Resumen: Introducción. Las caídas afectan aproximadamente al 25% de las personas entre 65 a 70 años, y constituyen un problema de salud pública global. El miedo a caerse presenta una prevalencia entre el 41.5 y 49.7%. Este estudio tuvo como objetivo determinar la asociación entre el riesgo nutricional y el miedo a caerse en adultos mayores atendidos virtualmente en un hospital de Perú. Metodología. Estudio cuantitativo, observacional, analítico, de corte transversal. Se aplicaron instrumentos validados y se analizó la información con Stata v17.0. Se emplearon cálculos de frecuencias y porcentajes; se usó la media y desviación estándar para las variables cualitativas y cuantitativas respectivamente. Para evaluar asociaciones, se usó regresión de Poisson con varianza robusta. Resultados. Se encontró una prevalencia de 42.11% de miedo a caerse (n = 56) y 50.38% para riesgo nutricional (n = 67). El análisis bivariado mostró asociación significativa entre miedo a caerse y riesgo nutricional (p = 0.031), sexo (p = 0.017), caídas previas (p = 0.014), dolor (p = 0.007), riesgo de sarcopenia (p = 0.003), deterioro cognitivo (p = 0.05), dependencia en actividades básicas (p = 0.006) y polifarmacia (p = 0.003). La malnutrición aumentó 1.56 veces la probabilidad de presentar miedo a caerse. Discusión. Los resultados difirieron de estudios previos a nivel mundial y regional, especialmente en la asociación entre riesgo nutricional y miedo a caerse. Conclusiones. Se determinó que, en adultos mayores, el estado de malnutrición está asociado al miedo a caerse.
Palabras clave: Anciano, Telemedicina, Desnutrición, Accidentes por Caídas, COVID-19, Miedo, Sarcopenia, Polifarmacia.
Abstract: Introduction. Falls affect approximately 25% of people aged 65 to 70 years and represent a global public health problem. Fear of falling has a reported prevalence between 41.5% and 49.7%. This study aimed to determine the association between nutritional risk and fear of falling in older adults receiving virtual care at a hospital in Peru. Methodology. Quantitative, observational, analytical, cross-sectional study. Validated instruments were applied and the information was analyzed using Stata v17.0. Frequencies and percentages were calculated, and the mean and standard deviation were used for qualitative and quantitative variables, respectively. Poisson regression with robust variance was used to assess associations. Results. A prevalence of 42.11% for fear of falling (n = 56) and 50.38% for nutritional risk (n = 67) was found. Bivariate analysis showed a significant association between fear of falling and nutritional risk (p = 0.031), sex (p = 0.017), previous falls (p = 0.014), pain (p = 0.007), risk of sarcopenia (p = 0.003), cognitive impairment (p = 0.05), dependence in basic activities (p = 0.006), and polypharmacy (p = 0.003). Malnutrition was associated with a 1.56-fold higher probability of presenting fear of falling. Discussion. The results differed from previous global and regional studies, particularly regarding the association between nutritional risk and fear of falling. Conclusions. In older adults, malnutrition status was found to be associated with fear of falling.
Keywords: Aged, Telemedicine, Malnutrition, Accidental Falls, COVID-19, Fear, Sarcopenia, Polypharmacy.
Resumo: Introdução. As quedas afetam aproximadamente 25% das pessoas entre 65 e 70 anos e constituem um problema de saúde pública global. O medo de cair apresenta uma prevalência entre 41.5 e 49.7%. Este estudo teve como objetivo determinar a associação entre o risco nutricional e o medo de cair em idosos atendidos de forma virtual em um hospital no Peru. Metodologia. Estudo quantitativo, observacional, analítico e transversal. Foram aplicados instrumentos validados e as informações foram analisadas com o Stata v17.0. Foram utilizados cálculos de frequências e porcentagens; a média e o desvio padrão foram utilizados para as variáveis qualitativas e quantitativas, respectivamente. Para avaliar as associações, foi utilizada a regressão de Poisson com variância robusta. Resultados. Foi encontrada uma prevalência de 42.11% de medo de cair (n = 56) e 50.38% de risco nutricional (n = 67). A análise bivariada mostrou uma associação significativa entre o medo de cair e o risco nutricional (p = 0.031), sexo (p = 0.017), quedas anteriores (p = 0.014), dor (p = 0.007), risco de sarcopenia (p = 0.003), deterioração cognitiva (p = 0.05), dependência em atividades básicas (p = 0.006) e polifarmácia (p = 0.003). A desnutrição aumentou 1.56 vezes a probabilidade de apresentar medo de cair. Discussão. Os resultados diferiram de estudos anteriores em níveis global e regional, especialmente na associação entre risco nutricional e medo de cair. Conclusões. Determinou-se que, em idosos, o estado de desnutrição está associado ao medo de cair.
