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Representaciones de vivienda de niñas y niños provenientes de zonas rurales
Future housing representations of children from rural areas
ACADEMO, vol. 12, núm. 2, pp. 1-12, 2025
Universidad Americana

Artículos Originales


Recepción: 29 Julio 2024

Aprobación: 17 Febrero 2025

DOI: https://doi.org/10.30545/academo.2025.n2.1132

Resumen: Con base en las experiencias, durante la niñez se van desarrollando capacidades cognoscitivas, afectivas y motoras para comprender distintas circunstancias, generar creencias y vislumbrar el futuro. Una situación relevante es la vivienda y su entorno, ya sea rural o urbano. La representación de ello puede expresarse a través del dibujo lo que permite revelar la construcción de sí mismo, su realidad, sus significaciones y motivaciones. El propósito de este trabajo fue indagar a través de la representación pictórica la manera en que niñas(os) del medio rural caracterizan el lugar donde desean vivir cuando sean grandes, qué elementos la integran y cómo se organizan. El método fue mixto. A 145 niñas(os) de 6 a 13 años de siete escuelas rurales de Guanajuato, México, se les solicitó que dibujaran su futura casa. Se realizaron análisis de contenido y estadístico de los dibujos. Los resultados mostraron consciencia sobre el espacio, las condiciones del entorno y el deseo de mejorar dichas condiciones. Ello habla de una construcción generada entre los participantes sobre su desarrollo y el contexto real e imaginado que se manifiesta en diferencias y similitudes de las ilustraciones, así como en la visión de certezas, incertidumbres y esperanza de bienestar futuro.

Palabras clave: Niñez, zona rural, dibujo, visualización, vivienda.

Abstract: Based on experiences, during childhood people develop cognitive, affective and motor abilities, to comprehend different circumstances, to generate beliefs and to glimpse the future. An outstanding situation is housing and its environment, whether rural or urban. The representation of this can be expressed through drawing which allows revealing the construction of oneself, its reality, its significance and motivations. The purpose was to investigate, through pictorial representation, the way in which children from rural areas depict the place where they want to live as adults, which elements integrate it and how they are organized. The method was mixed. 145 children, aged from 6 to 13 years old, from seven rural schools in Guanajuato, México, were asked to draw their future house. Content analysis and statistical analysis of the drawings were carried out. The results showed children’s consciousness about space, the environmental conditions, and the desire to improve these conditions. This points out a construction generated among the participants about their development and their real and imagined context, which became apparent in differences and similarities of the illustrations, as well as in their vision of certainties, uncertainties and hope for future well-being.

Keywords: Childhood, drawing, housing, visualization, rural areas.

INTRODUCCIÓN

Durante el desarrollo personal se conforman percepciones, pensamientos e ideas presentes y futuras sobre la vida, sobre los otros y sobre sí mismo. En la etapa de la niñez, estos procesos van forjando los soportes biopsicosociales fundamentales para su crecimiento. De ello se desprende el interés por identificar las vivencias y representaciones infantiles para comprender cómo vislumbran su futuro desde un contexto específico. Ello puede ayudar a identificar rumbos en la construcción de sí mismo y su realidad, y aportar elementos en torno a las significaciones y formas de habitar el espacio de esta población. El estudio surge ante la identificación del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Guanajuato, México, de niñas(os) que trabajan en ambientes de riesgo, especialmente durante periodos de afluencia turística. Las incógnitas son qué futuro imaginan, cómo se avizoran, en particular dónde quieren vivir “de grandes” y si esta perspectiva varía conforme la zona en la cual se vislumbran.

Por lo antedicho, resulta de interés la proyección que forjan las(os) niñas (os) hacia el futuro (Rogers, 1982; Maslow, 1970), lo cual da paso a una posible ruta de vida en el imaginario personal. El imaginario contiene creencias, valores, visiones, experiencias y emociones que funcionan como orientadores tanto para la motivación como para la acción (Guevara-Sanginés, 2004; Figueroa, 2018); en él se construyen mentalmente imágenes, situaciones e ideales que ayudan a crear un soporte de sentido individual, con los fines perseguidos (Delval, 2007).

