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Publicación: 01 Noviembre 2020
DOI: https://doi.org/10.22015/V.RSLR/67.3.7
Resumen: En el presente trabajo nos preguntamos acerca de las motivaciones que impulsan a centenares y aun miles de investigadores en el mundo a abrazar con entusiasmo y dedicación el mundo hispánico. Intentamos ofrecer algunas respuestas que de modo alguno agotan el abanico de posibles razones para la elección del mundo hispánico como objeto de estudio e investigación. El hispanismo constituye un campo intelectual que destaca por su inmensa pluralidad, dada su diversidad cultural, racial, religiosa, lingüística e ideológica. Estimamos que el hispanismo constituye así un ejemplo paradigmático de lo que podría designarse como puente lingüístico e intelectual entre regiones y culturas cercanas-distantes, un diálogo humano polifónico, configurado por el cúmulo de historias y culturas que conforman el universo hispánico.
Keywords: Hispanismo, hispanismos nacionales, español, pluriculturalidad
I. Introducción
La elección de un campo de estudio e investigación siempre responde a circunstancias e inclinaciones personales, como también contextuales. En lo que atañe al hispanismo, éste constituye un campo intelectual que destaca por su inmensa pluralidad y, tal como fuera subrayado por Leonardo Funes (2016), ello nos lleva a hablar de hispanismos y no de un hispanismo. Aquellos colegas cuya lengua materna es el español y llevan a cabo su tarea en el mundo hispánico, ya sea peninsular o americano, tienen finalidades, intereses y modos de aproximación al objeto investigado necesariamente diferentes a los hispanistas para quienes el español es una segunda lengua y/o trabajan en regiones donde el español es un idioma minoritario. Ello sin duda corresponde a la situación de los colegas que han elaborado el presente texto, todos hispanistas que desarrollan su labor en países no hispanohablantes y que han elegido dedicar su quehacer intelectual y académico al mundo hispánico.
¿Cuáles han sido las motivaciones de esta elección y cuáles son, de modo general, las de centenares y aun miles de investigadores en el mundo que deciden abrazar con entusiasmo y dedicación el mundo hispánico? Intentaremos ofrecer algunas respuestas que de modo alguno agotan el abanico de posibles razones para la elección del mundo hispánico como objeto de estudio e investigación.
II. ¿Por qué el mundo hispánico?
a. El español: una lengua global
Creemos que una primera respuesta se halla en el interés personal por la lengua española, pero también en el auge de ésta en los países específicos y en el mundo, en general. En efecto, a partir de la década de los sesenta, el español comenzó a ser reconocido como una lengua internacional entre las más importantes, conjuntamente con el inglés. Y en esta segunda década del siglo XXI, ya nos acercamos a los seiscientos millones de hispanohablantes en el mundo.
Es entonces el español y su asombrosa propagación uno de los fundamentos para la elección del mundo hispánico: esta lengua nos brinda la posibilidad de comunicarnos con libertad en un espectro de regiones muy distantes entre sí. Además, como ha señalado García Márquez (1997) en su conferencia inaugural en el I Congreso Internacional de Lengua Española en Zacatecas:
La lengua española tiene que prepararse para un oficio grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión […].
El español es asimismo ese ámbito lingüístico en el que nos reconocemos amparados por siglos de un asombroso desarrollo cultural e histórico. El idioma ha sido hospitalario y ha seguido incesantemente incorporando voces y mundos a su entramado de latín y griego, árabe, italiano, francés, náhuatl, inglés, euskera, quechua, y muchos otros. Es un ámbito que abre sus puertas en el tiempo y espacio, y nos reconoce en Cuenca y Valdivia, en Chicago, Salamanca y Mendoza.