Palavras-chave: Idoso, Telemedicina, Desnutrição, Acidentes por Quedas, COVID-19, Medo, Sarcopenia, Polimedicação.
Artículo Original
Miedo a caerse y riesgo nutricional en adultos mayores atendidos de manera virtual en un hospital de Perú
Fear of falling and nutritional risk in older adults treated virtually in a hospital in Peru
Medo de cair e risco nutricional em idosos atendidos de forma virtual em um hospital no Peru

Recepción: 29 Junio 2024
Aprobación: 01 Septiembre 2025
Las caídas constituyen un síndrome geriátrico relevante y un problema de salud pública (1). La Organización Mundial de la Salud (OMS) las define como eventos no intencionales que provocan pérdida de equilibrio e impacto corporal sobre una superficie (2). En centros geriátricos especializados, la incidencia oscila entre 40 y 60%, con 0.5-2.7 caídas por persona al año (3). Sus principales factores de riesgo incluyen: envejecimiento patológico, bajo nivel educativo, polifarmacia, malnutrición, aislamiento social, tabaquismo, alcoholismo y comorbilidades como hipertensión, fragilidad, caídas previas, depresión y dolor (4). Las consecuencias abarcan fracturas, ansiedad poscaída, depresión, reducción de actividades y miedo a caerse (MAC), y afectan hasta al 88% de quienes han sufrido al menos una caída, con impacto negativo en su calidad de vida (5,6). El MAC se conceptualizó inicialmente como ptofobia (reacción fóbica a caminar o estar de pie), ampliándose para incluir la reducción de autoeficacia del equilibrio y evitación de actividades por pérdida de confianza (7,8).
El MAC presenta una prevalencia entre 41.5-49.7%, elevándose al 40-73% en quienes ya experimentaron caídas (9). Sus consecuencias incluyen pérdida de independencia, sedentarismo, mayor riesgo de caídas, aislamiento social y malnutrición (10). Los factores asociados son sociodemográficos (edad avanzada, sexo femenino, bajo nivel educativo, soledad, viudez), psicológicos (depresión, ansiedad), cognitivos, socioambientales (infraestructura inadecuada) y de salud (diabetes, obesidad, malnutrición) (7).
Los cambios fisiológicos en el gusto y el olfato deterioran la salud integral y la nutrición. Un estudio en Perú reveló que el 54.3% de adultos mayores mantiene un estado nutricional normal, mientras el 45.7% presenta riesgo de malnutrición o la padece. Globalmente, la prevalencia de malnutrición alcanza el 18.6%, con variaciones regionales significativas: 35.7% en África y 20.3% en Sudamérica. La malnutrición predispone a caídas dado que se asocia con pérdida de peso, debilidad y sedentarismo (11-14). Un estudio con cien pacientes geriátricos hospitalizados en cardiología encontró asociación significativa entre malnutrición y MAC (15). Otra investigación evidenció relación entre fragilidad, sarcopenia, malnutrición, desgaste proteico-energético, caquexia y MAC en pacientes en hemodiálisis (16).
Aunque existen antecedentes sobre la relación entre malnutrición y MAC, hay escasa evidencia en entornos de teleconsulta, modalidad que ha apoyado la atención geriátrica de pacientes con limitaciones para el traslado por problemas funcionales, sociofamiliares o aislamiento por COVID-19. Identificar herramientas que evalúen síndromes geriátricos como malnutrición y su relación con MAC resulta valioso para profesionales que atienden población geriátrica.
