Artículo de Investigación
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA INTENCIÓN DE EMPRENDER EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE MÉXICO
Factors influencing entrepreneurial intention in Mexican university students
Fatores que influenciam as intenções empreendedoras entre estudantes universitários no México
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA INTENCIÓN DE EMPRENDER EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE MÉXICO
Revista Perspectiva Empresarial, vol. 11, núm. 1, pp. 24-43, 2024
Institución Universitaria CEIPA
Recepção: 27 Abril 2024
Aprovação: 25 Junho 2024
RESUMEN: Objetivo.Describir las actitudes hacia el emprendimiento, la percepción de las normas sociales y la capacidad de emprender, así como los factores que influyen en la intención de emprendimiento de los estudiantes universitarios en México. Metodología. En una muestra de 1141 estudiantes de trescarreras de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México se recolectaron datos con un cuestionario, considerando las variables: actitudes hacia el emprendimiento; percepción de las normas sociales y capacidad para emprender; de igual manera se realizó un análisis descriptivo, correlacional y multivariado. Resultados. Los principales hallazgos permiten saber que el atractivo profesional, elcontrolpercibido, las habilidades empresariales, la evaluación social cercana y la norma subjetiva influyen en la intención de emprendimiento de los estudiantes universitarios en México. Conclusiones. Es necesario impulsar el emprendimiento y procurar que los estudiantes adquieran las actitudes, conocimientos y habilidades empresariales para sentirse seguros y capaces de emprender con éxito.
Palabras clave: Educación superior, empresa, norma social, profesión.
ABSTRACT: Objective. To describe the factors influencing entrepreneurial intention among university students in Mexico, aswell astheir attitudes towardsentrepreneurship, perceptions of social norms, and entrepreneurial ability. Methodology. A questionnaire was used to gather data from a sample of 1141 students across three majors at the Faculty of Accounting and Administration of the Universidad Nacional Autónoma de México. A descriptive, correlational, and multivariate analysis was performed considering the variables of attitude toward entrepreneurship, perception of social norms, and entrepreneurial ability. Results. The main findings reveal that career attractiveness, perceived control, entrepreneurial ability, close social evaluation, and subjective norm are the factors influencing entrepreneurial intention among university students in Mexico. Conclusions. It is essential to promote entrepreneurship and ensure that students acquire the entrepreneurial attitudes, knowledge, and skills necessary to feel confident and competent for successful entrepreneurship.
Key words: Higher Education, Enterprise, Social Norm, Profession.
RESUMO:
Descrever atitudes em relação ao empreendedorismo, percepções de normas sociais e capacidade empreendedora, bem como os fatores que influenciam as intenções empreendedoras de estudantes universitários no México. Metodologia. Em uma amostra de 1141 estudantes de três cursos da Faculdade de Contabilidade 26 e Administração da Universidade Nacional Autônoma do México, os dados foram coletados por meio de um questionário, considerando asvariáveis: atitudes em relação ao empreendedorismo; percepção de normas sociais e capacidade empreendedora; da mesma forma, foi realizada uma análise descritiva, correlacional e multivariada. Resultados. Os principais resultados mostram que a atratividade profissional, o controle percebido, as habilidades empreendedoras, a avaliação social e a norma subjetiva influenciam as intenções empreendedoras de estudantes universitários no México. Conclusões. É necessário promover o empreendedorismo e garantir que os alunos adquiram atitudes, conhecimentos e habilidades empreendedoras para se sentirem confiantes e capazes de empreender com sucesso.
Palavras chave: Ensino superior, negócios, norma social, profissão.
Introducción
En el contexto de la actividad empresarial las actitudes influyen en las opciones, la necesidad de formación y las decisiones en torno a actividades que se pueden llevar a cabo para realizar acciones tendientes a emprender. El emprendimiento constituye una opción real de independencia económica a través de la realización y ejercicio de actividades que contribuyan al autoempleo y a la autonomía de las personas en general y de los universitarios en particular.
Las actitudes hacia el emprendimiento pueden ser favorables o desfavorables (Azjen, 1991; Saavedra García, 2021) por parte de las personas. Así, si la actitud es favorable, es más viable que se pueda convertir en acción; por otra parte, están las normas subjetivas que dan cuenta de la percepción que tiene el emprendedor sobre cómo su entorno social evalúa la actividad de emprendimiento y a la vez se encuentra el control percibido que consiste en cómo el individuo percibe su capacidad para emprender de acuerdo con sus destrezas y habilidades.