Ello da cuenta de la concepción de sí mismo y su futuro, así como, de los valores interiorizados y de los conocimientos asimilados a partir del contexto (Seve, 1973), del proceso y la persona que se irán tejiendo y reconfigurando en el tiempo (Bronfenbrenner & Morris, 2006; Delval, 2007; Ponterotto & Park-Taylor, 2019).

El futuro como imaginario social concentra y activa un conjunto de creencias, aspiraciones, temores, imágenes, así como valores individuales y colectivos (Figueroa, 2019). Estas imágenes permiten acceder a la representación subjetiva de esperanzas o temores, y modos de afrontarlos (Figueroa, 2018).

El trabajo se inscribe en áreas del municipio de Silao Guanajuato caracterizadas por su carácter rural y condiciones de desarrollo socioeconómico frágiles (Consejo Nacional de Población [CONAPO], 2020) (Tabla 1), así como su cercanía con un santuario muy visitado: el cerro del Cubilete, mejor conocido como la montaña de Cristo Rey, en donde hay infantes que “trabajan” acompañando a los peregrinos y recibiendo una propina por ello.

Tabla 1. Características socioeconómicas de las localidades (en porcentajes).

Tabla 1
Características socioeconómicas de las localidades (en porcentajes).

Fuente: Elaboración propia a partir de CONAPO (2020). Nota. Se referencian los significados de las nomenclaturas. Analf=Analfabetismo; Sbasc=Sin educación básica completa; Ovsde=Ocupantes de vivienda sin drenaje ni excusado; Ovsee=Ocupantes de vivienda sin energía eléctrica; Ovsae=Ocupantes de vivienda sin agua entubada; Ovpt=Ocupantes de vivienda con piso de tierra; Ovsref=Ocupantes de vivienda sin refrigerador; Ovhac=Ocupantes de vivienda con algún nivel de hacinamiento; IM=Índice de marginación; GM=Grado de marginación.

Fuente:Elaboración propia a partir de CONAPO (2020). Nota. Se referencian los significados de las nomenclaturas. Analf=Analfabetismo; Sbasc=Sin educación básica completa; Ovsde=Ocupantes de vivienda sin drenaje ni excusado; Ovsee=Ocupantes de vivienda sin energía eléctrica; Ovsae=Ocupantes de vivienda sin agua entubada; Ovpt=Ocupantes de vivienda con piso de tierra; Ovsref=Ocupantes de vivienda sin refrigerador; Ovhac=Ocupantes de vivienda con algún nivel de hacinamiento; IM=Índice de marginación; GM=Grado de marginación.

La vivienda como espacio de vida

Las personas no se encuentran en el vacío, se hallan inscritas en un espacio –transitorio o definitivo– y en un tiempo. Es un lugar que los seres humanos ocupan y, en este sentido, la relación entre el ser y el estar es indisoluble. Aunque la casa o vivienda es por excelencia un sitio íntimo, ésta se ubica en un espacio mayor física y socialmente construido y demarcado por un conjunto de personas, costumbres, creencias, ideologías, normas e infraestructura. Así, cada lugar adquiere una configuración variable resultado de una interacción entre elementos físicos y maniobras humanas (Vargas, 2012; Lugo-Villegas, et al., 2020) al transformar y construir el espacio del cual forma parte la vivienda.

En este marco, el espacio habitado o pensado (vivienda, barrio, comunidad, ciudad, país) se considera propio cuando la persona se adueña de él, generando vínculos y afectos. Consecuentemente, su contenido es una expresión que materializa las concepciones, las percepciones, los rasgos y las preferencias construidas en un devenir constante entre el sí mismo y el otro, es decir entre el nosotros.

En este estudio, se parte de la premisa de que la vivienda es un espacio que se habita (aspecto físico) o se desea habitar; es un lugar de vida (Barañano, 2021) que se organiza proporcionando acogida, disfrute, descanso y seguridad a sus miembros; constituye puntos de ida y vuelta de sus miembros; forma asimismo un sitio de interacción, de desarrollo y de transformación. Según la dinámica social específica puede llegar a representar el polo contrario con matices tristes en cada aspecto antedicho.

