Artículos
La labor desconocida de una arquitecta uruguaya: Otilia Muras
The unknown work of a Uruguayan architect: Otilia Muras
O trabalho desconhecido de uma arquiteta uruguaia: Otilia Muras
La labor desconocida de una arquitecta uruguaya: Otilia Muras
Arquisur revista, vol. 13, núm. 24, pp. 142-153, 2023
Universidad Nacional del Litoral
Recepción: 30 Junio 2023
Aprobación: 01 Noviembre 2023
Resumen:
Otilia Muras fue arquitecta, diseñadora, docente e investigadora. Ejerció la profesión liberal junto a Héctor Giraldi —su socio y pareja—, con quien proyectó, dirigió y administró decenas de obras de arquitectura y mobiliario en Uruguay. Fue docente e investigadora en la Facultad de Arquitectura y una de las primeras en dirigir el Instituto de Historia de la Arquitectura. Fue una activa universitaria, destacada integrante de la comunidad académica y autora de diversas investigaciones. Este texto se presenta como una revisión biográfica y aborda algunos aspectos de la obra de la arquitecta con el objetivo de difundir, problematizar y valorar los aportes realizados en diversos ámbitos de la disciplina. Con esta primera aproximación se pretende rescatar un legado de sumo interés tanto académico como profesional. El trabajo de Muras contribuyó a la construcción institucional de la Facultad, desde la puesta en funcionamiento del Instituto de Historia de la Arquitectura hasta la persecución de los estándares y rigor de la investigación científica. Asimismo, la desconocida obra del estudio Muras–Giraldi constituye un regalo a la ciudad de una producción de gran calidad, que trasluce un compromiso ético y dedicación vital al pensamiento arquitectónico.
Palabras clave: arquitectura, diseño, modernidad, historiografía, Uruguay, arquitetura, design, historiografia, modernidade, Uruguai..
Abstract: Otilia Muras was an architect, designer, teacher, and researcher. She practiced the liberal profession with Héctor Giraldi — her husband and partner — with whom she designed, directed, and managed tens of architectural works and pieces of furniture in Uruguay. She was a teacher and researcher at the Faculty of Architecture and one of the first directors of the Institute of Architectural History (IHA, for its Spanish initials). She had an active university participation, was a prominent academic community member and the author of various research works. This text is presented as a biographical review and addresses some aspects of the architect's work with the aim of spreading, problematizing, and valuing her contributions in various areas of the discipline. This first approach aims at the rescue of a legacy of great academic and professional interest. Muras's work contributed to the institutional construction of the faculty, from the startup of the IHA to the pursuit of standards and rigor of scientific research. Likewise, the unknown work of the Muras-Giraldi studio constitutes a high-quality production gift to the city, which reflects ethical commitment and vital dedication to the architectural thought.
Keywords: architecture, design, historiography, modernity, Uruguay.
Resumo: Otilia Muras foi arquiteta, designer, docente e investigadora. Exerceu a profissão liberal junto ao Héctor Giraldi -seu sócio e casal – com quem projetou, dirigiu e administrou dezenas de obras de arquitetura e mobiliário no Uruguay. Foi docente e investigadora na Facultade de Arquitetura e uma das primeiras em dirigir o Instituto de História da Arquitetura - IHA. Foi uma ativa universitária, destacada integrante da comunidade acadêmica e autora de diversas pesquisas. Este texto apresenta-se como uma revisão biográfica e aborda alguns aspectos da obra da arquiteta com o objetivo de difundir, problematizar e valorar as contribuições realizadas em diversos âmbitos da disciplina. Com esta primeira aproximação pretende-se divulgar um legado de sumo interesse académico e profissional. A obra de Muras contribuiu na construção institucional da faculdade, desde colocar em funcionamento o IHA até atingir os estândares e rigor na pesquisa científica. Mesmo assim a desconhecida obra do Estudo Muras-Giraldi constitui o presente à cidade de uma produção de qualidade que transluz um compromisso ético e dedicação vital ao pensamento arquitetônico.
