Reportes de Investigación
Procesos, prácticas y actores de comunicación alternativa digital en el contexto mexicano
Procesos, prácticas y actores de comunicación alternativa digital en el contexto mexicano
Global Media Journal México, vol. 15, núm. 29, pp. 240-271, 2018
Tecnológico de Monterrey
Recepción: 29 Octubre 2018
Aprobación: 05 Noviembre 2018
Resumen:
El objetivo de este trabajo es identificar las características de la producción, organización y gestión de la comunicación alternativa entre seis casos de estudio del contexto mexicano: Las EnREDadas; Hij@s de la tierra; Somos el Medio; las abejas de Acteal; Radio Zapote y RompeViento. Cada uno de ellos, integrado por jóvenes de contextos diferentes y con ámbitos de intereses muy diversos. La metodología empleada fue de corte cualitativo y se emplearon tres instrumentos de recolección de información: 1) análisis de contenido cualitativo; 2) entrevistas semi-estructuradas en profundidad; y, 3) la observación participante interna y externa. A través de un análisis por categorías, los principales hallazgos que plantea este trabajo giran en torno a la redefinición de algunas de las categorías básicas de la comunicación alternativa, a partir de su ejercicio en los entornos digitales: la interacción, participación, comunicación horizontal, mensaje contrahegemónico y praxis de transformación social. En su conjunto, esta aportación permite ver los cambios y continuidades del ejercicio de los medios de comunicación alternativa en un contexto de múltiples incertidumbres en los entornos digitales.
Palabras clave: Medios digitales, comunicación alternativa, participación.
Abstract: The main objective of this paper is to identify the characteristics of production, organization and management of alternative communication among six cases of study about the Mexican context: EnREDadas; Hij@s de la tierra; Somos el Medio; Abejas de Acteal; Radio Zapote y RompeViento. Each of them, made up of young people from different contexts and with very different fields of interests. The methodology used was qualitative and three information collection instruments were used: 1) qualitative content analysis; 2) semi-structured interviews in depth; and, 3) internal and external participant observation. Through an analysis by categories, the main findings of this work redefine basic categories of alternative communication, from their exercise in digital environments: interaction, participation, horizontal communication, counter-hegemonic message and praxis of social transformation. This contribution allows us to observe the changes and continuities of the exercise of alternative communication media in a context of multiple uncertainties in digital environments.
Keywords: Digital media, alternative communication, participation.
Introducción
En este trabajo se presentan los hallazgos de la tesis de doctorado “La comunicación alternativa en la era digital. Procesos, prácticas y actores en el contexto de los jóvenes mexicanos”. De manera específica se identifican las características de la producción, organización y gestión de la comunicación alternativa entre seis casos de estudio del contexto mexicano: Las EnREDadas; Hij@s de la tierra; Somos el Medio; las abejas de Acteal; Radio Zapote y RompeViento. Cada uno de ellos está integrado por jóvenes de contextos diferentes y con ámbitos de intereses muy diversos.
La metodología empleada fue de corte cualitativo y se emplearon tres instrumentos de recolección de información: 1) análisis de contenido cualitativo; 2) entrevistas semi-estructuradas en profundidad; y, 3) la observación participante interna y externa.
A través de un análisis por categorías, los principales hallazgos que plantea este trabajo giran en torno a la redefinición de algunas de las categorías básicas de la comunicación alternativa, a partir de su ejercicio en los entornos digitales: la interacción, participación, comunicación horizontal, mensaje contrahegemónico y praxis de transformación social. Asimismo, se presenta una reinterpretación del fenómeno desde tres niveles de organización de estos grupos de comunicación alternativa digital, que fueron identificados en el trabajo empírico: los grupos desestructurados, estables y consolidados. En su conjunto, esta aportación permite ver los cambios y continuidades del ejercicio de los medios de comunicación alternativa en un contexto de múltiples incertidumbres en los entornos digitales.
Por lo anterior, este trabajo se estructura en tres apartados. En primer lugar, la discusión teórico-conceptual que permite aterrizar el concepto de Comunicación Alternativa, tanto desde sus referentes fundantes como en el actual contexto digital; en segundo lugar, se encuentra la estrategia metodológica empleada para el trabajo empírico y, por último, lo hallazgos encontrados en el trabajo de campo.
En su conjunto, este trabajo permite identificar que las prácticas de comunicación alternativa continúan vigentes en un contexto digital y que su abordaje actual requiere mirar una multiplicidad de elementos para comprender sus detonantes de acción y participación.
Aproximación conceptual
Para precisar y esclarecer conceptualmente a qué hace referencia la Comunicación Alternativa, se emplearon como referentes centrales algunos autores de la teoría crítica latinoamericana; en específico los trabajos de Antonio Pasquali (1967, 1972), Luis Ramiro Beltrán (1970, 1976, 2008 [1974]) y Juan Díaz-Bordenave (1978, 1987). Otros referentes significativos provienen del campo de la educación, en específico, la pedagogía de la liberación de Paulo Freire (1972, 1979), así como los trabajos de Mario Kaplún (1989) sobre comunicación educativa. Por otra parte, también se retoman las críticas a la estructura transnacional de información y comunicación de Máximo Simpson (1981), Fernando Reyes-Matta (1984, 1989) y Oswaldo Capriles (1989).
Las primeras publicaciones específicas respecto a la comunicación alternativa se ubican a mediados de la década de 1970, seguidas de profundizaciones posteriores, como fueron algunos escritos de Margarita Graziano desde Venezuela (1980), así como los trabajos de reflexión teórica y sistematización de experiencias de Máximo Simpson (1981) y Fernando Reyes-Matta (1982) en México. En Europa destacó el trabajo de José Vidal Beneyto (1979), así como el de Armand Mattelart y Jean-Marie Piemme (1981), ambos enfocados en una televisión alternativa. En Estados Unidos también existe una compilación de casos de la región de Norte América realizada por David Armstrong (1981). Sin embargo, las referencias centrales en este trabajo se describen a América Latina, ya que el sur del continente tiene particularidades por nuestras condiciones históricas internas. Al articular este marco histórico-conceptual pretendo recuperar las aportaciones de la teoría crítica latinoamericana y replantear su vigencia en el actual contexto de la era digital.