A lo largo de la vida de las personas se generan múltiples y variados procesos e intercambios que son pieza clave para su continuidad y desarrollo. Esto es especialmente relevante en los primeros años de vida. De ahí que los intercambios amables generados en el entorno abastezcan a la persona de un soporte social importante para favorecer las primeras impresiones e interacciones con el mundo; las primeras experiencias de exploración y tanteos consigo mismo, con otros y con el medio ambiente; los primeros balbuceos y palabras que gradualmente le permiten experimentar, construir, valorar y proyectar su propio yo (Berger y Luckman, 2003; Delval, 1989), a partir de lo cual logra experiencias, conocimientos, autonomía y confianza.

En esta etapa se adquiere un abanico amplio de formas, intereses, sentimientos, pensamientos y conocimientos. Esto se convierte en una fuente inagotable de inspiración, motivación y oportunidad de reafirmar y recrear su yo, en tiempos y espacios disímiles.

Durante el desarrollo personal se generan expectativas ligadas a enriquecer el yo en un contexto más atractivo y de mayor bienestar (Murray, 1938; Maslow, 1970), en tanto, la persona se posiciona en un horizonte posible para configurar su “casa” y, por tanto, su vida (Deci & Ryan, 1990) en términos de autonomía, control y autorrealización (Maslow, 1970).

Durante el periodo de la niñez, se empieza a ser consciente de sí mismo, de reconocerse y ser reconocido por los otros (Erikson, 1994; Quiroga, 2021). En esta etapa los menores requieren de sólidos soportes (familiares, educativos, normativos, sociales) que propicien el derecho a gozar del mayor bienestar y desarrollarse plenamente durante toda la vida. No obstante, las condiciones de la población en México ofrecen un panorama diferenciado en el acceso a estas prerrogativas; en particular, en el medio rural cuyas características se relacionan con la falta de los servicios básicos (agua, electricidad, pavimentación, atención médica, educación o empleo), así como la poca cantidad de residentes en la localidad, la disparidad en el desarrollo regional (rezago productivo y económico), la predominancia de uso de suelo extensivo, la dispersión de la población, el tamaño de los asentamientos, la distancia de los servicios públicos y la presencia de ecosistemas, zonas agrícolas y extractivas (CONAPO, 2020; Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social [CONEVAL], 2020); Instituto de Estadística, Geografía e Informática [INEGI], 2020)]. Actualmente la dinámica y el crecimiento de la población está modificando constantemente la arquitectura y la interacción de los espacios más allá de la delimitación geopolítica, así como la vida de las personas y su cultura, por ejemplo: el envejecimiento de la población, las menores tasas de natalidad y la migración. Respecto a la migración, Guanajuato es la entidad mexicana con más emigrantes internacionales (CONEVAL, 2020).

Perspectivas del dibujo

El dibujo permite ordenar y dar forma a elementos simbólicos, a través de él se recoge la experiencia y la posibilidad de interpretar la visión y el sentido de vida de las personas (Monteira et al, 2020), sus representaciones, emociones, expectativas, motivaciones, deseos (Baroutsis et al., 2019), así como su interacción con el mundo, con los otros y consigo mismo (Krautz, 2017). Reúne un conjunto de elementos que permite reproducir figuras o imágenes tal y como la persona las piensa, siente y percibe (Lowenfeld, 1961). En este sentido es un lenguaje portador de procesos cognoscitivos, afectivos y culturales a los cuales los niños recurren para ordenar, dar forma a su mundo y significarlo.

Las perspectivas desde las cuales se aborda el dibujo permiten recoger su preponderancia, en tanto que aportan elementos para entender la dimensión, la profundidad y la capacidad expresiva, narrativa y proyectiva. Esta versatilidad y riqueza ofrece la posibilidad de realizar aproximaciones a los procesos socioculturales y afectivos con fines diversos: psicológicos, clínicos o terapéuticos (Rinaldi, et al., 2019), artísticos-creativos (Lowenfeld, 1961; Cepeda, et al., 2020; Zapata, 2019), educativos (Rodríguez, et al., 2014; Dosio, 2020) e investigativos (Fabbrocino, 2020).

Desde las perspectivas evolutiva e histórico-cultural, el dibujo es accesible y realizable en cada ser humano, pues se ha visto que las personas han dibujado a lo largo de las generaciones y culturas. El desarrollo del dibujo sigue un curso típicamente ideal en sus primeras fases (Lowenfeld, 1961; Glas, 2015). Las cuales ofrecen algunas características esenciales para entender este proceso en la niñez: pre-esquemática o garabateo, esquemática y realista o abstracta.

