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Gestión de manifestaciones pasivas, agresivas y disruptivas en entornos escolares: Construyendo una cultura de paz

Management of passive, aggressive, and disruptive behaviors in school environments: Building a culture of peace

Alma Luz Doroteo Reyes
Escuela Normal de Santa Ana Zicatecoyan, México

Gestión de manifestaciones pasivas, agresivas y disruptivas en entornos escolares: Construyendo una cultura de paz

Revista CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana, vol. 10, núm. 22, p. 1, 2025

Red Construyendo Paz Latinoamericana

Recepción: 02 Marzo 2025

Aprobación: 04 Junio 2025

Resumen: El objetivo principal de esta investigación es analizar las manifestaciones de conductas pasivas-agresivas y disruptivas en la convivencia entre los estudiantes del primer grado, grupo "B", de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela". Se busca proponer estrategias basadas en la paz integral que promuevan un clima de respeto hacia las diferencias culturales. En este artículo se presenta una revisión conceptual sobre conductas pasivas, agresivas, disruptivas, convivencia escolar y paz integral, junto con las generalidades del proyecto de investigación. Estos avances conceptuales permiten abordar de manera más precisa las dinámicas que afectan la interacción entre los estudiantes, en relación con el problema de investigación. La metodología que se pretende emplear es de enfoque cualitativo, utilizando el método de etnografía para la paz, con técnicas como entrevistas, grupos focales y observación participante. Estas herramientas permitirán captar las experiencias y perspectivas de los estudiantes, facilitando una comprensión integral de los factores que subyacen a las conductas observadas.

Palabras clave: Conducta pasiva, agresiva, disruptiva, Convivencia escolar, Etnografía para la paz, Paz integral.

Abstract: The main objective of this research is to analyze the manifestations of passive-aggressive and disruptive behaviors in the interactions among first-grade students, group "B," at the "Isidro Fabela" Telesecundaria School. The aim is to propose strategies based on integral peace that promote a climate of respect for cultural differences. This article presents a conceptual review of passive, aggressive, and disruptive behaviors, school coexistence, and integral peace, along with the generalities of the research project. These conceptual advancements allow for a more precise approach to the dynamics affecting student interactions in relation to the research problem. The methodology intended to be employed is qualitative in nature, using the method of ethnography for peace, with techniques such as interviews, focus groups, and participant observation. These tools will capture the experiences and perspectives of the students, facilitating a comprehensive understanding of the factors underlying the observed behaviors.

Keywords: Passive, aggressive, disruptive behavior, School coexistence, Ethnography for peace, Comprehensive peace.

Introducción

La investigación sobre las manifestaciones pasivas-agresivas y disruptivas en la convivencia escolar es crucial en el contexto educativo actual. Estas conductas no deben ser vistas como problemas estrictos, sino como manifestaciones de conflictos derivados de choques de intereses, culturales y generacionales. Las conductas pasivas-agresivas y disruptivas afectan directamente la calidad de la convivencia escolar, pero no deben ser tratadas de manera autoritaria. En lugar de resolverlas de forma punitiva, es necesario gestionarlas y transformarlas de manera pacífica. Las dinámicas sociales que surgen en el aula reflejan la complejidad inherente a las interacciones en contextos diversos, y, cuando no se gestionan adecuadamente, estas conductas pueden interferir en el desarrollo armónico del grupo, afectando negativamente el proceso educativo.

El objetivo de esta investigación es analizar las manifestaciones pasivas-agresivas y disruptivas en la convivencia escolar, con el fin de proponer estrategias de paz integral que fomenten un clima de respeto hacia las diferencias culturales. Este enfoque busca transformar los conflictos que originan estas conductas de manera constructiva, reduciendo las manifestaciones mencionadas en el aula. Al fomentar un clima de respeto, se contribuirá a la cohesión social y al desarrollo de relaciones interpersonales saludables entre los estudiantes, ayudando a transformar los conflictos y gestionarlos de manera pacífica.

La investigación se enmarca dentro de los estudios para la paz, específicamente en el programa de Maestría en Interculturalidad para la Paz y Conflictos Escolares, que se imparte en la Escuela Normal de Santa Ana Zicatecoyan, Estado de México. En este contexto, se profundiza en la línea "Interculturalidad, Conflictos y Paz en Contextos Educativos Diversos". Este marco teórico es fundamental para abordar la complejidad de las relaciones entre estudiantes de diferentes orígenes culturales y cómo sus conductas influyen en la convivencia escolar.

El estudio se llevará a cabo en la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela", en el primer grado, grupo “B”, durante el segundo trimestre del ciclo escolar 2024-2025. En este contexto, se ha identificado un problema significativo relacionado con las conductas pasivas y agresivas-disruptivas que los estudiantes exhiben durante las interacciones en el aula. Estas conductas se entienden como comportamientos indirectos mediante los cuales los estudiantes expresan su frustración o descontento, como sarcasmo, resistencia a cumplir tareas, indiferencia, comentarios despectivos o actitudes que sugieren desprecio sin confrontación directa.

A lo largo de esta investigación, se ha realizado un avance significativo en la revisión conceptual de varias categorías clave. Se ha profundizado en el análisis de los siguientes conceptos:

Este avance conceptual es esencial para comprender las dinámicas de la convivencia escolar y cómo las conductas observadas en el aula pueden ser gestionadas de manera pacífica y transformadora. Los conceptos desarrollados hasta ahora servirán como base para la siguiente fase de la investigación, que consistirá en aplicar estos marcos teóricos al contexto específico de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela". El objetivo es proponer estrategias efectivas de paz integral que mejoren la convivencia escolar y promuevan un respeto profundo hacia las diferencias culturales.

