Reseñas
| Saavedra J.. Estamos tarde, una memoria para recobrar la educación en el Perú. 2023. Debate. Penguin Random House Grupo Editorial S.A |
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Pensar en la educación del Perú puede generar todo tipo de emociones y sensaciones. Sin embargo, pensar que “estamos tarde”, como el título del presente libro, nos fuerza a reflexionar sobre el rol en el que, actualmente, de manera personal y colectiva, nos encontramos en relación con ella. Además, nos invita a detenernos a mirar nuestro accionar y, en su conjunto, la toma de decisiones y responsabilidad que implica el vernos inmersos en el ámbito educativo, desde el espacio en el que nos encontremos.
El paso de Jaime Saavedra, como ministro de Educación del Perú se traslada a los escritos de este libro que inicia en retrospectiva, como una serie de memorias que refleja hechos, situaciones, cuestionamientos y más; durante el periodo de su gestión (desde 2013 hasta finales de 2016). Las reflexiones que surgen en los capítulos llegan a través de una narrativa cercana y amable. Asimismo, la emocionalidad que posee nos permite conocer y entender cuáles eran los mayores retos de la educación peruana durante ese momento, así como plantearnos la importancia de seguir poniéndola como prioridad en la agenda del Estado peruano en el presente.
De esta forma, es necesario ser críticos sobre los retos que implica la educación en la actualidad, lo que conlleva a que profundicemos en realidad y que vayamos más allá de las cifras. Esto quiere decir, que se necesita la comprensión del contexto desde sus actores, no de otra forma. En este sentido, el texto permite encontrarnos en el interior de lo que ha significado y significa dirigir la educación de un país, en un contexto social y político bastante retador, como lo es el Perú. Hacerlo así, a través de un texto, puede ser fundamental.
1. ¿SERÁ LA EDUCACIÓN UN SECTOR PRIORITARIO DE LA POLÍTICA ACTUAL?
En el caso del Perú, probablemente tengamos opiniones diversas al respecto, pero en la revisión de acciones, podemos decir que no lo es. Esto nos lleva a trasladar nuestras preocupaciones más urgentes al sentido más esencial de la educación: como un derecho. La urgencia de la educación nos impulsa a la generación de políticas integrales de manera pronta pero también efectiva. Durante el desarrollo del texto, el autor se hace preguntas relacionadas a cuanto se ha invertido en educación y pone en evidencia cuáles podrían ser “las cuatro ruedas del carro”, ante ello, preguntarse si se ha invertido lo suficiente es trascendental. Además, la reflexión que brinda nos posiciona en una cronología que “va de menos a menos”; pero el punto de inflexión es comprender la importancia de la educación como una pieza clave para entender la situación del país y continuar cuestionándonos si es así como se han estado llevando las cosas en los últimos años en el Perú, para, de esta manera, tomar acciones respecto a ella.
A lo largo del texto, se enfatiza el rol del maestro y cómo este se ha visto afectado a lo largo de los años en el Perú. Asimismo, se menciona el papel de otro actor fundamental, como lo es el director y la importancia de esta figura en la escuela. En este sentido, vienen las preguntas, ¿a qué nos referimos con el hecho de que el maestro hace que la escuela viva? ¿qué tenemos por decir cuando nos referimos a saber gestionar este espacio? Dichas interrogantes nos hacen pensar en estos roles posicionados en las escuelas, pero probablemente sin el reconocimiento que se requiere y del cual se necesita para poder conducir las escuelas en el país de manera pertinente.
¿Por qué sigue siendo un problema la infraestructura en la educación del Perú? Existen grandes problemas en relación con la infraestructura, los cuales son motivo de diálogo en otro de los capítulos del libro. La clara evidencia del abandono, como una de las carencias más marcadas del sistema educativo peruano, se refleja en el grado de precariedad en la que se encuentran muchas escuelas, incluso en 2024. Al hacerse la pregunta, “¿cómo era concebible que los niños y las niñas estudien en esas condiciones?” (p. 105), el autor nos invita a mirar a detalle aquello que podemos perder de vista si somos solo turistas en el Perú, es decir, si no miramos a profundidad lo que ocurre en el interior de cada comunidad que compone al país, lo cual también nos sensibiliza sobre este derecho del que se hablaba al inicio, una educación de calidad para todas y todos los peruanos.