El desempleo es un flagelo que azota la región Latinoamericana y se agudiza aún más en los jóvenes, pues uno de cada cinco se encuentra desempleado (Saavedra García, 2020); es aquí en que aparece la actividad de emprendimiento como una solución viable a este problema, ya que los jóvenes universitarios podrían incursionar con mejores ventajas al haber obtenido conocimientos por medio de su formación. De ahí la importancia de realizar esta investigación que tiene como objetivo determinar las actitudes hacia el emprendimiento, la percepción de las normas sociales y la capacidad de emprender de los estudiantes universitarios en el contexto mexicano. En la primera parte de este artículo se desarrolla el marco teórico en el que se presentan las explicaciones en torno a los elementos actitudinales implicados en la actividad empresarial, luego se describe la percepción de las normas sociales para posteriormente incluir la capacidad de emprender. En la segunda parte se describe la muestra, la operacionalización de las variables y el instrumento de recolección de datos. En el tercer apartado se desarrollan el análisis y la discusión de los resultados. Finalmente se plantean las conclusiones.
Revisión de la literatura
Actitudes hacia el emprendimiento en los estudiantes
Estudios sobre características de personalidad en empresarios han reconocido como centrales la tolerancia al riesgo, la preferencia por la autonomía y el autoempleo (Fairlie and Holleran, 2012), la necesidad de logro, la propensión al riesgo y el locus de control interno (yo hago que ocurran las cosas), la percepción de habilidades y de barreras al emprendimiento (Sarri, Lapsita and Panopoulos, 2019), así como la intención de innovación e inteligencia emocional como 27 aspectos clave en la actividad emprendedora (Ahmetoglu, Leutner and Chamorro-Premuzic, 2011). En este sentido autores como Drucker (2015) han destacado el papel de la innovación en los resultados empresariales; mientras que sobre la capacidad adaptativa de la empresa para resistir situaciones disruptivas (como, por ejemplo, catástrofes naturales y epidemias) Sanchis y Poler (2011) recalcan la actitud proactiva, la eficiencia, la honestidad y la rapidez en la comunicación. También se han subrayado la motivación (y, por tanto, la actitud positiva al emprendimiento) y la capacidad de emprender como relacionadas con una mayor probabilidad de recuperación posterior al fracaso (Nikolić et al., 2018).
En los estudios sobre estudiantes universitarios han recibido especial atención aspectos como su desarrollo personal en su actitud hacia el emprendimiento, incluyendo la interacción entre la crianza y ciertas características favorables a emprender. De igual manera la exposición a actividades emprendedoras desde experiencias laborales, aquellos que hayan trabajado en una pequeña empresa o han intentado algún emprendimiento, pueden tener una actitud más positiva hacia este. En este sentido Guerrero et al. (2016) encontraron en México que, del 21 % de los estudiantes que han creado una empresa, el 42 % tuvo padres emprendedores; lo anterior, coincide con Moriano, Palací y Morales (2006) sobre la importancia de la familia y los valores. Por otra parte, la educación también puede favorecer la intención de emprender al mejorar los aspectos al estar preparados dada una mejor información y una percepción de características personales como un mayor locus de control interno y la autoeficacia que puede impulsar el autoempleo.
Actitudes y actividad empresarial: propuestas explicativas
Los estudios se han concentrado en el reconocimiento de aquello en lo que los emprendedores sean más parecidos entre sí por sus actitudes a pesar de las diferencias culturales obvias, países claramente disímiles (como España, Gran Bretaña o Taiwán) comparten la tendencia a la innovación (Liñan and Chen, 2009; Liñán, Nabi and Krueger, 2013). Las similitudes en las actitudes hacia el emprendimiento buscan una mejor comprensión teórica de esa conducta, los esfuerzos han incluido modificaciones a teorías como la de la acción planeada propuesta por Ajzen (1991) a partir de los resultados observados en el ámbito empresarial sobre este tipo de intención. Al modelo original, que incluye a la actitud personal para convertirse en emprendedor, la norma subjetiva o aprobación de otras personas relevantes a la actividad emprendedora y al control percibido sobre la percepción de dificultad o sencillez de convertirse en emprendedor, se añade la evaluación social -que incluye una actitud cultural hacia alentar o desalentar características y normativas en torno a la conducta empresarial-; evaluación social cercana a la influencia que ejercen en el emprendedor los familiares, amigos y colegas con los que convive cotidianamente; asimismo, se añaden las habilidades empresariales como una graduación sobre la posesión de estas y el conocimiento del ambiente empresarial como, por ejemplo, el nivel de conocimiento y consciencia que posee la persona sobre sí mismo y sobre sus sistemas de apoyo (Liñán, Nabi and Krueger, 2013).
Los resultados de las adaptaciones al modelo original han sido muy alentadores en términos de una mejor explicación de la intención de emprendimiento que se sostiene, incluso en países culturalmente muy distintos (varianza explicada superior al 55 % en comparación con menos del 40 % con el modelo original); no obstante, también se observa que la estructura del instrumento (la forma en que se agrupan los reactivos de acuerdo a las áreas que se espera que midan) ha mostrado diferencias culturales. Estas diferencias llevan a pesos distintos en las variables del modelo, por ejemplo: la autoeficacia parece mucho más relevante para las culturas desarrolladas (Liñan and Chen, 2009; Liñán, Nabi and Krueger, 2013).
