Resumen:
Introducción: La competitividad de los emprendedores turísticos ha sido poco explorada en el acervo historiográfico, a pesar de su importancia para el desarrollo del sector. Evaluar adecuadamente esta competitividad es crucial para formular estrategias efectivas que impulsen el crecimiento sostenible del turismo.
Objetivo: Desarrollar un modelo, una metodología y una herramienta integral para evaluar la competitividad del ecosistema emprendedor del turismo mediante indicadores específicos.
Método: Se implementó una metodología detallada que describe el modelo, sus indicadores, y propone una herramienta para la recopilación de datos. Esta metodología se enfoca en tres áreas cruciales, estas son: información demográfica, percepciones empresariales del ecosistema, e indicadores clave de negocios y emprendedores. La herramienta aplica encuestas estructuradas y técnicas de análisis cualitativo y cuantitativo para obtener una visión completa del ecosistema.
Resultados: Los resultados esperados permiten una evaluación exhaustiva de cómo los emprendedores perciben y responden a su entorno operativo. Se identifican fortalezas y oportunidades de mejora dentro del ecosistema emprendedor, proporcionando datos valiosos para la toma de decisiones estratégicas. Esto facilita la formulación de políticas públicas y estrategias empresariales que promuevan la competitividad y sostenibilidad del turismo.
Conclusiones: Este artículo proporciona una guía metodológica para identificar, medir y analizar los factores determinantes de la competitividad en los emprendimientos turísticos. La implementación del modelo y la herramienta propuesta permite un diagnóstico preciso del ecosistema emprendedor, promoviendo así el desarrollo sostenible del sector turístico.
Palabras clave: Competitividad turística, Ecosistema empresarial, Emprendimiento turístico, Modelo metodológico, Evaluación de desempeño.
Abstract:
Introduction: The competitiveness of tourism entrepreneurs has scarcely explored in the historiographical literature, despite its importance for the development of the sector. Properly evaluating this competitiveness is crucial for formulating effective strategies that drive sustainable tourism growth.
Objective: To develop a model, methodology, y comprehensive tool to evaluate the competitiveness of the tourism entrepreneurial ecosystem using specific indicators.
Method: A detailed methodology was implemented that describes the model, its indicators, y proposes a tool for data collection. This methodology focuses on three crucial areas, which are: demographic information, business perceptions of the ecosystem, y key business y entrepreneurial indicators. The tool applies structured surveys y qualitative y quantitative analysis techniques to obtain a comprehensive view of the ecosystem.
Results: The expected results allow for an exhaustive evaluation of how entrepreneurs perceive y respond to their operating environment. Strengths and opportunities for improvement within the entrepreneurial ecosystem are identified, providing valuable data for strategic decision-making. This facilitates the formulation of public policies y business strategies that promote the competitiveness y sustainability of tourism.
Conclusions: This article provides a methodological guide to identify, measure, y analyze the key factors of competitiveness in tourism ventures. The implementation of the proposed model y tool allows for an accurate diagnosis of the entrepreneurial ecosystem, thus promoting the sustainable development of the tourism sector.
Keywords: Tourism competitiveness, Entrepreneurial ecosystem, Tourism entrepreneurship, Methodological model, Performance evaluation.
Medición de competitividad en ecosistemas emprendedores del turismo: modelo, metodología y herramienta de evaluación
Measuring competitiveness in tourism entrepreneurial ecosystems: model, methodology, y evaluation tool
Recepción: 05 Agosto 2024
Aprobación: 18 Noviembre 2024
El emprendimiento turístico se inicia con la identificación y aprovechamiento de oportunidades basadas en el mercado (Spigel 2017). Según Dredge (2017), el emprendimiento social turístico utiliza el turismo para abordar problemas sociales, ambientales y económicos mediante la movilización de ideas, recursos y capacidades para lograr una transformación social sostenible. Los emprendimientos en turismo y hostelería son fundamentales para el desarrollo de los destinos, ofreciendo una variedad de productos y servicios que impulsan la economía local, generan empleo, mejoran los medios de vida y aumentan la productividad económica (Lin et al. 2023). En conjunto, el emprendimiento turístico no solo explota oportunidades de mercado, sino que también genera beneficios sociales y ambientales, promoviendo un desarrollo económico inclusivo y sostenible en los destinos turísticos.