Es así como no solo nos convertimos en observadores, sino también en agentes activos de lo que acontece para proponer acciones desde esa realidad y poder transformarla. Parte de la experiencia vivida por el autor fue el poder viajar al interior del país, lo cual le brindo otra perspectiva, en la que pudo constatar y dimensionar las carencias que pueden tener las escuelas; como él mismo menciona, estas carencias “ya se conocían sobre el papel”, sin embargo, parecía que poco o nada se había hecho para revertir esa situación, ¿será que necesitamos salir del papel? ¿cómo lo hacemos?
2. APRENDIZAJE PARA TODOS
Cuando nos referimos a que la educación llegue a todos, pensamos, ¿quiénes son esos “todos”? El comprender que tenemos derecho a una educación digna y de calidad nos incita a que, incluso aquellos que no hayan estudiado la carrera de educación, formen parte de ese proceso. Aun siendo un texto producido por un economista, como es el caso del autor, se comprende la importancia de la educación en la vida de las personas y para el desarrollo de la sociedad. Además, el autor relaciona la influencia familiar que ha tenido a lo largo de su trayectoria. Con ello invita a pensar en que todos hemos sido marcados por la educación en nuestras vidas.
De otro lado, para el buen funcionamiento de las escuelas, se mencionan también otros componentes importantes como son los materiales, el uso de la lengua materna en la educación, así como también se encuentra la importancia de asegurar una educación de calidad a través de los agentes que intervienen en ese proceso.
En el caso del nivel secundario y lo que se refiere a la jornada escolar completa (JEC), puntos relevantes y de debate son: si más horas brinda mayor aprendizaje y cuáles son las percepciones que tienen en la actualidad los estudiantes que vienen llevándolo. Es interesante revisar las motivaciones para la realización de esta estrategia y hacer un análisis sobre el impacto que tiene.
Cuando se explica el funcionamiento de los Colegios de Alto Rendimiento (COAR) las becas y lo que genera en la vida de las personas, el autor nos permite detener la mirada en lo trascendental de estas oportunidades para las personas que logran acceder a ellas y cómo marcan un antes y un después en sus vidas. Asimismo, el texto reflexiona sobre la presencia del inglés como necesaria en la educación pública peruana, así como sobre los recursos y acciones que se necesitan para que su comprensión y práctica no sea un privilegio, sino una experiencia a la que puedan acceder todos los estudiantes.
Cuando en el texto se llega a hablar sobre el “controvertido” currículo escolar, resulta interesante conocer que es lo que se buscaba en la elaboración de este. Así como lo que se ha entendido respecto a él y cuánto puede afectar la no comprensión de su enfoque. Vemos como la sociedad peruana se ha visto influenciada por la desinformación y tergiversación, armas que la dañan en muchos sentidos. En este sentido, es necesario reflexionar sobre el origen de esa incomprensión. Al parecer, independientemente del contexto de donde se provenga, la ignorancia respecto de los derechos cruza todos los grupos sociales, económicos y niveles socioeducativos y ello puede erradicarse, desde la educación.
Por otra parte, el texto saca a relucir la importancia de fortalecer la educación pública, así como la regulación de las escuelas públicas y privadas para, justamente, poder brindar una educación de calidad a todos los peruanos. En esta línea, una batalla que sigue hasta la actualidad se encuentra en relación con las universidades. Abordar la trayectoria histórica de las universidades tanto públicas como privadas en el Perú y la reforma que urge para brindar una educación de calidad es fundamental y de necesario conocimiento. Además, explicar lo que significa ser una universidad en el Perú sigue siendo necesario en el contexto en el que nos encontramos actualmente. El punto en cuestión es reconocer la importancia de que exista y se haya generado la reforma, con todo lo que implicó. De esta forma, un organismo regulador para garantizar el cumplimiento de aspectos básicos y necesarios, en la calidad educativa universitaria, se convierte en necesario. Un reto que en los últimos años se ha visto mermado. Aún nos encontramos con la responsabilidad de que su cumplimiento vaya de la mano de lo que los ciudadanos exijan a los poderes del Estado, y aquí es importante preguntarse: ¿lo hemos hecho?, ¿cómo garantizamos la calidad educativa universitaria?
