Resumen: La competitiva industria financiera es un impulsor clave del desarrollo económico. El medio ambiente es afectado por las decisiones e inversiones realizadas, y la sociedad tiene preocupaciones por las futuras generaciones. Vinculando estas ideas, surge el concepto de las Finanzas Sostenibles, aquella que, por conciencia y decisión propia, provee productos o servicios, socialmente y ambientalmente responsables. El objetivo es evaluar el desempeño y compromiso ambiental de las entidades financieras, y su evolución conforme avanza el diálogo y vinculación entre la sostenibilidad y la competitividad industrial. Se realiza una revisión bibliográfica sobre los avances conceptuales y/o aplicados, incluyendo una mirada a los esfuerzos en Paraguay y en la región. Se confirma, que las instituciones con productos y servicios sostenibles, demuestran buenas prácticas replicables para superar el desafío de la sostenibilidad. Convertirse en una Banca Sostenible no es una opción, es el camino a tomar para mantenerse competitivos.
Palabras clave: Desarrollo sostenible, finanzas sostenibles, finanzas ambientales, banca sostenible..
Abstract: Financial industry is competitive and driver of economic development. Environment is affected by decisions and investments made, and the society has concerns for future generations. Integrating these ideas, the concept of Sustainable Finance arises, that which, by conscience and own decision, provides socially and environmentally responsible products or services. Objective is evaluating performance and environmental commitment of financial entities, and their evolution as the dialogue linked between sustainability and industrial competitiveness progressed. A bibliographic review is carried out on the main conceptual and/or applied advances, including the efforts in Paraguay and in the region. It’s confirmed that institutions with sustainable products and services demonstrate good replicable practices to overcome the challenge. Becoming a Sustainable Bank is not an option, it is the path to take to stay competitive.
Keywords: Sustainable development, sustainable finance, sustainable finance, environmental finance, sustainable banking..
Análisis
Evolución de las finanzas sostenibles en Paraguay y la región
Evolution of sustainable finance in Paraguay and the region

Recepción: 21 Noviembre 2023
Aprobación: 28 Julio 2024
El sector financiero es una de las industrias más competitivas y exigentes, controlada por los organismos de supervisión y por los inversionistas que confían sus capitales en la gestión de las instituciones como bancos, seguros, cooperativas y otros. Al mismo tiempo, la humanidad enfrenta el reto de la sostenibilidad. La dependencia de los recursos naturales, en su mayoría no renovables, es un desafío en cuanto a preservarlos para que las generaciones futuras puedan también satisfacer sus necesidades. De la conjunción de ambos elementos, surge el concepto de las Finanzas Sostenibles, aquella que, por conciencia y decisión propia, provee productos o servicios, socialmente y ambientalmente responsables (Centurión Bedoya, 2003).
Las finanzas sostenibles, contempla aspectos económicos, ambientales, y sociales, pero también la gobernanza de las entidades financieras, en cuanto a las decisiones que las empresas asumen sobre inversiones, operaciones, prácticas laborales y la estrategia competitiva (Papageorgiou et al., 2019).
La Banca Sostenible considera en lo económico, el impulso del crecimiento y el desarrollo financiando proyectos y negocios. En lo social, dando cobertura a necesidades de la población presente sin poner en riesgo las de generaciones futuras. En lo ambiental, exigiendo el uso racional de los recursos naturales, de tal manera a propiciar un ambiente estable, sano y limpio (López, 2023). Diversos actores señalan, que, a efectos de ganar competitividad, entre los esfuerzos que las instituciones realizan, resaltan la incorporación de la gestión ambiental, el análisis del eficiente uso de los recursos, la evaluación del origen y destino de los fondos, la concienciación a clientes, el lanzamiento de productos verdes; todos apuntando a lograr ventajas competitivas y sostenibles (Rojas, 2003).