No obstante el atractivo del español y su auge, es necesario tener en cuenta que la situación del mismo varía en los diversos países y esto sin duda influye en la situación del hispanismo específico. Así, por ejemplo, en el caso del Reino Unido, el español está llegando a ser la segunda lengua más estudiada. Algo similar ha ocurrido en Alemania, donde ya en la década de 1970 se incluyó el español como una asignatura electiva, lo cual le dio un enorme impulso al afianzamiento del idioma en este país. En cambio, en Australia, el español es una de varias lenguas que compiten para formar parte del currículo docente. Sus “rivales” son las lenguas que tradicionalmente se han enseñado en Australia (francés y alemán), otras lenguas de las principales comunidades inmigrantes (italiano, griego, serbio, chino y vietnamita) y las lenguas de los países vecinos (chino, coreano y japonés).
Otro ejemplo significativo es el de Nigeria, donde el español hizo su entrada en el sistema universitario tardíamente, en 2004, quedando como asignatura optativa en el marco de un campo muy competitivo, puesto que, a pesar del reconocimiento y creciente número de estudiantes que se registra en África, falta allí aún una presencia institucional y académica del mundo hispánico. Por ende, se hace imperioso el establecimiento de un departamento de estudios hispánicos o un centro cultural de español en Nigeria a fin de que en un futuro no muy lejano, el mundo hispánico cuente con un grupo de hispanistas nigerianos.
b. La literatura, el teatro, el arte, el cine
El español, a través de su rica e influyente literatura, ha creado a lo largo de los siglos un maravilloso paradigma de diversidad que los hispanistas buscamos conocer, investigar, preservar y compartir. No obstante, la literatura constituye una fundamental fuerza de unidad de la comunidad hispana. Como afirma el escritor y académico español Antonio Muñoz Molina (2007):
Las distancias inmensas de la geografía, los prejuicios mezquinos de la ignorancia, el amor por el sectarismo y las fronteras de nuestras clases políticas, se han hecho menores, y en ocasiones se han borrado por completo, gracias al efecto hermanador de la literatura.
Esta literatura nos ofrece una constelación de mundos de la mano del Arcipreste de Hita, Rojas, Cervantes, Bernal Díaz del Castillo, Sor Juana, Clarín, Darío, Pardo Bazán, Vallejo, Lorca, Neruda, Aleixandre, Carlos Fuentes, Poniatowska, Lezama, Borges y tantos, tantos otros. ¿Cómo no entender la razón para ser hispanista cuando existe ese enorme caudal literario? El español de tantas tierras y continentes, y de tantos siglos, ha creado un enorme acervo de obras maestras que sin duda constituye una de los atractivos y valores más destacados del mundo hispánico.
Al incentivo de una literatura que nos conduce a tantos mundos diferentes de hoy, ayer y mañana –pues continuamente se siguen trazando múltiples futuros en español– hay que añadir una larguísima lista que incluye las artes plásticas, la arquitectura, el cine, la música, la danza, la gastronomía… La lista es inagotable, y podemos mencionar, entre miles, en pintura, a Velázquez, Goya, Picasso, Kahlo, Varo; en arquitectura, Gaudí; en cine, Buñuel, Almodóvar y Guillermo del Toro; en música, el cante y el pasodoble, el tango y los corridos, Violeta Parra y el rock andaluz, Plácido Domingo; los grandes cocineros y cocineras de la nueva cocina española, la comida mexicana y peruana.
Esta correlación de conocimiento de la lengua y la cultura española es fundamental para explicar la fascinación por el mundo hispánico.
c. La pluriculturalidad
El mundo hispánico, ampliamente entendido, destaca por su diversidad cultural, racial, religiosa, lingüística e ideológica, todo lo cual constituye un valor positivo, anclado en el respeto hacia el Otro y lo Otro. Ni España, Hispanoamérica o los Estados Unidos pueden entenderse sin considerar esta gran diversidad. Estudiar el mundo hispánico es también hablar de la Edad Media y pensar en lo que representa la Alhambra o la sinagoga del Tránsito; es no olvidar lo que significó la creación del Imperio “en el que nunca se pone el sol”; recordar descubrimientos y también expulsiones y brazos inquisitoriales; revoluciones, guerras, conquistas sociales, pero también dictaduras. Verdadero milagro polifónico y multicultural cobijado por una misma lengua.