En la última década, se ha incrementado el interés por evaluar la competitividad de los destinos turísticos y por identificar los factores que contribuyen a mejorar su posición competitiva (González-Rodríguez, Díaz-Fernández, y Pulido-Pavón 2023). La competitividad es un factor esencial para el éxito y sostenibilidad de los destinos turísticos y, por extensión, del emprendimiento turístico. Medir la competitividad permite a los gestores y emprendedores identificar áreas de mejora y oportunidades para optimizar el uso de recursos, mejorar la eficiencia y aumentar la satisfacción del visitante.
En primer lugar, la competitividad en el sector turístico es clave para el desarrollo económico y el bienestar de las comunidades locales. Según Tang y Tan (2015), la expansión del turismo puede generar efectos económicos positivos directos e indirectos, tales como la creación de empleo, el aumento de ingresos y la mejora de infraestructuras. Esto es especialmente relevante para países con economías menos desarrolladas, que ven en el turismo una vía para crecimiento económico y obtención de divisas (Yrades y Dimanche 2017).
La medición de la competitividad permite a los destinos turísticos entender sus fortalezas y debilidades. Modelos como el de Ritchie y Crouch (2003) destacan la importancia de la ventaja comparativa (recursos naturales y culturales) y la ventaja competitiva (eficiencia en la gestión de recursos). Evaluar estos aspectos ayuda a los destinos a mejorar sus posiciones competitivas y a desarrollar estrategias que les permitan sobresalir en un mercado global dinámico y competitivo (Pike y Page 2014).
Además, medir la competitividad es esencial para formular políticas y estrategias de desarrollo turístico efectivas. La evaluación comparativa de destinos mediante indicadores compuestos, como los propuestos por Dwyer y Kim (2003) y Gooroochurn y Sugiyarto (2005), proporciona información valiosa para los responsables de la toma de decisiones. Estos indicadores ayudan a identificar los factores que impulsan la competitividad, como la calidad del servicio, la infraestructura y la gestión estratégica, permitiendo a los destinos enfocar sus esfuerzos en áreas clave para mejorar su atractivo y sostenibilidad (Abreu-Novais, Ruhanen, y Arcodia 2015).
Finalmente, en el contexto de crisis y recuperación turística, medir la competitividad se vuelve aún más crucial. Las crisis, ya sean económicas, políticas, sociales, ambientales o sanitarias, pueden afectar severamente la industria turística, y la capacidad de un destino para recuperarse depende en gran medida de su nivel de competitividad. Evaluar la competitividad permite a los destinos identificar las áreas que necesitan refuerzo y desarrollar políticas de recuperación que optimicen los recursos disponibles, asegurando una recuperación más rápida y sostenible (Gabor et al. 2023). En resumen, la medición de la competitividad en el emprendimiento turístico es fundamental para el desarrollo económico, la formulación de políticas efectivas, y la capacidad de recuperación ante crisis. Al entender y mejorar la competitividad, los destinos turísticos pueden asegurar su sostenibilidad y éxito a largo plazo, beneficiando tanto a los emprendedores como a las comunidades locales.
Para lograrlo, se ha integrado un modelo conceptual robusto junto con una metodología y herramienta de evaluación diseñadas específicamente para este propósito. La investigación se llevó a cabo en la provincia de Manabí, Ecuador, durante el período de enero a julio de 2021. La pregunta clave que guiará este estudio es: ¿Cuáles son los indicadores más relevantes y efectivos para medir la competitividad en el ecosistema del emprendimiento turístico y cómo pueden estos indicadores ser utilizados para mejorar las estrategias de negocio y políticas públicas en el sector?