En resumen, este avance de investigación no solo busca proporcionar una mejor comprensión de las conductas pasivas-agresivas y disruptivas, sino también sentar las bases para la implementación de estrategias de paz integral que se adapten a las realidades socioculturales de los estudiantes. De este modo, se contribuirá a promover un ambiente educativo inclusivo y respetuoso, en el que la diversidad cultural sea gestionada de manera constructiva.

Planteamiento del problema

En el contexto de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela", ubicada en el primer grado, grupo “B”, durante el segundo trimestre del ciclo escolar 2024-2025, se ha identificado un problema significativo relacionado con las conductas pasivas, agresivas y disruptivas que los alumnos exhiben durante sus interacciones en el aula. Estas conductas, a menudo manifestadas de manera indirecta, afectan la convivencia escolar y el bienestar emocional de los estudiantes. Según Castro (2007), las conductas disruptivas son aquellas que violan los derechos de los demás o las normas sociales apropiadas para la edad de los estudiantes, lo que implica un quiebre en la convivencia escolar (p. 397). En el presente estudio, estas conductas se entienden como comportamientos en los cuales los estudiantes expresan su ira, frustración o descontento de manera indirecta, en lugar de abordarlo de forma abierta y directa. Entre estas manifestaciones se incluyen sarcasmo, resistencia a cumplir con tareas, indiferencia, comentarios despectivos y actitudes que sugieren desprecio sin un enfrentamiento directo. En el ámbito escolar, estas conductas se expresan a través de burlas, exclusión social, comentarios hirientes y actitudes despectivas hacia los compañeros.

Este fenómeno, lejos de ser exclusivo de la generación actual, ha estado presente a lo largo del tiempo en diversos contextos educativos. A nivel personal, se ha observado que las conductas de algunos compañeros generan ambientes de frustración y enojo, dificultando la convivencia pacífica e incluso provocando malestares físicos como dolores de cabeza. Estas experiencias reflejan patrones que afectan el bienestar emocional de los estudiantes y evidencian la necesidad urgente de implementar estrategias que promuevan un entorno más saludable y respetuoso en el aula. Identificar y comprender estas manifestaciones es el primer paso para construir una convivencia escolar más pacífica y constructiva.

La conducta en el aula se presenta de manera diversa y adquiere distintos significados según el contexto en que se desarrolla. Estos comportamientos pueden alterar significativamente la convivencia, afectando la calidad de las interacciones entre los estudiantes y transformando el ambiente en el que se desarrollan. Por tanto, resulta esencial estudiar estas conductas para evitar ambigüedades, dado que pueden ser inapropiadas para el clima escolar y perjudicar la dinámica grupal.

Históricamente, la conducta ha sido entendida desde diferentes perspectivas. Según García y García (2005), el término "conducta" ha tenido un enfoque mecanicista, especialmente en el conductismo de Skinner, quien la centraba exclusivamente en variables estrictas. Desde la filosofía racional, se aborda la conducta como resultado de procesos internos como la conciencia, los sentimientos y la voluntad. Watson vinculaba la conducta a lo que el sujeto dice y hace, mientras que Descartes la asociaba con impulsos, y Vigotsky planteaba que el desarrollo de la conciencia dependía de la asimilación, lo que abre nuevas posibilidades para el estudio de las acciones mentales.

Este análisis sugiere que clasificar la conducta como “buena” o “mala” es relativo, pues responde a diversas concepciones que han evolucionado con el tiempo, lo que plantea interrogantes sobre la naturaleza real de la conducta y cómo las percepciones culturales y sociales nos han influenciado en su entendimiento.

En el aula, que debería ser un espacio de encuentro, aceptación y respeto, se han generado ambientes donde prevalecen burlas, prejuicios y actitudes excluyentes. Este tipo de clima afecta directamente la convivencia escolar, generando incomodidad y obstaculizando la cooperación y el respeto mutuo, elementos esenciales para un entorno educativo saludable. Las conductas pasivas-agresivas y disruptivas no solo afectan las relaciones entre los estudiantes, sino que también generan sufrimiento tanto a las víctimas como a los agresores, alterando la dinámica del grupo y deteriorando la calidad de las interacciones.

Este fenómeno es complejo y multifacético, ya que está influenciado por diversos factores como las diferencias culturales, la idiosincrasia personal, y las creencias y valores individuales. Ante esta realidad, se hace imprescindible realizar una investigación exhaustiva que permita comprender en profundidad estas manifestaciones desde una perspectiva de paz integral, que promueva el respeto y la convivencia en el aula.

Al investigar las causas y consecuencias de estas conductas, se podrán identificar los mecanismos que las generan y perpetúan, y desarrollar estrategias eficaces para transformarlas. De este modo, se buscará promover un clima de respeto y aceptación, beneficiando a los alumnos del primer grado, grupo “B” de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela". La investigación se centrará en establecer un marco que no solo mitigue las manifestaciones pasivas-agresivas y disruptivas, sino que también fomente una cultura de paz, promoviendo el entendimiento mutuo y la cooperación. En última instancia, se espera que esta investigación contribuya a la creación de un ambiente escolar más saludable y constructivo, donde todos los estudiantes puedan desarrollarse plenamente.