En tal contexto, a muchos de nosotros nos guía un interés primordial: recuperar piezas de esa gran empresa polifónica que es la historia y la cultura españolas, cuyas diversas melodías –la cristiana, la musulmana y la judía, la de los pueblos originarios de América, etc.– constituyen una historia que son múltiples historias, que piden ser recordadas, contadas, reescritas. El hacerlo fuera de España y América tiene una significación aún mayor, al insertar esta reescritura en el diálogo presente y tan necesario entre nuestros diversos pueblos.
El hispanismo constituye así un ejemplo paradigmático de lo que designaríamos como puente lingüístico e intelectual entre regiones y culturas cercanas-distantes, un diálogo humano polifónico, configurado por el cúmulo de historias y culturas que conforman el universo hispánico. A muchos de nosotros nos impulsa el deseo de volver a leer y narrar ese diálogo y esas historias, expresión de todo lo mucho que han compartido estas culturas en su pasado, pero también lo mucho que tienen por compartir en su presente y futuro.
En el mundo hispánico hallan pues eco las palabras de Ángel Rosenblat, quien en la apertura del IV Congreso de la AIH, en Salamanca, dijo: «Nuestro hispanismo es nuestro humanismo, y no es un coto cerrado, sino vínculo humano de unión y colaboración con las otras culturas del mundo» (1982: XIX).
d. La relación con las culturas nacionales específicas
Como observó Jean-François Botrel, «el hispanismo de los hispanistas extranjeros sigue obedeciendo a las necesidades y a las tradiciones propias de cada país, pero también ha venido a ser un hispanismo de cooperación» (2004: 33). Es importante por ello notar como factor decisivo la conexión que encuentra cada hispanismo local con el mundo hispánico. Veamos algunos ejemplos reveladores.
El ejemplo griego: Para los hispanistas griegos es de suma importancia la presencia de la cultura helénica en las letras e historia del mundo hispano. Fascina descubrir la resonancia de la producción literaria helénica clásica en la formación de las voces literarias hispánicas. No obstante, los hispanistas griegos se apasionan también con las huellas de la cultura hispánica en la literatura griega moderna y contemporánea. (Cervantes, Lorca, Jorge Guillén y Neruda, entre otros.)
Asimismo, los hispanistas griegos encuentran un parecido “carácter” (cultural y social) entre ambas culturas. Este carácter se formó gracias a la herencia grecorromana, base de sus respectivas sociedades. Además, los acontecimientos políticos y sociales similares (guerras de la independencia, procesos de formación del país etc.) acaecidos en el siglo XIX, destacan las similitudes entre países hispanoamericanos y Grecia, en tanto que los del siglo XX (dictaduras, Guerra Civil) delinearon aspectos comunes observables en el carácter de españoles y griegos. De este modo se configuró el llamado “carácter mediterráneo”, que incluye tanto el mundo hispánico como el mundo griego.
El ejemplo polaco: En el caso del hispanismo polaco prima la comparación y el afán de documentar los vínculos entre los dos estados y culturas.
Un foco de atracción de mucho peso en Polonia ha sido el teatro de Calderón, especialmente con el montaje del drama El príncipe constante que Jerzy Grotowski (1933 - 1999) estrenó con su Teatr Laboratorium en el año 1965, en la ciudad polaca de Wrocław. Los primeros pasos de numerosos hispanistas polacos quedaron determinados por La vida es sueño . El príncipe constante, ambas obras estrechamente relacionadas con Polonia.
El caso alemán: Son varios los motivos que inducen al investigador alemán a dedicarse al hispanismo. En primer lugar, viajeros e hispanistas alemanes han contribuido en gran medida a formar un imaginario europeo sobre España, favoreciendo la dicotomía entre el Norte y Sur europeos que existe desde hace siglos, aun hasta hoy. Dicha dicotomía condensa muchos de los estereotipos asociados a dos puntos cardinales más simbólicos que geográficos. Se trata de construcciones topográficas del intelecto, de coordenadas de una geografía mental. Y se trata, igualmente, de una geografía real que subyace a dichas construcciones. En la literatura de viajes alemana a lo largo de varios siglos, las imágenes exóticas de España se remontan a una antigua tradición, a lo largo de la cual los mitos y motivos fueron ampliándose y enriqueciéndose con nuevos aspectos.