Los dos principales autores que se emplean reiteradamente para definir la comunicación alternativa son Margarita Graziano (1980) y Máximo Simpson (1981). Aunque de contextos diferentes (Venezuela en el primer caso, así como Argentina y México en el segundo), ambos autores propusieron un planteamiento con muchos puntos en común hacia principios de la década de 1980. En sus textos sugirieron que se denominaran alternativas “aquellas relaciones dialógicas de transmisión de imágenes y signos que estén insertas en una praxis transformadora de la estructura social, en tanto totalidad” (Graziano, 1980, p. 6; Simpson, 1981, p. 35).
Para comprender esta primera y multicitada definición, es necesario resaltar en primer lugar la centralidad del papel de la comunicación para el establecimiento de la estructuración social, empleando el pensamiento crítico marxista como encuadre de análisis primordial. Ambos autores desarrollaron trabajos en torno a la democratización de las comunicaciones en América Latina, planteamientos a favor de las políticas nacionales en este campo, así como diversas publicaciones respecto a las estructuras de propiedad del sistema de medios.
En el caso específico de Margarita Graziano (1980), su trabajo enfatizó el plano de la estructura del aparato mediático, en términos de propiedad, control y contenidos, por lo que para ella resultó central aproximarse a la comunicación alternativa a través de las políticas nacionales de comunicación. El artículo en el que esta autora desarrolló su propuesta conceptual está estructurado de tal manera que delimita la especificidad de lo alternativo en medio de otros términos relacionados:
Se pueden encontrar usos indistintos de expresiones como “comunicación horizontal”, “uso alternativo de medios”, “comunicación participativa” y “comunicación alternativa”. Todas parten de la inclusión del término “comunicación”, que implica una relación dialógica distinta a la óptica verticalista de las relaciones unidireccionales […]. Hay un intento por establecer relaciones con el receptor que apuntaban al nivel de una comunicación de retorno para la “evaluación” del programa. Subyace en ellos, con mayor o menor grado de explicitud, una crítica al sistema de medios imperante. Crítica a la verticalidad de sus emisiones, a la imposibilidad de un camino de retorno (p. 2).
De acuerdo con su análisis, los términos comunicación participativa y horizontal refieren específicamente a un cambio en el papel de los emisores y receptores. No obstante, su alcance queda limitado debido a que no engloban una producción de mensajes distintos al sistema de medios masivos comerciales y tales conceptos tampoco diferencian la noción de participación del simple acceso a las tecnologías. La comunicación alternativa, para Graziano (1980), se establece en el plano de la comunicación de retorno, cuya práctica es la que subvierte el carácter vertical del sistema de medios. Además, la horizontalidad y la participación hacen referencia a las relaciones que rigen la transmisión de sentido, por lo que, en lugar de ser una comunicación de legitimación y mantenimiento del sistema, hace referencia a una práctica que subvierte la condición actual de explotación en favor de la transformación de la estructura social.
El planteamiento de Máximo Simpson (1981), por otra parte, coincidió con la mayoría de los puntos mencionados por Graziano (1980), aunque sistematizó con mayor profundidad dos de las principales áreas que contextualizaron estas prácticas. Además, tipificó niveles, límites y posibilidades que lo alternativo tuvo en el contexto histórico de 1970, ya que señaló la incidencia del monopolio en la naturaleza de la comunicación recibida (de manera unidireccional), la información generada (desde un encuadre acorde con los grupos que controlaran la propiedad del medio) y la estructura del medio alternativo (masivos o locales, de resistencia o cambio).
Otra de las aportaciones significativas de Simpson (1981) fue también la vinculación del papel de los medios de comunicación con las relaciones de poder, con lo cual abordó una de las principales discusiones sobre este tema: la configuración de la perspectiva del dominador y el dominado. En uno de sus textos mencionó lo siguiente:
Parecería claro que el discurso autoritario surge siempre desde posiciones de poder: posiciones políticas y económicas, con su correlato ideológico, por parte de los adictos al status quo […], no obstante, se trata de posiciones de poder relativo, sobre los receptores de los mensajes, para configurar un universo temático, para jerarquizar los temas dentro de ese universo, para dictar el discurso de las cúpulas, sea en nombre del orden imperante (socialista o capitalista) o en nombre del cambio social (p. 115).
Lo alternativo de la comunicación, por lo tanto, radicó para este autor en reflexionar respecto a las dinámicas de las relaciones de poder. Para derivar en el cambio esperado, un primer paso fue revertir las posiciones de la dominación que se hacían explícitas en el proceso de comunicación (emisor unidireccional ante una masa de receptores pasivos), ya que al eliminar tales posiciones era posible transformar posteriormente las relaciones de poder en otros ámbitos.
Para Simpson (1981) el surgimiento de un medio alternativo se comprende en contextos que requieren “concepciones diferentes u opuestas a las que se difunden en los medios dominantes”, pero cuya actividad trasciende los límites informativos y se aboca a “modificar en algún sentido la realidad, aunque en tal propósito se encuentre con los límites que el propio contexto le impone” (p. 115). Esto significa que la reflexión que se suscita al cambiar la estructura de dominación en el proceso de comunicación da la pauta para reflexiones más amplias, que generen la concientización de quienes participan en estos ejercicios.
En relación con la propiedad y control de los medios de comunicación, para Simpson (1981) fue relevante especificar la centralidad de los contenidos que se derivan de esta condición. De acuerdo con sus escritos “sin discurso alternativo no hay medio alternativo” (Simpson, 1981, p. 121). Para este autor, la dimensión discursiva de la comunicación alternativa (aunque no es completamente la responsable del cambio social) constituye el elemento central para identificar que existen sectores privilegiados que detentan el poder político y económico. Por otra parte, su labor de denuncia se complementa con el acceso a una pluralidad de voces, lo cual permite identificar colectivamente estrategias de cambio y lograr la organización para alcanzar tal meta.
