Reseñas
Olay Valdés, Rodrigo, El endecasílabo blanco: la apuesta por la renovación poética de G. M. de Jovellanos, Oviedo, Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII / Ediciones Trea (Anejos de Cuadernos de Estudios del Siglo XVIII, 5), 2020. ISBN: 978-84-18105-22-7. 136 págs
Olay Valdés, Rodrigo, El endecasílabo blanco: la apuesta por la renovación poética de G. M. de Jovellanos, Oviedo, Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII / Ediciones Trea (Anejos de Cuadernos de Estudios del Siglo XVIII, 5), 2020. ISBN: 978-84-18105-22-7. 136 págs
Arte Nuevo, vol. 9, pp. 122-130, 2022
Université de Neuchâtel

![]() | OLAY VALDÉS Rodrigo. El endecasílabo blanco: la apuesta por la renovación poética de G. M. de Jovellanos. 2020. Trea. 136pp.. 978-84-18105-22- 7 |
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Aunque el verso blanco ritma una parte significante de la poesía hispánica contemporánea y que el uso del endecasílabo no resulta cuestionable para un lector actual de lírica, no era el caso antes del legado de Gaspar Melchor de Jovellanos, según sostiene Rodrigo Olay Valdés. En su estudio El endecasílabo blanco: la apuesta por la renovación poética de G. M. de Jovellanos publicado en 2020 por los Cuadernos de Estudios del Siglo XVIII y las Ediciones Trea, el filólogo examina minuciosamente el uso del endecasílabo
blanco del poeta gijonés, tras revisar su reiterada defensa en intercambios epistolares. El libro se propone, pues, como otra apuesta, la de Rodrigo Olay Valdés, para enfatizar el papel central de Jovino en el enriquecimiento y la modernización de ese metro, así como su contribución precoz en el establecimiento de esta forma lírica dominante en las generaciones que siguieron al protagonista del análisis:
[A] la denostada poesía española del siglo XVIII debemos dos ingredientes absolutamente imprescindibles de nuestra poesía contemporánea: la disolución del conceptismo como lenguaje poético dominante, y el desarrollo del metro que será por excelencia el de la poesía desde el siglo XX: el endecasílabo blanco o suelo, libe- rado de la rima. (Olay Valdés, 2020: 5)
No solamente ofrece el estudioso una mirada sobre el endecasílabo blanco de Jovellanos, sino que escoge también un terreno vacío en el análisis de esta última forma, más a menudo observada desde una perspectiva teórica, mediante un exa men único de las cartas del poeta. En El endecasílabo blanco, Rodrigo Olay Valdés presenta la última versificación y propone un recorrido completo y detallado que se centra en verificar la poética desarrollada por el escritor, vinculándola concretamente con sus poemas.
Es en una introducción corta y, sin embargo, ejemplar por su claridad donde Rodrigo Olay Valdés acerca el lector al tema de su obra y que expone su tesis. Empieza contextualizando directamente las palabras claves del título de su propuesta, tal como los estudios previos que se relacionan con su investigación. Con la ayuda de estos últimos, explica que los primeros pasos de Jovellanos hacia el uso del endecasílabo van de acuerdo con los avances de poetas como Garcilaso, Boscán o fray Luis de León, por ejemplo, todos deseando alejarse de las prácticas barrocas y de un conceptismo abundante. Enfatiza, pues, que el aporte principal de Jovino se encuentra en su argumentación y en la elaboración de una teoría, o más aún, de una sistematización del endecasílabo blanco, influenciado por el blank verse y el yambic pentameter anglosajones. En la obra que reseñamos, encontramos, por tanto, dos ejes que se unen en un capítulo conclusivo muy ameno. Estos dos ejes se dividen en capítulos que siguen una progresión lógica e indiscutible, empezando con la pre- sentación de las teorías métricas de Jovellanos, su uso del endecasílabo blanco y la evolución del primero, para poder, luego, entrar en una línea de investigación pragmática, es decir, en un análisis cuantitativo y cualitativo de las ideas antes expuestas. Olay Valdés lleva el lector, pues, por un examen del «empleo del verso endecasílabo suelto, […] que pone de manifiesto [el] excelente oído y [las] infrecuentes dotes poéticas» (pág. 7) de G. M. de Jovellanos, y que resulta ser, además, una herramienta para volver a abordar las cuestiones de autoría que rodean la obra del poeta.