Junto a la visión alemana del Sur, cambiante a lo largo de los siglos, España ha sido y sigue siendo un país importante para el hispanista alemán por las múltiples y variadas relaciones entre Alemania y España. Tomando como punto de partida aquéllas que se desarrollaron durante el reinado de Carlos I (emperador Carlos V de Alemania), se puede apreciar lo ambiguas que han sido estas relaciones desde sus comienzos en la Edad Moderna, y lo controvertidas que fueron y continúan siendo las interpretaciones. Ello se extiende a otros campos, como la literatura y el arte, que permiten ver las estrechas relaciones entre los dos países y las muchas investigaciones sobre éstas últimas que se vienen desarrollando desde hace ya décadas hasta el presente.
Asimismo, otro factor que hace necesarias las investigaciones comparativas entre Alemania y España es el hecho de que los dos países han sido interpretados durante muchas décadas como excepciones al desarrollo “normal” europeo. Justamente estas visiones estereotipadas de ambos países se constituyen como motivaciones para que historiadores e hispanistas alemanes tengan un interés y un amplio campo de investigación sobre España y el mundo hispánico.
El ejemplo de Nigeria: El mundo hispánico es fascinante y a su vez desconocido en el contexto nigeriano. País acostumbrado a la francofonía de sus vecinos y, como consecuencia de ello, muy lejos del mundo hispánico por esta escasa presencia del español, factor fundamental que vincula a todos los hispanismos. El alejamiento del mundo hispánico se evidencia en la falta de conocimiento general sobre España, América Latina e incluso las antiguas colonias españolas de Guinea Ecuatorial y el Sáhara Occidental. Entonces, ¿por qué el interés en este mundo fascinante pero tan lejano?
La fascinación por este mundo reside principalmente en las artes, la música, la danza y las similitudes culturales respecto de España y América Latina. La falta de familiaridad no se traduce en una falta de interés, al menos, no por parte de los jóvenes. Nigeria registra pues un interés creciente en el hispanismo pero aún con escasa posibilidad de desarrollarse para lo cual requiere de un vasto apoyo institucional.
El caso australiano: Las razones que motivan a los australianos a aprender el idioma y a conocer el mundo hispánico son, desde luego, variadas. Estas motivaciones se basan por lo general en la autopercepción de los estudiantes como ciudadanos globales. Ello es en parte consecuencia de la situación geográfica del país y de la consiguiente necesidad de superar la llamada “tiranía de la distancia” que separa Australia del resto del mundo.
Debido a su escaso contacto con la lengua o con las culturas hispánicas, para la mayoría de los estudiantes el mundo hispánico se presenta como un gran desconocido. El imaginario de dicho mundo se apoya en cierto exotismo, en la creación del cual desempeñan un papel importante los deportistas famosos –Nadal, la “Roja”, Leo Messi– y la cultura popular –músicos e imágenes de fiestas populares–. En un principio, muchos de estos estudiantes captan el español desde el cliché, como una lengua “divertida”, exótica o romántica, un idioma que puede ser útil a la hora de hacer turismo. Para otro grupo de estudiantes el español ofrece futuras oportunidades económicas, ya que reconocen que es una importante lengua para el mundo de los negocios en Europa, América Latina, sobre todo en Chile (donde hay muchas empresas australianas) y en los Estados Unidos.
El reto del hispanismo australiano es el de convertir este interés por la lengua en un deseo de conocer de forma más profunda las diferentes culturas y sociedades hispánicas. Por ello, en las materias obligatorias de “lengua” se incluye un significativo componente sociocultural e histórico. No obstante, la mejor manera de realizar este acercamiento del alumno hacia el mundo hispánico es llevarlo a este mundo a través de los programas de intercambio.
