Presentación editorial
Presentación del dossier Cuidados, trabajo y sostenibilidad de la vida
Presentación del dossier Cuidados, trabajo y sostenibilidad de la vida
Revista Latinoamericana de Antropología del Trabajo, vol. 9, núm. 19, pp. 1-17, 2025
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)

A mediados de febrero de 2024, en una reunión de egresadas y egresados del CIESAS, quienes escribimos consideramos la pertinencia de realizar un seminario desde un enfoque feminista sobre cuidados y sostenibilidad de la vida, para dar cuenta de la tensión permanente entre capital y reproducción humana. Partimos del supuesto de que toda acción de cuidados, remunerada o no, cae dentro del campo laboral, y de que dentro del contexto del capitalismo contemporáneo, la sostenibilidad de la vida está relacionada en mayor o menor medida con el plustrabajo en beneficio del capital.
En esa reunión charlábamos sobre cómo los cuidados implican también considerar los escenarios de descuido, desgaste y condiciones de precarización que limitan la restauración integral de las personas debido a sus entornos laborales. El trabajo moldea tanto la materialidad corporal como subjetiva de los individuos que lo realizan y por ende, contribuye a su desgaste. Los cuidados responden de manera integral a las actividades y relaciones sociales que surgen producto del trabajo y de las actividades para la reproducción social dentro del sistema capitalista y patriarcal.
Es con este orden de reflexiones que convocamos de manera conjunta -el CIESAS y el Seminario sobre Trabajo y Desigualdades (TraDes) de la Red de Estudios sobre Desigualdades de El Colegio de México- a colegas latinoamericanas que desde una aproximación etnográfica y con una comprensión de las prácticas de los cuidados vinculadas al trabajo, analizan el tema con aproximaciones teóricas desde los feminismos y otras perspectivas críticas. Para cubrir la sección de ensayo fotográfico, invitamos a Diana Álvarez por su magnífica colección de fotografías sobre partería tradicional. Asimismo, decidimos realizar un reconocimiento a Cristina Vega Solís por su contribución a la antropología del trabajo y de los cuidados colectivos desde una perspectiva feminista crítica, y decidimos entrevistarla e incluirla al inicio del dossier. Cristina es profesora-investigadora de FLACSO-Ecuador y su amplia trayectoria, con importantes contribuciones a los estudios críticos del trabajo, sin duda constituye una referencia insoslayable no sólo para este dossier, sino también para todo el campo disciplinar. Además, su relevancia no se limita al ámbito académico, sino que se articula con su participación en procesos organizativos y de activismo político a través de los cuales se producen entramados comunitarios que sostienen la vida colectiva de las clases trabajadoras, racializadas y empobrecidas en el sur global. La entrevista fue realizada por Magali Marega y Cristina Vera.
La respuesta inicial a la convocatoria del CIESAS y el COLMEX permitió organizar un seminario de seis sesiones, realizado entre septiembre y octubre de 2024, en los que se presentaron y debatieron 16 trabajos que abordaron los aportes etnográficos y las discusiones teóricas desde perspectivas críticas y feministas sobre el tema. Abordamos la discusión de los cuidados colectivos, el vínculo entre emociones, cuidados y trabajo, el papel de los cuidados en las políticas públicas, los saberes e identidades gremiales, las identidades y cultura de las clases trabajadoras, las nuevas configuraciones del trabajo de cuidado a partir de la pandemia, las prácticas comunitarias de sostenibilidad de la vida, las cadenas de cuidado y los procesos migratorios y los contextos y situaciones de riesgo, entre otros.
En la primera sesión, Diana Álvarez Romo presentó el análisis fotográfico, que incluimos en este dossier, sobre la partería tradicional que se ejerce en la comunidad tseltal de Amatenango del Valle, Chiapas, como parte de una serie sobre cuidados de la vida. Andrea Torres, por su parte, nos ofreció una mirada sobre las prácticas de cuidado en el gremio circense en México a partir de analizar el circo como trabajo, la singularidad del espacio en el que se desarrolla dicha labor y el papel que juegan tanto las familias como la colectividad.
En la segunda sesión, Cristina Vera Vega problematizó el trabajo infantil en ámbitos domésticos en México y Ecuador desde la perspectiva de la antropología de las emociones. Sostuvo que las emociones que se han desarrollado en el trabajo del hogar, lejos de experimentarse como hechos aislados, están en completa sintonía con los procesos sociales de desigualdad, violencia y racialización. Vanessa Maldonado, por su parte, presentó las estrategias de seguridad, autocuidado y cuidado colectivo de mujeres trans trabajadoras sexuales, en tránsito migrante irregularizado por México y abordó el debate en torno a las economías sexoafectivas y el carácter multifacético de los cuidados. Florencia Morales analizó las condiciones laborales de trabajadoras y trabajadores esenciales de cuidados durante la pandemia de COVID-19 en el Área Metropolitana de Buenos Aires, Argentina y puso en evidencia la paradoja entre la relevancia social de los cuidados y la escasa valoración que reciben, incluso en contextos de emergencia sanitaria.