Por tanto, este estudio busca determinar la asociación entre riesgo nutricional y MAC en adultos mayores atendidos virtualmente en el Hospital Central de la Fuerza Aérea del Perú entre octubre de 2020 y febrero de 2023.
Diseño de estudio y población. Se realizó un estudio observacional, cuantitativo, analítico, de corte transversal utilizando una base de datos recolectada entre octubre de 2020 y febrero de 2023. Dada la imposibilidad de realizar atenciones presenciales debido a la pandemia por COVID-19, se accedió a la apertura del programa de telemedicina geriátrica para todo paciente de 60 años o más que requirió atención médica y pudo culminar un interrogatorio durante la consulta. Las consultas se realizaron por vía telefónica, con la participación del paciente y, cuando era necesario o a solicitud del mismo, acompañado por un familiar o cuidador. Solo en casos específicos, cuando se requería una evaluación visual, la modalidad de consulta se cambiaba a videollamada. Todos los pacientes evaluados residían en Lima Metropolitana, correspondiente a una zona urbana. En este periodo de tiempo se llevaron a cabo 160 consultas, para el presente estudio se recabaron los datos de 133 atenciones con información completa.
Criterios de elegibilidad. En este análisis secundario se utilizó la base de datos original, excluyendo las consultas con información incompleta y los pacientes que no pudieron proporcionar datos por sí mismos o responder con precisión a todas las preguntas de las escalas. Tras aplicar estos criterios, la muestra final quedó conformada por 133 participantes.
Variable independiente. En relación con la variable de “riesgo nutricional”, se empleó el Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado (SNAQ), compuesto por cuatro preguntas relacionadas con el apetito y el número de comidas que consume la persona (17). La sumatoria de los aspectos evaluados arrojó la puntuación final, donde un valor mayor a 14 indicó un alto riesgo de pérdida de peso (de al menos 5% durante los últimos 6 meses) (18).
Variable dependiente. La variable “miedo a caerse” (MAC) fue medida a través de una pregunta directa:
¿Tiene miedo a caerse? (Sí; No) (19).
Covariables: la variable riesgo de depresión fue evaluada mediante el cuestionario de Yesavage, el cual tiene como objetivo explorar síntomas relacionados con un episodio depresivo mayor y está conformado por 15 ítems, con patrón dicotómico de respuesta; una puntuación mayor de cinco se considera como positiva para síntomas depresivos o riesgo de depresión (20).
La variable riesgo de sarcopenia fue evaluada mediante el cuestionario SARC-F, que consta de cinco preguntas, donde una puntuación mayor o igual a cuatro es interpretada como alta probabilidad de sarcopenia (21). Otra herramienta utilizada fue el Cuestionario de Deterioro Global (GDS - Global Deterioration Questionnaire) para medir la variable del deterioro cognitivo, la cual se divide en siete estadios, pero para fines del estudio se agrupan en ausencia (GDS: 1), leve-moderado (GDS: 2, 3, 4 y 5) y grave-muy grave (GDS: 6 y 7) (22).
Las variables edad y sexo se tomaron de la base de datos secundaria brindada por el HFAP, el sexo se categorizó en “masculino” y “femenino”, mientras que la edad se cuantificó en años. De acuerdo con el número de caídas, esta variable fue medida a través de una pregunta única: “¿Cuántas caídas ha tenido en los últimos 6 meses?”, siendo las respuestas ninguna, o mayor o igual a una caída. La variable de polifarmacia (cinco fármacos o más) fue categorizada en sí y no, y la información se recolectó por medio de la base de datos del HFAP; la variable subir escaleras fue medida a través de una pregunta directa: “¿Qué tanta dificultad tiene para subir 10 escalones?” (23) La fuerza muscular se evaluó con la pregunta: “¿Qué tanta dificultad tiene para llevar o cargar 5 kg (kilogramos)?” (ninguna, alguna, mucha o incapaz) (24). Las comorbilidades admitidas como covariables, según la información adquirida de la base de datos, fueron: enfermedades respiratorias, cardiovasculares, neurológicas, gastrointestinales y renales.
