Convocatoria temática
Presentación del Dossier Turismo, trabajo y territorios: abordajes críticos de las consecuencias del desarrollo turístico en América Latina
Presentación del Dossier Turismo, trabajo y territorios: abordajes críticos de las consecuencias del desarrollo turístico en América Latina
Revista Latinoamericana de Antropología del Trabajo, vol. 8, núm. 18, pp. 1-11, 2024
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)

Introducción
El concepto de turismo admite una polisemia que estamos lejos de querer simplificar; sin embargo, no puede desconocerse su relevancia a nivel institucional así como en el debate académico, pues es una actividad, práctica social o tipo de movilidad que no ha parado de acrecentarse en las últimas décadas, y cuyos múltiples efectos socio-materiales ya se observan tanto en Argentina como en América Latina.
Tal es así que el desarrollo turístico resulta uno de los temas urgentes en la Agenda 2030 de la ONU y sus 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), en tanto se vincula a temas clave como la generación de empleos, ciudades sostenibles, vida terrestre y océanos, entre otros. Irremediablemente, estos ODS deben ser leídos en clave local/nacional, latinoamericana e internacional, máxime cuando en la región aparecen discursos de rechazo por considerar que esta agenda es un “programa de gobierno supranacional de corte socialista” que atenta contra la soberanía, el derecho a la vida y la libertad de las personas.[1] En otras palabras, resulta central dinamizar el debate respecto a los ODS porque estamos asistiendo a una reconfiguración de las comunidades campesinas- indígenas, en donde confluyen diversos procesos diacrónicos y solícitos: la falta de regulación estatal sobre el desmonte y la deforestación (el RIGI[2] en Argentina es muestra de ello), y una nueva circulación de agentes y proyectos económicos vinculados al desarrollo inmobiliario y turístico que repercute fundamentalmente en las últimas décadas, acarreando profundas transformaciones (Paz y Stecher, 2024).
El concepto de turismo admite una polisemia que estamos lejos de querer simplificar; sin embargo, no puede desconocerse su relevancia a nivel institucional así como en el debate académico, pues es una actividad, práctica social o tipo de movilidad que no ha parado de acrecentarse en las últimas décadas, y cuyos múltiples efectos socio-materiales ya se observan tanto en Argentina como en América Latina.
Tal es así que el desarrollo turístico resulta uno de los temas urgentes en la Agenda 2030 de la ONU y sus 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), en tanto se vincula a temas clave como la generación de empleos, ciudades sostenibles, vida terrestre y océanos, entre otros. Irremediablemente, estos ODS deben ser leídos en clave local/nacional, latinoamericana e internacional, máxime cuando en la región aparecen discursos de rechazo por considerar que esta agenda es un “programa de gobierno supranacional de corte socialista” que atenta contra la soberanía, el derecho a la vida y la libertad de las personas.[1] En otras palabras, resulta central dinamizar el debate respecto a los ODS porque estamos asistiendo a una reconfiguración de las comunidades campesinas- indígenas, en donde confluyen diversos procesos diacrónicos y solícitos: la falta de regulación estatal sobre el desmonte y la deforestación (el RIGI[2] en Argentina es muestra de ello), y una nueva circulación de agentes y proyectos económicos vinculados al desarrollo inmobiliario y turístico que repercute fundamentalmente en las últimas décadas, acarreando profundas transformaciones (Paz y Stecher, 2024).
A su vez, especialmente (pero no sólo) en Europa, se viene dando un ciclo de protestas contra las consecuencias a nivel urbano y social de la masificación turística. En efecto, se creó una palabra, turismofobia, que intenta definir el rechazo de los residentes de destinos turísticos a una presencia percibida como desmedida de turistas en sus espacios cotidianos (Christin, 2023). Tal cuestión ha avivado el debate público en diversos destinos del mundo, poniendo al turismo en el centro de la agenda política para la gobernanza a múltiples niveles. De este modo, se ha renovado el interés académico por la turistificación, vinculada con la gentrificación y otros procesos urbanos, al indagar en las múltiples expresiones de la financiarización de la economía y la extracción de valor no solo a partir de bienes naturales, sino también sociales y culturales (Sequera y Nofre, 2018). Desde las ciencias sociales se están explorando las reconfiguraciones en las prácticas turísticas al calor del auge de las redes sociales; y siguiendo de cerca procesos auto-organizativos de las comunidades en los territorios que se presentan como “destinos emergentes” (Trivi, 2024).
