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El diario El Liberal y los diagnósticos sobre la crisis algodonera de 1946 en la provincia de Santiago del Estero
Rodrigo Nicolás Medina
Rodrigo Nicolás Medina
El diario El Liberal y los diagnósticos sobre la crisis algodonera de 1946 en la provincia de Santiago del Estero
The newspaper El Liberal and the diagnoses of the 1946 cotton crisis in the province of Santiago del Estero
Antigua Matanza, vol. 9, núm. 2, pp. 65-101, 2025
Universidad Nacional de La Matanza
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Resumen: En el presente artículo analizamos los diagnósticos elaborados por el diario El Liberal sobre la crisis algodonera del año 1946 en la provincia de Santiago del Estero. La prensa otorgó gran importancia al problema del acceso al riego como causa principal en la caída de los cultivos, aunque sin perder de vista otros aspectos: comerciales, culturales y naturales. Las voces de agricultores, dirigentes políticos y empresarios se pronunciaron en el mismo sentido, mientras los diagnósticos de técnicos y especialistas se sustentaron en los estudios de la agronomía regional y las agencias estatales. Los discursos periodísticos se inscriben en un contexto de enunciación donde los debates sobre los problemas hídricos de la región y su impacto en la producción adquirieron gran notoriedad. Las representaciones oscilaron entre las expectativas que la opinión pública venía depositando en la agroindustria algodonera y una crisis que terminó por acentuar las incertidumbres, dejando al desnudo los problemas estructurales como el acceso al riego, el desempeño de la agricultura y el éxodo rural. En esta dirección apelamos a un diseño cualitativo, para concentrarnos en el análisis de los discursos elaborados por el diario El Liberal sobre las causas y las consecuencias socioeconómicas de la retracción del cultivo algodonero, sustentándonos en la selección de una muestra conformada por fuentes escritas: noticias, editoriales y columnas de opinión.

Palabras clave: prensa, crisis algodonera, riego, agroindustria.

Abstract: In this article we propose to analyze the diagnoses formulated by the newspaper El Liberal on the cotton crisis of 1946 in the province of Santiago del Estero. In this direction, we appeal to a qualitative design, to concentrate on the analysis of discourses, to unravel the representations that the press constructed about the causes and socio-economic consequences of the crisis, sectoral demands, technical recommendations and forms of intervention of the provincial State. We explore written sources of information such as news, editorials and opinion columns by technicians and experts. In this sense, the newspaper El Liberal sought to prioritize the causes of the cotton crisis, giving great importance to structural factors such as the problem of access to irrigation. However, he did not lose sight of aspects of conjunctural order such as fluctuations in the world market, climatic contingencies, presence of pests and insects. The analysis also allows us to weave dialogues with the social thought of Santiago, to rescue the influence of the great debates of the time on social and spatial representations, as well as the availability of toolboxes with which the press interpreted and elaborated appraisals that gave meaning to the phenomenon.

Keywords: press, cotton crisis, irrigation, agribusiness.

Carátula del artículo

Artículos de Investigación

El diario El Liberal y los diagnósticos sobre la crisis algodonera de 1946 en la provincia de Santiago del Estero

The newspaper El Liberal and the diagnoses of the 1946 cotton crisis in the province of Santiago del Estero

Rodrigo Nicolás Medina1
Instituto Superior del Profesorado Provincial N°1, Argentina
Antigua Matanza, vol. 9, núm. 2, pp. 65-101, 2025
Universidad Nacional de La Matanza

Recepción: 25 Septiembre 2025

Aprobación: 09 Diciembre 2025

Introducción

Luego de la crisis de 1930, Argentina transitó por un proceso de industrialización por sustitución de importaciones y la producción textil experimentó un notable crecimiento. El cultivo de algodón se extendió por las regiones extrapampeanas y en Santiago del Estero registró ciclos de crecimiento y retracción, dando origen a una incipiente agroindustria (Tasso, 2007) conformada por agricultores, productores, desmotadoras, hilanderías y cadenas de comercialización. Sin embargo, para mediados de la década de los años cuarenta, el cultivo de algodón experimentó un retroceso que afectó a los demás componentes de la cadena productiva.

Hacia 1946 la crisis se profundizó y el diario El Liberal, publicó notas de opinión, editoriales y columnas de especialistas. En este sentido, indagamos los diagnósticos elaborados por dicho periódico sobre la retracción que experimentó la producción algodonera en la provincia y su impacto en el área de riego del río Dulce, prestando especial atención a la identificación de las causas y consecuencias de la misma, sus repercusiones en el mundo del trabajo y en las condiciones de vida de la población rural, rescatando opiniones y recomendaciones de diversos actores sociales: técnicos, dirigentes políticos y agricultores.

A los fines de definir el marco procesual recurrimos a diversos aportes historiográficos: las historias regionales y locales (Bandieri, 2021; Carbonari, 2009), el concepto de región mediterránea (Canal Feijóo, 1947), la historia del agro argentino (Barsky y Gelman, 2009) la historia sobre la industria algodonera a escala nacional (Guy, 2000; Rapoport, 2000) y en clave regional (Belini, 2014; Girbal Blacha, 2005), los aportes de la historiografía santiagueña sobre la actividad industrial en la provincia (Tenti, 1993) y las investigaciones impulsadas por la sociología agraria a través de los estudios sobre la estacionalidad del trabajo (Tasso y Zurita, 2013) y los ciclos de expansión y retracción del capitalismo agrario en la provincia (Tasso, 2004, 2007). El estado del arte presenta grandes avances tanto en clave nacional como local y permite contar con la disponibilidad de un importante marco histórico contextual.

Sin embargo, en el presente trabajo, preferimos abordar los problemas de la historia agraria desde un estudio sobre la prensa (Girbal Blacha, 2013) a los fines de brindar un tratamiento del problema en dos direcciones. Primero, un análisis del discurso que nos permita explorar dimensiones poco trabajadas por la historiografía, como ser diagnósticos que contribuyan a identificar causas y consecuencias de la crisis algodonera, teniendo en cuenta la opinión de productores, empresarios y especialistas. Segundo, una descripción de las representaciones que la prensa escrita construyó sobre la producción algodonera, recurriendo a los aportes de la Historia Cultural (Chartier, 1996a), para rescatar la importancia de los textos periodísticos, su producción, circulación, recepción y contribución a la formación de una comunidad de lectores (Chartier, 1996a). Antes de avanzar, definiremos qué se entiende por representaciones sociales. Éstas fueron estudiadas por Durkheim (2000), quien les otorgó un enfoque colectivo estableciendo una primacía de lo social sobre lo individual. Para Moscovici (1979) las representaciones constituyen un corpus organizado de conocimientos y actividades psíquicas mediante las cuales los hombres hacen inteligibles la realidad física y social en un entramado de relaciones cotidianas de intercambios, donde los sujetos o grupos dan forma a lo que proviene de la exterioridad, lo reconstruyen en un contexto y lo cercan mediante el lenguaje para proyectarlos al espacio simbólico.

