El valor de los elementos preexistentes en la ciudad
The value of pre-existing elements in the city
El valor de los elementos preexistentes en la ciudad
AusArt, vol. 12, núm. 2, pp. 39-57, 2024
Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
Recepción: 04 Febrero 2024
Aprobación: 12 Mayo 2024
Resumen: El principio del texto aborda algunas problemáticas en la ciudad relacionadas con la especulación del espacio, la contaminación, junto con un estilo de vida y consumo poco sostenible. Plantea una alternativa para alejarse de este contexto, a través del respeto y convivencia con los elementos del pasado. A pesar del inevitable crecimiento de las urbes, plantea un modelo de expansión controlado y en equilibrio con los elementos preexistentes. Además de la integración de los componentes rurales que proliferan en las zonas limítrofes de las ciudades, que suelen ser ignorados en muchas ocasiones en las planificaciones urbanísticas. Por otro lado, todos estos componentes históricos se ponen en valor por su carga de singularidad, valor social y cultural para cualquier lugar. El reconocimiento de estos elementos históricos, además, podrían orientarnos en el cuidado de las características medioambientales. La degradación de los recursos naturales en el territorio es cada vez más marcada. Por último, se muestra una práctica artística resuelta en una aplicación interactiva para facilitar su participación y consulta. En concreto, es una cartografía que muestra el deterioro de la arquitectura vinculada con la cultura de irrigación histórica de la ciudad de Valencia y sus zonas metropolitanas. Siempre fueron zonas de tierras ricas de cultivo y actualmente, están amenazadas con la extinción.
Palabras clave: EDIFICIOS PATRIMONIALES, CIUDAD SOSTENIBLE, CARTOGRAFÍA ARTÍSTICA, IDENTIDAD DEL PAISAJE.
Abstract: The beginning of the text addresses some problems in the city related to space speculation, pollution, and an unsustainable lifestyle and consumption. It proposes an alternative to moving away from this context through respect and coexistence with the elements of the past. Despite the inevitable growth of cities, it proposes a controlled expansion model in balance with pre-existing elements. In addition, the integration of rural components that proliferate in the bordering areas of cities, which are often ignored in urban planning, On the other hand, all these historical components are valued for their uniqueness and social and cultural value in any place. The recognition of these historical elements could also guide us in taking care of environmental characteristics. The degradation of natural resources in the territory is increasingly evident. Finally, an artistic practice resolved in an interactive application is shown to facilitate participation and consultation. Specifically, it is a cartography that shows the deterioration of the architecture linked to the historical irrigation culture of the city of Valencia and its metropolitan areas. They have always been areas of rich agricultural land and are currently threatened with extinction.
Keywords: HERITAGE BUILDINGS, SUSTAINABLE CITY, ARTISTIC CARTOGRAPHY, IDENTITY OF LANDSCAPE.
1. La táctica del rescate
Hay que reconocer que, aunque se imponga el paradigma de la urbanización con la misma estética en cualquier lugar, las sociedades del planeta son distintas, los contextos sociológicos diversos, y, en consecuencia, adoptar soluciones diferentes en función de la singularidad de la problemática dada, una actitud personalizada y ajustada a cada ciudad, representaría una táctica para huir de la simplificación del espacio. «En la diversidad se encuentra la riqueza del planeta, y su futuro depende de que siga existiendo: las ciudades no pueden ser ajenas a este mecanismo» (Muxí 2004). Por otro lado, no se discute que va a prevalecer en las próximas generaciones, la dinámica de seguir residiendo en los ámbitos urbanos, sumado al hecho de que las ciudades, cada vez más, demandan más territorio y, al mismo tiempo, representan los enclaves con mayor contaminación y consumo del planeta, esto constituye argumento más que suficiente para replantear el modo de vivir en la ciudad. Con una actitud más sostenible y no tan taxativa, sería posible convivir con los elementos del pasado. Esta opción podría reforzar la diferencia de los lugares, con sus respectivas historias, y por supuesto, el desarrollo de las nuevas adaptaciones urbanas con un significado propio. Esa sería la pieza clave en la reflexión, recuperar la semántica acumulada por el tiempo. De este modo, se volvería a construir ciudad a partir de discursos y tramas sobre vivencias, ya que recuperar a la persona nos encaminaría hacia lo simbólico, «como espacios de reactivación antropológica del lugar y como ámbitos de recuperación humana» (Pérez Rodrigo 2018), y nos distanciaría de la ficción atemporal simulada por el espectáculo mediático. En definitiva, con un tratamiento más humanizado, pues los ciudadanos necesitan sentirse representados y entendidos por la ciudad que les acoge.