Entre los años 1998 y 1999 la Unidad de Iniciativas Financieras del Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP FI) aplicó una encuesta sobre el nivel de desempeño y compromiso ambiental a 77 bancos de Europa (65), Norteamérica (7), Asia (4), y África (1). En ese grupo, predominaban los que pertenecen a países industrializados y los más competitivos de la industria (Pratt & Rojas, 2001).
Pratt y Rojas (2001) señalan que en el 2001 se evaluó los programas ambientales en bancos latinoamericanos. De la encuesta participaron 86 instituciones de 18 países (5 paraguayas). El compromiso bancario con el manejo ambiental, el impulso al debate sobre banca y ambiente, y la identificación de buenas prácticas, fueron parte de los objetivos de la evaluación realizada por el Proyecto Ecobanking en el año 2001, además de unas pasantías laborales desarrolladas en Europa entre los años 2002 y 2023 (Polo Cheva & Rojas et al., 2004).
Habiendo transcurrido 20 años, se pretende realizar una nueva evaluación a las instituciones paraguayas. En el país existen 18 Bancos supervisados por el Banco Central del Paraguay (BCP, 2024), la idea es aplicar una encuesta similar a la del 2001. Los principales ejes serán el análisis de las políticas, desempeño, procesos y comunicación ambiental, que permitan una medición del grado de compromiso ambiental de las instituciones bancarias. En preparación a la misma, se realiza una revisión bibliográfica a efectos de compilar los principales avances conceptuales y su aplicación en cuanto a la temática de la sostenibilidad financiera, incluyendo una mirada a los esfuerzos realizados desde entonces en la región y en el país.
En cuanto a la revisión bibliográfica, se tuvo como punto de partida, publicaciones realizadas por el Proyecto Ecobanking (www.incae.edu/es/clacds.html), del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) del INCAE Business School, en el marco de la evaluación realizada en el 2001. Posteriormente, se realizó la búsqueda de documentos en dos (2) plataformas ubicadas en la página web del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT www.conacyt.gov.py/), específicamente en el enlace de CICCO. Las plataformas utilizadas fueron Scopus y Web of Science.
En la búsqueda se incluyeron las palabras claves: Sostenibilidad, Finanzas Sostenibles, Finanzas Ambientales y Banca Sostenible. Se consideró la temporalidad de las publicaciones, priorizando las publicadas desde el 2013 al presente 2023. En cuanto al tipo de documentos, se limitó a artículos científicos, notas de revisión y documentos de conferencias.
Desde finales del siglo pasado, la preocupación por la sostenibilidad del mundo y sus recursos está presente en la agenda de las naciones. En 1972 en Estocolmo – Suecia, se realizó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, adoptaron principios sobre la gestión racional del medio ambiente, pero principalmente se visualizó el vínculo entre el crecimiento económico, la contaminación del aire, el agua y los océanos y el bienestar de las personas de todo el mundo (ONU, 1972).
El diálogo propiciado fue escalando hasta llegar a 1992, en que se celebró en Río de Janeiro – Brasil la Cumbre de la Tierra, marcando un hito en cuanto a las acciones futuras sobre la sostenibilidad. Se destacó el amplio vínculo entre los factores sociales, económicos y ambientales, independientes entre sí, pero que el éxito de un sector requiere que la acción en otros sectores se mantenga en el tiempo. El concepto del desarrollo sostenible quedó instalado, señalando que todos los actores tienen responsabilidades respecto a generaciones futuras (ONU, 1992). Lo que se produce y consume, la forma de vida y trabajo, impacta en la sociedad presente y futura. En ese estadio del diálogo entre países, empresas y ciudadanos, se incluyó la preocupación de que las inversiones y operaciones de la industria y los hogares, requieren de financiamiento. Las Finanzas Sostenibles se instalan como un desafío sustancial.
En continuidad de la Cumbre de Río, surge UNEP FI (www.unepfi.org), una alianza entre las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el sector financiero a nivel global. Tiene sede en Ginebra (Suiza), y promueve las Finanzas Sostenibles. Impulsa que el sector financiero integre aspectos ambientales, sociales y de gobernanza en sus operaciones, reduciendo riesgos y aprovechando oportunidades de financiamiento sostenible. Cuenta con entidades financieras signatarias, que participan activamente en diversas actividades y esfuerzos (López García, 2020).
