Resumen:
Introducción: En el encuentro entre los estudios sobre juventudes y los estudios sobre polarización, este trabajo indaga la polarización afectiva de jóvenes ciudadanos de agrociudades del sudoeste bonaerense de Argentina en relación con el género y la condición de clase.
Objetivo: Considerando tanto la polarización afectiva de espacios partidarios como de líderes políticos, el objetivo es analizar la incidencia de estas variables sociológicas clásicas sobre la polarización afectiva de jóvenes ciudadanos de agrociudades del sudoeste bonaerense.
Metodología: Se emplea una encuesta ad hoc aplicada en 2023 en el marco de una tesis doctoral con 1.222 jóvenes de escuelas secundarias, se replica la escala like-dislike como medida de polarización afectiva y se realizan ejercicios de estadística inferencial.
Resultados: En un contexto de alto nivel de desconocimiento de espacios partidarios en contraste con el conocimiento de líderes políticos, los resultados de la escala like-dislike muestran un nivel medio de polarización afectiva, explicado por la simpatía política por Javier Milei en un contexto de alto rechazo político general. Además, en un marco donde los varones y las clases altas tienen mayores niveles de polarización afectiva, el género contribuye principalmente a comprender el fenómeno libertario, y la condición de clase a la polarización del macrismo y del kirchnerismo.
Conclusiones: En definitiva, este estudio aporta elementos analíticos para comprender los matices de la polarización afectiva entre jóvenes ciudadanos de agrociudades argentinas.
Palabras clave: Argentina, Estadística, Juventudes, Política, Sociología.
Abstract:
Introduction: In the confluence between youth studies and polarization studies, this paper investigates the affective polarization of young citizens from agrocities in the southwest of Buenos Aires Province in Argentina in relation to gender and class status.
Objective: By analyzing both the affective polarization of political party coalitions and political leaders, the aim is to examine the incidence of these classic sociological variables on affective polarization of young citizens from agrocities in the southwest of Buenos Aires Province.
Methodology: An ad hoc survey conducted in 2023 for the doctoral thesis with 1,222 high school students is used, the like-dislike scale is replicated as a measure of affective polarization, and inferential statistics are carried out.
Results: In a context of high level of unknown political party coalitions in contrast with the knowledge of political leaders, the results of the like-dislike scale show a medium level of affective polarization, explained by political sympathy for Javier Milei in a context of high general political dislike. Moreover, in a framework where males and upper classes have higher levels of affective polarization, gender contributes mainly to understand the libertarian phenomenon, and the class status to the polarization of macrism and kirchnerism.
Conclusions: In short, this study provides analytic elements to understand the nuances of affective polarization among young citizens of Argentinian agrocities.
Keywords: Argentina, Statistics, Youth, Politics, Sociology.
Polarización afectiva, clase y género: un análisis de jóvenes de agrociudades argentinas
Affective polarization, class and gender: an analysis of young people in Argentinian agrocities
Recepción: 14 Febrero 2024
Aprobación: 26 Agosto 2024
En el marco de una tesis doctoral[1] sobre disposiciones políticas de jóvenes ciudadanos del sudoeste bonaerense argentino, en el presente trabajo se propone analizar la polarización afectiva en relación con el género y la condición de clase. Para ello, se realizan diferentes ejercicios de estadística inferencial para ponderar el valor explicativo de estas variables sociológicas clásicas sobre la polarización afectiva. En este sentido, este artículo se ubica en la confluencia entre los estudios sobre juventudes y los estudios sobre polarización.
El campo de estudios sobre juventudes es sumamente amplio, tanto en América Latina (Valenzuela 2019; Alvarado et al. 2021) como alrededor del mundo (Galland 2022; Walther et al. 2021; Van de Velde 2019; Chevalier 2019; Détrez 2016). En Argentina, el vínculo de jóvenes y juventudes con la política ha sido analizado desde una diversidad de perspectivas (Chaves 2009; P. Vommaro 2013). Se ha indagado tanto la participación juvenil en el ámbito escolar (Larrondo 2017; Núñez 2019), en organizaciones partidarias (Grandinetti 2021; Pérez y Natalucci 2012; Vázquez et al. 2017; Roizen, Vázquez, y Kriger 2020) y con diferentes modos de organización (Bonvillani 2020; Roldán 2021; Elizalde y Romero 2019), sobre políticas públicas de juventudes (Vázquez 2020; P. Vommaro et al. 2017), y también en estudios sobre la formación de subjetividades políticas juveniles (Kriger 2017; 2021; Bonvillani 2017; Dukuen y Kriger 2016).