En la tercera sesión, Gretel Philipp problematizó las prácticas y sentidos en torno al cuidado en el trabajo de la construcción en Rosario, Argentina. Mostró la centralidad que adquiere en las experiencias de los trabajadores varones las prácticas de autocuidado y cuidado de otros, complejizando el vínculo entre género y cuidados. Daniela Guzmán Taboada analizó el trabajo de gestar de mujeres mexicanas en la industria de la subrogación, y abordó las experiencias reproductivas como formas de trabajo configuradas entre la mercantilización y la sostenibilidad de la vida. Margarita Estrada y Georgina Rojas abordaron los múltiples trabajos para la sostenibilidad de la vida en el contexto de la pandemia de COVID-19 en México a partir de la experiencia de personas adultas mayores.
En la cuarta sesión, Sandra Gerardo enfatizó cómo la labor de buscar a un ser querido desaparecido se suma a la ya existente “doble jornada” que realizan la mayoría de las mujeres, analizando el impacto que tiene la realización de este trabajo no remunerado en el resto de las labores -remuneradas o no- que las mujeres desempeñan para el sostén de sus familias y que son parte de un sistema de cuidados colectivos. Sergio Gallardo y Guillermo Núñez problematizaron cómo los escenarios y prácticas de cuidados entre varones en el noroeste mexicano están atravesados por configuraciones simbólicas y culturales propias de cómo se entienden y se ejercen en su contexto la paternidad, la sexualidad, el papel en la división del trabajo, la organización social de la unidad doméstica, el vínculo emocional y sexual con la pareja así como los mandatos de género como padre-esposo-compañero. Sofia Vitali analizó la gestión cotidiana de programas de inclusión socio-laboral para jóvenes que habitan en contextos de pobreza urbana de la ciudad de Rosario (Argentina), atendiendo a las estrategias de cuidado generadas a partir de la trama de relaciones entre los jóvenes y los capacitadores, referentes institucionales y sociales.
En la quinta sesión, Ariana Mendoza nos planteó la infraestructura del Gran Canal de Desagüe que atraviesa el municipio de Ecatepec como una infraestructura que se sostiene con un trabajo de cuidados relacionado a una responsabilidad y ética colectiva atravesada por la lógica de expansión del capital a ciudades e infraestructuras urbanas. Cecilia Cavigliasso y Victoria Reusa develaron la importancia y papel de los espacios de cuidados formados por mujeres de sectores populares, ante el constante cuestionamiento de su quehacer político y participación en organizaciones sociales y políticas en barrios populares de las ciudades de Rosario y Córdoba, Argentina. Por último, Patricia Ponce y Andrea Moctezuma exploraron las trayectorias de vida de mujeres campesinas veracruzanas para dar cuenta de las formas en que las mujeres son sujetas a una triple carga laboral y los modos en que el sistema sexogénero, a partir de estructuras sociales y familiares, perpetúa dicha explotación.
En la sexta y última sesión, Yaredh Marín compartió su etnografía colaborativa con parteras autónomas de diversas ciudades de México y los trabajos de cuidados y autocuidados en las casas de partería. Reflexionó sobre los costos de los cuidados en las vidas de quienes cuidan. Asimismo, presentó los dilemas de la nueva propuesta de regulación del sector. Lina Magalhaes y Glaucia de Oliveira Assis abordaron las prácticas de cuidados y trabajo desde las experiencias de mujeres paraguayas trabajadoras transfronterizas que desarrollan sus actividades entre Ciudad del Este (Paraguay) y Foz de Iguaçu (Brasil). Las autoras analizaron las desigualdades de género en la dinámica laboral transfronteriza.
La multiplicidad de perspectivas, abordajes, territorialidades y sectores laborales enriquecieron el debate y el desarrollo del seminario. Recorrimos territorialidades que van desde México, Ecuador y Brasil hasta Paraguay y Argentina. Abordamos y problematizamos una heterogeneidad de ámbitos y prácticas laborales. Además de revelar las particularidades de cada contexto, se pusieron de manifiesto las interconexiones entre las experiencias de trabajo, cuidados y sostenibilidad de la vida a lo largo y ancho de nuestros territorios latinoamericanos.
Dentro de las discusiones, se consideró cómo los cuidados implican la restauración de la persona como ser social, que supone el sostenimiento directo y relacional. Las perspectivas más recientes sobre sostenibilidad de la vida y reproducción ampliada de la vida incluyen el cuidado del entorno y las relaciones entre humanos y no humanos. Se destacó que los cuidados incluyen aspectos emocionales, afectivos e incluso eróticos, los cuales se experimentan no solo en relaciones afectivas, sino también de manera impositiva. Históricamente, estas responsabilidades han recaído en las mujeres, sin embargo, requieren un análisis interseccional para identificar sus influencias, afectaciones y construcciones identitarias de manera diferenciada entre quienes las realizan. En este contexto, se argumentó la importancia de la participación activa de los varones en las tareas de cuidado.