Por lo tanto, las revisiones de crecimiento urbano deberían estar fundamentadas a partir de la observación del patrimonio acumulado en cada ciudad, del conjunto de conocimientos, experiencias y emociones desarrolladas a lo largo de cada historia urbana, y donde la innovación y mejora social de la ciudad no se podría alcanzar por medio de la completa ruptura con el pasado, ni con la protección de una tradición aislada, sino a través de un movimiento dinámico de reinterpretación de sus singularidades para el tiempo presente. Igualmente, los centros urbanos constituyen otro desafío, ya que también solicitan atención y respeto por todos sus elementos identitarios, «hacer ciudad sobre la ciudad» (Borja en Cenicacelaya et al. 2003). De este modo, una relectura del lugar considerada como una identificación con una historia, donde la memoria ha de tener un papel destacado, pues constituye un potente instrumento para dar sentido a planteamientos futuros gracias al ingrediente del pasado, y así, se podrían imaginar otras opciones posibles de habitar, «recordar supone no olvidar el olvido y, consiguientemente, no perder la memoria» (Pérez Rodrigo 2018).
Se hace evidente la apuesta por la inclusión de la figura humana en la participación de crear espacio, de nuevo, con el objetivo de reforzar las relaciones sociales de proximidad. La vía de cambiar la sociedad es retomando la organización del espacio desde una solución de vida en común. En definitiva, la manera de reavivar la ciudad es rescatar su componente social adormecido, ocupar y compartir los distintos espacios con la finalidad de seguir desarrollando experiencias, sentimientos, y así seguir contribuyendo con la memoria compartida. Por el contrario, si continuamos separándonos, se irá debilitando el concepto de la ciudad, y con ello, cualquier actividad política que reivindique el derecho a ella, «la ciudad real es para mí el lugar del cuerpo social, el lugar de la gente que la habita» (Virilio 1997).
2. La importancia de los recursos naturales
La complementariedad con otras capas históricas podría ayudar a reducir la degradación ambiental. Una ocupación más acoplada a las características de cada entorno geográfico no sería tan radical en las transformaciones ecológicas de los espacios naturales; iniciativas que exigirían un mayor protagonismo e interacción con los elementos naturales, e integrarlos de una manera más seria para el nuevo estilo de vida. De igual modo, este planteamiento más sensible con los recursos nos encaminaría a la incorporación de la figura humana en el lugar despoblado, en especial, en las zonas rurales desgastadas, que también han sufrido una anulación de sus significados, y, por consiguiente, se continuaría con la relectura de los «paisajes de acontecimientos», como diría Virilio (1997). De la misma forma que en la ciudad, en el campo, se debería retomar a los actores que fueron responsables de construir un paisaje en armonía con los recursos naturales, así pues, se recuperaría la sabiduría acumulada del cultivo, expresión del trabajo humano, compuesto de conocimientos, vivencias y por supuesto, de historia. El paisaje rural es uno de los primeros paisajes elaborados en la historia de la humanidad, y fue capaz de orientar a la sociedad durante muchos siglos. Una narrativa de paisaje tan antigua, que podría en estos tiempos acompañar y complementar a la dramática trama de las urbes, como estrategia de observación y sensibilización hacia el espacio habitado local. De este modo, esta otra vertiente de paisaje de vivencias a través de la actividad del cultivo favorecería otro camino de reconocimiento para las personas sobre el espacio habitado. Así, las revisiones de una creación de espacio apropiado irían en la dirección de la inclusión activa de la figura humana, ya no solamente como simple espectador, en todas las modalidades de paisaje, tanto en el paisaje urbano como en el paisaje rural, sino, además, con un cambio de vida y sociedad que permita crear territorios de convivencia entre los dos paisajes.