La investigación pretende desarrollar un modelo, una metodología y una herramienta integral para evaluar la competitividad del ecosistema emprendedor turístico con indicadores específicos. Este enfoque no solo se centra en la evaluación de la competitividad dentro de estos ecosistemas, sino que también proporciona datos demográficos para entender el perfil general de los emprendedores. Además, permite identificar indicadores clave de negocios y emprendedores, lo cual facilita un análisis detallado de los desafíos y oportunidades de crecimiento en el sector turístico. Para lograrlo, se ha integrado un modelo conceptual articulado con distintas líneas conceptuales, junto con una metodología y herramienta de evaluación diseñadas específicamente para este propósito. La pregunta clave que guiará este estudio es: ¿Cuáles son los indicadores más relevantes y efectivos para medir la competitividad en el ecosistema del emprendimiento turístico y cómo pueden estos indicadores ser utilizados para mejorar las estrategias de negocio y políticas públicas en el sector?
A nivel mundial, las organizaciones enfrentan desafíos en entornos competitivos, debido a los rápidos avances económicos, sociales y tecnológicos. Los emprendedores en turismo deben adquirir conocimientos y habilidades para reconocer y explotar oportunidades, lo que asegura el éxito en sus carreras. Algunas investigaciones han demostrado que el turismo puede ser un motor económico significativo para los países, contribuyendo positivamente en la economía y el bienestar de las comunidades (Tang y Tan 2015). Por ello, la gestión eficiente de la competitividad en destinos turísticos es crucial, especialmente para economías en desarrollo que buscan en el turismo una fuente de crecimiento e ingresos (Yrades y Dimanche 2017).
La competitividad de los destinos turísticos es fundamental para el desarrollo de economías nacionales y comunidades locales (González-Rodríguez, Díaz-Fernández, y Pulido-Pavón 2023). La gestión efectiva de destinos turísticos es vital para las Organizaciones de Marketing de Destinos (DMO) y otros agentes del sector (Pike y Page 2014). Estrategias competitivas adecuadas son necesarias para enfrentar el entorno dinámico del turismo global (Du Plessis, Saayman, y Van Der Merwe 2017). No obstante, mantener una ventaja competitiva sostenible es un desafío, y los destinos deben entender qué significa ser competitivos, basándose en modelos teóricos y factores determinantes de la competitividad.
El modelo TDC de Ritchie y Crouch (2003) define la competitividad como una combinación de ventajas comparativas y competitivas de un destino. Las ventajas comparativas incluyen la dotación de recursos naturales y culturales, infraestructura y capacidades de gestión. Por otro lado, la ventaja competitiva se centra en la eficiencia y eficacia en la gestión de estos recursos. En la última década, ha habido un interés creciente en evaluar la competitividad de destinos turísticos, utilizando indicadores compuestos para clasificar y comparar países en términos de competitividad (Dwyer y Kim, 2003; Gooroochurn y Sugiyarto, 2005).
La definición de competitividad turística implica la optimización de recursos del destino, garantizando un desarrollo compatible con el bienestar local y la preservación de recursos (Salinas, Guaita, y Martín 2022). Varios factores influyen en la competitividad, incluyendo recursos naturales, infraestructura, calidad del servicio, y gestión estratégica (Ritchie y Crouch 2003). La medición de la competitividad, especialmente en contextos de crisis y recuperación turística, requiere el manejo de múltiples variables cualitativas y cuantitativas (Sigala 2020). El Índice de Competitividad de Viajes y Turismo (TTCI) es una herramienta útil, aunque no revela qué factores son más influyentes en la competitividad, algo que se busca mejorar en investigaciones futuras (Abreu-Novais, Ruhanen, y Arcodia 2015).