En otros estudios basados en el modelo de Liñan y Chen (2013) se han reconocido diferencias en la actitud a emprender entre estudiantes mexicanos y españoles, con una mejor actitud en los primeros, en aspectos como la aprobación de la familia y amigos (norma subjetiva) que se percibe como una opción profesional enriquecedora, así como una actividad satisfactoria y ventajosa. De igual manera los estudiantes mexicanos expresaron menos miedo al fracaso (29,8 % frente al 46,9 % respectivamente), una mejor percepción de su formación (54,4 % frente al 25 %) y una experiencia emprendedora (49,7 % frente al 41,9
% respectivamente) (Guerrero et al., 2016).
Igualmente son actitudinales las características limitantes a la actividad empresarial entre empresarios tales como la intolerancia al riesgo, la tendencia a posponer actividades desagradables o malas noticias y el miedo al fracaso (Hoogendoorn, van der Zwan and Thurik, 2019) en combinación con factores externos como, por ejemplo, la percepción de corrupción en el país (Costa and Mainardes, 2016) sobre una actitud negativa hacia los resultados esperados y las condiciones externas. Estos tienen repercusiones importantes en los resultados empresariales, por ejemplo: una actitud demasiado optimista sobre los resultados que se obtendrán y las características personales para alcanzarlos pueden generar una confianza excesiva, así como riesgos mal estimados de los resultados financieros del emprendimiento (Invernizzi et al., 2017). De modo que hay una interacción entre la percepción del ambiente empresarial externo y las características de autoeficacia con que el emprendedor cuenta y toma decisiones (Vilanova and Vitanova, 2019), ambas involucradas en las posibilidades de éxito empresarial.
La posesión de recursos personales como son el optimismo razonable, la autoeficacia, resiliencia y determinación -identificados como aspectos clave en empresarias (Banda, 2018; Hundera et al., 2019)- requieren del desarrollo de actitudes que permitan el reconocimiento, desarrollo y ejecución en el ambiente empresarial; en ciertas ocasiones, aun en contra de lo aprendido en sus historias personales.
Percepción de las normas sociales
La investigación realizada por Guerrero et al. (2016) con estudiantes universitarios españoles muestra (en una escala del 1 al 7) la importancia que estos le dan a la opinión de familiares (6,23), amigos (5,36), profesores (4,98) y compañeros (4,44). En México, por su parte, es muy importante la opinión de la familia sobre la actividad de emprendimiento. Esto se debería a la necesidad de apoyo que requiere el joven estudiante; lo anterior, es coincidente con los hallazgos de Rueda, Fernández y Herrero (2012) con estudiantes españoles y Arévalo, Padilla y Wong (2016) con estudiantes ecuatorianos. Los hallazgos de Saavedra García y Camarena (2020) también coinciden en la importancia que le dan los estudiantes a la opinión de la familia (5,95), los compañeros (5,98) y los amigos (5,92). Reforzándose con los hallazgos de Fernández, Rueda y Herrero (2011) y Hernández, Moncada y Henao (2018) , quienes encontraron que cuando más favorable es la influencia de la norma subjetiva (lo que piensan los demás sobre emprender), mayor es la propensión a esta actividad.
Guerrero et al. (2016) indican que entre los estudiantes españoles que manifestaron deseos de emprender en el 48 % de los casos el padre o la madre era emprendedor, en el 65 % otro miembro de la familia, en el 35 % un amigo, en el 12 % un profesor y en el 65 % una persona cercana al estudiante, coincidiendo con los hallazgos de Ruiz, Rojas y Suárez (2008) . Entretanto, en México, el 42 % de los estudiantes contaba con padres emprendedores; corroborándose lo anterior, con lo encontrado por Contreras et al. (2017) en los estudiantes universitarios latinoamericanos.
Arévalo, Padilla y Wong (2016) incorporaron en su estudio sobre la intención de emprendimiento en estudiantes ecuatorianos a las características de los padres. Los hallazgos mostraron que en las madres predomina el nivel de estudio universitario, más que en los padres; por otra parte, la ocupación de los padres se concentra en el sector público y las madres presentan una mayor actitud hacia el emprendimiento en el hogar.
La capacidad de emprender
Los hallazgos en torno a los modelos que explican la actitud emprendedora y las actitudes limitantes a ella permiten reconocer que existen aspectos que rebasan a las características culturales y económicas y por lo tanto son susceptibles de formación en beneficio de los emprendedores, particularmente bajo las condiciones de intercambio social que impone la globalización. La formación para la actividad emprendedora puede tener limitaciones en función de las actitudes que se tengan, por ejemplo: tienen un mayor beneficio a la formación empresarial aquellos que tengan mayor tolerancia al riesgo (es decir, una mejor actitud ante este) (Fairlie and Holleran, 2012).