En tal escenario, el dossier presenta investigaciones socio-antropológicas y desde las diversas disciplinas de las ciencias sociales, que ponen de relieve el turismo en tanto actividad que se destaca por su capacidad para crear empleo junto a sus efectos multiplicadores, y paralelamente modifica de manera significativa las relaciones laborales y productivas. Como expresa Mónica Lacarrieu (2016), la actividad turística a menudo soporta una “carga pesada” de preconceptos y juicios de valor que la vuelven un fértil campo de indagación. En el marco del capitalismo actual, lo que este dossier problematiza son puntualmente las vinculaciones entre turismo y trabajo como operadores epistémicos e ideológicos en los que esta práctica social se valora y se fomenta, o por el contrario, se cuestiona y se deslegitima.
Turismo en el cruce de la valorización y lo patrimonial
En la fase actual del capitalismo, los procesos de turistificación desplegados a escala planetaria irrumpen de distintas maneras en los territorios, modificando las relaciones sociales, económicas y ambientales. De esta forma, reconocemos que el desarrollo turístico puede conducir a distintas formas de dominación (desplazamiento, explotación, precarización, etc.) de poblaciones y grupos subalternos que entran en la mira de lo patrimonalizable y lo comercializable.
En América Latina, la circulación y la estructuración global de itinerarios culturales como patrimonios mundiales, al estilo de Pueblos Mágicos o Pueblos con Encanto -ensayada por actores gubernamentales y transnacionales como UNESCO, entre otros-, advierte en el debate académico diversas aristas neocoloniales y formas de despojo locales y regionales (Pastrana et al., 2022). Allí, el turismo opera como una lógica de producción que va disponiendo de las esferas territoriales y culturales, cuyo mayor objetivo es convertir las experiencias de vida en “paquetes de experiencia” (Espoz Dalmasso y Fernández, 2020). En esta dirección, es fundamental la comprensión de las interrelaciones entre territorios y poblaciones involucradas, atravesadas y/o organizadas por dichas dinámicas estructurales cada vez más hegemónicas a escala global. No obstante, tampoco hay consenso sobre los alcances de los procesos de mercantilización en las identidades culturales dentro de los intercambios turísticos. Más allá del riesgo de que la cultura se transforme en una mercancía más dentro de la cadena productiva del capital, Comaroff y Comaroff nos recuerdan a propósito de los ofrecimientos de autenticidad étnica que los sujetos “no son proletariados alienados, esclavos del fetiche de su propia esencia enajenada, por ligados que estén al mercado” (2011: 46. Cursivas en el original).
Por un lado, lo turístico atraviesa cada vez más las planificaciones y las políticas públicas orientadas al desarrollo territorial y al fomento tanto de poblaciones rurales como de las pequeñas localidades y pueblos (Lacko, 2019). Allí lo patrimonial, la identidad y la cultura operan como argumentos que permiten incrementar el valor turístico y con ello fortalecer el desarrollo económico de cada territorio. En este escenario, nos preguntamos ¿en qué medida estas políticas estratégicas enmarcadas en formas variopintas del turismo sostenible impulsan efectivamente aquellas prácticas sociales valoradas como auténticas?
