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El trabajo de Rachel Sussman, o cuando otros organismos nos ayudan a sentipensar la vida
Rachel Sussman's work, or when other organisms help us to feel-think about life
AusArt, vol. 12, núm. 2, pp. 149-161, 2024
Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea



Recepción: 08 Abril 2024

Aprobación: 13 Mayo 2024

DOI: https://doi.org/10.1387/ausart.26220

Resumen: Este artículo analiza y presenta algunas reflexiones a partir del proyecto fotográfico «The oldest living things in the world» (Las cosas vivas más viejas del mundo) de la artista estadounidense Rachel Sussman, que se basa en la generación de un archivo de los organismos más longevos del planeta. A través del análisis de la relación de este trabajo con el saber científico y su constante evolución, esta investigación aborda cómo las prácticas artísticas que trabajan con las imágenes pueden contribuir a generar nuevos sentipensares en lxs espectadores y así generar nuevos comportamientos en un contexto sociopolítico en el que los imaginarios tienen un papel fundamental. En resumen, esta investigación explora el potencial del arte para afirmar y celebrar la vida, una vida interconectada, interdependiente y multiespecies, y así dejar de considerar a la naturaleza como un recurso a ser explotado o dominado.

Palabras clave: ARTE ECOSOCIAL, FOTOGRAFÍA, ECOFEMINISMO, CIENCIA, SENTIPENSAR.

Abstract: This article analyses and presents some reflections based on the photographic project «The oldest living things in the world» by American artist Rachel Sussman, which focuses on generating an archive of the planet's oldest organisms. Through examining the relationship of this work with scientific knowledge and its constant evolution, this research addresses how artistic practices working with images can contribute to generating new ways of feeling-thinking in viewers, thus leading to new behaviours in a socio-political context where imaginations play a fundamental role. In summary, this investigation explores the potential of art to affirm and celebrate life, an interconnected, interdependent, and multispecies life, thus moving away from considering nature as a resource to be exploited or dominated.

Keywords: ECOSOCIAL ART, PHOTOGRAPHY, ECOFEMINISM, SCIENCE, THINK-FEEL.

Contextualización

Nos hallamos en un momento histórico donde la crisis ecológica ha adquirido un carácter continuo y crónico, y sería más apropiado referirse a ella como colapso ecosocial. Además, la perspectiva del fin del mundo o, más precisamente, del fin de la vida humana en el planeta, se vislumbra en el horizonte humano. Algunos teóricos han planteado que nos encontraríamos en un «presente sin porvenir» (Danowski & Viveiros de Castro 2019, 29) y los científicos avalan la posibilidad de que la Tierra se convierta en un lugar inhabitable y proporcionan evidencia científica que no logra generar cambios en comportamientos ni en políticas a pesar de su difusión en los medios de comunicación (Wallace-Well 2023; Arias 2018, 16). En otras palabras, la información y los datos están disponibles, pero las respuestas y reacciones siguen siendo limitadas. En esta coyuntura, las imágenes desempeñan un papel central en la creación de imaginarios, que no solo informan, sino que también hacen sentipensar1 a lxs espectadorxs. La noción de sentipensamiento ha sido utilizada por el antropólogo colombiano Arturo Escobar; sentipensar implicaría «pensar desde el corazón y desde la mente, o co-razonar» (2014, 16). Esta noción nos resulta extremadamente útil y relevante para tratar de entender cómo ciertas prácticas artísticas generan conocimiento que integra la experiencia emocional con el pensamiento racional y analítico.

Esta capacidad de generar sentipensamiento de las imágenes es muy importante en este presente que «es cada vez más el de la imagen» (Martínez Luna 2019, 16) y hemos de tener en cuenta que ciertas imágenes respaldan y se alinean con las lógicas capitalistas mientras que otras se resisten a ellas. Y es que, por un lado, el consumo capitalista es un factor clave que impulsa el calentamiento global» (Coleman & James 2021, 3) que a su vez se retroalimenta por la circulación de imágenes que induce el consumo ya que, como Koleman y James argumentan, «el deseo de tener una determinada forma de vida es curiosamente primero una imagen y solo segundo una realidad» (ibíd.). Y por otro lado, un nutrido grupo de activistas y artistas usan la fotografía y el video para producir imágenes que pueden empujar a lxs espectadorxs a cambiar sus ideas, valores y comportamiento, y también a exigir cambios a los gobiernos de sus estados. De esta forma, las imágenes tienen la capacidad de suscitar la acción de los sujetos (Martínez Luna 2019, 53). En resumen, las imágenes participan tanto en la elaboración de pensamiento como en generar emociones y valores.

