ARTICULO
LA CENSURA EN EL BUSCÓN Y SU VALORACIÓN ECDÓTICA
CENSORSHIP IN THE BUSCÓN AND ITS ECDOTIC APPRAISAL
LA CENSURA EN EL BUSCÓN Y SU VALORACIÓN ECDÓTICA
Arte Nuevo, vol. 8, pp. 180-217, 2021
Université de Neuchâtel

Recepción: 01 Diciembre 2019
Aprobación: 14 Septiembre 2020
Resumen: Se presentan las variantes censorias de cada una de las cuatro fuentes textuales básicas del Buscón. También se ofrecen las lecturas privativas de cada testimonio potencialmente escandalosas en el si- glo XVII. Los datos obtenidos evidencian un progresivo aumento de la censura en el texto de la novela: primero, en la fase manuscrita (del estado textual representado por los mss. SC al recogido en .) y, posteriormente, en la versión impresa (.), que es la más censurada (aunque de forma pun- tual). Además, se analiza en esas variantes paliativas la posible autoría (o consentimiento) de Quevedo. A continuación, se estudia la evolución de la actitud de don Francisco ante la censura de sus escritos, y se enmarca la práctica censoria en el contexto del Siglo de Oro. Finalmente, se argu- menta que la selección de la edición príncipe, aun con sus lecturas paliativas, es la decisión ecdótica menos arriesgada.
Palabras clave: Quevedo, Buscón, crítica textual, variantes censorias.
Abstract: This work presents the textual variants due to the censorship in each one of the four testimonies of the Buscón. It also shows the exclusive readings of each one that might be potentially scandalous in the seventeenth century. These data reveal a progressive increase of censorship in the text of the novel: first, in the manuscript phase (from the textual statement represented by the manuscripts SC to the one reflected in .) and, later, in the printed version (.), which is the most censored testimony (but only occasionally). We also analyze the possible authorship (or consent) of Quevedo in those censorious variants. Then, we examine the evolution of the writer´s attitude with regard to the cen- sorship of his works, and consider the censorious practice in the historical context of the Golden Age. Finally, we argue that the selection of the editio princeps is, even with its coatte readings, the less risky decision for a critical edition of the Buscón.
Keywords: Quevedo, Buscón, Textual Criticism, Censorious Variants.
PRESENTACIÓN Y ANÁLISIS DE LAS VARIANTES CENSORIAS DEL BUSCÓN
En el apéndice final de este trabajo se ofrece el listado de variantes que podrían ser consideradas censorias (o coatte) en cada uno de los testimonios del Buscón2. Asimismo se presentan las lecturas “problemáticas”, eventualmente es- candalosas en el siglo XVII, que se registran en uno de ellos o en varios, pero no en todos. El contraste entre ambos tipos de loci critici puede ayudar —como se verá más adelante— a detectar la existencia de presiones externas que condicionaron el texto de la obra, y a percibir la coherencia (o no) de los posibles motivos que indujeron a retocar determinados pasajes.
Como primer dato importante, cabe señalar que no existe ninguna fuente textual del Buscón completamente libre de censura. Ahora bien, el número de va- riantes paliativas en ellas es muy distinto: el texto de los manuscritos S y C es el menos afectado a este respecto, el del manuscrito B registra un número considera- ble de lecturas coatte, y la versión de Z —la edición príncipe— se revela como la más censurada (aunque de manera puntual y muy limitada en el conjunto de la obra). Seguidamente desarrollo con más detalle esta información.
Desde el punto de vista cuantitativo, S tiene 6 variantes censorias; C, 10; B, 37 —de las que 20 son privativas de este manuscrito—; y Z, 51 —siendo 34 de ellas exclusivas de la princeps—. Es decir, los mss. S y C, que recogen el primer estado textual del Buscón, apenas presentan huellas de censura. B y Z, en cambio, sufrieron una lima claramente perceptible en algunas lecturas atrevidas o polémicas para la época. La diferencia entre ambos testimonios —al margen de la cuantitativa— es- triba en la vinculación de esas variantes con la religión: en B únicamente 6 de sus 20 lectiones privativas se corresponden con alusiones al ámbito religioso, en Z esta circunstancia se registra en 23 de sus 34 variantes exclusivas. Ello indica que el texto del Buscón dado a la imprenta fue conscientemente “aseado” en algunas alusiones a la materia religiosa3. Esta preocupación, en cambio, no guio de manera sistemática ni coherente las intervenciones en el texto del ms. B4.
Por lo que atañe a las lecturas potencialmente comprometedoras, S tiene un total de 20 —9 de ellas privativas de esta fuente textual—; C, 14 —ninguna exclusiva suya: o compartidas con S (la mayoría), o con B—; B, 24 —20 de carácter privativo (y de estas, 15 relacionadas con la religión)—; y Z, solo 2 (una de ellas compartida con B). Ello singulariza el texto de Z, frente al transmitido por vía manuscrita, como el menos escandaloso. En contraposición, S y B ofrecen lecturas únicas que acentúan el carácter satírico, licencioso y/o irreverente de la novela picaresca5. Especialmente destacable en este sentido es la versión textual del ms. B, la más arriesgada en el tratamiento de lo religioso.
Los datos presentados hasta ahora apuntan a un determinado orden crono- lógico en la historia textual del Buscón. La progresión en el número de lecturas coatte en SCBZ apoya la hipótesis de esa sucesión temporal de los testimonios6. Los mss. S y C, con una censura mínima y un número apreciable de variantes atrevidas, reflejarían la versión más temprana de la obra, escrita por un joven Quevedo des- preocupado todavía tanto por posibles persecuciones inquisitoriales, como por hacer llegar su relato picaresco a la imprenta7. El texto del ms. B sería fruto de una revisión posterior y puntual a cargo del autor, guiada por intenciones creativas no siempre coherentes: en sus lecturas privativas, junto a la omisión o suavización de algunos pasajes referidos a la religión, la nobleza, la brujería o el sexo, se hallan bas- tantes variantes “problemáticas” por el tratamiento burlesco de la materia religiosa. En contraste con la tradición manuscrita, el texto de la editio princeps destaca por su mayor prudencia: no solo prescinde —salvo en un caso— de las lecturas escan- dalosas exclusivas de los manuscritos, sino que centra su lima en las alusiones al ámbito religioso. No obstante, la mano censora de Z «no retocó ni uno solo de los abundantes pasajes anticlericales que tiene la obra. Sus cambios, pues, se limitaron a aspectos superficiales, algunos de ellos verdaderamente inocuos; sin ingenio, pero sin dañar la coherencia del texto»8. Sin duda, esos retoques concretos se hicieron para facilitar que el Buscón superara los trámites legales y censorios previos a su estampación.
En cuanto a las lecturas —tanto censorias como “problemáticas”— compartidas por varios testimonios, conviene señalar las más relevantes para la filiación de estos. SCZ coinciden en una veintena de variantes censuradas en B y en la ausencia de otro tanto número de lectiones arriesgadas exclusivas de B9. En la familia textual SCZ, la edición príncipe (Z) se desmarca de SC en un doble sentido: por una parte, presenta 11 variantes paliativas —8 de ellas iguales a las que se encuentran en B— en pasajes únicamente registrados en SC10 y, por otra parte, también censura 30 lecturas comprometedoras que aparecen no solo en SC, sino también en B (esto es, en toda la tradición manuscrita)11. La presencia en S de los ítems 5 y 6 de la Premá- tica contra los poetas güeros —frente a su omisión en CBZ, probablemente por razones censorias—parece corroborar el carácter temprano de esa fuente textual. El hecho de que C comparta más lecturas con B (4 en total) que con Z (solo 1), y la mayor coincidencia de Z con B (9 variantes en total) que con C (1 sola lectura) sugieren tanto el carácter final de Z, como el intermedio de B entre C y Z. En consecuencia, las variantes censorias y “problemáticas” compartidas por varios testimonios parecen avalar el orden cronológico propuesto anteriormente para ellos: SCBZ.
