Artículos Originales

Visión política de la prensa colorada durante el gobierno de Rafael Franco

Political vision of the colorada press during the government of Rafael Franco

Erasmo González G
Investigador Independiente. Asunción, Paraguay., Paraguay

Visión política de la prensa colorada durante el gobierno de Rafael Franco

ACADEMO, vol. 12, núm. 1, pp. 1-11, 2025

Universidad Americana

Los autores conservan los derechos autorales y ceden a la revista el derecho de la publicación.

Recepción: 19 Abril 2024

Aprobación: 19 Diciembre 2024

Resumen: La revolución de febrero de 1936, desembocó en la caída del gobierno liberal de Eusebio Ayala; ante esa defenestración el Partido Colorado cifró sus esperanzas en las nuevas autoridades nacionales para volver al poder después de 32 años. Con el objetivo de demostrar las características de la prensa partidaria en el afán de tener el poder político, se analiza el caso de la prensa colorada en 1936, cuando sus medios impresos realizaron diferentes apreciaciones al estar en circulación durante el gobierno del coronel Rafael Franco. Para ello se emplea un análisis documental recurriendo a los artículos del diario Patria y la revista Guarania, órganos periodísticos que tuvieron como escritor al pensador colorado Natalicio González, donde desarrollaron campañas a favor o en contra del gobierno de acuerdo a las medidas adoptadas. Se concluye que el apoyo inicial de la prensa colorada terminó cuando no tuvo posibilidad de ser parte del poder, evidenciándose que las expectativas de un sector político ante un nuevo orden constituido son favorables al inicio; en la esperanza de alcanzar espacios de gobierno, pero al ser excluidos realizan críticas utilizando sus medios de prensa, generando la reacción del gobierno, que terminan clausurándolos.

Palabras clave: Paraguay, prensa colorada, gobierno de Rafael Franco..

Abstract: The revolution of February 1936 led to the fall of the liberal government of Eusebio Ayala; Faced with that defenestration, the Colorado Party pinned its hopes on the new national authorities to return to power after 32 years. With the aim of demonstrating the characteristics of the partisan press in the desire to have political power, the case of the red press in 1936 is analyzed, when its printed media made different assessments when it was in circulation during the government of Colonel Rafael Franco. To do this, a documentary analysis is used using articles from diario Patria and revista Guarania, journalistic organizations whose writer was the Colorado thinker Natalicio González, where they developed campaigns for or against the government according to the measures adopted. It is concluded that the initial support of the red press ended when it had no possibility of being part of power, showing that the expectations of a political sector regarding a new established order are favorable at the beginning; in the hope of reaching government spaces, but when they are excluded they criticize using their media, generating the reaction of the government, which ends up closing them.

Keywords: Paraguay, red press, government of Rafael Franco..

Introducción

La prensa fue siempre un medio de lucha contra posturas diferentes, muchas veces fueron clausurados por su posición contra un gobierno, defendiendo o persiguiendo las acciones o la difusión de ideas que se plasmaban en un contexto determinado.

Se debe tener en cuenta que el rol de la prensa va más allá de la información, también influye en las mentes de los lectores, para orientarles a interpretar una realidad, y lo hacen en base a intereses o ideales que busca alcanzar, por lo que al insertarse en esa realidad, la prensa se convierte en un actor político trascendente ya que relata, expone y se inmiscuye en el acontecimiento político (Gil Pérez, 2022, p.150).

Con la creación de los medios de prensa por parte de los partidos políticos se busca crear un medio importante de influencia, ya que desde sus publicaciones demuestran sus intenciones políticas defendiendo sus ideas y acusando a sus adversarios (Gándara, 2004).

La prensa partidaria se caracteriza por estar alineada a los intereses que el sector político que lo sustenta persigue, interpretando las informaciones para promover creencias favorables hacia su partido político y enfatizar acciones equivocadas de los opositores.

Este artículo surge del interés de analizar la disputa que se origina entre prensa partidaria opositora y el gobierno por llegar a dominar el poder. La influencia de la prensa partidaria en la opinión pública es notoria; por ello los partidos políticos lo utilizan como herramienta fundamental de persuasión, buscando apoyo y reconocimiento para ejercer el gobierno, considerando la relación compleja que existe entre prensa y poder político.

En ese sentido, el objetivo es demostrar la incidencia de la participación política de la oposición en el gobierno para desarrollar propagandas de apoyo o rechazo hacía las autoridades constituidas mediante el poder de la prensa. Para ello se investiga un acontecimiento histórico de la política paraguaya, en 1936, analizando el interés de la prensa colorada en apoyar al gobierno del coronel Rafael Franco y las causas que motivaron el fin de ese apoyo.

Las opiniones vertidas del coloradismo desde sus medios escritos tanto en el diario Patria como en la revista Guarania surgen como interés de este trabajo, con el propósito de comprender la repercusión de las decisiones del gobierno del coronel Franco para el cambio de posicionamiento crítico ejercido por la prensa partidaria colorada en su afán por llegar al poder.