Así, el hispanismo australiano se orienta hacia la creación de un diálogo entre el mundo hispánico, los estudios hispánicos y los intereses de los estudiantes. Finalmente, si bien en el pasado el hispanismo australiano se dedicaba casi exclusivamente a desarrollar un profundo conocimiento del mundo hispánico, sea éste un espacio nacional (Chile, España, Venezuela, por ejemplo), regional (América Latina) o transatlántico, hoy los estudios hispánicos sirven como un espacio de encuentro en el que el alumno puede reflexionar sobre las conexiones y comparaciones entre lo local y lo global, entre un aquí australiano y un allí hispánico. En este contexto, el papel del estudiante y del hispanista es el de constituirse en un mediador cultural entre Australia y el mundo hispánico.
El caso israelí: Quienes siguen de cerca la vida intelectual y cultural de Israel no pueden sino observar que el interés por la Península Ibérica, Latinoamérica y el mundo sefardí ha aumentado de manera vertiginosa en los últimos decenios, tanto entre los escolares y estudiantes como en la sociedad en general. Ello se pone de manifiesto no sólo en el elevado número de estudiantes que asisten a los cursos de español en las universidades, sino también en la demanda de este idioma en la enseñanza secundaria y el progresivo número de obras literarias que cada año son traducidas del español. La vastedad y variedad de la presencia del hispanismo en Israel constituyen, en la actualidad, un fenómeno singular en el horizonte del desarrollo de estudios regionales en el mundo. Ello de ningún modo constituye una situación novedosa, circunscripta a los últimos años, dado que los estudios hispánicos tienen una larga tradición desde la creación del Estado de Israel, pero sí de un fenómeno cuyo acrecentamiento es notorio en los últimos decenios, propulsado, sin duda, por el inusitado interés en la lengua española.
La notable propagación de los estudios hispánicos responde a factores múltiples y diversos. En primer término, se destaca la rica herencia cultural sefardí, que ha ocupado y ocupa un sitio privilegiado en la conformación intelectual de Israel. En segundo término, se halla la población hispanohablante, que ha crecido en número en los últimos años dada la afluencia inmigratoria de países hispanoamericanos. De no menor centralidad es el creciente interés por la literatura y, en general, la cultura en español. Las traducciones se multiplican anualmente: Camilo José Cela, Juan Marsé, Pérez Reverte, Muñoz Molina, para mencionar tan sólo algunos ejemplos. No menos relevante es la traducción de los clásicos, como Berceo, Juan Manuel y, muy especialmente, Cervantes. El Quijote, se ha convertido en un verdadero best-seller, con numerosas reediciones, acogidas por lectores de todas las edades e intereses. Y todo ello se suma, desde ya, al creciente interés turístico por España y otros países de habla hispana, que se han convertido en objetivos favoritos de los turistas israelíes de todas las edades.
El ejemplo de los Estados Unidos: Un caso singular es Estados Unidos, el segundo país del mundo con más hispanoparlantes (al menos 50 millones) después de México, a pesar de que el idioma prioritario es el inglés. El español es sin duda el idioma extranjero más estudiado en colegios y universidades, y hallamos Departamentos de español en centenares de ámbitos académicos de todo el país.
La asombrosa difusión del español, puede atribuirse, en parte, a que muchos estados fueron primero regiones españolas y aún conservan esa huella hasta en su nombre, como Florida, Nevada o California (proveniente este último topónimo de Las Sergas de Esplandián) y a la cercanía de Latinoamérica que invita a una interacción importante y frecuente, como también a la permanente inmigración de los países hispanoamericanos.
III. Motivaciones del hispanista: entre el extrañamiento y la fascinación
Las motivaciones de los hispanistas de regiones no hispanohablantes son sin duda muy diversas, pero tienen en común el entusiasmo y la fascinación. Todos ellos de algún modo han dejado la casa más inmediata y cómoda de la lengua y cultura propia para encontrar un hogar complementario, el del mundo hispánico, de una deslumbrante complejidad y riqueza, pasadas y presentes. El ímpetu que los impulsa no proviene exclusivamente de la erudición o del afán de éxito profesional, que en este campo es posible y se agradece, sino principalmente del goce de vivir dedicados a un idioma y una cultura infinitamente ricos y desbordantes de complejidad y vitalidad.