Por lo que respecta a la autoría de las variantes estudiadas, no se pueden ofrecer certezas absolutas pero sí hipótesis verosímiles. Parece bastante seguro que las escasas lecturas censorias de S y C se deben a los copistas y/o dueños de dichos manuscritos. Sin embargo, también es posible que alguna de sus omisiones sea consecuencia de la deturpación textual que les afecta. En el caso de los ítems 5 y 6 de la Premática antedicha —ausentes de CBZ—, no parece aventurado suponer que el propio Quevedo decidió prescindir de ellos en un momento posterior al primigenio de la obra —o bien aceptó que alguien los suprimiera—. Las variantes arriesgadas de SC que presentan la misma censura en BZ son generalmente tan breves que impiden reconocer inequívocamente en ellas el usus scribendi de Quevedo. Con todo, la sustitución del «duque / conde de Arcos» (SC) por el «conde de Irlos» (BZ) —si es que no se trata de un error de SC por lectio facilior— tal vez se deba a la mano del escritor. Sin conocer la fiabilidad exacta de los textos manuscritos del Buscón, siempre quedará la duda de si sus lecturas privativas son innovaciones o variantes de autor. Precisamente, la autoridad textual otorgada por la crítica mo- derna al ms. B —valorado a veces como un posible apógrafo— condiciona el reconocimiento de la naturaleza autorial de sus lecturas exclusivas. Si se piensa que esta copia transmite un texto bastante ajustado a la voluntad creadora de Quevedo en un momento determinado de la difusión de esa obra, se ha de reconocer la existencia de algunos casos de autocensura por parte de don Francisco. No obstante, esa mayor cautela en determinados pasajes ni se centra en una temática concreta, ni se manifiesta en otras variantes privativas de . potencialmente escandalosas (en su mayoría, referidas a la religión). Este carácter arbitrario, incluso incoherente, de esas lectiones exclusivas de . parece sugerir la responsabilidad de Quevedo12. Por último, las variantes coatte de la primera edición del Buscón, claramente relacionadas con la preparación de su texto para superar el trámite legal de la censura previa a su publicación, probablemente se deben a una mano ajena al autor. Ello es notorio en unos pocos casos —señalados en el apéndice final con una nota a pie de página— en los que el texto de Z carece de sentido o pierde ingeniosidad verbal. También existe la posibilidad de que algunas omisiones interpretables como paliativas estén relacionadas con la ratio typographica, pues parece que faltó espacio en sus respectivas planas. Asimismo, no es descartable que tres de esas lecturas censorias —indicadas también en nota— remitan al propio Quevedo, pues en otras obras suyas se hallan expresiones próximas o semejantes13.
En resumen, no existe un Buscón ideal totalmente libre de censura. Si se opta por escoger la fuente textual con menos corrección censora, habrá de seleccionarse el ms. S. Si se cree que B refleja la versión última de la novela o la única fiel a la voluntad autorial, han de aceptarse sus variantes censorias privativas —hayan sa- lido todas ellas (o no) de la mano de Quevedo—. Si se considera que Z es el postrero y definitivo testimonio del Buscón, consentido finalmente por el autor, se ofrecerá un texto “castigado” puntualmente en materia religiosa, es decir, preparado en su época para sortear la censura oficial anterior a su impresión.
Ante tantas opciones ecdóticas, ¿qué hacer? ¿Solo se deben admitir las lectu- ras censorias cuyo usus scribendi apunte a la responsabilidad del autor? ¿Se tienen que descartar las variantes coatte introducidas por una mano ajena al escritor aunque posiblemente este las haya consentido o tolerado? ¿Se debe dar el mismo tratamiento ecdótico —de rechazo— a la censura preventiva, anterior a la estampación de un texto áureo, que a la censura represiva, posterior a ella y competencia específica de la Inquisición?14 ¿Qué es preferible a la hora de editar una obra del siglo XVII: su versión temprana más arriesgada o el texto censurado para su publicación? ¿Estará influyendo nuestro régimen de libertad actual en la valoración de las variantes censorias, que son reflejo de un contexto histórico muy distinto, marcado por un fuerte control ideológico y de expresión?
En los siguientes apartados expongo mis reflexiones sobre algunas de estas cuestiones y las decisiones finalmente adoptadas en el caso concreto del Buscón.
LAS VARIANTES CENSORIAS DEL BUSCÓN EN SU CONTEXTO HISTÓRICO
La manera de crear, difundir y estampar una obra literaria en el Siglo de Oro condiciona su concepción misma, es decir, qué se entiende por tal. En el caso del Buscón, todos los datos apuntan a que cuando Quevedo lo escribió originalmente no dio su texto por definitivo, inmutable, ni pensó en enviarlo de forma inmediata a la imprenta. Así, tal y como sucedió con otras obras suyas, comenzó su difusión manuscrita, seguramente propiciada por el propio escritor15. Ello permitió que su texto, creado inicialmente sin tener en cuenta la obligada censura previa a su publicación, fuese más atrevido e irreverente, pero también más expuesto a innovaciones ajenas al autor, esto es, a su corrupción. Tras un lapso de tiempo indeterminado, Quevedo volvió sobre su novela para retocarla puntualmente (texto de .). Algunos de los cambios introducidos consistieron en suavizar varias lecturas arriesgadas e introducir otras tantas de esa misma naturaleza. En esta leve revisión (ni estructural, ni generalizada) parece que el satírico no estaba preocupado todavía por posibles reparos de la Inquisición ni del poder oficial. Transcurrido un intervalo temporal indefinido, en 1626 se imprimió el Buscón. Como no podía dejar de ser, su texto — más cercano en algunos pasajes a la versión más temprana que a la de B— aparece censurado en algunas lecturas alusivas a la religión. Tras su publicación —y la in- mediatamente posterior de Sueños y discursos (1627), Cartas del caballero de la Tenaza (1627), Discurso de todos los diablos (1628) y Cuento de cuentos (1628)— arreciaron las invectivas contra el autor y su obra (texto de .), acusados de escan- dalosos, irreverentes y lascivos16. Aunque Quevedo fue incluido en el Índice de libros prohibidos de 1632 y obligado a “corregir” las obras impresas antes de 1631, el Buscón no figura entre las expurgadas con la autorización del escritor en el volumen Juguetes de la niñez (1631). Su texto —fijado en la princeps— se libró, por tanto, de la correctio inquisitorial y pudo seguir escandalizando de manera ingeniosa a sus contemporáneos. No consta que después de 1626 (ni en vida de don Francisco, ni tras su muerte) el autor tuviese intención de promover la impresión del texto de B como reflejo de su última y verdadera voluntad textual para el Buscón. Hasta aquí el resumen de la historia textual más verosímil de la novela picaresca de Quevedo. Si —como parece— transcurrieron no pocos años desde la creación primigenia de la obra hasta su impresión, cabe preguntarse si a lo largo de ese tiempo cambió la actitud del autor respecto a cuestiones como: la imagen pública que quería proyectar, su aceptación (o no) de la censura —por mano propia o ajena— como manifestación de una mayor prudencia en su actitud vital o como condición imprescindible para ver impresa una obra, o su deseo de ingresar en el canon literario de la época mediante un éxito editorial sin competencia. En definitiva, ¿Quevedo querría lo mismo para sus obras a los 28/30 años que a los 46? Esta pregunta resulta pertinente en un trabajo ecdótico sobre sus escritos porque, dependiendo del retrato del autor (tanto en su etapa de juventud como de madurez) que el crítico haya asumido como verdadero, su edición priorizará unos testimonios u otros17.