Metodología

Se realizó este trabajo aplicando el método histórico, con una investigación de tipo cualitativa donde se recurrió al análisis de fuentes, teniendo como principal muestra documental al diario Patria y la revista Guarania, medios escritos vigentes en el año 1936. Los meses más analizados fueron los de marzo, octubre y noviembre del mencionado año, debido a que constituyeron los periodos donde se percibieron las principales ideas de la prensa partidaria y fue el momento en el gobierno del coronel Franco realizó medidas que repercutieron en otros sectores políticos.

Con libros que tratan sobre el gobierno del coronel Rafael Franco se complementó el trabajo bibliográfico, contribuyendo a acumular más datos. Por lo que se realizó una investigación de diseño no experimental, de naturaleza descriptiva para proceder a comprender la relación compleja entre gobierno y prensa opositora.

Resultados

La bibliografía sobre los sucesos de febrero de 1936 y el gobierno del coronel Rafael Franco es abundante, desde diferentes posiciones políticas, así como desde diversas temáticas. Protagonistas de ese acontecimiento, así como varios historiadores han analizado este capítulo de la historia paraguaya. Trabajos como los del ministro del mismo gobierno, Juan Stefanich (1945) titulada La Restauración Histórica del Paraguay, así como la obra La Revolución del 17 de febrero de 1936 de Juan Speratti (1984) son fuentes que mencionan los logros de la presidencia del coronel Franco, así también existen otros como los de Policarpo Artaza que en su libro Ayala, Estigarribia, y el Partido Liberal fustigan las acciones de dicha presidencia y defiende las decisiones de los representantes liberales.

Además del aspecto político, el gobierno del coronel Franco es estudiado desde el aspecto económico, ideológico, social y cultural. El Paraguay Eterno es un trabajo de Natalicio González (1986) donde se brinda información sobre la participación del Partido Colorado y particularmente la prensa durante el gobierno del coronel Franco.

A pesar de las diferentes posturas sobre este acontecimiento, se coincide en afirmar que, a inicios de 1936, el Paraguay vivió hechos de cambio luego del derrocamiento del gobierno liberal[2] del doctor Eusebio Ayala. Este mandatario asumió la presidencia del Paraguay desde el 15 de agosto de 1932 pero faltando meses para culminar su periodo de gobierno, fue derrocado en febrero de 1936.[3] Los oficiales de la caballería encabezaron un golpe militar. Este acontecimiento derivó en la llegada a la presidencia del coronel Rafael Franco[4], militar de gran prestigio en la guerra contra Bolivia.

Ya desde 1887, los principales referentes de la política paraguaya fueron los dos partidos tradicionales. Por un lado, se hallaba el Partido Liberal, que desde 1904 se encontraba en el poder. Por el otro el Partido Colorado, alejado del gobierno desde ese año.

Después de 32 años de ocupar la presidencia los miembros del Partido Liberal, su imagen se fue desgastando, a pesar del triunfo que bajo su dominio político se obtuvo en la entonces reciente finalizada contienda chaqueña. Sin embargo, la disconformidad hacia el gobierno liberal caló hondo en la sociedad de posguerra en medio del nacionalismo efervescente que se fue propagando y que fueron las causas que derivaron en la creencia de que los militares debían tener más participación política.

Sobre la caída del régimen liberal el historiador norteamericano Paul Lewis (1986) sostuvo que el espíritu de lucha acompañado del nacionalismo de los soldados campesinos y la demanda de reformas sociales a más de la falta de pensiones para los excombatientes de la guerra, determinaron el derrumbe del gobierno del doctor Eusebio Ayala.

El cambio de gobierno generó en la opinión pública grandes expectativas, un militar de prestigio, carismático y también perseguido por el régimen liberal representaron los requisitos ideales para elevarlo a la presidencia. El coronel Rafael Franco fue llamado del exilio y se encargó del gobierno, en carácter provisional.

El coronel Franco, no respondía a ninguno de esos partidos, al llegar al gobierno buscó renovar las estructuras del estado apoyándose en la formación de una nueva agrupación política, con la Unión Nacional Revolucionaria, que luego pasó a constituirse en el Partido Revolucionario Febrerista, partido fundado en 1951 en Buenos Aires, siendo su primer presidente el propio coronel Franco.

La presidencia del coronel Franco tuvo una duración de 18 meses, en ese lapso las campañas de apoyo y de rechazo hacia su gestión por parte de los medios de comunicación estuvieron a la orden del día, al punto que el propio gobierno recurrió a la clausura de ciertos medios escritos que no comulgaban con sus decisiones y acciones políticas.

Al inicio de su mandato, las principales acusaciones de la prensa fueron contra el depuesto Partido Liberal, principalmente por parte de los colorados siendo la característica constante de los escritos; la propaganda encabezada por el pensador colorado Natalicio González fue ejemplo de la campaña contra el liberalismo.