Los amplios sectores populares difícilmente se vieron representados en los espacios de los medios hegemónicos por la falta de acceso y esta fue la primera condición que se buscó revertir desde las políticas nacionales de comunicación. Esto ayuda a comprender que el aspecto discursivo sea un referente clave para la comunicación alternativa, y que se relacionara estrechamente con la perspectiva de quien sostiene el control de los medios de comunicación (política y también económicamente).
A partir de estos dos abordajes es posible identificar que las formas simbólicas que circulan a través de la comunicación alternativa se relacionan con las dinámicas de legitimación del poder en un proceso complejo. La comunicación alternativa construye su postura como opción frente a los medios hegemónicos a través de una dimensión cultural.
Otro aspecto clave es que la comunicación alternativa tiene una incidencia sustantiva en el complejo entramado simbólico, ya que se constituye en un espacio de disputa de las relaciones de poder, por ello, estas prácticas de oposición o resistencia brindan una diversificación de perspectivas analíticas a través de su contenido contrahegemónico. Asimismo, en cuanto facilitadoras de la interacción, el diálogo y la participación, son susceptibles de generar praxis transformadoras a través de la concientización crítica.
En la actual era digital, abordar los planteamientos fundantes de la comunicación alternativa representa una complejidad creciente debido a los múltiples ámbitos de transformación que confluyen, ya que no sólo las tecnologías digitales moldean este cambio. De acuerdo con los planteamientos de Delia Crovi (2004) existe un movimiento constante y una interdependencia entre los siguientes cuatro escenarios:
La comunicación alternativa a partir del siglo XXI tiene una estrecha relación con el contexto de la convergencia tecnológica a partir de dos tendencias interconectadas. Por una parte, en el ámbito de las industrias convergentes, las políticas públicas relativas a los medios de comunicación se han orientado a incrementar la competitividad, alentar fusiones, inversiones externas, alianzas y privatizaciones para operar acordes al modelo actual, pero aún no se ha logrado garantizar su función de servicio público. Por otra parte, con la expansión de servicios de comunicación e interconexión global, se están generando mayores oportunidades para que una diversidad de actores emplee los canales digitales con fines de protesta, organización colectiva y reflexión crítica.
En la era digital, la producción de contenidos alternativos es una dinámica que está generando una pluralidad de perspectivas y contenidos diferentes mediante Internet. Su función central es ampliar la diversidad, así como expresar voces disidentes de la información que se difunde bajo el encuadre de los grupos dominantes. Asimismo, tiene como finalidad buscar la interacción a través de la participación, gracias a las herramientas de intercambio que facilitan las tecnologías digitales. Estas experiencias replantean la función de los medios de comunicación tradicionales, ya que colocan a los usuarios de los medios como los actores que deciden qué se transmite y de qué forma, con lo cual visibilizan el conflicto respecto a la función social de la industria audiovisual, la cual puede ser comercial y de entretenimiento, pero no debería reducirse únicamente a eso.
La segunda tendencia que se desprende de este proceso de cambio se refiere a las potencialidades que brindan las tecnologías digitales como herramientas para la acción colectiva en el marco de un movimiento social. El trabajo en red que es favorecido por la convergencia tecnológica permite articular a personas distintas pero que se relacionan en proyectos conjuntos. En este contexto de globalización, la aparente libertad, interconexión, desterritorialización y facilidades para la producción de una diversidad de formatos de comunicación, se generan mayores oportunidades para expresarse, organizarse y confluir en torno a temas comunes (Crovi, 2016).
El achicamiento del papel del Estado en este contexto neoliberal es uno de los elementos que permiten comprender que sea ahora la ciudadanía, así como la sociedad civil organizada (y no organizada), quienes reaccionen ante el desajuste estructural de este modelo económico. Ante la tendencia monopólica anteriormente descrita, las herramientas comunicativas de Internet propician nuevas oportunidades de incidencia, agendas y perspectivas analíticas, al margen de los medios de comunicación tradicionales.
Por lo tanto, los procesos de comunicación alternativa en esta era digital combinan formas de acción y organización para alcanzar sus objetivos (que son diferentes a los demás escenarios históricos), debido a la amplitud globalizada e interconexión de las tecnologías digitales. Vistas desde la acción política, estas experiencias continúan siendo controvertidas, ya que, por una parte, reconocen que estamos en una era con mayores potencialidades y herramientas para la participación (Pisani y Piotet, 2009; Prado, 2011; Sergio-Álvarez, 2011; Candón, 2013; García-Galera y Del Hoyo, 2013). No obstante, se trata de acciones de intervención a pequeña escala (Bimber, 1998, 2000) que están generando una transformación cultural de mayor envergadura.
En este trabajo se desarrolla un aterrizaje concreto a estos planteamientos a través de un análisis empírico de medios digitales de comunicación alternativa en el contexto mexicano. Veremos cómo se desarrollan determinados procesos, prácticas y las características de sus actores, pero también cómo subyacen los planteamiento fundantes de Graziano (1980) y Simpson (1981) en cuanto a las implicaciones de la estructura del aparato mediático, los procesos de participación, horizontalidad, praxis transformadora y contenidos contrahegemónicos, como elementos sustantivos de estas prácticas alternativas.
Ruta metodológica
El interés central de la tesis de la cual se desprende este trabajo fue la comprensión profunda de los elementos que interaccionan en el dinámico y complejo proceso comunicativo; asimismo, la interpretación que realizan los actores sociales de esta comunicación alternativa y los motivantes para participar en estas prácticas. En cada una de estas dimensiones se seleccionaron diversas técnicas de recogida de datos y efectuaron definiciones de categorías de observación más específicas, conforme fueron integrándose estos resultados. El análisis abarcó puntualmente los siguientes aspectos:
Como es posible ver, para lograr la articulación de estos tres niveles se utilizaron diversas técnicas de recogida de datos. Las técnicas de observación permitieron recoger elementos de la realidad empírica. La primera de ellas fue el análisis de contenido cualitativo de los mensajes publicados en las redes sociales Facebook y Twitter (Krippendorff, 1990), en segundo lugar se llevaron a cabo entrevistas semi estructuradas en profundidad (Taylor y Bogdan, 1987), así como la observación participante directa e indirecta (Bonilla-Castro y Rodríguez, 2005), para lo cual acompañé a los medios estudiados en diversas actividades públicas y privadas.
