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Desigualdades de clase en Argentina Transiciones biográfico-laborales heterogéneas frente a la pandemia de COVID-19

Class Inequalities in Argentina: Heterogeneous Biographical-Labor Transitions in the Face of the Pandemic of COVID-19

Desigualdades de classe na Argentina: transições biográficas-trabalhistas heterogêneas diante da pandemia da COVID-19

Leticia Muñiz Terra
Universidad Nacional de La Plata/CONICET, Argentina

Desigualdades de clase en Argentina Transiciones biográfico-laborales heterogéneas frente a la pandemia de COVID-19

Revista Latinoamericana de Antropología del Trabajo, vol. 8, núm. 18, 1, 2024

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)

Los autores conservan los derechos

Recepción: 21 Septiembre 2023

Aprobación: 20 Febrero 2024

Resumen: Este artículo analiza las modificaciones que el ciclo COVID19 (2019-2022) trajo sobre las transiciones laborales de las distintas clases sociales: de servicio, intermedias y trabajadoras (Erikson, Goldthorpe y Portocarrero, 1979) en Argentina. En términos metodológicos, se aplica una investigación biográfica cualitativa, recurriendo al análisis de 32 entrevistas biográficas semiestructuradas desarrolladas a trabajadores(as) docentes, de la construcción y microempresarios(as). En cuanto a los hallazgos, se sostiene que la pandemia contribuyó a visibilizar la configuración de transiciones laborales heterogéneas y desiguales entre las clases sociales que, conforme a los soportes institucionales con los que contaban y en función de las estrategias subjetivas de los/las trabajadores(as), atravesaron tanto encrucijadas como bifurcaciones biográficas.

Palabras clave: desigualdades sociales, clases sociales, pandemia.

Abstract: This article analyzes the modifications that the COVID19 cycle (2019-2022) brought about the labor transitions of the different social classes: service, intermediary and workers (Erikson, Goldthorpe and Portocarrero, 1979) in Argentina .In methodological terms, a qualitative biographical research is applied, using the analysis of 32 semi-structured biographical interviews developed to teachers, construction workers and microentrepreneurs. As for the findings, it is argued that the pandemic contributed to make visible the configuration of heterogeneous and unequal labor transitions between social classes that, according to the institutional supports with which they couned and according to the subjective strategies of the workers/s, they went through both crossroads and biographical bifurcations.

Keywords: social inequalities, social classes, pandemic.

Resumo: Este artigo analisa as modificações que o ciclo COVID19 (2019-2022) trouxeàs transições laborais das diferentes classes sociais: serviço, intermediário e trabalhadores (Erikson, Goldthorpe e Portocarrero, 1979) na Argentina. Em termos metodológicos, é aplicada uma pesquisa biográfica qualitativa, utilizando a análise de 32 entrevistas biográficas semiestruturadas desenvolvidas para professores, trabalhadores da construção civil e microempreendedores.No que se refereàs conclusões, sustenta-se que a pandemia contribuiu para tornar visível a configuração de transições laborais heterogéneas e desiguais entre as classes sociais que, de acordo com os suportes institucionais com os quais contavam e em função das estratégias subjetivas dos/as trabalhadores, atravessaram tanto encruzilhadas como bifurcações biográficas.

Palavras-chave: desigualdades sociais, classes sociais, pandemia.

Introducción

El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote del nuevo coronavirus como una pandemia. En nuestro país, el gobierno argentino, recientemente asumido, debió enfrentar la posible crisis sanitaria provocada por el virus en un contexto delicado en términos económicos, con alto endeudamiento y un mercado de trabajo que mostraba bajos niveles de empleo, salarios atrasados, considerables índices de inflación y mucha pobreza (Dalle, 2022; Salvia, Poy y Pla, 2022).

Para hacer frente a la situación se emitió el DNU 260/2020 de emergencia pública en materia sanitaria y el DNU 297/20 que protegía la salud de la población a través de la medida de “Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio” (ASPO), la cual determinaba que todas las personas debían permanecer en sus residencias habituales o en el lugar en que se encontraran, absteniéndose de concurrir a sus lugares de trabajo, de estudio y recreación, sin poder desplazarse por rutas, vías y espacios públicos. En este decreto se exceptuaba del cumplimiento del ASPO a quienes fueran afectados(as) a las actividades y servicios declarados esenciales en la emergencia (DNU 297/20). Con posterioridad, la finalización o interrupción del ASPO dio inicio al Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio (DISPO), dictado por el DNU 125/2021. Dicha medida permitía una mayor circulación comunitaria y el restablecimiento acotado de actividades económicas, comerciales, industriales, educativas y de servicios con protocolos a seguir para continuar con el cuidado de la vida. La aplicación del DISPO y del ASPO fueron variando de acuerdo con la situación sanitaria de cada región o provincia, por lo cual, mientras algunos argentinos(as) vivieron mucho tiempo en situación de ASPO, otros vivieron un mayor tiempo en DISPO, hasta que de a poco en cada lugar llegó lo que se conoció como “nueva normalidad” (NN), en el marco de la cual se empezaron a liberar los cuidados y se regresó a la actividad. Se evidenciaron así diferentes etapas de semiapertura (DISPO) y cierre del mercado de trabajo (ASPO).

Atendiendo a esta problemática, este artículose preocupa por las modificaciones que el ciclo COVID19 (2019-2022) trajo sobre las transiciones laborales de las distintas clases sociales: de servicio, intermedias y trabajadoras (Erikson, Goldthorpe y Portocarrero, 1979) en Argentina. Para ello se retoma un proyecto de investigación de alcance nacional,[1] en el marco en el cual se desarrolló un estudio sobre las trasformacioneslaborales que supuso la pandemia. Considerando los hallazgos de esa investigación y enfocando la mirada en las transiciones laborales, nos preguntamos aquí: ¿el advenimiento del COVID-19 propició cambios profundos sobre los caminos y ocupaciones de distintas clases sociales?, y¿cómo pueden explicarse estos cambios? Asimismo, pretendemos saber si la pandemia, en cuantoacontecimiento histórico, pudo haber provocado en las distintas transiciones laborales encrucijadas circunstanciales o bifurcaciones definitivas.

En las últimas décadas, la preocupación por las desigualdades sociales vinculadas al mundo del trabajo y a las clases sociales han sido ampliamente estudiadas en nuestro país desde distintas aproximaciones.Las investigaciones cuantitativas han permitido describir estadísticamente el tamaño y la fluidez entre las clases y los estratos sociales, la movilidad social intergeneracional e intrageneracional y han indagado sobre el impacto que ha tenido en las clases el desarrollo económico, la igualdad de oportunidades y los procesos de movilidad entre países (Benza, 2016; Chávez Molina, 2013; Dalle, 2010;Germani, 1955;Jorrat, 1987; Kessler y Espinoza, 2007; Pla, 2016; Riveiro, 2017; Sautúet al., 2020).

Las investigaciones cualitativas se han enfocado, por su parte, en las representaciones, decisiones y acciones de las clases sociales y en cómo viven y explican su posición en la estructura social (Dalle, 2010;Gutiérrez y Mansilla, 2015; Jiménez y Asussa, 2017;Gutiérrez, Mansilla y Asussa, 2021) Esta aproximación resulta interesante por cuanto permite tener acceso al mundo de las experiencias de los actores sociales, aunque no posibilita captar de qué manera esas experiencias se van reconfigurando a lo largo del tiempo. Los análisis procesuales han sido, por su parte, desarrollados en algunas investigaciones (Jiménez Zunino, 2015;Muñiz Terra, 2021, Muñiz Terra y Roberti, 2018; Muñiz Terra, Ambort y Iucci, 2021; Muñiz Terra y Rubilar Donoso, 2021 Muñiz Terra y Ambort, 2024), y de a poco vienen ganando interés.