Diversos estudios como Cuevas (2011) y Ponte (2014) exploraron los vínculos entre representaciones sociales y medios de comunicación. En esta dirección Ponte (2014) sostiene que los textos periodísticos constituyeron vehículos de representación social, conformando un sistema de discursos en donde se refleja la realidad social y material de la época. Cuevas (2011) articulando aportes de Moscovici y Charaudeau, concluye que el discurso de la información tiene al menos dos niveles, por un lado, la naturaleza del saber, dimensión del discurso científico-técnico y, por el otro, los efectos de la verdad, dimensión de la difusión, campo de conocimiento que trata de la situación o contexto de enunciación en la que se inserta y del dispositivo en el que circula. En esta interviene el periodista, articulador que le imprime ciertas nociones, creencias y valoraciones en la construcción de la información. En la conjunción de ambos niveles de conocimiento se produce la representación de un suceso.

En el mundo moderno, las representaciones, formas de construcciones contextuales, cumplen un rol fundamental para las comunicaciones, la opinión y su circulación. Según Moscovici (1979) la inserción de la ciencia en la sociedad se presenta en clave de discontinuidad desde el universo del pensamiento a otro donde los conocimientos aparecen dotados de un nuevo estatuto epistemológico como una forma de representación social. A través de este esquema conceptual abordaremos las formas a través de las cuales la prensa apela al uso del pensamiento social santiagueño a los fines de contribuir a la construcción de representaciones en torno a las causas de la caída de la producción algodonera y las consecuencias de estas.

Por último, optamos por un diseño de investigación de corte cualitativo, para concentrarnos en el análisis de los discursos elaborados por el diario El Liberal sobre la crisis del sector algodonero de 1946, rescatando el carácter pragmático de los usos del lenguaje, contextos de enunciación, modelos interpretativos y cajas de herramientas con las cuales la prensa otorgó sentido y reconstruyó representaciones sociales en torno a los principales problemas socioeconómicos de la época. En este sentido apelamos a los aportes del giro lingüístico, adoptando una perspectiva pragmática a los fines de contextualizar el análisis de los significados a partir de la dilucidación de los juegos del lenguaje. Para dicha perspectiva el punto de partida es el uso del lenguaje en las prácticas lingüísticas, donde las palabras no tienen un significado intrínseco, sino que puede ser utilizado con múltiples propósitos y no solo en clave representacionista (Naishtat, 2004).

Los usos dependen de la relatividad contextual donde los hablantes poseen un cierto saber de fondo a cerca de una situación particular de habla que condiciona la referencia (Naishtat, 2004). Dichos contenidos cognitivos son presupuestos contextualmente entren hablante-oyente-mundo que hacen posible la circulación del significado. Según van Dijk (2012), los contextos no son propiedades objetivas, se tratan de constructos subjetivos de los participantes. Las estructuras sociales, económicas y políticas, son capaces de influir en el discurso sólo mediante las interpretaciones (inter)subjetivas que hacen los participantes. Estos modelos mentales, también denominados modelos contextuales, son categorías culturales, mediante las cuales los participantes pueden entender, representar y actualizar situaciones que algunas veces pueden resultar extremadamente complejas.

Por último, la delimitación del tiempo histórico y el recorte temporal responden a una dimensión de corto plazo y tiene como principal objetivo reforzar el estudio sobre los acontecimientos y las narraciones que le otorgaron sentido (Burke, 1993; Chartier,1996b).

En esta dirección seleccionamos una muestra no probabilística basada en la recolección de documentos escritos, que incluyen noticias, editoriales, informes y notas de opinión sobre la producción algodonera publicadas por el diario El Liberal entre los años 1944 y 1948. Entre ellas seleccionamos siete artículos que, luego de un análisis de contenido de los mismos se extrajeron fragmentos para construir unidades de análisis, las cuales fueron agrupadas y codificadas en función de las siguientes categorías analíticas: representaciones en torno a los ciclos históricos del cultivo; diagnósticos de la crisis algodonera; causas técnicas o físicas, comerciales, culturales, naturales y climáticas; consecuencias sociales, comerciales y productivas; representaciones espaciales y áreas productivas; y recomendaciones técnicas.

La crisis del sector algodonero en 1946: diagnósticos e interrogantes

Antes de avanzar con el análisis de los diagnósticos realizados por El Liberal en torno a la crisis algodonera de 1946, exploraremos brevemente actores y procesos que dan marco a los discursos periodísticos. Primero expondremos brevemente algunos datos sobre el diario. Se trata del periódico más importante de la provincia, fue fundado por Andrés Figueroa en 1898. Sin embargo, en la década de 1920, cuando fue adquirido por la familia Castiglione, abandonó su tradición militante para adoptar un perfil empresarial. En la década siguiente, el diario comenzó a salir todos los días y, al calor del periodismo moderno, debió incorporar personal, redactores y también nuevas tecnologías (Picco, 2012). Los textos no sólo son producto de los autores, sino también de un proceso de fabricación donde intervienen mecánicos, ingenieros y maquinarias. Según Chartier (1996a) no existe texto por fuera de la materialidad que le otorga el soporte. En este sentido, la incorporación de tecnologías en la producción de los textos tiene un impacto sobre la circulación de estos y la formación de comunidades de lectores.

Por otro lado, para caracterizar el marco del proceso nos remontamos a mediados de la década de los años veinte, cuando la producción algodonera en los Estados Unidos registró una fuerte caída a causa de la devastadora presencia del picudo (Guy, 2000). La coyuntura internacional alentó a los productores agrícolas de Chaco, Formosa, Corrientes y Santiago del Estero a impulsar el cultivo algodonero con el objetivo de abastecer las demandas del mercado mundial (Barsky y Gelman, 2009). Sin embargo, durante la década de 1930, la producción algodonera se orientó hacia el mercado interno para satisfacer las demandas de las industrias locales (Barsky y Gelman, 2009; Carlino, 2009).

En 1930, la caída en los precios internacionales de los productos primarios desató la crisis del modelo agroexportador. Por aquellos años, los gobiernos impulsaron diversos mecanismos de intervención y regulación estatal (Berrotarán y Villarruel, 1995). Este conjunto de medidas proteccionistas dio origen a un modelo de industrialización por sustitución de importaciones. Las ramas vinculadas a la industria liviana o de fácil sustitución (Rapoport, 2000), orientadas a la producción de bienes de consumo, adquirieron gran dinamismo. El sector textil algodonero lideró el proceso de industrialización (Belini, 2014), generó un notable impacto sobre las economías regionales, y ofreció una salida para la producción agropecuaria, haciéndola menos dependiente de las fluctuaciones del mercado externo (Rapoport, 2000). No obstante, tanto la industria textil, como el mercado de consumo, se localizaron fuera de las zonas productoras colocando límites a las regiones periféricas (Bagenta, 2015).