Introducción
La arquitecta Otilia Muras fue docente e investigadora, ejerció la profesión liberal y realizó proyectos de arquitectura y equipamiento entre los años 1950 y 1970. Como investigadora y docente publicó diversos trabajos académicos sobre temas innovadores y de relevancia para el momento. Fue una activa universitaria con alto compromiso institucional, lo que la convirtió en una destacada integrante de la comunidad académica. Fue una de las primeras personas en dirigir el Instituto de Historia de la Arquitectura (IHA) de la Facultad de Arquitectura del Uruguay. Proyectó, dirigió y administró —junto a Héctor Giraldi, quien fue su socio y pareja— varias decenas de obras de arquitectura en este país. A pesar de su gran desempeño en las distintas áreas de la arquitectura, ninguna de sus realizaciones ha sido todavía abordada por la historiografía nacional.
Las razones de esta omisión son múltiples, y muchas tienen que ver con la desigualdad estructural que sufren aún hoy las mujeres en los distintos ámbitos de la vida. Este texto pretende contribuir a contrarrestar el efecto de invisibilización al que han sido sometidas las arquitectas de todos los tiempos a través de la indagación y puesta en valor de la producción arquitectónica e intelectual de una profesional tan descollante como olvidada.
Este artículo —producto parcial de una investigación mayor—[1] recorre la obra de la arquitecta con el objetivo de difundir, problematizar y valorar los aportes realizados a la disciplina. Si bien el artículo se estructura como una revisión biográfica disciplinar, parece necesario aclarar que las autoras incorporan una mirada con perspectiva de género. Esta declaración advierte al lector de un posicionamiento, que podría no ser necesario ante la contundencia de la figura de Otilia Muras, pero lo es, en tanto su labor seguiría en el olvido de no ser por la existencia de investigaciones con este enfoque.

Trayecto de estudiante
Otilia Muras nació el 24 de octubre de 1922. Ingresó a la Facultad de Arquitectura en diciembre de 1943. Junto con ella ingresaron 55 estudiantes, de los cuales 21 eran mujeres.[2] De su escolaridad se destacan aprobaciones excelentes en las asignaturas de razonamiento abstracto, como Matemáticas, Física y Geometría. También en las de teoría y proyectos.
Como estudiante universitaria participó activamente en la Facultad, principalmente en la gestación del Plan 52 —que suplantó un modelo académico ya agotado y enmendado múltiples veces—. En el proceso de cambio, los estudiantes vieron la oportunidad de una formación para una arquitectura «verdaderamente renovadora» (Muras, 2004). Este cambio de plan trajo también una carga de compromiso ético y social, que acompañó a Muras en su posterior desarrollo en los ámbitos académico y profesional.
En el transcurso de su carrera de grado, cuatro de los proyectos realizados para taller de arquitectura fueron publicados en revistas disciplinares de la época.[3] En estas realizaciones se pueden observar formalizaciones y características asociadas a las ideas modernas presentes en el pensamiento arquitectónico de las décadas del 40 al 60 del siglo XX. En los proyectos efectuados en los talleres Ruano y De los Campos, la estudiante ensayó propuestas tan diversas como un banco, un club deportivo, un comercio de autos (Figura 2) y un edificio público para albergar el Instituto de Colonización, tema que retomó posteriormente desde otra perspectiva de abordaje.
Obtuvo el título de Arquitecta en 1951. La participación de mujeres en el ámbito universitario y el egreso de profesionales femeninas había crecido sustancialmente en comparación con años anteriores (Cesio et al., 2022). Este crecimiento fue apreciable en el ámbito educativo —en particular dentro de la Facultad de Arquitectura— con un aumento igualmente en el plantel docente femenino, del cual Muras formó parte. Sin embargo, ese incremento no tuvo la misma repercusión en el ejercicio de la profesión, que siguió siendo en el contexto uruguayo un espacio entendido como exclusivo para hombres. Aquellas profesionales que sí pudieron ejercer no han tenido hasta el momento una considerable atención en la historiografía.