En los primeros días de la Revolución de 1936; los colorados criticaron al liberalismo sobre su protagonismo político y se proclamaron como los únicos que podrían garantizar el bienestar, afirmando que el régimen liberal que vivió de la fortuna pública ya está para siempre sepultado, y que solo el Partido Colorado es “…la garantía y sostén irreductible de nuestra era...” (Patria, 1936a, p. 1)

Los males sociales junto a los dramas políticos apuntaron a responsabilizar al liberalismo. Los dardos de la prensa opositora, como Patria, fustigaron al gobierno caído, tildándolo de oligárquico. Es así que los colorados realizaron una campaña mediática en su contra acusando de oligarquizar el poder público, utilizando al pueblo de obreros y agricultores para con sus vidas custodiar sus intereses en sangrientas guerras civiles (Patria, 1936b, p.1).

El antiliberalismo propagado en la posguerra chaqueña fue tan fuerte, que las denuncias hacia el Partido Liberal por parte de la prensa vigente, como la colorada, fue la constante. Frases de acusaciones sobraron por parte del diario Patria (1936c, p.1) que entre su propaganda política sostuvo que el estado liberal antes que buscar la felicidad del pueblo contribuyó a menoscabarlo. Sostenía sobre la necesidad de que la juventud combatiente del Chaco se adhiera a los postulados nacionalistas del ideario Colorado para así extinguir definitivamente al mal de las desgracias del pasado, y que fue el liberalismo.

El pensador colorado Natalicio González, siendo uno de los principales fustigadores del liberalismo[5], tuvo como línea de protesta las acusaciones al gobierno liberal. En su obra “El Paraguay Eterno”, escrito durante el gobierno de Eusebio Ayala, González reprochó al Partido Liberal oligárquico, de ser capaz de atentar contra los intereses del estado paraguayo como la de entregar tierras al extranjero sin tener sanción por ello, comprar armas inservibles para la guerra, así como negociar con los vestuarios y bastimentos, mientras que los soldados perecen hambre y desnudez (González, 1986, p. 146).

El antiliberalismo de la época se plasmó en la idea de Natalicio González, cuya postura se puede condensar en su frase: “La doctrina liberal es el alma que emponzoña el alma de la patria” (González, 1986, p. 113).

En ese contexto, el nacionalismo dentro del discurso político fue fundamental ya que constituyó un medio propagandístico en la que se pretendía justificar y defender las acciones del gobierno, así también la tendencia en esa esfera revolucionaria de posguerra fue la de seguir principios y conductas acorde al nacionalismo que se venía propagando en otras latitudes.

Esperanzas en el nuevo presidente

La buena imagen que el coronel Franco tuvo al inicio de su gobierno se debió principalmente a su destacada actuación en la contienda chaqueña, llegando a comandar el 2º Cuerpo de Ejército. Franco fue uno de los militares que condujo con victorias a los soldados paraguayos en las batallas de Gondra y Campo Vía, destacándose luego en Picuiba, Yrendague, Cañada Tarija, Carandayty, Parapití, Charagua e Ingavi (González, 2014, p.43).

El mérito militar que obtuvo el coronel Franco en la guerra además de su carisma, fue fundamental para que su imagen se proyecte hacía el terreno político; dentro del espectro revolucionario de la posguerra gozó de simpatía popular, fueron estas cualidades los motivos que le valieron conseguir apoyo político, aunque realmente, Franco no era un creador en estrategias políticas de gobierno (Seiferheld, 1986, p.143).

Otro elemento clave para su designación en la presidencia fue que la revolución de febrero se sustentó en el anhelo de cambios por parte de excombatientes, obreros, campesinos y estudiantes; quienes veían en el nuevo mandatario como una alternativa viable de poder, y de raigambre popular, con una conducta patriótica demostrada durante la guerra y con sus criticas hacía las autoridades liberales.

En los primeros meses de gobierno del coronel Franco, las esperanzas fueron depositadas en su figura, al punto que, en momentos críticos los escritos periodísticos del coloradismo seguían celebrando la figura del presidente:

La Revolución del 17 de febrero, ha triunfado para salvaguardar los intereses del pueblo y ha abatido un viejo régimen de traiciones. El nombre del señor Presidente ha servido de bandera a la cruzada libertadora en la que todos colaboraron por igual, animados por el mismo ideal e inspirados por patriotismo idéntico. Así como en la magna gesta chaqueña, el nombre del Coronel Franco fue símbolo de abnegación y patriotismo, sus gestiones en la dirección de los destinos de su pueblo deben ser también un índice de las aspiraciones populares, libremente manifestadas por la voluntad totalitaria de la nación (Patria, 1936d, p. 1).

Tanta fue la simpatía que gozó al punto que, en los primeros meses de su gobierno, Rafael Franco tuvo la aceptación por la prensa colorada, su foja militar y su carisma condicionaron para que los comentarios periodísticos guarden discreción en sus apreciaciones. No ocurrió lo mismo con algunos ministros de su gobierno que fueron objetos de crítica, ya que el gabinete contó con ministros de diferentes sectores políticos, lo que fue refutado por la pluma colorada[6].