Durante la década del treinta, la producción algodonera aumentó notablemente en las provincias del Chaco, Santiago del Estero, Formosa y Corrientes. Las tres primeras presentaban características comunes, experimentaron un auge en la explotación forestal entre finales del siglo XIX y principios del XX. Algunos estudios como Iñigo Carreras (1983), Carlino (2009), Valenzuela et. al (2011) y Bagenta (2015), analizaron el crecimiento del cultivo algodonero en el Chaco, afirmando que, en un primer momento se destinó a la exportación, pero, desde 1930, se orientó al mercado interno, ocupando el primer lugar a nivel nacional y concentrando el 90% de la producción. Entre 1930 y 1960, experimentó un ciclo de auge (Valenzuela et al., 2011), explicado por la política de colonización de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, el crédito, la intervención del Estado y la consolidación del cooperativismo agrícola (Bagenta, 2015). El territorio formoseño fue abordado por Girbal Blacha (2014) afirmando que el desarrollo de la producción algodonera fue lento, a mediados de los años veinte la superficie cultivada era escasa. Sin embargo, para los años cuarenta, la fibra textil se convirtió en uno de los principales cultivos.

En Santiago del Estero, durante la década de 1930 los gobiernos provinciales fomentaron activamente el cultivo algodonero a través de la distribución de semillas (Tenti, 1998). No obstante, la producción sufrió importantes altibajos, por momentos experimentó periodos de auge, pero también fuertes retracciones que le impedían consolidarse como segunda productora de algodón del país detrás del Territorio Nacional del Chaco.

Junto al incremento del cultivo se desarrolló una incipiente agroindustria (Tasso, 2007) dedicada a la producción de fibras e hilados. En la ciudad de La Banda, núcleo del área de riego del río Dulce, se concentró una parte importante de la cadena algodonera. Algunos empresarios locales instalaron plantas desmotadoras. Entre ellos, se destacaban Trucco y Cía. y la Sociedad Anónima Bonacina Hnos. El Estado provincial también fomentó la producción a través de la instalación de una planta que, en primera instancia, fue cedida a la empresa Bunge y Born (Tenti, 1993) aunque, para finales de la década del treinta, la desmotadora oficial fue entregada a la Cooperativa Agrícola Algodonera (Tenti, 1993), entidad fundada por productores locales y técnicos de la Estación Agrícola Experimental Banda (Bagenta, 2014; La cooperativa algodonera en pleno ascenso económico defiende los intereses del agro, 1968).

A principios de la década de 1940, con el objetivo de producir envases de tela de algodón, se instaló en la ciudad capital de Santiago del Estero la industria FANDET (Belini, 2014). Con la llegada del peronismo aquella pasó a funcionar bajo la órbita de la Dirección Nacional de Industria del Estado, aunque, desde 1961, fue adquirida por la Unión de Cooperativas Agrícolas Ganaderas (Tenti, 1998). No obstante, a mediados de los años cuarenta, el sector algodonero sufrió un retroceso y la superficie cultivada descendió de 23.211 hectáreas en 1937 a 3.974 en 1947, provocando una crisis en la incipiente agroindustria santiagueña (Tasso, 2007).

Antes de avanzar en el estudio de las representaciones que El Liberal construyó sobre la crisis, rescataremos algunas interpretaciones que la historiografía argentina elaboró sobre las retracciones en la producción algodonera, tanto a escala nacional como regional. Las retracciones en la producción algodonera tienen una larga tradición en la historiografía. Algunos historiadores abordaron la crisis de la industria textil de 1937 (Belini, 2020) donde las principales causas se desprenden de las políticas de dumping provocadas por el ingreso de productos textiles de origen japonés y alemán. Mientras, a escala regional, se destacaron los estudios sobre el Territorio Nacional del Chaco, donde, en el periodo 1926-1927, tuvo lugar una crisis caracterizada por la disminución de la superficie cultivada. Las causas, según Carlino (2009), se debían a una baja en el precio internacional del algodón y a una abundante superproducción de fibra en los Estados Unidos, sumado a una importante sequía. La crisis puso límites al ciclo algodonero exportador y, desde 1930 en adelante, la producción se direccionó hacia el mercado interno estimulada por un proceso de industrialización por sustitución de importaciones. Estos cambios iniciaron un importante ciclo de crecimiento que se prolongó hasta finales de la década de 1950 (Bagenta, 2015, Valenzuela et al., 2011).

Retomando nuevamente el análisis de la prensa, entre los años 1944 y 1947, el diario El Liberal publicó una serie de noticias entre las cuales destacamos: “Santiago del Estero ocupa el 5° lugar en el país como zona productora de algodón” del 4 de mayo de 1944; “Desciende este año la producción de algodón en La Banda" del 26 de junio 1946; “Tiende a desaparecer el cultivo del algodón” del 23 de julio de 1946; “La próxima siembra del algodón” 26 de julio 1946; “La investigación estadística revela un pequeño aumento en el área de cultivo y producción del algodón en la provincia” del 26 de octubre de 1947.

En este pasaje, primero, abordaremos las representaciones históricas y analizaremos los usos que la prensa hizo de los datos estadísticos. El informe titulado “La investigación estadística revela un pequeño aumento en el área de cultivo y producción del algodón en la provincia”, del 26 de octubre de 1947, realiza un balance del cultivo algodonero entre 1932 y 1947 estableciendo periodos de auge y retracción. Ellos son:

Primer periodo 1932/33 a 1935/36: se destaca un aumento progresivo y acelerado, que pasó de 1.000 hectáreas cultivadas en el año agrícola 1932/33 a 25.000 en el período 1935/36. Esta información coincide con los datos aportados por el Censo Algodonero de 1935 sobre la superficie cultivada entre 1894 y 1935 (Junta Nacional del Algodón, 1935).

Segundo periodo 1937/38: el informe señala que, al período de auge le siguió un brusco retroceso en la campaña 1937/38, cuando la superficie cultivada disminuyó a 5.700 hectáreas debido a una fuerte sequía.

Tercer periodo 1937/38 a 1940/41: se registró una importante recuperación, que culminó en el período 1940/41 con 26.300 hectáreas, alcanzando un máximo histórico, para luego disminuir nuevamente y volver a aumentar a 14.010 hectáreas en el período 1944/45.

Cuarto periodo 1945/46 a 1951: se caracterizó por una fuerte caída de la superficie cultivada. En el año agrícola 1945/46 se cultivaron 6.545 hectáreas, y en el último período analizado, 1946/47, se sembraron 8.200 hectáreas, cosechándose 5.432 toneladas de algodón en bruto en 1.635 hectáreas.

Respecto a 1947, existen divergencias en cuanto al área cultivada. No obstante, los datos expuestos por Tasso (2007), sustentados en el Censo de 1947, afirman que esta disminuyó notablemente, situándose en torno a las 3.974 hectáreas. No contamos con datos para el período 1948-1951, recién el Censo Agropecuario de 1952 nos informa que la superficie cultivada ascendía a 15.897 hectáreas, marcando un incremento respecto a los datos del Censo General de 1947, aunque muy lejos del máximo histórico registrado en el año agrícola 1940-1941. (Dirección Nacional del Servicio Estadístico, 1947; Dirección Nacional de Servicios Estadísticos, 1953).