Docencia e investigación
Tal como se adelantó en la Introducción, Otilia Muras fue docente e investigadora en historia de la arquitectura. Comenzó la carrera docente en 1946, cuando fue designada ayudante técnico del Instituto de Arqueología Americana.[4] En 1950 asumió como ayudante del IHA y ese mismo año viajó a Buenos Aires con el objetivo de instruirse en el Instituto de Investigación Histórica de la Facultad de Humanidades, que para ese entonces estaba bajo la supervisión del historiador Emilio Ravignani.[5] La investigadora María Julia Gómez (1989a) ha señalado esa instancia como mojón del proceso de formación del método de investigación histórica que imperó en el IHA entre las décadas de 1950 y 1970.
En 1953 se incorporó como docente a la cátedra de Historia de la Arquitectura Nacional y participó en otros cursos de la carrera. En 1955 fue designada como jefe de Departamento del IHA, y a partir de allí fue parte de la comisión de becas de estímulo, integró tribunales de concursos y elaboró informes de actuación de docentes, entre otras tareas de corte institucional.
Entre las décadas de 1950 y 1960, asumió la dirección del IHA en ocasión de las prolongadas licencias del entonces director Aurelio Lucchini. En este tiempo, la arquitecta tuvo una impetuosa participación en la instalación y organización del IHA y en la sistematización de su acervo documental mediante la creación de los archivos de planos, fotos, carpetas y documentos —que se convirtieron en la base del actual Centro de Documentación e Información—. Instaló una biblioteca especializada en historia y se encargó de la implementación de ficheros de investigación. En su trayecto, coincidió con otras profesionales que desarrollaron su carrera en el ámbito académico, como Nydia Conti y Lidia Bochiardo, con quienes compartió la tarea de la profesionalización de la investigación histórica en arquitectura.
Por otra parte, se encargó de la formación de los investigadores más jóvenes. Su rol se plasmó en una nueva orientación de la investigación con vocación científica y foco en los aspectos vinculados al origen y la evolución del territorio nacional. Desarrolló mecanismos de divulgación de trabajos de investigación que significaron un aporte directo a la enseñanza. A su vez, propuso la realización de publicaciones periódicas con el objetivo de conformar insumos teóricos que sirvieran al estudio de la arquitectura nacional en el futuro, fuentes documentales que se convirtieron en referencias de gran relevancia en la actualidad. En este sentido, Muras tuvo un rol importante en la divulgación de conocimiento, lo que evidencia su preocupación por el alcance de la cultura.
Muras fue una investigadora preocupada por los problemas de demarcación de su propio quehacer científico. Se interesó por el significado que puede dársele a la historia como fuente posible de conocimiento veraz para manejar en el presente. Se afanó por indagar los fines de la ciencia, adelantándose, quizás, a las preocupaciones epistemológicas de las décadas de 1970 y 1980 (Maffia, 2006). En su concepción, la finalidad explícita de los trabajos de investigación del IHA era ayudar a la formación de una autoconciencia científica del presente humano nacional (Muras, 1958). En este sentido, estableció ciertos principios de conducta del historiador, una especie de juramento de honor que aseguraba el rigor científico, la objetividad y la concepción del tiempo histórico como continuo, con hincapié en la importancia de la fuente documental.
Esta consideración por la metodología científica en la investigación histórica se trasluce en algunas de las herramientas de análisis que utilizó en sus trabajos. Por ejemplo, las tablas cronológicas, esquemas de gran tamaño que ayudaban a establecer periodizaciones, buscar sincronías y trazar hilos de causalidad donde los hubiera.

Estas tablas (Figura 3) pueden encontrarse en el trabajo inédito titulado Identificación de las corrientes filosóficas y arquitectónicas presentes en el territorio uruguayo[6] y en el libro Cronología comparada de la historia del Uruguay, 1830–1985, coordinado por Roque Faraone, Blanca Paris y Juan Odonne (1966). En ambas instancias, Muras trabajó en dupla con Aurelio Luchini, pero esta labor ha sido adjudicada solamente a la figura masculina.
Como investigadora, sus principales temas de interés gravitaron sobre lo territorial. En sus trabajos se desprende una capacidad multiescalar y transversal de diversos abordajes. Sin embargo, de su profusa elaboración académica muy poca fue editada y publicada.