Por otra parte, los estudios sobre las consecuencias laborales de la pandemia son, por supuesto, muy recientes y abordan distintas cuestiones vinculadas al mercado de trabajo, la pobreza y la desigualdad de ingresos, los cambios en la estructura social, la organización del trabajo doméstico y de cuidados y las reconfiguraciones de las clases sociales y los grupos ocupacionales (Dalle, 2022; Salvia, Poy y Pla 2022). De la misma manera, múltiples investigadores han estudiado distintas cuestiones vinculadas al impacto de la pandemiasobre los empleos y el bienestar social, y sobre la desigual estructura social y productiva del trabajo. Estas indagaciones se han traducido en distintas publicaciones (Benza y Kessler, 2021;Haidar y Pla, 2021; Jacovkis, Masello, Granovsky y Oliva, 2021; Maldovan Bonelli, Dzembrowski y Goren, 2021; Muñiz Terra, 2023; Muñiz Terra, Roberti y Lemus, 2022; Pontoni, Radiciotti y Filipetto, 2021; Torres, 2021).

Todos estos estudios sonantecedentes importantes para nuestra investigación, puesto que abordan distintas aristas sobre las desigualdades sociales y la heterogeneidad estructural,y aportan miradas diversas respecto del impacto del COVID-19 en términos socioocupacionales. Este artículo aborda una cuestión que aún no se ha estudiadoconprofundidad, dado que aporta un análisis comparativo y diacrónico de las distintas transiciones laborales que recorrieron específicamente las clases sociales en el contexto de la pandemia en Argentina y de las disímiles configuraciones, encrucijadas y bifurcaciones que atravesaron.

Aproximación teórico-metodológica

En términos teóricos, nuestra mirada está centrada en la perspectiva del curso de vida (Elder, 1985; Mortimer y Shanahan, 2004). Esta perspectiva se inscribe en los estudios sociológicos biográficos, es decir, en los estudios que recuperan y analizan algunas dimensiones de la vida de los actores sociales (trabajo, educación, familiar, etc.) a lo largo del tiempo (Muñiz Terra, 2012). Estudiar los cursos de vida significa preocuparse por los procesos que acontecen en las biografías de manera dinámica, recuperando la sucesión de acontecimientos que se producen en la temporalidad. Esta perspectiva supone que las trayectorias vitales se construyen como resultado de decisiones individuales de los actores sociales y por la influencia de las constricciones estructurales. Tal como ha indicado Bertaux (1997), los relatos biográficos permiten distinguir entre aquellas causalidades que se atribuyen a circunstancias externas al sujeto y aquellas que se atribuyen a objetivos o deseos localizables en el propio protagonista de la acción. Ahora bien, aunque esta mirada le otorga gran importancia a la secuencia de acontecimientos presentes a lo largo de la vida laboral de las personas, al privilegiar la linealidad temporal (Machado Pais, 2007), algunos autores han señalado que en el transcurso de las biografías puede cobrar relevancia lo contingente, es decir, situaciones inesperadas que rompen la linealidad. La perspectiva del curso de vida recupera esta idea a partir de una diferenciación entre los conceptos de transición y punto de inflexión. Así, mientras la idea de transición hace referencia a los cambios de estado que se producen en cortos espacios de tiempo a lo largo de la trayectoria biográfica, el concepto de punto de inflexión implica un cambio sustancial en la dirección de la propia vida, sea subjetivo u objetivo (Elder, Johnson y Crosnoe, 2004; Hareven y Masoaka, 1988). Esto significa que no todas las transiciones implican puntos de inflexión, puesto que el cambio de estado que caracteriza a las transiciones (por ejemplo, transitar desde la escuela primaria a la escuela secundaria) puede estar muy lejos de suponer un choque biográfico en la trayectoria (Muñiz Terra y Verd Pericás, 2021). Los puntos de inflexión también se han llamados bifurcaciones, por cuanto esta noción alude al momento en que un acontecimiento contingente se transforma en una situación de ruptura biográfica que puede cambiar el destino de las personas (Godard, 1988). Dentro de esta misma línea, Abott (2001) sostiene, además, que el punto de inflexión o bifurcación refiere a los cambios que se realizan en determinados momentos, que él llama cambios cortos, y que traen consecuencias que reorientan el proceso, dando nuevos rumbos a la vida, ya sea de forma inmediata o en el largo plazo.

Otra noción que alude al corte de la linealidad temporal con que se estudian habitualmente las trayectorias vitales es la conocida como encrucijada biográfica, que refiere a los momentos en que un acontecimiento impredecible produce una revisión de los cursos de vida tal como se venían construyendo; una puesta en cuestión de caminos inicialmente previstos, que en ocasiones pueden producir o no un cambio importante de orientación. Nada habría sugerido que una persona pudiera haber cambiado su camino de esta manera antes de ese episodio. Así, lasencrucijadas remiten a momentos en los que se producen recomposiciones del campo de posibilidades que luego, a veces, contribuyen a transformar el camino transitado (Bidart, 2020). Aunque la perspectiva del curso de vida ha sido tradicionalmente utilizada en los estudios demográficos y cuantitativos —ya que, tal como señala Runyan (1984: 82): “Pone el mayor énfasis en las influencias que los cambios en las condiciones sociales, demográficas e históricas tienen en el curso de la vida tomado colectivamente”—, las investigaciones cualitativas la han adoptado para el desarrollo de estudios de caso, dado que esta mirada permite identificar con mayor detenimiento el grado en que las trayectorias vitales están marcadas por decisiones individuales o por la influencia de las constricciones estructurales. Además, esta perspectiva permite conocer si las encrucijadas y los puntos de inflexión o las bifurcaciones son promovidas por causas ajenas al actor social, tales como un terremoto, una crisis económica o, como en el caso de este artículo, una pandemia. También permiten examinar situaciones motivadas por cuestiones subjetivas, como las vinculadas a un casamiento, el nacimiento de un hijo, una migración, la pérdida de un trabajo, etc. Ahora bien, en muchas ocasiones, aunque estos momentos de encrucijada tienen su origen en una constricción externa, la bifurcación solo puede definirse subjetivamente, puesto que lo que para una persona supone un punto de inflexión, para otra no por fuerzaimplica un punto de no retorno (Muñiz Terra y Verd, 2021: 300).

De allí que para conocer en profundidad las transiciones y los puntos de inflexión es importante, tal como sostiene Lahire, “hacer hablar a los momentos de “ruptura biográfica”, de cambios o de modificaciones, incluso ligeros, en las trayectorias o las carreras [...], puesto que son los momentos en que las disposiciones pueden ser puestas en cuestión o pueden reactivarserepentinamente cuando hasta entonces habían estado en estado de vigilia (Lahire, 2002: 30-31).

Por otra parte, las clases sociales y su constitución será también una aproximación teórica relevanteen este artículo. En particular, partimos de la concepción de clases de Erikson, Goldthorpe y Portocarrero (1979), quienes señalan que las clases sociales son relacionales y centradas en lo laboral, es decir, se construyen en la múltiple interacción entre ellas en el mercado de trabajo. La propuesta de estratificación de clases de estos autores permite distinguir variasposiciones dentro de los mercados ocupacionales y de las unidades de producción de acuerdo conlas relaciones de empleo que involucran. En concreto, pretenden dar cuenta de dos distinciones y conflictos: entre aquellos que poseen los medios de producción y aquellos que no, y en relación conestos últimos señala el tipo de relación con su empleador. De este modo, la diferencia central radica entre posiciones que son reguladas por un contrato de trabajo y aquellas que se regulan por una relación de “servicio”. A partir de estos criterios clasificatorios, estos autores plantean la existencia de las siguientes tres clases sociales: de servicios, intermedia y trabajadoras y sus distintas fracciones de clase.

Esquema de clases
Figura 1
Esquema de clases
Erikson, Goldthorpe y Portocarrero (1979).

Esta estratificación es recuperada por cuanto aporta una mirada relacional, entre clases y fracciones de clase, por lo que se ha utilizado ampliamente en la bibliografía internacional y permite comprender las desigualdades sociales más allá de las diferencias de ingresos habitualmente estudiadas.