La importante caída de 1945-1946, alarmó a la prensa y especialmente al diario El Liberal. Durante el mes de junio de 1946, publicó una noticia titulada “Desciende este año la producción del algodón en La Banda”, donde expresaba que en la cosecha 1944-1945 la producción de fibra había sido de 3.144 toneladas mientras, para 1946, se estimaba que apenas superaría las 1000 registrando un notable descenso. En la misma dirección, una editorial del 23 de julio expresa las preocupaciones por el descenso de la producción en todo el territorio provincial, dejando deslizar un dato alarmante, la caída del cultivo había desplazado a Santiago del Estero del lugar que venía ocupando como segunda productora de algodón en el país (Tiende a desaparecer el cultivo del algodón, 1946). La calidad del producto también se vio severamente afectada, tanto desmotadores como agricultores lamentaban que años atrás la provincia mantenía una calidad de nivel B, mientras que, para 1946, no pasaba de los niveles C y D, a pesar de utilizar semillas Stomville que contaban con una excelente reputación.

Entonces, nos concentraremos en un análisis de la editorial del 23 de julio de 1946, titulada “Tiende a desaparecer el cultivo del algodón”, a los fines de desentrañar las representaciones que, El Liberal, construyó en torno a las causas de la caída del cultivo algodonero, apelando a la voz de diversos actores sociales: agricultores, dirigentes políticos y representantes del sector desmotador. Primero, los agricultores denunciaban que los retrocesos experimentados en la producción se debían a la escasez de agua y a los problemas en el funcionamiento del sistema de riego.

Este descenso en la producción algodonera tiene diversas causas, según nos explicaron los agricultores, aunque la principal estriba en la falta de agua de riego durante la época de preparar los terrenos para la siembra. Agricultores acostumbrados a sembrar 400 hectáreas solo pudieron cultivar este año 100 y esta proporción se hizo general para los de menor capacidad, considerándose el total de hectáreas equivalente a una cuarta parte del año anterior. (Tiende a desaparecer el cultivo del algodón, 1946)

La misma editorial reconstruyó algunas gestiones realizadas por Juan Domingo Trucco, diputado provincial, empresario y propietario de una desmotadora que funcionaba en la ciudad de La Banda. Aquel presentó una serie de iniciativas ante la legislatura provincial, entre las cuales solicitaba una partida de $30.000 para la compra de semillas y su posterior distribución entre los productores que poseían hasta tres hectáreas. Sin embargo, para el diputado bandeño, estas medidas sólo representaban un estímulo y, si la problemática del acceso al agua no se solucionaba, los esfuerzos no tendrían el impacto esperado.

Esto indudablemente constituye un estímulo para el desarrollo del algodonero pero nada seguro se hará mientras no se disponga con certeza del agua de riego suficiente para preparar las tierras dedicadas a este cultivo. Hasta podrían establecerse turnos preferenciales en épocas de siembra para él, porque de otra manera, si se presenta una escasez de agua tan severa como la anterior de nada valdrá que el gobierno provincial invierta grandes sumas en la adquisición de una semilla imposible de llegar al surco. (Tiende a desaparecer el cultivo del algodón, 1946)

Cuando Trucco propone la entrega de semillas a los pequeños productores, también se encarga de delimitar los márgenes de la acción estatal concluyendo que, el éxito de dicha medida estaba sujeta a la resolución del problema estructural del acceso al agua. Por lo tanto, para los testigos, hablar de la crisis algodonera implicaba colocar ante la opinión pública los detalles sobre el gran debate de la época y en particular del año 1946: la cuestión hídrica.

El problema del agua despertó el interés de las principales figuras del pensamiento y las ciencias sociales en Santiago del Estero. Tasso (2010) sostiene que la generación de intelectuales nacida en la última década del siglo XIX ocupó el centro de la escena entre los años 1925 y 1955, signado por la presencia del movimiento cultural La Brasa. La sequía de 1935-1937 despertó profundos interrogantes en este núcleo de pensadores, los cuales se materializaron en un corpus de textos, proyectos técnicos y análisis científicos y sociales. En este sentido se destacó la presencia de Carlos Michaud autor del libro “Los regadíos en Santiago del Estero y en especial en la zona del Río Dulce” de 1942. En 1935 fue designado por la Dirección de Irrigación para colaborar en el diseño de diversas obras de riego como: el dique de los Quiroga y la represa de Río Hondo. Otros representantes: Lorenzo Fazio Rojas, Rodolfo Arnedo y Antonio Castiglione, asumieron la defensa de los derechos del agua en la cuenca del Dulce. Los aportes se sintetizaron en una serie de textos: “El problema del agua en Santiago del Estero” de Lorenzo Fazio Rojas en 1943, “Los problemas del agua” de Rodolfo Arnedo en 1944. Algunos trabajos, fueron expuestos en diversos foros interprovinciales, entre los cuales se destaca el congreso del PINOA, en 1946. Por último, Bernardo Canal Feijóo, uno de los principales exponentes del pensamiento social santiagueño publicó en 1947 “La estructura mediterránea”, donde se sintetizaron los grandes problemas sociales de la región como la planificación, el riego, el éxodo, el agro y la industria.

El contexto de enunciación de los discursos periodísticos estuvo atravesado por los grandes debates del año 1946, donde, el problema hídrico de la región y la provincia se transformó en un verdadero modelo contextual, capaz de explicar en gran parte el retroceso del cultivo algodonero. Los contextos no presentan propiedades objetivas, se tratan de constructos intersubjetivos compartidos por los participantes (Van Dijk, 2012), a través de los cuales las estructuras socioeconómicas son capaces de influir en el discurso. En este marco, el problema hídrico, expuesto en la editorial titulada “Tiende a desaparecer el cultivo del algodón” (1946) no emerge como un dato aislado, sino como un modelo mental y contextual capaz de explicar, en gran parte, los retrocesos experimentados por el cultivo algodonero entre los años 1945 y 1947. Dicho modelo se transforma en una interpretación compartida intersubjetivamente por los técnicos, empresarios, dirigentes y la propia prensa.

En los usos del lenguaje, las palabras no tienen un significado intrínseco, sino que pueden ser utilizadas con múltiples propósitos. Los usos dependen de la relatividad contextual, donde los participantes poseen un cierto saber de fondo acerca de una situación particular de habla que condiciona la referencia (Naishtat, 2004). Mientras en Santiago del Estero, la caída de la producción indexaba directamente la falta de riego, en otros territorios el mismo sintagma podía remitir a otros factores como fluctuaciones en las cotizaciones internacionales o crisis de sobreproducción. En este sentido, la editorial de El Liberal del 23 de julio de 1946, busca explicar la caída del cultivo algodonero privilegiando el problema hídrico por sobre otros marcos explicativos (comerciales, culturales, naturales), contribuyendo a la construcción de una representación social sobre las causas de la crisis.