En cuanto al análisis de contenido, el proceso más idóneo para trabajar los mensajes digitales fue analizar de manera cualitativa las publicaciones. Para ello empleé la propuesta de Klaus Krippendorff (1990, p. 28), quien sostiene que el rigor del método no depende de que la indagación sea estrictamente cuantitativa, sino de explicitar ciertas condiciones que propicien inferencias válidas. La aplicación cualitativa de esta herramienta consiste en un procedimiento inductivo que tiene como finalidad realizar un análisis de categorías emergentes en los textos (p. 32). La muestra con la que trabajé constó de 295 publicaciones difundidas del 22 al 28 de noviembre de 2015 en las redes sociales Facebook y Twitter de los seis casos de estudio.
Por otra parte, las entrevistas en profundidad constituyen una técnica de recolección de información cualitativa que se caracteriza por el diálogo entre el investigador y un sujeto informante clave, que a través de preguntas y respuestas permite la construcción conjunta de significados respecto a un tema (Reichardt y Cook, 1982). En este caso, se llevaron a cabo diez entrevistas (individuales y grupales) con la participación de 21 personas. Los principales resultados permitieron identificar, fundamentalmente, las percepciones que emergen directamente de quienes están produciendo la comunicación alternativa y ahondar en aquellas características que tienen estos actores, la forma en que se estructuran y evalúan su labor hacia dentro del medio, así como lo que sucede hacia afuera del mismo.
Por último, también se llevó a cabo la observación, que es un proceso de recopilación de datos que consiste en registrar de manera directa hechos y realidades presentes, así como a los actores sociales en el contexto donde desarrollan regularmente sus actividades (Corbetta, 2007). Para su aplicación se generó una guía de observación centrada en la producción de la comunicación alternativa digital, cuyo objetivo fue dar cuenta de las dinámicas que se generan por y a través de la producción de la misma y del vínculo de las actividades fuera de línea con las que ocurren dentro de las redes digitales.
Para llevarla a cabo, posterior al proceso de entrevistas se generó un proceso de acompañamiento con todos los medios digitales seleccionados para este análisis:
EnREDadas, que produce contenidos en torno al feminismo.1
Hij@s de la Tierra, abocados a temáticas socio ambientales desde una perspectiva anti-capitalista.2
Somos el medio, grupo estudiantil que surgió en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, vinculado a movimientos sociales.3
Las Abejas de Acteal, que tienen una perspectiva de derechos humanos de los pueblos indígenas.4
Radio Zapote, una radio digital de frecuencia libre adscrita a la Escuela Nacional de Antropología e Historia, que también se vincula con movimientos sociales, campesinos, universitarios y de resistencias anticapitalistas.5
RompeViento, una televisión por Internet que se relaciona con colectivos de defensa de derechos humanos, construcción de la paz, resistencia activa y pensamiento crítico.6
Estos seis casos de estudio, a pesar de tratar temáticas diferentes y ser gestionados por jóvenes de contextos variados, tienen la característica unificadora de cumplir con los parámetros que se presenta como núcleos teóricos de la comunicación alternativa: un medio de comunicación que propicia participación de sus usuarios, interacción en diversos niveles, horizontalidad en las relaciones de poder que orientan la producción de contenidos, vocación de transformación social a través de su comunicación y mensajes contrahegemónicos.
La comunicación alternativa digital en el contexto mexicano: principales hallazgos
Los siguientes resultados se presentan en función de los tres niveles de análisis que se establecieron como delimitación del objeto de estudio: 1) los actores que llevan a cabo los medios digitales de comunicación alternativa; 2) los mensajes que generan en las redes sociales digitales; y, 3) sus procesos de organización y gestión interna. A partir de estos elementos concretos se desarrollan los principales hallazgos identificados.
Actores
Una de las características centrales de los jóvenes entrevistados su condición de participantes activos de un medio de comunicación, que en la mayoría de los casos adquiere matices de militancia activista. Entre estos jóvenes, un elemento clave que explica también su participación es el de la juventud alargada. La mayoría de los participantes no cuentan con un empleo estable, son estudiantes o se dedican a actividades tipo free lance, lo cual incide en retardar su independencia económica y el ingreso a la vida de responsabilidades del adulto. La flexibilidad laboral y su consiguiente elasticidad de horario les dan mayores oportunidades de comprometerse con estas actividades que disfrutan, aunque no les remuneran.
La disponibilidad de tiempo libre y la flexibilidad de horarios que les proporciona un empleo informal es una constante identificada en la mayoría de los jóvenes que participan en estos medios de comunicación alternativa y que, sin duda, también es una característica del mercado laboral para esta generación. Al hablar sobre el tema, algunos jóvenes evadían reconocer su condición de desempleo. Un joven recién egresado de la universidad refirió: “la paso muy mal; sí, soy fotógrafo y productor audiovisual y ahorita tengo chambas… pero a veces pierdo como ritmo y vivo con muy poco dinero” (Eduardo, 23 años, RompeViento). Otros en cambio, manifestaron estar cómodos, aunque les implicara una continua incertidumbre respecto sus ingresos ya que les gratificaba más “poder hacer lo que me gusta” y exaltar su vocación, “yo quiero trabajar de eso”. Por ejemplo:
Los que estamos aquí, también tenemos que compensar la balanza, de sacar los gastos y demás pues es de freelancearle (sic) un poquito aquí, freelancearle (sic) un poquito allá, que ve y tomate unas fotos de una boda, o tomate fotos de equis cosa, es buscarle (Eduardo, 26 años, Somos el Medio).