En consecuencia, nuestra participación en el paisaje permitirá retomar el concepto de la contemplación, tan necesaria para nuestra existencia, y se podrá huir de la esclavitud de la imagen. Como ya decía Virilio, cada persona pertenece a un paisaje interior. «Cada uno tiene un paisaje mental que organiza su relación con el mundo. Cada uno tiene su pintura interior» (Virilio 1997). En esta investigación, se defiende el binomio entre los dos paisajes, inclusive, la apuesta por una relectura híbrida de las dos opciones como solución de crecimiento responsable para nuestra contemporaneidad. Especialmente, este recetario de propuestas tendría más profundidad sobre todas aquellas zonas metropolitanas de la ciudad, en especial, sobre esos márgenes cambiantes y maltratados por la expansión especulativa de la urbanización. En esta línea, encontramos la constante problemática generada entre la ciudad y las ampliaciones periféricas, con su tipología de adaptación al territorio.
Ahí, en ese punto, es donde radican el debate y la reflexión de otras iniciativas de habitar. En los territorios periféricos de las ciudades, ya que representan los enclaves de mayor densidad de población urbana para los próximos años, de este modo, son espacios que demandan, en la actualidad, un tratamiento con una perspectiva más amplia y perdurable, porque las urbes no podrán continuar creciendo en densidad sin favorecer un equilibrio con su entorno.
Un ejemplo paradigmático, sería el caso de la ciudad de Valencia, testimonio que se ha conformado durante más de dos mil años, que en un principio se estableció en un enclave natural proclive para la domesticación del agua y el asentamiento humano, en el que se configuró durante siglos una relación entre la ciudad y la huerta, esta fórmula ha sido clave en su historia y para su prosperidad. «La huerta es una de las pocas cosas que, durante siglos, los valencianos han sabido hacer mejor que nadie» (García García 2003).
3. Ensayo práctico
Desde esta perspectiva de argumentos, se decidió realizar el correspondiente estudio de observación sobre el estado de la evolución de la ciudad de Valencia. En primer lugar, antes de realizar este ejercicio de análisis se debe encuadrar la evolución de esta ciudad junto con el paisaje de la huerta, ya que sin este componente no se puede comprender plenamente. «Constituye un elemento de identidad que reúne siglos de historia de la cultura y que testimonia el paso de diferentes pueblos que han dejado su huella» (Romero & Francés 2013). En consecuencia, se decidió seleccionar una de las ocho acequias históricas, en concreto la acequia Rascanya, como recurso de demarcación en la exploración. A través de este elemento histórico y su trayectoria, se vehiculaba el mecanismo para evaluar la progresión y los cambios ocurridos en el paisaje. En una primera toma de contacto, ya se detectó una considerable desprotección de los valores de dicho territorio, porque resultó una operación bastante ardua el hallar y visualizar, con claridad, el dibujo del recorrido de esta acequia en la mayor parte de su extensión. Así pues, se fue comprobando con el reconocimiento de cada tramo de este trayecto, cómo la expansión de la urbanización de la ciudad no había convivido ni había establecido ningún tipo de diálogo con este elemento histórico. Se focalizó en aquellos edificios y construcciones que formaban parte indispensable de esta cultura de irrigación, es decir, por molinos, alquerías y algunas lenguas de canalización del agua.
3.1. Toma de datos
De esta forma, se realizaron varias exploraciones sobre diversos fragmentos del recorrido, con la finalidad de extraer alguna consideración a priori sobre la calidad patrimonial, y el balance fue bastante negativo. Se encontraron escasas edificaciones y aquellas que se localizaron estaban en un estado de notable deterioro. En definitiva, esta primera toma de contacto representó un gran desconcierto y desánimo para el propósito que se había ideado en un estadio previo, porque se partió con una información recopilada sobre la cantidad de molinos que esta acequia histórica conservaba a mediados del siglo XIX, los cuales eran los siguientes: Sant Pau de Campanar, Llobera, Dels Frares, Sol, La Torreta, Les Plantes, En Blanch, El Farinós, La Barraca, Serra, Orriols, Navarro, Sant Miquel, Stenaga, Del Mar, Jamba, Masquefa, Vera, Almàssera y Alboraia, en consecuencia, una veintena de molinos de los que en la actualidad solamente se pudo registrar cinco de ellos, en concreto, Llobera, Frares, Sol, Sant Miquel y Barraca, este último, hoy en día recibe la designación de l’Ascensió.