Uno de los pocos trabajos editados es el de la investigación sobre Colonización Agrariaen el Uruguay (Muras, 1983). En él abordó el proceso histórico, formación, conceptos y realizaciones de la actividad en torno al tema en Uruguay (Figura 4). La autora dedicó una sección importante del libro a la reproducción de fuentes, documentos escritos y gráficos. Esta inclusión apuntó a una doble finalidad: probar las afirmaciones desarrolladas en el texto y facilitar al lector la ubicación de los repositorios y fuentes para quienes desearan profundizar el estudio del tema. A pesar de lo innovador y trascendente de su abordaje —y si bien se pueden encontrar algunas referencias a su trabajo en la última década (De Souza, 2019)—, su repercusión ha sido baja y no se ha transformado en un verdadero reconocimiento.
En 1970, la arquitecta presentó la renuncia a su cargo docente por motivos personales. No obstante, se mantuvo en vínculo y siempre dispuesta al intercambio académico con docentes y estudiantes hasta los últimos años de su vida.
Producción profesional
En paralelo a su actividad académica, la arquitecta desarrolló el libre ejercicio de la profesión en sociedad con su esposo, Héctor Giraldi.[7] El estudio Muras–Giraldi tuvo una considerable producción entre 1950 y 1970,[8] con predominancia de los programas de vivienda y equipamiento. Sus obras se ubican mayormente en Montevideo, zona metropolitana y la costa este —en particular, en Atlántida—, mientras que el único proyecto público realizado por la dupla se encuentra en Paso de los Toros, Durazno.
Al analizar la producción del estudio Muras–Giraldi se reconocen algunos temas recurrentes que surgen explícitos y elocuentes. La primera y más evidente es la expresividad de las piezas gráficas mediante collages muy coloridos y vívidos. Si bien este fue un recurso frecuentemente utilizado en la época, el estudio presenta una gran consistencia en el uso de la herramienta, al punto de la singularidad.

Otra recurrencia es el uso de los colores primarios como recurso ornamental, lo que se consolida plásticamente con una elección minuciosa de los materiales. Esta búsqueda insistente puede observarse en las distintas secuencias del proceso de diseño, primero en los croquis iniciales, luego en ensayos a modo de collage o maquetas y, posteriormente —con muy pocas modificaciones—, en la realización de la obra. Algunos ejemplos de ello son la Vivienda Bianchi (Montevideo, 1953, Figura 5), la Vivienda Alauzet (Atlántida, 1953) —donde además incorporan piezas de mobiliario de elaboración propia— y la Vivienda Valentini en Las Piedras (1952), primera obra efectivamente construida por el estudio (Figura 1).
La única obra pública llevada a cabo por el estudio fue la ampliación de la Junta Local de Paso de los Toros (Durazno, 1953) en el terreno contiguo al edificio original. La nueva obra incorporó gimnasios, sala de actos, una biblioteca y las correspondientes dependencias de servicios. La ampliación se resolvió con un espacio flexible y muy amplio que funcionó alternativamente como sala de actos o cancha deportiva. Los servicios quedaron incorporados en un segundo bloque en una tira en el medio del terreno. La formalización retomó las líneas, materialidad, color y gestos presentes en sus otros proyectos, y también la intención de la integración de artes y arquitectura —algo que lamentablemente no llegó a plasmarse (Figura 9)—. Este edificio puede vincularse con sus contemporáneos locales, por ejemplo, con las obras de Nelly Grandall, José Scheps y Elsa Maggi, entre otros tantos profesionales que se desempeñaban en el Ministerio de Obras Públicas de esa época (Cesio, 2020).
Del análisis de los diseños realizados por el estudio se desprende una búsqueda de funcionalidad a través de la racionalidad de los espacios, visible en las proporciones, el cuidadoso orden estructural modulado y la gran amplitud, que permiten adecuación de los mismos según las necesidades de uso. La Vivienda Cerviño (Montevideo, 1954) sirve de ejemplo para visualizar el rigor funcional en la resolución de la planta, la utilización de subdivisiones móviles y el uso de mobiliario como elemento arquitectónico, sin descuidar el diseño del espacio tridimensional.
En la Vivienda Spielmann (1955, Figura 6), ubicada en Carrasco, puede observarse una clara intención por el empleo de materiales de fácil acceso en el medio. El registro mediante fotografías de la obra permite acercarse al proceso completo del abordaje planteado por el estudio en sus encargos. Al registro gráfico se suma un orden exhaustivo en lo que concierne a los procesos constructivos, tanto de la administración como en la dirección de la obra.