Con el seminario y la respuesta a la convocatoria pública, la publicación de este número de la Revista Latinoamericana de Antropología del Trabajo (RLAT) incluye ensayos resultado del seminario y otros que conocimos cuando se nos enviaron ya aceptados. Buscamos aportar, desde aproximaciones etnográficas, a una comprensión de las prácticas de los cuidados vinculadas al trabajo y a las experiencias de personas trabajadoras ante las nuevas condiciones para el cuidado y la sostenibilidad de la vida en contextos de recrudecimiento de la explotación capitalista neoliberal en América Latina.
¿Por qué abordar los cuidados y la sostenibilidad de la vida desde la antropología del trabajo?
Al momento de la entrega de este dossier vivimos, una vez más, reacomodos del capital, arreglos que implican acciones desaforadas de grupos de naciones que pueden perder sus liderazgos económicos. Habitamos entre guerras por el control de territorios que buscan acabar con naciones enteras, el genocidio en Gaza, la presión bélica en Ucrania y la conflagración nuclear contra Irán que puede detonar la tercera guerra mundial. Ello a la par de la fobia del presidente estadounidense contra los trabajadores y las trabajadoras indocumentadas de diferentes partes del mundo, principalmente de México; personas cuyo trabajo recibe las remuneraciones más bajas en Estados Unidos de Norteamérica a pesar de ser clave en la reproducción del capital, quienes se dedican al cuidado –remunerado o no– de personas de todas las edades que requieren de atención especial para mantener su calidad de vida.
Por ello viene a cuenta recordar el concepto de cuidados de Berenice Fisher y Joan Tronto
En el nivel más general, sugerimos que el cuidado sea visto como una actividad de la especie que incluye todo lo que hacemos para mantener, continuar y reparar nuestro "mundo" para que podamos vivir en él lo mejor posible. Ese mundo incluye a nuestros cuerpos, a nosotros mismos y a nuestro entorno, todo lo cual buscamos entrelazar en la compleja red que sustenta la vida. (Fisher y Tronto, 1990:40)
Durante las últimas décadas, los debates feministas y antropológicos han coincidido en problematizar la división capitalista entre trabajo productivo y reproductivo, visibilizando cómo las labores de cuidado —remuneradas o no— son fundamentales para la reproducción de la vida humana y el sostenimiento de las sociedades (Fournier, 2018; Cielo, 2022). En un contexto de avanzada neoliberal, donde se profundizan las formas de precarización y mercantilización de la vida, los cuidados emergen tanto como espacios de explotación como de resistencia colectiva, movilizando saberes, afectos y prácticas que permiten la continuidad de los vínculos sociales.
Como advierte Marisa Fournier (2018), los cuidados constituyen una actividad socialmente necesaria pero profundamente desigual en su distribución, en la que persiste una sobrecarga histórica de las mujeres, especialmente las mujeres trabajadoras y populares. A su vez, Cristina Cielo (2022) ha mostrado cómo la mercantilización de los cuidados bajo lógicas de acumulación flexibilizada genera nuevas fronteras de desigualdad transnacional, territorial y étnica, multiplicando las tensiones en los circuitos laborales de reproducción social. Frente a estas transformaciones, Cristina Vega Solís (2020) destaca la potencia analítica de situar los cuidados como una práctica relacional, cotidiana y encarnada, que permite desnaturalizar las formas dominantes de organización social del cuidado y visibilizar las múltiples formas de agencia desplegadas por las trabajadoras.
La antropología del trabajo, con sus herramientas etnográficas, permite justamente captar estas tramas complejas de cuidado en su articulación con las condiciones laborales, los mandatos de género, las trayectorias migratorias y los entramados comunitarios. El estar en campo permite acceder a la observación de los cuidados en acto, sus tensiones, resistencias y desgastes, sus dimensiones emocionales, afectivas e incluso eróticas, en tanto parte integral de la restauración cotidiana de las personas como sujetos sociales.
Al centrar la mirada en la intersección entre trabajo, cuidados y sostenibilidad de la vida, este dossier busca aportar a los debates contemporáneos sobre los desafíos que enfrenta la reproducción social en América Latina bajo las formas renovadas de acumulación capitalista. Las contribuciones aquí reunidas interpelan tanto las formas instituidas de cuidado como aquellas que emergen desde la organización comunitaria, la solidaridad barrial, las redes migrantes o los nuevos sindicalismos, mostrando la vitalidad y complejidad de las luchas por sostener la vida en contextos de desigualdad estructural.
Los cuidados involucran múltiples dimensiones que restituyen a la persona como ser social: las más directas y fisiológicas (higiene, alimentación, descanso), las emocionales (acompañamiento, escucha, terapia) y también deberíamos plantearnos los cuidados afectivos y eróticos como parte integral y restitutiva. Hablar de cuidados nos conduce inevitablemente a considerar los riesgos asociados a su ausencia: los descuidos.