Por otro lado, el turismo sostenible puede ser considerado como un factor de anclaje especialmente de la población rural, a través de la creación de empleos para satisfacer la demanda de bienes y servicios, motivando y haciendo posible la persistencia de las comunidades en tanto se complementa con las actividades agrícolas contra-cosecha. En virtud de ello, resulta necesario objetivar las trayectorias históricas y productivas junto a las relaciones de poder y mediación entre diversos agentes, para evaluar los efectos que pueden generar en los territorios las discursividades y los sentidos sobre bienes naturales y culturales. Incluso debe prestarse atención a aquellas estrategias organizadas a partir de la idea de “turismo comunitario”, en las que las comunidades, junto a organizaciones sociales, advierten en el turismo una forma novedosa de disputar recursos, afianzar a las juventudes rurales a partir del empleo, y conservar la naturaleza y las prácticas en torno a ella. Siguiendo a Mancini y Perez Winter “el turismo comunitario como una modalidad que se promueve desde políticas públicas con el objetivo de motivar la participación de las comunidades locales en el desarrollo socio-económico de sus territorios” (2021: 70). Desde esta definición resulta indispensable comprender las implicancias particulares y diferenciadas del avance de la frontera agraria o los novedosos enclosures del capital que hacen un recurso estratégico y coyuntural de este tipo de opciones. La construcción del turismo comunitario como estrategia del Movimiento Campesino de Córdoba (MCC) en Argentina, es un ejemplo de las formas políticas, productivas y reproductivas de las familias campesinas que orientan este tipo de prácticas (Quevedo et al., 2023).
Asimismo, con los cambios en la agricultura desde fines de la década de 1990, las actividades, los actores y las prácticas asociadas al desarrollo rural se han modificado. Desde el año 2003 en Argentina se amplían las actividades, actores y prácticas vinculadas al desarrollo rural. A su vez, los nuevos enfoques se hacen visibles en numerosos contextos con nuevas preocupaciones, abarcando temáticas como la naturaleza, el ecosistema, la producción artesanal o el turismo rural, entre otros (Lattuada, Márquez y Neme, 2012). Lógicamente, todos ellos están vinculados a las historias productivas de los actores intervinientes. A partir de los primeros años del nuevo milenio, las políticas públicas sobre los pobladores rurales descapitalizados se sostuvieron desde una perspectiva de desarrollo territorial rural (DTR). En este marco, la acción del Estado se orientó hacia el nivel local, resultando “una cura efímera o una poción homeopática para unos pocos, si las condiciones estructurales y la política económica y sectorial resultan adversas o neutras” (Lattuada, 2012: 102).
Específicamente, la realidad latinoamericana nos presenta un escenario variopinto, pues mientras para algunos estados el turismo adquiere otras motivaciones e intereses como actividad económica junto a la conservación de la naturaleza y el cuidado de los ecosistemas -cuestiones que se ven reflejadas en países como Chile-[3], para otros en cambio, no es preciso mantener programas de incentivo al turismo interno, clave para mantener un nivel de actividad aceptable en el sector, especialmente entre los turistas locales. Tal es el caso de Argentina, donde se cerró el programa Previaje que impulsaba actividades turísticas internas, lo que, sumado al impacto de la devaluación del peso en diciembre de 2023, generó una escalada de precios que los salarios no logran compensar. El resultado de esta combinación es que el turismo en el país registró una contracción del 13 % durante el primer semestre de 2024 en comparación con el mismo período del año anterior, lo que significa una disminución de 1.340.716 turistas, una cifra alarmante para el sector (datos recuperados de la Encuesta de Ocupación Hotelera- EOH).[4]
La turistificación de bienes comunes ¿y la cultura?
La emergencia de las narrativas que exponen la crisis ecológica, el calentamiento global y el cambio climático apelan a la necesidad de cuidar la naturaleza y el medioambiente. Esta preocupación socioambiental generalizada ante el grado de destrucción de los entornos naturales operaría como característica de nuestro tiempo. Por ello, el creciente interés turístico por la naturaleza sólo es posible ante la consolidación de la “cuestión ambiental”; la progresiva toma de conciencia de la sociedad actual de los profundos desequilibrios y alteraciones del orden natural derivados de la destrucción y transformación de la naturaleza, especialmente desde la segunda mitad del siglo XX (Bertoncello y Troncoso, 2018). En virtud de ello, desde la idea de desarrollo sustentable reaparece el turismo como mediación para valorar y crear áreas naturales protegidas como nuevos modelos de conservación.