El problema del agua, y su impacto sobre el volumen de la agricultura en la región mediterránea fue ampliamente debatido durante el año 1946, cuando, el campo del pensamiento regional nucleado en el Instituto Permanente de Planificación Regional del Noroeste Argentino impulsó el Congreso del PINOA. El evento tuvo lugar en la provincia de Santiago del Estero (González, 2018), y congregó a técnicos, estadígrafos y pensadores integrados en redes de intelectuales, centros de investigación, universidades y agencias burocráticas nacionales y provinciales (Pereyra, 2015). En los debates predominó una idea de planificación liberal-democrática (Tenti, 2012), aunque las discusiones abrieron espacios para imaginar el territorio, pensar la región y la planificación (Martínez, 2018). En este marco dichas redes de intelectuales se esforzaban por abordar cuestiones vinculadas al problema de la regionalización. En un pasaje de la estructura mediterránea, Canal Feijóo (1947) identificó un conjunto de problemas comunes que las provincias del norte argentino compartían entre sí: el acceso al agua, la energía, los éxodos rurales, la desintegración de la población, la vivienda, la salud y la industrialización de los productos naturales. Sin embargo, aquel le otorgó una centralidad extraordinaria al sistema de ríos comunes, sostenía que se trataba de un problema compartido que dotaba a la estructura regional mediterránea de una unidad inextricable de carácter real, material y objetivo. El sistema de ríos comunes anudaba y ligaba la región, pues poseía un carácter integrador capaz de trascender los límites fijados por el espíritu provinciano y localista.

La agricultura, la ganadería y el porvenir de la industria del norte argentino estaban sujetos, en buena medida, a la resolución del problema de los ríos interprovinciales. De norte a sur, los ríos Juramento en Salta, Cachí o Salí en Tucumán, y los ríos Salado y Dulce en Santiago del Estero. Para 1946, los planificadores del PINOA proponían que la administración de estos ríos pasase a la órbita del Estado nacional para garantizar la equidad y superar la falta de coordinación entre las administraciones provinciales. Sin embargo, esto no era suficiente, aquellos consideraban que era necesaria una planificación hídrica para el norte argentino y, especialmente, obras y estudios para un aprovechamiento eficiente del agua y su regulación a través de cupos (Canal Feijóo, 1947).

El Liberal analizó las causas y efectos de la crisis algodonera de 1946 en el mismo momento en que los grandes debates sobre la planificación regional construían modelos interpretativos capaces de definir y jerarquizar un conjunto de problemas como el riego, los éxodos rurales, el volumen de la agricultura y la industrialización de los productos naturales, entre otros. Incluso, Antonio Castiglione, uno de los propietarios del diario, participó activamente en la organización del congreso del PINOA dictando ponencias sobre los problemas hídricos de la región (Canal Feijóo, 1947). El uso de estas cajas de herramientas posiblemente le otorgó certezas a la prensa al momento de diagnosticar las causas del fenómeno. La circulación de los artículos periodísticos contribuía a generar comunidades de lectores (Chartier, 1996a) mientras el uso del saber narrativo (Lyotard, 2000), buscó legitimar, ante un público más amplio, algunas de las problemáticas que el pensamiento social santiagueño (Tasso, 2010) venía madurando desde la década de 1930.

La Agronomía Regional y las causas de la crisis

A continuación exploramos la importancia que, El Liberal le otorgó al conocimiento técnico en la construcción de los diagnósticos sobre la crisis algodonera concentrándonos en el análisis de dos artículos, el primero, titulado “La próxima siembra del algodón” del 26 de julio de 1946 y segundo “La investigación estadística revela un pequeño aumento en el área de cultivo y producción del algodón en la provincia” del mes de octubre de 1947. Los datos aportados por este último son contrastados con la información del Censo Nacional Algodonero de 1935 (Junta Nacional del Algodón, 1935). En ambos documentos observamos que las causas físicas o técnicas especialmente el problema hídrico y las dificultades en el acceso al riego, continúa siendo la hipótesis central al momento de explicar aquel fenómeno. No obstante, algunos pasajes abren paso a la construcción de interpretaciones alternativas, identificando otras causas posibles.

Primero, nos vamos a concentrar en las representaciones que la prensa construyó sobre la crisis algodonera en el área de riego del río Dulce, donde se destacan cuatro causas: técnicas o físicas, comerciales, culturales, y naturales. En segundo lugar, analizamos las opiniones sobre la zona de riego del Salado, especialmente el Departamento Figueroa donde predomina el impacto de las causas técnicas. Por último, atenderemos a la construcción de representaciones espaciales teniendo en cuenta delimitaciones políticos administrativa como Departamentos y formas de espacialidades múltiples como áreas productivas

En la editorial titulada “La próxima siembra del algodón” (1946), El Liberal rescata la voz de los especialistas técnicos, cuyos aportes se inspiran en estudios emprendidos desde la Estación Experimental Agrícola, dando forma a un corpus de conocimientos que la prensa denominó agronomía regional. Estos surgieron de las sistematizaciones y los seguimientos realizados por la Estación Experimental Agrícola ubicada en la ciudad de La Banda. En dicha nota, El Liberal hace un uso del conocimiento especializado para identificar las principales causas de la retracción del cultivo algodonero en el área de riego del río Dulce[2], asignando gran importancia a la cuestión hídrica, pero dejando lugar a otras explicaciones posibles.

La Agronomía Regional ha estudiado con todo detenimiento las causas del desaliento que lleva a los agricultores a disminuir o a abandonar la siembra del algodón; ha solicitado la opinión de los mismos; ha analizado los factores favorables o desfavorables del cultivo y después de esta labor se encuentra en condiciones de afirmar que las causas principales en la zona de riego del Río Dulce son las que se expresan: una de naturaleza técnica y las otras de naturaleza comercial. (La próxima siembra del algodón, 1946)

Para el área de riego del río Dulce, la Agronomía Regional reconocía al menos dos causas: una de naturaleza técnica y otra de índole comercial. La primera, estaba vinculaba con las dificultades en el acceso al agua para el riego y coincidían con las apreciaciones de agricultores, desmotadores y dirigentes políticos, contaba con importante consenso entre los actores de la época, y remitía al problema hídrico de la región, muy debatido durante el congreso del PINOA de 1946. La prensa fue generando la representación de que la disponibilidad de agua para el riego resolvería el problema de la agricultura y especialmente del sector algodonero en la provincia.

Sin embargo, para complejizar aún más el análisis, dicha editorial sostiene que además de las causas técnicas o físicas, la agronomía regional había estudiado causas de índole comercial, prestando especial atención a los efectos que las fluctuaciones en los precios del mercado internacional generaron sobre la agricultura santiagueña. Estas opiniones no se concentran tanto en las cotizaciones del algodón, que eran muy buenas durante la década de 1940, sino más bien en los precios extraordinarios del maíz y la alfalfa, tendencia que lleva a desalentar el cultivo algodonero en el área de riego del río Dulce.