En la última década, el concepto de Ecosistemas Emprendedores (EE) ha ganado significativa atención académica y política (Wurth, Stam, y Spigel 2021). Un EE se define como un conjunto interdependiente de actores y factores que facilitan el emprendimiento dentro de un territorio específico (Stam 2015). Establecer un EE dinámico puede impulsar la prosperidad regional mediante la creación de empleos, innovación y crecimiento económico (Garcia 2022).
El desarrollo de un EE implica la acumulación progresiva de recursos empresariales a nivel regional (Brown y Mason, 2017; Spigel y Stam, 2018). Estos recursos abarcan desde capital humano hasta políticas de emprendimiento y redes de apoyo institucional (Brown et al., 2017; Chaudhary et al., 2024). La interacción entre recursos endógenos y exógenos es crucial para la evolución y diversificación del ecosistema (Brown y Mason, 2017; Leon y Aki, 2024).
Audretsch y Belitski (2016) conceptualizan el ecosistema empresarial como una red donde actores institucionales y organizacionales colaboran para identificar y explotar oportunidades de negocio. Isenberg (2010) distingue seis dominios fundamentales del EE: apoyo institucional, cultura, liderazgo, financiamiento adecuado, capital humano y mercado. La interacción compleja entre estos elementos genera un entorno propicio para el emprendimiento productivo (Stam 2015).
Definiciones adicionales de EE destacan la interacción de elementos a través de redes que producen valores culturales compartidos que apoyan la actividad empresarial, como el desarrollo y crecimiento de empresas emergentes innovadoras (Spigel 2017), la creación de empresas (Isenberg 2011) y la actividad empresarial (Regele y Neck 2012). Estas interacciones también fomentan el emprendimiento productivo (Stam 2015) y la creación de nuevos emprendimientos sostenibles (Chaudhary et al. 2024), así como distritos industriales y clústeres de innovación (Roundy 2016).
Los EE tienen un componente geográfico esencial y suelen situarse en regiones, ciudades o áreas específicas, a menudo alrededor de organizaciones ancla como universidades o laboratorios de investigación (Jolley y Pittaway 2019). La importancia de la localización para la competitividad empresarial ha sido reconocida desde hace tiempo (Audretsch y Belitski, 2016; Gueguen et al., 2021), destacando que un EE opera dentro de un contexto geográfico específico (Lux, Macau, y Brown 2020).
El emprendimiento ocurre dentro de un contexto social, cultural, político y económico específico que puede fomentar o desalentar la actividad empresarial (Ben Hassen 2020). Por ejemplo, Spigel (2017) subraya la importancia de comprender los diversos atributos del ecosistema y las conexiones entre ellos, mostrando cómo los EE de Waterloo y Calgary se desarrollaron con características distintas debido a sus contextos locales.
Investigaciones previas han establecido marcos sobre cómo los empresarios y sus empresas pueden ser afectados por factores socioculturales, económicos y políticos (Wurth, Stam, and Spigel 2021; Roundy, Bradshaw, and Brockman 2018; Regele and Neck 2012). Estos estudios reconocen la relación coevolutiva entre emprendedores, instituciones y otros actores del ecosistema, que respalda las economías locales y la creación de empresas (Leon y Aki 2024).
La construcción de un EE es un tema ampliamente examinado, centrado en identificar los componentes y actores del modelo de negocio que contribuyen a un ecosistema sostenible (Isenberg 2011; Cohen 2006). A pesar del avance en la investigación, aún es limitado el conocimiento sobre cómo evaluar un EE (Lux et al., 2020; Roundy et al., 2018; Spigel y Stam, 2018).
Medir la creación y captura de valor en los EE requiere nuevos supuestos debido a la presencia e intercambio de activos tangibles e intangibles (Cavallo, Ghezzi, y Sanasi 2021). Un EE debe estar compuesto por pilares y actores que apoyen los objetivos propuestos para esa región (Morant-Martínez et al. 2019). Modelos recientes buscan medir integralmente los EE en diversos países (Audretsch y Belitski, 2016; Ben Hassen, 2020; Kantis y Angelelli, 2020; World Bank Group, 2018).