El anhelo de volver al poder

Evidentemente desde la llegada de los liberales al poder en 1904, la ausencia en las esferas del gobierno por parte del coloradismo relegó a sus partidarios de toda posibilidad de ganar protagonismo y acercamiento en la órbita del mando. Por ello no fue raro que cifraran esperanzas de recuperar el sillón presidencial al momento de la caída de los liberales, en febrero de 1936.

La revolución de febrero fue tomada como bandera política por los colorados quienes la consagraron como el anhelado cambio, luego de permanecer alejados del poder por más de cuatro décadas, acusaban al liberalismo por gobernar con viejas e injustas estructuras del estado, incluso por relegar a los militares defensores de la entonces reciente finalizada guerra contra Bolivia, siendo muchos enviados a retiro.

El coronel Franco tuvo a Bernardino Caballero como ministro de Agricultura. Con este ministro, el Partido Colorado tuvo su representante en el gobierno. Las esperanzas en que pueda obtener más participación en el gobierno fue el objetivo para lo cual los medios de difusión fueron ideales para sentar posturas de apoyo o de rechazo.

Con la conformación del gabinete, una columna del diario Patria (1936) insistió en la mayor participación que los colorados deben tener en los espacios de poder ya que se ensalzaban como el sector político que actuó con desinterés para acabar con el régimen liberal, alegando que contribuyeron con desprendimiento patriótico al nacimiento del nuevo gobierno, sin buscar ventajas personales ni presupuestarias. (p.1)

Los colorados se declararon participes y con anhelos de realizar los cambios mentados por la revolución, según Patria:

El Coloradismo quiere salvar a la Revolución convirtiéndola en el instrumento de la Nacionalidad para crear por obra de la voluntad popular, el Estado autóctono, el Estado cuya constitución se halla predeterminada por la tierra, por la raza y por la historia. Semejante Estado no puede ser elaborado por un ministro solitario, al amparo de un decreto dictatorial (1936e, p.1)

Ante las medidas tomadas por el gobierno, las páginas de Patria insistían en la defensa del coloradismo, reafirmando que este partido interpretó su protagonismo histórico y defendió en nacionalismo como garantía de salvaguardar la revolución. Un ejemplo de ello se demuestra en el artículo del mencionado periódico donde se preguntaban:

¿Por qué negar el pan y agua al Coloradismo que a sido el único refugio del nacionalismo perseguido durante treinta y dos años?. ¿Acaso el hacerse colorado es un crimen que debe punirse con el secuestro de todos los derechos ciudadanos? (Patria, 1936f, p.1).

Según historiador Washington Ashwell (2010), el ministro Caballero “...buscó preferentemente encontrar al coloradismo en el gobierno y es allí donde encontró la resistencia y la oposición de los otros tres ministros que disputaban el liderazgo intelectual de la revolución…”. (p.308).

Los colorados evidenciaron con sus publicaciones su desacuerdo con algunos ministros que pertenencia a distintos sectores políticos, como el caso de los hermanos Freire Esteves que eran cívicos, veían a Jover Peralta de ser un liberal resentido, al doctor Juan Stefanich como presidente de la Liga Nacional Independiente y a don Bernardino Caballero miembro conspicuo del coloradismo (Patria, 1936g, p.1).

Si bien los colorados también tuvieron al doctor Felipe Molas López participando en el gobierno franquista, como intendente de Asunción, concebían la idea de tener mayor participación en el gobierno.

La revista Guarania justificaba la presencia de los colorados en el gobierno por los principios que perseguía para el bienestar nacional, puso como ejemplo la reforma agraria, que fue uno de los aspectos más destacadas del gobierno del coronel Franco y que sostenían los colorados se llevó a cabo gracias al ministro Bernardino Caballero. Expresaba el artículo que con dicha reforma se materializó el ideario colorado de buscar solución al problema agrario paraguayo en base al concepto filosófico sobre la función de la tierra (González, 1986, p. 245).

De hecho, una característica notoria de este gobierno fue que su gabinete careció de ministros con arrastre popular, eran intelectuales de diferentes posturas políticas, aunque coincidían en su rechazo hacia la política de las autoridades del liberalismo. No obstante, al principio de ese gobierno se competía por el liderazgo intelectual dentro del gabinete, las discrepancias fueron la constante y terminó ganando preeminencia, el ministro Stefanich.

Reivindicación Histórica

El 1º de marzo de 1936 el gobierno del coronel Franco canceló los decretos que declaraban al Mariscal López[7] fuera de la Ley; en consecuencia “Declárase Héroe Nacional sin ejemplar al Mariscal Presidente de la República del Paraguay…inmolado en representación del idealismo paraguayo, con sus últimos soldados, en la Batalla de Cerro Corá el 1ro de Marzo de 1870” (Rodríguez, 2011, p.110).

Este decreto comulgaba con el pensamiento de los colorados, partidarios de defender la figura de Solano López. Las repercusiones en la prensa colorada se evidencian con los recuerdos de la guerra contra la Triple Alianza, mediante poesías y ensayos que destacaban la figura de Solano López, la de Carlos Antonio López y José Gaspar Rodríguez de Francia. Fueron considerados los padres de la patria.