Siguiendo el camino nítido y sencillo introducido, el filólogo empieza su investigación con un capítulo titulado «Ideas métricas de Jovellanos: teoría del endecasílabo blanco». En este, explica tanto los bases del endecasílabo blanco como las formas métricas usadas precisamente por G. M. de Jovellanos. Rodrigo Olay Valdés presenta, luego, la afirmación repetida de Jovellanos con relación a la riqueza de este verso poco frecuente en la lírica hispánica de la época, recorriendo las ideas principales que se hallan en cartas explicativas compartidas a Carlos Gonzáles de Posada, Francisco de Paule Caveda Solares, Juan Meléndez Valdés y Ramón de Posada y Soto, entre 1773 y 1797. De ahí, el filólogo encamina el lector al centro del interés del escritor gijonés, es decir, la importancia que este concedía a la musicalidad del verso y a que el último nunca dejara de ser suave para el oído. A continuación, Rodrigo Olay Valdés une sus explicaciones a los planteamientos de Jovino y nos permite acceder a los primeros argumentos que influenciaron la producción lírica del poeta, tal como el alejamiento de las rimas finales reiteradas que procuren una «violenta y metódica regularidad [que] destruye mucha parte del sublime y patético» (Jovellanos, 1858: 140 apud Olay Valdés, 2020: 24). Siempre en la perspectiva de armonizar el verso y de cortar con una regularidad que el poeta considera despreciable, se aclara que su afición por el verso de once sílabas se halla justamente en las posibilidades variadas que ofrece esta métrica: la acentuación es modulable y, por tanto, el ritmo puede cambiar en un mismo poema para prevenir el cansancio del oído.
Es entonces cuando el filólogo presenta lo que llama el «sistema personal» de G. M. de Jovellanos. Propone la cesura como un «concepto clave» (pág. 29) de la métrica del poeta, elemento protagonista de la acentuación del verso endecasilábico. Más precisamente, el gijonés desarrolló «cinco tipos de cesuras [que] conducen a cinco tipos de endecasílabos» (pág. 32) cuya clasificación depende, además, de la atribución de los acentos en las sílabas 4.a o 6.a y de su naturaleza aguda, llana o esdrújula, según una carta de 1777. Sin embargo, el estudioso explica que la clasificación tradicional del verso de once sílabas suele centrarse en una subdivisión en tres tipos que solo considera «grosso modo» (pág. 33) las ideas del poeta, ignorando que, aunque «desusado» (pág. 32), su planteamiento es «interesante […] por sistemático, lógico y útil» (pág. 32).
Afirmando su aporte a los estudios del metro del siglo XVIII, Rodrigo Olay Valdés vuelve a la terminología propia del gijonés para su análisis pragmático del verso de este último. Por ello, prosigue exponiendo la jerarquía de las cesuras, cla sificadas por Jovino según su «belleza» (pág. 33) y para que «la pausa dictada por la misma construcción del verso coincida con la que pide el sentido, o que a lo menos no le violente ni le interrumpa» (Jovellanos, 1858: 140 apud Olay Valdés, 2020: 35). A continuación, Olay Valdés identifica un primer caso en el que el poeta no parece seguir las ideas antes presentadas: deteniéndose en un análisis preciso de las cesuras en la Epístola II, Al abad de Valchrétien (1777-1778), nota que domina el acento en la 7.a sílaba, práctica que el poeta menospreciaba en sus epístolas y que aparece como una primera señal de una evolución en su escritura. No obstante, y aunque Jovino vuelve a afirmar en 1796 que «[l]a mejor colocación de los acentos es a la quinta o a la sexta sílaba» (Jovellanos, 19841: 605 apud Olay Valdés, 2020: 37), el poeta también modula las teorías expuestas y sostenidas durante décadas, en un borrador a una persona desconocida este mismo año. Más precisamente, evalúa la precedente «mejor colocación» como menos interesante para el oído que la cesura en la 4.a sílaba, lo que lleva Rodrigo Olay Valdés a calificar aquellas variaciones de «falta de sistematicidad en [la] propuesta» (pág. 38) de Jovellanos, antes evaluada de «lógic[a]» (pág. 32). Aunque la formulación puede parecer severa, la presencia de otro borrador de una epístola suya a Caceda Solares escrita siempre en 1796, en la que Jovino recomienda otra vez el uso de las cesuras en la quinta y la sexta sílaba, apoya, sin embargo, las palabras del estudioso. Además, en una sección sobre las claves de «armonía» que resultan de la «combinación de cesuras» (pág. 38) posibles según Jovino, Olay Valdés releva, mediante unos ejemplos concretos, que el poeta tampoco respectaba «los muy exigente principios combinatorios» (pág. 40) establecidos por él mismo, sino que sólo los cumple «grosso modo» (pág. 40).