En un primer acercamiento, el mundo hispánico podría provocar la percepción de las diferencias respecto de las realidades que caracterizan las sociedades monoculturales de algunos países extranjeros. Suele ser éste el primer contacto, signado por el extrañamiento como fuerza positiva. No obstante, tras la percepción de las diferencias, la fascinación es también causada por la posibilidad de encontrar un gran número de similitudes con las sociedades específicas de los hispanistas.
Teniendo en cuenta que el mundo hispánico corresponde a un ámbito polifacético, con una historia larga y turbulenta, impresiona el hecho de que tantos millones de habitantes, tantos pueblos distintos con una variedad de idiomas propios, hayan adoptado el español como idioma oficial. En efecto, el uso de una lengua común es elemento fundamental para la unidad de este mundo que, a la vez, se caracteriza por su diversidad.
La relevancia de la literatura en español no se limita a las expresiones españolas sino, también, pasa al otro lado del Atlántico. La producción literaria de escritores hispanoamericanos, nutrida por la coexistencia de dos o más culturas, la variedad de la naturaleza americana, la existencia de paisajes exóticos (inexistentes en Europa), la mezcla de las razas, fenómenos como el caudillismo o caciquismo, constituyen un motivo de fascinación.
Llaman la atención las metáforas espaciales que aparecen en los discursos de los presidentes de la AIH (Actas…) al referirse al hispanismo: «selva milagrera» (Dámaso Alonso 1965), «coto no cerrado» (Ángel Rosenblat 1971), «la extensión geográfica va acompañada por la exploración de dominios [...] antes vírgenes» (Rafael Lapesa 1977), «atalaya de las muchas formas hispánicas de vivir y de pensar, de hablar y escribir» (Elías L. Rivers 1989), «establecer puentes entre los diversos “hispanismos”» (Lía Schwartz 2001). Aurora Egido habló ya del «mapa del hispanismo» (2003) y «el horizonte común» (2004). No creemos que sea casual. Todos recorremos el periplo espacio-temporal de descubrir y enfrentarse con el Otro, tan inherente a la cultura hispánica y tan presente en nuestro mundo de constantes migraciones.
Actualmente, cada vez resulta menor el extrañamiento y la fascinación. Nuestros jóvenes colegas actúan con más pragmatismo. El mundo académico está cambiando de una manera vertiginosa en nuestro mundo globalizado. No obstante y como siempre, necesitamos al Otro para entendernos mejor a nosotros mismos y entender nuestro pasado y presente. El mundo hispánico nos brinda esa oportunidad, a la vez que nuestra mirada ayuda a los españoles e hispanoamericanos a entenderse y redescubrirse.
Finalmente, es dable mencionar algo difícil de explicar pero que subyace en la experiencia de muchos hispanistas extranjeros. Nos hemos sentido siempre bienvenidos en la amplitud del mundo hispánico. Nos ha subyugado la simpatía de los españoles e hispanoamericanos, el placer que encuentran en la conversación, en oportunidades felizmente apasionadas, como también el abrazo cordial y su generosidad a toda prueba.
IV. El mundo hispánico como materia de reflexión y conocimiento
A menudo, algunas de las más destacadas obras de la literatura y cultura hispánicas se deben a períodos de crisis y cambios, manifestando en ello la búsqueda y surgimiento de nuevos paradigmas para enfrentarlos. Ese fenómeno se observa con especial nitidez, por ejemplo, en los siglos llamados de oro y de plata de la cultura española.
El hispanismo constituye así una sinfonía de resonancias polémicas y debates de la historia intelectual, social, literaria, cultural, etc.; crisol de culturas, de procesos históricos fundamentales en la historia de la humanidad, de cambios de paradigmas. La puesta en diálogo de tradiciones tan diversas no puede ni debe sortear la complejidad ni menos aún el debate de los hispanismos del mundo en un campo fenoménico en constante mutación, dentro de un mundo que cada día es más abierto, ofreciendo así una vasta y rica materia de reflexión en el contexto europeo, americano y global.