En diálogo con la literatura, aquí no se asume por juventud un dato biológico, sino una “noción socio-histórica definida en clave relacional” (P. Vommaro 2015, 17) y atravesada por procesos de construcción hegemónicos y contrahegemónicos (Kriger 2014, 584). Por lo tanto, la juventud es una categoría social creada y creadora: producida por el mundo adulto –producción socioestatal (Vázquez 2020) y mediática (Chaves 2005)–, y a la vez un cronotopo del sujeto joven con capacidad de generar mundos (Alvarado et al., 2009). Asimismo, más allá de la noción de ciudadanía jurídica (Marshall 1997[1949]) que establece derechos y deberes de los jóvenes nuevos ciudadanos –con la ley de “voto joven” (Ley 26.774/2012), la ley de centros de estudiantes (Ley 26.877/2013) y el día del estudiante solidario (Resolución 19/2007 del Consejo Federal de Educación) en Argentina y, especialmente, en Provincia de Buenos Aires–, una noción amplia de ciudadanía política, que desplace su sentido normativo y problematice la ciudadanía juvenil (Reguillo 2003) a partir de las propias reflexiones, creencias y prácticas de las juventudes, implica concebir la ciudadanía (Andrenacci, 2003) en su doble problematización en referencia tanto a la pertenencia simbólica y material a la comunidad política como a las prácticas de participación que contribuyen a la constitución de dicha comunidad. En este marco, indagar el vínculo con la política de jóvenes ciudadanos de agrociudades (Albaladejo 2013) del sudoeste bonaerense implica una contribución al campo de estudios de juventudes al incorporar un contexto de estudio a medio camino entre lo urbano y lo rural (Robba 2023a).
Por su parte, los estudios sobre polarización también tienen una larga trayectoria de investigación. Aunque un importante antecedente es el continuum izquierda-derecha en el marco del debate europeo sobre fragmentación y estabilidad política (Sani y Sartori 1980), se destaca el debate sobre si la histórica polarización estadounidense involucra a la sociedad (Abramowitz y Saunders 2008) o si es un fenómeno de elites (Fiorina y Abrams 2008), con amplios debates teórico-metodológicos (Hetherington 2009). En este marco, la literatura ha indagado diferentes dimensiones, entre ellas la polarización del sistema de partidos (Dalton 2021; Alcántara, Buquet, y Tagina 2018; Singer 2016), la polarización ideológica (Di Maggio, Evans, y Bryson 1996; Lelkes 2016) y la polarización afectiva (Iyengar et al. 2019; Wagner 2021; Mason 2015). En Argentina, se ha estudiado en redes sociales (Aruguete y Calvo 2022), la polarización del sistema de partidos (Tagina 2014), la polarización ideológica (Kessler y Vommaro 2021), y la polarización afectiva (Ramírez y Falak 2022; Agrest et al. 2022).
Ahora bien, la polarización afectiva se diferencia del partidismo negativo (Crespo et al. 2021), implica sentimientos positivos hacia un grupo y sentimientos negativos hacia otro grupo (Wagner 2021) y tiene diferentes métodos de medición (Freidin, Moro, y Silenzi 2022). Específicamente, este trabajo se basa en la escala like-dislike propuesta por Wagner (2021) para analizar la polarización afectiva de jóvenes ciudadanos de estas agrociudades. Ello no sólo habilita una mirada comparativa con estudios internacionales, sino que fundamentalmente permite analizar tanto a ciudadanos partidarios como no partidarios, sumamente adecuado en un contexto en donde jóvenes ciudadanos creen en la política pero no en los políticos (Kriger 2017; Kriger y Bruno 2013; Kriger y Robba 2023) a la par de procesos de participación política juvenil –kirchnerista (Pérez y Natalucci 2012), macrista (Grandinetti 2021) y libertaria (Vázquez 2023)–. Así, indagar la polarización afectiva a partir de una medida estandarizada como la escala like-dislike (Wagner 2021) implica una contribución tanto a los estudios empíricos en Argentina sobre polarización afectiva (Ramírez y Falak 2022; Agrest et al. 2022), que se han basado en medidas de distancia social (Druckman y Levendusky 2019), como al campo de estudios sobre juventudes.
En suma, el estudio del vínculo con la política de jóvenes ciudadanos de agrociudades del sudoeste bonaerense a partir de la confluencia con la indagación de la polarización afectiva contribuye a la vez al campo de estudios sobre juventudes y a los estudios empíricos sobre polarización afectiva. Este aporte se hace espacialmente relevante en localidades pampeanas por su protagonismo ciudadano en las movilizaciones durante el denominado conflicto del 2008 (Hora 2010; Giarracca y Teubal 2010), en tanto hito sociohistórico de la polarización política argentina (G. Vommaro 2019a) y de la génesis de una juventud de centro-derecha (Grandinetti 2015; Kriger y Dukuen 2014). En este sentido, es importante subrayar que las agrociudades del interior bonaerense, generalmente cabeceras de partido, se destacan por constituirse como centro político y social de los espacios rurales circundantes (Albaladejo 2013). Asimismo, si bien existe una cincuentena de agrociudades bonaerenses (Albaladejo 2013), las dos agrociudades del contexto de estudio[2] se diferencian del promedio por un mayor acceso a servicios públicos (agua, cloaca, gas), menores tasas de desocupación y una mayor cobertura de salud (INDEC, 2010), y tienen una menor rentabilidad agraria comparada con el núcleo pampeano (se implanta menos soja y más trigo en comparación con el total bonaerense). De este modo, como se ha analizado en un trabajo anterior (Robba 2023b), en la estructura socioterritorial de estas agrociudades, las desigualdades socioeconómicas se relacionan con la tensión urbano-rural.