Asimismo, se observan diferencias relativas al género. Shinnar, Hsu y Powell (2014) identifican que en los cursos de formación para emprendedores, las mujeres tuvieron menores puntajes iniciales y finales en intención y autoeficacia empresarial; mientras que los mejores resultados se observaron entre aquellos que contaban con las mejores condiciones personales y capacidades para realizar sus metas, así como en la percepción misma de capacidad personal. Así pues, esto implica que las actitudes son centrales tanto para el planteamiento de metas como para su alcance.
También se observa un efecto positivo en actitudes tales como el control que tienen sobre sus actividades y la percepción sobre la importancia que tiene la actividad emprendedora en su grupo social (Karimi et al., 2016), esto es más importante cuando en el grupo al que pertenece el emprendedor no hay aprobación para este tipo de actividades; no obstante, lo anterior, es modulado a través de la educación; asimismo, este hallazgo fue más notable en el caso de las mujeres (Entrialgo and Iglesias, 2016). Vale la pena señalar que entre mayor formación emprendedora, la relación con la intención de emprender se hace más fuerte sobre la capacidad personal percibida y se debilita sobre la aprobación del grupo social (Entrialgo and Iglesias, 2016; Potishuk and Kratzer, 2017); es decir que la formación brinda resistencia ante la desaprobación de las personas cercanas al emprendedor, al proveer de información y herramientas que mejoren su actitud hacia su propia capacidad.
Entre los contenidos que han mostrado un mayor efecto en la intención emprendedora y las actitudes sobre el emprendimiento destacan aquellos que logran modificar actitudes hacia la utilidad de los conocimientos que adquieren y hacia sí mismos en aras de desarrollar emprendimientos exitosos y, en consecuencia, mejorar su tolerancia al riesgo. A su vez, logran modular las actitudes de aquellos que al inicio estaban excesivamente confiados por su falta de experiencia en rechazos a sus proyectos (por ejemplo, de tipo tecnológico) (Bandera, Collins and Passerini, 2018).
Por otro lado, en programas dirigidos a adolescentes (media de 15 años de edad) se observó que la formación en cuatro componentes
-(i) contabilidad, finanzas, marketing y administración, (ii) autoeficacia, proactividad y toma de riesgos, (iii) plan de negocios y (iv) interacción con la práctica1- lograron mejoras significativas en la autoeficacia, proactividad y toma de riesgos, los cuales impactaron de la misma manera en la intención de autoempleo a futuro (Sánchez, 2013).
Esto destaca que las actitudes son clave tanto en el aprovechamiento que se puede hacer del aprendizaje de contenidos como en la comprensión de la información. Estas impactan en la toma de decisiones sobre el esfuerzo y posibilidades de éxito en torno a decisiones vocacionales. Si bien se aprenden temprano, es posible incidir también en ellas con programas formativos en todos los niveles. Particularmente el impacto de esta formación antes de iniciar los emprendimientos por ensayo y error permiten las simulaciones, llevar a una mejor planeación, controlar y preservar el emprendimiento, además de consolidar actitudes dirigidas al crecimiento pleno de la persona.
Metodología
Muestra
La población objeto de estudio fueron los estudiantes de nivel licenciatura de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México de acuerdo con los datos tomados de la Dirección General de Control Escolar; así, a 2018, ascendían a 10682 alumnos distribuidos en las tres carreras de la facultad (administración (4606), contaduría (5610) e informática (466)); se utilizó una muestra de sujetos voluntarios, con lo que se obtuvieron 1141 estudiantes que respondieron el cuestionario y se distribuyeron tal como se muestra en la tabla 1.

Instrumento de recolección de datos
Se elaboró un cuestionario directo estructurado con base en la revisión de la literatura, el cual se resume en la tabla 2. Se utilizó como opción de respuesta una escala de Likert del 1 al 6, de si y no para las preguntas dicotómicas.




Resultados y discusión
Actitudes
Los estudiantes de administración muestran una mejor actitud hacia el emprendimiento a medida que avanzan en la carrera, con valores arriba de la media (tabla 3), lo que indica la importancia de adquirir más conocimientos con el fin de poder emprender. En lo que respecta a los estudiantes de contaduría no existe un patrón definido en cuanto a la actitud hacia el emprendimiento; aunque también se observan valores arriba de la media, considerándose así que su actitud es variable a lo largo de su carrera. Esto se podría relacionar con la situación de que la mayoría de los estudiantes ya se encuentran insertados en el mercado laboral o que no les resulta atractiva la actividad emprendedora. De igual manera se observa en los estudiantes de informática una actitud arriba de la media y de los valores obtenidos por las otras dos carreras, al obtener un 3,67. Esto se debe, en parte, porque el perfil de la carrera permite el trabajo independiente a través de la consultoría en TI a todo tipo de empresas.
