Artículos
Recepción: 08 Abril 2019
Aprobación: 10 Junio 2019
Resumen: El presente artículo pretende evidenciar los discursos sobre inmigración en la serie televisiva Los Simpson, a partir de un análisis de discurso efectuado a dos episodios que abordan el tema a profundidad, el 151 y el 441. Su relevancia radica en la importancia que la serie, como producción de referencia y culto, ha consolidado. Esto basado en los recursos de forma y fondo que se desprenden de ser una serie animada, por un lado, y el medio que la transmite, es decir, la televisión por otro. Por ende, se asume que el debate presente a partir de discursos sobre inmigración goza de una alta recepción y potencial influencia.
Palabras clave: inmigración, Los Simpson, programas de televisión, discurso.
Abstract: This article aims to demonstrate the discourses on immigration in the TV series The Simpsons. The analysis is based on two chapters that address the issue: nº 151 and nº 441. Its relevance lies in the importance that the TV series has as a global reference and cult. This is due to the format and background that come from being an animated series. And also by the way the television series is transmitted. Therefore, it is assumed that the discourses on immigration have a high reception and potential influence.
Keywords: immigration, The Simpsons, TV shows, discourse.
¿De qué se va a hablar? ¿Por qué? 1
Actualmente, la migración se ha convertido en un tema presente siempre en los debates sociales y políticos, debido a su complejidad, variedad, su inherencia al ser humano y también al uso político que se le ha dado al fenómeno mismo.
La migración es utilizada -y, podría decirse, hasta banalizada- como un componente del discurso político de diversos sectores, que en la actualidad son principalmente conservadores, de ciertas características populistas, con el objetivo de la búsqueda y obtención del poder. Esto, aunado a situaciones políticas, sociales y ambientales -como factores de expulsión- ha llevado a que la migración en general, y la inmigración en particular, estén aún más presentes en las diversas agendas que componen el entramado temático de una sociedad. Volveremos a ello más adelante.
Entre las diversas arenas en las cuales se presentan, debaten o, sobre todo, se median los hechos sociales relevantes, está la televisión. Esta debe ser tomada muy en cuenta a la hora de analizar las formas y fondos en los que se representa la realidad y cómo ella se discute, pues “está a la mano de todos, basada en imágenes y cautivadora tanto para adultos, como para jóvenes y niñas y niños” (Llonch Molina, Gonell Gómez, Garcia Belles y Vidal Malagarriga, 2013, p. 108). Este fácil acceso favorece una alta exposición de sus contenidos y, por ende, de los discursos que subyacen en esos contenidos.
Esto lleva a evaluar la variopinta cantidad de producciones que se ven en la televisión en esta época. Una época de facilitación y amplitud de difusión debido, entre otras cuestiones, a la creciente digitalización, la frontera cada vez más difusa entre Internet y plataformas tradicionales, como es precisamente la televisión, el auge de las formas alternativas de producción y creación de contenidos y, en términos generales, una interconexión, que conlleva a una amplia difusión y potencial influencia de ideas.
En este marco, una serie llama poderosamente la atención por sus más de 30 años al aire, Los Simpson. Esta serie televisiva creada por Matt Groening, y transmitida por primera vez como corto en 1987, es la serie cómica estadounidense (animada o no) con mayor número de episodios de la historia (Lazo y Tovar, 2011), lo cual es evidencia de su éxito y penetración, no únicamente en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Sobre ello, McMahon (2013, p. 294) apunta que “tomando en cuenta que la serie se transmite en numerosos países, muchos ciudadanos no estadounidenses la conocen. Nos guste o no, su popularidad y el hecho de que se siga transmitiendo al cabo de tantas temporadas le han convertido en parte de pleno derecho de la cultura contemporánea”.
En vista del éxito y el establecimiento de esta serie animada como un referente de la denominada cultura pop, y reconociendo que este papel central está relacionado íntimamente con el medio que la transmite, es decir, la televisión, se pretende brindar un análisis de los discursos sobre inmigración a partir de dos episodios específicos, en los cuales se aborda el fenómeno migratorio como eje central: el 151 y el 441. Lo anterior toma relevancia porque se pretende demostrar que la penetración exitosa de la serie también implica que las ideas que transmite tienen el potencial de calar o, al menos, fomentar el debate, sobre estas. Asimismo, se quiere establecer una discusión sobre diferentes aristas de los discursos sociales y políticos sobre inmigración a partir de ejemplos concretos de los episodios escogidos.
Finalmente, el contexto actual al que se hace referencia al inicio de este apartado, en el cual la inmigración es un eje central tanto como polemizado, justifica abordajes diferentes, pero siempre rigurosos que aporten a la comprensión misma del fenómeno y de los discursos que se tejen alrededor de él.
Metodología
Para el presente artículo se realiza un análisis de los discursos sobre inmigración en dos episodios de la serie animada Los Simpson (151 y 441) a partir de algunos insumos conceptuales sobre discurso, desarrollado por Teun van Dijk, así como de la política del discurso, del politólogo Ricard Zapata-Barrero como punto de partida metodológico -particularmente, la aplicación de sus categorías de discursos reactivos y proactivos en torno a la inmigración-. Esto enmarcado en elementos teóricos del enfoque de la agenda setting para comprender el potencial peso de esos discursos en la agenda pública. Cabe apuntar que la política del discurso se utiliza en un material distinto (series de televisión) al propuesto y utilizado por el autor en años siguientes a su publicación. Esto se considera un aporte del presente trabajo.
El peso de los medios de difusión, y en particular, de la televisión
En estos tiempos, la televisión está en un proceso de metamorfosis, frente a la consolidación de la era digital. Esto se evidencia en nuevas estrategias para difundirse y reinventarse frente al Internet y a partir de este. Zafra (2010) apunta que “la televisión ha cambiado. No, no ha muerto como muchos aseguran, pero ha mutado, está en un proceso de transformación que se irá acentuando con los años, con los meses, cada día, cada minuto. Y si no, que se lo pregunten a los responsables de las cadenas” (p. 6). De hecho, esta metamorfosis ha influido no únicamente en la creación de nuevos contenidos, sino en la puesta en circulación de producciones televisivas en la red, lo que ha desafiado la línea temporal, coincidiendo programas antiguos con más recientes producciones, como las exclusivas del streaming; es decir, mediaciones como YouTube han puesto en el ojo de sus usuarios producciones televisivas creadas décadas antes de la existencia del Internet. Esto implica que la red compite con los tradicionales medios masivos de comunicación y reta su tradicional posición hegemónica (Carboni, 2014), lo que planteó ese reto para la reinvención y adaptación.
