad de que los niños que leían el texto los resolvieran y remitieran sus respuestas a la imprenta, para que estas fueran posteriormente publicadas, dándose a conocer el nombre del lectorcito que había resuelto correctamente el ejercicio. Sabemos que los ganadores eran premiados, pero las publicaciones no mencionan en qué consistían los premios. Sin embargo, un probable premio pudieron ser las loterías, que durante la época eran estímulos bastante atractivos para que los niños fueran atraídos a la resolución de los problemas publicados. Otra atracción utilizada para estimular los mecanismos de vinculación con los pequeños, fue la aparición de charadas para su entretenimiento, que fundamentalmente eran pasatiempos consistentes en adivinar palabras a partir de que se proporcionaban pistas sobre el significado de las mismas, o bien aportándose silabas que ayudaran a la identificación del vocablo.
Así también, en algunos de los números empezó a pedirse a los lectorcitos la traducción de algunos versos del inglés al castellano, como una forma de estimular el aprendizaje de otros idiomas, especialmente inglés y francés, dada la importancia que iban adquiriendo las relaciones con estos países, en especial en los aspectos comerciales. Sin embargo, a partir del 1º de marzo, la dinámica de traducir versos del inglés al castellano cambió, de un número a otro, al francés. En el número 11 agregaron un pequeño verso en este último idioma, invitando a los niños suscriptores a traducirlo, pero al igual que con el inglés, tampoco hubo mayor respuesta, ya que únicamente una niña hizo la traducción en castellano, para después remitirla a la editorial. Estos problemas de alguna manera eran reflejo de las dificultades que ya empezaban a enfrentar los redactores de no poder publicar con continuidad los números; de tal forma que en el número 14, emitido el 1º de junio, se anunció por primera vez que: “los ejemplares serían publicados el día que se pueda”, debido a que ya no era posible editarlos puntualmente los días primero y quince de cada mes, leyenda que apareció en las publicaciones posteriores.
Un tema que constantemente fue abordado por los redactores del periódico era el de los presupuestos destinados a las escuelas primarias, información de suma importancia para los historiadores de la educación actuales, a quienes les proporciona datos de cuántos planteles funcionaban en la ciudad capital, e inclusive de algunas localidades internas del estado. Como se difundió en el ejemplar número tres, del 1° de octubre de 1875, se menciona el monto destinado al Ayuntamiento de Morelia para el sostenimiento de ocho escuelas oficiales, cuatro de niñas y cuatro de niños, así como el presupuesto destinado para Tarímbaro, donde funcionaban una de hombres y una de mujeres; también se menciona el de Capula, con dos escuelas, una para niñas y una de adultos.
Las arengas pronunciadas por los estudiantes en entregas de premios o actos públicos de fin de año también formaron parte de las páginas de El Amigo de la Infancia. En la Figura 3 se muestra una arenga que se publicó en el ejemplar núm. 8, del 15 de enero de 1876.
Otro servicio brindado por este periódico fue el de informar de los nuevos libros autorizados por el gobierno para su uso en las escuelas; por ejemplo, el 15 de febrero de 1876 se dio a conocer a la sociedad que el gobierno autorizaba el uso de un catecismo moral escrito por el Lic. Mariano de Jesús Torres, conocido abogado, impresor, pintor e historiador de la época (Torres, 1915). Desde luego que no podían quedar fuera algunos otros autores como José Rosas, de quien continuamente se recomendaban sus obras a los padres de familia y a los profesores michoacanos, dada la claridad y sencillez en los contenidos de sus textos, e inclusive que se llegaron a publicar varios fragmentos de su obra en El Correo de los Niños.