Análisis estadístico. Se realizó el análisis estadístico tanto para variables cualitativas como cuantitativas, utilizando la media y desviación estándar para las cuantitativas (la distribución normal se evaluó mediante la gráfica del histograma), y proporciones para las variables cualitativas. El análisis bivariado se llevó a cabo mediante la prueba exacta de Fisher.
Para la evaluación de la fuerza de asociación y la relación existente entre las variables categóricas con la variable de estudio, se realizó un análisis de regresión empleando el modelo de regresión de Poisson con varianza robusta. La medida de asociación utilizada en este estudio fue la razón de prevalencia (RP) con intervalos de confianza al 95% (IC 95%). Se construyó un modelo ajustado considerando todas las variables potencialmente confusoras según la literatura, incluyendo edad, sexo, comorbilidades, polifarmacia, riesgo de sarcopenia, deterioro cognitivo, síntomas depresivos, historia previa de caídas, limitaciones funcionales en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, nivel de actividad física y composición del hogar (vivir solo o acompañado). Estas variables fueron incluidas en el modelo por su reconocida influencia tanto en el miedo a caerse como en el estado nutricional de los adultos mayores. No se halló multicolinealidad, que fue evaluada mediante el comando VIF (Factor de Inflación de la Varianza) (valores menores a 4 en todos los casos).
Cálculo de potencia estadística: asumiendo un IC 95%, un tamaño muestral de 115 (22), una frecuencia de MAC en pacientes con riesgo nutricional de 22.9%, y una frecuencia de MAC en adultos mayores de 44.6% (25), la potencia estadística resultante es de 98.81%.
Aspectos éticos. Los datos recopilados para este estudio fueron manipulados de manera estrictamente confidencial. Se cuenta con el permiso del área de educación del HFAP (oficio: NC-160-DSGE-N°0111). Este estudio también cuenta con la aprobación del Comité de Ética en investigación de la Universidad Científica del Sur (código de proyecto: PRE-15-2024-00116; número de constancia del Comité de Ética: 478-CIEI-CIENTÍFICA-2024).
Durante el periodo de estudio (octubre de 2020 a enero de 2023), mediante teleconsulta se atendieron 160 pacientes, de los cuales se incluyeron finalmente 133 casos que cumplían con todos los criterios de información. La edad promedio fue 80.73 ± 8.06 años, con predominio femenino (53.63%, n = 70).
El 41.96% (n = 47) de los participantes reportó al menos una caída en los últimos seis meses. Se identificó disfagia en el 11.71% (n = 13) y dolor en el 29.46% (n = 33). La evaluación funcional reveló que el 49.24% (n = 65) presentaba riesgo o sospecha de sarcopenia, mientras el 80.34% (n = 92) mostró baja fuerza muscular. Respecto a comorbilidades, destacaron las enfermedades neurológicas (63.06%, n = 70), cardiovasculares (39.64%, n = 44), renales (28.18%, n = 31), respiratorias (16.96%, n = 19) y gastrointestinales (11.71%, n = 13).
La valoración geriátrica evidenció riesgo de depresión en el 38.60% (n = 44), deterioro cognitivo en el 86.09% (n = 99) y algún nivel de dependencia funcional en el 71.97% (n = 95). El 52.25% (n = 58) presentaba polifarmacia. Respecto a los objetivos principales del estudio, el 50.38% (n = 67) mostró riesgo nutricional según SNAQ y el 42.11% (n = 56) refirió miedo a caerse (MAC) (Tabla 1).
Tabla 1. Características sociodemográficas (n = 133)

*Algunas variables no suman 100% de la muestra por datos faltantes.
**IB: Índice de Barthel.
***SNAQ: Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado.
Fuente: elaborado por los autores* Algunas variables no suman 100% de la muestra por datos faltantes.El análisis bivariado reveló que el MAC se presentó con mayor frecuencia en mujeres (64.23%, n = 36), siendo esta diferencia estadísticamente significativa. Los pacientes con antecedentes de caídas y dolor presentaron MAC en el 53.85% (n = 28) y 41.51% (n = 22) respectivamente, con diferencias estadísticamente significativas. Se encontraron también asociaciones significativas entre MAC y riesgo de sarcopenia (64.29%, n = 36), deterioro cognitivo (92.59%, n = 50), algún nivel de dependencia funcional (82.14%, n = 46) y polifarmacia (67.31%, n = 35). Notablemente, de los pacientes con riesgo nutricional, el 60.71% (n = 34) presentó MAC, siendo esta asociación estadísticamente significativa (Tabla 2).