Ahora bien, aunque los estudios sobre estratificación social advierten la necesidad de realizar ajustes para la adaptación de este esquema en el estudio de las realidades sociales latinoamericanas en general (Solís y Boado, 2016) y Argentina, en particular (Rodríguez de la Fuente, 2022), en el presente artículo se enfoca la mirada en grupos ocupacionales (fracciones de clase) tradicionalmente incluidos en las tres grandes clases sociales: docentes, microempresarios y obreros de la construcción, dado que desde nuestro punto de vista constituyen casos concretos que reflejan las distintas situaciones transitadas por las clases sociales durante la pandemia. Así, se analizan los cursos de vida laborales de docentes de escuelas secundarias públicas, quenos permiten mirar a la clase de servicios de nivel inferior, los cursos de vida de microempresarios(as), que aluden a los pequeños(as) propietarios(as) con empleados(as) de la clase intermedia, y los cursos de vida de trabajadores(as) de la construcción, quemuestran los caminos ocupacionales de trabajadores(as) manuales calificados(as) y no calificados(as) de la clase trabajadora.

Dado que esta investigación es cualitativa, no trabajamos directamente con definiciones operacionales, sino con definiciones conceptuales. Sin embargo, con el fin de precisar más concretamente a quienes consideramos en el estudio podemos señalar que para la construcción de la muestra nos guiamos por el Clasificador Nacional de Ocupaciones. De allí que, en el grupo de los/las docentes incluimos a trabajadores de la educación con calificación técnica, para el grupo de los microempresarios consideramos directivos de pequeñas empresas y microempresas con empleados a cargo y para el grupo de los/las trabajadores(as) de la construcción incorporamos a los asalariados de la construcción en puestos operativos.

Por otra parte, cabe señalar que para este documento no se especifican cuestiones concretas de índole regional que bien podrían introducir particularidades en el desarrollo de las transiciones laborales analizadas. Ello se debe a que el foco se puso en las característicasgenerales de la configuración de las transiciones de los tres grupos ocupacionales que se hacen presentes en todo el país. Las cuestiones regionales se analizaron en forma concreta en otros documentos (Muñiz Terra, 2023)

Así,la perspectiva del curso de vida y sus nociones de transiciones y puntos de inflexión o bifurcaciones, junto al concepto de encrucijada biográfica, apropiación de tecnologías digitales y clases sociales, son las principales herramientas teóricas que dan luz aeste artículo, por cuanto nos permiten tomar dos momentos o transiciones, antes de la COVID-19 y durante ella, y analizar las distintas transiciones de las clases sociales, estudiar las particularidades asumidas por estos caminos ocupacionales en este contexto histórico específico, para comprender sus continuidades y discontinuidades, así comovisibilizar si la pandemia, en cuantoacontecimiento externo, significó y condujo a una encrucijada o a una bifurcación biográfica.

Tal como se mencionó, este estudio retoma parte de los resultados de una investigación biográfica de escala nacional querecuperó las trayectorias vitales de trabajadores(as) de diferentes sectores ocupacionales y clases sociales. La investigación incluyó como periodo deestudio de 2019 a 2022, mirando específicamente el momento inmediato anterior a la pandemia y los distintos tiempos que surgieron durante la COVID-19, como el ASPO, el DISPO y “la nueva normalidad”.[2]

En el marco del estudio se elaboró y aplicó un protocolo de consentimiento informado, que transmitía a los/las entrevistados(as) los objetivos del estudio, los distintos usos que podrían hacerse de la información que aportaría y el respeto de las cuestiones éticas que considerábamos fundamentales para nuestra investigación.

Los/las entrevistados(as) fueron elegidosa partir de una muestra intencionalbasada en los siguientes criterios: que fueran varones y mujeres y que desarrollaran sus cursos de vida laborales en los sectores ocupacionales seleccionados de la clase de servicios, intermedia y trabajadora.

En términos analíticos se recuperan, en particular, 32 entrevistas biográficas cualitativas (Muñiz Terra, Frassa y Bidauri, 2018) de las 179 realizadas en total, que respetarán la asignación numérica de la investigación nacional. Más concretamente, se interpretan 12 entrevistas realizadas a docentes, 10 entrevistas aplicadas a microempresarios(as) y 10 entrevistashechasa trabajadores(as) de la construcción. El número total de entrevistas a realizar se definió a partir de la saturación de la información construida.

En el caso de los/las docentes, se entrevistóa profesores de tres instituciones educativas estatales secundarias que tuvieran perfiles estudiantiles diversos, dado que las escuelas estatales provinciales y municipales reúnen a la mayor cantidad de estudiantes en todos sus niveles y presentan circuitos educativos atravesados en gran medida por la pertenencia estudiantil a orígenes sociales distintos (Di Piero, 2020).Este grupo se eligió, dadas las particularidades de su actividad laboral y las estrategias desplegadas para continuar trabajando durante la pandemia (Muñiz Terra, Roberti y Lemus, 2022).

El grupo de los/las microempresarios(as) estuvo conformado por dueños(as) de comercios que poseían hasta nueve empleados(as) en relación de dependencia, ya fuera que el sector de pertenencia de sus negocios hubiera sido declarado esencial o no esencial por la pandemia. La elección de este caso se hizoconsiderando que este grupo transitó la pandemia con muchos altibajos, y se vioespecialmente perjudicado no solo por la pandemia (FOP-Banco Mundial, 2021) sino también por la crisis económica preexistente del periodo 2018-2019, que significó una importante recesión acompañada por altos niveles de inflación (Dalle, 2022; Salvia, Pla y Poy, 2022).

Los/las trabajadores(as) de la construcción entrevistados(as) fueron, por su parte, seleccionados según se desempeñaran como contratados(as) de empresas constructoras,y cuya situación ocupacional fuera formal y sindicalizada o como trabajadores(as)cuentapropistas que asistieran a los cursos de formación profesional en los Centros de la Red de la Fundación UOCRA. Dentro de los sindicalizados,se entrevistótanto a varones albañiles como a mujeres que hacían mantenimiento, limpieza, etc., en las obras. Este caso se eligió por su heterogeneidad laboral interna, que podía mostrar distintas situaciones ocupacionales frente a la pandemia (Granovsky, Gerolimetti y Verchelli, 2023) y considerando lasdiversas estrategias laborales que debían desplegar frente a la inactividad que impuso el COVID-19.

Para cada grupo desarrollamos un estudio intrínseco de caso (Stake, 2005), conscientes de que al seleccionar estosquedaron fuera muchos otros grupos ocupacionales que constituyen cada clase y fracción de clase que bien podrían ilustraraspectos relevantes de las distintas transiciones laborales. Ahora bien, dada la gran heterogeneidad que constituye la estratificación de clases mencionada, que transforma en muy complejoun relevamiento cualitativo en profundidad de cada grupo, además de los criterios mencionados, seleccionamos los casos a analizar con base enquehubieran construido transiciones heterogéneas y con distintos accesos a las tecnologías digitalesconforme al sector de pertenencia.

En cuanto a las tecnologías digitales, recuperamos, en particular, el concepto de “apropiación” de Winocur (2007), quien sostiene que la apropiación puede ser entendida como el proceso simbólico y material por medio del cual un sujeto o un grupo toma el contenido significativo de un artefacto (dispositivo) y lo hace propio. Este proceso se construye sobre la base de experiencias presentes y pasadas con diversas tecnologías, así como de expectativas, nociones previas e ideas, tanto individuales como familiares, sobre estos artefactos (Winocur, 2007). De allí que indagamos en la forma en que los distintos grupos ocupacionales seleccionados se apropian o no (al acceder odesarrollar saberes y usos) de las tecnologías digitales para su trabajo en el marco de la pandemia.

Para la interpretación de la información construida se desarrolló un análisis de acontecimientos biográficos y momentos bifurcativos (Muñiz Terra, 2018), desplegando una interpretación temática, minuciosa y diacrónica de los relatos recogidos que se hizo con ayuda del software Atlas/ti.