En lo que se refiere a la norma subjetiva (la percepción de la forma en cómo la familia, amigos y colegas valoran el emprendimiento) los estudiantes de administración obtienen promedios estables y arriba de la media, alcanzando el 3,6 hacia el octavo semestre. Esto implica que, si bien la influencia de la norma subjetiva es importante, no parece ser definitoria en cuanto a la decisión de emprender. Sucede algo similar con los estudiantes de contaduría, los cuales alcanzan una media de 3,34 hacia el octavo semestre. Entretanto no sucede así con los estudiantes de informática que le brindan una menor importancia a la opinión de familiares, amigos y colegas al obtener una media de 3,17, lo que implicaría que se trata de estudiantes independientes en la toma de decisiones para realizar o no un negocio.
Con respecto al control percibido, es decir la percepción de la facilidad de convertirse en emprendedor, se puede apreciar en los estudiantes de administración y contaduría un ligero aumento hacia el octavo semestre en el que la media alcanza los 3,78 y 3,81 respectivamente. Esto podría indicar que a mayores conocimientos, mayor percepción de la facilidad de emprender. En informática se encontró una media de 3,50, lo que muestra una percepción de la facilidad para emprender arriba de la media.
Referente al conocimiento del ambiente empresarial en administración y contaduría, en el octavo semestre llega a 3,15 y 2,93 respectivamente. Esto muestra una tendencia ascendente, lo cual es consistente con una mayor adquisición de conocimientos conforme van avanzando la carrera. Si bien la tendencia de las dos carreras es ascendente, es necesario notar que la media resulta más baja que la de las otras áreas. Para informática se obtuvo una media de 2,26, la cual resulta baja tal como en administración y contaduría (tabla 3). 33
Por otro lado, las actitudes hacia la actividad empresarial afectan la intención de involucrarse en las actividades necesarias de las funciones relativas a emprender (Garavito-Hernández et al., 2023). Por ello desde la propuesta de Liñan y Chen (2009) serían especialmente importantes la actitud personal hacia el emprendimiento, la norma subjetiva, la facilidad conque perciben convertirse en emprendedor o control percibido sobre la actividad y el conocimiento del ambiente empresarial. Así pues, en el caso de estudiantes universitarios de carreras económico-administrativas en México, se ha encontrado que estas mejoran conforme avanzan en la formación.
Si bien se trata de datos recolectados transversalmente, estos convergen en la mejora de la actitud hacia el emprendimiento ante una mayor posesión de recursos y capacidades personales. En este sentido la excepción ocurre con la norma subjetiva, la cual muestra valores inestables con relación al semestre dado que no depende directamente del estudiante sino de otros cercanos a él. Por tal motivo, los estudiantes de las tres carreras perciben que tienen facilidad para convertirse en emprendedores y esta percepción se incrementa conforme avanzan en los semestres de estudio. Esto implica que a mayores conocimientos, mayor es la seguridad que tienen de emprender con éxito; este hallazgo coincide con lo encontrado por Guerrero et al. (2016), quienes confirman que los estudiantes mexicanos se sienten más preparados para emprender que los estudiantes españoles.
Como se puede ver, el conocimiento del ambiente empresarial no representa una fortaleza para los estudiantes de las tres carreras debido a que la mayoría de los puntajes se encuentran abajo de la media. Esto sería una señal de que se necesitan reforzar estos conocimientos, pues resulta fundamental que se encuentren inmersos en este tema; de manera que al emprender sean capaces de identificar las condiciones financieras y administrativas, así como de reconocer los riesgos a los que se enfrentará la futura empresa, lo cual lo puede conducir hacia una mejor toma de decisiones (Banda, 2018; Hundera et al., 2019).

Si bien las actitudes hacia la actividad empresarial tienden a mejorar conforme se avanza en la formación, el control percibido para el emprendimiento y la disposición a tomar riesgos se mantienen estables desde los semestres iniciales hasta los finales; lo anterior, es positivo desde el principio. La amplia mayoría de los estudiantes reconocen que han considerado seriamente emprender, sin que tampoco se vea afectada por el paso de la carrera.
Percepción de las normas sociales
En lo referente a la percepción de las normas sociales que se conformaron por la evaluación social (sociedad en general) y la evaluación social cercana (padres, parientes, amigos y colegas) se tiene que en la evaluación social, los estudiantes de administración y contaduría obtuvieron valores ligeramente arriba de la media; mientras que en evaluación social cercana, los valores son notoriamente más elevados. Esto demuestra que los estudiantes identifican una mayor aceptación al emprendimiento en su círculo social inmediato, a diferencia de lo que perciben en la sociedad en general o a nivel país. Siguen la misma tendencia los estudiantes de informática al alcanzar una media de 3,43 en evaluación social y de 5,27 en evaluación social cercana (tabla 4).