Desde la perspectiva cognoscitiva, el dibujo se observa como proceso de pensamiento que permite la creación de conocimiento (Piaget & Inhelder, 1984. En este sentido, dibujar se convierte en una forma de pensamiento y acción que los seres humanos utilizan en el diálogo o en la confrontación con el mundo interno y el mundo externo. Una imagen se origina de la habilidad de los seres humanos de usar un material a través del cual dejar huella (i.e., lápiz, palito, dedo u otros) a través de movimientos coordinados de la mano y otras partes del cuerpo para desarrollar y usar fórmulas representacionales (planes de acción mentales a realizar a partir de formas lineales en una superficie de dibujo). Para ello es preciso que se posea la intencionalidad compartida (Tomasello, 2012): los niños al intentar manifestarse mediante garabatos y compartir con otros, colocan sus dibujos en un espacio intersubjetivo de comunicación y de interacción con el mundo.

Desde la perspectiva sociocultural se advierten códigos culturales y modos de dibujar. El dibujo con el otro tiene la función cultural de hacer visible el mundo en imágenes, tanto a uno mismo como a otros. Los niños no crean sus dibujos exclusivamente para sí mismos, sino que en cada acción de dibujo el niño se mueve entre su entorno multinivel (mundo) y su mundo social y cultural (nosotros); al dibujar se encuentra presente un interlocutor imaginario (tú) y un nosotros normativo (en la forma de expectativas culturales); de ahí que en el dibujar se revela una relación entre yo, tú/nosotros y el mundo (Krautz, 2017); es decir, una perspectiva relacional.

Considerando que la motivación se encarga de estudiar la dirección, la intensidad y la persistencia del comportamiento (Kleinginna & Kleinginna, 1981), una aproximación al estudio de la visión de futuro de niños y jóvenes puede basarse en la expresión de los deseos que quisieran alcanzar cuando sean adultos. La habilidad de pensar sobre sí mismos en la posterioridad, es decir la relación de su autoconsciencia con su desarrollo personal y el entorno que habitarán, puede activarse con el planteamiento de ciertas cuestiones relevantes, ya sea en el corto o en el largo plazo, como la gestión de recursos personales o materiales (p. ej. el gasto cotidiano), la apropiación del espacio habitacional (p.ej. la vivienda donde les gustaría vivir) o su propio desarrollo como personas (p.ej., qué les gustaría ser de grandes). Dado que estos elementos pueden determinar el rumbo y la acción de las personas, es relevante indagar cómo se representa y expresa esa visión, qué elementos la integran y cómo se organizan. Por lo antedicho y para este trabajo, el dibujo, su contenido y su referencia son el soporte fundamental en el que las(os) niñas(os) expresan su relación entre el mundo interno y el mundo social donde descansan, y cómo proyectan el futuro hogar, la futura vida.

METODOLOGÍA

Este estudio forma parte de una investigación mayor sobre infantes que podrían inclinarse a una posible condición de calle, sobre sus condiciones socioeconómicas actuales, su futuro en relación al empleo y su noción de cómo distribuir el gasto del hogar. El objetivo fue indagar sobre la vivienda anhelada de niñas y niños en zonas rurales-suburbanas, empleando como recurso comunicativo el dibujo con lápices de color, para ganar una interpretación sustantiva a través del análisis inductivo de su contenido y su organización. Esta pesquisa es transversal y mixta: cualitativa en la recolección de datos y el análisis de contenido; cuantitativa en el análisis estadístico inferencial.

Participantes

Participaron 145 estudiantes, 82 niñas y 63 niños, con edades comprendidas entre 6 y 13 años, edad promedio de 9.40 años (D.E. = 1. 90) que cursaban la primaria en siete escuelas, ubicadas en zonas aledañas al Cubilete, Silao Guanajuato (Tabla 2). Las localidades de estudio corresponden a pequeños núcleos rurales que varían entre los 212 y los 1,298 habitantes (Tabla 1), cuyas principales actividades económicas son agropecuarias y de albañilería (CONAPO, 2020; CONEVAL, 2020; INEGI, 2020).