Un año más tarde El Liberal publicó “La investigación estadística revela un pequeño aumento en el área de cultivo y producción del algodón en la provincia” del 26 de octubre de 1947, dedicándole un párrafo al área de riego del río Dulce, donde predominó la prudencia con respecto a las causas hídricas. El periódico afirma que el área cultivada disminuyó, aunque dicho retroceso es más aparente que real, aclara que la falta de agua es un impedimento, pero dejando entrever otras causas posibles, para finalmente concluir que el problema descansa:

En un equivocado concepto económico comparativo de otros cultivos, para citar uno: la alfalfa, que estimase pura y exclusivamente a la factibilidad del cultivo en su adaptabilidad a la idiosincrasia del agricultor de estas zonas y a la falta de una cultura algodonera tradicional características de las zonas de Chaco y Formosa. (La investigación estadística revela un pequeño aumento en el área de cultivo y producción del algodón en la provincia, 1947)

En este fragmento, el problema hídrico está presente, aunque sin la preponderancia que las noticias le asignaron en 1946. El Liberal comenzó a darle mayor relevancia a los aspectos culturales e idiosincráticos del agricultor del área de riego del río Dulce que, por tradición, se inclinaba por el cultivo de alfalfa, forraje que había predominado en el ciclo de expansión agraria que el área central de la provincia experimentó durante el primer cuarto del siglo XX (Tasso, 2007). La editorial “La próxima siembra del algodón” (1946), sostiene que, lo retrocesos experimentados en el cultivo algodonero, no respondían a una crisis total en la agricultura santiagueña, pues el sector frutihortícola en la zona de riego del río Dulce había registrado un crecimiento. En la misma dirección, el reporte titulado “En Clodomira no hay vagones para cargar fardos de Alfa” (1946) afirma que la producción de alfalfa se mantenía en niveles destacados, incluso, un grupo de productores oriundos de la localidad de Clodomira, Departamento Banda, solicitaban aumentar la disponibilidad de vagones para enviar la producción hacia otras provincias. Estos fragmentos, sumamente retaceados, permiten avizorar que, en dicha área productiva, el cultivo algodonero debía competir con la alfalfa, frutas y hortalizas. Esta problemática había sido expuesta en el Censo Algodonero de 1935, donde señala que, en las zonas de riego del Salado y Dulce, las posibilidades del algodón son limitadas atendiendo que abarca únicamente unas 60.000 hectáreas y además debe entrar en competencia con otros cultivos.

El Liberal también abordó el problema de la producción algodonera del área de riego del río Salado. Según datos aportados por el Censo Nacional Algodonero de 1935, el Departamento Figueroa, se había transformado en el principal productor de algodón de la provincia durante la primera mitad de los años treinta. Sin embargo, para mediados de la década de 1940, la situación se había revertido.

El departamento Figueroa, no obstante, poseen condiciones edáficas óptimas como zona algodonera que, en años normales ha alcanzado a sembrar más de 8000 hectáreas, solo señala en la campaña 1946/47 1.300 hectáreas de las que solo se cosecharon 500 estimándose para esta campaña una disminución mayor, desapareciendo económicamente así una de las zonas que por las características de sus chacras se había clasificado como netamente algodonera. El factor causa de esta disminución lo constituye la falta de agua para el riego que asegure el desarrollo de los primeros sub-periodos del que depende el éxito del cultivo. (La investigación estadística revela un pequeño aumento en el área de cultivo y producción del algodón en la provincia, 1947)

Los artículos seleccionados se concentran en las zonas de riego de los ríos Dulce y Salado, pero pierden de vista otros espacios productivos como la extensa zona de agricultura en secano ubicada hacia el este del territorio santiagueño. El Censo Nacional Algodonero (1935) afirmaba que, en dicha zona, las perspectivas son enormes, pero primero se debe solucionar el problema de la colonización de las grandes extensiones de tierras.

Finalmente, las causas de origen natural también estuvieron presentes, aunque de forma marginal, en la construcción de las representaciones sobre la caída del cultivo algodonero. La editorial “Tiende a desaparecer el cultivo del algodón” (1946) destaca la presencia de la langosta al momento de la floración, la piedra caída durante la aparición de los primeros pimpollos, el exceso de humedad en los últimos veinte días a lo cual se sumó una ola de intensos fríos.

Las apreciaciones expuestas en los artículos abrieron paso a la construcción de diversas representaciones espaciales. En algunos pasajes, la prensa abordó el problema algodonero haciendo énfasis en las delimitaciones político-administrativas, como los Departamentos Banda o el Departamento Figueroa.

Sin embargo, también observamos que El Liberal se propuso representar el espacio apelando a lo que Tasso y Zurita (2013) denominaron como microregiones, explicando el problema algodonero desde áreas productivas: zona de riego del Dulce o del Salado, por momentos prescindiendo de los límites políticos-administrativos, para analizar espacios abiertos, definidos a través del uso y aprovechamiento de los cursos de agua de las cuencas del Dulce y el Salado provenientes de Tucumán y Salta.

Los diagnósticos elaborados por el diario El Liberal sobre las causas de la crisis, estaban lejos de reducir la problemática a meros localismos o particularismos, sino más bien tendían a complejizar a la zona de riego del río Dulce como un espacio abierto donde operaban múltiples escalas y superposiciones de diversos conjuntos espaciales. Por un lado, las causas comerciales, permiten pensar en forma articulada lo global y lo local, el mercado mundial y las fluctuaciones en los precios de ciertos productos primarios que podían incentivar o desincentivar la producción algodonera local. Por el otro, cuando la prensa señalaba que una de las principales causas de la caída del cultivo algodonero era el acceso al riego, nos remite al gran debate de la época sobre el sistema de ríos interprovinciales como problema central de la región mediterránea. Las dificultades de acceso al agua permiten pensar a las zonas productivas como un espacio integral y por momentos prescindir de las delimitaciones jurisdiccionales como ser provincias, departamentos o ejidos municipales.

Recomendaciones técnicas

Los estudios sobre las dimensiones culturales de la producción agrícola alertaron que la prensa especializada buscaba inducir ciertas prácticas y tendencias en los agricultores. Girbal Blacha (2013; 2014) analizó el rol de La Gaceta Algodonera, revista editada entre 1924 y 1960, y distribuida mensualmente entre los cultivadores de algodón de Chaco, Formosa, Misiones, Santiago del Estero y Tucumán, como una forma de influir en la cultura agraria imperante.

En este sentido observamos que El Liberal, sin ser un periódico especializado en la cuestión agrícola, otorgó gran importancia al sector y, en el marco de la caída del cultivo, buscó influir sobre productores, agricultores y técnicos para desplegar diversas formas de acción y aminorar el impacto de la crisis ante las limitaciones generadas por los problemas de disponibilidad de agua y acceso al riego.