La presencia histórica, así como la facilidad de acceso de la televisión, le muestra como un muy posicionado medio de difusión. Y desde este punto de vista, el contenido tiene un valor influyente en la opinión pública, sea en aspectos más evidentes como lo presentado en noticieros y espacios de opinión, pero también en producciones superficialmente entendidas como ‘de entretenimiento’. Es decir, tanto podría influir Kent Brockman alabando a la feminista muñeca Lisa Corazón de León, como el Payaso Krusty aceptando orgullosamente en su programa en vivo que es judío.
A lo largo de los estudios sobre medios y sus efectos, ha quedado superada la visión en la que estos imponen con éxito una forma de visualizar los hechos. Y ahora, más bien se considera que la agenda mediática tiene un efecto limitado en qué pensar, pero sí es exitosa en decir sobre qué pensar. Esto es el denominado enfoque del posicionamiento de la agenda, más extendidamente conocida como la agenda setting.
Este posicionamiento metodológico partió de un estudio hecho por Maxwell McCombs y Donald Shaw en la década de 1960: cómo, a pesar de que los medios planteaban temas políticos de forma diversa, “existía una notable correlación entre los asuntos que los votantes consideraban importantes” (Bruhn, 2014, p. 257), como resultado de los énfasis en ciertos temas por parte de los medios. Por ejemplo, entonces, una temática recurrente en los noticieros de los últimos años es la migración, como consecuencia de un mayor abordaje mediático influido por discursos políticos. Cabe notar que los éxitos políticos de Donald Trump en Estados Unidos, Matteo Salvini en Italia o el ultraderechista Vox en España, han basado su discurso de campaña en una posición antiinmigración, la cual, a partir del acceso a los medios, y el énfasis de estos últimos, posicionaron exitosamente el tema como parte de la discusión política prevaleciente. Aquí no se plantea que esta sea la única razón del interés y el debate sobre el tema, pero sí es un motivo importante.
Cabe apuntar que, aunque la lógica y la velocidad de una serie televisiva no es la misma que la de los noticieros, sin embargo, el peso y la trascendencia de una serie como Los Simpson tiene el potencial para establecer temas a partir de recursos humorísticos y estéticos, y que se hable de estos. Valga decir que la influencia de la serie la convirtió en un tema en sí mismo, y, polémico, además. En su momento, la Primera Dama, Barbara Bush, lo llamó “el programa más estúpido que había visto nunca” (Redacción, 2018), mientras que su esposo George H. W. Bush dijo, cuando optaba por la reelección en 1992, “Vamos a seguir tratando de reforzar la familia americana, para hacer a las familias americanas más parecidas a los Walton y menos como los Simpson” (Griffiths, 2000).
Finalmente, la televisión tiene un poder devenido, precisamente, de su penetración. Y ese poder,
Se basa en su capacidad potencial y real de influir en el colectivo (como puede inferirse, bastante amplio) tanto en su forma de pensar e interpretar los hechos como en sus conductas inclusive; esto implica que los programas más vistos -tanto en tiempo como en audiencia- tengan una capacidad de influencia potencial más alta (Rodríguez, 2015, p. 111).
Es así como programas vistos masivamente, como Los Simpson, son un marco relevante para que los discursos que estos desarrollen logren una difusión importante, teniendo una “probabilidad más amplia de quedarse en la conciencia de los espectadores pues se ven impulsadas por las características propias de los medios de masas” (Rodríguez, 2015, p. 111). Cabe recordar que, a partir de noviembre de 2019, la serie será transmitida en el Canal de streaming Disney +, con lo que darán el brinco a este tipo de formato, aspecto que supondría su vigencia en relación con esta nueva forma de transmisión.
De esta forma, el abordaje de temáticas relevantes -como la inmigración- pueden influir a partir de los discursos con características propias de una serie animada, en la discusión social sobre esas temáticas. Y, de hecho, Los Simpson también se ha caracterizado por exponer temas delicados, o inclusive considerados como tabú, lo que en sí mismo les ha valido reconocimiento.
Los Simpson, una serie a tomar en cuenta
Los Simpson es una serie cuyos episodios deben verse más de una vez. Los fans de esta incluso se aprenden los diálogos y confirman que muchos chistes únicamente pueden apreciarse cuando el episodio se mira con detenimiento una segunda o tercera vez; así lo asegura su creador: “Los Simpson es un programa que te recompensa si pones suficiente atención” (Soler, 2008). Y es que, más allá de la abrumadora cantidad de premios recibidos, “es un texto audiovisual que, además de haber revolucionado la televisión, tiene una enorme presencia en nuestra sociedad” (Enríquez, 2012, p. 1752). Ello es un reflejo -resultado, si se quiere- de una confluencia de elementos de forma y fondo que le llevan a ser una serie conocida por cualquier persona, independientemente de si es o no de gusto. La forma y fondo se basan, de acuerdo con Rodríguez (2015), en la mezcla de ser un dibujo animado, una serie humorística y una producción con características satíricas.
Para comprender lo anterior, primero en lo relativo a la forma, conviene señalar que ello se relaciona fundamentalmente con lo visual, basando una parte de su éxito en que es un dibujo animado. Por ende, en producciones de este tipo, su reflexión y complejidad no depende de ser o no un dibujo animado, y más bien esto es una característica que funciona a su favor a la hora de plantear su discurso. El formato de dibujos animados activa marcos de referencia relacionados con la inocencia infantil e información fácilmente consumible; de forma quizá no tan consiente, se asume que las producciones animadas son originalmente para niños, lo cual, de acuerdo con McMahon (2013, p. 314), favorece una recepción de contenidos más fluida “que, de ser en otro formato, encontraría una resistencia más grande o al menos generaría alguna suspicacia para el receptor” (Rodríguez, 2015, p. 112).
Cabe establecer que, precisamente, a pesar de ser una serie animada, es una producción para un público adulto, y “es superficial menospreciarla solo a causa del soporte animado y su popularidad” (Irwin, Conard y Skoble, 2013, p. 11). De acuerdo con Grandío (2008),
En líneas generales, podríamos agrupar la ficción televisiva vista por menores en cuatro grupos: las series infantiles, las series dirigidas a adolescentes, las series familiares y las series dirigidas a un público adulto pero que son vistas también por menores. Los Simpsons estarían en esta última categoría (p. 161).