Los principales detonantes de la participación de estos jóvenes en los medios digitales que conforman los casos de estudio, se refieren a la satisfacción que les proporciona esta actividad. Algunos comentarios al respecto mencionan que: “lo hacemos y lo hacemos porque nos gusta” (Nayeli, 32 años, En REDadas); “porque en esta vida hay que buscar para qué es bueno uno” (Arturo, 28 años, Hij@s de la Tierra); “era como una inquietud y canalizar mi energía y hacer lo que a mí me interesaba” (Paulina, 22 años, Hij@s de la Tierra); “yo ya tenía muchas ganas de por sí de hacer un medio autogestivo” (Mario, 35 años, Somos el Medio). La conjunción de temáticas afines a sus intereses, acordes con su perfil profesional o relacionados a sus áreas de especialización, aunado a la motivación intrínseca que conlleva el reconocimiento de la iniciativa personal, la solidaridad del trabajo en equipo o sentir que aportan al cambio social, generan uno de los detonantes más relevantes para estos jóvenes: disfrutar lo que hacen y trabajar en lo que les gusta.
Otro aspecto que destaca como elemento detonante de la participación en estas experiencias es que la condición juvenil, relacionada con el rechazo a las normas, valores o cánones existentes, ya que existe la convicción de estar construyendo alternativas, subvertir el orden establecido y mantener una posición que califican de rebelde.
Las crisis económicas, políticas y socioculturales que atraviesan los jóvenes mexicanos, de todos los contextos, provocan la continua búsqueda de espacios que den cabida a sus expresiones, intereses y luchas. La falta de apertura de las instituciones establecidas para atender esta multiplicidad de perfiles juveniles, con sus temáticas e intenciones de incidencia social, son clave para comprender que la comunicación alternativa emerge como una respuesta a esta falta de espacios y mecanismos para darles oportunidad de expresión. Al mismo tiempo, implicarse en estos medios refuerza un sentido de responsabilidad social y satisfacción personal. Arturo dijo al respecto: “empezamos a decir ‘creo que eso falta en México’, una plataforma en donde cualquiera pueda lograr un poco de sus potenciales individuales” (28 años, Hij@s de la Tierra).
Existe también otro tipo de reacción, que es más bien una respuesta ante los limitados espacios para estar presentes o hacer visibles sus intereses en los medios de comunicación hegemónicos en México. Desde la perspectiva de los actores sociales, el limitado campo de participación en los medios masivos comerciales que dominan el panorama mediático, hace que el uso de las herramientas digitales sea la opción más viable para suplir la falta de oportunidades en los espacios convencionales.
(…) un día me desesperé porque veía las notas que salían y veía que la información no salía, entonces dije que ya, que ya estaba bien y decidí un día sentarme en frente de la computadora; estuve una semana sentado frente a la computadora hasta que logré descifrar infinidad de cosas y montamos un sitio. Invitamos a gente que estaba participando en ese momento a que escribieran, pero no eran periodistas, era gente que estaba ahí, desde maestros que participaban y en realidad lo primero que empezamos a cubrir fue lo de la huelga de la UACM (Mario, 35 años, Somos el Medio).
José Antonio, de las Abejas de Acteal, refirió un comentario similar: “Nos cansamos de que los medios masivos de comunicación sólo sirven a los intereses del Estado y al sistema capitalista” (16 años). En la experiencia de este mismo joven, la radio Almantal Yu’un Lekilal proporciona exactamente lo que los demás medios del estado de Chiapas no le brindan a su comunidad: “queremos explicar que en nuestra cultura tzotzil no estamos acostumbrados a la lectura y la escritura, sino que los conocimientos y las sabidurías de nuestros ancestros se han heredado por la oralidad”, por lo tanto, generaron la radio en su lengua “con la finalidad de estar bien informados, para saber qué pasos y qué palabras tenemos que dar”.
Este tipo de respuesta es también un intento claro de cambiar lo que les parece desacertado de los medios hegemónicos, pero ante la imposibilidad de ser escuchados por tales instituciones y, sobre todo, ante la clara conciencia que estas se manejan como empresas y corporaciones, crean estos otros espacios alternos. Para ellos es una forma de participar, proponiendo modelos diferentes a la dinámica monopólica de los medios de comunicación en México, aunque reconocen que sus esfuerzos pocas veces son tomados en cuenta. Los jóvenes entrevistados concuerdan en que muchas veces su alcance social como medio de comunicación digital es menor que el de los medios hegemónicos, pero en lo personal se sienten más satisfechos porque es una labor más congruente con ellos mismos.
Para la generalidad de los entrevistados ser parte de los procesos de comunicación alternativa apela a una nueva sensibilidad social, enmarcada por una reacción ante la injusticia, la devastación ecológica, la discriminación y el sufrimiento. La participación, es decir, el ser parte de estos medios, se naturaliza por constituir una aportación de cambio ante este panorama, aunque su intención, formas y compromisos toman variadas expresiones.
Por último, otro aspecto que cabe destacar es que entre ninguno de los casos estudiados figuró la idea de luchar para transformar a los medios hegemónicos instituidos. En este contexto neoliberal, se ha vuelto improbable para ellos regresar al ideal de las Políticas Nacionales de Comunicación. Por lo tanto, su participación en estos medios alternativos no es para ejercer un contrapeso que permita revertir el monopolio comunicativo en México o generar una política pública que favorezca la comunicación alternativa. Por el momento, las acciones que proponen son para diversificar, complementar y transmitir la información que para ellos es significativa. Para estos jóvenes la principal transformación que se está generando radica en la cultura digital de sus usuarios, quienes ahora tienen la posibilidad de acudir a los entornos digitales para buscar información crítica o desmentir las versiones oficiales.
A pesar de reconocer sus limitaciones (como es el acceso a las tecnologías digitales) la falta de preparación de la sociedad, los monopolios de comunicación en México o la desconfianza hacia las instituciones, participar en estas experiencias es un ejercicio de expresión para estos jóvenes, cuyas inquietudes también pretenden la transformación social.
La comprensión de las causas que detonan la participación en la comunicación alternativa es un verdadero reto, ya que involucra la perspectiva de elementos psicológicos, sus historias de vida, capital cultural y social, e incluso la incidencia del mismo campo educativo. En los resultados de la Figura 1 es posible identificar este rico entramado de elementos que inciden en el involucramiento de un joven en estas experiencias.