Así las cosas, este trabajo hipotetiza que la polarización afectiva de jóvenes ciudadanos de agrociudades del sudoeste bonaerense se ve estadísticamente afectada por el género y la condición de clase, al considerar la importancia tanto de la impronta masculina entre los simpatizantes libertarios (Stacchiola y Seca 2023; Bracco y Porta 2022) como de la condición de clase en el vínculo de jóvenes ciudadanos con la política (Kriger y Dukuen 2012; Dukuen 2018). De esta manera, se considera no sólo la relevancia de la clase (particularmente del capital cultural) en las disposiciones hacia la política (Bourdieu 1979; Kriger y Dukuen 2012), sino también la intervención de las relaciones desiguales entre los géneros (Bourdieu 1998; Kriger y Dukuen 2017; Femenías 2019). En una palabra, la pregunta que guía esta indagación es de qué modos el género y la condición de clase afectan la polarización afectiva de jóvenes de agrociudades del sudoeste bonaerense. Por lo tanto, el problema de indagación del presente artículo –esto es, indagar la polarización afectiva entre jóvenes ciudadanos de agrociudades del sudoeste bonaerense en relación con la condición de género y de clase– es sumamente pertinente en este contexto de estudio por las diversas razones expuestas. Es decir, la vacancia de investigación de estudios sobre juventudes en agrociudades, la contribución a los estudios empíricos sobre polarización afectiva y la relevancia de pesquisar el vínculo de jóvenes ciudadanos de agrociudades del sudoeste bonaerense mediante la indagación de la polarización afectiva.
Este trabajo se basa en resultados parciales de una tesis doctoral en curso sobre disposiciones políticas de jóvenes ciudadanos de agrociudades del sudoeste bonaerense. El trabajo de campo mixto (cuantitativo y cualitativo) fue realizado en 2023 en dos localidades de la Provincia de Buenos Aires (PBA) con estudiantes de los dos últimos años de nivel secundario (entre 16 y 18 años) de todos los cursos de todas las escuelas (públicas y privadas)[3]. Es decir, para la instancia cuantitativa se aplicó un censo de dicho universo con un 99% de éxito (N=1.222). El instrumento se basó en un cuestionario escrito, individual y autoadministrable con soporte digital en el aula presencial[4], elaborado ad hoc para la tesis sobre la base de una herramienta previa (Kriger 2017; 2021), con reformulaciones propias en función de la tesis doctoral en curso. En este sentido, en el presente trabajo sólo se analizan dos variables independientes (género y condición de clase) y dos variables dependientes originales de la tesis (polarización afectiva de espacios partidarios y de líderes políticos).
Para las dos variables de polarización afectiva analizadas en el presente trabajo se adaptó en función de la tesis la escala like-dislike de partidos y líderes políticos del Comparative Study of Electoral Systems (CSES)[5]. Como explica Wagner (2021), la escala like-dislike es pertinente para sistemas políticos multipartidarios ya que no es necesario considerar a priori una división dicotómica, sino que permite indagar sentimientos positivos y negativos hacia más de un espacio partidario o líder político. Por lo tanto, permite considerar sentimientos negativos hacia un espacio partidario sin necesariamente tener sentimientos positivos hacia otro, es decir, posibilita considerar a ciudadanos partidarios y no partidarios. En suma, en el afán de pesquisar la polarización afectiva entre jóvenes de agrociudades, es pertinente ya que tiene en cuenta escenarios no necesariamente dicotómicos y, así, estudia ciudadanos partidarios y no partidarios.
Ahora bien, se realizaron dos modificaciones principales. En primer lugar, la escala original de 0 a 10 fue adaptada a una escala de 1 a 5 en función de la comparabilidad con el resto de las variables del cuestionario de la tesis. En segundo lugar, se reformuló la pregunta en función de ganar simplicidad al ser un cuestionario autoadministrable; fue reformulada simplificando la redacción y explicitando el significado de cada valor numérico. Además, se agregó una categoría “otros” para ampliar las posibilidades, que por temas de extensión aquí no fue analizada.
La variablepolarización afectiva de espacios partidarios surge de la siguiente pregunta del cuestionario de la tesis: ¿Qué sentimientos te generan estos partidos políticos? Para cada uno, elegí sólo un valor y marcalo: 1. Me da mucho rechazo; 2. Me da un poco de rechazo; 3. Me da lo mismo; 4. Me gusta un poco; 5. Me gusta mucho; NC. No lo conozco. a) Juntos por el Cambio (PRO, UCR); b) Frente de Todos (FPV, PJ); c) La Libertad Avanza (Partido Libertario); d) Frente de Izquierda (PO, PTS); e) Otro (escribir cuál)[6].En el presente artículo, se abrevian los espacios partidarios en JxC (Juntos por el Cambio), FdT (Frente de Todos), LLA (La Libertad Avanza) y FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores). El propósito de los nombres de las coaliciones políticas (JxC, FdT, LLA, FIT) es simplificar la gran dispersión de partidos políticos a partir de los nombres de las principales coaliciones políticas como espacios referenciales para la ciudadanía. Como el trabajo de campo fue realizado con anterioridad al cierre de listas de las elecciones nacionales 2023, los nombres de las coaliciones correspondían con los últimos vigentes[7]. Es importante explicitar que el objetivo de esta pregunta no es estimar la intención del voto, sino indagar la polarización afectiva.