Ante esta situación, se decidió extender un poco más la zona del paisaje que bordeaba el trayecto, especialmente en el distrito de Campanar, junto con el área urbana intermedia entre los barrios periféricos de Torrefiel y Orriols. En estas zonas se descubrieron en estas primeras incursiones, algunas alquerías aisladas en un estado avanzado de abandono, y con un destino preocupante ante el avance de la urbanización que les cercaba.
En resumen, el registro acabó compuesto por una reducida cantidad de unos dieciséis elementos patrimoniales, en concreto, por cinco molinos, nueve alquerías y dos lenguas de irrigación. Por otro lado, se aplicaron distintos métodos de trabajo para obtener el material de base para configurar la apariencia de esta práctica. De esta manera, la primera actuación consistió en la consulta de datos a través de distintas fuentes de acceso público, donde se pudo obtener la información histórica, la datación de las distintas remodelaciones, y su correspondiente estado de conservación sobre cada elemento patrimonial. Se examinó la base de datos elaborada por parte del Ayuntamiento de Valencia1, en el Catálogo de bienes y espacios protegidos de naturaleza rural, cuya última actualización fue realizada en el 2012, por otro lado, también se revisaron los documentos realizados por la Universitat Politècnica de València2, en el Catálogo de Bienes y Espacios Rurales Protegidos, generada en 2010, y en última instancia, fue examinado el espacio público de consulta de la Generalitat Valenciana3, en concreto, en la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport, en la categoría de Bienes de relevancia local, con un acceso personalizado, a partir de la selección de lugares históricos de interés local, cuya última revisión, también fue realizada en el 2010. Al mismo tiempo, se contrastaron los datos obtenidos entre estas tres fuentes, y con cada uno de los elementos patrimoniales, ya que, en algunas ocasiones, no coincidían algunos datos o quedaban incompletos. En definitiva, representó una etapa larga de gestión de datos y categorización de la información, con la finalidad de recabar un estudio compensado en todos los elementos seleccionados, para su posterior representación en la pieza interactiva.
Otro procedimiento de adquisición de material fue a través de una fuente de acceso público en internet, la conocida herramienta de localización y representación 3D, Google Earth, a través de la cual fue capturada una toma tridimensional con similar encuadre, para cada uno de los elementos patrimoniales. Y, por último, se efectuaron tareas de trabajo de campo, planificando una serie de sesiones que tuvieron lugar en la ubicación física de cada elemento, y en el que se efectuó un registro fotográfico del estado actual de cada construcción.
Tras la finalización de esta actividad de campo, con una duración aproximada de un mes de trabajo, se obtuvo una evaluación más detallada y objetiva sobre la calidad patrimonial de este paisaje estudiado, y el resultado fue bastante desfavorable, pues la mayoría de los elementos retratados en esta práctica contemplaban un grave estado de conservación. Solamente se habían restaurado y reconvertido en espacios de uso público en casos contados, como por ejemplo, el caso de la alquería Barrinto en el distrito de Marxalenes, que ahora forma parte de un parque y se había transformado en una biblioteca pública, o también, el caso del Molí del Sol, que actualmente se localizaba dentro de los jardines del antiguo cauce del río Turia, y se utiliza como una dependencia de la jefatura policial, o también, la alquería Ricós del distrito de Campanar, completamente restaurada y reconvertida en un espacio de educación pública infantil, acompañado de un pequeño parque en su exterior.
A continuación, se presentan, de manera ordenada, los dieciséis registros patrimoniales supervivientes asociados al paisaje investigado (figs. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15 y 16). Por medio de una de las tomas fotográficas que se realizaron en las sesiones de campo, se ha intentado en cada uno de ellos evocar, en la medida de lo posible, la idea de su estado y calidad de conservación.