QUEVEDO ANTE LA CENSURA DE SUS TEXTOS
Todos los escritores del Siglo de Oro eran conscientes de que el paso de un texto por la imprenta conllevaba un cierto grado de censura. Por ello probablemente diferenciaban con claridad el código lingüístico que podían utilizar según la vía de difusión de su obra: más atrevido e irrespetuoso en la manuscrita, más prudente y ortodoxo en la impresa. Contando ya con esto, es posible que algunos aceptasen sin mayores problemas ese sistema literario dual, de manera que no verían con malos ojos que el proceso de estampación supusiese la eliminación de algunas voces bajas y expresiones irreverentes que no querrían ver expuestas como suyas ante el gran público y para la posteridad18. No sabemos si Quevedo se contaba entre ellos, pero, cuando en 1610 se le negó la licencia de impresión para los tres primeros Sueños, seguramente comprendió pronto que no le iba a resultar fácil ver publicadas sus sátiras. O se mostraba más cauteloso en sus textos, o estos difícilmente llegarían a ser editados. De hecho, en 1628, en la dedicatoria «Al excelentísimo señor Conde-Duque, gran canciller» de Su espada por Santiago, Quevedo manifiesta su disposición a censurar la versión manuscrita de este memorial para poder verlo impreso, siguiendo las indicaciones que le haga al respecto Olivares: «mandarame vuestra excelencia que lo imprima, borrando lo que la prudencia y ardiente caridad de su ánimo y conciencia le ditare» (Quevedo, Su espada por Santiago, pág. 173). El reconocimiento de tener que ofrecer un texto más precavido a la imprenta también está presente en los preliminares de Juguetes de la niñez (1631): en la dedicatoria «A los que han leído y leyeren» el escritor pide disculpas por haber escrito los Sueños «con ingenio facinoroso» en su juventud, cuando su vida estaba más regida «del ímpetu que de la consideración». Acepta que no podían ser publicados sin una revisión previa («en la forma que estaban no eran sufribles a la imprenta») y culpa a «algunos mercaderes extranjeros» de haberlos impreso «sin lima ni censura de que necesitaban»19. Como se sabe, esta declaración —posiblemente no sincera, sino obligada por las circunstancias— contrasta con la alusión que Quevedo hizo poco tiempo antes, en Su espada por Santiago, a «las impresiones que se han hecho» de los Sueños y el Buscón, donde reconoce esas obras —estampadas con los textos concretos de sus primeras ediciones— como suyas: «No niego que los escribí: libros son de mi niñez y mocedad». Pese a que admite las «cosas profanas y sátiras» que encierran, no achaca a terceras personas (editores, impresores o intermediarios) la responsabilidad de su publicación. Al contrario, un Quevedo orgulloso reivindica su propia condición atrevida, provocadora: «Sea así», concediendo a sus enemigos la verdad de «lo escandaloso» de sus obras (en el texto de sus principes, reitero)20. Como se ha podido comprobar, el joven escritor desinteresado por la imprenta y osado en su uso satírico del lenguaje se ha convertido a los 48 años en alguien que consiente la censura previa a la publicación de sus escritos y que defiende —asumiéndolas como propias— sus obras burlescas ya impresas.
De esa aceptación de la censura por parte de Quevedo, y de su práctica misma, hay pruebas evidentes. Un caso especialmente esclarecedor es el de la primera parte de Política de Dios, que cuenta con testimonios manuscritos —el ms.
Heredia Spínola (Hs) y el ms. Frías (F)— e impresos —ediciones 1a y 2a de Zaragoza (Z1 y Z2, respectivamente)— de su versión primitiva, y con la princeps de la versión posteriormente autorizada por el propio don Francisco (M1). En la historia textual de esta obra se hallan ejemplos de variantes atrevidas (referidas a los malos privados y reyes) presentes únicamente en el ms. Hs —que contiene la versión más arcaica— o en los testimonios de la primera versión (HsFZ1Z2), pero no en la edición autorizada (M1). Es decir, el proceso de censura se produjo en un doble momento: en la fase manuscrita de la obra (Hs recoge lecturas escandalosas de las que carece F) y previamente a la publicación del tratado bajo la supervisión de Quevedo (o, lo que es lo mismo, Quevedo participó en una lima progresiva del texto)21. En cuanto a la segunda parte de esta obra (publicada póstumamente, en 1655), también se constata que algunos ataques a Felipe IV y a Olivares desaparecieron (o se suavizaron) en el paso de la versión manuscrita a la impresa. Aunque resulta difícil establecer si esa censura se debe al autor o al editor Pedro Coello, «no es descartable que el mismo Quevedo se encargara de ello» (Cacho Casal, 2012: 331). Otra muestra de autocen- sura quevediana se localiza en la historia textual de Discurso de todos los diablos (obra impresa en 1628). Tras las inmediatas críticas que levantó el contenido de su princeps, se editó en el mismo año de su aparición con cambios en el título y en dos pasajes problemáticos. Pasó a rotularse El peor escondrijo de la muerte y se sustitu- yeron dos fragmentos referidos a los monarcas en el infierno y al personaje llamado «Diablo de las monjas» por otros pasajes menos comprometedores con el poder político y eclesiástico. Dado que se atribuyen inequívocamente esos dos nuevos pasajes a Quevedo, resulta evidente su aceptación de una correctio parcial de su texto —por iniciativa ajena, se supone— para mantener la difusión de su libro22. Una tercera prueba fehaciente de la labor censora del propio don Francisco se encuentra en las fuentes textuales de la Carta a Luis XIII (1635). En un apógrafo que se conserva con correcciones manuscritas del autor hay tachaduras y enmiendas suyas que afectan a descalificaciones o referencias explícitas al rey francés y a sus vasallos. «Todos los lugares enmendados en M1 [el ms. apógrafo] están recogidos en la versión co- rregida de P [la edición príncipe]» (Peraita, 2005: 257)23. Además, algunas alusiones religiosas presentes en el manuscrito no figuran en el texto impreso: «Lo más seguro es que las suprimiera el propio Quevedo, quizá por juzgarlas poco respetuosas» (Peraita, 2005: 257). Nuevamente, por tanto, don Francisco censuró una obra suya en la revisión anterior a su estampación en letras de molde.
También se pueden vincular con una censura autoimpuesta algunos cambios temáticos e ideológicos en las obras quevedianas posteriores a 1630, que parecen revelar una mayor cautela por parte del escritor24. Cabe recordar, por ejemplo, el abandono de la ambientación cristiana en sus últimas sátiras menipeas: Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu (1635) y La Fortuna con seso y la Hora de todos (1635-1636). Frente al marco religioso en que se inscriben los tres primeros Sueños . Discurso de todos los diablos, Quevedo —tras el obligado expurgo inquisitorial de sus obras satírico-burlescas en 1631— optó por situar la acción de sus creaciones posteriores en un escenario pagano (bien alegórico, bien mitológico)25.
Asimismo, la reorientación hacia asuntos más serios y elevados (morales, religiosos, filológicos) de las obras quevedianas publicadas a partir del Index de 1632 apunta a un intento de cambiar su imagen pública: el autor tachado de polémico, ofensivo e inmoral se vuelve más grave, erudito y religioso26. Sin duda, una proyección autorial mucho más precavida, de forma consciente e interesada, ante el poder eclesiástico y político27. Asimismo, puede mencionarse la retractatio ideológica presente en Virtud militante (tratado moral fechable en 1636). Toda la doctrina de los filósofos —incluida la de los estoicos, tan admirados en obras anteriores por don Francisco— pasa a ser sospechosa de herejía, de modo que nuestro autor se ceñirá exclusivamente (eso dice, al menos) a exponer y comentar los textos sagrados y los de los Santos Padres28. Bien se puede suponer que con ello Quevedo procuraba evitar nuevas denuncias y diatribas tras los últimos ataques recibidos (en El Tribunal de la justa venganza, divulgado bajo el seudónimo de «Arnaldo Franco-Furt», y en el Memorial al rey . El retraído, de Jáuregui, publicados en 1635)29.
Las expuestas previamente son algunas huellas de la presumible censura que Quevedo aplicó en varias de sus obras motu proprio, aunque condicionado por las circunstancias históricas y personales que le tocaron vivir. De distinta naturaleza — ya no inmanente ni preventiva, sino coercitiva y represiva— es el expurgo que sufrieron los textos de las primeras ediciones de Sueños y discursos, Cartas del caballero de la Tenaza, Discurso de todos los diablos . Cuento de cuentos en Juguetes de la niñez (1631), una publicación con la que don Francisco se anticipó al requerimiento por parte de la Inquisición (en el Index de 1632) de “corregir” varias de sus obras impresas. Esta edición expurgada pone en evidencia tres formas de proceder de Quevedo ante la censura —en este caso, en una de sus manifestaciones más extremas—: 1) él mismo participó en la lima censora de sus escritos, de manera que algunas variantes coatte son atribuibles a su pluma30, 2) permitió a otros —en este caso, a don Alonso Mesía de Leyva— la manipulación de sus textos para preparar su paso (nuevamente) por la imprenta31, y 3) se preocupó por mantener sus obras satírico-burlescas en el mercado editorial, favoreciendo así su imagen de autor con éxito de ventas32.