Cabe destacar que Liñan y Krueger (2013), en la percepción de normas sociales, hacen la distinción entre la evaluación social cercana (el círculo social inmediato) y la evaluación social en general (dirigida a la sociedad de manera amplia o a nivel país). En este sentido los estudiantes de administración, contaduría e informática coinciden en que hay una clara diferencia entre estas dos evaluaciones con valores mucho más bajos a nivel país en comparación con su círculo cercano; de igual manera hay que destacar que esta última fue una de las actitudes más positivas que se observaron en el grupo y que puede responder al círculo académico de las profesiones. Esto coincide con Guerrero et al. (2016), quienes encontraron que el mayor apoyo correspondió efectivamente al de los amigos.

Capacidad de emprender
La percepción de habilidades empresariales para los estudiantes de administración y contaduría muestran medias elevadas con una tendencia estable, mientras los estudiantes de informática alcanzaron una media más baja que las otras dos carreras al ubicarse en el 4,19 (tabla 5).
En cuanto al atractivo profesional de emprender, los estudiantes de administración y contaduría alcanzaron una media elevada y estable en el octavo semestre de 4,82 y 4,81 respectivamente. Para los estudiantes de informática la media alcanzada fue de 4,53, ligeramente más baja que en las otras dos carreras (tabla 5).
En lo que respecta a la intención emprendedora estos estudiantes, según los resultados de la tabla 5, alcanzaron medias de 4,72 en el octavo semestre en ambas carreras. Esto destaca valores elevados acordes a los porcentajes de la consideración de ser emprendedores. No obstante, llama la atención que el atractivo hacia el emprendimiento es más elevado que la intención de llevarlo a cabo. Al parecer, aquí, el avance en la carrera no influye claramente en la intención emprendedora. El tomar riesgos al poner una empresa, lo que implica tal vez fracasar, muestra para las tres carreras medias arriba de 3,98; lo anterior, sin presentar un patrón definido (tabla 5).
En lo que se refiere a que si han considerado seriamente ser emprendedores, los estudiantes de administración y contaduría sobrepasan el 80 %. Solo el 70 % de los estudiantes de informática han considerado seriamente ser emprendedores, mientras que en la intención emprendedora alcanzan una media más baja que en las otras dos carreras con un 4,18 (tabla 5).

Sobre la experiencia en negocios propios, de familiares y/o amigos, los resultados para administración denotan: (i) han tenido una empresa propia el 7 %, elevándose este porcentaje conforme avanzan los semestres de estudio para alcanzar un 18 % en el octavo semestre; (ii) han participado en una empresa de su familia el 34 %, incrementándose este porcentaje y manteniéndose para alcanzar el 41 % hacia el octavo semestre; (iii) han colaborado en la toma de decisiones empresariales con otros emprendedores el 29 %, igualmente el porcentaje se incrementa conforme avanzan los semestres de estudio para alcanzar el 35 % en el octavo semestre; (iv) los que han tenido experiencia en un negocio (aunque sea de manera informal) llegan a un 72 %, manteniéndose este porcentaje para alcanzar el 75 % en el último semestre de estudios (figura 1).

Por su parte, en contaduría se observa en los estudiantes de segundo semestre que: (i) han tenido una empresa propia el 5 %, este porcentaje se va incrementando conforme se avanza en el tiempo para alcanzar el 14 % en el octavo semestre; (ii) han participado en una empresa de su familia el 22 %, se observa también que este porcentaje se va incrementando conforme avanzan los semestres para alcanzar el 40 % en el octavo semestre; (iii) han colaborado en la toma de decisiones empresariales con otros emprendedores en el 16 %, incrementándose esta participación a lo largo del tiempo para alcanzar el 28 % en el octavo semestre; (iv) han tenido experiencia en un negocio (aunque sea de manera informal) el 74 % en el segundo semestre, disminuyendo a 54 % en el cuarto semestre, incrementándose al 64 % en el sexto semestre, para mantenerse y cerrar con un 65 % en el octavo semestre (figura 2).

En tanto para la carrera de informática se obtuvo que: (i) han tenido una empresa propia solo el 4%; (ii) han participado en una empresa de su familia el 34 %; (iii) han colaborado en la toma de decisiones empresariales con otros emprendedores el 26 % y (iv) han tenido experiencia en un negocio (aunque sea de manera informal) el 70 %.