Natalicio González describía las obras destacadas por el gobierno de los López, las medidas educativas y culturales, alegando de que “…Hay una armonía profunda entre el régimen de los López y los ideales de su pueblo…”. (González, 1986, pp. 50-51).

Por ello, el sociólogo José Carlos Rodríguez reflexiona sobre este hecho de como la figura del Mariscal López se constituyó en símbolo contra el liberalismo y los invasores; alega que el antihéroe liberal pasó a ser héroe de los antiliberales (Rodríguez, 2011, p. 40).

La reivindicación histórica del gobierno franquista tuvo acogida favorable con los postulados del sector colorado, quienes a la vez impulsaron su campaña política de adhesión partidaria; en las hojas de Patria se exclamaba que “No existe partido político más paraguayo que el Partido Colorado”.

Así, la propaganda colorada se centró en la esencia del ser paraguayo “El Partido Colorado, como entidad política nacional es la expresión más fiel y constante de la Paraguayidad…”. En contrapartida, las acusaciones hacia el liberalismo fueron de que “…encarna lo antiparaguayo, y está montado expresamente para aherrojar el alma nacional y esterilizar todos sus esfuerzos” (González. 1986, p. 138).

Apoyado en el discurso histórico, el coloradismo fundamentó su propaganda doctrinaria para dejar en claro las diferencias entre lo que fue el gobierno liberal exótico y lo que podría ser el gobierno colorado autóctono que según las ideas de Natalicio González era el resultado de la inspiración de los artífices del bienestar del pueblo paraguayo, José Gaspar Rodríguez de Francia y los López.

Discrepancias con el gobierno

Las acciones del gobierno que surgió en febrero de 1936 tuvieron su primer cuestionamiento el 10 de marzo de 1936, cuando el gabinete del presidente Franco estableció el decreto 152. En la misma se identificaba a la Revolución Libertadora del 17 de febrero con el Estado. Pero uno de los puntos polémicos de la cuestión se centró en el artículo 3 que expresaba: “Toda actividad de carácter político, de organización partidista, sindical o de intereses creados o por crear naturaleza política dentro de la Nación, que no emanen de la Revolución identificada con el Estado, se prohíbe por el término de un año” (Ashwell, 2010, p.313).

Las restricciones impuestas con este decreto, que pretendía acallar opiniones para lograr una opinión pública acorde con lo pretendido por el gobierno, generaron malestares en las nucleaciones políticas y sindicales. La reacción del Partido Colorado fue inmediata.

El 12 de marzo, los colorados emitieron una nota donde alegaban defender los fueros de la ciudadanía paraguaya. Calificaron al decreto 152 de falsear y violar el compromiso proclamado por el ejército en los momentos cumbres del 17 de febrero. En la misma se solicitó al presidente derogar el Decreto 152 para evitar daños “funestos e irreparables” a la patria (Patria, 1936d, p.1).

Se criticó al decreto por despojar “… al hombre paraguayo del derecho de discernir y orientar los acontecimientos de su patria...”. El periódico Patria (1936d) se dirigía a sus lectores con estas palabras: “El decreto Nº 152, falsea, viola, adultera el solemne compromiso del ejercito libertador...”. (p.1).

La campaña contra el decreto fue intensificándose con el correr de los días, el 13 de marzo los colorados solicitaban derogar el decreto nº 152, planteando una nueva nucleación revolucionaria para aquellos que colaboraron con la jornada del 17 de febrero (Patria, 1936g, p.1).

Las distancias entre gobierno y Partido Colorado se materializaron con la promulgación de este decreto. Desde el gobiernose impulsó la idea de un nuevo partido, queriendo con ello consolidarse por encima del tradicional bipartidismo que caracterizó al país desde 1887. Se había formado la Unión Nacional Revolucionaria, y de ella surgió el Partido Nacional Revolucionario, integrado por sindicatos y comités de la Asociación Nacional Revolucionaria.

Los cuestionamientos hacia el proyecto político del gobierno de formar un nuevo partido político colocando al propio jefe de estado como su presidente fue cuestionado por los escritos colorados:

Llevar al Jefe del Estado y SIMBOLO PERSONAL de la Revolución a una Jefatura de Partido es empequeñecerlo. Con ello se le resta AUTORIDAD MORAL autoridad que es y debe continuar siendo un factor decisivo de la victoria de la revolución sobre las fuerzas no extinguidas del régimen depuesto (Patria, 1936h, p.1).

En ese sentido, los colorados alegaban que al convertirse el presidente en jefe de una nucleación política esto terminaría siendo pernicioso para su gestión, considerando que alteraría el apoyo que tuvo la revolución para acabar con el liberalismo y así contribuir al resurgimiento:

Todo despliegue aislado o exclusivista de fuerzas cívicas, toda visión parcial o sectaria del momento nacional han de empequeñecer y desnaturalizar la magnífica obra del grande Ejército de la Victoria. La concentración nacional que derribó la dictadura debe perdurar en la vida cívica para el bien de la patria (Patria, 1936i, p. 1).