La clase de servicios: una encrucijada en las transiciones biográfico-laborales de los/las trabajadores(as) docentes

En los últimos años, la labor de los profesores se ha vuelto cada vez más compleja, ardua y desafiante. El avance del conocimiento y la innovación en los modelos pedagógicos han invitado al ejercicio de más de un papel en la docencia; esto es, el sujeto docente también ha comenzado a actuar como facilitador del aprendizaje, tutor, orientador educativo, diseñador de materiales didácticos, elaborador de instrumentos de evaluación, asesor para padres, mentor o guía de colegas novatos, entre otros (Rossi, 2009).

Esta labor formaba parte de las actividades de los/las docentes entrevistados(as) en sus cursos de vida laborales antes de la pandemia, quienes se desempeñaban en jornadas laborales extensas, que implicaban estar muchas horas fuera de su casa —en varios casos, más de 12 horas—, con traslados y trabajos en diversas instituciones educativas. La rutina establecida se sintetizaba en la metáfora ya popularizada del “docente taxi… dos horas acá, dos horas allá, dos horas en el otro” (Entrevista 17, docente escuela de clase trabajadora); y donde el “soporte en papel” de los materiales didácticos ocupaba un lugar importante como parte de la estrategia áulica.

En el año 2019...me río porque era una locura. O sea arrancaba a las siete y media de la mañana [...] era una jornada de acá para allá. Digamos muy transitada y ajetreada donde trabajaba con mucho material que yo llevaba en forma física, digamos, como fotocopias (Entrevista 13, docente escuela de clase intermedia).

Todos(as) ellos(as) tenían relaciones laborales que se gestionaban principalmente “cara a cara” en la escuela, donde interactuaban con colegas, personal administrativo, directivos y estudiantes. Si bien en ese entonces estaban en contacto con los/las estudiantes, principalmente por medio de correo electrónico y, en casos más excepcionales, mediante WhatsApp, esas comunicaciones estaban destinadas sobre todoal envío de actividades, bibliografía y otros materiales educativos. Las tecnologías digitales, en especiallos celulares, aparecían como dispositivos sobre los cuales había que construir regulaciones.

Básicamente se usaba lo clásico. La tiza, el pizarrón, el borrador, fotocopias, facilitándoles por lo menos una por grupo de por lo menos 4 chicos, como para que todos tengan la posibilidad de tenerlo, y un uso más restringido del celular. O sea un permiso más restringido del uso del celular a los alumnos. (Entrevista 13, docente de escuela de clase intermedia).

La labor docente constaba así de múltiples actividades, no solo de la preparación y dictado de las clases, sino también el armado de materiales apropiados para los/lasestudiantes y de estrategias didácticas que se adecuaran a las necesidades educativas de los grupos a cargo. Aunque en líneas generales estas actividades se efectuabanen el marco de una relación laboral formal con el Ministerio de Educación de la Nación o las provincias, estaban quienes tenían situaciones disímiles, porque tenían cargos como suplentes.

Ahora bien, con la pandemia, el curso de vida laboral de los/las docentes se vio transformado de manera abrupta. De un día para otro debieron ensayar nuevas estrategias de enseñanza (Etchegaray, 2015),[3] lo que implicaban usar tecnologías digitales de maneraintensiva para planificar y transmitir contenidos de las clases; también, para establecer y mantener vínculos con los/las estudiantes y aunar criterios de trabajo con colegas y directivos(as). Junto a esto, se vieron en la necesidad de reorganizar su rutina cotidiana.

¿Cómo me afectó? De andar dos horas por día en auto de escuela en escuela a encerrarnos en casa [se ríe]. Eso fue lo primero que nos pasó (Entrevista 17, docente de escuela de clase trabajadora).

La pandemia significó una profunda transformación en la organización de la vida cotidiana. Conciliar las actividades productivas y reproductivas, implicó una nueva forma de gestionar el tiempo y el espacio. Por un lado, reorganizaron y acondicionaron el ámbito doméstico para el desarrollo de la tarea docente; se refaccionaron, ampliaron y resignificaron espacios del hogar que antes no se utilizan con ese propósito:

Ampliamos espacios en la casa, el quincho lo reincorporamos como un lugar de estudio, fuimos haciendo arreglos, extendimos... para que cada uno tenga su espacio (Entrevista 5, docente de escuela de clase de servicios).

Por otro lado, la pandemia implicó “gestionar el tiempo de otra manera”. Así, el tiempo de desplazamiento que se destinaba para ir hacia las instituciones educativas, aparece como un elemento positivo:

Creo que la movilidad fue algo importante porque nosotros no vivimos cerca de los lugares de trabajo [...] es tiempo que entrecomillas gané (Entrevista 2, docente de escuela de clase de servicios).

Al mismo tiempo, significó un cambio en la organización de la jornada laboral. Las instituciones educativas dieron libertad para que los/las docentes organicen los horarios y actividades con los/las propios(as) estudiantes: “Poder acordar un horario y que sea más cómodo para todos(as)” (Entrevista 15, docente de escuela de clase de servicios). En este sentido, valorizaron mucho la mayor flexibilidad respecto a las jornadas matutinas de las escuelas.

En principio existía una ventaja, que era que yo podía elegir el horario que me iba a encontrar con los/las estudiantes y esto implicaba, justamente, poder organizar encuentros sincrónicos fuera de esos horarios tremendos que tiene la educación media por ejemplo siete y media de la mañana […] es un horario inhumano. Esa es una de las grandes ventajas que tuvo esto (Entrevista 1, docente de escuela de clase de servicios).

Sin embargo, al mismo tiempo que se modificó la carga horaria frente a los/las estudiantes en la virtualidad; el trabajo docente en ASPO demandó una mayor dedicación tanto alas tareas de planificación como a la elaboración de materiales pedagógicos.“Aprendimos que no era posible extrapolar una rutina y una dinámica y dictado de clase presencial a la virtualidad, entonces hubo que reformular actividades y evaluaciones” (Entrevista 1, docente de escuela de clase de servicios).

De esta forma, los/las docentes tuvieron que comenzar a redefinir el desarrollo de sus tareas, así como a flexibilizar las condiciones de asistencia (“en la primera parte de la pandemia se perdió la institucionalidad”) y la forma de evaluación (“no vayan tan rápido, no sean tan exigentes”), en pos de garantizar la continuidad pedagógica.

Nunca había tenido un grupo de WhatsApp como una herramienta de comunicación con los/as alumnos/as […]. Cuando el tercero me dijo ‘no entiendo el tema’, dije hago un tutorial yo grabándome y lo comparto en el grupo de WhatsApp (Entrevista 17, docente de escuela de clase trabajadora).

Para acompañar el proceso de enseñanza durante la pandemia a nivel provincial y nacional, el Estado llevó adelante distintas iniciativas apoyando, fortaleciendo y garantizando la continuidad pedagógica en contexto del COVID-19 de suspensión de la presencialidad educativa. Las iniciativas propuestas a nivel nacional combinaron tres modalidades y soportes (Muñiz Terra, Roberti y Lemus, 2022) que buscaron adecuarse a las distintas realidades en materia de conectividad y acceso a dispositivos tanto de docentes como de estudiantes y sus familias: 1) digital (recursos, secuencias didácticas y contenidos mediante la plataforma digital Educ.ar - “Seguimos Aprendiendo”), 2) impreso (entrega de cuadernillos y libros en zonas y escuelas sin conectividad) y 3) televisivo (programación en la Televisión Pública abierta y también en los canales educativos nacionales Encuentro y PakaPaka).[4]

Así, la apropiación (Winocur, 2007) de tecnologías digitales para el trabajo, sobre todo suuso y aprendizaje, fue otro importante desafío que los/las docentes debieron desplegar en el diseño y puesta en práctica de contenidos pedagógicos. Tal como señalan Ito y otros (2010), para aprender a usar tecnologías digitales, para explorar en nuevas prácticas y construir saberes, se necesitó una amplia variedad de recursos materiales, técnicos y sociales, entre los que se incluyen no solo dispositivos tecnológicos sino también el tiempo y espacio (Itoy otros, 2010).