Se observa una amplia variación en el involucramiento en algún tipo de actividad empresarial de la mayoría de los estudiantes (aunque sea experiencia informal) independientemente de que cursen un semestre inicial, intermedio o final. Entre los que tienen experiencia formal, esta ha sido principalmente al trabajar con otros emprendedores y al apoyar empresas familiares; de igual manera son una minoría los que han intentado un emprendimiento, sin embargo estos son más frecuentes conforme se avanza en la formación. Si bien existe una disposición a tomar riesgos, esto no implica la posesión de recursos para estar dispuestos a hacerlo; aun, teniendo una actitud favorable al emprendimiento. Las experiencias, principalmente informales en un país como México, son coincidentes con los resultados de Costa y Mainardes (2016) sobre el peso de condiciones externas percibidas como desfavorables (como, por ejemplo, la corrupción) con el fin de señalar una forma de optimismo razonable en el que están en consideración las características de autoeficacia del emprendedor en interacción con el ambiente empresarial externo (Vilanova and Vitanova, 2019).
Competencias empresariales
Respecto a las habilidades matemáticas y verbales en administración se alcanzan medias con valores de 4,33 en el segundo semestre, incrementándose ligeramente para alcanzar el 4,45 en el octavo semestre. En cuanto a contaduría las medias presentan un comportamiento estable, llegando a 4,39 hacia el octavo semestre. Se puede notar para ambas carreras valores arriba del promedio, por lo que la percepción de los estudiantes sobre sus habilidades matemáticas y verbales tiende a ser positiva. En tanto para informática la media alcanzada es de 4,25, ligeramente menor al de las otras dos licenciaturas pero igualmente positiva (Tabla 6).
Las competencias empresariales, en lo que se refiere a las habilidades y destrezas necesarias para emprender tales como el uso de recursos y poner en práctica las ideas de negocio, para administración las medias son un tanto estables en el octavo semestre con un 4,81; lo anterior, se considera elevado. En contaduría las medias son muy similares, pues alcanzan un 4,64 hacia el octavo semestre. Entretanto en informática la media alcanza un 4,49, ponderación menor a la de las otras dos carreras (tabla 6).
Sobre las actitudes, en especial hacia el logro de metas, en administración y contaduría los valores alcanzados en las medias se mantienen un tanto estables a través de los semestres con un 4,74 y con un 4,75 al llegar al octavo semestre; mientras que en informática la media fue de 4,48, siendo un poco menor al de las otras dos carreras.
Los conocimientos necesarios para emprender y dirigir una empresa son percibidos como positivos, pues los resultados para administración se encuentran arriba de la media al iniciar con un 4,39; asimismo, se observa que en el octavo semestre se eleva más al alcanzar el 4,77. En contaduría estos valores también se encuentran arriba de la media, aunque son ligeramente más bajos que los de administración, alcanzando hacia el octavo semestre un 4,49. En lo que se refiere a informática la media alcanzada es notoriamente menor a la de las otras dos carreras (3,88).
La percepción de habilidades y destrezas para el emprendimiento, así como las actitudes hacia el logro de metas, tienden a mostrar los valores más altos en los semestres iniciales; mientras que sobre los conocimientos para emprender y dirigir una empresa la tendencia es inversa, pues los valores más altos se observan en los semestres finales. Lo anterior, apunta a tener mejores conocimientos (Invernizzi et al., 2017). No obstante, sería necesaria una estrategia metodológica diferente para verificar este supuesto. Cabe señalar que estos conocimientos no parecen referirse a la capacidad matemática y verbal, ya que esta permanece estable y podría responder a características particulares de los participantes al momento del levantamiento de los datos; por tal motivo, valdría la pena una propuesta longitudinal para profundizar sobre el tipo de conocimientos que favorecen la disposición a emprender.

Análisis correlacional y multivariado
Con el fin de establecer si existe una relación entre la intención de emprender y las actitudes hacia el emprendimiento, la percepción de las normas sociales y la capacidad de emprender se realizó un análisis de correlación simple en el que se puede ver que las variables que muestran correlaciones elevadas (de 0,70 en adelante) son la norma subjetiva, las habilidades empresariales, la evaluación social y el atractivo profesional, mientras que las que muestran correlaciones medias (cercanas a 0,50) son el control percibido y la evaluación social cercana, con una correlación baja quedan las habilidades matemáticas y verbales y muy bajas (menos del 10 %) aparecen el conocimiento del ambiente empresarial y la toma de riesgos (tabla 7).

En aras de determinar la influencia del control percibido, la percepción de las normas sociales y la formación emprendedora sobre la intención de emprender se plantea la siguiente hipótesis de investigación:
H1: el control percibido (X1), la percepción de normas sociales (X2) y la formación emprendedora (X3) influyen sobre la capacidad de emprender (Yi).