Conducción del estudio

Las siete escuelas primarias de estas comunidades para realizar el trabajo de campo fueron elegidas con acuerdo de las autoridades educativas de la Secretaría de Educación de Guanajuato (SEG), bajo el criterio de inclusión de estar cerca del Cerro del Cubilete. Se solicitó el apoyo y la autorización del(a) delegado(a) de la Región IV de la SEG. Después, este mismo proceso se efectuó con las(os) directoras(es) de las escuelas y padres o tutores de los menores. El estudio siguió el protocolo del “Código de Ética de los Psicólogos” (Sociedad Mexicana de Psicología, 1984). Una vez obtenidos los permisos se planeó el trabajo en las escuelas correspondientes.

Los profesores también contaron con toda la información y acompañaron a las investigadoras en la recolección de datos. A los menores, en su grupo natural, se les explicó la actividad a realizar y se les proporcionó una hoja en blanco y lápices de colores bajo las siguientes instrucciones: “Por favor, dibuja la casa en que te gustaría vivir cuando seas grande” y “si tienes dudas levanta tu mano y una persona del equipo irá a tu lugar para atenderte”.

Tabla 2. Distribución de la población participante y localidad.

Tabla 2
Distribución de la población participante y localidad.

Procesamiento de datos

Las representaciones pictóricas fueron sometidas a un análisis de contenido y de forma inductiva se generaron las categorías de los elementos contenidos en los dibujos. Primero, se revisó cada dibujo individualmente para registrar los elementos generales contenidos; después, se sometieron a la revisión de tres jueces provenientes de diversas disciplinas y experiencia en el campo educativo. A partir de este resultado se analizaron los argumentos para construir las unidades de análisis. Con estas categorías iniciales se realizó un primer ejercicio y se ajustaron las categorías para dar la mayor resolución taxonómica posible (Tabla 3).

Tabla 3. Categorías que definen el dibujo de vivienda deseada de niñas y niños.

Tabla 3
Categorías que definen el dibujo de vivienda deseada de niñas y niños.

Análisis estadístico. Se efectuaron análisis de frecuencias y porcentajes por categoría. Se calculó la χ² para probar la influencia del sexo y de la zona de la vivienda futura.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Ubicación y distancia proyectadas

Se encontró que la mitad de los participantes imaginan en su futuro vivir en un lugar distinto, uno de cada seis desea permanecer en el mismo lugar y uno de cada tres no lo explicita (Tabla 4). Con respecto a la distancia entre el lugar de origen y la futura vivienda, se halló una preferencia por mantenerse en el mismo espacio o cercano al mismo (41%), moverse a una ubicación lejana (19%) o tener incertidumbre (40%). La comparación entre la ubicación de la residencia en el futuro por zona arrojó una diferencia estadísticamente significativa (χ²(4, N = 145) = 62.36, p < .001). En lo rural la distribución de mantenerse en el mismo espacio o cercano al mismo (31%), moverse a una ubicación lejana (8%) y no saber en donde desean vivir (56%) es distinto a la de lo urbano (respectivamente, 48%, 36% y 15%).

Tabla 4. Ubicación de la residencia en el futuro por zona proyectada.

Tabla 4
Ubicación de la residencia en el futuro por zona proyectada.

Las ciudades de residencia cercanas a su lugar de origen más apreciadas corresponden a Silao y León (Figura 1); en la prospectiva del medio rural, los menores refieren el campo o el cerro (Figura 2).

Figura 1. Espacio urbano cercano a su casa. Niño de 8 años, 3er grado.


Figura 1.
Espacio urbano cercano a su casa. Niño de 8 años, 3er grado.

Figura 2. Espacio rural cercano o igual. Niña de 12 años, 6° grado.


Figura 2
Espacio rural cercano o igual. Niña de 12 años, 6° grado.

Los lugares lejanos predilectos corresponden a Estados Unidos de América (Figura 3) y a algunas entidades de la República Mexicana (Figura 4) como México, Monterrey, Nuevo León, Jalisco y Guerrero.

Figura 3. Lugar distante fuera del país. Niño de 8 años, 2° grado.


Figura 3.
Lugar distante fuera del país. Niño de 8 años, 2° grado.

Figura 4. Lugar distante dentro del país. Niña de 12 años, 4° grado.


Figura 4.
Lugar distante dentro del país. Niña de 12 años, 4° grado.