En lo que se refiere a la gestión, la gente y el gasto, se le otorga un espacio y valor a los servidores públicos que han trabajado y trabajan firmemente con la finalidad de mejorar la calidad educativa de los estudiantes. Preguntarse sobre cuáles fueron esas decisiones que se tomaron para llegar a cada rincón del país, poniendo como prioridad al estudiante y su entorno, es imprescindible. Entonces, se revela la importancia de la gestión, de conocer y reconocer el esfuerzo de las personas en el interior de cada decisión y de lo necesaria que resulta la transparencia de los gastos. Todo lo mencionado se convierte en ejes fundamentales que deben ser considerados para la mejora de la calidad educativa de un país como el Perú, además, ello podría generar confianza en la población, otro factor importante para los avances a los que se aspira.
Finalmente, cuando como lectores se nos introduce a comprender el “Leviatán educativo”, se nos propone observar a esta criatura en el ámbito educativo, y los retos que implican su conocimiento. Cuando se ha hablado del Perú, siempre se le ha cuestionado la ineficiencia de las empresas públicas, pero sin duda, es necesario preguntarnos ¿cómo logramos el bienestar para la sociedad? ¿de qué necesitamos? Y en este punto, es fundamental pensar que necesitamos que el Estado funcione eficazmente. Así, en lo analizado, se puede observar el énfasis en el logro de las reformas propuestas, pero también el cuestionamiento sobre si realmente se puede tener éxito.
3. ¿EN QUÉ DEBEMOS CENTRAR NUESTRA ATENCIÓN CUANDO NOS REFERIMOS A LA EDUCACIÓN EN EL PERÚ?
Para responder a esta pregunta, surgen conclusiones a las que se ha llegado con la lectura del texto. En primer lugar, lo importante que resulta el contar con los pilares de los que nos habla el autor, como una forma de acercarnos más a lo que esperamos como país, así como la comprensión de que la educación posee un impacto grande en la vida de las personas, amplía la mirada y permite identificar los beneficios que su priorización darían al país.
Asimismo, el revalorizar el rol del maestro, así como reconocer el liderazgo de los directores en el Perú se convierten en acciones que necesitan ser atendidas y de esta manera actuar competentemente respecto a ellas. Con esto, al referirse a los maestros, no se quiere decir que se trata únicamente de un reconocimiento desde un factor económico, sino, tal y como se menciona en el libro, es necesario pensar en el factor humano, el buscar su bienestar. De igual forma, al pensar en el rol del directivo en las escuelas, se hace necesario verlo como la tarea retadora que es y que, por lo tanto, implica necesarias mejoras en su selección y formación.
La función de la infraestructura educativa va de la mano con las identificaciones de necesidades que posee una comunidad, para lo cual es necesario acercarnos a ella. Probablemente esa sea la única manera de comprender que esto puede ser una dificultad muy grande para el aprendizaje de los estudiantes, además que atenta contra la seguridad de las personas que habitan ese espacio. Es necesario pensar que es una obligación del Estado el asegurar condiciones dignas para todos los estudiantes y, así, tomar medidas para poder disminuir (si no, desaparecer) la brecha existente en la infraestructura.
Las brechas de desigualdad se hacen presentes en diferentes entornos, y el educativo no es ajeno a ello. Verse inmerso en la realidad peruana y lo que implica su diversidad nos invita a preguntarnos si realmente estamos brindando igualdad de oportunidades para todos los peruanos y, de esta manera, contribuyendo a la reducción de las brechas de aprendizajes que tenemos en la actualidad. Otro aspecto fundamental sería el reconocer si realmente sabemos en qué punto nos encontramos, para poder actuar oportunamente en favor de la educación Para llegar a esto, es necesario reflexionar sobre si estamos atendiendo las necesidades y demandas de cada ciudadano, independientemente de dónde vienen o de donde viene su familia, o de la condición que presente.