Sin duda, la importancia del color en los espacios, la presencia de la vegetación y la integración del arte se hace de manera consciente. Estas preocupaciones eran compartidas por sus contemporáneos a nivel mundial y también en el ámbito nacional, algo en lo que incurrieron varios profesionales en aquel momento (Hojman, 2018). Entre estos afines locales, se pueden mencionar algunos de sus colegas que han sido abordados por la historiografía disciplinar, como Ildefonso Arostegui, Mario Paysse, Rafael Lorente, Luis García Pardo y Raúl Sichero. Sin embargo, esa labor no alcanza todo el panorama existente, sino que deja resquicios donde aparece la obra de este estudio y de otros colegas y amigos que colaboraron con ellos, por ejemplo, Rubén Dufau, Walter Domingo y Elodina Balestra, o el estudio Mazzini–Albanel. También otras figuras de la época, como la pareja formada por José Scheps y Nelly Grandal, con quienes coincidieron además en algunos encargos —por ejemplo, la vivienda para la doctora Galassi (1968–1975).
Por otro lado, hay que recordar el giro social de la época, que se plasmó en el mencionado Plan 52 y que apostó al rol dignificante de la buena arquitectura, inclusive en la vivienda para las clases populares. En el ensayo del estudio realizado para las Viviendas Bonza (Montevideo, 1959) se reconocen dos posibles soluciones de vivienda mínima que intentan dignificar esta condición a través del buen diseño.
Entre 1958 y 1960, Otilia Muras y Héctor Giraldi construyeron su casa propia en Punta Gorda. Según relatos recogidos,[9] la casa no solo era su hogar sino el punto de referencia de familia, amigos y vecinos. La vivienda se ubica sobre un predio de proporciones irregulares sobre la calle Mar Mediterráneo 5880 (Figura 7). En el terreno se resuelven dos viviendas independientes que se disponen formando una C con patio en el centro. La vivienda más grande ocupa dos niveles, con una planta baja en forma de L, mientras que hacia el frente se ubica una unidad más pequeña, que flota etérea en la planta alta. La resolución tipológica elegida posibilita tres áreas verdes caracterizadas: el frente, que acusa el retiro normativo y con la distancia otorga intimidad, el patio central, al que se abren los espacios de la vivienda y enfatiza en la profundidad y continuidad hacia el fondo, y otro hacia atrás con salida desde la cocina.
La proporción de los volúmenes que la componen y su clara modulación acusan la racionalidad del partido proyectual. Cada plano está definido con un material, textura o color diferente, en armonía y pensado en conjunto con el resto. En la fachada principal, las pastillas cerámicas azules en el antepecho anuncian también lo que sucede en el interior. En la planta baja, los pilares —en color gris— pierden protagonismo y fortalecen la idea de caja elevada. En el muro revestido en monolítico descansa la escalera que da acceso a la vivienda elevada.
El diseño incorpora el uso de madera de diversas maneras. En el exterior puede encontrarse en los postigones móviles y en las huellas de la escalera. En el interior, en el equipamiento y en el revestimiento de la pared de la escalera interior —textura realizada a partir de recortes de madera de mobiliario antiguo—. A su vez, en el interior predomina el uso del color azul, presente en el piso de pastillas cerámicas y en las paredes pintadas.

En los ejemplos de vivienda mencionados es recurrente la vocación de los espacios flexibles, en donde puedan compartir distintas personas haciendo actividades diferentes en simultáneo. Esta característica de la planta libre con capacidad de adaptación fue una cuestión típica de esta época que la dupla aplicó fielmente. La incorporación de materialidades diversas fue también un sello, obviamente común en otras arquitecturas contemporáneas, pero que en este caso se planteó con una integridad destacada.