Estas tendencias configuran una mayor preocupación por aspectos ambientales y por la “naturaleza”, invitando a repensar el capitalismo como modelo de producción y su impacto actual en los territorios. Sin dudas, la cuestión ambiental como un aspecto socialmente problematizado en América Latina nos obliga a mirar aquellas nuevas narrativas ambientalizadas. De manera interrelacionada, es relevante para los analistas identificar los roles y las agencias sociales en torno al lugar que los pobladores locales van a ocupar dentro de los modelos de conservación y áreas naturales protegidas, pues las políticas de turistificación en torno a parques nacionales o reservas públicas y privadas consagran su éxito en gran medida en la capacidad de incorporar laboralmente a los habitantes, a riesgo de subordinar los modos de vida tradicionales o reproducir esquemas de hipermediatización y/o de estereotipos anclados en la figura de “guardianes” de la biodiversidad. Lo que resulta interesante es la emergencia desde grupos subalternos de lógicas de conservación diferenciales a las hegemónicas, que en base a las narrativas dominantes, organizan modalidades propias en negociación desde las posibilidades que habilitan el Estado y el mercado a partir del periodo pospandemia (Catalano et al., 2024).
En tal sentido, existen múltiples espacios rurales de nuestro continente que han sido escenario de transformaciones vinculadas a actividades extractivistas, turísticas y de desarrollo inmobiliario que reflejan una creciente concentración productiva acompañada por la apropiación de territorios. Las consecuencias son la fragmentación y la disputa con los locales pueblos originarios y campesinos, lo que redefine las configuraciones identitarias, expresadas por las tensiones en el uso y el acceso a la tierra. Al presente, y luego de que sufrieran una histórica invisibilización en el plano social y político, Impemba y Maragliano sostienen que se ha presentado y profundizado cierta contradicción respecto de las comunidades mapuche en el sur de Argentina: “por un lado, la existencia de un fuerte rechazo a sus reivindicaciones étnicas y especialmente territoriales, mientras que, por el otro, se incorpora lo étnico como parte de los productos turísticos que le otorgan ‘carácter’ y ‘originalidad’ a esta actividad en la región patagónica” (2019: 226). Paralelamente, argumentan (como algunos de los trabajos que presentamos en este dossier), que el turismo es un factor que ha favorecido la visibilización de las poblaciones indígenas, colaborando, sin proponérselo, con el reposicionamiento de las propias comunidades mapuche –en el marco del lento pero consolidado proceso de reivindicación étnica y de reclamos territoriales: “Es por ello que en el siglo XXI se plantean nuevas claves para la relación entre cultura, patrimonio y turismo que superen las perspectivas tradicionales de confrontación: cultura frente a economía o turismo frente a patrimonio” (2019: 228).
En este marco, consideramos necesario indagar en las complejas interrelaciones que se generan a partir de las prácticas turísticas consistentes en patrimonializar lo que históricamente fue y sigue correspondiendo a bienes comunes en América Latina. Las dinámicas territoriales representan identidades ambientales y culturales propias, atravesadas por procesos de tendencia global que nos invitan a realizar diagnósticos de análisis comparativo. Con todo, el paradigma que ha prevalecido y se ha sostenido desde muchos ámbitos (políticos y/o académicos) plantea el turismo como una fuente generadora de riquezas, que se desentiende de las necesidades o las identidades de las comunidades locales o receptoras, poniendo el énfasis en las ganancias económicas por encima de las identificaciones regionales. Este enfoque reduccionista del turismo lleva a la masificación y el desplazamiento de la población local, y al debilitamiento, e incluso a la pérdida, del patrimonio natural y social y de las prácticas culturales a él asociadas. Por consiguiente, el presente dossier es una invitación a dinamizar el debate y los sentidos contrapuestos sobre el turismo, vinculando las controversias y las disputas de sentidos que despiertan los ejes presentados, al revelar la necesidad de un pluralismo epistémico desde las ciencias sociales (en vinculación con el análisis sobre las políticas públicas situadas) para comprender el desarrollo turístico en toda su complejidad contemporánea.
Los artículos que componen este dossier
Las contribuciones reunidas aquí abordan casos en Chile, la Patagonia argentina y diferentes puntos de México. Son representativos de una diversidad de situaciones en las que el despliegue de la práctica turística induce transformaciones en diferentes esferas: en las relaciones de producción; en el acceso a recursos estratégicos como el agua y la tierra; en el ejercicio de derechos como el de ocupar las centralidades urbanas o el de llevar adelante prácticas rituales ancestrales, pero a su vez en la percepción y apropiación del patrimonio gastronómico y cultural de una colectividad, y en las propias estrategias productivas de las comunidades rurales e indígenas. Naturalmente, en ningún caso se trata de procesos lineales y unívocos.