El emprendimiento turístico comienza con el reconocimiento y la búsqueda de oportunidades basadas en el mercado (Spigel 2017). Este tipo de emprendimiento ha impactado diversas industrias y niveles de la sociedad, fomentando la innovación, la competitividad, y la productividad, además de crear oportunidades de empleo y contribuir al bienestar económico y social del destino.
Según Dredge (2017), el emprendimiento social turístico es un proceso que utiliza el turismo para generar soluciones innovadoras a problemas sociales, ambientales y económicos en los destinos. Esto se logra mediante la movilización de ideas, capacidades, recursos y acuerdos sociales, necesarios para una transformación social sostenible.
Los emprendimientos en el sector de turismo y hostelería desempeñan un papel crucial en el desarrollo del destino, ofreciendo una variedad de productos y servicios turísticos. Estos incluyen alojamiento, operadores turísticos, alimentos y bebidas, hospitalidad, viajes y transporte, atracciones y experiencias. Estos emprendimientos impulsan la economía local, crean empleos, aumentan el número de proveedores locales, mejoran los medios de vida, desarrollan habilidades locales y aumentan la productividad económica (Lin et al. 2023).
En resumen, el emprendimiento turístico no solo se centra en la explotación de oportunidades de mercado, sino también en la generación de beneficios sociales y ambientales, promoviendo un desarrollo económico inclusivo y sostenible en los destinos turísticos.
Por otra parte, la literatura revela que las empresas de turismo tradicional deben redefinir su modelo de negocio y la forma en que crean valor para el cliente. Según Teece (2010), un modelo de negocio refleja la arquitectura de los mecanismos de creación, entrega y captura de valor. Las empresas deben diseñar sus modelos considerando la creación de valor, la lógica de ganancias, la red de valor, los recursos y capacidades, y las decisiones estratégicas (Gretzel et al. 2015).
El análisis empírico del espíritu empresarial presenta desafíos (Audretsch et al., 2021), ya que no existe una fórmula única para crear una economía empresarial (Isenberg 2010). La actividad empresarial se describe como un fenómeno multinivel que incluye dimensiones espaciales, sociales y temporales (Kuckertz, Berger, y Prochotta 2020). Aunque el término "ecosistema emprendedor" ha ganado popularidad (Jolley y Pittaway 2019), la investigación ha sido predominantemente estática, dejando mucho por aprender sobre la evolución de los ecosistemas empresariales (Audretsch et al., 2021; Stam, 2015).
La introducción de nuevos modelos de negocio permite a las empresas desarrollar nuevos mercados (Gretzel et al. 2015; Massa, Tucci, y Afuah 2017). Operar en un entorno impulsado por big data afecta significativamente los nueve elementos del modelo de negocio (Osterwalder y Pigneur 2010). En términos amplios, un ecosistema emprendedor es una comunidad de negocios respaldada por leyes y prácticas que reúne a organizaciones e individuos para crear empresas dinámicas (Tuta y Ordoñez 2016).
El Business Model Canvas de Osterwalder y Pigneur (2010) relaciona los elementos básicos para diseñar un modelo de negocio efectivo, identificando actividades, recursos y capacidades clave (David-West, Iheanachor, y Umukoro 2020). El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) evalúa el espíritu empresarial en diferentes entornos económicos, investigando la variación en la actividad empresarial y su impacto en el crecimiento económico (Hechavarria y Reynolds 2009).
Los modelos de negocios sostenibles fomentan la innovación y la sustentabilidad, integrando estos conceptos en los procesos comerciales para obtener una ventaja competitiva (Bocken et al. 2014). La innovación del modelo de negocio plantea preguntas sobre la novedad en la propuesta de valor del cliente y las reconfiguraciones estructurales de las empresas (Spieth, Schneckenberg, y Ricart 2014). El crecimiento económico puede provenir de mejoras internas en la estructura económica o la participación exitosa en la economía global (Reynolds et al. 2002).