En su conjunto, los hallazgos permiten comprender que, sin el compromiso que surge de su vinculación, no sería posible generar las prácticas de comunicación aquí expuestas. Asimismo, sin estos elementos racionales, emocionales o de satisfacción personal que refuerzan o dan sustento a la participación, sería improbable conectar la energía social que se requiere para echar a andar de manera sostenida estas actividades de comunicación alternativa en los entornos digitales.
Mensajes contrahegemónicos
En primer lugar, una de las conclusiones que proporcionó este análisis fue confirmar que las estructuras de los medios de comunicación alternativos digitales tienen una significativa incidencia en el tipo de información que producen. Para ello, se identificaron tres niveles en desarrollo en su estructura organizativa:
RompeViento y Radio Zapote (consolidados), así como Somos el Medio (estable) fueron los medios con mayor volumen y diversidad de contenidos en sus redes digitales, registrando en promedio 30 publicaciones diarias. Esta dinámica de producción continua de información implica una organización interna en cuanto a distribución de tareas y estrategias de circulación de estos contenidos en los entornos digitales. Entre estos mismos también destacó que la mayoría de las publicaciones ofrece contenidos visuales y audiovisuales, aunque también prevalece la página web, cuyo fin es vincular información de esa página con otras afines. Los anteriores medios también generan información propia, ya que pocas veces remiten a otras fuentes.
Los demás medios presentan una frecuencia de publicación de contenidos más bien irregular y coyuntural. En el caos de EnREDadas e Hij@s de la Tierra (ambos desestructurados) los contenidos que difunden surgen ante noticias afines a sus intereses y su frecuencia promedio es de dos publicaciones diarias. Aunque los contenidos que publican son preponderantemente visuales y audiovisuales, remiten en su mayoría a fuentes externas a los mismos. En el caso de EnREDadas, porque circulan información relevante que proviene de otras organizaciones, convocatorias a eventos o noticias que son interpretados desde la perspectiva feminista y en cuanto a Hij@s de la Tierra, porque su función de “almacenar la memoria y documentar conflictos” se relaciona con las noticias que se generan en el acontecer cotidiano sobre temas socioambientales.
Las Abejas de Acteal (estable) es un medio aún más particular en cuanto a las características y frecuencia de sus publicaciones. El promedio semanal de sus mensajes fue de menos de una publicación y se debió a que semanas previas y el primer día de análisis (22 de noviembre) generaron una serie constante de publicaciones en torno a la conmemoración mensual de la masacre de indígenas ocurrida en ese lugar, pero los seis días restantes de registro, ya sin necesidad de continuar difundiendo posicionamientos o invitaciones a actividades, no se registraron más mensajes. Las Abejas generan en su mayoría contenidos audiovisuales y de imágenes para sus redes digitales, pero a diferencia de los anteriores, todo lo que publican es propio y está firmado por la mesa directiva (en el caso de denuncias de hostigamiento y posicionamientos) o por los jóvenes del área de comunicación (invitaciones a actividades de la sociedad civil, memorias de la masacre). Este medio tiene como contexto principal un área rural de pobreza extrema de Chiapas, pero en cuanto a la apropiación de estos espacios para difundir sus contenidos, comparten las tendencias de los medios de la Ciudad de México, que valoran más ventajas en el acceso a las tecnologías digitales.
Un segundo punto relevante que emergió en este análisis de contenido cualitativo fueron las temáticas que abordaron los casos de estudio en estos espacios digitales. Como expuse al inicio, cada medio presentaba una línea temática muy particular según los intereses de sus integrantes, sin embargo, los resultados muestran que existe una pluralidad de temas que se interrelacionan y confluyen, sobre todo aquellos que tienen que ver con denunciar hechos de violencia o injusticia, o los grandes temas del momento.
De manera general, otro hallazgo significativo fue que mientras más consolidada estuviera la estructura interna los medios, también presentaron mayor capacidad de abarcar múltiples temas y desplegar esfuerzos para un análisis contextualizado de esta diversidad nacional, pero también global. El único medio que contrasta en este sentido fue Las Abejas de Acteal (estable), que se abocó a producir la información de su coyuntura local, desarrollando publicaciones en torno a la conmemoración de masacre: señalar acciones ilegales de partidos políticos en su comunidad; denunciar la construcción de megaproyectos en Chiapas; pronunciamientos de solidaridad con otros pueblos; posicionamientos de la mesa directiva y diversas actividades de la sociedad civil.
Como es posible observar, algunos mensajes pretendieron exclusivamente visibilizar los acontecimientos de orden local (como en el caso de Las Abejas de Acteal). No obstante, los demás medios operaron en función de algunas temáticas más amplias, las cuales coinciden con una visión de crítica gubernamental, al modelo de desarrollo y a la violencia en general. Los vasos comunicantes de los contenidos de estas agendas alternativas fueron los grandes temas del momento, los cuales se reinterpretaron desde varios marcos de análisis.
Un tercer resultado de este análisis de contenido cualitativo fue la construcción simbólica de la contrahegemonía, presente de diversas formas en casi todas las publicaciones de los casos de estudio. Para construir esta categoría identifiqué los principales actores que desarrollaban figuras de oposición, denuncia o rechazo en el contenido del mensaje, con la finalidad de reconocer su papel como actores que detentan algún tipo de poder hegemónico y posteriormente vincular estos resultados con la función social de esos mensajes.
Los hallazgos muestran que los principales actores en torno a los que se construyen mensajes contrahegemónicos son los siguientes:
El sistema de gobierno es el actor hegemónico más ampliamente difundido, relacionado con una figura en ocasiones abstracta, como el Estado en general, y en otras con el nombre del presidente, de gobernadores o funcionarios. Se relaciona con el poder, la corrupción y violencia que reprime, chantajea, miente y está impune.
La Policía está frecuentemente relacionada con la figura del agresor que controla, reprime, acosa, es arbitrario e injusto.
El modelo de producción capitalista es identificado con una figura que trae muerte, injusticias, devastación, depredación y hurtos.