La variablepolarización afectiva de líderes políticos surge de la siguiente pregunta del cuestionario de la tesis: ¿Qué sentimientos te generan estos políticos? Para cada uno, elegí sólo un valor y marcalo: 1. Me da mucho rechazo; 2. Me da un poco de rechazo; 3. Me da lo mismo; 4. Me gusta un poco; 5. Me gusta mucho; NC. No lo conozco. a) Mauricio Macri; b) Cristina Fernández de Kirchner; c) Javier Milei; d) Nicolás Del Caño; e) Otro (escribir cuál)[8]. En el presente artículo, se abrevian en Macri (Mauricio Macri), CFK (Cristina Fernández de Kirchner), Milei (Javier Milei) y Del Caño (Nicolás Del Caño). Es importante notar que la pregunta no incorpora necesariamente candidatos, puesto que el objetivo no fue indagar intención de voto (el trabajo de campo se realizó a principios de 2023 cuando aún no estaban definidas las candidaturas, ni tampoco los nombres de las listas que participarían de las elecciones nacionales), sino indagar la polarización afectiva a partir de líderes referentes de los espacios partidarios de la pregunta anterior. En los tres primeros casos, se eligieron a sus principales referentes (Macri, CFK y Milei), y en el caso del FIT (Del Caño) se eligió al último candidato a presidente (2019) y diputado nacional electo en 2021 por PBA (distrito del trabajo de campo). En este sentido, para ambas variables –polarización afectiva de espacios partidarios y de líderes políticos– se consideraron cuatro espacios diferentes. Estos son un espacio de centro-derecha (G. Vommaro 2019b) con la figura de Macri y el espacio partidario JxC; un espacio kirchnerista peronista (Retamozo y Trujillo 2019) con la figura de CFK y el espacio FdT; un espacio de derecha radical (Morresi y Ramos 2023) con la figura de Milei y el espacio LLA; y un espacio de izquierda clasista (Retamozo y Schuttenberg 2016) con la figura de Del Caño y el FIT.
Por último, aquí se consideran dos variables sociológicas clásicas como variables independientes: género y condición de clase. La variable género se construyó a partir de la siguiente pregunta del cuestionario: ¿Cuál es tu género? Marcá una sola opción: 1) Mujer; 2) Varón; 3) Otro[9]. Para la variable condición de clase, se construyó una variable de tres categorías (clases bajas, clases medias y clases altas), considerando las modalidades de estratificación del sistema escolar (Gamallo 2015), que coinciden con indicadores de capital cultural (nivel educativo del núcleo familiar) y capital económico (ocupación del núcleo familiar), tomando la propuesta metodológica de Pierre Bourdieu (1979) en línea con trabajos previos (Kriger y Dukuen 2012)[10]. La Tabla 1 muestra que el nivel educativo es mayor a medida que se pasa de clases bajas a medias y a altas: en las escuelas de clases bajas el 79,9% de las madres posee estudios primarios o secundarios; en las escuelas de clases medias el 60,6% de las madres posee estudios secundarios o terciarios; en las escuelas de clases altas el 59% de las madres posee estudios universitarios o de posgrado. Y esta asociación entre condición de clase y nivel educativo es estadísticamente significativa, fuerte y positiva.[11]

Fuente: elaboración propia en base a encuesta ad hoc para tesis doctoral 2023 (N=1.222)
En lo que sigue, primero se presentan las distribuciones de frecuencias de las variables de polarización afectiva de espacios partidarios (Tabla 2) y de líderes políticos (Tabla 3). Para facilitar la lectura, se reagrupan las categorías del siguiente modo. Se define “rechazo político” como la suma de “me genera mucho rechazo” y “me genera un poco de rechazo”; “indiferencia política” como la frecuencia de “me da lo mismo”; “simpatía política” como la suma de “me gusta un poco” y “me gusta mucho”; y se define “desconocimiento político” como la frecuencia de “no lo conozco”.
En el segundo subapartado, se presentan los promedios de la escala like-dislike en relación con el género (Tabla 4) y la condición de clase (Tabla 5). Para ello, se replica la fórmula del spread simple (Figura 1) propuesta por Wagner (2021) para los resultados de polarización afectiva de lideres políticos (escala del 1 al 5). Así, se obtiene un spread de la escala 1 a 5 y luego, al reescalarlo, se obtiene un segundo spread de la escala 0 a 10 para facilitar la comparación con los estudios internacionales del CSES (2020), empleada por Wagner (2021).

donde p es el partido (o líder), i el encuestado y likeip la puntuación like-dislike asignada a cada partido p (o líder) por cada encuestado i
Elaboración propia en base a Wagner (2021)En el tercer subapartado, para profundizar el análisis de la incidencia de las variables sociológicas clásicas (género y condición de clase) sobre la polarización afectiva, se propone un análisis estadístico inferencial a partir de tablas bivariadas: la polarización afectiva según género (Tabla 6 y Tabla 7) y según condición de clase (Tabla 8 y Tabla 9). Para ello, se considera a las variables dependientes (polarización afectiva de líderes políticos) como variables ordinales del siguiente modo: 1) rechazo político, 2) indiferencia política, 3) simpatía política. Es decir, para poder realizar el análisis estadístico, se excluye el desconocimiento y la no respuesta. En la misma línea, se excluyen las no respuestas de las variables género y condición de clase.