Menciona el historiador José Arce que, en los meses de marzo y abril, los partidos tradicionales tuvieron desvinculaciones de desafiliación; razón por la que el Partido Colorado realizó comunicados a sus afiliados para que sigan siendo leales a su partido y a su causa. Y les recordaba “que la mejor manera de ser paraguayos, era ser colorados (Arce, 2013, p.71).

Así, al establecerse el decreto 152, en el encabezado de Patria apareció un mensaje donde destacó su causa con los ideales de la nación enfatizando que atentar contra el Partido Colorado es atentar contra los más genuinos ideales de la paraguayidad, alegaban que el coloradismo posee un nacionalismo integral que fue refugio durante los treinta y dos años de la “dictadura liberal y legionarista” (Patria, 1936c, p.1).

Ante la ascendencia que tuvo dentro del gobierno franquista el ministro Juan Stefanich de la Liga Nacional Independiente, se produjo desajustes en los ministerios. A raíz de la influencia de Stefanich, el ministro colorado Bernardino Caballero presentó renuncia, igual decisión tomó otro colorado, el intendente de Asunción Felipe Molas López.

Con estas salidas, los colorados criticaron al gobierno por seguir los mismos errores que los liberales, transfiriendo a sus parientes y adeptos los cargos ministeriales, dejando de lado el mérito y los aspectos legales y morales sobre la administración del estado (González, 1986, p. 249).

En la revista Guarania del 20 de octubre de 1936 se criticó las bases de la pretensión de crear un nuevo partido; con el título “El ideario de la Unión Libero-Liguista”. En ese artículo se exponía las contradicciones del nuevo partido, ya que se descartó al coloradismo para trabajar por la causa de la revolución y se benefició a miembros de la Liga Independiente y otros liberales; sin tener en cuenta que los colorados son los únicos que han realizado labores revolucionarias de construcción, los demás miembros del gobierno han demostrado en solo seis meses que no son capaces para resolver los problemas del país, ya que solo “…han empleado su tiempo en disputas bizantinas y en enconadas luchas de predominio personal. No han hecho otra cosa…”(Guarania, 1936a, p.17).

Esta crítica hacia el gobierno fue la detonante para que las relaciones entre el gobierno y el Partido Colorado se rompieran definitivamente. El 13 de octubre, Patria lanzaría su último ejemplar durante el gobierno del coronel Franco, ya que fue clausurado, semanas después la revista Guarania correría la misma suerte. Sus principales redactores Natalicio González y Guillermo Enciso Velloso fueron apresados y confinados a la prisión militar de Peña Hermosa (González, 1986, p. 237).

Con esta acción, se demuestra lo sostenido por Alvarado (2023) cuando expresa que la censura es un recurso ineludible de los gobiernos para controlar a la población ante los adversarios internos y externos, además de neutralizar las posiciones políticas contrarias, estimulando en cambio calificativos que validen la acción de los grupos de poder.

Para noviembre de 1936, Guarania se refirió a la revolución de febrero y al gobierno que de ella derivó, como un saqueo al pueblo y al propio ejército plebiscitario, terminando en poder de un pequeño grupo sin arraigo democrático, para convertirse en una dictadura oligárquica sin autoridad moral y política, que a base de cualquier forma de destrucción se mantienen en el poder, debilitando a las verdaderas fuerzas revolucionarias que legítimamente pueden disputarle el gobierno (Guarania, 1936b, p.1).

A los nueve meses de la ascensión al poder del coronel Franco, Guarania, expuso un panorama desesperanzador del gobierno:

Al gobierno le falta la base esencial de toda acción eficiente: la confianza, la fe pública en su acción. Una desesperanza absoluta en la posibilidad de resurgimiento por obra del gobierno en la masa neutra apolítica, y una aversión aguda, en las fuerzas económicas políticas de la nación, son los resultados de estos nueve meses. Y hemos llegado, seguramente, a un punto en que ya no es posible la reacción (1936b, p.1).

Acusaba al gobierno de dejar insatisfechas las esperanzas, recriminando no haber empezado los problemas nacionales urgentes; puntualizaba que el gobierno logró que el capital extranjero, la iglesia, los intelectuales y profesionales, a más de los militares de prestigio en la contienda chaqueña fueran factores antigubernamentales.

El artículo sentenció la imagen del presidente Franco diciendo: “…Hay que confesar, por último, con pena, que el coronel Franco, gracias a la acción desgraciada de su gobierno, ha perdido el prestigio popular con que advino al poder (Guarania, 1936b, p.1).