Mi primer acercamiento a las instancias virtuales y a los encuentros sincrónicos fueron mediante Zoom y mediante el Classroom, no? Zoom lo aprendí a usar enseguida, de hecho me grabé a mí mismo haciendo tutoriales [...]. El Classroom también, viste? (Entrevista 1, docente de escuela de clase de servicios).

Esta diversidad de estrategias pedagógicas, que se volcaron al establecimiento y sostenimiento de los lazos con losl/as estudiantes —con el fin de garantizar la continuidad educativa—,los/las docentes lo vivieron como un trabajo “intenso” y “sin descanso”, que desdibujó toda frontera temporal e institucional.

Con el correr del ASPO, las estrategias de los/las docentes fueron transformándose. Así, con el paso del tiempo y la adquisición de aprendizajes sobre cómo ser docente de nivel secundaria a la distancia y en una pandemia, fueron construyéndose reflexividades sobre su posición docente, el vínculo con los/las estudiantes y la ideade trazar orientaciones de más largo alcance, que salieran de la urgencia del momento inicial.

La posterior instauracióndel DISPO y la “nueva normalidad” significó la vuelta a las clases presenciales bajo el formato inicial de alternancia semanal en “burbujas”, es decir la participación de los/las estudiantes en las clases por grupos. Este regreso a la presencialidad cuidada implicó, además, establecer procesos educativos híbridos, pues mientras algunos(as) estudiantes se encontraban en la institución educativa, otros(as) permanecían en sus casas participando de manera virtual y sincrónica de las clases o realizando actividades asincrónicas. Esto invitó a un nuevo acomodamiento y adaptación por parte de los/las docentes, que conllevó una gran exigencia para sostener el modelo de hibridación.

La vuelta a la presencialidad fue por burbujas. Yo empecé, por ejemplo, en una escuela con tres burbujas. Una vez que más o menos me acostumbré y me organicé en función de las burbujas me juntaron a dos burbujas. Así que otra vez a organizar. De un grupo de WhatsApp tuve que hacer tres. De tres tuve que volver a dos. Cuando más o menos organicé las dos burbujas para que cada una trabaje su proyecto... todos juntos de nuevo. Otra vez, a organizar todo” (Entrevista 16, docente de escuela de clase trabajadora).

Con posterioridad, las clases volvieron a ser plenamente presenciales. Los/las docentes volvían a encontrarse nuevamente con todos(as) sus estudiantes en un aula. Sin embargo, en los relatos se menciona una creciente dificultad para regresar a un formato de presencialidad completa debido a que, al tenerya una rutina armada, se habían acostumbrado al trabajo virtual.

Así, para las/los docentes la experiencia de la pandemia incentivó la reflexión sobre el tipo de contenido que utilizaban, los soportes, las dinámicas áulicas y las relaciones que dentro y fuera del aula se tramaban. La vuelta a la presencialidad apareció cargada de incertidumbres y tensiones pero también del desafío por “conservar lo bueno” de lo aprendido durante el ASPO.

En suma, los cursos de vida laborales de los/las docentes de la clase de servicio inferior se vieron atravesados por una encrucijada biográfica desde el inicio del ASPO hasta la “nueva normalidad”, dado que debieron revisar las formas en que venían organizando su mundo laboral doméstico y extradoméstico, y a ensayar nuevas estrategias para darle continuidad a su trayectoria. Si bien los primeros tiempos del ASPO son recordados por los/las docentes como momentos de incertidumbre y desorden, con la llegada del DISPO y la “nueva normalidad” pudieron recuperar, de a poco, sus lógicas y costumbres laborales. Si bien siempre tuvieron una continuidad laboral (en términos de dictado de clases, salariales y de seguridad social), esta continuidad estuvo habitada por cambios en el uso de tecnologías digitales, así como en los modos de trabajo y de vida que se vieron profundamente alterados.

La clase intermedia: entre la encrucijada y la bifurcación en las transiciones biográfico-laborales de los/las microempresarios

Los/las microempresarios(as) fueron unos de los sectores empresariales más afectados por el COVID-19. Las políticas públicas diseñadas por el gobierno nacional para morigerar el impacto de la pandemia,mediante el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (en adelante ATP) y el Programa de Recuperación y Sostenimiento Productivo (en adelante REPRO), no lograron alcanzar en forma masiva a las microempresas de comercio y servicios, dado que para acceder a ellas era requisito tener cierto registro formal que no todas poseían (FOP, 2021).

De hecho, antes de la pandemia, los cursos de vida laborales de los/las microempresarios(as) entrevistados(as) transcurrían, en líneas generales, en negocios de su propiedad, en los que se desempeñaban durante largas jornadas de trabajo, contabilizando como mínimo 40 o 50 horas semanales como trabajadores autónomos, por lo que en ocasiones no realizaban o no podían concretarsu formalización en el mercado de trabajo. Para el desarrollo de los emprendimientos, solían tener hasta nueve empleados(as) a cargo, quienes se desempeñaban en los distintos rubros que abarcaban los negocios, como carnicerías, papelerías, pequeños restaurantes, tiendas de ropa, veterinarias, etcétera.

Mientras los/las dueños(as) se encargaban de la parte administrativa y de gestión de los microemprendimientos, la actividad de los/las empleados(as) estaba fundamentalmente orientada a la venta y la atención del público.

Tengo un comercio, cotillón y bazar (…). Trabajábamos de lunes a sábados a partir de las 9:30 horas. Visitaba el comercio en distintos horarios. Atendiendo gente, cobrando. Hago los pedidos a proveedores. Llevo la parte administrativa. El personal que se encontraba en el salón de ventas cumplía 8 horas diarias, que es el horario de comercio (Entrevista 93, microempresario de comercio no esencial).

Algunos de los microemprendimientos fueron constituidos como negocios familiares que se legaban de una generación a otra.

La imprenta se inició a nombre de mi padre desde 1981. La actividad cambió de firma trasladándose a mí, su hijo, desde julio de 2013. Si bien yo trabajo en la dirección de la misma desde el año 2006. (…) Me dedico de todo un poco en la parte de la administración y gerencia, pago a proveedores, compras, pedidos de clientes y delego las actividades que son más prioritarias al personal (Entrevista 94, microempresario de comercio no esencial).

Las actividades implicaban la atención fundamentalmente presencial del cliente, quien se acercaba al negocio cuando necesitaba adquirir algún producto en particular. Las tecnologías digitales no eran prácticamente una herramienta usada en la labor cotidiana.En líneas generales, se usaban únicamente computadoras para inventariar los productos y para hacer transferencias y pagos a proveedores.

Durante el ASPO, los cursos de vida laborales de los/las microempresarios se vieron profundamente afectados, pues mientras gran parte de ellos(as) debieron cerrar las puertas de sus emprendimientos dada la prohibición de la circulación y presencialidad en los lugares de trabajo, un pequeño grupo de comercios fueron declarados esenciales por los productos que vendían (carnicerías, verdulerías, almacenes, farmacias, veterinarias) y pudieron continuar trabajando.

En los primeros meses tuve que cerrar mi local de comidas. Fue más complicado, ya que no tuve ingresos (…). No podía abrir el negocio en los momentos más complicados de la pandemia (Entrevista 91, microempresario de negocio no esencial).

Pude abrir normal, porque soy rubro esencial (…) pude seguir laburando. Sigo con el mismo trabajo. Me fue bien con la pandemia. La gente se dedicó a comer [risas]. Compré la envasadora y amplié la sala de elaboración, que te exige la municipalidad. Amplié la mesada de acero inoxidable (Entrevista 95, microempresario de negocio esencial).

Ser esencial o no esencial marcó una diferencia inicial entre los microempresarios, ya que por un lado, algunos veían suspendida su vida ocupacional, sin poder generar ingresos y con la angustia de no saber cuándo podrían retomar sus actividades, por otro lado, estaban quienestransitaban la pandemia trabajando con normalidad o incluso intensificando su jornada laboral.