Rodrigo Olay Valdés concluye este primer capítulo sobre las «Ideas métricas de Jovellanos» interesándose por los «principios de armonía no cuantitativos» que desarrolló el poeta, es decir, estos principios que participan en la suavidad de los versos, un elemento central de la búsqueda literaria de Jovino. Así, las «paranomasias» (pág. 42), las «repeticiones de sonidos» (pág. 42) y la «preferencia por las palabras breves» (pág. 43) destacan para privilegiar las modulaciones agradables para el oído. Antes de repasar «las máximas de Jovellanos» (pág. 44) en cinco puntos principales, el filólogo afirma la importancia de tomar en cuenta todo los principios de los cuales tenemos conocimiento «a la hora de reconstruir su poética» (pág. 43), incluyendo aquellos que fueron borrados en versiones finales, tal como «la defensa de la utilización no violente de las sinalefas, pues, justamente, las sinalefas agresivas son una de las claves del estilo baroco» (pág. 43), desarrollada en una carta a Caveda Solares en 1796. En adición a este último comentario, el estudioso explica que otros principios fueron reafirmados en el Curso de Humanidades castellanas de Jovino, tal como la importancia de no terminar un verso en una «palabra aguda ni esdrú jula» (pág. 43), característica que Rodrigo Olay Valdés califica de «idea caprichosa: con ella se muestra heredero de una larga polémica renacentista» (pág. 44) que sugiere que el final llano sea más lírico. Este capítulo, pues, presenta una «sistematización de las teorías métricas de Jovellanos» (pág. 44) y lleva el lector por el laberinto de las argumentaciones y modulaciones complejas y continuas del poeta, las cuales parecen terminar volviendo en sus puntos de partida. Sin embargo, Rodrigo Olay Valdés guía el lector por estas variaciones con una perspectiva crítica clara y, por otra parte, logra despertar progresivamente el interés de cualquier cu rioso o especialista del poeta gijonés, aun antes de fijar su análisis en los versos de Jovellanos.
Entrando en una observación más concreta de las ideas planteadas, el filólogo propone un segundo capítulo, «Usos métricos de Jovellanos: descripción», que se une con una tercera sección tratando de la «evolución» de estos usos. Teniendo presente la pérdida de muchos poemas de la producción del gijonés, Rodrigo Olay Valdés vuelve a subrayar el interés que se halla en un examen diacrónico de los versos de Jovino, tal como el de siempre abordar esta evolución recordando los principios desarrollados en sus cartas. Para ello, el estudioso propone dos tablas que recorren las distintas formas métricas encontradas en los poemas de Jovellanos, o en aquellos atribuidos al último. También precisa que estas clasificaciones solo pre- sentan los metros observados antes de 1788, pues el último poema del que tenemos conocimiento tiene fecha de ese año, aunque se sabe, por una dedicatoria, que Jo- vino siguió componiendo. Sin embargo, estos datos son suficientes para que Rodrigo Olay Valdés ilustre que en la obra del gijonés domina el romancillo (30%), seguido por el endecasílabo blanco (20%), el soneto (14%), el romance (10%), y otras formas menos frecuentes (págs. 48-49). Esta observación evidencia que el poeta cultivaba un número restringido de formas métricas y conduce el filólogo a afirmar la inscripción de G. M. Jovellanos en esta tendencia a reducir el repertorio métrico tradicional.