La revista Guarania iría más lejos con sus críticas hacia la personalidad del presidente Franco quien terminó dependiendo de la voluntad de sus ministros: “…por su deficiencia cultural y de técnica gubernativa y política, hubo de entregarse en manos de esta burguesía intelectual que nada tiene que aprender o envidiar a aquella otra burguesía liberal representada por los abogados de las grandes empresas concesionarias extranjeras…”. Sentenciaba el artículo que el gobierno del coronel Franco fue nada más que la conformación una nueva oligarquía, aunque terminó siendo más nociva que la de los liberales ya que ni siquiera tiene arrastre popular ni clase intelectual necesaria para entender el alcance de su capacidad (1936c, p.13).

Luego de la clausura de la prensa colorada, el coronel Franco ya no se mantendría ni un año más en la presidencia, así las esperanzas sociales y políticas cifradas en este gobierno llegaron a su fin en agosto de 1937.

Discusión

La revolución del 17 de febrero de 1936 fue un acontecimiento trascendente en la historia del Paraguay por los signos de cambios políticos y socioculturales que representó, su estudio desde la posición de la prensa partidaria hacía el gobierno fue importante por caracterizar el impacto de la prensa en la opinión pública y destacar las acciones políticas en procesos complejos de disputa por el llegar o permanecer en el poder.

La prensa partidaria explica la verdad desde sus propios ideales que están ligados a su doctrina política, buscando claramente incidir en la opinión pública. De allí el enfrentamiento entre medios de prensa que responden a diferentes posturas políticas, defendiendo su verdad.

Como expone Gándara (2004), las propagandas de la prensa partidaria definen sus ideas o doctrinas y buscan encontrar la emotividad sugestiva en sus lectores, con el fin de buscar adherentes.

Los colorados desde su condición de oposición alzaron su voz de protesta para menoscabar al liberalismo, poniendo en tela de juicio las acciones que los liberales realizaron en sus años de gobierno, por ello apoyaron con entusiasmo la formación de un nuevo gobierno en febrero de 1936, liderado por un militar prestigioso, consustanciado con el pueblo y con un discurso nacionalista destacando a las figuras del pasado, como también los hicieron los colorados.

Los medios escritos, el diario Patria y la revista Guarania constituyeron la prensa partidaria de los colorados donde aclamaron mayor participación en el gobierno. La necesidad de apoyo con la búsqueda de unidad política por parte del gobierno del coronel Franco y, la esperanza de volver a ella por parte de los colorados determinó las variables de esta relación.

Las campañas de apoyo de los colorados al coronel Franco en los primeros meses de su presidencia mediante el poder de su prensa, no impactaron en la decisión de su gobierno para otorgarles mayor protagonismo político, lo que generó diferencias y finalmente la clausura de los medios de prensa por las críticas hacia el gobierno.

La limitación que encuentra una prensa partidaria desde la oposición es cuando enfrenta a un gobierno que busca estabilizarse en el poder; y para ello se apropian de los medios de prensa para emitir ciertas condiciones de comportamiento o terminar clausurándolo. En contrapartida los periódicos que responden a las líneas del oficialismo siguen vigentes, para también buscar influenciar en la opinión pública con propagandas favorables a las autoridades.

Durante el gobierno del coronel Rafael Franco, los medios escritos opositores aparecieron por cierto tiempo, pero luego fueron clausurados por su crítica al régimen, el periódico Patria y larevista Guarania, no escaparon a esa suerte debido a sus artículos de desprestigio que menoscaban la imagen del gobierno.

El apoyo del Partido Colorado al gobierno del coronel Rafael Franco se resquebró con el correr de los meses. Los colorados se consideraron participes y artífices de la revolución del 17 de febrero, por lo que consideraban justo tener mayor protagonismo político desde las esferas del poder, sin embargo, el gobierno se apoyó en personas que comulgaban otras ideas políticas. Al ser relegado el Partido Colorado del gobierno, el presidente Franco perdió la posibilidad de contar con esta nucleación política para hacer frente al liberalismo en la intención de consolidarse en el poder, ya que ambos partidos tradicionales tenían arraigo en la población. Sin embargo, el gobierno buscó construir una nueva agrupación utilizando el emblema de la Revolución de Febrero y la figura del propio coronel Franco, pero no fueron suficientes para superar los problemas socioeconómicos, ni para permanecer en el poder y superar el bipartidismo.

Desde febrero de 1936, no pasó de seis meses, para que los colorados se retiren del gobierno; con ello las criticas aumentarían hacia el presidente Rafael Franco. Su figura ensalzada pasó luego a ser lamentada por la prensa colorada, al punto de ser considerado como un hombre de deficiencia cultural, comentario que contribuyó a la clausura de sus medios.

En el Paraguay la libre expresión y la libertad de prensa tuvieron un largo camino que recorrer, de hecho, el gobierno franquista no cambio la historia en ese sentido, y tampoco finalizó con él. Este lapso de gobierno del coronel Rafael Franco representa un ejemplo más de como la relación entre prensa de oposición y gobierno adquieren relaciones complejas en sus respectivas funciones, la de criticar y la de gobernar.