El sistema machista, que justifica feminicidios y la violencia de género.
Fue recurrente el empleo discursivo de pares antitéticos, los cuales cumplen la finalidad de tomar posición frente a otro actor. La posición contrahegemónica se desarrolla a través de identificar un actor, situación o idea asociada a lo que causa la violencia, el mal o la injusticia, interpretar y reflexionar en torno a tales elementos de agravio social y unirse para hacer frente o resistir al que ejerce tales acciones. Este tercer elemento de responder o resistir se desarrolla a través de la movilización o el llamado a las acciones colectivas. A pesar de que los medios analizados responden a temáticas muy diferentes, en todos ellos fue posible identificar este elemento de contrahegemonía. Asimismo, coincidieron en una oposición a figuras verticales, autoritarias, de poder, que generan intimidación, violencia, terror o que sus intereses se identifican como contrarios a los de la comunidad local.
Organización y gestión
Los medios de comunicación hegemónicos en México son descritos por los jóvenes entrevistados como cerrados, alineados a intereses económicos y políticos, centrados en el entretenimiento y con una fuerte tendencia a la distorsión informativa. Para ellos, los medios de comunicación alternativa digital constituyen una forma distinta de hacer las cosas que en cierto sentido evoca el ideal de medios de comunicación que les gustaría que se desarrollara en el contexto mexicano.
En cuanto a participar en la elaboración de contenidos y en el debate público mediático, los jóvenes entrevistados ven con claridad que se trata de un derecho fundamental y básico para el ser humano, que impulsa la democratización de su sociedad y brinda resultados positivos en términos de concientización política. Las entrevistas en profundidad realizadas permitieron corroborar que la manera como conciben la participación es básica para promover o no experiencias de este tipo.
En primer lugar, los medios digitales de comunicación alternativa analizados se presentan como espacios abiertos, plurales y flexibles que invitan de manera recurrente a la cooperación para la construcción conjunta de la información entre su comunidad de seguidores. Todas las personas que interactúan en el medio digital son legitimadas como parte de las expresiones que busca recoger el sitio. De acuerdo con sus testimonios, en múltiples ocasiones esta apertura trae consigo que las voces que se hacen oír en sus redes digitales son para cuestionar, insultar o buscan deslegitimar su esfuerzo, sin embargo, tienen en claro que esto es parte de la dinámica que existe en Internet y no por ello cierran sus espacios o imponen una postura.
En cuanto a los actores a los que dan voz a través de estos medios, en sus contenidos, destaca una actitud semejante. El planteamiento común que se identificó fue que mientras más personas tuvieran oportunidad de expresarse, con posturas diferentes y con argumentaciones diversas, es posible incentivar la participación de muchas más personas a través de la reflexión conjunta, el diálogo y la argumentación.
A diferencia de los medios masivos, en estos espacios alternativos digitales todas las voces son consideras válidas y susceptibles de visibilizarse. No se busca al actor que tenga más relevancia o a quien esté autorizado para hablar, por el contrario, reivindican el conocimiento popular, la perspectiva de quienes son partícipes de los hechos y de los actores que no se ven representados en los medios hegemónicos. La siguiente cita hace referencia a uno de los casos de estudio, en el cual fue central este proceso de validación de la voz de las mujeres:
(…) todas esas cosas queríamos decirlas y pensábamos que estaría bien que nosotras buscáramos el espacio y eso también tiene que ver con un proceso de lo que estudios de género se llama proceso de empoderamiento, de sentir que nosotras tenemos la posibilidad de decir cosas que son importantes y que eso en sí mismo ya es trascendental para nosotras (Teresa, 33 años, EnREDadas).
La participación en el proceso de producción de la comunicación es núcleo de síntesis de fenómenos sociales que pueden tomar diversas vertientes. El empoderamiento, es decir, la construcción de capacidades para transformar las relaciones desiguales de poder, implica un cambio cualitativo del esquema de receptor pasivo, propio de los medios masivos. Al tener la oportunidad de comentar, criticar, interpretar y construir contenidos desde una perspectiva reflexiva propia, los medios de comunicación alternativa digital analizados en estos casos de estudio propician una vinculación que rebasa los fines meramente informativos.
Otro aspecto que deriva de la apertura a la participación es que jóvenes con perspectivas e intereses similares a las difundidas pueden integrarse y formar parte del medio. En este sentido, las redes sociales digitales fungen como herramientas para la vinculación. Los siguientes tres testimonios, de cómo diversos jóvenes iniciaron su participación en los medios alternativos digitales, tienen esta característica común:
[…] mi necesidad de compartir con otras personas mis malestares con relación a una educación tradicional en términos de género que he tenido toda la vida, caídas de veinte para que el mundo se diera cuenta. Tiene también qué ver con un proceso de autovalidación de mí misma, de decir estoy aprendiendo cosas de mí misma que las quiero desechar y otras que reaprender, eso decirlo en voz alta es equivalente a escribirlo, creando ideas que puedan ya transcender para proceder de la palabra a la acción (Raquel, 35 años, EnREDadas).
Los medios de comunicación alternativa digital también son un espacio para aquellos que desconfían de las instituciones de participación tradicionales, ya que en el contexto mexicano se encuentran profundamente desacreditadas (partidos políticos e instancias gubernamentales). Este tipo de propuestas de intervención las perciben como legítimas y de gran relevancia cívica.
Un último aspecto que destaca de la forma en la que conciben la participación es que para llevarse a cabo se requiere un involucramiento empático, es decir, para tomar parte de cualquier actividad existe un plano de escucha, confianza, interés y conocimiento que facilita la horizontalidad en la comunicación y la creación de estructuras particulares de colaboración al interior del medio y entre su comunidad de usuarios. Estos valores son los que propician los esquemas participativos en estas experiencias.