Este último punto reviste de gran importancia. A pesar de ser una serie animada enfocada en un público adulto, su penetración y aceptación en el público infantil ha influido en su consolidación en el tiempo. El formato es, de hecho, muy atractivo para este segmento, ya que las composiciones geométricas de las figuras humanas y ambientes están muy definidas. El uso de colores vivos y las facciones exageradas de sus personajes, “unidos a la identificación con los personajes infantiles de los protagonistas, son factores que ayudan a que el niño se enganche con la serie, sin importar los contenidos” (Lazo y Tovar, 2011, p. 145).
Por otra parte, el carácter satírico, irónico y humorístico de la serie como recurso para contar su historia y respaldar su discurso es otro elemento crucial en la trascendencia de Los Simpson. Lazo y Tovar (2011) y Rodríguez (2015) coinciden en que el uso de estos recursos son claves para abordar temáticas complejas o relevantes a nivel social como alcoholismo, homosexualidad, posesión de armas o, como en el caso que aquí se presenta, la inmigración. De hecho,
La serie también parece condenar, desde una postura de superioridad moral, diversos blancos suaves de carácter institucional: el sistema político de Springfield es corrupto, el jefe de policía es perezoso y solo atiende sus propios intereses y el reverendo Lovejoy es, en el mejor de los casos, un incompetente (Matheson, 2012, p. 155).
El humor engloba discursos complejos para fácil recepción y, como sugiere Matheson (2012), e, inclusive, da lecciones morales. Aunque es importante ubicar esto último solo como una potencialidad, pues en muchos casos no existe un aporte moral sino mensajes contradictorios a partir del accionar de los personajes.
Finalmente, el uso del citacionismo, la parodia y el intertexto como recursos humorísticos, referenciando una cantidad considerable de personajes, películas, situaciones icónicas, otras series, así como filosofía, política o astronomía, le ha permitido a Los Simpson activar marcos de referencia variado en diversos segmentos del público, al tiempo que esto le provee de un abanico de posibilidades temáticas y discursivas con gran potencial para establecer temas de discusión social más allá de la misma serie. Sobre esto, en su investigación sobre el intertexto en esta serie, Enríquez (2012) concluye que las referencias culturales son fundamentales para la recepción del público, así como básicas en el inicio mismo de esta obra animada; también, la serie resulta “no sólo admirada por el público común, sino también por intelectuales y artistas y es objeto de análisis por prestigiosos estudiosos desde la Filosofía hasta el Arte” (Enríquez, 2012, p. 1758).
Sobre los discursos mediáticos y políticos acerca de la inmigración
De forma somera pero concisa, se ha establecido el peso de la televisión en el establecimiento de temas de relevancia en la agenda pública. El enfoque de la agenda setting plantea precisamente que los medios, particularmente la televisión, pueden no ser exitosa al decirle a su audiencia en qué debe pensar, pero sí puede ser altamente eficiente en sugerirle sobre qué pensar. Basta recordar el episodio “Homero contra la prohibición” (temporada 8, 1997), cuando el conductor del noticiero Kent Brockman emite un editorial que finaliza preguntándose si es necesario volver a la prohibición del comercio y consumo de alcohol en Springfield. A partir de la emisión de esta opinión, una parte importante de los ciudadanos termina presionando al Alcalde Diamante, el cual finalmente reestablece a la prohibición.
La agenda mediática no únicamente posiciona temas, también expone discursos sobre ellos. Al respecto, es importante entender que un discurso conlleva una intencionalidad. Van Dijk (2009) asegura que “quienes controlan el discurso pueden controlar indirectamente las mentes de la gente” (p. 30), lo que implica que existe el potencial de influencia de quienes poseen o tienen el acceso a los medios, sobre lo que escuchan, ven o leen. En este caso, aquí no se plantea que el discurso presente en Los Simpson sea necesariamente exitoso ni en su influencia, ni que busque un control mental, de la forma que Van Dijk desarrolla en Discurso y poder (2009), pero sí que el potencial de influencia de sus discursos, basado en lo expresado en apartados previos sobre las características del medio y de la serie misma, es una posibilidad.
Van Dijk apunta que un elemento importante de la influencia2 del discurso es el control del discurso mismo y de la producción de este. Ello a partir de hacer las siguientes preguntas, “¿Quiénes pueden decir o escribir qué, a quiénes y en qué situaciones?, ¿Quiénes tienen acceso a las diversas formas o géneros de discurso o a los medios de su reproducción?” (Van Dijk, 2009, p. 64). Desde esta óptica, se considera que el nivel mediático y de posicionamiento de Los Simpson responden a dichas preguntas con elementos que explicarían un potencial establecimiento de temáticas -cuando menos- en la agenda pública, a partir de los contenidos de la serie. Finalmente, los medios de reproducción y el acceso -como se acotó previamente-responden a partir de la penetración vigente de la televisión, y, en lo relativo a las formas discursivas, estas logran un éxito con la facilidad y versatilidad permitida por la comicidad y el formato animado.
Inclusive, puede establecerse que los escritores de Los Simpson -y otras producciones consideradas influyentes- entrarían en la categoría de élites simbólicas en tanto “grupos que ejercen poder sobre el capital simbólico” (Van Dijk, 2009, pp. 65-66) que a su vez son controladoras del modo de producción de contenidos. Para este autor, este grupo integra igualmente escritores, periodistas, artistas y académicos, los cuales, creemos, cumplen en lo sustancial un rol similar al de los creadores de los discursos de las series animadas pero que, sobre la base del éxito de algunas de estas, acceden a este círculo, pues
Estos tienen una relativa libertad y, por ende, un relativo poder en cuanto a decidir sobre los géneros de discurso dentro de sus esferas de poder y en cuanto a determinar los temas, el estilo o la presentación del discurso (Van Dijk, 2009, p. 66).
Precisamente, este autor propone que las élites simbólicas “pueden fijar las agendas de las discusiones públicas, influir en la importancia de los temas tratados, e intervenir en la cantidad y el tipo de información, especialmente respecto a quiénes se retrata públicamente y a cómo se los pinta” (Van Dijk, 2009, p. 66), lo cual especialmente describe, desde el punto de vista del tema de la inmigración, por una parte la potencialidad de la agenda setting desde una óptica del análisis de discurso, colocando la inmigración como tema de discusión en un tiempo determinado, mientras que influye en la forma que la inmigración se retrata, a partir de cuánto está expuesta la temática, y, finalmente, el discurso subyacente sobre este fenómeno.