Conclusión

Este trabajo demostró como se desenvolvió desde la oposición el Partido Colorado mediante el poder de la prensa partidaria. En los primeros tiempos las exaltaciones y el apoyo fueron la constante, al punto de sentirse identificados con el gobierno y la revolución. Esto fue así hasta crearse medidas contrarias al interés partidario, distanciando a los colorados del círculo de poder.

La acción política de la prensa es notoria, por su alcance en la opinión pública. Desde una posición que se puede considerar privilegiada, los partidos políticos buscan hacer prevalecer sus ideas a través de sus medios periodísticos, constituyéndose en actores sociales y políticos.

Se evidenció como la prensa encuentra limitaciones en su estabilidad al ser clausurados por sus críticas, maniobra que demuestra la poca imaginación política de los gobiernos contrarios a la democracia. La censura y persecución son recursos que emplean los gobiernos en su afán de mantenerse y consolidarse en el poder.

Las diferentes concepciones políticas y su condición ante un sistema de gobierno determinan como deben orientarse dentro del Estado, con la influencia de la prensa transmiten sus objetivos, sus luchas y sus postulados, ya sea para alcanzar el poder o retenerlo.

Otro aspecto resaltante es como la propaganda política apunta a persuadir en la opinión pública y el discurso nacionalista se vuelve clave para incidir en la población. Desde la oposición, se plantea soluciones para incidir en la opinión pública para tener el poder político. En la historia del Paraguay se reflejó esa situación en varios hechos políticos, como en 1904 y 1936.

[2] Con la revolución de 1904 que derribó al gobierno colorado del coronel Juan Antonio Escurra, el Partido Liberal llegó y se mantuvo como gobierno hasta febrero de 1936, durante su hegemonía política se produjeron acontecimientos como revoluciones, golpes de estado y la guerra contra Bolivia, en medio de un estado carente de recursos y no suficiente para tratar las cuestiones sociales. [3] En este año, los cambios tras la Guerra del Chaco contribuyeron a robustecer el discurso nacionalista, ya que se la utilizó como bandera de reivindicación hacia las clases más populares además de la revalorización de la cultura paraguaya. Sobre el gobierno que se conformó en 1936, afirmó el capitán Speratti: “su norte fue la instauración de un orden constitucional que rescate y resguarde la soberanía popular y la independencia económica de la nación y proporcione y asegure la justicia social para beneficio y libración de las clases trabajadoras” (Speratti, 1984, p. 187). [4] Rafael Franco fue un militar destacado durante la Guerra del Chaco, de gran simpatía entre los soldados y ciudadanos, con un discurso de justicia social hacia sectores sociales como obreros y campesinos. Llegó a la presidencia del país manteniéndose en el cargo por 18 meses, siendo derrocado por un golpe de estado, el 13 de agosto de 1937, luego con sus adherentes fundó y presidió el Partido Revolucionario Febrerista. El coronel Franco es considerado por muchos como el artífice del nacionalismo, en su gobierno se reivindicó a figuras del pasado y se demostró gran apoyo a la cultura paraguaya (Arrúa, 2020). [5] Fue un doctrinario y político del Partido Colorado, ejerció gran influencia en su época con su pensamiento nacionalista; publicó varios libros en donde exclamaba al Mariscal López y repudiaba la política liberal. En 1948, llegó a ocupar la presidencia por unos meses. [6] Dentro de su gabinete se encontraban los hermanos Freire Esteves, considerados fascistas; el socialista Anselmo Jover Peralta, el colorado Bernardino Caballero, pero el que tuvo mayor liderazgo fue el miembro de la Liga Nacional Independiente, Juan Stefanich. [7] El Mariscal Francisco Solano López fue presidente del Paraguay en época de la Guerra contra La Triple Alianza, poco antes de perecer en Cerro Corá ya fue considerado fuera de la ley de Dios; sin embargo, el gobierno de 1936 se sumó a la reivindicación de su memoria y sus restos fueron buscados en el lugar de su muerte para ingresar en el Panteón Nacional de los Héroes.

Referencias

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Arrúa, V. (2020). Rafael Franco: De la guerra a la revolución. Editorial Atlas.

Aswell, W. (2010). El pensamiento de los partidos políticos (1869-1947). Medusa.

Gándara, S. (2004). Medios alternativos y contra información. Ediciones Continente.

Gil Pérez, A. (2022). Estudios históricos de la prensa: Fuente primaria, objeto de investigación y actor político. Revista Fuentes Humanísticas, 34, 143-164. https://doi.org/10.24275/uam /azc/dcsh/fh/2021v33n62/Gil

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Patria. (1936d, 12 de marzo). El Coloradismo se pronuncia sobre el Decreto 152. p.1

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Patria. (1936g, 13 de marzo). Cómo se fundan los Partidos. p.1

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Rodríguez, J. C. (2011). El Paraguay bajo el nacionalismo 1936-1947. El Lector.

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Speratti, J. (1984). La Revolución del 17 de Febrero de 1936. Escuela Técnica Salesiana.

Stefanich, J. (1945). La Restauración Histórica del Paraguay. El Mundo Nuevo.

Información adicional

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