El currículo, visto desde diferentes perspectivas, puede resultar bastante controversial. Los cambios que se dieron trajeron consigo una serie de miedos, estigmas y puntos de vista que no siempre estuvieron basados en información veraz; sin embargo, es interesante cómo es que este currículo prioriza al estudiante y el desarrollo de sus competencias. De esta manera podríamos decir que se trata de la oportunidad de generar un documento funcional y coherente con la finalidad de mejorar la calidad de toda la educación básica regular, sin ser una camisa de fuerza, pero sí pensado en ese peruano al que aspiramos.
Necesitamos sistemas públicos fuertes, eso no quiere decir que eliminemos lo privado, por el contrario, debemos asegurar la igualdad de oportunidades de la que estamos hablando, donde todo niño y joven, pueda adquirir competencias, destrezas y conocimientos para poder desarrollarse como ciudadano.
Un punto que profundizar es el fuerte reto que ha implicado establecer una reforma universitaria en el Perú, con todo el bagaje histórico que esta posee, entre probablemente buenas intenciones, pero no siempre los mejores resultados. Las limitaciones que trae la ausencia o baja calidad educativa en estos espacios, así como el impacto en las generaciones de estudiantes es preocupante. Pensar que el Perú se llenó de universidades negocio, puede asustar, pero justamente, es este reconocimiento que permite la creación de un ente regulatorio que no solo permite acercar a las personas que se encuentran en universidades públicas a una educación de calidad, sino también a las personas que se encuentran en universidad privadas, para que puedan realmente exigir su derecho a condiciones de calidad. Hay mucho aún por abordar en este ámbito, sin embargo, no podemos negar que, debido a todos los obstáculos que se tuvieron, es necesario poner énfasis en que la reforma debe ser entendida como una política de Estado.
Las medidas que se toman con relación a la gestión y presupuesto van de la mano con una gran responsabilidad que implica ser servidor público. De esta forma se hace urgente el no perder de vista a la gente en el interior del país y evaluar si lo que pueden o no estar haciendo puede contribuir o no a la mejora de la calidad educativa. Las preguntas que surgen en torno a la inversión que se da en este sector, es sin duda inevitable, se habla como lo dice el libro, sobre un abandono que lleva unas cuantas décadas. Sin embargo, hay que reconocer que existen iniciativas que se vieron reflejadas en resultados, muestra de que esa terquedad de hacer las cosas por los otros, la cual es asociada a muchos buenos burócratas, definitivamente, ello trae consecuencias favorables. Es un punto importante que no debemos dejar de lado, pero también coincidimos en que la educación supone esfuerzos multisectoriales, compromiso y mucha transparencia en cada proceso, debido que, frente a recursos limitados, priorizar la educación no es tarea fácil.
Por último, es necesario pensar acerca de la misión que tenemos en común con los diferentes actores de la sociedad vinculados a la educación. Primero, hacer énfasis en que el sector educativo no solo les compete a los educadores, y reconocer la importancia de tener gestores públicos y especialistas de diferentes áreas que contribuyan al mismo fin. En este punto es necesario preguntarnos, ¿cómo mejorar la experiencia de los niños y jóvenes en las escuelas? Por un lado, el texto menciona la importancia del diseño, la capacidad de implementación y el compromiso político que se necesita para sacar adelante las reformas y que tengan un impacto positivo. Por otro lado, reconocer que el aprendizaje y el bienestar del estudiantado debe priorizarse sobre cualquier interés económico o político, ¿lo es en la actualidad? En caso de no serlo, ¿cómo lo logramos? Seguramente continuaremos descubriendo cuál será el mejor camino; el reto que tenemos enfrente, sin duda consistirá en brindar una educación de calidad a la que todos tengan acceso, sin importar de dónde provengan, dónde viven, quiénes son sus padres o a qué escuela asisten.
De esta manera, este libro que inicia con el relato de un final y que al mismo tiempo presenta un principio esperanzador, lleno de ilusión, con interrogantes en relación con lo que significa dirigir la educación de un país; nos acerca a la persona que se encontró asumiendo el cargo. El caso específico del Perú es una cartera ministerial bajo un contexto sumamente retador que nos conecta a mirar el impacto directo que tiene este en la sociedad peruana, desde una perspectiva más humana. Además, es una invitación a mirar y tomar acción sobre la educación del Perú, para lo cual se necesita de gente preparada, comprometida, motivada con el bienestar de los estudiantes y de servir al país, no hay otra forma.
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