En definitiva, los datos presentados hasta ahora perfilan el retrato de Quevedo como un escritor que fue consciente de que la impresión de un texto conllevaba una labor de lima previa, que censuró algunos de sus escritos a lo largo de sus sucesivas fases redaccionales (tanto en la manuscrita como en la impresa), que no fue indiferente al éxito comercial de sus obras (ni graves, ni satírico-burlescas), que consintió en sus publicaciones variantes censorias ajenas, y que fue mostrándose progresivamente más cauteloso en los temas tratados y en la literalidad de sus textos.
Volvamos ahora, una vez caracterizada la actitud del Quevedo maduro ante la censura, a analizar el caso concreto del Buscón.
SELECCIONAR EL TEXTO DE LA PRINCEPS (AUN CON SUS VARIANTES CENSORIAS): LA ELECCIÓN ECDÓTICA MENOS ARRIESGADA PARA EL BUSCÓN
Si se decide seleccionar S como texto base para una edición crítica del Buscón, se ofrecerá al lector la versión más libre de censura y la más próxima probablemente al texto primigenio. No obstante, se podrían poner varios reparos a esa decisión. En primer lugar, S —junto con C— es el testimonio que parece reflejar un mayor grado de deturpación textual33. Recuérdese, simplemente, que en su título no figura la palabra buscón, que los capítulos de la novela no se agrupan en libros, que nueve de ellos carecen de epígrafe inicial o que se registra un número apreciable de lecturas erróneas o dudosas (como sucede, por ejemplo, con la expresión latina de pane lucrando, trivializada en de paño librando —su transcripción es correcta en B y Z—). Junto a la tacha de su cuestionable fiabilidad, también se puede objetar que Quevedo volvió sobre su texto original para retocarlo posteriormente. La revisión recogida en el ms. B evidencia que S no representa la última voluntad textual de don Francisco para su novela picaresca. Además, es posible que con el paso de los años—tal y como sugiere lo ocurrido con otras obras suyas— Quevedo hubiera considerado oportuno, por necesario y más conveniente para él, introducir algún tipo de lima en su texto primitivo, creado inicialmente sin la vista puesta en su paso por la imprenta.
Si se opta por el texto de ., se están admitiendo variantes censorias cuya au- toría quevediana —recurriendo al discutible argumento del usus scribendi de don Francisco— no siempre se puede demostrar. Estas lecturas coatte resultan especial- mente interesantes, porque revelan una preocupación —inexistente en la fase textual de SC— por moderar ciertas expresiones o rebajar algunas de sus sátiras. Es decir, en . ya se aplicó alguna suerte de censura al texto del Buscón. Si nuestro autor se hubiese desvinculado de la publicación de Z —rechazándola abiertamente o volviendo a imprimir la obra (en la versión de .) bajo su cuidado—, no habría dudas a la hora de priorizar el texto de este manuscrito como representante de su última voluntad textual, pero la indiferencia de Quevedo por su suerte editorial tras la aparición de la princeps permite cuestionar su hipotética preferencia por él. Aunque no sabemos por qué la primera edición de la obra no reproduce la revisión recogida en B —copia datable antes de 162634—, se pueden conjeturar algunas explicaciones. Si es cierto —como denunciaron los enemigos de don Francisco— que el escritor promovió de alguna manera la impresión del Buscón, habrá que atribuirle a él la decisión de no haber seleccionado finalmente el texto de B35. Si, por el contrario, la primera edición fue ajena a Quevedo, existen dos posibilidades básicas: o bien la persona que hizo llegar el Buscón a la imprenta conoció solo la versión finalmente publicada, o bien, habiendo tenido acceso a los textos de B y Z(en un estadio, evidentemente, previo a su paso por el taller tipográfico), descartó B y priorizó Z. En el primer caso, es posible que B fuese una copia manuscrita con una circulación muy restringida, próxima al círculo de amistades del escritor y vinculada a alguna circunstancia personal suya. En el segundo caso, la renuncia a publicar B tal vez habría guardado relación con el hecho de que su texto presentaba un mayor número de variantes potencialmente escandalosas.
La elección de Z como texto base para editar el Buscón es, a mi juicio, la de- cisión ecdótica menos arriesgada. Independientemente de que un Quevedo maduro —más proclive a censurar sus escritos y más interesado en formar parte del ca- non— participase (o no) en la preparación de su texto para darlo a la imprenta, resulta innegable que la princeps fijó la literalidad de la obra. En el siglo XVII el texto social del Buscón fue Z, y el autor —aun habiendo tenido ocasiones y tiempo sufuciente para ello— no cambió este hecho. Las variantes coatte que hoy se juzgan un demérito de la primera edición son, en realidad, huellas textuales del momento histórico en que Quevedo creó y difundió su obra36. Un contexto que, lógicamente, condicionó no solo la vida del autor, sino también sus escritos. Si no se atiende a las circunstancias concretas que rodearon la publicación del Buscón, se corre el riesgo de malinterpretar el valor textual de Z y la evolución del comportamiento de don Francisco ante los ataques de sus enemigos (con la consiguiente aplicación de una progresiva autocensura en sus obras)37. Identificar el Buscón con su texto más temprano, más libre de censura, supone priorizar la imagen de un Quevedo «facinoroso», despreocupado todavía por limar sus textos ante una hipotética publicación y desconocedor del miedo a la Inquisición y a otros oponentes. Pero la actitud de Quevedo hacia sus textos no se correspondió siempre con esa caracterización. Por ello, esta obrita no es equiparable a su texto primigenio, sino a lo que efectivamente llegó a ser, tanto para los coetáneos del Seiscientos como —a lo que parece— para el propio autor. Lo que hoy se considera el texto más cauteloso y menos arriesgado de la obra (Z), fue tenido por desvergonzado e irreverente en su época y mereció la condena del Santo Oficio. Las puntuales lecturas censorias de Z, de carácter preventivo ante su estampación, apenas afectaron a la carga satírica y escandalosa de la novela. Así lo admitió Quevedo en sus palabras al respecto en Su espada por Santiago, donde implícitamente asumió como suyo el texto impreso38. Como era esperable en el siglo XVII, solo con ellas el Buscón pudo llegar al gran público y consagrar a Quevedo como autor de referencia de la picaresca.
En definitiva, las variantes censorias de la primera edición del Buscón —que, en general, no menoscabaron ni el sentido del texto ni la sátira anticlerical de mu chos pasajes de la novela— remiten no solo a los códigos antiguos de difusión impresa de una obra áurea, sino también a un concreto contexto histórico39. Si se descarta Z ecdóticamente alegando la supuesta tacha de sus lecturas paliativas, probablemente nos alejaremos todavía más de la cabal comprensión y valoración de ese impreso y de su época.
Obras Citadas
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APÉNDICE
VARIANTES CENSORIAS Y VARIANTES POTENCIALMENTE ESCANDALOSAS EN LOS TESTIMONIOS DEL BUSCÓN40.
Ms. S
1. Variantes censorias (nº total: 6)
* Exclusivas de S: 3 (religión: 2; dignidad social/nobleza: 1)41
— alusivas a la religión:
- om. S (78, lín. 125) // Vale Dios CBZ (182, lín. 143; 413, lín. 142; 287, lín.