El diseño interior direccionó las características que dieron identidad a las obras del estudio. El proceso llevado a cabo para el diseño de equipamiento coincide con el procedimiento aplicado en el proyecto arquitectónico, lo que da cuenta de una concepción integral del diseño en sus diferentes aspectos y escalas. Se han encontrado varios croquis preliminares, ensayos de diferentes opciones mediante collage y dibujos técnicos con detalle minucioso de todos los componentes del equipamiento. Para el caso de su vivienda, las piezas gráficas no presentan prácticamente ninguna diferencia con lo ejecutado, lo que permite atribuirles una gran capacidad de entendimiento del espacio, de la función y de lo material, que reconoce la importancia del trabajo artesanal.
Las obras realizadas por el estudio Muras–Giraldi se ubican cronológicamente en pleno apogeo de la modernidad preponderante de mediados de siglo XX,[10] que llegó a Uruguay en una línea muy directa desde Europa (fundamentalmente corbuseriana) y en otra línea más cercana, desde Brasil, a través de los viajes de arquitectura y algunas publicaciones periódicas. Una de ellas fue la revista Hábitat, de Lina Bo Bardi[11] —que llegaba al medio en tiempo real y que traía la arquitectura de Lucio Costa, Oscar Niemeyer, Affonso Reidy y Lina Bo Bardi (Cesio, 2020)—. A ese respecto, una mirada de la obra en su contexto posibilita relacionar algunos elementos de las obras del estudio con realizaciones nacionales e internacionales. Si bien no es posible afirmar que este contexto sirviera como referencia directa de inspiración, si permite asociar arquitecturas afines con coincidencias que trascienden las cuestiones formales.
Sin lugar a dudas, la referencia más cercana es en todo sentido la de Lina Bo Bardi (Cobas, 2021). Estas coincidencias son visibles en la calidad de los espacios interiores, en los materiales utilizados y en la integración del diseño de mobiliario a la arquitectura como parte intrínseca de la obra en su totalidad. Esta afinidad no es mera especulación, sino que los documentos del estudio dejan plasmada en algunos ensayos —en particular de mobiliario— esa inspiración literal que incluso toma la nomenclatura para soluciones puntuales.[12]
Asimismo, es posible vincular la obra del estudio con las realizadas por Charles y Ray Eames con relación a la arquitectura y al diseño de mobiliario. En esta cuestión puede también trazarse otra entrada de análisis según la mirada identificada por Beatriz Colomina en cuanto a las producciones arquitectónicas en duplas de pareja (1999). Siguiendo el razonamiento de Colomina, las realizaciones arquitectónicas más frecuentes en estudios compuestos por parejas de reconocidos arquitectos y diseñadores del siglo XX giran siempre alrededor de la vivienda, su estructura doméstica y organización familiar.
Más allá de referencias y afinidades, la obra del estudio Muras–Giraldi (Figura 8) tiene una serie de características propias que pueden encontrarse en todas sus obras y que merecen atención especial. Por un lado, las ya mencionadas cuestiones formales, espaciales y materiales identitarias de la dupla y, por el otro, la preocupación por el estudio de las relaciones humanas en los distintos modos de habitar. Atento a ello, hay una búsqueda por generar soluciones eficientes para la vida familiar y el desarrollo individual de sus integrantes. Así, el conjunto de la obra manifiesta de manera coherente y contundente la aspiración a mejorar la vida cotidiana a través de la buena arquitectura.

Reflexiones
Cabe detenerse en el reconocimiento y valoración que efectivamente ha tenido la labor de la arquitecta. Por una parte, la obra profesional del estudio Muras–Giraldi ha sido reconocida en su vivienda a través de la publicación de reseñas en algunas revistas, en la declaración de bien de interés departamental y en el trabajo de Virginia Fernández (2018) sobre su mobiliario. El resto de la obra está completamente ausente de los textos sobre arquitectura en Uruguay y su existencia en sí es bastante desconocida.
La poca trascendencia que ha tenido la obra del estudio es llamativa, y entre los motivos para esto se podría alegar el bajo perfil de los arquitectos, apuntado por aquellos que los conocieron. Por otra parte, se debe reconocer que las obras del estudio son domésticas, poco suntuosas y austeras, características opuestas a las obras usualmente reseñadas por la crítica y puestas en valor por la academia.
