Reseña
Reseña del libro: Los historiadores: una comunidad del saber. México, 1903-1955
Book Review: Historians: A Community of Knowledge. Mexico, 1903-1955
Reseña del libro: Los historiadores: una comunidad del saber. México, 1903-1955
Debates por la Historia, vol. 12, núm. 2, pp. 207-212, 2024
Universidad Autónoma de Chihuahua

![]() | Mora Muro Jesús Iván. Los historiadores: una comunidad del saber. México, 1903-1955. 2021. México. El Colegio de Michoacán / El Colegio de la Frontera Norte. 280pp.. 9786074793987 |
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Recepción: 16 Febrero 2024
Aprobación: 27 Mayo 2024
Publicación: 31 Julio 2024
Introducción
Entre las ciencias sociales y las humanidades, la disciplina histórica es posiblemente de las que más se cuestiona a sí misma sobre su origen, desarrollo y posibilidades epistemológicas. Esta inercia ha constituido una especie de subgénero interno que de forma general identificamos como estudios historiográficos (Regalado, 2010) y que en las discusiones contemporáneas también se pueden situar en lo que François Dosse (2012) ha caracterizado como el giro reflexivo de la historia. Pensar en los personajes que se ocupan del pasado, desde la construcción de sus propias carreras profesionales, las instituciones en las que laboran, las corrientes a las que se adhieren, así como la incidencia política y sociocultural de sus trabajos, forma parte de esa inquietud historiográfica. En esta atmósfera reflexiva es en donde podemos situar la obra Los historiadores: una comunidad del saber. México, 1903-1955 de Jesús Iván Mora Muro, publicado en 2021 por El Colegio de Michoacán y El Colegio de la Frontera Norte (Mora, 2021).
El trabajo de Mora Muro es resultado de una investigación que realizó para obtener el grado de Doctor en Historia en el ya aludido colegio michoacano y cuyo título de tesis fue “Los historiadores: una comunidad del saber. La conformación del campo historiográfico mexicano (1884-1955)”. Retomar el título de la tesis no es fortuito, pues me interesa destacar que los cuestionamientos fundamentales del autor prevalecieron desde su trabajo investigativo por el grado, hasta que vio la luz en forma de libro. Entre las interrogantes motivadoras se pueden destacar las siguientes: ¿Cómo fue el surgimiento y desarrollo de la disciplina histórica en México? Y, en ese sentido, ¿Cómo se conformó el campo historiográfico mexicano? (Mora, 2016, p. 8; Mora, 2021, p. 11). El autor logra dar respuesta a estas preguntas estableciendo como base una serie de referentes teórico/conceptuales como son el campo intelectual de Pierre Bordieu, la teoría de las generaciones con autores como Karl Mannheim o el concepto de comunidad de Gérard Noiriel, que es funcional para pensar en los historiadores como una comunidad académica.
Hay que apuntar que la temática general de esta obra guarda una relación directa con algunos trabajos previos del autor. En ese sentido, se identifica el interés por estudiar a personajes y grupos claves en diversos escenarios intelectuales de México, en particular desde el ámbito del catolicismo. Algunos de esos académicos formaron parte de las discusiones y los debates que ayudaron a configurar –precisamente– el campo historiográfico mexicano.
La estructura general del libro está conformada por una Introducción, tres capítulos y un apartado de consideraciones finales. Además, se integran diversas secciones como los agradecimientos, las siglas empleadas, la bibliografía general, un anexo y el índice onomástico. Sobre estos apartados colaterales a la reflexión del autor, llama la atención que, de una obra de 275 páginas, 52 corresponden a la presentación de la bibliografía consultada. Es decir, casi una quinta parte del libro se trata del listado ordenado alfabéticamente de los autores y los trabajos que Mora Muro revisó para constituir su análisis. Este es un rasgo que ayuda a identificar una investigación de carácter historiográfico. Incluso se puede ir un poco más lejos y argumentar que la bibliografía presentada por el autor, puede ser sujeta a una reflexión en sí misma: ¿qué historiadores incluyó?, ¿por qué destacaron esas obras integradas?, así como ¿quiénes quedaron fuera?
El capítulo I destaca de manera particular en el conjunto de la obra. Intitulado “Los primeros maestros del oficio”, el texto es una reconstrucción de la génesis institucional de la disciplina histórica en México durante las primeras dos décadas del siglo XX. El autor recupera a figuras como Genaro García, Luis González Obregón, Ezequiel A. Chávez o Jesús Galindo y Villa. Se identifica la importancia de los primeros ámbitos institucionales desde donde estos personajes comenzaron a desarrollar su labor investigativa/pedagógica, como el Museo Nacional, la Escuela de Altos Estudios o el Archivo General de la Nación. Como apunta Jesús Iván Mora Muro, fue la etapa en la que estos intelectuales, formados desde el autodidactismo, lograron “transmitir a las nuevas generaciones las técnicas empíricas de la profesión” (p. 35). Este primer capítulo de alguna manera condensa y ordena el proceso de las primeras décadas de la institucionalización de la historia en el país, tema que había sido abordado por otros historiadores, pero de manera fragmentada o enfocándose en algunos personajes en particular.