Siempre estuvo abierto el negocio por el tema de la veterinaria (…) estábamos en contacto con la gente (…) te llamaban a cualquier hora. Pero se redujo bastante el horario, y nos pusimos en contacto con todos los clientes que nos podían llamar por necesidad de comprar. No se pudo cortar en ningún momento (…). Llegabas a tu casa, terminabas de cargar y te llamaban por algo más… (Entrevista 99, microempresario de negocio esencial).

Quienes tuvieron una discontinuidad en sus actividades ocupacionales, se encontraron frente a una encrucijada biográfica, pues veían congelado su tránsito habitual en el mercado laboral, debían reorganizar sus modos de trabajo y definir nuevas maneras de ganarse la vida.

Fue complicado. Tuvimos mucha incertidumbre al comienzo. No sabíamos qué iba a pasar. No fue fácil quedarse en la casa, sobre todo cuando la cuarentena siguió extendiéndose (…). Al principio teníamos miedo y después mucha angustia por no poder salir, no poder ver a los familiares y estar sin trabajar (Entrevista97, microempresaria de negocio no esencial).

En este contexto de inquietud, la incorporación de tecnologías digitales fue una condición de posibilidad para poder seguir adelante, es decir fue la principal estrategia para conseguir ingresos a partir de ventas en línea.

Con los empleados fuimos aprendiendo a usar tecnología para la venta on line. Uso celular, WhatsApp (Entrevista 100, microempresario de negocio no esencial).

En la mayor parte de la pandemia, el uso de la tecnología se constituyó en el único canal de venta que teníamos (Entrevista 91, microempresario de negocio no esencial).

En el contexto del COVID-19 se produjo una aceleración importante de la digitalización en el sector empresarial. Las restricciones a las operaciones económicas de manera presencial y las limitaciones en la movilidad de trabajadores y consumidores propiciaron la adopción de tecnologías digitales que permitieron resolver los procesos administrativos de manera digital, facilitando el trabajo remoto o asegurando el acceso y las ventas a consumidores en línea. En promedio, un 55 % de las empresas argentinas aumentaron la utilización de herramientas digitales, con tasas de uso digital mayores en empresas de comercio y servicios (Bargados et al., 2022).

De esta manera, el uso de las tecnologías de la información y la comunicación permitió cierta continuidad laboral en el marco de la discontinuidad pandémica. La apropiación (Winocur, 2009) de las tecnologías digitales no fue, sin embargo, sencilla, pues como generalmente se trataba de una innovación en la esfera laboral, los/las microempresarios(as) desplegaron distintos caminos para su aprendizaje y puesta en práctica.

Sí. Tuvimos que incorporar conocimientos tecnológicos y comerciales. Nos tuvimos que adaptar a la comercialización virtual en su momento. (…) Lo hicimos con miembros de la familia que poseen ese conocimiento y participan del emprendimiento (Entrevista 96, microempresaria de negocio no esencial).

Sí, empezamos a realizar trabajo remoto, usar sistemas de videoconferencias, trabajar más desde la computadora. (…) Aprendí viendo videos y con ayuda de otros integrantes de la empresa (Entrevista 97, microempresaria de negocio no esencial).

Por otra parte, en el contexto del ASPO y ante la discontinuidad laboral y las dificultades para obtener ingresos, algunos(as) microempresarios(as) tuvieron acceso al programa ATP. Esto les permitió cubrir por algunos meses parte de los salarios de sus empleados(as), hasta que se produjo el pasaje al DISPO y a la “nueva normalidad”. En esta etapa final de la pandemia los/las microempresarios(as) pudieron volver a abrir las puertas de sus negocios, aunque adaptándose a las nuevas normas sanitarias que eran preventivas.

De acuerdo a las medidas sanitarias, se implementó horario corrido desde las 10:00 a.m. hasta las 18 horas. (…) Se incorporaron los protocolos de seguridad e higiene, señalización de lugares de metro y medio de distancia sobre todo en la atención de los clientes, sanitización de manos, tomado de temperatura a los clientes. Se asignaron turnos que antes no se hacía, tanto de proveedores como de clientes, para no encontrarnos todos amontonados en el mismo lugar, los horarios de refrigerio en el horario recorrido para el personal para no encontrarse todos juntos en el momento del almuerzo. Fueron cambios dinámicos, difíciles pero necesarios (Entrevista 94, microempresario de negocio no esencial).

Si bien con el paso del tiempo, gran parte de los/las microempresarios(as) pudieron retomar sus ocupaciones, para algunos(as) la inactividad pandémica significó que con el correr del tiempo debieran cerrar sus negocios.

Me trajo perjuicios económicos y laborales, muy severos. (…) En el comercio te puede ir bien, pero también te puede ir mal. Hoy el mío es un negocio fundido por no poder achicarse cuando por causas ajenas al mismo te va mal, y por eso ahora estoy endeudado sin salida (Entrevista 100, microempresario de negocio no esencial).

El COVID-19 trajo serias consecuencias en las transiciones laborales de algunos(as) microempresarios(as), pues al no poder sostener la actividad durante la pandemia, perdieron su trabajo y atravesaron una bifurcación biográfica (Bidart, 2020), es decir vivenciaron un antes y un después ensu camino laboral, que se vio interrumpido por una causa externa a sus acciones y voluntades y los “invitó” a recomenzar, redireccionando hacia otros sectores o comerciossus trayectorias ocupacionales.

En consecuencia, las transiciones laborales de los/las microempresarios de la clase intermedia estuvieron signadas por tres situaciones distintas. Algunos(as) microempresarios/as pudieron continuar sus actividades dado que su comercio era esencial y no atravesaron ninguna interrupción en sus cursos de vida. Otros(as), en cambio, transitaron en principio un congelamiento temporal en sus ocupaciones durante el ASPO que trajo consigo una encrucijada biográfica en torno a cómo continuar trabajando y generando ingresos a pesar de no poder abrir las puertas de sus negocios; después regresaron a su trabajo durante el DISPO y “la nueva normalidad” pero con una lenta recuperación en las ventas y en un achicamiento circunstancial en sus jornadas laborales. Por último, algunos(as) microempresarios(as) vivieron inicialmente un congelamiento temporal de sus actividades ocupacionales pero no pudieron retomar más tarde el ritmo de trabajo y de comercialización de sus emprendimientos y se quedaron sin trabajo, y tuvieron que comenzar otra actividad laboral. Las consecuencias laborales de la pandemia para estos trabajadores significaron una bifurcación biográfica.

La clase trabajadora: entre el congelamiento laboral y la continuidad precaria e informal en el sector de la construcción

Para el análisis de la clase trabajadora centramos nuestro interés en los/las trabajadores(as) de la construcción. Tal como ya se mencionó, en nuestro trabajo de campo identificamos dos tipos distintos de trabajadores(as) de la construcción: a) quienesteníancontratos de trabajo por tiempo indeterminado en empresas contratistasy estaban sindicalizados(as) en el marco de la UOCRA, y b) quienes atravesabancondiciones de precariedad o se ocupaban directamente como cuentapropistasinformales en el mercado laboral.

Esta heterogeneidad muestra, en parte, la conformación del empleo del sector, en el que pueden identificarse, por un lado, unas 12000 empresas constructoras con más de veinte empleados que demandan alrededor de 380000 trabajadores formales y, por otro lado, una gran cantidad de unidades productivas pequeñas de hasta cinco integrantes, que emplean aproximadamente a 800000 trabajadores, de los cuales la mitad se inserta en el sector como autoempleado y en condiciones precarias (Masello y Orrego, 2022).

Antes de la pandemia, todos(as) los/las trabajadores(as) entrevistados(as) del sector de la construcción realizaban múltiples actividades manuales vinculadas a las obras en las que se desempeñaban con jornadas laborales extensas, de entre 9 y 10 horas por día, incluyendo los sábados, en los que trabajaban 6 o 7 horas. Estos(as) trabajadores(as)tendían a desarrollar su labor a partir de cierta identificación con un determinado sector de actividad, con perspectiva de oficio, asociado a determinadas familias profesionales y competencias afines a un proyecto ocupacional específico (Granovsky, Gerolimetti y Verchelli, 2023).