Juan Francisco Olsen, en su trabajo Indicación geográfica de la torta negra galesa de Chubut (Argentina). Memoria de una experiencia de construcción colectiva de un sello de calidad en alimentos, aborda un proceso de elaboración de un sello de calidad para una receta tradicional de la Patagonia argentina. Desde un enfoque etnográfico, retrata la intervención de actores concretos del sector público, del sector privado y de la sociedad civil, en la obtención de la Indicación Geográfica de un producto emblemático de dicha colectividad. Tiene el valor de mostrar las tensiones entre aspectos culturales y cuestiones económicas que atraviesa la gastronomía a la hora de convertirse en un objeto de interés turístico. A su vez, abre la “caja negra” de una etiqueta, echando luz sobre las particularidades de un derrotero en el que se ponen en juego saberes técnicos y populares, diferentes áreas del Estado en sus distintos niveles, estrategias comerciales y memorias colectivas.
El trabajo de Mahalia Ayala-Galaz y Alejandro Vázquez Estrada, Grietas y fricciones. Entre la turistificación y la salvaguarda del patrimonio. El estudio de caso de la Peña de Bernal, Querétaro, México, da cuenta de los efectos urbanos, socioeconómicos y ambientales de un proceso de patrimonialización que deviene en un incremento de la actividad turística. La segregación residencial, el acceso diferencial al recurso hídrico por la incidencia de emprendimientos hoteleros de lujo y la alteración en la dinámica de una celebración ancestral por la presencia masiva de visitantes, son entendidos por los autores como fricciones en el espacio de una turistificación con rasgos extractivistas. Pero también se encargan de mostrar las estrategias de resistencia de la población local y sus organizaciones, apelando a grietas en la gobernanza local para hacer oír sus demandas en instancias internacionales como la UNESCO.
María Daniela Rodríguez y María Luján Santamarina son las autoras del artículo titulado De empleados/as a prestadores: el turismo como estrategia de territorialización del pueblo mapuce en Huechulafquen, jurisdicción del Parque Nacional Lanín (Neuquén). Ellas abordan la práctica del turismo como estrategia de territorialización de las comunidades mapuce Raquithue y Lafkence. Poniendo el acento en la transformación de empleados en prestaciones privadas a prestadores autogestivos, la investigación advierte la consolidación durante tres generaciones de formas de organización turística basadas en la gestión comunitaria de los territorios. A partir de la figura del comanejo dentro de la Administración de Parques Nacionales, la apuesta analítica de las autoras identifica cómo se concretan los procesos vinculados a la diferencia cultural que se abren en la dinámica turística y la mejora de las condiciones de vida por medio de la actividad turística. En efecto, la pesquisa arroja elementos para pensar las articulaciones entre el turismo, e trabajo y la identidad en un contexto de responsabilidades compartidas y territorialidades superpuestas, como el de los parques nacionales. El abordaje deja pistas para pensar el turismo no solo como una alternativa económica sino como un vector que potencia la organización comunitaria, la reafirmación política y el control territorial.
En esa misma dirección, el trabajo De la pesca artesanal al turismo: transformaciones en las formas de vida del pueblo chango en la Caleta de Chañaral de Aceituno, Chile de Ignacio Pizarro Olivares, y Francisca de la Maza Cabrera pone en evidencia la rentabilidad creciente que el rubro turístico comienza a tener para los pueblos indígenas. Esta afirmación que aparece al inicio del análisis, resulta cuanto menos provocadora, y como el resto del texto, nos invita a “cepillar a contrapelo” esta historia. Los changos, indígenas que habitan en las caletas a lo largo de Chile, son reconocidos como pescadores y recolectores con una estrecha relación con el mar y tras años de lucha, en el año 2020 fueron reconocidos como el décimo pueblo originario por el Estado chileno. Este proceso y al foco turístico de la caleta se reconocen como partes de un proceso social total que, en tanto es vivido, es una historia activa constituida por las realidades de formación y de lucha. Es así que el estudio logra representar la complejidad de la turistificación en un territorio donde coexisten el desplazamiento y la profundización de las desigualdades económicas con otros procesos más singulares que permiten a las familias conseguir nuevos ingresos monetarios, así como valorizar los oficios tradicionales y reivindicar su indigeneidad.