Este artículo recoge algunas reflexiones surgidas del estudio y análisis del proyecto fotográfico «The oldest living things in the world» (Las cosas vivas más viejas del mundo2) de la artista estadounidense Rachel Sussman. Este trabajo se basa en la producción de un archivo de fotografías de organismos vivos de más de dos mil años y reflexiona sobre la vida no humana, que establece un diálogo fructífero con la biología. La investigación recogida en este artículo surge a partir del encuentro de la autora con esta obra y de haber experimentado la resonancia afectiva y epistemológica, es decir su capacidad de generar ‘sentipensamiento’ de dicho proyecto. Algunas preguntas que me planteé fueron: ¿Puede el hacer artístico que opera en los cruces entre arte y ciencia contribuir a generar nuevos sentipensamientos en lxs espectadores y así generar nuevos comportamientos? ¿De qué manera el trabajo de Sussman se alinea con los valores ecofeministas de pensadoras como Donna Haraway y Rosi Braidotti que afirman la vida, humana y no humana, y proponen que la vida es vida multiespecies, interdependiente e interconectada?

«The oldest living things in the world», un archivo excéntrico de documentos afectivos

La serie fotográfica «The oldest living things in the world» de Rachel Sussman, en curso e iniciada en 2004, se acerca a los organismos más longevos del planeta; Sussman es una artista contemporánea que vive en Brooklyn y que trabaja con el medio fotográfico. Esta serie parte de la premisa de fotografiar organismos vivos que llevan con vida más de 2000 años de forma continuada. La artista explica que uno de sus objetivos principales «era crear una pequeña sacudida en la superficialidad del cronometraje humano y el abrir y cerrar de ojos que es la vida humana»3 ; Sussman comenta que el concepto de ‘tiempo profundo’ —que hace referencia al tiempo geológico, es decir a la edad del sistema tierra— fue el detonante de este trabajo. La serie se compone, entre otros, de una fotografía de líquenes de Groenlandia que crecen solo 1 cm. cada cien años, un arbusto de Tasmania de 43000 años, estromatolitos4 de Australia y de una planta de hasta 3000 años que crece a 4500 metros de altura en el desierto de Atacama en Chile de la familia del perejil.



«Haya antártica #1211-2717»

(6.000 años de edad, parque Nacional Lamington, Australia)

Fotografía de Rachel Sussman

Respecto a la metodología empleada para la realización de este proyecto y a los cruces entre arte y ciencia, Sussman ha manifestado que esperaba que investigar, viajar y fotografiar ampliaría su perspectiva y la obligaría a aprender mucha ciencia: biología, genética, química, geología, etc. pero que no imaginaba que iba a darse cuenta de que a veces la persona adecuada para un proyecto científico es un artista. En este proyecto, la artista ahonda y reúne el conocimiento de la biología que había identificado a estos organismos con vidas muy longevas que sin embargo no los había agrupado o recopilado. En este caso, no existían compendios de los seres con las vidas más longevas y fue la propia artista quien ha ido reuniendo este conocimiento y quien lo ha ido actualizando y ampliando a medida que surgían nuevos descubrimientos científicos. Asimismo es importante destacar que, como bien señala Sussman, es bastante improbable que este proyecto de compilación lo hubiera podido realizar un científico dada la especialización y compartimentalización de los saberes científicos. En relación con estas cuestiones Sussman señala:

En algunos aspectos, lo que estaba haciendo no estaba lejos de la ciencia. Estaba explorando y registrando el mundo, y confiando en la ayuda de los científicos y sus herramientas y datos. Pero mis objetivos tampoco eran exclusivamente, ni siquiera principalmente, científicos «The oldest living things in the world» es un archivo excéntrico y una cápsula del tiempo, construida a través de disciplinas (traducción propia5)

Respecto a esta idea que la artista manifiesta de que esta obra constituiría un archivo excéntrico, en otras palabras, un archivo fuera de categorizaciones habituales y fuera de los parámetros que parecen guiar el conocimiento científico; aquí propongo que se trata de un archivo excéntrico compuesto por ‘documentos afectivos’. La noción de documento afectivo surge de una revisión de la etimología del término ‘documento’, que nos remite al latín ‘docere’, que originalmente significaba enseñar (Keenan & Steyerl 2014, 58). Por lo tanto, los documentos afectivos no solo enseñan sino que también tienen la capacidad de afectar(nos), o en otras palabras se trata documentos que nos hacen sentipensar.