Pregunta y objetivo general

La pregunta general que orienta esta investigación es: ¿Cómo influyen las manifestaciones pasivas, agresivas y disruptivas en la convivencia entre los alumnos del primer grado, grupo “B” de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela" y qué estrategias de paz integral se pueden implementar para fomentar un clima de respeto y aceptación en el aula? Para abordar esta cuestión, el objetivo general de la investigación es analizar las manifestaciones pasivas-agresivas y disruptivas en la convivencia entre los alumnos del primer grado, grupo “B” de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela", con el fin de proponer estrategias de paz integral que fomenten un clima de respeto hacia las diferencias culturales entre los estudiantes.

Justificación

La creciente presencia de conductas pasivas-agresivas y disruptivas en el aula ha generado un interés académico significativo debido a sus repercusiones en la convivencia escolar y en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Estas conductas afectan la calidad de las interacciones entre los estudiantes y obstaculizan la construcción de un ambiente educativo saludable. En este sentido, el análisis de las manifestaciones pasivas-agresivas y disruptivas, junto con la propuesta de estrategias de paz integral, se presenta como una intervención clave para la creación de una convivencia más pacífica en el contexto educativo.

La relevancia de esta investigación radica en su potencial para fomentar un clima de respeto hacia las diferencias culturales dentro del aula. Al promover un ambiente en el que se reconozcan y respeten las diversas identidades y contextos de los estudiantes, se espera que los resultados de la investigación contribuyan a la reducción de conductas disruptivas y pasivas-agresivas. Este proceso, a su vez, impulsará la cohesión social y facilitará el desarrollo de relaciones interpersonales saludables, fundamentales para la convivencia escolar y el bienestar emocional de los alumnos. El trabajo propuesto busca, por lo tanto, transformar la dinámica del aula, abordando las causas subyacentes de estas conductas y proveyendo soluciones prácticas a los desafíos que enfrentan los estudiantes.

La viabilidad de esta investigación es notable, pues se cuenta con acceso directo a la comunidad escolar de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela" y la disposición de la institución para colaborar activamente en el proceso. Esta accesibilidad permitirá observar de primera mano las interacciones dentro del aula y captar las experiencias vividas por los estudiantes. Además, se cuenta con recursos financieros a través de subsidios, lo cual facilitará la implementación de diversas técnicas de recolección y análisis de datos, como entrevistas, grupos focales y observaciones, lo que asegurará la rigurosidad metodológica del estudio.

Desde un enfoque académico, esta investigación aporta significativamente a los estudios de paz integral. Al identificar y analizar las conductas pasivas-agresivas y disruptivas, este estudio enriquecerá el marco teórico sobre la gestión de conflictos y la convivencia en entornos educativos diversos. La propuesta de estrategias de paz integral no solo facilitará la comprensión de estas manifestaciones conductuales, sino que también permitirá explorar los factores culturales que influyen en su aparición. En este sentido, el enfoque intercultural, centrado en la línea "Interculturalidad, conflictos y paz en contextos educativos diversos", brindará una perspectiva amplia y compleja sobre las relaciones entre estudiantes de diferentes orígenes culturales. A través de este enfoque, los hallazgos de la investigación proporcionarán una perspectiva práctica sobre las causas y factores que influyen en las conductas pasivas-agresivas y disruptivas, lo cual contribuirá a gestionar de manera efectiva estas manifestaciones. Esta comprensión no solo será útil para el ámbito de la investigación, sino que también ofrecerá herramientas aplicables que fortalecerán la práctica docente y mejorarán la convivencia dentro del aula. Además, se espera que el análisis permita generar estrategias preventivas que no solo mitiguen los conflictos existentes, sino que también promuevan una cultura de paz integral en la escuela, centrada en el respeto hacia las diferencias culturales y la resolución pacífica de los conflictos. La creciente preocupación por las conductas disruptivas en el aula y su impacto negativo en la dinámica educativa justifica el interés académico de esta investigación. Estas conductas no solo generan disrupciones en el entorno escolar, sino que también afectan la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje, dificultando la creación de un ambiente educativo inclusivo. Al abordar estas problemáticas, la investigación busca contribuir a la transformación de estas dinámicas, mejorando significativamente la calidad de las interacciones y el clima en el aula.

Finalmente, la metodología cualitativa adoptada en este estudio, que incluirá entrevistas, grupos focales y observaciones, permitirá capturar una amplia variedad de experiencias y perspectivas de los estudiantes. Este enfoque permitirá una comprensión profunda de las razones detrás de la expresión pasiva-agresiva y disruptiva, al tiempo que se considera el contexto social y cultural en el que estos comportamientos se manifiestan. La etnografía para la paz, que constituye la base metodológica del estudio, proporcionará un marco valioso para analizar las dinámicas culturales y sociales que subyacen en las conductas observadas, lo que fortalecerá el análisis y permitirá generar estrategias más efectivas para promover la paz y el respeto en el aula. En esta etapa de avance de investigación ya se vislumbra el potencial de esta por transformar el ambiente escolar, contribuyendo de manera significativa a la mejora de la convivencia y el desarrollo personal y académico de los estudiantes.

Metodología de investigación

El presente trabajo de investigación se basa en la metodología de la Paz Integral. En relación con la educación, esta metodología, de acuerdo con Sandoval Forero (2014, p. 115), se entiende como “un subsistema en el que se presentan conflictos, violencias, variedades áulicas y dinámicas de respeto y aplicación de los Derechos Humanos, de tolerancia, reconocimiento de las diversidades y praxis de cultura de paz”. A partir de esta perspectiva metodológica, el objetivo es obtener una comprensión exhaustiva de las manifestaciones pasivas, agresivas y disruptivas que se presentan en el aula del Primer Grado, Grupo “B”, de la escuela Telesecundaria "Isidro Fabela" de la comunidad de Puentecillas.