En el igual sentido, se podría indagar en el perfil de sus clientes, que en su mayoría eran allegados a la familia y profesionales —médicos, en particular—, que optaban por la construcción de espacios domésticos volcados a la intimidad del hogar más que a la expresión pública de un estatus sociourbano (Muxi, 2018). Estos factores, entre otras variables pendientes de estudiar, son solo algunas posibilidades que, sumadas a la invisibilización de la participación de mujeres en el ámbito, podrían explicar la ausencia de la obra en la historiografía y crítica especializada de las décadas de 1960 en adelante.
Afortunadamente, la producción del estudio es hoy objeto de un nuevo interés académico y patrimonial. Se revisita la obra y se reconoce su vigencia y valor como contundente ejemplo de arquitectura de mediados de siglo XX en el Uruguay y como producto de la labor omitida de una mujer profesional.

En el ámbito de la investigación y la academia, algunos investigadores han reconocido el aporte de Muras, principalmente dos trabajos monográficos de María Julia Gómez (1989a y b) y otras elaboraciones inéditas (Cesio et al., 2023). Sin embargo, otros investigadores que han abordado el cambio del plan de estudios o la tradición historiográfica del Instituto en esas décadas apenas la mencionan. Su aporte fundamental ha sido poco reconocido.
El legado de la arquitecta incluye el aporte a la academia y la exploración proyectual de una arquitectura de diseño integral e innovador desde una concepción totalista al más mínimo detalle. Una producción de gran calidad que trasluce el compromiso ético y la dedicación vital al pensamiento arquitectónico. Tanto en su actividad docente, en su producción académica, como en su obra arquitectónica, hay una sólida coherencia que invita a seguir trabajando para que su abordaje trascienda y sea transmitido a nuevas generaciones.
Referencias bibliográficas
Cesio, L. (2020). Liceos Públicos 1936–1963. Variaciones modernas sobre un mismo tema (Tesis de Maestría Universidad de Montevideo).
Cesio, L.; Cebey, S.; Fernández, D.; Ostraujov, N.; Rimbaud, T. y Rodríguez, E. (2022). Arquitectas Uruguayas. [Ponencia]. Primer Congreso Internacional GADU, Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo. Universidad de Buenos Aires.
Cesio, L.; Cebey, S.; Fernández, D.; Ostraujov, N.; Rimbaud, T. y Rodríguez, E. (2023). Arquitectas Uruguayas. IHA. Inédito.
Cobas, M. (2021). Liminal Creatures/Liminal Topographies: Rhetorics of Excess in the New World. Princeton.
Colomina, B. (1999). Couplings. Rearrangements, A Smithson's Celebration, OASE, (51), 20–33.
De Souza, L. (2019). IR 34–53 Imaginarios Rurales. CSIC, Udelar.
Faraone, R.; Paris, B.; Oddone, J.; Ardao, A.; Ayestarán, L.; Buño, W.; Lucchini, A.; Muras, O.; Real de Azúa, C. y Salgado, S. (1966). Cronología comparada de la historia del Uruguay 1830–1945. Universidad de la República.
Fernández, V. (2018). Otilia Muras. El proyecto y equipamiento integral de su casa en Montevideo. (Tesina Diploma de Diseño de Mobiliario).
Gómez, M. (1989a). Una modalidad de conocimiento histórico, la historia de la arquitectura. Instituto de Historia de la Arquitectura.
Gómez, M. (1989b). El IHA. Apuntes sobre su enfoque historiográfico en el periodo 1950–1973. Instituto de Historia de la Arquitectura. Inédito.
Hojman, M. (2018). Arte y espacio público en Montevideo. (1959–1973). Discursos y prácticas vinculantes en una Latinoamérica en crisis. (Tesis de Maestría).
Maffia, D. (2006). El vínculo crítico entre género y ciencia. Clepsydra: Revista de Estudios de Género y Teoría Feminista, 5, 37–57.
Muras, O. y Berro, A. (1958). El castillo de Mauá. Instituto de Historia de la Arquitectura.
Muras, O. (2004). Entrevista en dEspacio. Hurgadores de arquitectura: la casa de Otilia. dEspacio, (1), 34–45.
Muras, O. (1983). Colonización agraria en el Uruguay. Instituto de Historia de la Arquitectura.
Muxí, Z. (2018). Mujeres, Casas y Ciudades. Universitat Politècnica de Catalunya.
Notas