En este sentido, nos parece sugerente la invitación de Joan Tronto (2020) a pensar el mundo del riesgo desde el punto de vista de la sociedad del cuidado, lo que involucra pensar el cuidado a partir de una proyección a largo plazo, procesual, más allá de la situación de riesgo y la situación práctica de los cuidados. Para dicha perspectiva procesual y de largo aliento, propone que pensemos de manera diferenciada las necesidades de cuidado (caring needs), universales y transversales a nuestra condición social y corporalmente compartida como especie humana, y las prácticas de cuidado (caring practices) que son específicas a situaciones, campos sociales, individuos y grupos históricos y culturales en los que nos encontramos situados.
Mientras que la sociedad del riesgo presupone que las personas viven en un mundo peligroso en donde de manera condicionada hay que generar prácticas y culturas de advertencia y los cuidados aparecen como una prevención ante el riesgo, pensar desde la sociedad del cuidado presupone que las personas viven un mundo de interdependencia, vulnerabilidad y necesidad, del cual se desprenden prácticas naturalizadas, impuestas, diferenciadas y desiguales de cuidado que son identificadas y atribuidas a una serie de personas, grupos sociales de acuerdo a sus posicionamientos, donde el riesgo no es coyuntural sino transversal. Si bien reconocemos que hay prácticas de cuidados que responden de manera integral a las actividades y relaciones sociales que surgen producto del trabajo, hay una dimensión y disposición de necesidades de cuidados que escapan a las lógicas del mundo del trabajo pero que se presentan de manera cotidiana dentro y fuera de sus espacio y tiempo del trabajo.
Abordar el trabajo y los cuidados en la América Latina actual supone reflexionar sobre los modos en que se desarrollan los procesos de reproducción social en contextos de múltiples crisis. En nuestros territorios, la expansión de los proyectos extractivos significó una fractura de la reproducción ampliada de la vida, a través de la división del trabajo en productivo y reproductivo, sobre la que se sustenta el crecimiento del capital (Coba, 2020). Y, como apunta Helena Hirata (2021), toda acción de cuidados cae dentro del campo del trabajo. En última instancia, el ajuste de la reproducción de la vida humana y natural al proceso de acumulación sigue siendo una cuestión crucial que afecta de manera específica a las mujeres, en la medida en que estas se sitúan en el epicentro del común (Cielo y Vega, 2015).
En este sentido, la antropología del trabajo puede beneficiarse de las contribuciones de los feminismos comunitarios y la ecología política feminista, que abren la perspectiva de la sostenibilidad o sostenimiento de la vida y de la reproducción ampliada para aludir a la relación entre el cuidado de las personas y el cuidado del entorno. De este modo, coincidimos con Vega, Martinez y Paredes cuando sostienen que, “mientras la reproducción contribuye a ampliar la mirada y enfocar conjuntos y procesos sociales bastos, los arreglos de cuidado nos ayudan a contemplar tareas y actores concretos, situados y en relación” (Vega et al, 2018:21).
Coincidimos con Cristina Cielo y Soledad Álvarez (2023) en que “la reproducción ampliada nombra una perspectiva teórica, analítica y metodológica que explora las múltiples interconexiones emergentes para el sostenimiento” (Cielo y Álvarez, 2023:6). Este posicionamiento nos revela el carácter eminentemente político de problematizar los cuidados en sentido amplio, y por lo tanto, de una antropología que se interrogue por los trabajos de sostener la(s) vida(s).
Trabajos en este dossier:
El dossier abre con el artículo de Zayra Yadira Morales-Díaz e Irma Lorena Acosta-Reveles, quienes nos ofrecen un análisis sobre las trayectorias de las trabajadoras del hogar en la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe, México, poniendo en diálogo los aportes del feminismo marxista y el feminismo de la ruptura. Desde una perspectiva económica feminista, las autoras visibilizan la persistente desvalorización del trabajo de cuidados en el marco de un sistema capitalista-patriarcal, donde las mujeres, especialmente aquellas con menores niveles educativos, siguen ocupando posiciones laborales altamente precarizadas. Mediante una metodología mixta que combina encuestas a 106 trabajadoras y entrevistas en profundidad, complementadas con entrevistas a empleadores y funcionarios públicos, el estudio documenta las múltiples formas de vulnerabilidad que enfrentan estas mujeres: informalidad laboral extrema, bajos ingresos, ausencia de contratos, falta de acceso a seguridad social y derechos laborales básicos, así como sobrecarga de trabajo derivada de sus responsabilidades familiares de cuidado. Las autoras incorporan, además, el análisis de los entornos locales de procedencia de las trabajadoras —Tacoaleche, La Zacatecana y Trancoso— mostrando cómo la falta estructural de empleos de calidad en estas comunidades condiciona sus trayectorias laborales hacia el trabajo doméstico remunerado. El artículo enfatiza que las estrategias familiares y comunitarias de reproducción social que despliegan las trabajadoras, si bien permiten cierta flexibilidad, no logran revertir la reproducción de su condición de pobreza estructural. La investigación aporta evidencia empírica relevante para comprender cómo las relaciones de género, clase y territorio intersectan y profundizan las desigualdades en el acceso al trabajo digno, contribuyendo así al debate sobre cuidados, sostenibilidad de la vida y desigualdades laborales en América Latina.