Fotografías que nos ayudan a sentipensar a los humanos como seres interconectados y multiespecies

A continuación este artículo aborda cómo la serie fotográfica «The oldest living things in the world» puede ayudar a los espectadores a sentipensar la vida humana como vida interconectada y multiespecies, apoyándonos en los trabajos de Donna Haraway y Lynn Margulis. El concepto de vida multiespecies surge de una comprensión cada vez más profunda de las interacciones complejas y las interdependencias entre diferentes especies en los ecosistemas, y ha sido promovido por distintos campos, incluyendo la biología, la ecología, la antropología, los estudios culturales y los estudios ambientales (Haraway 2016; Margulis 1992; Tsing 2021).

Sussman explica que a medida que desarrollaba su proyecto y profundizaba en la noción científica de individuo, esta se volvía más compleja. Si bien los organismos unitarios (como los árboles) eran más fáciles de categorizar, al avanzar en el proyecto aparecían otros organismos como las colonias clonales o genets que planteaban nuevas complejidades y dificultades. La artista ha fotografiado estas colonias clonales que son uno de los individuos más grandes y antiguos de la tierra y están formadas por multitud de conexiones subterráneas; se trata de un solo sistema de raíces que subyace a decenas de miles de lo que vemos como árboles cuya edad no se conoce con certeza (Bridle 2023).



«Colonia clonal #0906-4317»

(80.000 años de edad, Fish Lake, Utah)

Fotografía de Rachel Sussman

El problema de definir qué es un organismo vivo es un asunto muy sugerente que esta serie fotográfica pone de relieve. A modo de ejemplo, ciertos seres con reproducción por autopropagación desafían la noción de individuo, ya que pueden generar nuevos clones de sí mismos sin reproducirse sexualmente de manera que el nuevo crecimiento es genéticamente idéntico al organismo original (Bridle 2023). O pueden crear seres genéticamente diferentes pero sin la introducción de nuevo material genético externo. En algunos casos estos nuevos individuos siguen unidos a la ‘madre’ por estructuras fisiológicas, continuando formando parte de ella.

Como venimos explicando, los propios científicos se enfrentan al problema de definir qué es un organismo vivo. Este tema de la definición de la vida, es decir, de definir qué es la vida, también resulta extremadamente importante y complejo para la comunidad científica como, quizá paradójicamente, lo demuestra el hecho de que no tenga protagonismo en los debates científicos. En relación con esto, la escritora y doctora en historia de la ciencia Daisy Hildyard ha señalado (2017, 43):

¿Habéis notado cómo las misiones a Marte ya no dicen que buscan vida? No es que nos falte ambición, sino que ya no podemos ponernos de acuerdo en lo que es la vida. Podríamos hablar de ciclos de nacimiento, crecimiento, metamorfosis y muerte; pero estos términos podrían aplicarse a las estrellas. Podríamos hablar de reproducción, pero luego tenemos los virus. Los virus son la forma de vida más común en este planeta, pero un virus no puede reproducirse excepto dentro de un huésped vivo; por lo tanto, ¿podemos decir que está vivo en sí mismo o es un órgano parcialmente dependiente de tu cuerpo?

Asimismo, volviendo a la noción de individuo, las ciencias de la biología evidencian la complejidad de definir eso qué denominamos individuo, y por ende individuo humano. Científicamente está empezando a ser cada vez más difícil entender al ser humano como un individuo teniendo en cuenta, por ejemplo, la relación simbiótica entre los intestinos poblados por billones de bacterias de diferentes especies y el funcionamiento del cerebro y el sistema inmune. Por tanto, la vida humana es vida multiespecies ya que «somos comunidades en y por nosotros mismos» (Bridle 2023). En otras palabras, el ser humano no sería un ser unitario.