Los discursos sobre la inmigración tienen en sí mismos un componente político en tanto se refieren a un fenómeno humano que en la práctica hegemónica se plantea en términos normativos-institucionales. En un principio, es importante reconocer que, detrás de una posición discursiva sobre inmigración, existen igualmente interpretaciones sobre este fenómeno. Asimismo, los discursos tienen la posibilidad de ser generadores de significados de los fenómenos sociales en general, y sobre la inmigración en particular.
Del mismo modo, los discursos son capaces de no únicamente hablar de la realidad, sino de transformarla (Zapata-Barrero, 2009). Y, con respecto al fenómeno migratorio, la forma en que este es presentado ante la opinión pública -o en caso de las series, ante la audiencia-, expondría posiciones que significarían puntos de partida para el posicionamiento de la temática en la agenda pública.
A partir de su propuesta de la política del discurso, Zapata-Barrero (2009) establece la presencia de dos discursos sobre inmigración que parten de la presunción de que existe un conflicto en el origen sobre la discusión acerca de la inmigración. Así, el discurso reactivo “interpreta el conflicto como algo negativo, como una amenaza. Es visto básicamente como conflicto de intereses entre inmigrantes y ciudadanos” (Zapata-Barrero, 2009, p. 58); es decir, se considera a la persona inmigrante como un componente invasivo -en particular, la visión sobre el inmigrante económico-, opuesto a los ciudadanos nacionales y sus costumbres originarias. En contraposición, el discurso proactivo interpreta ese conflicto en términos de “una oportunidad histórica y un reto que hay que afrontar y que forma parte del proceso de socialización en el que está envuelta nuestra sociedad” (Zapata Barrero, 2009, p. 58), esto describe un proceso de inmigración que existe, que es real -lo comprende como algo natural- y entiende que, como tal, debe gestionarse para asumirlo en todos sus vértices y matices; como un elemento consustancial a la evolución social y humana.
El discurso reactivo “se preocupa por las alteraciones negativas que supone el discurso de multiculturalidad en todas las esferas de la vida” (Zapata-Barrero, 2009, p. 58), lo que da origen a su nombre en tanto reacción al proceso multicultural devenido de la inmigración. Por su parte, el discurso proactivo es eminentemente integrador, en tanto las zonas de conflicto multiculturales son “nuevos retos de la sociedad que deben superarse teniendo en cuenta a toda la población, sea o no ciudadana” (Zapata-Barrero, 2009, p. 93), lo cual implica la multiculturalidad como un potencial beneficio en ambas vías: sociedad de acogida y población inmigrante.
Discursos en torno a la inmigración en Los Simpson: los episodios 151 y 441
Como se advirtió, se analizarán dos episodios de la serie Los Simpson, en los cuales se desarrollan tramas con la inmigración como eje central. Estos dos episodios son quizá los que le han dado mayor importancia a esta temática. Se abordarán de forma conjunta, estableciendo relaciones, diferencias y peculiaridades según sea el caso, destacando cómo se representa discursivamente la inmigración, partiendo de la realidad ficticia propia de la serie.
A continuación, se desarrollan brevemente las sinopsis de ambos episodios.
1- “¿Y dónde está el inmigrante?” [“Much Apu about Nothing”]. Episodio 151, temporada 7. Transmitido en Estados Unidos el 5 de mayo de 1996.
Este episodio inicia con la escapatoria de un oso del bosque a las calles de Springfield. A pesar de su pasividad, temor y curiosidad más bien infantil, su presencia genera caos en la calle Evergreen Terrace, al punto que Ned Flanders entra en pánico, y la confusión general de la inusual situación lleva a que Homero declare: “Estoy harto de los ataques de osos”. Aunque Ned le recuerda que eso no había sucedido antes, Homero lidera una presión al poder político, en la figura del Alcalde Diamante, para que cree una patrulla antiosos.
Esta patrulla implica un impuesto de 5 dólares, el cual lleva a que los habitantes de la ciudad se quejen nuevamente ante el alcalde. En ese momento, Diamante les comunica arbitrariamente que los impuestos son altos por culpa de los “inmigrantes ilegales”; acto seguido, convoca a un referéndum para deportar, o no, a todos los migrantes en condición de indocumentados, esto es la denominada Propuesta 24.
La aprobación de esta propuesta afectaría al indio dueño del minisúper Kwik-e-Mart, y amigo de la familia Simpson, Apu Nahasapeemapetilon, el cual posee una visa estudiantil vencida. Esto hace que los Simpson quieran ayudarle a aprobar el examen para obtener la ciudadanía estadounidense, lo cual finalmente logra, salvándose de la deportación pues la propuesta es aprobada con un 95% de los votos a favor.
2- “Homérica” [“Coming to Homerica”]. Episodio 441, temporada 20. Transmitido en Estados Unidos el 17 de mayo de 2009.
En este caso, la Hamburguesa Krusty, de la cadena de restaurantes de comida rápida, Krusty Burger, es declarada como la comida rápida menos sana del mundo. Ello lleva a que el payaso Krusty -presumiblemente dueño o accionista mayoritario- ordene la creación de una hamburguesa vegetariana, a la que llaman Hamburguesa Madre Naturaleza. La misma empieza a gozar de gran demanda, pero pronto provoca una intoxicación masiva, debido a la cebada contaminada presente en la hamburguesa; dicha cebada fue cultivada y llevada a Springfield desde la ciudad vecina Ogdenville. Esta ciudad, fundada por inmigrantes noruegos, es habitada hoy, desde luego, por sus descendientes, los cuales son amables y muy amigables.
La situación tiene un devastador efecto directo en la economía de esa ciudad que depende casi en su totalidad del comercio de cebada. Esto conduce a que los habitantes abandonen Ogdenville de manera forzada y busquen trabajo y calidad de vida en Springfield.
En un inicio, los inmigrantes de Ogdenville son bien recibidos pues realizan diversos trabajos, particularmente del sector servicios. Pero después, la evidente influencia y creciente multiculturalidad causa enojo en parte de la población, lo que resulta en la prohibición de la inmigración de Ogdenville hacia Springfield. Esto implica el cierre de la frontera, pero la inoperancia policial conduce al llamamiento a la población a vigilarla. La ineficiencia en esta labor deriva en la construcción de un muro, levantado por los propios inmigrantes, los únicos capaces de hacerlo. Finalmente, una vez separadas ambas poblaciones por el muro, los noruegos vuelven a Springfield por una puerta que ellos dejaron prevista.