El segundo artículo de Malena Victoria Hopp y Johanna Maldovan Bonelli examina de manera profunda la configuración del trabajo de cuidados comunitarios en la economía popular argentina, centrando su análisis en las estrategias sindicales y legislativas impulsadas por la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) durante los años 2022-2023. Las autoras abordan cómo las organizaciones de base, conformadas en su mayoría por mujeres de sectores populares, han impulsado un proceso de politización de los cuidados que articula demandas de reconocimiento económico, derechos laborales y visibilidad social del trabajo socio-comunitario. A través de un riguroso trabajo cualitativo que combina análisis documental, entrevistas a dirigentes sindicales y observación participante, el artículo sistematiza las características de los tres proyectos legislativos presentados, detallando sus definiciones conceptuales, sujetos de intervención, estrategias de acción y alcances diferenciados. Las autoras destacan cómo estas iniciativas, aunque con enfoques diversos, expresan el fortalecimiento sindical de las trabajadoras comunitarias y el tránsito hacia la concepción de los cuidados como trabajo, más allá de su tradicional encuadre en el voluntarismo o el servicio desinteresado. A su vez, problematizan las tensiones persistentes en la redistribución sexo-genérica de los cuidados y la necesidad de políticas públicas integrales que reconozcan las prácticas y saberes construidos en los territorios. El trabajo aporta así elementos clave para pensar los debates contemporáneos sobre cuidados, sindicalización en la economía popular, desigualdades estructurales y sostenibilidad de la vida en los márgenes del trabajo formal en América Latina.
El tercer artículo de Carilo Marzari Machado y Virginia Vecchioli examina, desde una perspectiva etnográfica y de antropología reflexiva, las disputas sindicales por la defensa de la vida de los trabajadores bancarios en Brasil durante la pandemia de COVID-19, en el contexto de las políticas negacionistas impulsadas por el gobierno de Jair Bolsonaro. A partir de un trabajo de campo desarrollado entre 2020 y 2023 con dirigentes sindicales del sur de Brasil, los autores analizan los repertorios de acción colectiva desplegados por el sindicalismo bancario para enfrentar tanto la precarización laboral impuesta por el sector financiero como las políticas de desprotección sanitaria impulsadas por el gobierno federal. El artículo retoma los aportes de Didier Fassin sobre las políticas de la vida y las economías morales para mostrar cómo el sindicalismo articuló nuevas formas de lucha, adaptándose a las restricciones de la pandemia mediante repertorios híbridos que combinan acción virtual, campañas mediáticas, performances públicas y demandas técnico-científicas para la protección sanitaria y la inclusión prioritaria en los programas de vacunación. En este marco, la acción sindical se politizó en torno a la defensa de la vida biológica de sus afiliados, enfrentando las jerarquizaciones morales que determinaron quiénes debían ser protegidos y quiénes expuestos. El trabajo aporta una valiosa reflexión sobre las formas de cuidado colectivo, la innovación sindical frente a escenarios extremos y los conflictos ético-políticos en torno a la vida y la muerte, contribuyendo de manera original a los debates latinoamericanos sobre cuidados, trabajo y sostenibilidad de la vida bajo contextos autoritarios.
El cuarto artículo escrito por Inés del Águila nos lleva a reflexionar sobre lógicas emprendedoras de mujeres comerciantes en ferias y establecimientos relevados en una pequeña ciudad: Olavarría en Argentina entre los años 2015 a 2019. Apoyada en investigación participativa –ella misma fue vendedora ambulante en ferias al ser parte de una asociación civil de mujeres productoras—, analiza cómo mujeres insertas en hogares con dificultades económicas reflexionan en torno a emprender, cuidar y comer. Apoyada en su experiencia y la de mujeres con quien compartió en ferias o que entrevistó en comercios relevados ubicados en sus hogares o cercanía de estos, releva representaciones y prácticas sobre ser emprendedoras, especialmente las de la “mamá emprendedora”. El abordaje analítico se apoya en el pensamiento feminista sobre los conceptos de cuidados y el trabajo productivo/reproductivo en el capitalismo. Ello le permite resaltar las tensiones e interseccionalidades entre clase y género, así como cuestionar discursos dominantes al visibilizar redes de sostenimiento, solidaridad y cuidado entre mujeres que se reconocen como mamás emprendedoras, cuyas prácticas cotidianas condensan un entramado de acciones fundamentales para repensar críticamente las nociones hegemónicas sobre economía. Muestra cómo en estos espacios híbridos se comparte información y prácticas de cuidado infantil entre comerciantes y clientes, acciones que trascienden los límites de la familia nuclear. Concluye que esta actividad laboral valorada socialmente queda subsumida a las obligaciones de cuidado, esencia de lo femenino y de las mujeres. Resalta, aunque sin citar las posturas de Cristina Vega, Raquel Martínez Buján y Myriam Paredes Chauca (2018), la dimensión colectiva y solidaria de las estrategias de autoempleo, que amplían, nos dice Inés, el valor del quehacer cotidiano de las mujeres emprendedoras más allá́ del mercado, integrando además de los cuidados y los afectos, la dimensión comunitaria.