Por su parte, el artículo de Marco Morales-Muñoz y Juan Loera González se titula Turismo en la Sierra Tarahumara, México. Afectaciones culturales y derecho indígena en comunidades rarámuri y aborda las consecuencias de las planificaciones turísticas en estos grupos sociales. El trabajo analiza el incumplimiento de los derechos culturales y territoriales en las comunidades rarámuri, ubicadas en el estado de Chihuahua, México. A partir de la implementación del Plan Maestro Barrancas del Cobre, el trabajo indaga en las consecuencias del modelo turístico sobre la población indígena en cuanto a su territorio ancestral e identidad étnica y especialmente en detrimento de sus espacios de acción y decisión colectiva así como de su economía de subsistencia. El trabajo desarrolla las implicancias multidimensionales de este proyecto de gran escala impulsado por el empresariado mexicano y el gobierno federal, que incluía la construcción de diversas infraestructuras, comunicaciones y carreteras. En el contexto de generación de plusvalías novedosas apropiadas por sectores concentrados y sus alianzas, los autores reconocen que las mayores afectaciones que se originan forman parte de las lógicas históricas y combinadas del despojo. Al contrario de la tesis propuesta por María Daniela Rodríguez y María Luján Santamarina, la clave de lectura en este trabajo desanda aspectos vinculados al turismo que constriñen las prácticas subalternas y sus recursos culturales y materiales.
A la par, Angélica Sobarzo Magallanes en su trabajo titulado Etnografía de las familias mayas rurales frente a los megaproyectos turísticos del estado de Quintana Roo en México (1974-2023): un análisis desde la interseccionalidad, nos invita a la reflexión sobre las afectaciones contemporáneas en comunidades indígenas mayas en lo que hoy es el centro turístico más grande de México: la península de Yucatán. El estudio hace foco en el impacto que los megaproyectos de la industria turística tienen sobre las familias, especialmente en la transformación de sus patrones culturales mayas que aún perviven. La autora sostiene que si bien la mayoría de estas familias han optado voluntariamente por trabajar en el turismo para mejorar sus ingresos, su inserción supone una estrategia de supervivencia en el marco de la exclusión histórica que este pueblo ha sufrido, es decir, a pesar del “derrame económico” o de empleos que supone la industria del turismo en la región, el racismo continúa teniendo un poder social en la reproducción de las desigualdades de estas comunidades mayas en Yucatán. En virtud de ello, lo que distingue al trabajo es la forma en que se recupera la teoría interseccional, sosteniendo que las conceptualizaciones clásicas de la opresión en la sociedad –como el racismo, el sexismo y la homofobia, entre otros– no actúan de forma independiente una de la otra, más bien, se interrelacionan, creando un sistema que refleja la “intersección” de múltiples formas de discriminación.
Referencias
Bertoncello, R. y Troncoso, C. (2018). Vínculos entre patrimonio natural y turismo: una revisión para el caso argentino. Pasado Abierto (8), 74-93.
Catalano, B.; Trivi, N. A.; Hissa Pepe, S. y Sosa, M. E. (2024). Realidades campesinas y narrativas sobre el turismo en Chancaní (Córdoba, Argentina). Aportes y Transferencias (22).
Christin, R. (2023). Contra el turismo ¿podemos seguir viajando? Alicante: Ediciones El Salmón.
Comaroff, J.(2011). Etnicidad S.A. Buenos Aires: Katz Editores.
Espoz Dalmasso, M. B. y Fernández, E. (2020). Políticas públicas y citybranding, valor patrimonial y turismo en la Mar de Ansenuza, Córdoba, Argentina. PatryTer, 3 (6), 16-34.