140)
- movía a más compasión S (94, lín. 97) // movía a más devoción CBZ (199,
lín. 97; 429, lín. 98-99; 304, lín. 97-98)42
— alusivas a alguna dignidad social (o condición noble):
- hay hombre en la sopa del bendito santo que puede ser obispo S (72, lín. 206-207) // […] que puede ser obispo o otra cualquier dignidad CBZ (175, lín. 217- 218; 407, lín. 222-223; 281, lín. 215-216)
* S y Z censuran los mismos pasajes —a veces parcialmente, en el caso de
Z— pero con variantes distintas: 3 (sexo: 2; sexo-eclesiásticos: 1)
— alusivas al sexo (su práctica / descendiente de prostituta):
- om. S (86, lín. 27) // procúrolas [las mujeres] de buenas partes para el arte de las ofensas; que, cuando sea boba, harto sabe si me sabe bien. Esto me consoló CB (191, lín. 26-27; 421, lín. 26-27) // procúrolas de buenas partes para el arte de las ofensas. Esto me consoló Z (296, lín. 26)
- [Ana de Mora] siendo nieta de Esteban Rubio e hija de Juan de Madrid S (78, lín. 133-134) // hija de Esteban Rubio y Juan de Madrid CB (182, lín. 151-152; 413, lín. 150-151) // hija de Estefanía Rubio y Juan de Madrid Z (287, lín. 148-149)
— alusivas al sexo practicado por eclesiásticos:
- a las mujeres hacíamos reverencias, que se huelgan con ellas S (68, lín. 43- 44) // a las mujeres hacíamos reverencias, que se huelgan con ellas, y con las pater- nidades mucho CB (171, lín. 46-47; 403, lín. 47-48) // a las mujeres hacíamos reverencias, que se huelgan con ellas, y las paternidades mucho más Z (277, lín. 46- 47)
2. Variantes potencialmente escandalosas (nº total: 20)
* Exclusivas de S, que presentan la misma censura en CBZ: 7 (religión: 5; alu- sión a judíos: 1; sátira de oficios: 1)
— alusivas a la religión:
- Diéronle el Santísimo Sacramento S (21, lín. 173-174) // Diéronle el sacra- mento CBZ (121, lín. 176-177; 358, lín. 183; 229, lín. 176)
- por ser en favor de la fe católica S (43, lín. 139-140) // por ser en favor de los católicos CBZ (144, lín. 142; 378, lín. 141-142; 252, lín. 145)
- Ítem, advertimos que la mitad de lo que dicen [los poetas güeros] lo deben a la pila del agua bendita […] S (48, lín. 43-44) // om. CBZ (149, lín. 44; 383, lín. 43; 257, lín. 45)
- Ítem, habiendo advertido que han remitido todos el juicio al valle de Josafat, mandamos […] S (48, lín. 45-49) // om. CBZ (149, lín. 44; 383, lín. 43; 257, lín. 45)
- Perdone vuestra merced, por amor de Dios S (61, lín. 16) // Perdone vuestra merced CBZ (163, lín. 16; 395, lín. 16; 269, lín. 15-16)
— alusiva a los judíos:
- preguntome si era judío aquel caballero [en referencia al «diestro verda- dero»] S (42, lín. 91) // preguntome que si era indio aquel caballero CBZ (143, lín. 92; 377, lín. 91; 251, lín. 95)
— alusiva a la corrupción de los escribanos:
- [di en el tejado de un vecino escribano] y, pensando que eran ladrones — como lo son los de este oficio— S (81, lín. 77-78) // y, pensando que eran ladrones
—que son antojadizos dellos los de este oficio— CBZ (186, lín. 81-82; 417, lín. 83-
84; 291, lín. 82-83)
* Exclusiva de S, que presenta censuras distintas en CB y en Z: 1 (religión- Biblia)
- en Adán S (47, lín. 25) // en la manzana CB (148, lín. 26; 382, lín. 25-26) // al principio del mundo Z (256, lín. 25-26)
* Exclusiva de S, que presenta censuras distintas en CZ y en B: 1 (palabra malsonante: «putas»)
- putas S (24, lín. 91) // ninfas CZ (124, lín. 90; 233, lín. 90) // mujeres B (361,
lín. 92)43
* Compartidas con C, que presentan censuras (iguales o distintas) en BZ: 11 (religión: 4; palabra malsonante («putas»): 3; majestad/nobleza: 2; suciedad/muco-
sidades: 2)
— alusivas a la religión:
- Éstas [en referencia a las sogas de ahorcados que armaban la cama de la ma- dre de Pablos] tengo por reliquias, porque los más destos se salvan SC (12, lín. 35; 112, lín. 34) // om. B [este ms. elimina la descripción del aposento de la madre de Pablos, decorada con objetos que delatan su condición de hechicera] // Con el recuerdo desto aconsejo a los que bien quiero que, para que se libren dellas, vivan con la barba sobre el hombro, de suerte que ni aún con mínimos indicios se les averigüe lo que hicieren44 Z (220, lín. 33-36)
- y dije: —¡Ah, madre!, pésame solo de que ha sido más misa que pendencia la mía.
Preguntome que por qué, y díjela que porque había tenido dos evangelios
SC (13, lín. 27-28; 113, lín. 26-28) // om. B (351, lín. 26) // y dije: —¡Ah!, madre, pésame solo de que algunos de los que allí se hallaron me dijeron no tenía que ofenderme por ello, y no les pregunté si era por la poca edad del que lo había dicho Z (221, lín. 26-30)
- una tosidura del diablo SC (100, lín. 167; 205, lín. 168) // una tosidura de Barrabás BZ (435, lín. 166; 310, lín. 164)
- la sangre del cordero SC (82, lín. 12-13; 187, lín. 12-13) // la sangre BZ (418,
lín. 11-12; 292, lín. 13)
— alusivas a palabra malsonante («putas»):
- feas, necias y putas SC (77, lín. 115; 182, lín. 132) // feas, necias y de la vida
BZ (413, lín. 131; 287, lín. 128)
- vinieron putas SC (105, lín. 97-98; 210, lín. 100-101) // vinieron ninfas BZ
(439, lín. 99-100; 314, lín. 99-100)
- como virgo en puta SC (52, lín. 228-229; 154, lín. 219-220) // como virgo en cantonera B (387, lín. 234-235) // como virgo en cotorrera Z (261, lín. 212- 213)
— alusivas a la majestad / nobleza:
- [Pablos] con suma majestad, iba a la jineta SC (15, lín. 80; 115, lín. 77) //
om. BZ (352, lín. 72; 223, lín. 77)
- era el duque de Arcos o el conde de Benavente S (59, lín. 45-46) // era un conde de Arcos C (160, lín. 45) // era un conde de Irlos BZ (394, lín. 44; 267, lín. 49)
— alusivas a la suciedad / mucosidades:
- [Echan gargajos sobre Pablos hasta dejarlo nevado] Eché [Era C] de ver que unos parecían tripas de los que los tiraban, según eran de largos. Otros, acabándoseles la saliva, pedían prestados a las narices [sus tuétanos om. C], y venían con algunas balas de mocos secos, tan recios que hacían batería y señal en la capa SC (28, lín. 39-42; 128, lín. 40-43) // om. BZ (365, lín. 38; 237, lín. 41)
- el que daba las voces traía empuñado un moco verdinegro y, sacándole de revés [través C], me le clavó en los dos ojos SC (28, lín. 48-49; 128, lín. 49-50) // el que daba las voces me enclavó un gargajo en [entre Z] los dos ojos BZ (365, lín. 44- 45; 237, lín. 47-48)
Ms. C
1. Variantes censorias (nº total: 10)
* Exclusivas de C: 3 (religión: 2; prostitución: 1)
— alusivas a la religión:
- om. C (151, lín. 118) // ¡vive Dios! SBZ (50, lín. 125-126; 259, lín. 114-115;
385, lín. 129-130)
- dar lustre a los zapatos C (163, lín. 57-58) // resucitar los zapatos SBZ (62, lín. 57-58; 270, lín. 56-57; 396, lín. 55-56)
— alusivas a la prostitución:
- om. C (158, lín. 110) // [mi tío] aunque no tenía zorra tenía raposa SBZ (57, lín. 108; 391, lín. 112; 264, lín. 108-109)
* Compartidas con BZ: 5 (ver variantes potencialmente escandalosas de S
censuradas en CBZ)
* Compartida con B: 1 (ver variante potencialmente escandalosa exclusiva de
S, que presenta censuras distintas en CB y en Z)
* Compartida con Z: 1 (ver variante potencialmente escandalosa exclusiva de
S, que presenta censuras distintas en CZ y en B)
2. Variantes potencialmente escandalosas (nº total: 14)
* Compartidas con S: 11 (ver variantes potencialmente escandalosas de S
compartidas con C, que presentan censura —igual o distinta— en BZ)
* Compartidas con B: 3 (ver variantes censorias de S en pasajes que también censura Z —a veces parcialmente— pero con lecturas distintas)
Ms. B
1. Variantes censorias (nº total: 37)
* Exclusivas de B: 19 (religión: 6; nobleza: 4; suciedad excrementicia: 3; bru- jería: 3; palabras con referente sexual («cuerno, ninfas», ensartar): 3)
— alusivas a la religión:
- dar para la limpieza, y no de la Virgen sin mancilla, so pena de culebrazo fino SCZ (76, lín. 40-42; 180, lín. 42-44; 285, lín. 42-44) // dar para la limpieza, como si en una noche lo hubiera yo ensuciado todo, so pena de culebrazo fino B (411, lín. 42-43)
- ¡Arriedro vayas, Satán, [Arredro vaya Satán C] cata la cruz! SCZ (25, lín.