Para abordar los discursos sobre inmigración presentes en estos dos episodios, se proponen algunos tópicos generales relativos al fenómeno migratorio que son parte usual de los discursos alrededor de la temática.
Con base en el método de Zapata-Barrero sobre política del discurso, se inferirán los tópicos sobre inmigración presentes en las unidades de análisis -los episodios escogidos-, las cuales generarán un conjunto de interpretaciones y significaciones desde los personajes de la serie acerca de la inmigración. Finalmente, estas se interpretan a partir de las categorías de discursos reactivo y proactivo sobre la inmigración.
La tabla 1 explica los tópicos y sus significados, utilizados para desagregar los discursos sobre inmigración presentes en los episodios 151 y 441. En dicha tabla se establece, para más claridad, las preguntas que surgen del tópico y son respondidas a partir de los discursos re-activo y pro-activo.

A partir de lo desarrollado en la tabla previa, se establecerán los discursos presentes en los episodios de Los Simpson escogidos, explicando sus características en función de los denominados discursos reactivos (DR) y proactivos (DP) en relación con los tópicos ya definidos.
Es importante establecer, como se presume de las sinopsis de ambos episodios, que existen dos premisas comunes en ambos, diferenciados únicamente en el desarrollo propio de las tramas, por una parte, una cotidianidad que se ve alterada por factores externos, como la aparición de un oso en plena ciudad, y la llegada de población inmigrante en búsqueda de sobrevivencia; por otro lado, el surgimiento de discursos que culpabilizan al inmigrante por la alteración de lo que se considera normal, sin el establecimiento de una relación de causa-consecuencia real.
A. Identificación y percepción sobre la inmigración
Es esperable que, en episodios que aborden la temática migratoria, este elemento esté presente y sea, inclusive, parte del relato central. Con respecto a la pregunta fundamental, ¿por qué migran las personas?, ambos episodios plantean DR y DP, tanto en el relato elaborado por los escritores en tanto una referencia para el televidente, como en los discursos derivados de los personajes de la serie.
El DP está presente con claridad en ambos episodios. Varios ejemplos de las tramas centrales como de eventos secundarios evidencian la migración como una oportunidad. En el episodio 151, Apu cuenta a Marge que él migró a Estados Unidos, particularmente a Springfield, con objetivos académicos, “como primer estudiante en mi grupo de ocho millones”, y se graduó como Doctor en Informática, pero no volvió a India, pues había cultivado muchos amigos. Esto último, por cierto, reafirmando el hecho del complejo proceso de arraigo de los inmigrantes en el país de acogida. El mismo Apu, arrepintiéndose de haber pagado por una identificación falsa para tratar de quedarse en el país, reconoce entre sollozos: “Solo lo hice porque amo esta tierra, donde tengo libertad para decidir y pensar… y cobrar lo que me dé la gana”, haciendo alusión a un importante factor de atracción de la sociedad de acogida, lo cual es en sí una oportunidad.
En su intervención final del episodio 151, Homero culmina el giro que da a su relato -originalmente reactivo- expresando una característica propia del DP, lo cual es el reconocimiento del aporte de la inmigración:
La mayoría aquí nacimos en Estados Unidos. Y no apreciamos este país; no como los inmigrantes como Apu. Y mientras nos dedicamos a embrutecernos con alcohol, ellos conducen los taxis que nos llevan a casa; escriben las novelas que nos entretienen todos los días; entrenan a nuestros tigres y patean nuestros puntos extra. Esas personas son la amalgama que afianza todas las uniones de nuestra sociedad. Si aprobamos la Propuesta 24, perderemos a muchos de los mejores norteamericanos.
Por su parte, el episodio 441 es más enfático en su trama al presentar un DP frente a la pregunta “¿por qué migran las personas?”. Debe recordarse que los habitantes de Ogdenville se convierten en migrantes forzados cuando su economía cae por completo a raíz de la cebada contaminada. Así, al principio del episodio, se evidencia este como factor de expulsión de migrantes, teniendo un énfasis visual cuando, en imágenes con tonos oscuros, se ven familias dejando todo, fábricas cerrando y una ciudad golpeada, y enfatizando en el factor de atracción, cuando los colores vuelven a ser brillantes -y con un también brillante sol al fondo- al momento en que los automóviles ingresan a Springfield, puntualizando visualmente el factor de atracción, y la esperanza en los inmigrantes noruegos de Ogdenville.
También en el 441 destaca el DP sobre la inmigración como un factor de aporte a la sociedad de acogida. Una vez que los noruegos de Ogdenville buscan y consiguen trabajos en Springfield, Homero expresa: “Me alegra que vengan a hacer el trabajo que no queremos hacer”; en otro momento, menciona que “aceptan trabajos que los hombres de Springfield no quieren”. Posteriormente, se observa a estas personas realizando diversos trabajos en la ciudad, tales como albañilería, jardinería, construcción, paseo de perros y labores domésticas. Inclusive, ellos son los que guían la construcción del muro que evitaría su entrada de vuelta a Springfield.
Como se establece en la tabla 1, el DP reconoce la inmigración como la base de una multiculturalidad en la sociedad de acogida, a lo cual se le asigna un valor positivo (además de considerarlo algo normal de la interacción social). Lisa lo explica en el 151, cuando le expresa a Homero que “la inmigración es la base de los Estados Unidos, hasta la familia Simpson migró a Norteamérica”; y, de hecho, hace una afirmación similar en el 441.
A propósito de la multiculturalidad, en este episodio, contrario a sus afirmaciones del episodio 151, el cantinero Moe Szyslak afirma sobre los noruegos: “Yo no tengo problemas con ellos; pagan en efectivo, son limpios y su mitología es rica e interesante”, a lo cual Lenford Leonard, Lenny, secunda: “Sí, el pelirrojo dijo que hoy fue el día que Woden le dio al arenque el regalo más grande de todos: su sabor a pescado”.