Ambiente proyectado de la vivienda

La colocación y distribución de todos los elementos necesarios para lograr el ambiente y la decoración de la residencia deseados dan cuenta de las representaciones sobre la organización del espacio inmediato de las personas (Murray, 1938; Edwards, 1959): interno y externo. El interno corresponde a los componentes dispuestos dentro de la vivienda y el externo a todos los elementos circundantes a la misma.

a) Ambiente interno

La mayoría de los dibujos (81%) presentan solamente la fachada de la vivienda, pero en los que muestran también el interior, se observan un sentido práctico (12%) y uno acogedor (7%). En el ambiente práctico (Tabla 5) los participantes dibujan escaleras, focos, división de espacios, así como servicios básicos electricidad (22%), agua (17%), chimenea (16%), caminos (12%), y transporte (11%); mientras que en el acogedor las(os) niñas(os) incluyen floreros, cortinas y muebles. Estos datos indican una mayor atención a la vivienda como unidad visible que al ambiente interno, tanto para la proyección rural como para la urbana (χ²(2, N = 145) = 0.927, ns).

Tabla 5. Ambiente interno de la vivienda dibujada por zona.

Tabla 5
Ambiente interno de la vivienda dibujada por zona.

b) Ambiente externo

En el ambiente externo existen variados elementos que conjugados entre sí brindan una imagen amplia sobre éste: la altura de la casa, la densidad de viviendas, la proporción entre la residencia y el ambiente externo, los objetos en el cielo y las personas.

En las representaciones pictóricas se encontraron viviendas de un piso (66%), dos pisos (23%) y más de dos pisos (12%) (Tabla 6). Las representaciones de casas de un piso predominan en el medio rural (76%) sobre el medio urbano (50%). En contraparte, las viviendas de más de dos pisos se observan con mayor proporción en la zona urbana (24%) que en la rural (3%). Las diferencias de altura de la vivienda resultaron estadísticamente significativas (χ²(2, N = 145) = 16.668, p < .01).

Tabla 6. Altura de la morada futura por zona proyectada.

Tabla 6
Altura de la morada futura por zona proyectada.

En cuanto a la densidad de las residencias, en los dibujos se proyectan más las casas solas (71%), seguida por las casas dispersas (17%) y espacios densos (12%), lo que permite identificar el grado de edificaciones con relación al volumen por espacio determinado (Tabla 7), el cual respecto a la zona fue estadísticamente significativo (χ²(2, N = 145) = 39.707, p< .01), pues en lo rural predominan las casas solas (89%) y no se observan conglomerados en comparación con lo urbano (45% y 31% respectivamente).

Tabla 7. Densidad habitacional por zona proyectada.

Tabla 7
Densidad habitacional por zona proyectada.

Concerniente a la proporción entre la residencia y el ambiente externo se aprecia una mayor proporción de casas donde prevalece más naturaleza con árboles, animales, cerros y ríos (66%) y una menor de casas con más labor humana, con edificaciones y pavimento (15%), de casas solas (10%) y de viviendas con un equilibrio entre la naturaleza y la labor humana (9%) (Tabla 8). La proporción de viviendas con más naturaleza se localiza, de manera estadísticamente significativa (χ²(3, N = 145) = 20.94, p< .001), más en la zona rural (79%) que en la urbana (47%); y con menos labor humana en la zona rural (6%) que en la urbana (29%) (Figuras 5 y 6).

Figura 5. Representación de la vivienda en la zona rural. Niña de ocho años, 2° grado.


Figura 5.
Representación de la vivienda en la zona rural. Niña de ocho años, 2° grado.

Figura 6. Representación de la vivienda en la zona urbana. Niña de 11 años, 6° grado.


Figura 6.
Representación de la vivienda en la zona urbana. Niña de 11 años, 6° grado.

Tabla 8. Proporción entre labor humana y naturaleza de la vivienda futura por zona proyectada.

Tabla 8
Proporción entre labor humana y naturaleza de la vivienda futura por zona proyectada.

En el ambiente exterior de la residencia planeada por los menores se halló un porcentaje semejante de imágenes con objetos en el cielo (51%) y sin objetos en el cielo (49%) (Tabla 9). Esta representación en lo rural fue respectivamente de 54% y 46%, y en lo urbano de 45% versus 53%. Las diferencias no fueron estadísticamente significativas (χ²(1, N = 145) = 0.777, n.s).