Rodrigo Olay Valdés prosigue con un análisis de cada forma presentada por el poeta, sosteniendo que, dejando al lado el endecasílabo blanco, la métrica jove llanista no tiene innovación notable. En cuanto a esta última forma, vuelve a subrayar que se encontraba ya en producciones notables como la Epístola a Boscán de Garcilaso, la Égloga IIIde Francisco de la Torre, o el Arte nuevo de hacer comedia de Lope de Vega, para citar algunos. Sin embargo, y esto es necesario precisar, Jovellanos es el «primero en advertir que el endecasílabo suelto es un metro plagado de posibilidades» (pág. 54) y en «haber popularizado su ejercicio» (pág. 55) en las cartas antes presentadas. Otro elemento considerable es que, aunque el endecasí labo blanco no es mayoritario cuando se compilen los poemas de Jovellanos, un análisis cuantitativo de sus versos reevaluaría esta primera tendencia, según el estudioso. En cuanto a la característica no rimada de la métrica defendida por el poeta, Rodrigo Olay Valdés subraya que el gijonés usó de las silvas blancas en sus traducciones de Lafontaine en 1789 de una manera muy peculiar, pero que corresponde a unos de sus planteamientos teóricos: de hecho, su meta era hacer que estas piezas fueran «deliciosa[s] para el oído» (pág. 66). De hecho, el filólogo valora estas características como una señal de la modernidad del poeta quien busca una «musicalidad que nace del ritmo y no de la rima» (pág. 67) cultivando un endecasílabo blanco, pero quien defiende, asimismo, la flexibilidad cuando esta permite cumplir con una meta lírica. En este sentido, Rodrigo Olay Valdés concluye este capítulo y la primera parte descriptiva de su estudio con otras tablas que dividen la producción del poeta por década, y confirma, pues, que predomina el endecasílabo en el total de versos recorridos. Jovino es, por tanto, también el primer poeta cuya obra poética presenta una mayoridad de versos endecasilábicos sueltos, lo que, según Olay Valdés, «no volvería a suceder hasta nuestra poesía contemporánea» (pág. 75).
Los dos capítulos que siguen marcan lo que identificamos como el segundo eje de El endecasílabo, o sea, la parte más pragmática que se fija en el «estudio cuantitativo» y «cualitativo» del endecasílabo blanco de G. M. de Jovellanos. Centrándose en la perspectiva diacrónica que introdujo previamente, Olay Valdés demuestra con títulos concretos y ejemplos detallados que la escritura de Jovellanos evolucionó y que el uso de las cesuras y de la acentuación que defendía en sus cartas solo «están cerca de superponerse a la perfección» (pág. 82) en la última década de su obra. Para ir más allá en la comparación de las ideas teóricas del poeta y su ejecución, Olay Valdés prosigue con un examen de los endecasílabos con rimas asonantes y consonantes, pues el poeta rechazaba toda forma de rima reiterada. Re- sulta que estas rimas desaparecen a medida que aumenta la cultivación de los elementos preconizados en la poética del autor, subrayando, pues, la importancia de reestablecer un vínculo entre los planteamientos teóricos de Jovino y su producción lírica desde una perspectiva diacrónica, como lo realiza Rodrigo Olay Valdés en la obra que reseñamos. Por esto también, y tal vez es el gran aporte de este estudio, Rodrigo Olay Valdés retoma la Loa a Campomanes (n°77) presentada en las primeras páginas de su obra como composición atribuida a Jovellanos, aunque no recorrida en las Obras completas, y es capaz de adelantar que «con sólidas razones puede reintegrarse al canon de la poesía jovellanista» (pág. 89).
Después de cerrar su análisis cuantitativo con unas tablas-resumen de por- centajes, quizá abrumadoras para un lector no acostumbrado, pero resultado de la precisión de su investigación, Rodrigo Olay Valdés vuelve a presentar ejemplos concretos que permiten notar que el autor tampoco «cumple totalmente con su[s] propio[s] planteamiento[s]» (pág. 95) en cuanto a los principios de armonía trata- dos más temprano. Así pues, se hallan recurrencias fónicas, rimas internas y asonancias, juegos conceptuales, sinalefas, y otros elementos que no se unen a la firmeza de la defensa del endecasílabo suelto señalada en sus cartas. Sin embargo Rodrigo Olay Valdés subraya que Jovellanos él mismo era consciente de esta reali- dad, que explicaba «por falta de tiempo y constancia»2 (Jovellanos, 1984: 612apud Olay Valdés, 2020: 103). Es, sin embargo, por esta constante discusión en sus epís- tolas y el análisis de la repercusión de estas modulaciones en los versos de Jovellanos que el estudioso puede afirmar el aporte notable del poeta en la poesía de sus con- temporáneos, ya que es «estudiando las supuestas debilidades cualitativas de los versos de Jovellanos, [que] hemos venido a parar en las razones de su modernidad» (pág. 105).