El trabajo de la bióloga Lynn Margulis ilumina estas cuestiones ya que mostró que la cooperación entre organismos, a través de relaciones simbióticas, es crucial para la evolución. A partir de esto Margulis afirma (1992) que la vida no es solo una lucha competitiva, sino una red de interacciones colaborativas. Esto implica que las descripciones simplistas de la evolución y la supervivencia basadas en la fuerza y la aptitud están siendo cuestionadas desde las ciencias. De hecho, toda la vida se ha construido a partir de comunidades de organismos que colaboran entre sí.

Según James Bridle (2023), los humanos formamos parte de una «amplia comunidad de vida» en la que estamos «inextricablemente entrelazados y sumergidos». En resumen, somos seres interdependientes y multiespecies. Probablemente, uno de los descubrimientos más importantes en biología de las últimas tres décadas es que ninguna especie puede vivir sola.



«La Llareta #0308-23B26»

(hasta 3.000 años de edad, Desierto de Atacama, Chile)

Fotografía de Rachel Sussman

En relación a la cuestión de la vida multiespecies e interconectada, el trabajo de Sussman tiene la capacidad de mostrarnos que existen seres no-humanos con vidas muy extensas y también de hacernos sentipensar cómo los humanos existimos en constante simbiosis con otras especies. Para Escobar, «todo ser vivo es una expresión de la fuerza creativa de la tierra, de su autoorganización y constante emergencia, incluyendo por supuesto los humanos» (2014, 14). Así es que los humanos ya no podemos, o no deberíamos, concebirnos al margen de la naturaleza, una idea cercana a la que plantea la bióloga y filósofa de la ciencia Donna Haraway. Con su concepto de Chthuluceno, Haraway (2016) nos insta a dejar de preguntarnos qué hacer como humanos para pensar en cómo ser menos humanos: seres en simbiosis en constante evolución junto a otras especies (en Torres 2019, 22). El Chthuluceno y «The oldest living things in the world» nos hablan de la interrelación y de establecer alianzas multiespecies.

En este sentido, hay que destacar que una parte importante de la potencia de «The oldest living things…» radica en que no presenta la disyuntiva paralizante que obligaría a lxs espectadorxs a elegir entre seguir creyendo en las promesas del progreso o rendirse ante la distopía decadente del fin del mundo. Frente a un tipo de prácticas fotográficas que retratan la extinción y además «representan en sí mismas la extinción, la muerte o la catástrofe como función de la imagen o como imagen propiamente dicha» (Demos 2022, 211), «The oldest living things in the world» supone una afirmación de la vida, de la vida interconectada e interdependiente. En otras palabras, este proyecto fotográfico no pretende cuestionar el sistema económico dominante responsable de las crisis ecosociales, sino que, desde un enfoque afectivo y afirmativo, ayuda a lxs espectadorxs a crear un espacio para contribuir a posicionarse y reubicarse dentro de una red de vida multiespecies.

Fotografías que afirman la vida

En esta parte final del artículo abordaremos cómo el trabajo fotográfico de Sussman se alinea con la noción de ética afirmativa desarrollada por la filósofa y teórica feminista Rosi Braidotti, basándose en Spinoza y Deleuze. En relación con la cuestión de la extinción humana, Braidotti no encuentra ningún valor en el miedo a la desaparición de la humanidad y considera que este temor sólo puede generar nuevas formas de moral o de un falaz humanismo compensatorio. Por contra, Braidotti propone que la ética afirmativa es una ética que afirma y celebra la vida surgida de las potencialidades, a menudo desatendidas, de nuestros cuerpos afectados por las infinitas formas cambiantes de la materia viva (Braidotti 2005). En este sentido, «The oldest living things...» ofrecería una ventana, una oportunidad, para la creación de una ética afirmativa al mostrarnos organismos vivos con más de 2000 años y que expanden nuestro conocimiento sobre la vida y las temporalidades de la misma en el planeta.

Además, «The oldest living things...» al constituirse como un archivo que reúne diferentes organismos resalta la importancia de aceptar que no estamos solos, algo que también ha señalado Braidotti. Según esta autora, los humanos nunca estamos solos de ninguna manera, sino que siempre estamos inmersos de manera inmanente en un haz de flujos y relaciones que escapan al control paranoico de nuestra conciencia. Estas conexiones nos devuelven a nuestra relación de interdependencia recíproca con todos los que nos rodean, humanos y no-humanos. Por esta razón, Braidotti subraya que una ética afirmativa sólo puede concebirse en común y promoviendo una relación no dualista con la naturaleza basada en el respeto, la coexistencia pacífica y la colaboración. De esta manera, Braidotti nos devuelve la idea de una vida multiespecies a través de un «lazo afirmativo que sitúa al sujeto en el flujo de las relaciones con los múltiples otros» (2005, 65).