En el año 2001, a través de un proyecto denominado Ecobanking, de INCAE Business School, se realizó una encuesta sobre el desempeño ambiental de entidades financieras en América Latina. Desde entonces, las Finanzas Sostenibles han experimentado grandes avances en su comprensión e inserción en la operativa de las instituciones financieras de Latinoamérica. Algunas de las instituciones han implementado la gestión del riesgo social y ambiental en sus operaciones (Aráuz, 2004), pero fundamentalmente han desarrollado productos y servicios sostenibles, orientados a las oportunidades que los mercados ofrecen (Pratt & Rojas, 2001).
López García (2021), presenta un recorrido por la evolución conceptual y de gestión de las finanzas identificados en diversos países de la región. Su recorrido comienza por Brasil, donde relata que desde 1995 cuenta con un protocolo verde que permitió implementar el Análisis de Riesgos Ambientales y Sociales (ARAS), la gestión basada en la ecoeficiencia de las instituciones; y la financiación de productos y servicios verdes y sociales.
Seguidamente menciona que varios países de la región, cuentan con protocolos similares, con diversos nombres, como es el caso de Colombia, México, Perú, Ecuador, Chile y Argentina.
La misma autora, comenta que en Colombia desarrollaron un mercado de bonos verdes, sociales y sostenibles, incluso en bonos naranja destinados a proyectos culturales. En el caso de México, se emiten bonos verdes alineados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
En Chile, impulsaron mesas de análisis desde el 2001 (López, 2016). Establecieron una mesa de finanzas verdes en el 2019 y cuentan en la Bolsa de Comercio de Santiago (BCS) con bonos verdes, sociales y sostenibles (López García, 2021).
López García (2021) hace referencia a Paraguay, que desde el 2012, cuenta con una Mesa de Finanzas Sostenibles (www.mfs.org.py/es/) conformada por los bancos representantes de más del 90% del sistema bancario paraguayo. Destacan haber desarrollado guías para el financiamiento sostenible para los principales sectores productivos del país (ganadería, agricultura y agroindustria). Es una plataforma de colaboración voluntaria entre entidades del sistema financiero paraguayo, que unen esfuerzos para promover iniciativas y estrategias que contribuyan a la construcción de una economía más solidaria e inclusiva. En el mismo contexto, en 2018 se crea una guía para la Gestión de Riesgos Sociales Ambientales para Entidades reguladas y supervisadas; además, en el 2020 la Comisión Nacional de Valores (CNV), estableció un marco regulatorio y pautas relacionadas con los bonos sostenibles.
Entre los principales productos financieros sostenibles actualmente destacan, los fondos de inversiones sostenibles, los bonos verdes y sociales, el capital de riesgo social, los préstamos verdes (Banco Santander, 2023).
El grado de madurez de los mercados respecto a los productos verdes y/o sostenibles resulta fundamental para el desarrollo de las Finanzas Sostenibles. El grado de madurez depende de factores como el marco regulatorio y las políticas públicas, la comprensión y por tanto la existencia de demanda efectiva por los mencionados productos; y consecuentemente, el nivel de desarrollo del sistema financiero en su conjunto, es aquí donde la Gobernanza de las instituciones resulta fundamental (Eco Business Fund, 2022).
Un tema no menor, es que estos esfuerzos por el desarrollo de las Finanzas Sostenibles van de la mano con varios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, aprobadas en 2015 en la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, que representó una oportunidad para que los países y la sociedad emprendieran un nuevo camino con el que mejorar la vida de todas las personas (García Navarro & Granda Revilla, 2020). La Agenda cuenta con 17 ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible, 2024).