El endecasílabo blanco se concluye con unas «reflexiones finales» magistrales en las que Rodrigo Olay Valdés sintetiza las observaciones que destacan del análisis de la poesía y de la poética de Jovellanos. Afirma «la apuesta por la renovación poé- tica» del gijonés explicando que, desde los años setenta, el poeta no suspendió su defensa y sus recomendaciones acerca del uso del endecasílabo blanco, modulando su propia escritura hasta que su pluma, a medida que avanzaron los años, abandonara las otras formas y que la primera métrica fuera dominante. De hecho, aunque los preceptos descritos en sus epístolas pueden resultar tediosos y restrictivos, im- presión amplificada por una investigación que presenta sistematizaciones precisas, el estudioso nos recuerda que la búsqueda lírica de Jovellanos se centraba en una culminación de la sencillez, de la armonía, y en un alejamiento de las composiciones artificiales en las que dominaban las rimas y los acentos firmes. Por tanto, aunque no fue el primer poeta de lengua castellana a usar de esta forma frecuente en la lite- ratura anglosajona de la época, el filólogo recorre las palabras de Dámaso Alonso y subraya que, tal vez, «la innovación en el siglo XVIII es moderadora. A veces lo revolucionario consiste en la depuración» (Alonso, 1969: 303apudOlay Valdés, 2020: 112). Así, Rodrigo Olay Valdés señala la conexión del poeta del siglo XVIII con la popularización del verso blanco que se solidificó a través de los años, hasta servir de base a la poesía hispánica contemporánea. Para más precisión, afirma el dominio de esta forma en la poesía social de la segunda mitad del siglo XX que bus- caba, precisamente y como lo hacía Jovellanos, producir, con un estilo natural y sin rima, un ritmo variable que uniera el lenguaje con el fondo del asunto. A continuación, explica que la cultivación del verso endecasilábico también representa una gran parte de la producción de «los últimos setenta años de poesía española» (pág. 113), citando, por ejemplo, a Luis Alberto de Cuenca, o, también, libros enteros de Francisco Brines, de Julio Martínez Mesanza, o de Claudio Rodríguez. En breve, El endecasílabo blanco: la apuesta por la renovación poética de G. M. de Jovellanos nos introduce a los potentes planteamientos teóricos desarrollados por el escritor del siglo XVIII en sus epístolas y, considerando su aporte inmenso en la superación de un discurso poético que Jovino juzgaba restrictivo, Olay Valdés presenta el mecanismo de una escritura lírica que dejó una influencia discreta, quizá menospreciada, en la producción literaria actual.
Acompañándose de una estructura ejemplar, el filólogo asturiano observa con rigor la argumentación jovellanista y la devuelve al lector sistematizándola, sin- tetizándola, y armonizando sus observaciones con los versos del poeta. Mediante otras palabras, propone un análisis completo y profundo de la producción de G. M. de Jovellanos y de su endecasílabo blanco con un eje descriptivo y teórico, y otro pragmático que permite volver a discutir, o tal vez, resolver, unas dudas de autoría persistentes en los estudios jovellanista tradicionales. En fin, Rodrigo Olay Valdés no solo ofrece un examen complejo que atiende unas líneas de investigación que, según los especialistas Caso González o Lorenzo Álvarez, no habían sido atendidas, sino que lo hace de una forma estimable que resulta en una obra apta para especia- listas o futuros aficionados.
Obras Citadas
ALONSO, Dámaso, Poetas españoles contemporáneos, 3.a ed. Aumentada., Madrid, Gredos, 1969.
JOVELLANOS, Gaspar Melchor de, «Lecciones de retórica y poética», en Obras, ed. de Cándido Nocedal, Madrid, Rivadeneyra, BAE, t. I, 1858.
Obras completas, t. I, Obras literarias, ed. de José Miguel Caso González, Oviedo, Centro de Estudios del Siglo XVIII /Ayuntamiento de Gijón, 1985.
OLAY VALDÉS, Rodrigo, El endecasílabo blanco: la apuesta por la renovación poética de G. M. de Jovellanos, Oviedo, Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII / Ediciones Trea, Anejos de Cuadernos de Estudios del Siglo XVIII, 5, 2020.
Notas