Impemba, M. y Maragliano, M. G. (2019). Turismo y territorios en transformación en comunidades mapuche del sur de la provincia del Neuquén, Argentina. Antropologías del Sur (12), 225-240.
Lacarrieu, M. (2016). La alteridad y el exotismo en clave patrimonial turística. Aportaciones de la Antropología. Quaderns (32).
Lacko, E. (2019). Reflexión acerca del contexto de surgimiento de políticas turísticas ¿indigenistas? El proyecto Red Argentina de Turismo Rural Comunitario (RaTuRC) del Ministerio de Turismo de la Nación (Argentina, 2008-2019). Revista Antropologías del Sur, 6 (12), 197-223.
Lattuada, M. (2012). Desarrollo rural y política: Argentina desde una perspectiva de gestión. Buenos Aires: Fundación CICCUS.
Lattuada, M.; Nogueira, M. E. y Urcola, M. (2012). Rupturas y continuidades en la gestión del desarrollo rural: algunas consideraciones acerca del rol del Estado (1991–2011). Avá, (21), 11-41.
Mancini, C. E. y Pérez Winter, C. (2021). El patrimonio cultural en tiempos de turismo comunitario: relecturas, tensiones y reformulaciones. Revista De Turismo E Identidad, 2(2), 67–98.
Pastrana, J.; Jofré, C.; Emilia Díaz, M. y Ortiz, M. (2022). Una crítica desencantada de los procesos de turistificación y extractivismo en Argentina: el caso de los Pueblos con Encanto. En: Jofré, C. Políticas patrimoniales y procesos de despojo y violencia en Latinoamérica (147-170).Tandil: Editorial UNICEN.
Paz, M. y Stecher, G. (2024). Procesos de turistificación del monte y los bosques: un análisis comparado entre comunidades de las serranías de Córdoba y el sur de Neuquén. En Langbehn, L. y Schmidt, M. (Comps.). Bosques en disputa. Conflictos y controversias en torno a las políticas de bosques nativos en Argentina, Colección IIGG-AGENCIA I+D+i.
Quevedo, C.; Paz, M.; Sosa, M. y Belelli, E. (2023). El turismo comunitario como emergente de la organización campesina en el noroeste cordobés. [Ponencia] XI Simposio Internacional y XVII Jornadas de Investigación Acción en Turismo - CONDET 2023“Turismo, oportunidades, contribuciones y desafíos ante la diversidad”. La Plata, Buenos Aires, 27, 28 y 29 de septiembre de 2023.
Sequera, J. y Nofre, J. (2018). Shaken, not stirred: New debates on touristification and the limits of gentrification. City, 22 (5–6), 843–855. https://doi.org/10.1080/13604813.2018.1548819
Trivi, N. (2024). Los conflictos en destinos turísticos latinoamericanos desde la óptica del extractivismo urbano. En: Rodríguez, M. D. (ed). Turismo en clave territorial: memorias de disputas y resistencias. Colección Cuadernos IPEHCS. Neuquén: Topos.
[1] El actual presidente de Argentina expresó su rechazo a la Agenda 2030 en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Véase: https://elpais.com/argentina/2024-09-24/milei-acusa-a-naciones-unidas-de-imponer-una-agenda-de-corte-socialista.html
[2] El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), reglamentado en agosto de 2024, consiste en incentivar, por un período de 30 años, mediante políticas fiscales y aduaneras, un boom de inversiones en minería, petróleo y gas. Véase: https://www.argentina.gob.ar/noticias/rigi-desde-hoy-las-empresas-podran-aplicar-al-regimen
[3] Véase el crecimiento del turismo interno en Chile: https://www.sernatur.cl/dataturismo/big-data-turismo-interno/
[4] De acuerdo al último informe de la EOH, en septiembre de 2024 se estimaron 3,4 millones de pernoctaciones en establecimientos hoteleros y parahoteleros, lo que implicó una disminución de 19,2 % respecto al mismo mes del año anterior. Las pernoctaciones de viajeros residentes y las de no residentes registraron una baja de 20,0 % y 15,8 %, respectivamente. Datos tomados del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INDEC. Disponible en: https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eoh_11_247B164CE7E9.pdf
Información adicional
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