El quinto artículo de Sofía Vitali, quien participó en el seminario mencionado, desarrolla desde la experiencia propia como participante y observadora del Programa Nueva Oportunidad el análisis de estrategias de cuidado en la gestión cotidiana de programas de inserción laboral para jóvenes en la ciudad de Rosario, Argentina. Nos recuerda cómo, en las últimas décadas, se crean políticas en la mayor parte de los países latinoamericanos dedicadas a la inserción educativa y laboral orientadas a las juventudes. Presenta con una gran riqueza descriptiva el Programa Nueva Oportunidad que se lleva a cabo en barrios marginados, con alta violencia y peligrosidad social en la ciudad de Rosario en Argentina. Da contexto al estudio de caso apoyada en el trabajo de Claudia Jacinto (2010 y 2017) y, para su análisis, se vale de la perspectiva ampliada de cuidados desarrollada por Cristina Vega, Raquel Martínez Buján y Myriam Paredes Chauca (2018), autoras que parten de la teoría feminista crítica para dar cuenta de las tensiones que enfrentan colectivos dedicados al cuidado de las personas y del entorno que habitan causadas por contexto neoliberal. En el desarrollo y puesta en marcha de estrategias de cuidado comunitario participan trabajadores y trabajadoras estatales, promotoras y promotores de organizaciones no gubernamentales y las y los jóvenes en situaciones de violencia barrial. Es en la observación de los cotidianos barriales, concluye, que es posible evidenciar la posibilidad de generar mecanismos de protección frente a situaciones de “violencia territorial” y la criminalización institucional de las juventudes por las fuerzas de seguridad.
El sexto artículo de Fabiane Santana Previtali y João Pedro Ribeiro Carrijo contribuye a reconocer la persistencia de profundas desigualdades de género en el mercado laboral. Desde una perspectiva crítica, el estudio busca descubrir los matices, contradicciones y desafíos que permean la trayectoria de las mujeres brasileñas, con énfasis en las profesionales cualificadas del sector servicios. Para ello, exploran experiencias y percepciones sobre la inserción femenina en este contexto, presentando datos de tres estudiantes de Derecho seleccionadas de manera intencional por ser mujeres autoidentificadas como negras. Este enfoque consustancial, nos dicen, asegura la representación de experiencias históricamente marginadas en el análisis crítico del trabajo (Hirata y Kergoat, 2007). Contaron con el consentimiento de las tres estudiantes para realizar entrevistas en profundidad con cada una. Todas ellas laboraban en instituciones jurídicas que exigían de sus competencias profesionales. Sus experiencias dan cuenta de prácticas de acoso, discriminación y cosificación de las mujeres en dichas instituciones, amén de cómo este trabajo remunerado no las exime de tareas domésticas. Desde una postura marxista, argumentan que la degradación de la calidad de vida en el trabajo contemporáneo no puede entenderse disociada de las formas de explotación y control inherentes a la reestructuración productiva, especialmente cuando afectan a los cuerpos femeninos, es decir, su calidad de vida. El ensayo no pondera los conceptos cuidados y trabajo, tema central del dossier, pero sorprende que cuando la palabra cuidado es utilizada por una de las entrevistadas, es para indicar que entre las “preocupaciones” de las mujeres, además de sus tareas como profesionistas calificadas, está la exigencia sobre su apariencia, por ejemplo, el cuidado de las uñas y de las cejas. Las narrativas revelan la presión social sobre la apariencia y el comportamiento de las mujeres, lo que impacta su calidad de vida. Concluyen que la externalización, predominantemente realizada por mujeres, contribuye a la precariedad laboral y a la intensificación de las desigualdades.