Tabla 9. Objetos en el cielo de la vivienda futura por zona proyectada.

Tabla 9
Objetos en el cielo de la vivienda futura por zona proyectada.

En cuanto a las representaciones sobre personas en el contexto de la vivienda, (Tabla 10) mayoritariamente se encontraron casas sin personas (79%) frente a las casas con personas (21%). Con respecto a la zona, las casas sin personas destacan en el medio urbano (83%), respecto al rural (76%). Las diferencias no fueron estadísticamente significativas (χ²(1, N = 145) = 0.985, n.s.).

Tabla 10. Presencia de personas en la vivienda futura por zona proyectada.

Tabla 10
Presencia de personas en la vivienda futura por zona proyectada.

Relativo al ambiente exterior acogedor o práctico, las diferencias no fueron estadísticamente significativas (χ²(3, N = 145) = 5.41, n.s) (Tabla 11); pero son notables los datos, ya que las cosas u objetos dibujados alrededor de la residencia deseada por los menores indican una proporción cercana entre el ambiente acogedor (45%) y práctico (40%); mientras que el entorno cálido se observa más en la zona rural (51%) que en la urbana (36%) y más práctico en la zona urbana (50%) que en la rural (33%).

Tabla 11. Ambiente exterior de la vivienda futura por zona proyectada.

Tabla 11
Ambiente exterior de la vivienda futura por zona proyectada.

Impresión afectiva

Respecto a la emocionalidad (Tabla 12), en un mayor porcentaje de los dibujos se manifiesta una emocionalidad positiva (66%), en menor medida una emocionalidad neutra (30%) y marginalmente una emocionalidad negativa (3%). La diferencia no resultó estadísticamente significativa (χ²(2, N = 145) = 0.874, n.s), pues la distribución fue muy similar para ambas zonas.

Tabla 12. Emocionalidad de la vivienda futura por zona proyectada.

Tabla 12
Emocionalidad de la vivienda futura por zona proyectada.

Los resultados encontrados revelan representaciones comunes y diferenciadas. En las primeras, la configuración de su distribución es similar para ambas zonas y, en las segundas, se asumen disimilitudes a partir de la zona proyectada. Este entrecruzamiento ofrece matices sobre la forma en cómo las(os) niñas(os) visualizan la vivienda con base en el entretejido de sus emociones, creencias y conocimientos que se enlazan hacia el horizonte.

Dos de cada tres participantes tienen claridad sobre el lugar de su morada, esta certeza puede orientar la dirección del comportamiento personal. Una tercera parte de los participantes muestra incertidumbre. Desde la perspectiva representacional significa que la acomodación de la información y la proyección simbólica son más fuertes en los primeros que en los segundos (Piaget & Inhelder, 1984).

Los dibujos de los menores sobre la vivienda donde anhelan vivir cuando sean grandes expresan un deseo de moverse, predominantemente hacia el medio urbano. Esta orientación indica un sentido de progreso, mejora y búsqueda de bienestar; lo cual se encuentra ligado a experiencias familiares o vecinales, así como a las influencias del medio cultural dadas por los medios de comunicación y la dinámica migratoria de la región derivada de la precariedad en lo rural.

Aún en el espacio urbano, los participantes incorporan características de la zona rural como árboles, flores, animales y montañas lo que implica un fuerte arraigo al conocimiento del mundo cotidiano que está a su alcance y experiencia directa afectivamente significativa. Es un escenario futuro con pertenencia histórica enraizada al lugar de origen que lo enmarca e impulsa simultáneamente. Identidad donde coexisten el futuro y el presente, y en la que se dan continuidad y cambio con visos de autonomía y mejora de vida.

Dos hallazgos complementarios se marcan por las diferenciaciones y similitudes de la vivienda en aspectos específicos respecto a la zona proyectada. La distinción se encuentra en la relación naturaleza-labor humana, en la altura de las edificaciones y en la densidad de las viviendas. La noción compartida se halla en la presencia de objetos en el cielo, personas y servicios; en la ambientación acogedora versus práctica en el interior y el exterior de la morada; así como en la impresión afectiva generada.