Volviendo al trabajo de Sussman, este impulsa un acercamiento y un sentipensamiento en torno a la justicia ambiental6 que considera, y nos muestra, la multidimensionalidad de las formas de vida. Quiero destacar que los valores ecofeministas, que ponen la vida en el centro, desarrollados por pensadoras como Haraway y Braidotti son afines a las formas de pensamiento de muchos pueblos originarios que han sufrido el extractivismo de la economía capitalista. Y es que los pueblos originarios han entendido muy bien cómo todxs lxs seres (humanos y no humanos, vivos y no vivos) que forman el planeta están estrechamente interrelacionados, y no tienen una existencia intrínseca y separada por sí mismos (Escobar 2020, xiii7) Esta noción encuentra eco en las palabras de la escritora Daisy Hildyard, quien escribe: «a pequeña escala, nuestro cuerpo está delimitado por nuestra propia piel. A mayor escala, los límites se disuelven y nuestros cuerpos tienen un impacto constante en el mundo» (2017). Y en este sentido, el trabajo de Sussman nos hace sentipensar esta interconexión y también celebrar y afirmar la vida.

Algunas reflexiones finales

Este artículo ha analizado y recogido algunas reflexiones sobre el proyecto fotográfico «The oldest living things…» que la artista Rachel Sussman lleva desarrollando desde 2004 sobre los organismos vivos más longevos del planeta. En la primera parte, hemos destacado cómo la artista denomina a este trabajo como «archivo excéntrico» ya que se trata de un archivo en curso creado por una artista y que crece en paralelo con los descubrimientos científicos que ella va fotografiando. Respecto a los cruces entre arte y ciencia, es importante recalcar cómo este proyecto demuestra que las prácticas artísticas contribuyen de manera muy eficaz e iluminadora a expandir y sacar a la luz el conocimiento científico. Asimismo, a partir de un análisis de este proyecto que combina la teoría sobre las imágenes con el ecofeminismo, este artículo ha planteado la noción de ‘documentos afectivos’ para comprender el funcionamiento de estas fotografías; se propone que estas imágenes enseñan y permiten a lxs espectadorxs sentipensar una vida interconectada. La noción de ‘documentos afectivos’ sería un sinónimo del concepto de ‘sentipensamiento’; estos conceptos son relevantes para comprender cómo ciertas prácticas artísticas nos afectan y conmueven y generan pensamiento y conocimiento. Esta combinación de sentimientos y pensamientos, consideramos que es clave para producir cambios también de comportamiento en lxs espectadores en este contexto de colapso ecosocial. La segunda parte del artículo ha profundizado en cómo «The oldest living things…» promueve una comprensión de la vida como vida multiespecies e interconectada; en otras palabras, una comprensión mutualista de las relaciones entre los seres y entidades, humanas y no humanas que habitan el planeta que se alinea con los valores ecofeministas y también con los de los pueblos originarios (tradiciones no occidentales). Por último, la parte final ha explorado cómo este trabajo fotográfico afirma la vida a partir del concepto de ética afirmativa de Rosi Braidotti (2005). Al acercarnos a seres muy longevos este proyecto afirma y celebra la vida surgida de las potencialidades, a menudo desatendidas, de nuestros cuerpos afectados por las infinitas formas cambiantes de la materia viva.

En resumen, este artículo muestra cómo la fotografía y el archivo son las herramientas que Rachel Sussman activa en «The oldest living things…» para ensayar una respuesta a la complejidad de tratar de entender qué es la vida. La integración de la búsqueda científica, el acto fotográfico y el archivo genera unas imágenes que pueden provocarnos, por un lado, un reencantamiento con la vida al hacernos sentipensar la pequeñez de la temporalidad humana frente a otros organismos y, por otro, también una celebración de la vida, entendiéndola como una vida interconectada, interdependiente y multiespecies, y así dejar de considerar a la naturaleza como un recurso a ser explotado o dominado.