Yo estaba en la fase de las armaduras, hacemos eso. Bueno, por ahí si está muy desordenada la obra me encargo de la limpieza y después ya me vengo para acá para armar los estribos (Entrevista 101, trabajador formal sindicalizado).

Antes de la pandemia estaba trabajando todo lo que es mantenimiento de edificios, en el sector de mantenimiento, lo que es electricidad, gas, plomería (Entrevista 107, trabajador cuentapropia informal).

En algunos casos el trabajo se realizaba en compañía de familiares y amigos, dado que la actividad requería el esfuerzo físico de más de una persona. Las redes sociales y familiares se hacían presentes de manera recurrente en este sector informal.

En la construcción (…) yo pongo los horarios, la cantidad que quiero ganar… trabajo con mis hijos (Entrevista 104, trabajador cuentapropia informal).

En este sector el pluriempleo solía ser una constante. De hecho, las múltiples actividades realizadas en la construcción les brindaban saberes que les permitían ocuparse en más de una obra a la vez. Así, aunque algunos(as) de los/las trabajadores(as) formales solían destinar la mayor parte de su tiempo laboral a una obra, cuando podían hacían también alguna actividad informal para complementar sus ingresos. Los/las trabajadores(as) informales, por su parte, se dedicaban en forma recurrente a trabajar en más de una obra a la vez, haciendo un poco en cada una para poder tener más trabajo a lo largo del tiempo. Es decir, comosu trabajo brindaba recursos económicos habitualmente acotados, los/las trabajadores(as) de la construcción solían tener cierta pluriactividad, realizando algún trabajo en paralelo al principal, sobre todo en fines de semana, para ganar recursos extras y poder solventar la economía familiar.

Y a la par tenía esta changa de mantenimiento de edificios. De mantenimiento (…). Yo sé coser, trabajé en una textil (…). Siempre trabajé de costura además. Siempre hice cositas como para zafar, hacer cosas (…). Y sí. Hay que ser multirrubro acá. No queda otra (Entrevista 107, trabajador cuentapropia informal).

Los saberes se adquirían en el mismo puesto de trabajo, probando opciones de manera improvisada, observando a otros albañiles o mediante la transmisión de los compañeros de trabajo. Quienes estaban sindicalizados hacían además algunos cursos en la Fundación UOCRA que los habilitabapara realizar ciertas tareas y oficios específicos. Las herramientas utilizadas no requerían el uso de tecnologías digitales,pues eran las necesarias para las construcciones pequeñas, uni o plurifamiliares a las que se dedicaban, por ejemplo, utilizaban andamios, baldes, palas, amoladoras, trompos de mezcla de cemento, etcétera.

Y bueno yo me voy al lado de mi compañero, que él es el que ponele sabe de la cortadora, y yo le digo al compañero: “Matías,¿me ayudas, me enseñas a cortar? Quiero aprender. Y ahí me dice: “Bueno,tenés que hacer así”; “ponete así, de este lado porque si no te va a dar el chicotazo de este lado”. Y bueno, y así voy aprendiendo. Lo mismo con la amoladora (Entrevista 101, trabajador formal sindicalizado).

Ahora bien, el advenimiento de la pandemia significó, en líneas generales, que el sector de la construcción tuviera que detenerse o ralentizar su producción. De acuerdo conlos datos del sector, el COVID-19 trajo consigouna caída de la actividad de la construcción por debajo de los 50 puntos porcentuales en 2020, que recién comenzó a recuperarse en la segunda mitad de 2021 (Masello y Orrego, 2022).

En este contexto pandémico de estancamiento de la actividad, los trabajadores formales sindicalizados interrumpieron su vida laboral cotidiana y pudieron cobrar el fondo de cese laboral. Solo un pequeño grupo de ellos debió continuar asistiendo al lugar de trabajo para cuidar los obradores en los que se guardaban las herramientas.

Porque hacíamos turnos de seguridad y esas cosas. O sea, éramos uno en cada lugar, nada más (…). Hacíamos las guardias para que el obrador no quede solo, ¿viste? Las herramientas y eso (…). No hacíamos nada, solo cuidar (Entrevista 104, trabajador formal sindicalizado).

Sin embargo, este ingreso de compensación sindical era insuficiente para solventar los gastos familiares cotidianos. De allí que el COVID-19 implicó el tránsito por momentos difíciles, sin los recursos suficientes para la subsistencia.

Quedamos parados… tenía miedo pero a la vez tenía que salir a buscar el trabajo, porque yo tengo problemas de asma y se me complicaba bastante. Pero bueno, a la vez sabía que tenía que salir a trabajar porque teníamos que comer, y ya la empresa no quería sustentar sin trabajar (fondo de cese laboral) (Entrevista 101, trabajadora formal sindicalizada).

Nosotros la pasamos mal, porque yo justo había quedado sin trabajo a mitad de febrero por finalización de obra; y en marzo ya estaba todo para entrar a otra obra y ahí fue cuando se vino la catástrofe. Quedamos todos parados, y bueno estuve haciendo changas. Changeaba, viste y a veces no. Estábamos jodidos porque estuve hasta diciembre que no conseguía algo estable y hasta que volvía a enganchar una obra con el gremio. Pero anteriormente nada, era para comer. Me alcanzaba para poco y nada (Entrevista 106, trabajador formal sindicalizado).

Los trabajadores cuentapropia informales vivieron también una situación delicada, en tanto cortaron inicialmente su actividad, pero al carecer de ingresos o al haber gastado los exiguos ahorros que tenían debieron salir a trabajar y a rebuscarse la vida pese a la pandemia.

Me atraso uno, dos, tres años la pandemia, estaba mal, no teníamos ni plata la verdad, yo toda la vida trabajé y la pandemia…como te digo, teníamos que ir a un trueque, a vender en las plazas, a mí nunca me pasó, la pandemia, juro la verdad, para mí me atraso un año la pandemia (Entrevista 103, trabajador cuentapropia informal).

Sí, hubo un par de meses en que me quedé sin trabajo total pero salían los ahorros. Supuestamente para las vacaciones de este año (…) porque siempre nos íbamos de vacaciones con mis hijas a Perú. Todos los años. Pero nos agarró la pandemia y gracias a Dios tenía los ahorros (Entrevista 107, trabajador cuentapropia informal).

En este contexto de pandemia, los trabajadores de la construcción tuvieron acceso a distintos subsidios, pues los trabajadores formales sindicalizados accedieron, vía las empresas contratistas en las que se desempeñaban, al ATP, y algunos trabajadores cuentapropia informales pudieron recibir el IFE[5].

Con todo, los ingresos recibidos en el marco de estos subsidios resultaron exiguos, por lo cual los/las trabajadores(as) de la construcción comenzaron a hacer changas a pesar de la pandemia, ya fuera en ese sector de manera informal o en otros sectores que se dedicaban a actividades consideradas esenciales. Frente a la imposibilidad de generar ingresos en su ocupación habitual, se buscabanla vida en cualquier actividad que les permitiera garantizar la reproducción familiar, exponiéndose en ocasiones a un posible contagio.

Cuando era más o menos llegado a octubre creo que estaba más o menos floja la mano empecé a trabajar en un frigorífico a la noche, porque era el único laburo esencial que se permitía en ese momento. Ahí trabaje un mes y medio (…) envasando. Entrabas los domingos a la tarde y te ibas el sábado a la mañana. No tenías vidas prácticamente. Pero bueno, era lo único que había y cuando uno tiene familia… Pero me decían que no vaya a trabajar, yo por dentro mío decía sí bueno si está bien, pero si no salía a trabajar, ¿qué voy a comer? (Entrevista 106, trabajador formal sindicalizado).

En el desarrollo de las actividades en las que se insertaron tampoco utilizaron las tecnologías de la información y la comunicación, pues, por un lado se desempeñaron en actividades manuales difíciles de digitalizar y, por otro lado, carecían de conocimientos sobre las nuevas tecnologías. En ocasiones, usaron aplicaciones para poder formarse, ayudados, por algún familiar.