Las escuelas particulares estaban interesadas en hacer notar el avance de sus alumnos o el alcance de sus logros, ya que no contaban con mayor apoyo de parte de las autoridades, lo cual hacía más meritorios sus avances, muchas veces logrados a puro esfuerzo personal, como sucedió en el caso de la señorita Cruz Moreno, profesora de Instrucción Primaria, que el 28 de noviembre llevó a cabo el examen final del mismo, ante lo más selecto de la sociedad moreliana, la cual asistió en número importante a pesar del mal tiempo que tuvieron que padecer. Las alumnas que presentaron dicha prueba fueron: María Ojeda, Nadia Silva, María Ibarrola y Dolores Ibarrola, las cuales, de acuerdo con la edición número siete, correspondiente al día 15 de diciembre, habían lucido sus adelantos regulares de conocimiento del idioma francés, el que nunca antes se había expuesto en “acto de esa naturaleza ante la sociedad” (HPU, 1875d). En el caso de los niños pequeños, menores de seis años, solían ser instruidos por preceptores particulares, ya fuera en sus domicilios o en el del propio maestro. Muchas veces los varones también eran atendidos por las “amigas”, las maestras específicas para las mujeres, donde estas asistían para ser instruidas en las labores femeniles, como coser, bordar y -por supuesto- rezar. Todo ello para prepararlas para funcionar como perfectas y dóciles esposas.
Otro tema que también difundió esta publicación fue la de los exámenes recepcionales presentados por los maestros, como una forma de reivindicar la labor de los profesores de primeras letras. Así, por ejemplo, en el número 10 -de 13 de febrero de 1876- se informaba de la titulación de María Zamudio, la cual presentaría examen público al día siguiente, para obtener el título de preceptora de primeras letras y, además de incluirse las materias que contendría dicha prueba, el artículo concluía deseándole el mayor de los éxitos. En el siguiente número se dio a conocer el talento que mostró en dicho evento la señorita Zamudio y se especificaba su edad, de tan solo 12 años, ¡una niña! Porque, ¿cómo se le puede llamar a una chiquita con esa edad?: niña con los conocimientos necesarios para instruir. Podría decirse que no todos serían menores que ella, pues tenía la tarea de alfabetizar para un nivel de primaria a una población que incluía menores, pero también jóvenes y adultos (HPU, 1876b). La menor apareció en varios números de El Amigo de la Infancia, así como de El Correo de los Niños en la Ciudad de México, hasta donde trascendió su logro y talento académico. En la Figura 4 aparece la publicación de El Amigo de la Infancia en la que se hace referencia a El Correo de los Niños.
En los últimos números del periódico los redactores empezaron a insertar artículos pedagógicos escritos por destacados profesores. Uno de ellos era obra del naturalista, botánico y zoólogo de origen francés, Alfredo Duges, radicado en la ciudad de Guanajuato, donde falleció el 7 de enero de 1910, a la edad de 83 años. Su texto llevaba por título Elementos de Botánica al alcance de los niños, el cual fue retomado por otra publicación: El Repertorio, editada en fascículos en el lugar de residencia del científico. A este tipo de materiales se sumó y coincidió en las mismas páginas, el trabajo de Crescencio García, cuyo nombre fue Compendio de Geología. Crescencio García era médico jalisciense-michoacano autor de artículos científicos y literarios desde antes que apareciera El Amigo de la Infancia (García, 1996). Además de estos trabajos, los ejemplares se complementaban con interesantes relatos de historia de Manuel A. Manríquez, que generalmente se insertaban en las primeras páginas. El relato histórico estaba marcado por tendencias religiosas, al explicar que el hombre tenía su origen según la versión divina, para luego adentrarse a la explicación de la evolución prehispánica de Michoacán y del país.