En los casos que corresponda, se muestran los principales estadísticos para las tablas de contingencia, estas son Chi-cuadrado, V de Cramer, Gamma y Odds ratio. Por un lado, la significación del Chi-cuadrado evalúa en qué medida existe una asociación estadísticamente significativa entre las variables[12]. Por otro lado, el estadístico V de Cramer evalúa la fuerza de la asociación entre variables nominales. Por su parte, el estadístico Gamma evalúa no sólo la fuerza, sino también la dirección de la asociación entre variables ordinales –por ello, este estadístico se considera sólo en las tablas con condición de clase (Tabla 5 y Tabla 9)–. Además, los porcentajes totales (100%) se ubican por columnas para analizar la incidencia de las variables independientes (género, condición de clase) sobre las variables dependientes (polarización afectiva, escala like-dislike). Por último, el odds ratio (OR) es la razón de odds (la probabilidad de éxito dividido la probabilidad de fracaso) de ambas categorías de una variable independiente dummy (en nuestro caso, varón y mujer; clase alta y clase no alta; clase baja y clase no baja) y de ambas categorías de una variable dependiente dummy (en nuestro caso, simpatía y no simpatía; o rechazo y no rechazo). A modo de ejemplo, la Figura 2 muestra el cálculo odds ratio (OR) de varones con simpatía por Milei.

donde V es varón, M es mujer y S es simpatía por Milei
elaboración propiaLa Tabla 2 presenta los resultados para la polarización afectiva por espacios partidarios. Se observa que el rechazo político es el mayor resultado en todos los espacios, excepto en LLA. En JxC el rechazo político es de 33,9%, la indiferencia política del 11,2% y la simpatía política de 15,9%. En FdT el rechazo es 45,4%, la indiferencia 26,2% y la simpatía 5,5%. En FIT el rechazo es 43,5%, la indiferencia 22,8% y la simpatía del 3,4%. En cambio, en LLA el rechazo político es de 18,1%, mientras que la simpatía política es del 27,3%, y la indiferencia del 20,7%.

Ahora bien, el desconocimiento es sumamente alto en todos los espacios partidarios, desde el 16,1% de JxC al 31,1% de LLA. Es decir, si bien se observa una tendencia del denominado “fenómeno libertario” como fenómeno juvenil, ya que es el único espacio partidario con mayor simpatía que rechazo, también es importante notar el alto nivel de desconocimiento. Como se verá a continuación, este alto desconocimiento de espacios partidarios contrasta con el conocimiento de líderes políticos.
La Tabla 3 presenta los mismos resultados de polarización afectiva, pero para líderes referentes de cada uno de los espacios anteriores. Ante todo, se observa que el desconocimiento político prácticamente desaparece en todas las variables, excepto en el caso de Del Caño (22,9%). Mientras las figuras de Macri y CFK no cuentan prácticamente con desconocimiento (en torno al 2%), en el caso de la figura de Milei es de 8,6%, es decir, 22,5 puntos porcentuales (p.p., desde aquí) menos que el desconocimiento de su espacio partidario (LLA).

Al igual que en la tabla anterior, en todos los casos el rechazo político es mayor que la simpatía política, excepto para Milei. En Macri el rechazo es de 49,6% (+15,7 p.p. que el de su espacio partidario), la indiferencia del 28,1% (-4 p.p.) y la simpatía de 16,8% (+0,9 p.p.). En CFK el rechazo es 71,9% (+26,6 p.p.), la indiferencia 13,7% (-12,5 p.p.) y la simpatía 10,1% (+4,6 p.p.). En Del Caño el rechazo es 47,0% (+3,5 p.p.), la indiferencia 23,2% (+0,4 p.p.) y la simpatía del 4,2% (+0,8 p.p.). En cambio, en Milei el rechazo es de 23,0% (+4,4 p.p.) y la indiferencia del 18,4% (-2,3 p.p.), mientras que la simpatía es del 47,6% (+20,4 p.p.).
En suma, en comparación con los resultados de espacios partidarios, en la polarización afectiva de líderes políticos aumenta el rechazo y la simpatía en detrimento de la indiferencia y el desconocimiento. Sin valor estadístico, pero con valor ilustrativo, al analizar los mayores porcentajes de cada categoría es posible asociar una categoría con cada líder político. En este contexto de estudio, Milei es el líder de la simpatía política, CFK del rechazo político, Macri de la indiferencia política y Del Caño del desconocimiento político.
En el subapartado anterior se analizaron los resultados de cada una de las variables de polarización afectiva, pero aún resta analizar la medida de polarización afectiva, y para ello se emplea la variable de líderes políticos. En esta línea, si la fórmula del spread simple de la escala like-dislike (Figura 1) propuesta por Wagner (2021) se replica en el conjunto de nuestra muestra considerando nuestra escala del 1 al 5, se obtiene un promedio de spread de 1,06 (Tabla 4). No obstante, para facilitar la comparación con los estudios internacionales se reescaló nuestro spread (de 1 a 5) al spread del CSES (de 0 a 10). Para nuestro estudio, el promedio del spread del 0 a 10 es de 2,64 (Tabla 4), que se ubica en un nivel medio de polarización afectiva si se compara con los resultados (que se ubican entre 1 y 4) del análisis de 51 países realizado por Wagner (2021).