Imagen del estado actual del elemento 1, molí de la Llobera, 2019

Imagen del estado actual del elemento 2, l’alqueria Lleonard, 2019

Imagen del estado actual del elemento 3, molí dels Frares, 2019

Imagen del estado actual del elemento 4, molí del Sol, 2019

Imagen del estado actual del elemento 5, l’alqueria del Rei, 2019

Imagen del estado actual del elemento 6, l’alqueria Nel.lo el Xurro, 2019

Imagen del estado actual del elemento 7, l’alqueria Puchades, 2019

Imagen del estado actual del elemento 8, l’alqueria Ricós, 2019

Imagen del estado actual del elemento 9, l’alqueria Barrinto, 2019

Imagen del estado actual del elemento 10, l’alqueria Llorenç, 2019

Imagen del estado actual del elemento 11, molí Sant Miquel, 2019

Imagen del estado actual del elemento 12, l’alqueria Falcó, 2019

Imagen del estado actual del elemento 13, l’alqueria Fonda, 2019

Imagen del estado actual del elemento 14, Les Llengües d’Almassera-Alboraia, 2019

Imagen del estado actual del elemento 15. Molí de l’Ascensió, 2019

Imagen del estado actual del elemento 16, Les Llengües de Miracle-Gaiato, 2019
3.2. Desarrollo de la cartografía interactiva
A partir de la obtención de toda la información, y tras categorizar todos los recursos, hubo una etapa de ensayos gráficos, junto con diversos diseños de presentación de la información para cada elemento. Una vez definido el contenido y la cantidad de datos, se pasó a la problemática relacionada con la apariencia de cada dato en las fichas de contenidos. En definitiva, después de un período de experimentación, se apostó por uno de los prototipos, del cual, seguidamente, se describe cada una de las partes con su acabado definitivo, tomando como ejemplo una de las fichas. De este modo, el diseño de las fichas terminó configurado por una primera parte superior (fig. 17), a modo de cabecera introductoria, compuesta a su vez por tres datos, por el título del nombre propio del elemento patrimonial, dos, por la cronología con sus fechas de origen, junto con las posibles remodelaciones más destacadas, y, por último, un tercer dato con la localización física.

Imagen de la parte de la cabecera de la ficha patrimonial de l’alquería Falcó, 2019
Un segundo bloque central de elementos compuesto por los siguientes datos, de estado de conservación y usos actuales de la construcción (fig. 18), en segundo lugar, en la zona central de la imagen, las fotografías antiguas del propio elemento (fig. 19), y en el otro extremo derecho de la ficha, un tercer elemento, el cual consistía en una imagen con una representación tridimensional de la construcción conseguida (fig. 20) a partir de la aplicación de Google Earth. A continuación, se presentan los tres contenidos descritos en la parte central de la imagen.

Imagen del extremo izquierdo de la zona central de la ficha patrimonial, de l’alquería Falcó, 2019

Imagen del fragmento central de la ficha patrimonial, de l’alquería Falcó, 2019

Imagen del extremo derecho de la ficha patrimonial de l’alquería Falcó, 2019
Por último, una tercera parte de contenido en la zona inferior de la imagen, compuesta a su vez por otros tres datos distintos, una versión en dibujo alzado del patrimonio (fig. 21), un segundo elemento en la zona central, que terminó representado a través de un collage de fotos sobre detalles y fragmentos descontextualizados de las imágenes que se obtuvieron en las sesiones fotográficas in situ de su estado actual (fig. 22) y un último elemento, en el extremo derecho de la imagen que trató de una representación en dibujo en planta de la construcción (fig. 23), extraída de una planimetría histórica de 1944.