Referencias bibliográficas

Arias Maldonado, Manuel. 2018. El Antropoceno: La política en la era humana. Madrid: Taurus

Braidotti, Rosi. 2005. Lo posthumano. Traducción, Juan Carlos Gentile Vitale. Barcelona: Gedisa

Bridle, James. 2023. «The intelligence singing all around us». Podcast transcripción by Alletta Cooper. Onbeing.org, March 2. https://onbeing.org/programs/james-bridle-the-intelligence-singing-all-around-us/

Coleman, Kevin & David James. 2021. Capitalism and the camera: Essays on photography and extraction. London: Verso

Danowski, Déborah & Eduardo Viveiros de Castro. 2019. ¿Hay un mundo por venir? Ensayos sobre los miedos y los fines. Buenos Aires: Caja Negra

Demos, T.J. 2022. «La fotografía y lo último: Extinción, duelo, restitución». En Restituciones: La fotografía en deuda con su pasado, edición a cargo de Carles Guerra, 202-235. Madrid: Mapfre

Escobar, Arturo. 2014. Sentipensar con la tierra: Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Medellín: Unaula. http://biblioteca.clacso.edu.ar/Colombia/escpos-unaula/20170802050253/pdf_460.pdf

Escobar, Arturo. 2020. Pluriversal politics: The real and the possible. Translated by David Frye. Durham NC: Duke University

Haraway, Donna Jeanne. 2016. Manifiesto de las especies de compañía. Traducción, Isabel Mellén. Vitoria-Gasteiz: Sans Soleil

Haraway, Donna Jeanne. (2016) 2020. Seguir con el problema: Generar parentesco en el Chthuluceno. Traducción de Helen Torres. Bilbao: Consonni

Hildyard, Daisy. 2017. The second body. London: Fitzcarraldo

Keenan, Thomas & Hito Steyerl. 2014. «What is a document? An exchange between Thomas Keenan and Hito Steyerl». Aperture 214: 58-64. https://www.jstor.org/stable/24474931

Margulis, Lynn. 1992. Symbiosis in cell evolution: Microbial communities in the archean and proterozoic eons. New York: W.H. Freeman and Company

Martínez Luna, Sergio. 2019. Cultura visual: La pregunta por la imagen. Vitoria-Gasteiz: Sans Soleil

Torres, Helen [Helena Torres Sbarbati]. 2019. «El llamado del Chthulu». En Especies del Chthuluceno: Panaroma de prácticas para un planeta herido, editado por María Ptqk, 7-25. Bilbao: Sycorax

Tsing, Anna Lowenhaupt. 2021. La seta del fin del mundo: Sobre la posibilidad de vida en las ruinas. Traducción de Francisco J. Ramos Mena. Madrid: Capitán Swing

Wallace-Well, David. 2023. El planeta inhóspito: La vida después del calentamiento. Traducción, Marcos Pérez Sánchez. Madrid: Debate

Notas

[1] El concepto de ‘sentipensamiento’ fue difundido por el investigador y sociólogo colombiano Orlando Fals Borda (1986) que lo aprendió de las concepciones ribereñas de la costa atlántica. Posteriormente, es adoptado por distintos autores latinoamericanos, tales como Silvia Rivera Cusicanqui, Walter Mignolo y Arturo Escobar que invita a lxs lectorxs a sentipensar «con los territorios, culturas y conocimientos de sus pueblos» (Escobar 2014, 16).
[2] «The oldest living things in the world». En la web personal de Rachel Sussman. http://www.rachelsussman.com/oltw
[3] «How photographing the world’s oldest living things pushed me outside the boundaries of science». En la web personal de Rachel Sussman. http://www.rachelsussman.com/writing#/nautliusspruce
[4] Los estromatolitos son arrecifes microbianos formados por la actividad de las cianobacterias ligadas a la oxigenación del planeta y el comienzo mismo de toda la vida en la Tierra.
[5] «How photographing the world’s oldest living things pushed me outside the boundaries of science». En la web personal de Rachel Sussman. http://www.rachelsussman.com/writing#/nautliusspruce
[6] El concepto de justicia ambiental hace referencia a la equidad y justicia en la distribución de los beneficios y las cargas ambientales, así como al acceso a los recursos naturales y la toma de decisiones ambientales. Este concepto reúne aspectos legales, éticos y sociales.
[7] Arturo Escobar utiliza el concepto de «relacionalidad radical» (Escobar 2020, xiii) para referirse a esta interconexión.


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