Tocante a la proporción de mayor naturaleza en las ilustraciones, puede deducirse la importancia y relación que las(os) niñas(os) crean con este ambiente el cual se advierte enfáticamente en la zona rural, pero que también se refleja en la morada urbana, aunque aquí prevalezca más la labor humana. En suma, la relación casa-naturaleza resulta imprescindible en la configuración de la residencia futura.

Tanto la proyección mayoritaria de edificaciones de un piso en la zona rural respecto a la urbana, como la ilustración de una mayor cantidad de construcciones de dos o más pisos en el área urbana en contraste con la rural indican una consciencia clara de los menores sobre los tipos de construcción prevalecientes en cada ámbito, así como de las condiciones del espacio disponible. Los menores del medio rural parecen tener la certeza de contar con un lugar amplio para extender la vivienda, por lo que no ven la necesidad de compactar la construcción a diferencia de la impresión de estrechez que manifiestan los niños de la zona urbana.

Respecto a la densidad habitacional, en la zona rural la casa proyectada es ilustrada y concebida mayoritariamente, no en relación con otras casas sino como un espacio propio al individuo, que “es suyo” y no de otros; adicionalmente la morada se encuentra configurada más allá de la edificación, desdibujando sus bordes. Si bien en la zona urbana casi la mitad comparte estas características, la tercera parte de los dibujos muestra una alta densidad de construcciones.

En muchos dibujos de los participantes se manifiestan detalles sobre objetos en el cielo como cuerpos celestes y seres vivos (i.e., nubes, sol, aves, mariposas) que conforman parte de su hábitat presente y futuro, independientemente de la zona proyectada.

El hecho de que solamente uno de cada cinco participantes dibujara personas en el contexto de la residencia, puede deberse a que los dibujos reproducen un ambiente mañanero, lapso durante el cual las personas trabajan, estudian o realizan actividades fuera de la mirada inmediata.

Coherente con lo referido, los dibujos revelan una casa con un ambiente interior no visible tras la fachada, predominan la propia edificación y su escenario, no así los muebles ni ornamentos que pudieran proporcionar cierta comodidad. El ambiente de las casas proyectadas se engalana más bien con la viveza y la fuerza de la naturaleza externas. Lo cual refleja parte de las vivencias y experiencias con ese entorno cotidiano.

Colegido con lo señalado, se halló que el ambiente exterior proyectado refleja ciertas características atractivas que lo convierten en un medio acogedor y práctico para los menores, aunque al interior se observó un ambiente con pocas comodidades y para la vivienda en su conjunto con precariedad de servicios como electricidad, agua o mobiliario. En este sentido, se considera que el ambiente externo contrarresta esta diferencia, esbozando así más llevadera y agradable la vida de las(os) niñas(os).

CONCLUSIÓN

En general, se halló una emocionalidad positiva en los dibujos. Esto permite inferir un sentido de proyección agradable de los participantes sobre su casa y sobre sí mismos, y una sensación de paz personal; paralelamente, da cuenta de valores interiorizados, de una motivación aspiracional, de un proyecto de vida en ciernes y de una ruta que orienta las posibilidades y alternativas de crecimiento.

Los menores no solo muestran una consciencia sobre los entornos inmediatos sino más allá de su propio territorio y la probabilidad de trascenderlos. También se avisora la influencia de los contextos socioeconómico y cultural, y de la agencia personal sobre la visión futura.

El tema aquí tratado ofrece vetas sobre la relevancia de la vivienda y lo que los menores construyen a partir de su referencia. Los resultados ponen en evidencia la necesidad de acercarse a los anhelos proyectados de esta población a efecto de procurar y recrear espacios amables más allá de lo personal en las zonas rurales y urbanas. Consecuentemente, se observa necesario repensar y construir el mundo que habitan y desean habitar las(os) niñas(os)bajo una perspectiva de bienestar social y desarrollo personal.

CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES

Idea, M.G. y M.R.; elaboración del Proyecto, M.G.; Revisión de literatura (estado del arte), M.G. y M.R.; Metodología, M.G.; Recolección de datos, M.G.; Análisis de datos, M.G. y M.R..; Presentación de los resultados, M.G. y M.R..; Discusión y conclusiones, M.G. y M.R.; Redacción (borrador original), M.G. y M.R.; Revisiones finales, M.G. y M.R.; aprobación para publicación, M.G. y M.R.

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