Imagen del fragmento central de la ficha patrimonial de l’alquería Falcó, 2019

Imagen del fragmento central de la ficha patrimonial de l’alquería Falcó, 2019

Imagen del fragmento central de la ficha patrimonial de l’alquería Falcó, 2019
Una vez definida la línea gráfica de las fichas, se continuó con el proceso de elaboración de la cartografía interactiva. Aquí, se continuó con el entorno de trabajo de Unity 3D, para la elaboración de la aplicación. Con una resolución de la imagen de la pieza de 1920x1080 px, por tanto, todas las fichas patrimoniales se adaptaron a este tamaño, con una proporción de 16x9 de imagen, como también, la interfaz del menú principal con el mapa y la gráfica del recorrido de la acequia. La aplicación se estructuró con una escena principal, donde figuraba un mapa callejero de la zona de análisis de la ciudad de València y sus cercanías, con una apariencia perfilada de los elementos con una fina línea gris, a modo de capa de fondo en la interfaz, para contextualizar al usuario sobre la zona tratada de la ciudad. Asimismo, se agregó la gráfica del trayecto de la acequia con el color azul que simboliza el agua. Esta pieza gráfica era la guía para estructurar el resto de elementos interactivos.
En este primer nivel de lectura, figuraban el grupo de botones correspondientes a cada elemento patrimonial distribuido en sus respectivas ubicaciones sobre este recorrido (fig. 24). Estos elementos interactivos adoptaron la apariencia tipográfica con el nombre propio de la construcción, acompañados con unos conectores que fijaban la localización del elemento y definían el enclave con una forma gráfica circular. Con este recurso gráfico se matizó la diferenciación entre el tipo de patrimonio, es decir, se utilizó un círculo relleno de color azul para las alquerías, y otro círculo con un contorno azul y con relleno blanco para distinguir a los molinos. Por último, hubo una tercera forma definida en triángulo con un contorno azul y relleno blanco, para señalizar las dos lenguas de canalización registradas. Para finalizar, y como figura en la imagen, se diseñó un evento de over en todos los botones, con un tinte azul a las formas de estos elementos interactivos, para facilitar su reconocimiento a los usuarios.

Imagen de la escena principal de la aplicación denominada Identidad_Patrimonio 2019
Imagen de la autora: https://www.cartografiarascanya.com/identidad_patrimonio/La navegación se dirigía hacia un segundo nivel de lectura; en concreto, se tenía acceso a la ficha con la información en detalle del elemento patrimonial activado. Este segundo nivel de navegación iba acompañado en la parte inferior de la interfaz con una botonera distribuida horizontalmente, de 16 botones, con la finalidad de facilitar al usuario, en todo momento, la posibilidad de navegar y elegir otro elemento patrimonial para su consulta detallada con su ficha respectiva. Estos botones compartían la misma apariencia definida en el nivel anterior y también su evento over, para preservar así la continuidad estilística y agilizar la rápida interpretación de estos botones. Al final, se añadió la gráfica azul de la ruta de la acequia, acompañada con una pequeña animación cíclica, a modo de sutiles ondas expansivas sobre el punto de la localización del elemento patrimonial activado. De esta manera, se continuaba recordando dónde quedaba ubicado dicho elemento en la ficha de contenido, ya que el mapa no figuraba en este nivel. Por último, en el extremo superior derecho, se incorporó el nombre de la acequia. Seguidamente, se muestran dos imágenes (figs. 25 y 26), para verificar cómo quedó el aspecto de la navegación en este nivel de detalle, en botones distintos.

Imagen de la ficha de detalle del molí dels Frares de la aplicación Identidad_Patrimonio, 2019
Imagen de la autora: https://www.cartografiarascanya.com/identidad_patrimonio/