En este contexto de estudio, este nivel medio de polarización se explica por la simpatía hacia Milei en contraposición con el rechazo hacia el resto (mayor en CFK), en donde se conjuga el fenómeno juvenil libertario (Vázquez 2023) junto con la distancia de jóvenes ciudadanos con los políticos (Kriger y Robba 2023). Asimismo, aquí también es posible establecer ciertas correlaciones al analizar los promedios de spread de polarización afectiva según género (Tabla 4) y según condición de clase (Tabla 5).


Por un lado, la Tabla 4 muestra que el spread de polarización afectiva se ve modificado por el género; es una asociación significativa (es posible rechazar la hipótesis nula porque la significación del coeficiente Chi-cuadrado es igual a cero) y fuerte (V de Cramer=0,317). Es decir, el spread de polarización reescalado (2,64) es mayor entre varones (2,94) que entre mujeres (2,24). Por otro lado, en la Tabla 5 se aprecia que el spread de polarización también es alterado por la condición de clase, pero en menor medida; es una asociación significativa (Chi-cuadrarlo=0) y positiva (Gamma=0,137). Es decir, el spread de polarización reescalado (2,64) es mayor entre jóvenes de clases altas (2,96) que de clases medias (2,66) y bajas (2,37). En suma, este contexto de estudio enseña un nivel medio de polarización afectiva, que se ve modificado por dos variables sociológicas clásicas; es mayor entre varones que entre mujeres y es mayor entre clases altas que entre clases medias y bajas.
Ahora bien, para profundizar el análisis de la incidencia de las variables género y condición de clase sobre la polarización afectiva, se propone realizar un análisis estadístico inferencial de tablas bivariadas, agrupando cada una de las variables de polarización afectiva de lideres políticos (Macri, CFK, Milei y Del Caño) a partir de tres categorías ordinales: 1) rechazo político, 2) indiferencia política y 3) simpatía política. Así, se muestra la polarización afectiva en relación con el género (Tabla 6) y con la condición de clase (Tabla 8). A su vez, las Tabla 7 y Tabla 9 muestran los principales estadísticos para cada cruce de variables (con género y condición de clase, respectivamente).


Como muestra la Tabla 7, todas las asociaciones entre polarización afectiva (de CFK, Milei y Del Caño) son estadísticamente significativas en relación con el género, excepto en el caso de Macri (la significación del Chi-cuadrado es 0,453 y no es posible rechazar la hipótesis nula). Así, en la Tabla 6 se observa que la modificación por género de la distribución de la polarización afectiva de Macri no es estadísticamente significativa (esto es, se mantiene el rechazo en torno al 53%, la indiferencia en 30% y la simpatía en 18%).
Entre las asociaciones estadísticamente significativas, destaca principalmente la polarización afectiva de Milei, con una V de Cramer de 0,371 (Tabla 7). Como se aprecia en la Tabla 6, la simpatía política de Milei (53%) es mayor entre los varones (72%) y menor entre las mujeres (36%). En espejo, el rechazo de Milei (26%) es mayor entre las mujeres (39%) y menor entre los varones (13%), y lo mismo sucede con la indiferencia política. Por otro lado, las asociaciones de la polarización afectiva de CFK y Del Caño también son estadísticamente significativas con el género, aunque en menor medida (V de Cramer de 0,117 y 0,195, respectivamente), y de modo inverso. En el caso de la polarización afectiva de CFK, el rechazo político (75%) es mayor entre los varones (80%) y menor entre las mujeres (70%) y la simpatía política (11%) es mayor entre las mujeres (13%) y menor entre los varones (8%). De modo similar, el rechazo político de Del Caño (63%) es mayor entre los varones (71%) y menor entre las mujeres (53%) y la indiferencia (31%) es mayor entre las mujeres (41%) y menor entre los varones (23%).
Esta distinción de la mayor importancia del género en la polarización afectiva de Milei puede ser clarificada a partir de las oportunidades relativas (odds ratio), que expresa la probabilidad de ocurrencia: mientras un varón tiene 4,6 veces más probabilidades que una mujer de tener simpatía política por Milei, una mujer tiene 4,2 veces más probabilidades que un varón de tener rechazo político por Milei. Desde ya, estas oportunidades relativas son menores en el caso de la polarización afectiva de CFK y Del Caño (la V de Cramer es mayor en el caso de Milei). En definitiva, es posible afirmar que el fenómeno juvenil de simpatía política de Milei es fuertemente varonil, mientras que las mujeres tienen mayores niveles de rechazo; sucediendo lo inverso, aunque no de manera tan marcada, con la polarización afectiva de CFK y Del Caño (más positiva entre las mujeres y más negativa entre los varones); y sin relevancia en el caso de la polarización afectiva de Macri.