No soy amiga de lo digital. Sé muy poco porque yo no fui al colegio, no tuve esa oportunidad (Entrevista 101, trabajadora formal sindicalizada).

La única vez que la usé para hacer una reunión por Zoom, que estaba haciendo un curso de UOCRA virtual y fue la única vez que participé de esa. Después otras cosas no, la verdad que no. Para mí, la tecnología cero (Entrevista 106, trabajador formal sindicalizado).

Una vez que el ASPO quedó atrás, los/las trabajadores de la construcción fueron de a poco volviendo a desarrollar sus actividades laborales con las mismas condiciones de trabajo que tenían antes de la pandemia, ya fueran formales o informales. La continuidad entre las changas de ocasión y la vuelta al trabajo durante el DISPO, no fue vivido por estos(as) trabajadores(as) como un corte temporal significativo, sino como una continuidad laboral que implicó la gestión de autorizaciones específicas para poder usar el transporte público.

Las transiciones laborales atravesadas durante la pandemia del COVID-19 significaron para este segmento de la clase trabajadora, una encrucijada biográfica, pues si bien vivieron un primer tiempo de incertidumbre y necesaria revisión de sus ocupaciones, luego pudieron reencauzar sus trayectorias ocupacionales, reinsertándose en el mismo sector de actividad en el que se desempeñaban antes de este proceso histórico que irrumpió en sus vidas.

Reflexiones finales

En este artículo nos hemos preocupado por desentrañar los cambios que la pandemia trajo consigo para las transiciones laborales de las distintas clases sociales en Argentina y las consecuencias que esto significó en relación con las continuidades o discontinuidades de dichos caminos ocupacionales.

En particular, hemos visibilizado las particularidades asumidas por las transiciones de trabajadores(as) docentes, de la construcción y de microempresarios(as) antes y durante el ciclo del COVID-19 (2019-2022), mostrando las condiciones y decisiones laborales desiguales con que enfrentaron la pandemia.

Hemos señalado que en este periodo todas las clases sociales atravesaron unaencrucijada biográfica en sus transiciones laborales,es decir, una revisión de los cursos de vida tal como los venían construyendo, recomponiendo su campo de posibilidades. De hecho, la pandemia y sus encrucijadas tuvieron distintas consecuencias para cada una de ellas.

En el caso de las transiciones laborales de los/las docentes (fracción de la clase de servicios), esta encrucijada implicó, una revisión de las características de su jornada laboral, en la que debieron introducir tecnologías digitales como condición sine qua nony una reorganización del espacio doméstico para transformarlo en un lugar donde pudierantrabajar. Las inserciones laborales en el marco de contratos de trabajo formales por tiempo indeterminado hicieron posiblela continuidad laboral y garantizaron el acceso a la seguridad social.

En el caso de las transiciones laborales de la fracción de clase intermedia estudiada, se produjeron, en cambio, tres situaciones distintas, pues mientras para algunos(as)microempresarios(as) la encrucijada atravesada se vinculó con una intensificación del trabajo, dado que sus negocios habían sido declarados esenciales, para otros(as) microempresarios(as), la encrucijada se materializó en un congelamiento temporal de las actividades laborales durante el ASPO y en un regreso a ellas durante el DISPO pero con una lentarecuperación, y finalmente, para otros(as) microempresarios(as), la encrucijada devino posteriormente en un punto de inflexión o bifurcación. El uso de las tecnologías digitales en estos casos fue central durante el ASPO para posibilitar la venta on line en un contexto de cierre total de la comercialización presencial en los emprendimientos. Esta posibilidad no pudo ayudar, sin embargo, a que algunos microempresarios recuperaran sus ventas y, por tanto,se quedaron sin trabajo, por lo que en consecuencia debieron comenzar otra actividad laboral.

Así, en la fracción de clase socialintermedia analizada, la condiciones laborales previas, con ausencia de apoyos institucionales (por ejemplo,la relación de dependencia en entidades públicas, las posibilidades crediticias, etc.) y una relativa formalización de sus actividades ocupacionales, no pudieron transformarse en un soporte para garantizar la continuidad de todas las microempresas, dando lugar a transiciones laborales heterogéneas, signadas por los recursos materiales y sociales previos con que contaban los/las microempresarios(as) y las estrategias subjetivas que fueron desarrollando, en las que contaron, a veces, con las tecnologías digitales como aliadas ineludibles.

Finalmente, la transiciones laborales de los trabajadores de la construcción (fracción de la clase trabajadora estudiada) atravesaronuna encrucijada biográfica que sematerializó también en un congelamiento temporal peroacotadodurante el ASPO, ya que si bien debieron detener su ocupación cuando se declaró la pandemia, reingresaron al mercado de trabajo en este mismo periodo, recurriendo a distintas estrategias y sectores ocupacionales para generar ingresosdadas sus necesidades materiales. Con posterioridad, durante el DISPO y la “nueva normalidad”,volvieron a ingresar al mercado laboral en ocupaciones precarias e informales en el mismo sector de la construcción. En estas transiciones laborales, la ausencia casi total de acompañamiento institucional, las particularidades de la actividad manual y el casi inexistente uso de tecnologías digitales, incidieron en la necesidad imperiosa de continuar el camino ocupacional para generar ingresos, por lo cual la encrucijada fue muy acotada en el tiempo y se vinculó con el desafío de alcanzar la reproducción familiar sin contagiarse del COVID-19 al tener que romper con el aislamiento recomendado.

Las transiciones laborales de las distintas fracciones de clase muestran cómo los soportes que cada clase social poseía antes de la pandemia (trabajos formales y registrados, o informales y precarios, en relación de dependencia o en forma independiente, etc.) condicionaron fuertemente las transiciones recorridas y las decisiones ocupacionales que fueron tomando, viviendo el ciclo COVID-19 como una encrucijada, y en algunos como bifurcación biográfica.

Ante la presencia de una una constricción externa, es decir frente a la pandemia, se observael despliegue de transiciones laborales heterogéneas entre las distintas fracciones de las clases sociales, que pueden explicarse tanto por sus contextos de desarrollo como por las estrategias subjetivas de los/las trabajadores(as). Estas desiguales transiciones laborales atravesaron disímiles encrucijadas y puntos de inflexión o bifurcaciones,poniendo de manifiesto no solo las posibles situaciones y respuestas que construyen algunas fracciones de lasclases sociales en un momento de crisis, sino también las reconfiguraciones que pueden producirse, dando lugar a cierta continuidad o punto de no retorno en los caminos laborales transitados.

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Notas

[1] Proyecto “Heterogeneidad estructural y desigualdades persistentes en argentina 2020-2021: análisis de las reconfiguraciones provocadas por la pandemia covid19 sobre las políticas nacionales-provinciales-locales y su impacto en la estructura y la dinámica socio-ocupacional. Un abordaje mixto y regional. PISAC-CODESOC. Agencia I+D+I, CONICET. COVID 2019 (2020-2021)”, directora Dra. Leticia Muñiz Terra.
[2] En la investigación nacional se indagó en las transiciones laborales mirando tanto el trabajo productivo como reproductivo. Por una cuestión de extensión, en este artículo solo se presenta un análisis de las transiciones vinculadas al trabajo productivo en el mercado de trabajo.
[3] Estrategias de enseñanza hace referencia al “conjunto de decisiones que toma el docente para orientar la enseñanza con el fin de promover el aprendizaje de sus alumnos. Se trata de orientaciones generales acerca de cómo enseñar un contenido disciplinar considerando qué queremos que nuestros alumnos comprendan, por qué y para qué” (Etchegaray, 2015: 5).
[4] Véase Benítez Larghi (2021).
[5] Ingreso Familiar de Emergencia

Notas de autor

Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires. Investigadora independiente de CONICET. Directora del Centro Interdisciplinario de Metodología de las Ciencias Sociales (CIMeCS-IdIHCS), Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y CONICET. Profesora regular de Metodología de las Ciencias Sociales en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP

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