Las economías tienen un umbral de crecimiento, afectado por crisis como la inestabilidad política, migraciones forzadas, crisis climática y degradación de los recursos naturales, urgen esfuerzos para asegurar un mejor futuro basado en la sostenibilidad. Los ODS establecidos en la Agenda 2030 incorporan los desafíos, y los mismos no son ajenos a las iniciativas que el sector financiero debe realizar hacia una economía sostenible (Boria et al., 2021). El principal desafío para lograr las ODS, está en la generación de conciencia y conocimientos vinculados con el desarrollo sostenible, en fortalecer las regulaciones del sector financiero y en el esfuerzo por la estandarización de criterios de evaluación socioambientales.
Echagüe-Pastore et al., (2022) expresa que el esfuerzo compartido, las Alianzas Público-Privadas, y contar con la cooperación internacional, son condiciones favorables en el caso de Paraguay, con miras a potenciar las Finanzas Sostenibles.
Los servicios y productos verdes, son finalmente piedra angular que las organizaciones deben tener, para desarrollar condiciones que la cooperación internacional establece y considera claves para lograr los ODS (Toca Torres, 2022).
La concientización de la sociedad es fundamental, pero también de las instituciones financieras (Szauer & López, 2003). En dicho sentido, resalta el esfuerzo de varios organismos de cooperación, entre ellos UNEP, quien desarrolló variadas herramientas que facilitan la educación ambiental, así como la identificación de áreas claves respecto a la sostenibilidad, que las instituciones financieras deben considerar en sus operaciones, tanto internas como en las oportunidades de financiamiento que tienen. Entre ellos el agua, el aire, el aire, la biodiversidad, el cambio climático, la energía, el consumo sostenible, la economía circular y la gestión de residuos (PNUMA, 2023).
La cooperación de UNEP FI en la región, se concentra en el desarrollo de capacitaciones dirigidas a los tomadores de decisión dentro de las entidades financieras, y en el desarrollo de instrumentos y/o materiales de aplicación por las instituciones financieras. Es importante señalar que a través de unos principios buscan desarrollar el concepto de banca responsable (UNEP FI, 2019).
El desarrollo sostenible es probablemente el principal desafío que une a la sociedad en su conjunto con miras al futuro. Desde la instalación de preocupaciones sobre la conexión entre las actividades económicas, los aspectos sociales y el impacto en el medio ambiente, fue tomando fuerza la comprensión de que contar con entidades financieras responsables, que planteen productos y servicios sostenibles, resulta fundamental. En la revisión realizada se encuentran buenas prácticas replicables para lograr superar el desafío (Gallardo, 2017).
Desde un punto de vista global, las finanzas sostenibles son esenciales para una economía respetuosa con las personas y el planeta. La estrecha colaboración entre el sector público y el sector privado, fue clave en los avances logrados en los países de la región. Los esfuerzos de concientización a los ciudadanos deben primar, pues finalmente, son las personas que deben constituirse en clientes de las instituciones financieras, requiriendo y/o demandando productos o servicios sostenibles, impulsando por tanto una gestión sostenible.
En la medida que la comprensión de su alcance, llegue a individuos y empresas, que finalmente son los clientes de las entidades financieras, y son quienes van a demandar por productos y servicios cada vez más sostenibles, los bancos deberán migrar hacia el desarrollo de una banca responsable y desarrollando finanzas sostenibles. Más allá de la necesaria conciencia, ese esfuerzo es parte de la exigencia de una industria cada vez más competitiva.
La competitividad de las instituciones financieras depende por tanto del esfuerzo de desarrollar una gestión responsable y sostenible. Las instituciones que no entiendan el desafío, más que seguro van a quedarse fuera del mercado. Convertirse en una Banca Sostenible no es una opción, es el camino a tomar para mantenerse competitivos.
Se visualizan avances a nivel regional y en Paraguay sobre el desarrollo de las finanzas sostenibles. La revisión del estado actual de las Finanzas Sostenibles, amplió la visión sobre las inmensas oportunidades y espacios de análisis e investigaciones factibles y necesarias. La búsqueda de alianzas y cooperaciones puede potenciar las investigaciones, a efectos de lograr profundidad de contenido y amplitud de alcance.
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