La integralidad de la paz debe ir más allá de la violencia, dejando atrás lo material. Esto implica asumir, dentro de los diversos contextos, relaciones de igualdad, paz y reconocimiento, con el compromiso de promover la justicia y una acción transformadora de las realidades vividas en los espacios áulicos. En este sentido, “la paz integral induce a la acción participativa de los sistemas y subsistemas existentes en el país, convirtiendo la paz en un proceso interactivo y transformador. Es por ello que el subsistema educativo es un elemento determinante del engranaje transformador, participativo y colectivo de la paz integral, a través de la educación para la convivencia armónica, los Derechos Humanos y la interculturalidad, en la perspectiva de educación y cultura para la paz” (Sandoval Forero, 2016, p. 100). Desde esta perspectiva, la Paz Integral combate y elimina las violencias estructurales, directas, culturales, simbólicas y ambientales que obstaculizan una vida armónica en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta metodología no se percibe como un curso adicional, remedial o una escuela especializada, sino como una forma trascendente de pensar la paz que debe reflejar la propia escuela. Dado que el propósito de esta metodología es describir, se utiliza un enfoque cualitativo para comprender los significados, las experiencias y los contextos que generan las principales causas y consecuencias de las diferencias culturales que provocan choques conductuales entre los estudiantes.

En cuanto al método de investigación, se ha optado por la Etnografía para la Paz, con el objetivo de trabajar directamente desde el entorno real donde se presenta dicha problemática, describiendo e interpretando las diversas complejidades que se viven cotidianamente. Según Sandoval Forero (2013, p. 5), “La etnografía para la paz es imprescindible para recuperar la dimensión de los imaginarios colectivos y las prácticas sociales que, de manera cotidiana, inciden en los conflictos, las violencias, las relaciones interculturales y los procesos de paz, en sus dimensiones descriptivas y explicativas de realidades que dan sentido a la vida”.

Tomando en cuenta el enfoque de la Etnografía para la Paz, y siguiendo el proceso de investigación de acuerdo con Sandoval Forero (2013, p. 22), se han identificado siete aspectos determinantes para su desarrollo adecuado, los cuales son los siguientes:

  1. 1. Precisión en cuanto a lo temático, lo espacial y lo temporal de lo que se va a investigar;
  2. 2. Realización de etnografía de campo en coproducción con los actores sociales, a partir de referentes empíricos;
  3. 3. Selección adecuada de las técnicas, instrumentos y herramientas de investigación;
  4. 4. Clasificación, codificación y categorización de los datos de campo;
  5. 5. Construcción conceptual y teórica de la información de campo;
  6. 6. Fundamentación del conocimiento teórico y analítico sobre la paz, la interculturalidad, los conflictos y la democracia;
  7. 7. Elaboración del texto etnográfico.

La siguiente tabla precisa cada uno de los aspectos implícitos en el método de EtnoPaz de acuerdo con Mastache- Salazar:

Fases de la Etnografía para la paz
Tabla 1
Fases de la Etnografía para la paz
Extraída de Salazar-Mastache (2024, p. 56).

En la siguiente tabla se retoma la descripción de las fases de la EtnoPaz de Mastache-Salazar, indicando como se pondrán en práctica en el presente proyecto de investigación:

Tabla 2
Fases de la Etnografía para la paz
FaseDescripciónPractica en esta investigación
Precisión temática, espacial y temporal sobre lo que se investigaEsta fase implica definir claramente el tema de investigación, así como los límites geográficos y temporales del estudio. Es crucial establecer qué aspectos específicos se explorarán en relación con la paz desde una perspectiva etnográfica.El tema de investigación es Conductas pasivas, agresivas y disruptivas en alumnos del primer grado de Telesecundaria, que se encuentra ubicada en la comunidad de Puentecillas, Sultepec México, durante el segundo semestre del ciclo escolar 2024-2025. La integralidad de la paz debe ir más allá de la violencia, dejando atrás lo material. Esto implica asumir, en los diversos contextos, relaciones de igualdad, paz y reconocimiento, con el compromiso de promover la justicia y una acción transformadora de las realidades vividas en los espacios áulicos.
Entrada al campoConsiste en el proceso de inmersión en el entorno o comunidad objeto de estudio. Los investigadores deben establecer relaciones y ganar acceso a los participantes y lugares relevantes para poder llevar a cabo la investigación de manera efectivaSe pretende poner énfasis en las expresiones antes, durante y después de que los alumnos muestran una conducta pasiva, agresiva o disruptiva, así como analizar que pasa de manera intrínseca y extrínseca, comprendiendo con ello el entorno y así fomentar un ambiente de respeto y aceptación, detallando los factores culturales que influyen en estas conductas
Selección de técnicas, herramientas e instrumentosEn esta fase metodológica se eligen las técnicas y herramientas adecuadas para recolectar información cualitativa, como entrevistas semiestructuradas o estructuradas, observación participante, grupos focales, entre otras técnicas. Los instrumentos específicos, como guías de entrevistas o diarios de campo, también se determinan en esta etapa.Entre las técnicas y herramientas para la recolección de datos se utilizarán la Fiche de registro de observación, observación participante y los grupos focales. Estas metodologías nos permitirán incluir y describir de manera más amplia y exhaustiva los patrones y tendencias en las respuestas de los estudiantes, realizando un análisis significativo de las prácticas que se presentan en el aula y ofreciendo una comprensión más completa de la problemática investigada.
Clasificación de informaciónSe refiere al proceso de organizar la información de campo. Esto ayuda a establecer una estructura para el análisis posterior. Se sugiere elaborar matrices de unidades de observación.La clasificación de la información se obtendrá en base a los ejes transversales seleccionados en esta investigación; los cuales son: a) conductas pasivas, b) conductas agresivas, c) conductas disruptivas, d) convivencia escolar y e) paz integral, en vínculo con el planteamiento del problema, preguntas de investigación, objetivos y metodología de esta investigación.
Codificación y CategorizaciónEn esta fase, los datos se codifican para identificar conceptos clave y se categorizan en base a temas o dimensiones relevantes para la investigación sobre la paz. Es un paso fundamental para poder interpretar y analizar los datos de manera sistemática. Se sugieren diseñar matrices de datosDentro de este espacio se pretende diferenciar entre las diversas unidades de análisis, tras la interpretación de los datos recabados en nuestras herramientas o técnicas de investigación, de manera que sea visible y ordenada su estructura.
Análisis conceptual y teórico de la realidadConsiste en interpretar los datos para generar conceptos emergentes y discutirlos con la teoría de la paz integral, para comprender la realidad estudiada y generar nuevas perspectivas analíticas y teóricas de los conflictos, las violencias y las paces.Se realizará una contrastación entre las distintas fuentes de información y los datos obtenidos en la investigación de campo, estableciendo diferencias, similitudes y nuevas perspectivas para comprender, de forma analítica y teórica los conflictos, las violencias y paces que se pueden gestionar dentro de la problemática que nos mueve.
Propuesta de transformaciónPara Sandoval-Forero, es esencial que el investigador proponga iniciativas concretas que beneficien a la comunidad estudiada y su entorno. Esta fase implica la formulación de recomendaciones prácticas o teóricas fundamentadas en los resultados de la investigación. Estas recomendaciones pueden abarcar desde mejoras en las condiciones de paz hasta intervenciones para gestionar conflictos de manera pacífica, así como el desarrollo de políticas públicas orientadas a promover la paz.Tras los datos obtenidos, se gestionarán posibles alternativas de solución, a los conflictos y formas de violencia que se generan tras una conducta pasiva, agresiva y disruptiva, que dentro de la práctica se pondrán a prueba, evaluando su eficacia en la situación problemática.
Conclusiones de la investigaciónSe refiere a la síntesis y presentación de los resultados obtenidos durante la investigación. Las conclusiones suelen incluir un resumen de los hallazgos principales, las implicaciones para la teoría y la práctica, las aportaciones para los estudios de paz, la funcionalidad de haber empleado el método de EtnoPaz en la investigación, así como posibles direcciones futuras para la investigación en este campoPresentación de los resultados obtenidos dentro del marco conceptual, aplicación de las fichas de registro, observación participante y grupos focales, mediante el reconocimiento de las ideas principales que resuman la información que contribuya a los estudios de paz.
Elaboración personal a partir de Salazar-Mastache (2024).

Hasta este momento, la metodología empleada en la investigación ha consistido principalmente en una investigación documental, centrada en la revisión exhaustiva de la literatura relevante sobre los conceptos de conducta pasiva, conducta agresiva, conducta disruptiva, convivencia escolar y paz integral. Esta revisión ha permitido avanzar en la comprensión teórica de cómo estas conductas se manifiestan en el contexto educativo, así como sus interrelaciones dentro de las dinámicas de convivencia en el aula. A través de esta investigación documental, se han analizado diferentes enfoques conceptuales y teóricos que abordan las conductas conflictivas en el entorno escolar, explorando tanto sus causas como sus implicaciones en la formación social y emocional de los estudiantes. Se ha consultado una variedad de fuentes, incluyendo libros académicos, artículos de revistas especializadas y estudios previos que permiten contextualizar estos conceptos dentro de los marcos educativos actuales y dentro del campo de los estudios para la paz. Este proceso ha servido para establecer un marco teórico sólido que sustenta el análisis de las manifestaciones pasivas-agresivas y disruptivas, y sugiere que no deben considerarse simplemente como problemas a resolver, sino como conflictos derivados de tensiones culturales, generacionales y de intereses. Este enfoque documental es un paso fundamental para la posterior fase empírica de la investigación, que se basará en la observación y recolección de datos en el contexto específico de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela".

Marco conceptual

Conceptualización de las conductas en el contexto escolar

Si entendemos las interacciones sociales como “representaciones teatrales” de acuerdo con Erving Goffman (1961), se identifican tres elementos fundamentales: el “medio”, la “máscara” y el “rol”. El medio hace referencia al espacio en el que los actores sociales se mueven, el rol es el papel que cada individuo desempeña en la interacción, y la máscara es el comportamiento o las actitudes externas que los actores adoptan en función de las expectativas sociales y de cómo se desean percibir. Goffman subraya que, para interpretar la actuación de los grupos o individuos, no basta con estudiar sus comportamientos visibles; es necesario también considerar sus pensamientos y consciencias, ya que el antecedente de cualquier conducta visible siempre será una concepción no observable, lo que implica que la comprensión de las interacciones debe incluir tanto lo explícito como lo implícito (Contreras, 2011, p. 11).