En el segundo capítulo se aborda el proceso de institucionalización desde el contexto de transición de Escuela Nacional de Altos Estudios a Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México, en 1924, hasta los congresos de Historia Patria en los años cuarenta. En este apartado se analiza el panorama político e ideológico, destacando la polarización durante el Centenario de la Independencia en 1921 y las posturas hispanistas y conservadoras de algunas instituciones. Con especial ojo se examina la relación establecida entre la historia y otras disciplinas como filosofía, antropología, arqueología o sociología. De la mano de personajes de estas áreas de las ciencias sociales y las humanidades, se constituyeron espacios institucionales o revistas en donde algunos historiadores encontraron el espacio idóneo para difundir sus trabajos y su quehacer. Puede tomarse como ejemplo la Revista Mexicana de Estudios Históricos, fundada en 1927 por Alfonso Caso y Manuel Toussaint, así como el ambicioso proyecto La población del Valle de Teotihuacán, encabezado por Manuel Gamio, donde se delineó una propuesta de investigación integral que recuperaba los conocimientos de la Historia, la Lingüística, la Etnografía y la Sociología en relación directa con el trabajo antropológico. Estos planteamientos ayudan a reconsiderar la historicidad de las labores multidisciplinarias, las cuales a menudo se perciben como resultado exclusivo de propuestas de la actualidad. Asimismo, el autor sitúa el tránsito hacia la consolidación de la disciplina histórica hacia fines de la década de 1930 y en los albores de 1940, a través de procesos como la sociabilidad, las prácticas académicas, los debates y las confrontaciones intelectuales. En esta atmósfera sobresalen personajes de otra generación como Julio Jiménez Rueda, Carlos Lazo del Pinto, Moisés Sáenz, Alfredo E. Uruchurtu o Rafael Ramos Pedrueza.
En consonancia con otros estudiosos de la historiografía mexicana como Guillermo Zermeño, Álvaro Matute o Abraham Moctezuma –por mencionar algunos–, Jesús Iván Mora Muro analiza en el capítulo III las dinámicas, posturas y debates de los historiadores que figuraron en la escena intelectual entre 1940 y 1955. Con ello abona a la reflexión sobre el proceso en el que se ha identificado la profesionalización de la disciplina histórica en este país. Se plasman los procesos de configuración institucional de espacios como la Escuela Nacional de Antropología e Historia; El Colegio de México, con su Centro de Estudios Históricos; así como el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Los espacios institucionales jugaron un papel importante en este contexto, pues no sólo fueron telón de fondo e infraestructura, sino que albergaban en sus académicos enfoques y tradiciones historiográficas. A manera de ejemplo destaca el debate que revive el autor en este capítulo entre Silvio Zavala (de postura empirista y adscrito a El Colegio de México) y Edmundo O´ Gorman (historicista y vinculado a la UNAM).
A lo largo de la obra, el autor precisa la importancia que han tenido las efemérides en la creación de eventos conmemorativos y celebratorios. A partir de esto se abrían discusiones y se evidenciaban las posiciones políticas e ideológicas de los practicantes de la disciplina de Clío. Asimismo, estas posturas encontraban difusión en obras clave o números especiales de revistas académicas. La comunicación, sociabilidad y confrontación entre pares consolidó el campo historiográfico, constituyendo a los historiadores como una comunidad académica identificada entre las otras que conformaban los diversos ámbitos institucionales de las principales casas de estudios superiores del país durante la primera mitad del siglo XX.
Un rasgo de este trabajo que se puede identificar como una aportación directa, no sólo al campo historiográfico, sino a las humanidades y las ciencias sociales, tiene que ver con la publicación de la investigación como conjunto. En una etapa en la que el artículo académico se ha situado como el principal objetivo de producción en los ámbitos universitarios, la realización de un libro trae consigo una puntual pertinencia, pues da oportunidad de constituir bajo una misma directriz analítica las reflexiones que, de otra manera, podrían existir de forma desperdigada. En ese sentido, el trabajo de Mora Muro une diversas piezas que, sobre el proceso de institucionalización/profesionalización de la disciplina histórica en México, estaban separadas.
Aunque no era responsabilidad del autor abordar una temporalidad que estaba fuera de su proyecto de investigación, podemos afirmar que al consultar este trabajo surge automáticamente la necesidad de complementarlo. Esta es una tarea pendiente para nuestro gremio, pues desde 1955 –año en el que Mora Muro lleva a cabo el cierre temporal– hasta la actualidad se han producido modificaciones profundas en los diversos ámbitos institucionales del país. Procesos como la descentralización de la educación superior o el notable aumento de la participación de las mujeres en esta disciplina son prueba de ello. El análisis de este campo historiográfico contemporáneo sin duda es necesario y, para llevarlo a cabo, consideramos ahora esencial consultar la obra de Jesús Iván Mora Muro.
Referencias
Dosse, F. (2012). El giro reflexivo de la historia. Recorridos epistemológicos y la atención a las singularidades. Universidad Finis Terrae.
Mora, J. I. (2016). Los historiadores: una comunidad del saber. La conformación del campo historiográfico mexicano (1884-1955) [Tesis de Doctorado en Historia no publicada]. El Colegio de Michoacán, México.
Mora, J. I. (2021). Los historiadores: una comunidad del saber. México, 1903-1955. El Colegio de Michoacán / El Colegio de la Frontera Norte.
Regalado, L. (2010). Historiografía occidental. Un tránsito por los predios de Clío. Pontificia Universidad Católica del Perú.
Notas de autor
Información adicional
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