Ahora bien, ¿qué sucede con el mismo ejercicio para la condición de clase? Como se observa en la Tabla 9, todas las asociaciones de polarización afectiva (de Macri, CFK y Del Caño) son estadísticamente significativas con la condición de clase, excepto en el caso de Milei (Chi-cuadrado=0,886, y no es posible rechazar la hipótesis nula). Así, en línea con trabajos previos (Bracco y Porta 2022), la Tabla 8 muestra que la polarización afectiva de Milei no se ve significativamente afectada por la condición de clase; para todas las clases el rechazo se mantiene en torno al 26%, la indiferencia en 21% y la simpatía en 53%.


Entre las asociaciones con condición de clase estadísticamente significativas, se observa claramente una dinámica inversa entre la polarización afectiva de Macri y la de CFK (y Del Caño en menor medida). La Tabla 9 muestra que el estadístico Gamma de la polarización afectiva de Macri es positivo (0,332) y los estadísticos Gamma de la polarización afectiva de CFK y de Del Caño son negativos (-0,468 y -0,287, respectivamente).
El primer caso implica que la variable dependiente aumenta a medida que aumenta la variable independiente (Tabla 8), es decir, la simpatía política de Macri (18%) es mayor a medida que se pasa de clases bajas (10%) a medias (17%) y altas (34%), A la inversa, el rechazo político de Macri (53%) es mayor a medida que se pasa de clases altas (31%) a medias (54%) y bajas (63%). El segundo caso implica que la variable dependiente aumenta a medida que disminuye la variable independiente. Para la polarización afectiva de CFK, la simpatía (11%) es mayor al pasar de clases altas (2%) a medias (9%) y bajas (18%), y a la inversa el rechazo de CFK (75%) es mayor en clases altas (93%) que en medias (77%) y bajas (62%). Por último, el rechazo de Del Caño (63%) es menor en clases bajas (56%) que en altas (82%); y la indiferencia (31%) es mayor en clases bajas (38%) que en altas (16%).
Esta distinción de la importancia de la condición de clase en la polarización afectiva en espejo de Macri y CFK puede ser nuevamente esclarecida con los odds ratio. Por un lado, un joven con condición de clase alta tiene 5,1 veces más de probabilidades de tener rechazo político de CFK que un joven que no es de clase alta, mientras que tiene 3,1 más de probabilidades de tener simpatía política de Macri. En cambio, un joven con condición de clase baja tiene 2,9 veces más de probabilidades de tener simpatía por CFK que un joven que no es de clase baja, y 1,8 más de probabilidades de tener rechazo de Macri. Vale remarcar que esta comparación relativa no implica necesariamente que se transforman las distribuciones absolutas, sino que tienen mayores probabilidades relativas. En este sentido, el rechazo político de CFK no se ve modificado totalmente por la condición de clase, sino alterado: en términos absolutos, jóvenes de clases bajas tienen mayor rechazo que simpatía, pero en una proporción relativamente menor que al resto de la muestra. Esto se debe al alto porcentaje de rechazo de CFK en este contexto de estudio (mayor al 70%). En cambio, en un caso de rechazo elevado, pero no tan alto como el de Macri, la condición de clase altera de modo más marcado las distribuciones absolutas: en las clases altas el rechazo, la indiferencia y la simpatía se divide prácticamente en tres partes iguales, modificando la distribución original de una mayoría de rechazo (en torno al 50%).
En resumen, mientras la polarización afectiva de Milei (tanto la simpatía como el rechazo) es transversal a la condición de clase, no sucede lo mismo con la polarización afectiva de Macri (tiene mayor rechazo entre jóvenes de clases bajas y mayor simpatía entre jóvenes de clases altas) y la polarización afectiva de CFK (tiene mayor rechazo entre clases altas y mayor simpatía entre clases bajas). La dinámica de Del Caño es similar a este último caso, pero con menor intensidad.
El presente trabajo se propuso analizar la polarización afectiva entre jóvenes de agrociudades del sudoeste bonaerense en relación con la incidencia del género y la condición de clase. En un contexto en donde se conjuga los activismos juveniles –libertarios (Vázquez 2023), macristas (Grandinetti 2021), kirchneristas (Pérez y Natalucci 2012)– junto con la positivización de la política y la negativización de los políticos entre jóvenes ciudadanos (Kriger y Robba 2023), la intersección entre polarización afectiva, género y condición de clase abre una perspectiva para contribuir a la investigación tanto del vínculo de jóvenes ciudadanos con la política como de la polarización afectiva en la Argentina contemporánea.
Ante todo, este estudio muestra el elevado nivel de desconocimiento de espacios partidarios en contraste con el fuerte conocimiento de líderes políticos, que puede interpretarse como efecto de la “representación de proximidad” en las democracias contemporáneas (Rosanvallon 2008; Annunziata, Ariza y March 2018; Le Bart y Lefebvre 2005), que aumenta en “la sociedad hipermediatizada que producen las nuevas tecnologías de información y comunicación y, en particular, las redes sociales” (Annunziata, Ariza y March 2018, 73). Sin embargo, tanto en la polarización afectiva de espacios partidarios como de líderes políticos, LLA-Milei es el único caso en donde la simpatía política es mayor que el rechazo político. En este sentido, se destaca el rechazo de FdT-CFK, la indiferencia de JxC-Macri y el desconocimiento de FIT-Del Caño (aunque estos últimos dos espacios-líderes también con un rechazo elevado). Por lo tanto, si bien en este contexto de estudio el rechazo político es la categoría predominante, el fenómeno libertario apunta a una tendencia específica como fenómeno juvenil.