Ahora bien, respecto a las estructuras organizativas de los medios (desestructurados, estables y consolidados) se identificó que mientras más estables fueran los roles de producción de la comunicación, los esquemas de participación toman formas y canales más claros. Esto quiere decir que en los medios consolidados (Radio Zapote y RompeViento) y estables (Las Abejas de Acteal y Somos el Medio) existen mecanismos más específicos cuando alguien quiere hacer una contribución, plantear una problemática, incorporarse a un programa o dialogar con quien fue productor de algún contenido. Los desestructurados, por otra parte, casi no tienen filtros ni deliberación entre todos los integrantes para decidir recibir nuevas contribuciones o analizar nuevas problemáticas en sus programas.
Desde la perspectiva de los entrevistados, tener más herramientas comunicativas en las redes digitales es una gran ventaja, pero si esta actividad no se incentiva, difícilmente se genera por sí sola entre los usuarios. Para ello emplean una diversidad de estrategias: llaman a expresarse, compartir comentarios o materiales audiovisuales respecto a alguna temática e incluso a tomar parte de algún proyecto o causa. Gracias a esta posibilidad de participar ven posible un medio de comunicación que logre desarrollar una conciencia crítica entre sus seguidores.
Reflexiones finales
La comunicación alternativa fue un concepto que se desarrolló amalgamando una multiplicidad de prácticas diversas. En la era digital esto se repite con más complejidad, ya que los usuarios de las redes sociales digitales se encuentran con muchas propuestas, cuyos objetivos y alcances también son muy heterogéneos.
En este trabajo, para analizar con mayor profundidad los casos de estudio, fue necesario emplear una diferenciación de acuerdo con los niveles de estructuración organizativa que identifiqué: desestructurados, estables o consolidados. Esta tipología responde al nivel de involucramiento, consolidación y experiencia de sus integrantes para llevar a cabo un proyecto de comunicación sostenido e incidir en la periodicidad de sus publicaciones, diversificación de sus formatos audiovisuales, mayor producción de sus contenidos y contar con barras programáticas más amplias.
Los medios alternativos desestructurados (EnREDadadas e Hij@s de la Tierra) tuvieron como rasgo compartido surgir como respuesta ante algún acontecimiento coyuntural y lograr la vinculación de sus integrantes a través de las enérgicas reacciones de indignación que les provocó algún acontecimiento concreto. En estos casos, existe una participación endeble de sus integrantes, quienes toman parte de las actividades del medio según su disponibilidad de tiempo y recursos económicos, ya que ellos mismos sostienen los trabajos de producción, acompañamiento a los movimientos sociales, así como la alfabetización mediática y digital que promueven. Esta situación limita una producción de contenidos frecuente y sostenida en el tiempo, generando que su principal estrategia sea reenviar mensajes de otras fuentes y comentarlos. Estos medios desestructurados forman parte de otras redes, a través de las cuales pueden ampliar sus esfuerzos y llevar a cabo acciones de comunicación digital con mayor incidencia.
En cuanto a los estables (Somos el Medio y Las Abejas de Acteal), la principal característica de estos medios fue alcanzar un trabajo sostenido en el tiempo en cuanto a la producción de información sobre una o varias temáticas particulares, así como contar con mayor cantidad de contenidos propios y con más recursos en su producción. Estos medios han logrado afianzar la participación de sus miembros a través de diversos mecanismos, de tal manera que pueden contar con roles de trabajo más definidos, pero debido a que aún dependen de la voluntad, tiempo y recursos de sus miembros, no se consideran con una división de tareas clara y delimitada. La estructura organizativa estable tiene como ventaja lograr una flexibilidad mayor para generar procesos de mayor incidencia, al contar con recursos de financiamiento constantes, además de la colaboración de sus miembros. Asimismo, cuentan con el conocimiento y disponibilidad para realizar contenidos con mayor tiempo de producción. Los medios estables también forman redes a las cuales suman su trabajo, pero ya por sí mismos pueden mantener una programación frecuente y actividades de diverso tipo.
En el caso de los consolidados (Radio Zapote y RompeViento), son medios que cuentan con una trayectoria larga y reconocida de generación de información crítica, así como actividades de acompañamiento, apoyo, capacitación, alfabetización mediática y digital a diferentes grupos, entre otras acciones. Estos medios cuentan con barras de contenidos propios que han sostenido por años. Internamente cuentan con una división de tareas claro para la producción, pero con la característica de que quien asume esos roles lo hace desde una participación orientada a valores más que a una remuneración económica. Los medios consolidados pueden tener este nivel de estructuración gracias a que están integrados por otros grupos que mantienen los contenidos que se requieren, los cuales, a su vez, tienen al menos un nivel de estructuración estable. Esto les da la capacidad de contar con una mayor especialización en la división de tareas, áreas de actividad fijas y profesionalización para generar formatos más complejos (como la televisión digital). Por lo tanto, este tipo de medios también forman redes con otros grupos afines, pero pueden considerarse a sí mismos como una gran red de medios alternativos digitales.
La tipología que propuse para este análisis permitió profundizar en las características de los medios de comunicación alternativa digital, ya que realizan sus actividades en diversos niveles y formas, dependiendo preponderantemente de la forma de organización que los caracteriza. Esta aportación pretende conceptualizar de manera más precisa estos medios y poder identificar los límites y posibilidades de sus actividades, tanto dentro como fuera de los entornos digitales.
Sin duda, los medios digitales de comunicación alternativa estudiados contribuyen a incrementar voces y referentes, a enriquecer el ecosistema mediático y aportar posturas críticas para interpretar la compleja realidad político-económica y sociocultural que se vive en el acontecer diario, en cada uno de sus contextos de incidencia. Sin embargo, vistos en perspectiva, la batalla que enfrentan estos medios digitales no es sólo contra los grandes oligopolios mediáticos, sino también contra las nuevas empresas que dominan la red de redes. Pese a este esfuerzo desigual, la apropiación de las tecnologías digitales para el cambio social que se está fomentando a través de estos medios alternativos, así como la creciente demanda por parte de la sociedad de nuevos referentes e información más crítica para enfrentar las continuas crisis sociales, políticas y de diversa naturaleza, los posiciona como actores clave de la transformación social.
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Notas
Notas de autor
*Autora para correspondencia: María Consuelo Lemus Pool, email: consuelo.lemuspool@gmail.com