153; 125, lín. 152; 234, lín. 152) // ¡Arriedro vayas, cata la cruz! B (363, lín. 163)
- le acompañaron doscientos cardenales, sino que a ninguno llamaban seño- ría [eminencia S] SCZ (11, lín. 19-20; 111, lín. 18-19; 219, lín. 18-19) // diéronle
docientos escogidos B (349, lín. 22-23)
- Más dijera, según se había encolerizado, si con los golpes que daba no se le desensartara un rosario de muelas de difuntos que tenía SCZ (12, lín. 57-58; 112, lín. 56-57; 220, lín. 58-59) // om. B (350, lín. 60)
- [a los caballeros chirles, en la cárcel] les sonaban los güesos como tablillas de san Lázaro SCZ (76, lín. 74; 181, lín. 82; 287, lín. 82) // les sonaban los güesos B
(412, lín. 82)45
- el pasaje del engaño de Pablos al ama de Alcalá: el supuesto desacato a la Inquisición por decir “Pío, pío” a los pollos SCZ (33-35, lín. 75-125; 134-135, lín. 76- 125; 243-244, lín. 77-127) // om. B (370, lín. 81)
— alusivas a la nobleza:
- era decendiente [descendiente Z] del Gran Capitán SCZ (72, lín. 210; 176, lín. 221; 281, lín. 219) // era decendiente de los godos B (407, lín. 226)
- [adelantado] de Castilla SCZ (75, lín. 28; 179, lín. 30-31; 284, lín. 30-31) // [adelantado] de un reino B (410, lín. 29-30)
- hay muy grande cosecha desta gente [moriscos] y de la que tiene sobradas narices y solo les faltan para oler tocino; digo esto confesando la mucha nobleza que hay entre la gente principal, que cierto es mucha SCZ (27, lín. 5-7; 127, lín. 5-7; 236, lín. 5-7) // om. B (364, lín. 5)
- ahorcarle aunque fuese hijo de un grande SCZ (37, lín. 212; 137, lín. 212- 213; 246, lín. 212-213) // ahorcarle fuese quien fuese B (372, lín. 172)
— alusivas a la suciedad excrementicia:
- se proveyó sobre lo dicho y, encima de la suciedad, puso hasta una docena de yesones SCZ (25, lín. 128-129; 125, lín. 127-128; 234, lín. 127-128) // y encima, dos o tres yesones y un tarazón de teja B (362, lín. 132-133)
- y a la media noche no hacían sino venir presos [al servicio] y soltar presos. Yo, que oí el ruido, al principio, pensando que eran truenos, comencé a santiguarme y a llamar a santa Bárbara; mas viendo que olían mal, eché de ver que no eran truenos de buena casta. Hedía [Olían Z] tanto que pensé morirme [que a fuerza detenía las narices en la cara C // cama Z]. Unos traían cámaras, otros aposentos SCZ (75, lín. 22-26; 179, lín. 24-28; 284, lín. 24-28) // om. B (410, lín. 27)
- cerrar los ojos, a puro abrir [abriendo C] los suyos SCZ (75, lín. 35; 180, lín.
37; 285, lín. 37-38) // cerrar los ojos B (411, lín. 37)
— alusivas a la brujería:
- solo diz que le dijo no sé qué de un cabrón [y volar SC], lo cual la puso cerca de que la diesen plumas con que lo hiciese en público SCZ (11, lín. 24-26; 111-112, lín. 23-25; 219, lín. 24-25) // Y decía, no sin sentimiento: “En su tiempo, hijo, eran los virgos como soles: unos amanecidos y otros puestos, y los más en un día mismo amanecidos y puestos” B (349-350, lín. 27-29)
- Díjose [Dícese CZ] que daba paz cada noche al [a un CZ] cabrón en el ojo que no tiene niña [niñeta C] SCZ (38, lín. 33-34; 139, lín. 35-36; 248, lín. 38-39) //
om. B (374, lín. 36)
- que le pesaba que yo no me aplicase a brujo SCZ (12, lín. 51-52; 112, lín. 50- 51; 220, lín. 52-53) // om. B (350, lín. 55)
— alusivas a palabras con referente sexual:
- y, para andar al uso, [el tío de Pablos] solo erró en no traerle [el cuerno] encima de la cabeza SCZ (54, lín. 22; 155, lín. 22; 262, lín. 21) // om. B (389, lín. 22)
- una de las ninfas SCZ (23, lín. 56; 123, lín. 55; 232, lín. 55) // una de las
mujeres B (360, lín. 57)
- Los estudiantes y el cura se ensartaron en un borrico [brinco C] SCZ (26, lín. 160-161; 126, lín. 159-160; 234, lín. 159) // Los estudiantes y el cura se ensartaron en dos borricos B (363, lín. 172-173)
* Exclusiva de B, pero también con censura —distinta— en CZ: 1 (ver variante potencialmente escandalosa exclusiva de S, que presenta censuras distintas en CZ y en B)
* Compartidas con CZ: 5 (ver variantes potencialmente escandalosas exclu- sivas de S, que presentan la misma censura en CBZ)
* Compartida con C: 1 (ver variante potencialmente escandalosa exclusiva de S, que presenta censuras distintas en CB y en Z)
* Compartidas con Z: 11 (ver variantes potencialmente escandalosas de S
compartidas con C, que presentan censuras —iguales o distintas— en BZ):
— con igual variante censoria: 8
— con distinta variante censoria: 3
2. Variantes potencialmente escandalosas (nº total: 24)
* Exclusivas de B: 20 (religión: 15; homosexualidad: 1; prostitución: 1; bruje- ría: 1; alusión a judíos: 1; palabras malsonantes —«bergantón», «hideputa»—: 1)
— alusivas a la religión:
- Tuvo muy buen parecer y fue tan celebrada que, en el tiempo que ella vivió, casi todos [con todos Z] los copleros de España hacían cosas sobre ella SCZ (11, lín. 9-10; 111, lín. 9-10; 219, lín. 9-10) // Tuvo muy buen parecer para letrado; mujer de amigas y cuadrilla, y de pocos enemigos, porque hasta los tres del alma aun no los tuvo por tales B (349, lín. 9-11)
- om. SCZ (18, lín. 40; 118, lín. 41; 226, lín. 42) // ¿Qué tiene esto de refitorio
de jerónimos para que se críen aquí? B (355, lín. 43)
- Sentáronse a comer; en cabecera el demandador, [y om. S] los demás sin orden SCZ (55, lín. 53; 156, lín. 53; 263, lín. 52) // Sentáronse a comer, en cabecera el demandador, diciendo: «¡La Iglesia en mejor lugar! Siéntese, padre». Echó la ben- dición mi tío y, como estaba hecho a santiguar espaldas, parecían más amagos de azotes que de cruces; y los demás nos sentamos sin orden B (390, lín. 53-56)
- om. SCZ (24 lín. 96; 124, lín. 95; 233, lín. 95) // ¡Pesia diez, la Iglesia ha de
ser la primera! [en referencia al cura de la venta de Viveros] B (361, lín. 97)
- om. SCZ (33, lín. 64; 134, lín. 65; 242, lín. 66) // [El ama de Alcalá] Bendecía las ollas y, al espumar, hacía cruces con el cucharón; yo pienso que las conjuraba para sacarles los espíritus, ya que no tenían carne B (369, lín. 68-70)
- la nariz [de Cabra], entre Roma y Francia SCZ (17, lín. 9-10; 117, lín. 10;
225, lín. 10-11) // la nariz, de cuerpo de santo, comido el pico, entre Roma y Francia
B (354, lín. 9-10)
- [Cabra parecía] lacayuelo de la muerte SCZ (17, lín. 26; 117, lín. 27-28; 225,