Ahora bien, desde la perspectiva sociológica, es crucial resaltar cómo el comportamiento de un individuo puede afectar significativamente su entorno. A través del enfoque de la imaginación sociológica, se pueden analizar los vínculos entre el mundo social y el natural, observando cómo las acciones individuales están influenciadas por estructuras sociales más amplias y cómo estas, a su vez, dan forma a las realidades sociales (Caicedo, 2022, p. 2). La sociología, como disciplina, investiga la conexión entre lo que la sociedad hace de nosotros y lo que nosotros hacemos de nosotros mismos, destacando cómo nuestras actividades individuales y colectivas estructuran el mundo social y, a su vez, son estructuradas por él (Giddens, 2010, p. 12).

Conducta pasiva

Por lo que se refiere a la conducta pasiva, o desvalimiento, se define como una respuesta que se opone a la agresividad. En lugar de recurrir a amenazas o agresiones directas, la persona con comportamiento pasivo apela a la sensibilidad, la simpatía o la piedad de los demás. Este tipo de comportamiento busca evitar confrontaciones, a menudo a costa de ceder ante las necesidades o deseos de otros. Pereira (2008, p. 9) sugiere que la persona pasiva evita el conflicto, y en lugar de expresar sus propios deseos, se somete a la voluntad de los demás.

Según González y Chasin (2020), una manifestación pasiva puede entenderse como una estructura relativamente duradera de creencias que predisponen a una persona a reaccionar de manera determinada ante una situación o un objeto. Las actitudes pasivas son constructos hipotéticos, no observables directamente, pero sí reflejados en comportamientos verbales y acciones cotidianas.

Por otro lado, Güell y Muñoz (2000) afirman que la conducta pasiva se asocia con sentimientos de culpabilidad, ansiedad y baja autoestima. Las personas que adoptan este tipo de comportamiento suelen tener miedo de molestar a los demás, tienen dificultades para afrontar el rechazo y experimentan sentimientos de inferioridad. Además, esta actitud va en contra de la afirmación de sus propios derechos, ya que la persona pasiva no es capaz de expresar sus opiniones ni de defender sus intereses (Pereira, p. 11).

Conducta agresiva

La conducta agresiva, desde una perspectiva sociológica, no solo refleja un comportamiento hostil, sino que también refleja las estructuras de poder y control en un entorno social. Desclée de Brouwer (2019, p. 6) señala que el control externo de la conducta agresiva contribuye a la creación de ambientes sociales no competitivos, promoviendo la igualdad.

Mientras que las manifestaciones agresivas, especialmente aquellas no hirientes, a menudo buscan demostrar poder y dominio, ya sea para sobresalir dentro del grupo o para desafiar la autoridad. En el contexto del aula, los estudiantes pueden recurrir a comportamientos agresivos como un intento de afirmación personal o para ganar influencia sobre sus compañeros (Desclée de Brouwer, 2019, p. 8).

Entonces el comportamiento agresivo tiene repercusiones negativas en las relaciones sociales de los estudiantes, afectando su desarrollo emocional y social. Según Gamboa, Barros y Barros (2016), el aprendizaje por observación juega un papel fundamental en el origen y mantenimiento de la agresión en la niñez temprana, lo que significa que los modelos observados en el hogar y en los medios de comunicación pueden perpetuar estos comportamientos.

Aunque factores genéticos pueden predisponer a una persona a la agresión, Bandura (citado en Rimaicuna, 2014, p. 14) destaca que el contexto social, especialmente los modelos observados en la familia y los medios de comunicación, tiene un impacto más significativo en el desarrollo de estos comportamientos.

Desde un enfoque etimológico, agresión proviene del latín aggredior, que significa "ir contra otro". Según Barkowitz (1996, p. 2), la agresividad se define como “faltar al respeto, ofender o provocar a los demás”. Esta conducta puede ser física o psicológica y genera malestar, rechazo y una ruptura de las relaciones interpersonales.

Por último, según Shaffer (2000), las tendencias agresivas pueden depender del contexto cultural y subcultural en el que se desarrolle el individuo, lo que significa que algunas culturas o subculturas pueden aceptar o incluso fomentar la agresividad como una forma de resolver conflictos (Garrido, 2003, p. 4).

Conducta disruptiva

Por lo que se refiere a la conducta disruptiva, Luna et al. (2021) propone que esta conducta puede ser interpretada como violencia o no, en función de las circunstancias, lo que hace referencia a las acciones ejecutadas por el alumnado cuyo resultado es la alteración del proceso de enseñanza-aprendizaje; no obstante, el desacuerdo se encuentra en si esta alteración es o no un tipo de agresión (independientemente de si es dirigida hacia el profesorado y/o el alumnado) o es simplemente una forma de no cumplimiento de las normas establecidas para la sana convivencia y para el adecuado desarrollo de una clase.

Además, acorde a López (2019) se contempla la conducta disruptiva escolar como un conjunto de comportamientos que afectan el proceso educativo del docente, generando un problema grave para el desarrollo normal tanto de la escuela como del estudiante. Esta conducta se define también como aquella que genera conflictos dentro del aula, dificultando el normal desarrollo de las clases (García, 2008).

Desde esta perspectiva, estas conductas suelen ser el resultado de la ausencia de una crianza estructurada con normas, lo que puede llevar a la formación de jóvenes rebeldes que presentan conductas orientadas a infringir las reglas (Uruñuela, 2007, p. 3).