Algunos, como el caso del diputado provincial Juan Domingo Trucco, solicitaron la intervención del Estado para la compra de semillas con el objetivo de repartirlas entre los pequeños productores. Mientras los discursos técnicos, recomendaban a los agricultores de la zona de riego del río Dulce diversas formas de acción. Las sugerencias estaban respaldadas en investigaciones impulsadas por la Estación Agrícola Experimental Banda, las cuales consistían en seguimientos de cultivos y ciclos de ensayos a los fines de determinar con qué tiempo de anticipación era posible dar un riego previo a la actividad de siembra.

El diario también daba cuenta de un método y un conjunto de técnicas que, a su vez, se traducían en recomendaciones para los productores sobre la optimización en el uso del riego y la preparación de la tierra para el sembrado.

La solución que damos al problema de la siembra de algodón es sembrar el textil aprovechando los riegos de fines de junio y del mes de julio ya que, de acuerdo con la estadística en esta época la casi totalidad de los empadronados pueden regar, y desde julio en adelante las posibilidades de riego comienzan a disminuir. (La próxima siembra del algodón, 1946)

Luego de las recomendaciones para un mejor aprovechamiento del calendario de riego, prosigue un conjunto de sugerencias y especificaciones técnicas sobre preparación de la tierra para su posterior sembrado. Primero, recomienda una arada en seco; segundo, regar cuando se tenga acceso al turno y, por último, realizar las actividades del sembrado. Sin embargo, la arada dependía de la maquinaria con la que contaban los productores.

Si se posee rastra de disco de doble acción, dar una labor con este implemento cuando se pueda entrar en el campo. En caso de tener solo rastra de un cuerpo haced las labores con el sistema de vuelta y media: no teniendo ninguna de estas rastras se podrá recurrir a la arada de práctica en la zona: después de pasar un rolo que, si es desterronador, hará la labor perfecta. (La próxima siembra del algodón, 1946)

La aplicación de estas técnicas tenía como principal objetivo asegurar la conservación de la humedad hasta el momento de la siembra. Pero el éxito del procedimiento estaba sujeto a las características de la tierra y era más efectivo si ésta contaba con abundante materia orgánica. Sin embargo, si la tierra era arenosa y carente de materia orgánica, los efectos serían limitados. Con este procedimiento las lluvias de primavera serían aprovechadas al máximo y no era necesario dar otro riego antes de sembrar. Por último, se recomienda un calendario de siembra diferenciando a productores de la zona del río Dulce y a los del Departamento Figueroa.

Es indudable que la mejor época es el periodo que va entre el 15 de septiembre y los últimos días de octubre, pero no es menos cierto que muchos agricultores de la zona del río Dulce han sembrado con buenos resultados en la última quincena de agosto y primera de septiembre; por lo demás este último periodo es el que tienen los agricultores del departamento Figueroa que todos los años obtienen casi el doble de rendimiento que el resto de la provincia, término medio. (La próxima siembra del algodón, 1946)

Este conjunto de recomendaciones vertidas en la prensa y respaldadas en estudios técnicos realizados por la Estación Experimental Banda, dejaban deslizar pequeños márgenes a través de los cuales los productores algodoneros de la zona de riego de río Dulce podían accionar a los fines de atemperar la acuciante problemática del acceso al agua.

El problema de la langosta ocasionó serias dificultades para la actividad agrícola. En este sentido, desde el Estado provincial, se emprendieron acciones para satisfacer las demandas de los productores. Durante los meses de noviembre y diciembre, las autoridades departamentales redoblaron esfuerzos para combatir la presencia de la langosta a través de una campaña de fumigación con gamexane.

Evaluando el impacto social de la crisis algodonera

La caída del cultivo no solo afectó al sector agrícola, sino también impactó negativamente en otros eslabones de la cadena agroindustrial, involucrando mano de obra, estaciones experimentales, casas comerciales, cooperativas de acopio, desmote y venta, servicios de crédito bancario y comercial, hilandería y tejeduría (La próxima siembra del algodón, 1946).

El Liberal expuso las preocupaciones del periodismo santiagueño por el impacto social de la crisis algodonera, especialmente en lo que respecta a la ocupación de la mano de obra, las condiciones de los trabajadores rurales y el problema del éxodo de santiagueños hacia otras provincias.

Respecto al valor social del algodón entre nosotros, digamos estar en relación directa con su valor económico. Este cultivo, como hemos manifestado antes, en sus diversas fases ocupa a hombres, mujeres y niños todos los cuales al ver compensado sus esfuerzos, dejarían de convertirse en los eternos nómadas ajenos a su propia provincia; perpetuos viajeros a zonas de Tucumán para la zafra azucarera o a Santa fe y Buenos Aires en épocas de recolección de las cosechas. (Tiende a desaparecer el cultivo del algodón, 1946)

Retomamos nuevamente los aportes de la sociología mediterránea. Para Canal Feijóo (1947) el éxodo y la desintegración de la población rural formaban parte de la comunidad de problemas por los que atravesaba la región. En Santiago del Estero el movimiento poblacional era aún más acentuado. Por un lado, se registraban éxodos internos donde una importante porción de los trabajadores se trasladaba especialmente hacia los obrajes. Por el otro, un recurrente éxodo interprovincial donde masas de obreros rurales se dirigía a la zafra azucarera o a la cosecha fina del litoral y la pampa húmeda. Ambas representaban una verdadera catástrofe social que provocaba la desintegración de las comunidades rurales, escasez de mano de obra, disolución de la familia campesina y abandono de faenas rurales.

El impacto social de la crisis parecía aún más agudo si se tienen en cuenta las esperanzas que la prensa y los observadores de la época depositaban en los alcances de la producción algodonera para superar las dificultades derivadas de la catástrofe social. Para el diario El Liberal, la crisis del sector asentaba un duro golpe a las posibilidades de progreso y estabilidad de la provincia. Esto se hace palpable en un pasaje de la editorial del 23 de julio donde se afirmaba que se trataba de una “industria que casi llegó a ser floreciente” y que detrás de su cultivo vendrían las desmotadoras, hilanderías y tejedurías (Tiende a desaparecer el cultivo del algodón, 1946). En consonancia con las preocupaciones de la época, el periodismo santiagueño exponía que, el desarrollo del cultivo algodonero vendría a resolver el problema de la industrialización de los productos naturales.

Sin embargo, las dificultades por las que atravesaban el cultivo y la cadena industrial vinculada al sector algodonero invitan a pensar el problema en clave de estructura y en perspectiva de largo plazo. En este sentido nos remite a poner en cuestión dos conceptos ya citados, por un lado, la industrialización de productos naturales (Canal Feijóo, 1947) y por el otro, la incipiente agroindustria (Tasso, 2007) dos términos que condensan problemas derivados del carácter no consumado de la transición de una economía pastoril a una economía de industria (Canal Feijóo, 1947). La vieja economía pastoril presentaba serias limitaciones para absorber el excedente de mano de obra. Sin embargo, las diversas formas de industrialización desarrolladas en la región, como la pseudo industria del obraje santiagueño, o el foco industrial de la zafra tucumana, tampoco poseían la capacidad suficiente para absorber mano de obra de manera estable, pues solo lo hacía de forma temporal, para luego devolverla nuevamente a sus lugares de origen.