A este tipo de temáticas se sumarían las del doctor Miguel Tena, quien fue originario de Cuitzeo, Michoacán, y había estudiado en la Escuela de Medicina de Morelia. Entre 1863 y 1865 atendió hospitales del ejército republicano, además de estudiar plantas medicinales, en relación directa con su profesión. Fue autor de un Calendario Botánico de Michoacán (1892) y de una Cartilla de Puericultura. En el ámbito publicitario colaboró en el Boletín de la Unión Médica, en el Boletín del Ministerio de Fomento y en la Gaceta Oficial (Ochoa y Sánchez, 1995). El Amigo de la Infancia publicó varias notas sobre la importancia de la higiene, asunto público de gran interés, pues ya se asociaban las enfermedades con las inadecuadas medidas sanitarias que se practicaban hasta ese momento en la ciudad. Para evitar las enfermedades recomendaba la oportuna vacunación de los infantes y, conociendo la falta de personal especializado para este tipo de atenciones, él mismo se ocupaba de aplicar las vacunas sin ninguna retribución económica.
En el número 17, el último que se publicaría, correspondiente al 15 de agosto de 1876 (HPU, 1876c), se anunció el final de la primera época de El Amigo de la Infancia y el inicio de la segunda, en la cual se cambiaría de nombre para pasar a denominarse El Amigo de la Instrucción. En esta otra etapa y con el nuevo título, lo que se buscaba era ampliar su público y los contenidos perderían su exclusividad de ser solo para niños. En el nuevo proyecto se incluirían a los jóvenes y a la sociedad en general; además, se abordarían otras temáticas con nuevos colaboradores, ya que serían tres los responsables de la publicación, además de la participación de un administrador para el mejor funcionamiento de la misma, lo que indica que se buscó superar los problemas que ya se venían arrastrando en los últimos meses de la primera época, como fue la aparición a destiempo de algunos ejemplares, muy probablemente por falta de recursos económicos para su publicación. Sin embargo, es de destacar que, aunque en los primeros meses esta nueva versión tuvo una aceptación social favorable, la nueva empresa no logró concretarse sólidamente sino hasta pasados algunos años, en 1883.
Conclusiones
A pesar de que el proyecto periodístico de este pequeño grupo no pudo prolongarse por un lapso más largo del año en que apareció, no deja de ser importante su publicación en una época en donde las primeras letras se encontraban rezagadas. Más cuando en el estado no había escuelas Normales oficiales para formar a los profesores requeridos para la enseñanza de las primeras letras, pues las que se habían proyectado habían fracasado. Por ello, los pocos profesores que existían llegaban a atender a un gran número de alumnos siguiendo el método lancasteriano, como lo hizo el propio Jesús García Tinajero, quien, en el ciclo escolar de 1875, llegó a tener a más de 170 alumnos en la escuela municipal ubicada en el cuartel 3° de la ciudad. Así, este periódico impulsado por los profesores García Tinajero, Manuel A. Manríquez y Crescencio García, sirvió como portavoz para dar cuenta del estado en el que se hallaban las escuelas oficiales y particulares. Los mencionados docentes, a pesar de la falta de sueldos para su ejercicio profesional, desarrollaron sus actividades de muchos tipos, en especial pedagógicas, con la intención de promover la formación de los futuros ciudadanos michoacanos.
El Amigo de la Infancia marcó la pauta para que posteriormente aparecieran similares publicaciones periódicas, que buscaron resarcir el rezago educativo de la entidad, entre ellas se encontraron: El Amigo de la Instrucción (1883), La Enseñanza (1895) y la Voz de la Instrucción (1896). Es importante destacar que, aunque el título del periódico era El Amigo de la Infancia, y en encabezado hace referencia a que era un periódico dedicado a los niños, en realidad, la mayoría de los textos presentados eran orientados como una herramienta didáctica que auxiliaba a los preceptores.
Fue así como a este tipo de publicaciones se sumaron otras literarias, jurídicas, científicas o médicas y artísticas, vinculadas con el quehacer académico, en donde cada una de las profesiones buscaron reivindicarse a través de las distintas sociedades profesionales que se instauraron en la segunda mitad del siglo XIX. Valga este primer esfuerzo para motivar nuevas investigaciones sobre este tipo de material hemerográfico.
Referencias
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Notas de autor
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