lín. 28) // teatino lanudo B (354, lín. 28)
- om. SCZ (18, lín. 56; 118, lín. 57; 226, lín. 58) // […] asomándole [un nabo] a las narices, trayéndole en procesión por la portada de la cara […] B (355, lín. 64)
- cenamos mucho menos, y no carnero, sino un poco del nombre del maestro: cabra asada. Mire vuestra merced si inventara el diablo tal cosa SCZ (19, lín. 98-100; 119, lín. 99-101; 227, lín. 99-100) // y la cena, ya que no se pasó en blanco, se pasó en moreno: pasas y almendras y candil y dos bendiciones, porque se dijese que cenábamos con bendición B (356, lín. 108-110)
- Yo era el despensero Judas SCZ (32, lín. 29; 132, lín. 29; 241, lín. 30) // Yo era el despensero Judas, de botas a bolsa B (368, lín. 29-30)
- om. SCZ (32, lín. 31; 133, lín. 31; 241, lín. 32) // No era nada carnal [la carne]: antes, de puro penitente, estaba en los güesos B (368, lín. 32)
- om. SCZ (49, lín. 110; 151, lín. 103; 258, lín. 100) // Y en llegando a ese lugarcito del diablo [en alusión a la Corte], nos remiten a la sopa y al coche de los pobres en San Felipe […]. Y con esto, […], nos volvemos en este pelo a rogar a los moros y herejes con nuestros cuerpos B (384, lín. 104-110)
- el rosario del ermitaño SCZ (51, lín. 156; 152, lín. 147; 259, lín. 144) // el rosariazo del ermitaño B (386, lín. 161-162)
- om. SCZ (51, lín. 159; 152, lín. 150; 259, lín. 146) // —No hay tal como hacer buenas obras —decía el santero, y pujaba un suspiro por remate. Iba entre sí rezando a silbos oraciones de culebra. B (386, lín. 165-166)
- om. SCZ (92, lín. 14; 197, lín. 14; 302, lín. 14) // Tenía un bebedizo que llamaba Herodes, porque con él mataba los niños en las barrigas y hacía malparir y mal empreñar B (427, lín. 16-17)
— alusivas a la homosexualidad:
- Y enseñome [el soldado] una cuchillada de a palmo en las ingles, que así era de incordio como el sol es claro SCZ (50, lín. 116-117; 151, lín. 109-110; 258, lín. 106-107) // Y quiso desatacarse; y dije: —«Señor mío, desatacarse más es brindar a puto que enseñar heridas». Creo que pretendía introducir en picazos algunas almo- rranas. B (384, lín. 116-118)
— alusivas a la prostitución:
- su madre era hechicera SCZ (87, lín. 58; 192, lín. 60; 297, lín. 59) // su madre era hechicera y un poco puta B (422, lín. 62)
— alusivas a la brujería:
- om. SCZ (92, lín. 3; 197, lín. 3; 302, lín. 3) // [a la Paloma] No le faltaba una gota para bruja B (427, lín. 4)
— alusivas a los judíos:
- echábansele de ver los ayunos y penitencias [al caballo de Pablos en Carnes- tolendas] SCZ (15, lín. 75-76; 115, lín. 71-72; 223, lín. 74) // De su raza no sé más de que sospecho era de judío, según era medroso y desdichado B (352, lín. 70-71)
— alusivas a palabras malsonantes:
- ¿Qué sentiría yo oyendo decir de mí, en mi cara, tan afrentosas cosas? SCZ
(87, lín. 61; 192, lín. 62; 297, lín. 62) // Yo decía con unos empujoncillos de risa:
“¡Gentil bergantón!, ¡hideputa pícaro!”. Y por de dentro, considere el pío lector lo que sentiría mi gallofería B (422, lín. 65-66)
* Compartidas con C: 3 (ver variantes censorias de S en pasajes que también censura Z —a veces parcialmente— pero con lecturas distintas)
* Compartida con Z: 1 (religión)
- [Pablos, de limosnero] un cristo de bronce traía colgado del [al C] cuello SC (94, lín. 77; 199, lín. 77) // un cristo de bronce traía colgando del cuello, y un rosario BZ (429, lín. 79; 303, lín. 77-78)
Z (editio princeps)
1. Variantes censorias (nº total: 51)
* Exclusivas de Z: 30 (religión: 23; judíos: 2; suciedad: 2; nobleza: 2; prostitu-
ción: 1)
— alusivas a la religión:
- Aldonza de San Pedro, hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal […] era descendiente de la letanía [de la gloria B] SCB (11, lín. 6-7, 8-9; 111, lín. 6-7, 8-9; 349, lín. 6-7, 9) // Aldonza Saturno de Rebollo, hija de Octavio de Rebollo Codillo y nieta de Lépido Ziuraconte […] descendía de los del triunvirato romano Z (219-220, lín. 6-7, 8-9)
- era para dar mil gracias a Dios SCB (11, lín. 30; 112, lín. 29; 350, lín. 37) //
era para más atraerles sus voluntades Z (219-220, lín. 28-29)
- las mayores narices que se han visto jamás en paso, y mire [míreme S] estas costillas SCB (28, lín. 70-71; 129, lín. 72-73; 365, lín. 68) // las mayores narices que se han visto jamás en paso de Semana Santa46 Z (237, lín. 71)
- y que los prediquen, sacando cristos para convertirlos SCB (47, lín. 15; 148, lín. 16; 382, lín. 15) // y que los desengañen del yerro en que andan, y procuren convertirlos Z (256, lín. 15)
- desterrándoles estos vocablos: «cristiano» [«cristiana» C / «cristián» B],
«amado» [«amada» CB], «humanal» y «pundonores» SCB (49, lín. 84-85; 150, lín. 77-78; 383, lín. 76-77) // desterrándoles estos vocablos: «hermanal» y «pundono- res» Z (258, lín. 76-77)
- el de las ánimas tomó con entrambas manos una escudilla, diciendo: «Dios bendijo la limpieza». Y alzándola para sorberla, por llevarla [llegarla C] a la boca la llevó al carrillo [se la puso en el carrillo CB] SCB (56, lín. 74-75; 157, lín. 75-76; 391, lín. 78-79) // el de las ánimas tomó con entrambas manos una escudilla, diciendo:
«Dios bendijo la limpieza»; para sorbérsela a la boca se la puso en el carrillo47 Z
(263, lín. 74-75)
- ¡Voto a Dios! SCB (78, lín. 137; 155, lín. 183; 413, lín. 154), (82, lín. 25; 187,
lín. 24; 418, lín. 24) // ¡Voto a N.! Z (287, lín. 152), (292, lín. 24)
- estos son de los que dijera algún bellaco que, torciendo la sentencia a mal fin, cumplen el precepto de san Pablo de tener [que es tener C] mujeres como si no las tuviesen SCB (96, lín. 20-21; 201, lín. 18-19; 431, lín. 18-19) // por estos se pudo decir que tienen mujeres como si no las tuviesen, torciendo la sentencia en malicia Z (306, lín. 18-19)
- viéndome representar un San Juan Evangelista (que lo era ella) SCB (99, lín. 142-143; 204, lín. 142-143; 434, lín. 137-138) // viéndome representar un San Juan
Evangelista Z (309, lín. 138-139)
- la monja SCB (100, lín. 162; 205, lín. 163; 435, lín. 161) // la mujer Z (309,
lín. 159)
- estendidos los brazos a lo seráfico, recibiendo las llagas [llaves C] SCB (100, lín. 186; 205, lín. 187; 435, lín. 185) // estendidos los brazos a lo seráfico Z (310, lín.