Imagen de la ficha de detalle de l’alquería Sant Llorenç de la aplicación Identidad_Patrimonio, 2019
Imagen de la autora. https://www.cartografiarascanya.com/identidad_patrimonio/4. Conclusiones
La mayor parte de las grandes ciudades se han convertido en lugares sin contornos claros, pero conectados a través de esa red de comunicaciones con otras redes, pero sin ninguna aproximación espacial, «redes cuya geometría es muy variable» (Entrena Durán 2008). Por otra parte, la expansión urbanística ha puesto en riesgo la existencia de los elementos rurales próximos a la ciudad, solamente algunas zonas son protegidas, pero en general, predomina una expansión del entramado urbano sin contemplaciones y con un intencionado abandono de aquellos terrenos en el limbo de un uso perdido, que suelen, en muchas ocasiones, concentrarse en los lindes de las áreas recién urbanizadas, umbrales de la ciudad que denominó Edward Soja, como «post-metropolitanos» (2000).
En consecuencia, el concepto de ciudad tradicional desaparece, como un lugar geográfico que poseía además la idea de frontera, es decir, contenía una demarcación específica a través de direcciones. Y se podría añadir, en la mayoría de las ciudades europeas, junto con murallas de origen medieval, a modo de escudo y protección para la ciudadanía sobre cualquier invasión o amenaza externa. Del mismo modo, el conjunto de lugares públicos, distritos y puntos emblemáticos de una ciudad, como equivalente de una historia particular, ha dejado de ser significativo y de orientar a una población, porque el efecto de la repetición ha conquistado las urbes en el siglo XXI, «los espacios para el ocio y el consumo niegan la construcción temporal de la ciudad y la convivencia con el otro, la aparición de lo distinto y de la singularidad» (Muxí 2004).
Ante estas circunstancias se entiende el florecimiento de las ideas basadas en el valor de la diferencia, como mecanismo de lucha ante tanta homogeneidad, ya que se ha tomado consciencia sobre la necesidad de los paisajes con identidad como elementos claves en nuestra orientación, y el rescate de las zonas patrimoniales en contraposición con la extensión de los ‘no lugares’. Como es el caso de esta cartografía interactiva presentada, donde se ha visualizado el lamentable estado de conservación de las edificaciones patrimoniales asociadas a uno de los canales de irrigación históricos en la ciudad de València. Este posicionamiento reivindicativo de carácter artístico debería tener una mayor influencia y participación en las decisiones urbanísticas futuras. En estos tiempos somos conscientes de la necesidad de pensar otras formas urbanas más perdurables en el tiempo, donde tengan acogida las experiencias comunes, el respeto de las características del territorio y la convivencia con elementos de distintas capas temporales que afiancen los lazos entre los residentes y el lugar.
la Valencia reciente está descosida. Por cada uno de sus desgarros, se desparrama un universo de áreas residenciales que sepulta la huerta y empuja al abandono de la ciudad histórica. Para rematar el despropósito, todo este excedente de superficie habitable es económicamente inaccesible para la gente joven y para las familias de ingresos bajos (García García 2003, 131)
Desde una perspectiva sociológica, resultaría beneficioso replantear los patrones urbanos dominantes, por otra visión que contemple una mayor sociabilidad en las ciudades, como ya dijeron tanto Francesc Muñoz como David Harvey, apostar por otra modalidad urbanística más permeable a la riqueza cultural, con espacios adaptables a las necesidades de sus habitantes, además de una activa participación política de la ciudadanía en su destino, «alejado del repugnante caos engendrado por el frenético capital urbanizador globalizado» (Harvey 2013).
Referencias bibliográficas
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García García, Ernest. 2003. «La Valencia de Barberá: Ni global ni sostenible». En Urbanismo en el siglo XXI, una visión crítica: Bilbao, Madrid, Valencia, Javier Cenicacelaya Marijuan et al.; Jordi Borja & Zaida Muxí, eds. 123-132. Barcelona: Universitat Politècnica de Catalunya
Harvey, David. 2013. Ciudades rebeldes: Del derecho de la ciudad a la revolución urbana. Traducción de Juanmari Madariaga. Madrid: Akal
Muxí Martínez, Zaida. 2004. La arquitectura de la ciudad global. Barcelona: Gustavo Gili
Pérez Rodrigo, David. 2018. «Saber olvidar, saber recordar: La conjugación del presente y el pensar contra el exceso (reflexionando a partir de Marc Augé)». En Los lugares del futuro: Encuentro con Marc Augé, Ester Giménez Beltrán & Carlos Lacalle, eds. Valencia: General de Ediciones de Arquitectura. http://hdl.handle.net/10251/201401
Romero González, Joan & Miquel Francés Domenech, eds. 2013. La Huerta de Valencia: Un paisaje cultural con futuro incierto. Valencia: Universitat de València
Soja, Edward W. (2000) 2008. Postmetrópolis: Estudios críticos sobre las ciudades y las regiones. Traducción, Verónica Hendel & Mónica Cifuentes. Madrid: Traficantes de Sueños
Virilio, Paul. 1997. El cibermundo, la política de lo peor: Entrevista con Philippe Petit. Madrid: Cátedra
Notas