La disciplina cambia su objetivo según el contexto histórico en el que se encuentre. En cuanto a las conductas disruptivas, Castro (2007, p. 397) las define como "una conducta en la que existe una violación del derecho de los demás o de las normas y reglas sociales apropiadas a la edad" (Aparcana, 2015).

Dentro de esta manifestación, los alumnos que no se ajustan a lo que se considera una “conducta correcta” y exhiben comportamientos agresivos, se convierten en el “otro” percibido como negativo. Según Hernández (2020, p. 281), esto lleva a que dicho alumno sea etiquetado como violento, convirtiéndose en el “otro maléfico”.

En el contexto educativo, las conductas disruptivas ejercen una influencia significativa en el proceso de aprendizaje de los estudiantes. Un ejemplo concreto es la interrupción constante de las clases debido a comportamientos inapropiados, como el desorden, la charla excesiva y la falta de respeto hacia los profesores y compañeros. Estas conductas generan un ambiente de distracción y desorden, dificultando la concentración de los estudiantes y su capacidad para asimilar los conocimientos impartidos (Villacres 2024).

Para Álvarez, et al. (2016), “el sistema se enfrenta actualmente con grandes obstáculos a la hora de regular la convivencia, combatiendo fenómenos ya conocidos y no tan novedosos, pero sí alarmantes por su actual visibilidad social” (p. 855), es decir, el clima áulico se ve envuelto en conductas inapropiadas o comportamientos que alteran la continuidad del proceso formativo, creando desorden que van contra las normas de convivencia preestablecidas, lo que provoca un ambiente socio-educativo impropio que dificulta la interacción social con el grupo (Figueroa, 2020).

Las conductas disruptivas dificultan los aprendizajes y distorsionan la relación individual y la dinámica del grupo afectan tanto al individuo que la provoca como a los que reciben las consecuencias. Dichas conductas se entienden como resultado de un proceso que tiene consecuencias en el alumno y en el contexto de aprendizaje. Así pues, la conducta disruptiva puede identificarse con la manifestación de un conflicto y/o con la manifestación de una conducta contraria a las normas explícitas o implícitas (Macias, 2021).

Convivencia escolar

La convivencia es la acción y el resultado de convivir, es decir, de vivir con dos o más personas en un espacio y tiempo determinado. Para que esta convivencia sea pacífica, se reconocen ciertas responsabilidades y compromisos, así como actitudes de respeto, cooperación, colaboración y tolerancia. Esta convivencia debe estar basada en los valores de la libertad responsable, la igualdad, la solidaridad, el respeto activo, la actitud de diálogo y la justicia (Martínez, 2004, pp. 184-187).

En última instancia, se crea una situación en la que la inclusión es para algunas escuelas y algunos estudiantes, por lo que a quienes no se ajustan a las normas y/o comportamientos y al rendimiento exigidos se los tacha de ineducables y son progresivamente excluidos del aula (López et al., 2023). Los más afectados por esto serían quienes hacen parte de grupos humanos que han sido clasificados como pobres o ineducables, pues ellos son quienes más sufren la judicialización de la convivencia escolar.

Concha (2013), citando a Furlán y Saucedo, define la convivencia escolar como "las acciones que permiten que los actores escolares puedan vivir juntos a través del diálogo, el respeto mutuo, la reciprocidad y la puesta en práctica de valores democráticos y para la paz".

Para López et al., (2023), las conceptualizaciones de la convivencia escolar como normalización de conductas tienden a generar experiencias de exclusión. Por ello, sostiene que los procesos que regulan la vida social escolar, a través de sus instrumentos y de las normas, generan experiencias de inclusión/exclusión.

Por ello de acuerdo a los Lineamientos para trabajar los materiales del Programa Nacional de Convivencia Escolar, en las escuelas mexiquenses (2020, p. 20), la convivencia escolar es el proceso de vivir con otras personas diferentes, fomentando y fortaleciendo la sana convivencia y la construcción de espacios de paz en la familia y en la escuela.

El Plan de Mediación Escolar, derivado del Consejo para la Convivencia Escolar (2020), tiene como fin último propiciar ambientes de convivencia escolar libres de violencia, en los cuales se priorice la cultura del diálogo y la atención a los niños y jóvenes. El Plan de Mejora Escolar (2020, p. 172) sigue la misma línea, buscando ambientes de convivencia escolar sin violencia y promoviendo la cultura del diálogo.

La Paz Integral: Un enfoque educativo para la transformación

La paz no es un concepto estático ni un simple fin de conflicto; es un proceso dinámico que

abarca diversas dimensiones y exige la interacción de múltiples actores y sistemas. El concepto de paz integral, por lo tanto, emerge como una visión holística que implica un compromiso activo para erradicar las violencias estructurales, culturales y simbólicas que obstaculizan una convivencia armónica. La investigación sobre paz integral, especialmente dentro del ámbito educativo, juega un papel esencial al proporcionar las bases necesarias para transformar estas estructuras y promover una cultura de paz, justicia y sostenibilidad.

La propuesta de paz de Sandoval Forero va más allá de la paz positiva que busca “evitar o destruir todas las expresiones de violencia, la injusticia, el desencuentro, la miseria, la explotación, la incomunicación, la sumisión, las violencias de todo tipo y la desigualdad” (Guerra 2021).