En el siguiente artículo, Cecilia Cavigliasso y Victoria Reusa analizan la construcción de tramas políticas de cuidado en barrios populares de dos ciudades argentinas: Córdoba y Rosario. Las autoras realizan dos instancias etnográficas participativas en territorios urbanos populares para dar cuenta de las dinámicas organizativas en espacios barriales de y para mujeres. En ambos casos, Cecilia y Victoria ubican las trayectorias de las organizaciones y de sus participantes en un contexto más amplio de tradiciones organizativas que tienen sus orígenes en los movimientos urbanos populares de la década de 1980, en el caso de Córdoba, y de la década de 2000, en el caso de Rosario. Una característica sobresaliente de ambos espacios es la gran heterogeneidad de las trayectorias y las procedencias sociales de sus participantes. Este abordaje pone de relieve la importancia de analizar los procesos de sostenibilidad de la vida y de cuidados desde perspectivas situadas histórica y geográficamente, al mismo tiempo que proponen una mirada ampliada de los cuidados, que aborde la totalidad de la vida y sus potencialidades. Analíticamente, recuperan las perspectivas sobre cuidados de Amaia Pérez Orozco (2014) y la propuesta que, desde la antropología, hacen las autoras Fernández Álvarez, Gaztañaga y Quirós (2017) sobre la política del hacer juntas(os) como abordaje procesual y vivido. Uno de los aportes más sustanciosos del artículo es preguntarse por el valor social que se le da al trabajo colectivo entre mujeres. Retoman la teoría antropológica del valor de Graeber, y la relectura que de ella hace Julieta Gaztañaga, para dar cuenta del carácter “desbordante” que adquieren las experiencias de organización colectiva de estas mujeres. En ese “desborde” localizan las autoras el potencial político y emancipador de tales prácticas. “Su hacer colectivo pone social y políticamente a los cuidados en el centro: producen cuidados”. En otras palabras, producen tramas políticas de cuidados que sostienen la vida propia y colectiva en los territorios urbanos populares en la confluencia de trayectorias múltiples y heterogéneas. Estas tramas, que las autoras vinculan con los feminismos populares, son permanentemente problematizadas, redefinidas y están en disputa constante. Son modos diversos de dar valor a lo que hacen. En ese contexto, lo “útil” puede ser generar ingresos, y otras acciones como reírse con las compañeras, descansar, contener, cuidar, disfrutar o participar en las asambleas. O puede ser todo a la vez. Cavigliasso y Reusa, de la mano de Donna Haraway, nos demuestran que las tramas políticas de cuidado son “monstruos escurridizos” que pulsan por existir.
En el octavo artículo del dossier, Ariana Mendoza Fragoso, quien también participó en el seminario, nos invita a adentrarnos en los pliegues de la sostenibilidad de la vida y de “otros monstruos”, entre drenajes y geografías del miedo en el territorio de Ecatepec de Morelos, municipio del Estado de México. A partir de una etnografía exhaustiva y comprometida, la autora nos lleva a recorrer algunos paisajes sociales del Gran Canal de Desagüe, una antigua infraestructura de drenaje que atraviesa el territorio, y los dilemas y contradicciones de la sostenibilidad de la vida en ámbitos urbano-populares configurados a través de la sedimentación de múltiples violencias históricas. Mendoza Fragoso recupera el concepto de “geografías del miedo” de Paula Soto Villagrán (2022) para comprender la producción y los efectos espaciales del miedo, específicamente desde las experiencias de las mujeres, en un territorio masculinizado y precarizado. Además, retoma el concepto de “sostenibilidad de la vida” de Cristina Carrasco (2014) y lo amplía con una propuesta analítica que pone de relieve la centralidad de las transformaciones del entorno urbano y ambiental en los procesos de habitabilidad y aprovisionamiento social. Al mismo tiempo, plantea, estos procesos son contradictorios y conflictivos. En el caso del Gran Canal, la autora sostiene que la infraestructura funcional para la producción y el transporte de mercancía fue ganando espacio a la infraestructura para el cuidado y el sostenimiento de la vida humana y no-humana. En los últimos años, ese territorio también ha sido disputado por grupos criminales, y las mujeres deben lidiar cotidianamente con la amenaza de la violencia feminicida. Ante ello, los pobladores, y especialmente las mujeres, desplegaron estrategias individuales y colectivas para enfrentar la “geografía del miedo”, redefiniendo el uso de los espacios y del suelo y gestionando la habitabilidad de diversas maneras. La religiosidad popular ha sido central en la resignificación y apropiación de los espacios. Por último, la autora advierte los inconvenientes de una planificación urbana que no contemple las estrategias comunitarias desplegadas históricamente por sus habitantes para sostener la vida en territorios precarizados y explotados.
El último artículo que forma parte de este dossier es el de Luciana Dezzotti. La autora aborda una dimensión no explorada en los anteriores trabajos, vinculada al autocuidado en contextos rurales y rururbanos. Desde una metodología cualitativa feminista, Dezzotti aborda los procesos de autocuidado de mujeres horticultoras del llamado cinturón verde de Córdoba, en la región centro de Argentina. El aporte del autocuidado feminista reside en abordar los cuerpos en relación, “no hay cuerpo aislado de otros cuerpos, del cuerpo colectivo y de los territorios”, afirma Dezzotti. Ello adquiere relevancia en contextos en lo que lo habitual es “ser de y para otros” (Lagarde, 1995). Las dos mujeres entrevistadas desarrollan y sostienen sus vidas en un territorio atravesado por la huella que deja el capital agroindustrial e inmobiliario. Sus jornadas de trabajo son hiper-extensas, bajo temperaturas extremas, articulan el trabajo en la huerta con los trabajos de cuidado. Una dimensión relevante refiere al autocuidado alimentario, que asocian con la nutrición, la energía y el disfrute de producir alimentos, para ellas y para otros. Dezzotti retoma el entre mujeres, de Raquel Gutiérrez, Noel Sosa e Itandehui Reyes (2018) como prácticas que conllevan una politicidad implícita de encuentro entre mujeres -aunque no exclusivamente-, que se podría vincular con el hacer juntas que traen Cavigliasso y Reusa en este dossier. Como eje que vertebró varios trabajos presentados aquí, Dezzotti también propone a los cuidados como “potencia feminista” (Gago, 2019) que reivindica lo indeterminado e insta a desplazar los límites impuestos por los modelos patriarcales, colonialistas y extractivistas.