Tabla 2.Análisis bivariado de las características asociadas al miedo a caerse (n = 133)

*Algunas variables no suman 100% de la muestra por datos faltantes.
**IB: Índice de Barthel.
***SNAQ: Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado.
Fuente: elaborado por los autores* Algunas variables no suman 100% de la muestra por datos faltantes.El análisis multivariado mediante regresión de Poisson con varianza robusta confirmó que el riesgo de malnutrición se asocia de manera significativa con MAC. En el modelo crudo, los pacientes con riesgo nutricional presentaron 1.52 veces mayor probabilidad de tener MAC (RP = 1.52; IC 95%: 1.01-2.31) en comparación con aquellos con estado nutricional normal. Esta asociación se mantuvo en el modelo ajustado por todas las variables confusoras (RPa = 1.56; IC 95%: 1.04-2.35), confirmando la relación independiente entre riesgo nutricional y MAC (Tabla 3).
Tabla 3. Análisis de regresión de Poisson para cuantificar la asociación entre riesgo nutricional y miedo a caerse (n=133)

* Modelo ajustado por las variables edad, sexo, caídas, disfagia, dolor, riesgo de sarcopenia, enf. respiratoria, enf. cardiovascular, enf. neurológica, enf. digestiva, enf. renales, riesgo de depresión, deterioro cognitivo, dependencia para actividades básicas, polifarmacia y fuerza muscular.
** SNAQ: Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado.
Fuente: elaborado por los autores* Modelo ajustado por las variables edad, sexo, caídas, disfagia, dolor, riesgo de sarcopenia, enf. respiratoria, enf. cardiovascular, enf. neurológica, enf. digestiva, enf. renales, riesgo de depresión, deterioro cognitivo, dependencia para actividades básicas, polifarmacia y fuerza muscular.La normalidad de las variables numéricas fue evaluada mediante histogramas y la prueba de Shapiro-Wilk.
La frecuencia obtenida de MAC fue de 42.11% (n = 56), lo cual coincide con un estudio realizado en España por Alcolea-Ruiz (9), en el cual se encontró una prevalencia del 43%. Estos resultados coinciden también con estudios llevados a cabo en Turquía y en ciudades de España que tuvieron como objetivo determinar la prevalencia de MAC en el mismo grupo etario (26,27); sin embargo, en otro estudio, Rivasi et al. encontraron una prevalencia de solo 15.1% en una población irlandesa de personas mayores de 60 años, aplicando la escala de eficacia de las caídas modificada (MFES - Modified Falls Efficacy Scale) (28). Además, en Asia se realizaron tres estudios en Corea del Sur, Japón y Taiwán en donde las prevalencias oscilaron entre el 43 y 53%, lo que refuerza los resultados obtenidos y realza la importancia del instrumento que se utilice para evaluar MAC (29-31).
En este estudio, la variable sexo se encuentra asociada significativamente con MAC, lo que contrasta con el estudio realizado por Molés-Julio et al. (27); sin embargo, en aquel estudio también fueron comparados el índice de masa corporal (IMC) y la obesidad como comorbilidades que estarían relacionadas, mientras que en el presente los antecedentes patológicos respiratorios, cardiológicos, neurológicos, gastrointestinales y renales no mostraron una asociación significativa (32). En la literatura existente se señala que lo inusual respecto a la variable sexo frente MAC, es atribuir su asociación al sexo femenino, como resultado de las dificultades fisiológicas correspondientes, principalmente, a la edad y a otros factores como nutrición y sedentarismo, que también cubren parte de esta asociación (33).