182)
- hablaba como sacerdote que dice las palabras de la consagración SCB (101, lín. 223-224; 207, lín. 224-225; 436, lín. 222-223) // hablaba tan bajo que no me podía comprender si no se valía de trompetilla Z (311, lín. 219-220)
- tomé mi camino para Sevilla, temiendo que, si más aguardaba, había de ver nacer mandrágulas [mandrágoras B] en los locutorios [de las monjas] SCB (102, lín. 235-237; 207, lín. 236-237; 436, lín. 234-236) // tomé mi camino para Sevilla, donde como en tierra más ancha quise probar ventura Z (311, lín. 231-232)
- limpiaron [limpiamos B] dos cuerpos de corchetes de sus malditas ánimas SCB (105, lín. 90; 210, lín. 93; 439, lín. 92) // limpiamos dos cuerpos de corchetes de sus malas ánimas Z (314, lín. 92)
- a la entrada vi a mi padre en el camino, aguardando ir en bolsas, hecho cuartos, a Josafat [Josafad CB] SCB (53, lín. 234-235; 154, lín. 225-226; 387, lín. 240- 241) // a la entrada vi a mi padre en el camino, aguardando48 Z (261, lín. 218)
- Yo rogaba a Dios que se enojase tanto que me despidiese, mas no lo quiso mi ventura SCB (21, lín. 153-154; 121, lín. 156-157; 357, lín. 162-163) // Mas no lo quiso mi ventura49 Z (229, lín. 156-157)
- viendo venir rescatados por la Trinidad [a om. CB] sus compañeros SCB
(21, lín. 186-187; 121, lín. 190; 358, lín. 196) // viendo venir rescatados sus compañeros Z (230, lín. 189)
- [El licenciado Flechilla venía con] tantos rabos como [que parecía CB] un chirrión con sotana SCB (69, lín. 108-109; 173, lín. 116-117; 404, lín. 120-121) // tantos rabos que parecía un chirrión Z (279, lín. 113)
- díjome que juraba [jurado CB] a Dios que no era suyo nada de la comedia SCB (97, lín. 52-53; 202, lín. 50-51; 432, lín. 49-50) // díjome que no era suyo nada de la comedia Z (307, lín. 49)
- que sobre eso pienso ir al Papa y gastar lo que tengo SCB (47, lín. 31; 149, lín. 32; 382, lín. 31) // que de eso pienso apelar, y no con las mil y quinientas, sino a mi juez, por no causar perjuicio a mi hábito y dignidad, y en prosecución della gas- taré lo que tengo50 Z (256, lín. 31-32)
- viéndose [don Toribio], sin santidad, cerca de morir san Esteban [Vídose tan sin remedio morir como san Esteban —pero no tan santo— S] SCB (76-77, lín. 77-78; 181, lín. 86; 412, lín. 86) // viéndose cerca de morir mártir (sin tener cosa de santidad ni aun de bondad Z (286, lín. 86-87)
- hacen sus damas de todos metales, como estatuas de Nabuco SCB (47, lín. 28; 149, lín. 28-29; 382, lín. 28) // hacen sus damas de todos metales51 Z (256, lín.28)
- piensa que es reclamo de ruiseñor, y le sale [después SB] graznido de cuervo SCB (100, lín. 171-172; 205, lín. 172-173; 435, lín. 170-171) // piensa que es reclamo de ruiseñor, y sale una lechuza52 Z (310, lín. 168)
— alusivas a los judíos:
- [un hombre que se llamaba Poncio de Aguirre] tenía fama de confeso SCB
(14, lín. 48-49; 114, lín. 46-47; 352, lín. 45-46) // tenía fama de consejero53 Z (222, lín. 50-51.)
- Nuestras cartas eran como el Mesías, que nunca venían y las aguardábamos siempre SCB (51, lín. 178-179; 152, lín. 169-170; 386, lín. 185-186) // om. Z (260,
lín. 165)
— alusivas a la suciedad:
- El aposento estaba, ya de [parte con CB] las enjaguaduras de las monas, ya de [parte con CB] las aguas que habían hecho de noche [de no haberlas hecho C / de no beberlas B], hecho una pecina [hecho una taberna de vinos de retorno B] SCB (57, lín. 112-113; 158, lín. 113-115; 391, lín. 116-118) // om. Z (264, lín. 112)
- que el sonarse [sonar C] estaba vedado en la orden, si no era en el aire, [y las más veces sorbimiento, cosa de sustancia y ahorro. Quedó esto así om. B] [u de saetilla a coz de dedo add. B] SCB (65-66, lín. 74-76; 169, lín. 75-77; 401, lín. 80-81)
// que el sonarse está vedado Z (275, lín. 74-75)
— alusivas a la nobleza:
- Llegábame [de todos add. CB] a los hijos de [los om. CB] caballeros y personas principales SCB (12, lín. 7-8; 113, lín. 8-9; 351, lín. 8) // Llegábame, de todos, a los hijos de caballeros Z (221, lín. 8)
- en ella [en la Corte] hay unos géneros de gentes, como yo, que no se les conoce raíz ni mueble ni otra cepa de la que decienden los tales SCB (61, lín. 3-4; 162, lín. 3-4; 395, lín. 3-4) // en ella hay unos géneros de gentes, como yo, que no se les conoce raíz ni mueble ni otra cosa de la que decienden los tales Z (269, lín. 3-4)
— alusivas a la prostitución:
- y, por mal nombre, [la llamaban om. CB] alcagüeta. Para unos era tercera [primera C], prima [tercera C / primera B] para otros y flux para los dineros de todos SCB (11, lín. 28-29; 112, lín. 27-28; 350, lín. 35-36) // y por mal nombre, alcagüeta y flux para los dineros de todos54 Z (219, lín. 27-28)
* Exclusivas de Z, pero esos loci critici también presentan variantes paliativas
—aunque distintas— en S: 3 (ver variantes censorias de S en pasajes con otra cen- sura diferente, a veces parcialmente, en Z)
* Exclusiva de Z, pero ese locus criticus también presenta otra variante paliativa en CB: 1 (ver variante potencialmente escandalosa exclusiva de S, que presenta censuras distintas en CB y en Z)
* Compartidas con CB: 5 (ver variantes potencialmente escandalosas exclusivas de S, que presentan la misma censura en CBZ)
* Compartida con C: 1 (ver variante potencialmente escandalosa exclusiva de S, que presenta censuras distintas en CZ y en B)
* Compartidas con B: 11 (ver variantes potencialmente escandalosas de S
compartidas con C, que presentan censuras, iguales o distintas, en BZ)
- nº de variantes censorias iguales a las de B: 8
- nº de variantes censorias distintas a las de B: 3
2. Variantes potencialmente escandalosas (nº total: 2)
* Exclusivas de Z: 1 (sexo)
- om. SCB (99, lín. 141; 204, lín. 141; 434, lín. 136) // teniendo yo entendido que era la diosa Venus una monja Z (309, lín. 136-137)
* Compartida con B: 1 (ver variante potencialmente escandalosa de B compartida con Z)
Notas
- díjeles que sabía encantamientos y que pareciese que se ardía la casa S (79, lín. 15) // díjelas que sabía encantamientos y que era nigromante [ingromante C], y que haría [hacía C] que pareciese que se hundía [ardía C] la casa CBZ (184, lín. 17-18; 415, lín. 17-18; 289, lín. 17-18)
- pensó que había caído por gracia S (81, lín. 81-82) // pensó que había caído por gracia y nigromancia [ingromançia C] CBZ (186, lín. 86; 417, lín. 88; 291, lín. 88)
Un tercer locus criticus en S, en el que la lectura correcta «nigromante/nigromántico» se deturpa incohe- rentemente en «ignorante», parece apuntar a que la causa de las omisiones anteriores no fue de naturaleza censoria:
- creyeron la prisión por lo que yo me había hecho ignorante con ellas S (83, lín. 42 -43) // creyeron la prisión por lo que yo me había hecho nigromántico [ingromante C] con ellas CBZ (188, lín. 41; 419, lín. 41-42; 293, lín. 40-41).
Por otra parte, las variantes erróneas de C en esas mismas lecturas («ingromante», «ingromancia») parecen indicar que su copista, quien aparentemente desconocía las palabras en cuestión, trasladó un texto igualmente corrupto.
Poncio de Aguirre y Poncio Pilatos, basada en la condición de judío converso del primero.
Información adicional
*: El propósito de este artículo es triple: 1) presentar el registro más completo hasta la fecha de variantes probablemente debidas a la censura en las cuatro fuentes textuales del Buscón1, 2) analizar esas lecturas desde el punto de vista ecdótico, 3) ofrecer una reflexión sobre la importancia de contextualizar dichas variantes en su época histórica y en la trayectoria vital de Quevedo para valorarlas de manera ponderada.