Como explica Sandoval (2016, p. 93), “La Paz Integral es sistémica, en sus dimensiones macro, meso o micro, que interactúan como un todo y se afectan mutuamente”. Este enfoque reconoce que los conflictos no se originan en una sola área de la sociedad, sino que están influenciados por factores sociales, económicos, culturales y políticos que operan en todos los niveles. Por lo tanto, la paz integral no se limita a la ausencia de guerra, sino que busca abordar las injusticias estructurales y las relaciones desiguales de poder que perpetúan las violencias. La paz integral, entonces, no es una paz conformista que acepte la violencia estructural como parte del orden natural. Más bien, como señala Sandoval (2014, p. 125), la paz integral “busca abatir y eliminar todas las violencias estructurales, directas, culturales, simbólicas y ambientales que impiden condiciones de vida armónicas para las personas”. En lugar de aceptar las desigualdades como inevitables, se enfoca en transformarlas, empoderando a los actores sociales para que generen alternativas pacíficas a las formas de violencia.

La educación como pilar de la Paz Integral

La educación, en el marco de la paz integral, no es simplemente un medio para la transmisión de conocimientos, sino un instrumento transformador para la construcción de sociedades más justas. En este sentido, Sandoval (2014, p. 115) subraya que la metodología de la paz integral en la educación busca “un subsistema en el que se presentan conflictos, violencias, variedades áulicas y dinámicas de respeto y aplicación de los Derechos Humanos”. La educación debe fomentar la tolerancia, el reconocimiento de las diversidades y las prácticas de cultura de paz, como elementos esenciales para el fortalecimiento de la convivencia pacífica.

La paz integral es un proceso que no se limita a la resolución de conflictos, sino que también implica la construcción de relaciones sociales basadas en la justicia, libertad y democracia. Según Sandoval (2014), para que una sociedad esté en paz, deben cumplirse las condiciones objetivas y subjetivas que permitan el equilibrio y el bienestar. Esta visión demanda un cambio en las estructuras sociales, educativas y políticas, para crear un entorno donde todos los individuos puedan disfrutar de sus derechos con dignidad.

Conclusiones preliminares

Las conclusiones preliminares de este avance de investigación reflejan la importancia de comprender las dinámicas de convivencia en el aula, particularmente en lo que respecta a las conductas pasivas-agresivas y disruptivas. Estas manifestaciones, lejos de ser simplemente comportamientos indeseados, deben interpretarse como una manifestación de conflictos subyacentes que surgen de diferentes factores, como intereses, diferencias culturales e incluso influencias generacionales. En este sentido, el análisis de estas conductas es esencial para abordar de manera efectiva los conflictos dentro del aula y promover una convivencia más armónica.

El impacto de estas conductas en la calidad de la convivencia escolar es considerable, ya que no solo afectan las relaciones entre los estudiantes, sino que también dificultan el desarrollo de un ambiente educativo saludable. Conductas como burlas, exclusión y actitudes de desdén crean un clima de incomodidad, lo que impide la cooperación y el respeto mutuo necesarios para un aprendizaje efectivo. Estas dinámicas de conflicto, observadas en el primer grado, grupo "B" de la Escuela Telesecundaria "Isidro Fabela", subrayan la urgencia de intervenir de manera integral y con sensibilidad hacia las diferencias culturales presentes en el aula.

La diversidad cultural y las creencias personales de los estudiantes juegan un papel crucial en cómo se manifiestan y perciben estas conductas. Las diferencias en la forma en que los estudiantes interactúan, entienden los conflictos y reaccionan ante ellos están fuertemente influenciadas por su contexto cultural. Por ello, se hace indispensable un enfoque que no solo aborde las conductas disruptivas, sino que también contemple el respeto y la valorización de estas diferencias culturales, en aras de promover una cultura de paz.

Una de las principales conclusiones de este avance de investigación es que la transformación de las conductas pasivas-agresivas y disruptivas requiere un enfoque integral de paz. Este enfoque, basado en la comprensión mutua, la resolución pacífica de conflictos y el respeto a las diferencias culturales, resulta más efectivo que las medidas autoritarias o punitivas. Las estrategias de paz integral propuestas en este estudio buscan generar un cambio en las dinámicas de convivencia, permitiendo que los estudiantes interactúen de manera más respetuosa y colaborativa.

La investigación ha avanzado de manera satisfactoria, gracias al acceso directo a la comunidad escolar y la disposición de la institución para colaborar en el proceso. Las técnicas de recolección de datos, como entrevistas, grupos focales y observaciones, están proporcionando información valiosa sobre las dinámicas de convivencia y las conductas disruptivas. Estos métodos están permitiendo obtener una visión más detallada de los factores que contribuyen a la perpetuación de estas conductas y, por tanto, facilitarán la propuesta de estrategias que aborden eficazmente estos problemas.

Este estudio también contribuye significativamente al campo de los estudios para la paz, proporcionando un análisis de cómo las conductas disruptivas pueden ser gestionadas desde una perspectiva pacífica e integradora. Los resultados de la investigación están enriqueciendo el marco teórico sobre la gestión de conflictos en contextos educativos y ofrecen una base sólida para el desarrollo de estrategias que favorezcan la convivencia pacífica y el respeto mutuo entre los estudiantes.

A medida que la investigación avance, se espera que los hallazgos contribuyan a una mayor comprensión de las causas subyacentes de las conductas pasivas-agresivas y disruptivas, y a la implementación de estrategias de paz integral en el aula. En última instancia, los resultados de este estudio podrían ser aplicados en otros contextos educativos, ofreciendo un modelo para mejorar la convivencia escolar y promover un ambiente de respeto hacia las diferencias culturales.

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