El objetivo de este estudio fue demostrar una relación entre MAC y riesgo nutricional en pacientes atendidos por el servicio de geriatría bajo la modalidad de telemedicina del HFAP. Se determinó que el padecer riesgo nutricional aumentó en 1.56 veces la probabilidad de sufrir MAC, incluso siendo este ajustado a covariables confusoras como edad, sexo, comorbilidades, polifarmacia, riesgo de sarcopenia, deterioro cognitivo, síntomas depresivos, historia previa de caídas, limitaciones funcionales en actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, y nivel de actividad física. De esta manera, se confirmó que el riesgo nutricional es un factor predictor de MAC en personas mayores. Estos resultados no son congruentes con los hallazgos de Okudur et al. (34) debido a que estos no encontraron una relación entre la malnutrición según el Mini Nutritional Assessment y MAC, aplicando la escala internacional de eficacia de caídas (FES-I – International Falls Efficacy Scale), lo cual contrasta con la evidencia observada en otros estudios que evaluaron estas variables (26,27) y encontraron que en pacientes de 75 años, varones, con riesgo de desnutrición, esta no tiene un papel importante o determinante en relación con el MAC.
Un aspecto fundamental por considerar en la interpretación de los resultados, es el contexto de telemedicina por medio del cual fueron obtenidos. La teleconsulta, si bien constituyó una herramienta valiosa durante el periodo de estudio (2020-2023), introduce potenciales sesgos de selección que deben reconocerse. Principalmente, existe una tendencia a incluir adultos mayores con mayor funcionalidad cognitiva y tecnológica, capaces de acceder y participar efectivamente en sesiones virtuales, ya sea por sí mismos o con asistencia familiar mínima. Este fenómeno podría subestimar la prevalencia real tanto del MAC como del riesgo nutricional en la población geriátrica general, particularmente en aquellos con deterioro cognitivo severo o extrema fragilidad, quienes suelen quedar excluidos de las modalidades de atención virtual.
Es importante señalar que este estudio se desarrolló en un contexto de telemedicina, modalidad que si bien facilitó el acceso a atención especializada durante la pandemia, también puede generar ciertos sesgos. Por experiencia de los autores con teleconsultas geriátricas, se ha observado que esta modalidad, aunque útil para superar barreras geográficas y de movilidad, tiende a favorecer la participación de adultos mayores con mejores capacidades funcionales y mayor soporte familiar. Batsis et al. (35) confirmaron esta percepción al demostrar que pacientes de zonas rurales, con limitaciones económicas o con déficits sensoriales importantes participan menos en servicios de telesalud, lo cual podría explicar por qué en este estudio la muestra refleja un perfil de adulto mayor relativamente más funcional (35).
Para evaluar el riesgo nutricional se escogió la prueba SNAQ por considerarla especialmente adecuada para entornos virtuales, dada su sencillez y rapidez de aplicación en un contexto donde no podemos realizar mediciones físicas directas. La selección se basó también en investigaciones previas como la de Wijnhoven et al. (36), que validó su uso incluso en entrevistas telefónicas (36). No obstante, es de reconocer que esta herramienta tiene limitaciones importantes en teleconsulta, pues no permite verificar objetivamente la pérdida de peso reportada ni realizar evaluaciones complementarias como mediciones de fuerza o composición corporal, elementos que mejorarían sustancialmente la precisión del diagnóstico nutricional.
Aun así, consideramos fundamental incorporar en nuestras evaluaciones ambulatorias el tamizaje nutricional sistemático de adultos mayores, dada la significativa asociación demostrada en nuestro estudio. La implementación de herramientas sencillas y replicables como el SNAQ representa un avance meritorio en la práctica clínica geriátrica, pues permite identificar oportunamente situaciones de riesgo nutricional que podrían influir en desenlaces relevantes como el MAC, incluso en contextos de atención con recursos limitados o modalidades virtuales.