En los artículos reunidos en este dossier sobre trabajos etnográficos realizados en América Latina emergen al menos tres ejes transversales que permiten entrelazar las diversas experiencias y territorios abordados. En primer lugar, los cuidados son pensados como un campo de disputa política en el que confluyen tanto la reproducción cotidiana de la vida como la precarización estructural de quienes cuidan. Desde las trayectorias de trabajadoras del hogar (Morales-Díaz y Acosta-Reveles), pasando por los cuidados comunitarios en la economía popular (Hopp y Maldovan Bonelli) o los dispositivos de protección sindical ante la pandemia (Marzari Machado y Vecchioli), se muestra cómo el trabajo de cuidados —remunerado o no— queda atrapado en un continuum de desigualdades atravesadas por género, clase, etnicidad, migración y racialización, pero también como un lugar de agencia, organización y resistencia colectiva.
En segundo lugar, los cuidados son abordados desde una perspectiva situada y relacional, que permite reconocer las múltiples escalas donde operan: lo íntimo y lo público, lo comunitario y lo estatal, lo corporal y lo territorial. Las etnografías sobre las mujeres emprendedoras en las ferias de Olavarría (Del Águila), las tramas de organización barrial en Rosario y Córdoba (Cavigliasso y Reusa), o las luchas por la habitabilidad en el Ecatepec precarizado (Mendoza Fragoso) visibilizan los modos en que los cuidados no solo sostienen cuerpos individuales, sino también sostienen los vínculos sociales, los patrimonios colectivos y las geografías de vida en contextos de violencia estructural.
Todos los trabajos coinciden en advertir el riesgo contemporáneo de invisibilización y desgaste del trabajo de cuidados bajo los actuales regímenes de acumulación y despojo, pero también en reconocer su potencia feminista y su centralidad política para pensar alternativas civilizatorias. Ya sea desde los autocuidados de mujeres rurales (Dezzotti), las tensiones del cuidado profesionalizado en el sector jurídico brasileño (Santana Previtali y Ribeiro Carrijo), o el saber encarnado de las parteras tseltales (Álvarez Romo), el dossier en su conjunto reafirma que el trabajo de cuidados no es residual, sino constitutivo del sostenimiento de la vida en tiempos de crisis, como potente campo de disputa para la antropología del trabajo y los feminismos latinoamericanos.
El dossier cierra con un potente ensayo visual de Diana Álvarez Romo, Cuidados de la partería tseltal (Chiapas, México), el cual condensa sensiblemente algunas de las aristas y problemáticas abordadas en las distintas entradas. A través de una combinación de fotografías, fragmentos de entrevistas y diario de campo, la autora nos introduce en los múltiples gestos cotidianos que sostienen la reproducción de la vida, no solo durante el embarazo, parto y puerperio, sino en un entramado comunitario más amplio. El ensayo fotográfico de Diana enriquece este dossier al mostrar cómo los cuidados adquieren materialidad en los cuerpos, los espacios domésticos, los rituales, los objetos artesanales y los afectos, recordándonos que los saberes femeninos son también formas de creación y recreación de la vida.
En conjunto, consideramos que los textos que conforman este dossier permiten comprender cómo los cuidados —en sus diversas escalas, actores y escenarios— desbordan las fronteras del trabajo productivo convencional y se vuelven apremiantes para traer al centro del análisis de la antropología del trabajo. En un escenario contemporáneo atravesado por contextos de guerra, desplazamientos, genocidio y múltiples despojos —donde los discursos de seguridad y desarrollo desplazan sistemáticamente la centralidad de la vida y su sostenibilidad—, enfatizamos que los trabajos de cuidado, lejos de ser marginales, constituyen uno de los campos políticos más urgentes para imaginar alternativas. Tal como nos recuerda Cristina Vega (2021), el trabajo desde los cuidados implica interrogar no sólo quién cuida, sino qué vidas cuentan y cuáles siguen siendo sacrificables en el orden global contemporáneo. La antropología del trabajo tiene aquí una tarea ineludible: disputar sentidos sobre el trabajo, la reproducción social y la posibilidad misma de un futuro común.
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