V. España y el mundo hispánico como territorios “exóticos”para la mirada extranjera
Muchos de los hispanistas extranjeros compartimos la opinión de John H. Elliott:
La interpretación de España para lectores extranjeros, pues, implica cuestionar y afrontar un conjunto de estereotipos profundamente arraigados. El reto permanente es hacer comprensible España a un público internacional cuyo conocimiento del país puede estar limitado a unas pocas imágenes distorsionadas o bien que se pregunta por qué hay necesidad de preocuparse por España en absoluto (2012: 54).
Esta reflexión sobre la percepción de España puede hacerse extensiva al mundo hispánico en su totalidad. Nuestro propósito es entender y apreciar la variedad de las manifestaciones del patrimonio hispánico, cuestionando estereotipos y visiones fosilizadas y reductivas.
En efecto, nuestra tarea como hispanistas es lograr la ruptura de la visión maniquea del mundo hispánico, para poner al descubierto su complejidad, ambigüedad, enseñando a leer sus intersticios y a librarse de nociones esencialistas, históricamente consagradas, que afirmaban lo monolítico, lo homogéneo y lo no modificable, reemplazándolas por una visión del mundo que aboga por lo plural, sin tratar de evitar las inevitables contradicciones y paradojas.
VI. A modo de conclusión
En los umbrales del año 2019, es posible afirmar que a lo largo de cinco continentes encontramos a profesores, investigadores e intelectuales relacionados con la lengua, literatura, historia y cultura del mundo hispánico, en muchos de estos sitios aglutinados en asociaciones nacionales de hispanistas.
Los aspectos presentados hasta aquí de modo panorámico bastan de por sí –independientemente de que haya muchos otros más– para dar una respuesta convincente a la pregunta “por qué el mundo hispánico” desde la perspectiva de hispanistas extranjeros. Todos estos aspectos tienen algo de “extrañamiento” y algo de “fascinación”, todos ellos incluyen suficiente material para “reflexión y conocimiento”, y todos reflejan la dicotomía entre la atracción por lo exótico y el alejamiento de los estereotipos.
La finalidad primordial del hispanismo es el desarrollo y difusión de los estudios hispánicos cuya importancia y crecimiento son hoy indiscutibles. Asimismo, los hispanismos nacionales se proponen dar a conocer la vasta labor desarrollada por sus hispanistas, tanto a nivel local como en el exterior. Si bien la importancia del español y de la cultura española e iberoamericana posee una larga tradición en el mundo, es dable afirmar que hoy se halla en pronunciado ascenso. Por distintos motivos en el pasado no contaba con una representación oficial que propulsara su merecido reconocimiento. El fortalecimiento de las asociaciones nacionales y la creación de nuevas constituyen un factor crucial en tal dirección.
Dámaso Alonso afirmaba en 1965 en el II Congreso de la AIH, que tuvo lugar en Nijmegen: «En fin, el mundo de la cultura hispánica es la selva milagrera donde al caballero hispanista se le pueden dar, una tras otras, estupendas aventuras» (1967: 23). Cada vez somos más los aventureros que nos dedicamos a explorar aquella rica y apasionante selva, siempre condicionados por nuestro origen y nuestras lenguas, es decir, la circunstancia de cada uno de los hispanismos nacionales y la situación de la lengua española en los sistemas educativos de nuestros países de origen.
Sin duda, el alto nivel académico de gran parte de los hispanistas deja su impronta en el amplio espectro investigativo al que pertenecemos. Pero la trascendencia del hispanismo no se restringe a este aspecto. Parte de su singularidad radica en que de un modo u otro nuestras investigaciones – lingüísticas, históricas, filológicas, comparatistas y otras–, conforman una pieza polifónica cuyas diversas melodías buscan el conocimiento de una historia y cultura que son múltiples historias y culturas, las cuales piden ser estudiadas, analizadas, interpretadas, reescritas. Esta es una de las motivaciones y metas primordiales de los que de un modo u otro dedicamos nuestras vidas profesionales como investigadores a este maravilloso mundo, el del hispanismo.
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