Las limitaciones de este estudio son principalmente metodológicas, debido a que el tipo de muestreo fue no probabilístico, lo que conlleva que la muestra utilizada no sea necesariamente representativa de la población adulta mayor en general. Adicionalmente, los que la conforman son retirados de la Fuerza Armada del Perú y sus familias, lo que se traduce en un nivel socioeconómico diferente, y mejor acceso y cobertura de servicios de salud. Además, al ser atendidos en un hospital de alta complejidad, donde su alta tasa de morbilidad no es representativa de la población en general, es posible que algunas variables como “malnutrición” fueran sobredimensionadas para este estudio. Finalmente, a pesar de que la FES-I y el SAFFE (Survey of Activities and Fear of Falling in the Elderly) constituyen los instrumentos de referencia para la evaluación del miedo a caerse asociado al MAC, en este estudio se optó por emplear una pregunta específica de autorreporte con respuesta dicotómica. Esta decisión metodológica responde al objetivo de facilitar un tamizaje oportuno y sencillo, priorizando la aplicabilidad clínica en contextos donde la brevedad y simplicidad del instrumento resultan fundamentales para su implementación efectiva. Asimismo, esta investigación puede servir como primer paso para la realización de otros estudios que evalúan la asociación entre estas variables, y al ser este un problema de salud pública a nivel global, es probable que los resultados de esta investigación sirvan para implementar diversas estrategias dirigidas a la población en general, y para proponer proyectos que evalúen otras variables relacionadas con esta problemática.
El estado de malnutrición en adultos mayores está asociado significativamente con el MAC, y constituye un síndrome geriátrico altamente limitante que incrementa el riesgo de caídas y deteriora de manera sustancial la calidad de vida de quienes lo padecen. La telemedicina representa una herramienta informativa actualmente infravalorada en la población geriátrica, pero con gran potencial para facilitar un tamizaje oportuno, lo que permite un abordaje preventivo que podría mitigar la incidencia y progresión del MAC en este grupo vulnerable. Es importante enfatizar el carácter exploratorio de estos hallazgos, señalando la necesidad de realizar investigaciones futuras con muestras más representativas y el uso de instrumentos de medición más robustos para confirmar las asociaciones observadas.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener conflictos de interés.
Financiación
Para la realización de este estudio no existió ningún tipo de financiación externa a los autores.
Cómo citar.: Malca-Pinto GE, Runzer-Colmenares FM, Falvy-Bockos I. Miedo a caerse y riesgo nutricional en adultos mayores atendidos de manera virtual en un hospital de Perú. MedUNAB [Internet]. 2025;28(2):310-318. doi: https://doi.org/10.29375/01237047.5060
Contribución de los autores: GEMP. Conceptualización. FMRC. Metodología, software, curación de la data. GEMP y ICDFB. Redacción y preparación del borrador original, visualización e investigación. GEMP, ICDFB y FMRC. Supervisión, software, validación, redacción- revisión y edición.
redalyc-journal-id: 719
https://revistas.unab.edu.co/index.php/medunab/article/view/5060 (html)
https://revistas.unab.edu.co/index.php/medunab/article/view/5060/4250 (pdf)
https://revistas.unab.edu.co/index.php/medunab/article/view/5060/4249 (pdf)
https://revistas.unab.edu.co/index.php/medunab/article/view/5060/4314 (xml)
100022403@cientifica.edu.pe

*Algunas variables no suman 100% de la muestra por datos faltantes.
**IB: Índice de Barthel.
***SNAQ: Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado.
Fuente: elaborado por los autores* Algunas variables no suman 100% de la muestra por datos faltantes.
*Algunas variables no suman 100% de la muestra por datos faltantes.
**IB: Índice de Barthel.
***SNAQ: Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado.
Fuente: elaborado por los autores* Algunas variables no suman 100% de la muestra por datos faltantes.
* Modelo ajustado por las variables edad, sexo, caídas, disfagia, dolor, riesgo de sarcopenia, enf. respiratoria, enf. cardiovascular, enf. neurológica, enf. digestiva, enf. renales, riesgo de depresión, deterioro cognitivo, dependencia para actividades básicas, polifarmacia y fuerza muscular.
** SNAQ: Cuestionario de Evaluación Nutricional Simplificado.
Fuente: elaborado por los autores* Modelo ajustado por las variables edad, sexo, caídas, disfagia, dolor, riesgo de sarcopenia, enf. respiratoria, enf. cardiovascular, enf. neurológica, enf. digestiva, enf. renales, riesgo de depresión, deterioro cognitivo, dependencia para actividades básicas, polifarmacia y fuerza muscular.