Por último, en el corazón de los diagnósticos, la editorial del diario El Liberal se encarga nuevamente de colocar el problema hídrico en el centro de las apreciaciones, concluyendo que “la gran extensión de la provincia santiagueña apta especialmente para el cultivo de algodón tendría solucionado sus problemas de progreso y estabilidad con solo asegurar el riego suficiente…” (Tiende a desaparecer el cultivo del algodón, 1946). Retomando nuevamente la serie histórica elaborada por Tasso (2007) la caída del cultivo algodonero iniciada hacia mediados de la década de 1940 termina por exceder el tiempo corto, para proyectarse hasta mediados de la década de 1960. Lo que emerge en el horizonte son interrogantes, algunos retomados por Bagenta (2014) en los análisis sobre la cooperativa algodonera de la ciudad de La Banda, otros expuestos por el mismo Tasso (2007) cuando sostiene que, durante la década de 1960 la recuperación del sector es explicada por los avances técnicos de la época.

Conclusiones

El diario El Liberal construyó los diagnósticos de la crisis algodonera de 1946, apelando a noticias, editoriales y opiniones especializadas. En los discursos el problema hídrico representó la principal causa de la caída del cultivo algodonero. Los diagnósticos, se encontraban en consonancia con el lenguaje elaborado por el pensamiento social santiagueño durante las décadas de 1930 y 1940, plasmadas en un conjunto de publicaciones que abordaban los principales problemas de la región y debatidas arduamente durante el congreso del PINOA. En estas, el sistema de ríos interprovinciales adquirió un estatus capaz de explicar avances y retrocesos en la agricultura, la ganadería y la industria regional. Este problema vertebral de la estructura mediterránea otorgó una hoja de ruta, una carta de navegación segura al momento de explicar el porqué de la caída del cultivo algodonero y su impacto sobre la incipiente agroindustria santiagueña. En la mayoría de las columnas de opinión o editoriales elaborados por la prensa, el problema del acceso al riego recibió un tratamiento especial, como uno de los factores desencadenante de la crisis.

Sin embargo, la prensa no deja de exponer otras causas como ser comerciales, culturales e idiosincráticos de los agricultores, especialmente los del área de riego del río Dulce, aunque también adquieren fuerza las dimensiones naturales como granizo, heladas y avances de la langosta. La prensa destaca algunas acciones emprendidas por diversos agentes, como recomendaciones destinadas a los productores de la zona de riego del río Dulce con el objetivo de optimizar el aprovechamiento del agua, las campañas de fumigación contra el avance de la langosta emprendidas por las Jefaturas Políticas Departamentales, los proyectos presentados por legisladores provinciales solicitando entrega de semillas para los pequeños agricultores. Más allá de los esfuerzos, estas acciones, en la mayoría de los casos, eran solo paliativas. La misma prensa se encargaba de aclarar que, mientras no se resuelva el acceso al riego, los problemas en el agro santiagueño continuarán dificultando la recuperación del sector algodonero.

Las columnas de opinión apelaban al conocimiento especializado, haciendo referencia a los estudios impulsados por la agronomía regional y las estaciones experimentales. Estos, además del problema del riego, identifican otras causas secundarias como los cambios en el mercado mundial, donde las fluctuaciones de las demandas de productos primarios pueden incentivar o desincentivar el cultivo algodonero. Estas definiciones nos permiten pensar a las diversas zonas productivas de la provincia no sólo en clave local y regional, sino también, como una articulación de escalas donde lo macro y lo micro se entrelazan en torno a una situación problemática.

Por último, el impacto social de la crisis también fue motivo de preocupaciones. Los observadores depositaban ciertas expectativas en que la producción algodonera podía contribuir a superar algunos problemas recurrentes como el éxodo de la mano de obra y la industrialización de dicho producto a través de la instalación de desmotadoras, hilanderías y tejeduría. Sin embargo, nuevamente se encarga de aclarar que, estos avances, como también así, la superación de la crisis depende de las posibilidades de garantizar un acceso al riego para los productores algodoneros.

Por último, los indicios que se desprenden de las representaciones construidas por el diario sobre la caída del cultivo algodonero en 1946/47 dejan entrever algunas particularidades respecto de las interpretaciones que la historiografía regional elaboró sobre otras crisis algodoneras. Esto se observa especialmente en el caso del Territorio Nacional del Chaco, donde Carlino (2009) destaca la caída de los precios en el mercado mundial y la superproducción como principales factores explicativos de la retracción de la superficie cultivada en 1926/27

El análisis del acontecimiento, y en particular de las representaciones elaboradas por el diario El Liberal, nos permiten, enriquecer los datos empíricos sobre la caída del cultivo algodonero en Santiago del Estero aportados por los estudios de Tasso (2007) y por los censos: algodonero de 1935 y general de 1947, posibilitando la reconstrucción de los discursos de actores sociales de la época para establecer que dicha retracción no se debió a fluctuaciones en el precio del algodón y sobreproducciones, sino más bien a una multiplicidad de factores, entre los que predominó el problema hídrico, entendido como un problema regional, pero a los cuales, se suman factores de orden cultural, idiosincrático, comercial, competencias entre cultivos y factores naturales como lluvias, granizos, periodos de sequías y apariciones de insectos que afectaban negativamente el desarrollo del cultivo algodonero.

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Cómo citar este artículo:: Medina, R. N. (diciembre de 2025 – junio de 2025). El diario El Liberal y los diagnósticos sobre la crisis algodonera de 1946 en la provincia de Santiago del Estero. Antigua Matanza. Revista de Historia Regional, 9(2), 65-101. https://doi.org/10.54789/am.v9i2.3

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Notas
Notas
2 Según Tasso (2000) el área de riego del río Dulce es una región agrícola que se extiende sobre la cuenca media del río, que incluye los departamentos Banda, Capital, Robles, Silípica 1º y Silípica 2º, caracterizada por suelos bajos y arenosos, donde la agricultura depende de sistemas de riego artificial debido a la escasez de agua en un clima semiárido. Este sistema incluye acequias y canales que distribuyen el agua para cultivos, pero históricamente ha enfrentado problemas de inequidad en su administración, conflictos sociales, y desafíos técnicos relacionados con la oferta y demanda del recurso hídrico. Hacia 1909, la superficie regada mediante canales en toda la provincia de Santiago del Estero alcanzaba 26.000 hectáreas, dos tercios (aproximadamente el 66%) correspondían a la zona central del río Dulce.
Notas de autor
1 Profesor en Tercer Ciclo de la EGB y la Educación Polimodal en Historia por el Instituto Superior del Profesorado Provincial Nº1. Licenciado en Historia por la Universidad de Santiago del Estero. Docente del Espacio Curricular Historia y Política Agraria Argentina en instituciones de Nivel Secundario, catedrático de Historia Argentina Reciente, Corrientes Historiográficas Contemporáneas e Historia Social Argentina y Latinoamericana en instituciones de Nivel Superior no universitario.
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