A esta hipótesis se le aplica un análisis de regresión múltiple, para lo cual se plantea la siguiente ecuación de regresión:
Yi = β0 + β1X1 + β1X2+ βX3 + Є (1)
De igual manera para la aplicación del modelo de regresión lineal se realizaron pruebas para comprobar que los datos cumplían con los supuestos de multicolinealidad, normalidad, heterocedasticidad y autocorrelación. Por otro lado, para evaluar estos supuestos se realizaron las siguientes estimaciones correspondientes: (i) los resultados de la probabilidad de las variables para evaluar la multicolinealidad; (ii) las pruebas de Anderson-Darling y Kolmogórov-Smirnov para verificar la normalidad para los residuales del modelo de regresión; (iii) el test Breusch-Godfrey para determinar si el modelo tiene autocorrelación y (iv) la prueba de White de datos no cruzados y datos cruzados para determinar si el modelo presenta heterocedasticidad. Una vez verificado lo anterior, se procedió a correr los modelos.
Así pues, como resultado se obtuvieron cinco modelos que se resumen a continuación:

Nota: a. Variables predictoras: (constante), atractivo; b. Variables predictoras: (constante), atractivo, CP; c. Variables predictoras: (constante), atractivo, CP, HabEmp; d. Variables predictoras: (constante), atractivo, CP, HabEmp, ESocC y e. Variables predictoras: (constante), atractivo, CP, HabEmp, ESocC, NS.
Fuente: elaboración propia por parte de los autores.
De acuerdo con el resultado de los valores de la constante y las betas de cada variable, el modelo quedaría de la siguiente manera:
Yi (Intención de emprender) = -1,161 + atractivo profesional (0,908) + control percibido (0,187) + habilidades empresariales (0,168) + evaluación social cercana (0,061) + norma subjetiva (0,039)
Como se puede ver es de gran influencia para impulsar la intención de emprender el atractivo profesional, es decir que los jóvenes vean viable ejercer su carrera como emprendedores en busca de mejores condiciones laborales que las que les ofrece el mercado. El modelo también destaca la influencia del control percibido como impulsor del emprendimiento, es decir que perciban que son capaces de poder realizar la creación de una empresa sin problemas y así poder gestionarla. En este sentido se encuentran las habilidades empresariales (es decir, la capacidad de liderazgo, la innovación, la resolución de problemas), las cuales son importantes para dirigir una empresa; resulta de suma relevancia, ver también a la evaluación social cercana (es decir, la manera en que los amigos, colegas y familiares evalúan el emprendimiento); finalmente se tiene la norma subjetiva, la cual se relaciona con la percepción que tiene el contexto social sobre la actividad de emprender.
Por otro lado, la principal limitación de esta investigación es que los resultados únicamente se aplican a la muestra puesto que fueron estudiantes voluntarios los que respondieron el cuestionario, por lo que sería importante para investigaciones futuras el uso de muestras aleatorias que permitan la generalización de los resultados.
Finalmente las implicaciones de estos resultados denotan la necesidad de impulsar el emprendimiento en procura de que los estudiantes adquieran las actitudes, conocimientos, habilidades empresariales, para sentirse seguros y capaces de emprender con éxito; aquí juega unpapel importante las instituciones de educación superior, las cuales tienen el reto de crear programas integrales para impulsar los semilleros de emprendedores, brindándoles las herramientas que les permitan afrontar los retos de dirigir una empresa.
Conclusión
El emprendimiento en estudiantes universitarios debe fomentarse e impulsarse en un entorno en el que el desempleo afecta principalmente a los jóvenes. Para ellos resulta importante la actitud personal hacia el emprendimiento, lo que coincide con el modelo multivariado en el que el factor de mayor influencia resultó ser el atractivo profesional; es decir que los jóvenes consideran como una opción importante ejercer su profesión a través del emprendimiento. En cuanto a la norma subjetiva, cuando los estudiantes avanzan más en sus estudios se sienten más capaces de emprender; lo anterior, tiene consistencia con el resultado del modelo multivariado que arrojó como segundo factor de influencia al control percibido.
Con referencia a la percepción de las normas sociales, los estudiantes dieron mayor importancia a la evaluación social cercana. Esto refrenda su importancia mediante el modelo multivariado en el que apareció en cuarto lugar de importancia sobre la intención de emprendimiento; corroborando así la relevancia de la aprobación de los familiares y amigos hacia la actividad de emprender; esto se complementa con la norma subjetiva (valoración de familiares, amigos y colegas), la cual quedó en quinto lugar de importancia en el impulso al emprendimiento. En lo que se refiere a la capacidad de emprender, la percepción de habilidades empresariales es buena y se corrobora con el resultado del modelo, al encontrarse en tercer lugar de importancia como impulsor del emprendimiento, por lo que cuando más capacitado se sienta el estudiante mayor será su intención de emprender.
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Notas