Desde un punto de vista del DR, en primer lugar, la inmigración es interpretada como un problema y, en consecuencia, la multiculturalidad es vista con recelo. En ambos episodios, esto es elemental para establecer los demás discursos. Es interesante reconocer que en el 151 no hubo en realidad ningún problema, pues la llegada de un oso no hizo más que crear una leve conmoción que, en todo caso, no tenía relación alguna con la inmigración. La relación inmigración-problema fue creada por el Alcalde Diamante para justificar el alza en los impuestos, que realmente se dio a partir de la tasa por la patrulla antiosos. A partir de ese momento y, de forma artificial, los habitantes de la ciudad ven en los inmigrantes un chivo expiatorio para sus problemas. Moe Szyslak lo ejemplifica diciendo “Inmigrantes. Sabía que eran ellos. Aun cuando eran los osos, sabía que eran ellos”.
Este discurso de los inmigrantes como los culpables o, más específicamente, los culpabilizados, se desarrolla con mucho más detalle en el 441, en varios momentos. Particularmente, cabe citar cuando varios niños de Ogdenville juegan con patinetas, Bart llega a competir unilateralmente contra ellos y, al final de sus malabares, choca contra el autobús escolar y se fractura el brazo. Pero, cuando Marge le pregunta sobre la razón de la lesión, Bart responde: “No fue mi culpa, lo juro; un par idiotas de cebada me desafiaron”. Igualmente, como resultado de que Homero bebiera la bebida noruega Aquavit -a pesar de que le advierten que es muy fuerte-, llegó ebrio a la planta nuclear, siendo esto causa de su despido. Pero justifica lo sucedido diciendo: “No es mi culpa, esos de Ogdenville me doblegaron con sus licores y bebidas nativas; pero más que nada bebidas”. Finalmente, el jefe de policía Gorgory dice “Los ogdenvilenses son listos; uno de ellos me esposó a este árbol”, a lo que el oficial Lou le aclara: “No es un árbol jefe, es un letrero callejero. Y su cinturón se quedó atorado cuando se cambió los pantalones”.
Así, el DR ve el encuentro entre dos culturas o nacionalidades en términos de choque, haciendo alusión en este caso al término acuñado por el politólogo estadounidense Samuel Huntington. En este aspecto, el encuentro puede significar, desde el DR, una pérdida de valores originarios, y otras características que se presumen inalterables como los hábitos o hasta el idioma. En el episodio 441, la familia contrata una niñera noruega, ésta demuestra gran pericia para lidiar y comprender a Maggie, esto genera inseguridad en Marge y se presenta el siguiente diálogo cuando se discute la posibilidad de construir el muro:
Marge: Homero, no creo que debamos construir una cerca. ¿No le hemos enseñado a los niños que sean amigos de aquellos que son algo diferentes?
Lisa: Sí.
Bart: Sí.
Maggie: Ja (sí).
Marge: ¡Aaaaahghhhh! (impactada).
Maggie: ¡Ja! ¡Ja!
Marge: ¡Las primeras palabras de Maggie son en noruego!
Homero: ¿Ahora lo ves, Marge?; ¿ves por qué debemos construir esa cerca?
Marge: ¡Constrúyela, Homero! ¡Tan alta como el cielo, y más profunda que el infierno!
Este pasaje muestra un discurso hostil frente a la inmigración, devenido de un resultado típico de la multiculturalidad como es la adaptación de palabras o expresiones de otros idiomas -y también la inseguridad de Marge sobre su labor maternal misma-. Esto es visto, desde un DP, como un proceso natural -además de significar una ganancia para la sociedad de acogida y para los inmigrantes pues implica empatía y reducción de las brechas-, pero visto como un peligro desde el DR, como el que Marge expresa. Lo cual, de paso, es consecuente con una tradicional figura conservadora de este personaje.
B. Percepción sobre el inmigrante
Este punto está muy relacionado con el anterior, aunque individualiza y personaliza más el fenómeno. Como bien se establece en la tabla 1, responde a las preguntas ¿Quién migra?, y ¿Cómo son las personas inmigrantes? Como bien se explica en el apartado previo, el DP explica que las personas migran por necesidad como el caso de Apu. El DP reconoce la migración como una decisión compleja; Apu le cuenta a Marge lo que significó dejar a sus padres y a su novia Manjula -que en todo caso tenía la escasa edad de 13 años-, a la cual le dice “Nunca te olvidaré Manjula; lamento que nuestro matrimonio arreglado no se realice”. Por su parte, sus padres, en un sentido momento, le expresan: “Vayas a donde vayas, hagas lo que hagas, siempre te amaremos, llénanos de orgullo. Nunca olvides quién eres”.
Por otra parte, el DR, en uno de sus extremos, puede llegar a ubicar al inmigrante como un enemigo de la nacionalidad propia, lo cual es finalmente la base para los discursos nacionalistas. Ejemplo de ello son los niños que hostigan al estudiante bávaro de intercambio, Üter Zörker, a pesar de que este replica temeroso: “Yo no merezco esto; vine aquí legalmente como estudiante de intercambio”; momento en el que el mismo director de la primaria, Seymour Skinner le replica, “Pequeño, lo único que vamos a intercambiar es nuestra dignidad nacional”, siendo éste uno de los primeros ejemplos de la hostilidad creciente que puede generarse a partir de discursos incendiarios contra los inmigrantes.
Asimismo, la migración por necesidad -DP- es igualmente patente en el 441, ya que el episodio gira alrededor de la inmigración de los noruegos de Ogdenville debido a la mencionada crisis económica por la caída del precio de la cebada, su producto principal. También es importante notar que el discurso desarrollado en este episodio normaliza esa migración; es decir, el desarrollo de la trama, especialmente al principio, sugiere que es natural migrar cuando las condiciones de vida cambian de forma repentina para mal. Las escenas iniciales de la migración forzada de los habitantes sugieren unas condiciones precarias en Ogdenville, falta de trabajo y la búsqueda de oportunidades en otras partes -Springfield en este caso- como la última opción de sobrevivencia.
El DP reconoce las capacidades de la inmigración como factor positivo para la sociedad de acogida. Cuando van a construir el muro para evitar el paso de los noruegos de Ogdenville a Springfield, Carl Carlson reconoce que los que mejor construyen son los inmigrantes, a lo que el Alcalde Diamante acepta: “Está bien, nos ayudarán a construir el muro porque son buenos para eso, pero luego esos buenos para nada tendrán que irse”.