En este marco, los resultados indican un nivel medio de polarización afectiva en la comparación internacional de la escala like-dislike (Wagner 2021), que se explica por el contraste entre la simpatía por Milei y el rechazo hacia el resto de los líderes políticos, y puede vincularse con la negativización de los políticos como brecha generacional (Kriger y Robba 2023). Ahora bien, este nivel medio de polarización afectiva ofrece matices significativos cuando es interrogada a partir del género y la condición de clase, como factores que contribuyen a comprender la complejidad del fenómeno. En este sentido, los varones y las clases altas tienen una puntuación mayor en la escala like-dislike. ¿Cómo se explican estas tendencias? El análisis de la incidencia del género y la condición de clase sobre la polarización afectiva de líderes políticos presenta tres dinámicas diferenciales.
Por un lado, en un contexto de mayor simpatía política, la polarización afectiva de Milei se ve afectada por el género (simpatía de varones y rechazo de mujeres) y es un fenómeno transversal a la condición de clase. En línea con la literatura (Stacchiola y Seca 2023; Bracco y Porta 2022), los jóvenes libertarios son mayormente varones sin distinción de clase. A modo de hipótesis, la relevancia del género en el rechazo y la simpatía de Milei se relaciona con una bifurcación entre los activismos juveniles feministas (Bianciotti 2021; Elizalde 2018; Faur 2019) y la reacción contra la “ideología de género” en los activismos juveniles de las nuevas derechas (Kessler y Vommaro 2022; Vázquez 2023). Por otro lado, en un marco de rechazo e indiferencia, la polarización afectiva de Macri no se ve afectada por el género, sino por la condición de clase (mayor simpatía entre clases altas). En cambio, en un contexto de elevado rechazo, la polarización afectiva de CFK (y Del Caño) se ve afectada por el género (menor rechazo y mayor simpatía en mujeres, en espejo con Milei) y por la condición de clase (menor rechazo en clases bajas, en espejo con Macri). Como elemento interpretativo, esta dinámica se relaciona con la mediáticamente denominada “grieta” (Cecchini 2022) entre kirchnerismo y macrismo, en donde el conflicto de 2008 (Balsa y Liaudat 2019) –con el protagonismo de la movilización ciudadana en las localidades pampeanas (Hora 2010; Giarracca y Teubal 2010)– es considerado como punto nodal de la polarización entre kirchnerismo y anti-kirchnerismo (G. Vommaro 2019a) y de la génesis de una juventud de centro-derecha (Grandinetti 2015; Kriger y Dukuen 2014).
En resumen, si jóvenes varones tienen una mayor puntuación de polarización afectiva en la escala like-dislike es debido al fenómeno libertario: los varones, en comparación con las mujeres, tienen mayor simpatía política por Milei y mayor rechazo político por CFK. De un modo similar, si jóvenes de clases altas tienen una mayor polarización afectiva se debe a la polaridad entre kirchnerismo y macrismo: jóvenes de clases altas, en comparación con el resto de la muestra, tienen mayor rechazo por CFK y mayor simpatía por Macri. Ahora bien, si el punto común entre varones y clases altas es el rechazo al kirchnerismo, pero las simpatías se bifurcan entre macrismo y libertarismo, cabría preguntarse por las interrelaciones entre polarización y disposiciones políticas juveniles. Esto es, no sólo la pregunta por la contribución de la polarización en la conformación de disposiciones políticas (Kriger y Robba 2023), sino inversamente si varones y clases altas tienen mayores puntuaciones de polarización porque, justamente, tienen mayores disposiciones hacia la política (Bourdieu 1979; Dukuen 2013) en tanto distribución desigual de capitales legítimos en el campo político. En este sentido, como una ampliación para futuros trabajos, se propone aquí la noción de disposiciones ciudadanas para indagar las fronteras de lo político (Arnaud y Guionnet 2005) en el vínculo de jóvenes con la ciudadanía en su doble problematización agencial y comunitaria (Duchesne 2022; Andrenacci 2019) y en relación con la socialización (Mathieu 2010).
A modo de cierre, este artículo plantea el interrogante sobre si la dinámica de polarización afectiva de jóvenes ciudadanos atravesada por la condición de clase se ve desplazada, o al menos alterada, por una más condicionada por el género, como reacción a la agenda cultural (Kessler y Vommaro 2022; Vázquez 2023). En el avenir, sería interesante realizar tanto una ampliación cuantitativa de la indagación comenzando por las interrelaciones entre polarización afectiva y polarización ideológica (Wagner 2021; Scherman et al. 2022) como una profundización cualitativa a partir de los sentidos que las regularidades estadísticas aquí presentadas adquieren en las prácticas, creencias, reflexiones y afectividades de las propias juventudes.
redalyc-journal-id: 729


donde p es el partido (o líder), i el encuestado y likeip la puntuación like-dislike asignada a cada partido p (o líder) por cada encuestado i
Elaboración propia en base a Wagner (2021)
donde V es varón, M es mujer y S es simpatía por Milei
elaboración propia