C. Lenguaje y palabras para hacer referencia al inmigrante y a la inmigración
En este tópico se ubica uno de los puntos elementales del análisis de discurso, el cual funge como un indicador fundamental para observar la comprensión acerca de la inmigración, a partir de la forma en que se llama o se denomina a la persona inmigrante. Sobre esto, Van Dijk (s.f.) plantea que el léxico es uno de los componentes propios del análisis estructural del discurso, el cual provee información importante para discernir posiciones. En este aspecto, el lenguaje propio del DP no se encuentra en ningún pasaje del episodio 151, lo cual evidencia la época en la cual salió al aire -mediados de la década de 1990- momento en la que la reivindicación lingüística sobre la inmigración no era un tema relevante.
Así, en consonancia con lo anterior, el DR es condicionado totalmente por su referencia a la situación legal; se evidencia, a partir de etiquetas muy claras como inmigrantes -incluyendo personajes a favor de la inmigración o de la multiculturalidad, como Lisa y Marge, cuando esta última se arrepiente de apoyar la Propuesta 24, o inclusive los mismos Apu y Willie, el escocés-, inmigrantes ilegales, las únicas palabras utilizadas en todo el episodio 151. Lo que cambia en función de un DP es la intencionalidad inferida del contexto pues, por ejemplo, aunque Lisa se refiere en términos de inmigrante ilegal, su intención es evidentemente en función de la reivindicación de sus derechos.
Con respecto a la presencia de los DP y DR en el episodio 441, se plantea una variante: antes de que el discurso cambie a reactivo -cuando los habitantes crean tensión por la estadía de los noruegos de Ogdenville- les llaman simplemente noruegos o habitantes de Ogdenville que, dentro de la intencionalidad, no es más que una simple referencia, pero cuando sucede la elevación de la tensión, pasan a ser denominados extranjeros, inmigrantes e ilegales.
D. Relación con los servicios públicos básicos
Este tópico es otro que separa de forma más notoria el DP y el DR, pues es a su vez un tema sensible en las sociedades de acogida cuando se habla de inmigración y sus efectos en dicha sociedad.
El DR que usualmente ubica la inmigrante como el que se aprovecha de dichos servicios, además de saturarlos, es un discurso recurrente en ambos episodios, siendo uno de los dos DR principales junto con la reacción hostil frente a la multiculturalidad. Cuando Lisa aboga por la inmigración, Homero le argumenta: “Abre los ojos, Lisa. Las escuelas están tan atestadas de inmigrantes que niños como Bart pierden la voluntad de aprender”, a lo que Bart replica, suspicaz: “Eso es lo que me pasa”. En este pasaje no solo está presente el mito extendido de la saturación de los sistemas públicos (en este caso, el sistema educativo), sino que define a los inmigrantes como un chivo expiatorio, ya que Homero, sin prueba alguna, los culpa del pobre desempeño de Bart en la escuela. Y no está de más recordar que solo se identifica un estudiante como extranjero en la primaria de Springfield, el mencionado alemán Üter Zörker.
Por su parte, Moe Szyslak -que, a la postre, resulta también inmigrante- le dice a Homero, mientras preparan pancartas de protesta: “esos malditos inmigrantes. Quieren todos los beneficios de vivir en Springfield, y ni siquiera se molestan en aprender bien el idioma”, a lo que Homero replica: “¡Sí! ¡Eso es exactamente mi parecensia!”. En este caso, Moe utiliza el típico argumento antiinmigrante del abuso de los beneficios estatales por parte de las personas foráneas; asimismo, la alusión a que no aprenden el idioma, suscribe nuevamente el posicionamiento sobre la obligación de los inmigrantes de asimilar todos los elementos de la cultura de acogida.
Con respecto al episodio 441, ambos discursos -reactivo y proactivo-- se intercalan en una sola escena. En el momento que Homero y Marge llevan a Bart al hospital debido a la lesión de su brazo, encuentran el lugar lleno, siendo la mayoría de personas noruegos de Ogdenville, presentándose este diálogo:
Homero: Típicos extranjeros, saturando el sistema.
Sven: Me lastimé destapando su fosa séptica.
Homero: Sven, ¿puede ir mañana? Se tapó de nuevo.
Sven: Ja [sí].
Este diálogo evidencia el DR en la recurrente afirmación de que los inmigrantes abusan en el acceso a los servicios públicos, en este caso el de salud, pero, a su vez, la intervención de Sven es una ejemplificación del DP que plantea que todos (inmigrantes o no) tienen derecho a la utilizar los servicios públicos. Inclusive, el hospital de Springfield ya tenía formularios en noruego, lo cual prueba un reconocimiento de los noruegos de Ogdenville como usuarios del sistema de salud.
E. Función de la sociedad de acogida
¿Cuál es la relación de la sociedad de acogida con los inmigrantes?; ¿cuál es la función de la sociedad de acogida? La respuesta a estas preguntas también aporta a la compresión de los discursos sobre la inmigración en general. La característica primordial del DR moderado es que el inmigrante debe adaptarse por completo a la sociedad de acogida, contrario a la posición del DP de que la sociedad de acogida debe gestionar una integración, lo que implica reconocer la multiculturalidad como un fenómeno positivo. Desde esta conceptualización, el DR se evidencia en el 441 en los ejemplos ya citados sobre el recelo de ciudadanos de Springfield acerca de las costumbres de los noruegos de Ogdenville y de inmigrantes no determinados en el 151. Por su parte, el DP -estrictamente hablando- no se manifiesta de forma específica; se presume en momentos como el ya mencionado de Moe vendiendo Aquavit, aunque sus razones son más bien monetarias, o el referido caso de los formularios en noruego, lo cual da pie al discurso contrario de la necesidad de que los inmigrantes se adapten a la sociedad de Springfield.
F. Función de la política
Este aspecto implica no necesariamente la acción política como discurso, sino cómo los DR y DP expresan la función de la política, esto es, la labor, la responsabilidad o las decisiones que debería el poder público tomar acerca de la inmigración.
En este caso, el DR es el más claro en ambos episodios pues la decisión política (en la figura del Alcalde Diamante) se basó en criterios de seguridad para interpretar la inmigración.3 En ambos episodios no se busca gestionar la inmigración ni dar soluciones, sino que se convoca a un referéndum (151) o llamando a una votación inmediata (441) para prohibir la inmigración, previo discurso de culpabilización de esta población.
Conclusiones
Series con las características de Los Simpson tienen el potencial de establecer temas y discursos para la discusión colectiva de sus televidentes. No se quiere decir que se interiorizan sin un debate propio y personal o colectivo sobre estos, pero sí pueden intervenir en la ubicación de las temáticas en las agendas. No es cualquier serie, sino la que goza de mucha audiencia y tiempo al aire, a la vez que se ve favorecida por el liderazgo de la televisión y de los medios digitales que también cuentan con ella en sus contenidos.
En ambos episodios, los escritores de la serie pretenden plantear -y lo hacen con éxito- dos posiciones antagónicas sobre el proceso migratorio, que en el presente trabajo se identifican como discursos reactivo y proactivo sobre la inmigración. Existe una intencionalidad de terminar mostrando en el final de cada episodio, con más énfasis en el 441, un discurso proactivo que da cuenta de una especie de conclusión acerca de la inmigración. En este caso, cuando los noruegos de Ogdenville están ayudando a los ciudadanos de Springfield a construir el muro que separará a ambas ciudades -esto es, finalmente, trabajando juntos-, se dan diálogos entre un ogdenvilense y un personaje de Springfield, que muestran lo positivo de la multiculturalidad. Se evidencia, por ejemplo, en la conversación entre Ned Flanders y Sven: “No somos tan diferentes, Sven”, cuando descubre que él había agregado un botón a su chaleco de tres, y Sven había quitado uno a su chaleco de cinco, al final para tener los dos lo que querían, un chaleco de cuatro. Igualmente, un niño ogdenvilense aconseja a Bart cómo hacer para que el grafitti que había dibujado durara más tiempo “usando una base de acrílico”.
En el transcurso de estos episodios se deduce un discurso subyacente de la naturalidad con la que se desarrolla la multiculturalidad en las sociedades -con referencia en la ficticia Springfield como expresión de Estados Unidos-, esbozando un trasfondo de aceptación de la inmigración como proceso existente y afianzado.
En particular, el ya mencionado final del episodio 441, en el que construyen conjuntamente el muro los noruegos de Ogdenville y los habitantes de Springfield, plantea la importante idea de reconocer las semejanzas en las diferencias, lo cual es la base del fundamento del discurso proactivo sobre la multiculturalidad. Así también, cualquier consecuencia o circunstancia negativa a partir de la inmigración es minimizada o del todo no presentada en los episodios, y es únicamente parte de lo expresado por los personajes que reivindicaban el discurso reactivo, si una base particularmente sólida de acuerdo al desarrollo de la trama.
Finalmente, quedan muchas temáticas para ahondar con respecto al abordaje de Los Simpsons -y otras series- en función de temas relevantes para la sociedad. Reconocer el potencial peso de programas de este calibre es reconocer el peso que podrían tener al momento de presentar temas de forma humorística.
Referencias bibliográficas
Aruguete, N. (2016). El poder de la agenda. Buenos Aires, Argentina: Biblos.
Bringas, C., Rodríguez, F. y Clemente, M. (2004). Violencia en televisión: Análisis de una serie popular de dibujos animados. Aula Abierta (83), 127-140.
Bruhn, K. (2014). La comunicación y los medios. Metodologías de investigación cualitativa y cuantitativa. México: Fondo de Cultura Económica.
Carboni, O. (2014). ¿La televisión en la era de internet? Razón y Palabra (87). Recuperado de http://www.razonypalabra.org.mx/N/N87/M87/07_Carboni_M87.pdf
Enríquez, G. (2012). Intertextualidad en The Simpsons: Transgresión y ruptura formal. Culture of communication. Recuperado de https://ruc.udc.es/dspace/bitstream/handle/2183/13473/CC-130_art_171.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Grandío, M. (2008). Series para ¿menores? La realidad que transmite la ficción. Análisis de Los Simpsons. Sphera Pública (8), 157-172.
Griffiths, N. (15 de abril de 2000). America’s first family. Times Magazine, 25-28.
Iriarte, G. (1999). Conciencia crítica y televisión. Comunicar (12), 166-169.
Irwin, W., Conard, M. y Skoble, A. (2013). Los Simpson y la filosofía. Barcelona, España: Blackie Books.
Lazo, C. y Tovar. A. (2011). Los Simpson, un fenómeno social con 20 años de permanencia en la programación televisiva. Revista Mediterránea de Comunicación, 1(2), 143-157.
Llonch Molina, N., Gonell Gómez, M., Garcia Belles, À. R. y Vidal Malagarriga, J. D. (2013). The Simpsons y el estudio de las raíces inmigrantes en el aula: Una experiencia como docentes y discentes de la formación de graduados de la educación primaria. En J. Díaz, A. Santiesteban y A. Cascajero (Eds.), Medios de comunicación y pensamiento crítico (pp. 107-120). Alcalá, España: Universidad de Alcalá.
McMahon, J. (2013). La función de la ficción: El valor heurístico de Homer. En W. Irwin, M. Conrad y A. Skoble, (Eds), Los Simpson y la filosofía (pp. 293-316). Barcelona, España: Blackie Books .
Matheson, C. (2013). Los Simpson, la hiperironía y el sentido de la vida. En W. Irwin, M. Conrad y A. Skoble, (Eds), Los Simpson y la filosofía (pp. 147-170). Barcelona, España: Blackie Books .
Redacción. (18 de abril de 2018). Revelan la carta de disculpa que Barbara Bush envió a Los Simpson. El Universal, 14 de abril. Recuperado de https://www.eluniversal.com.mx/mundo/revelan-la-carta-de-disculpa-que-barbara-bush-envio-los-simpson
Rodríguez, J. (2015). Los Simpson y la representación de la política. Reflexiones, 1(94), 109-121.
Soler, J. (16 de agosto de 2008). Pienso, luego… ¡mosquis! El País. Recuperado de https://elpais.com/diario/2008/08/16/revistaverano/1218903701_850215.html
Van Dijk, T. (2009). Discurso y Poder. Barcelona, España: Gedisa.
Van Dijk, Teun. s.f. Discurso y racismo. Recuperado de http://www.discursos.org/oldarticles/Discurso%20y%20racismo.pdf
Zafra, J. (2010). La televisión mutante. Cuadernos de comunicación Evoca. 3. La televisión que viene (I), 5-10. Recuperado de http://www.evocaimagen.com/cuadernos/cuadernos3.pdf
Zapata-Barrero, R. (2009). Fundamentos de los discursos políticos en torno a la inmigración. Barcelona, España: Trotta.
Notas
Notas de autor
* Autor para correspondencia: José Daniel Rodríguez, email: josedanielcr@gmail.com