La literatura también destaca la necesidad de un marco institucional que fomente el espíritu empresarial productivo, con una legislación innovadora y cooperación gubernamental a nivel nacional, regional y local. La política gubernamental puede ser crucial para transformar los mercados donde las fuerzas del mercado son insuficientes (Cohen, 2006). En este contexto, es más probable que las personas creativas se involucren en la creación de nueva riqueza a través del espíritu empresarial productivo (Sobel 2008).
Extrapolando estos modelos al sector turístico, es necesario observar factores productivos adicionales para analizar la relación entre la actividad turística y el crecimiento económico. La investigación tradicional ha sido criticada por centrarse en la demanda (Pablo-Romero, Gómez-Calero, y Sánchez-Rivas 2016), y es fundamental incluir una perspectiva más amplia que considere otros factores productivos.
El concepto de la innovación del modelo de negocio sostenible (SBMI), propuesto por Garcia (2022), surge como un marco analítico crucial para abordar los diversos componentes y procesos que sostienen la innovación y la sostenibilidad en los modelos de negocio (BM) y los cambios en el emprendimiento turístico. Según este autor, la SBMI para el ecosistema emprendedor del turismo en la provincia de Manabí se define como una herramienta que permite a múltiples actores del territorio alinear los objetivos de desarrollo del sector turístico con todas las partes interesadas. Estas partes incluyen organizaciones, clientes, inversores, accionistas, empleados, proveedores, socios, el medio ambiente y la sociedad en general.
El proceso implica un rediseño y una transformación sistémica que integra aspectos económicos, sociales y ambientales en las propuestas de valor ofrecidas al mercado objetivo. Además, se centra en la creación de valor que incluya a todos los stakeholders, considerando la innovación en los ámbitos económico, social y ambiental. También se enfoca en los mecanismos de captura de valor mediante la oferta de productos y servicios turísticos que cumplan con los principios de sostenibilidad y satisfagan de manera integral las necesidades de los clientes (Garcia 2022).
Esta definición sugiere que el destino turístico es un sistema compuesto por actores (personas), componentes (recursos) e interacciones (procesos). El modelo de Garcia (2022) permite incorporar la innovación y la sostenibilidad en los modelos de negocio relacionados con el emprendimiento turístico, caracterizándose por un conjunto de seis componentes básicos que evolucionan con el tiempo, y especifican los componentes y modos de interacción del sistema turístico.
Para alcanzar los objetivos propuestos, esta investigación adopta el modelo de Garcia (2022), siguiendo las directrices establecidas por la Aspen Network of Development Entrepreneurs (2013) y de Isenberg (2010, 2011). Este enfoque combina elementos de importantes referentes globales para la evaluación de ecosistemas emprendedores, ofreciendo una perspectiva integral que se adapta al contexto local.
El modelo sistémico de Garcia (2022) está diseñado para evaluar la competitividad y la sostenibilidad del emprendimiento en el sector turístico. Este modelo se basa en seis dimensiones jerarquizadas según su relevancia: soporte empresarial, política, mercados, cultura emprendedora, financiamiento y capital humano. Además, incluye once factores determinantes, tales como marketing e innovación de productos y procesos, investigación y desarrollo (I+D), infraestructura general y turística, gobierno, instituciones y gobernanza, marco regulatorio, demanda turística, condiciones de la oferta de emprendimientos turísticos, condiciones socioculturales, entorno financiero, capital humano emprendedor y educación empresarial; junto con 25 indicadores considerados cruciales.
Este modelo se construye sobre la base de varios marcos de evaluación reconocidos internacionalmente:
La metodología adoptada en este estudio se ajusta al modelo de Garcia (2022), que ya ha demostrado su validez en el contexto local al ajustar sus indicadores y enfoques para diagnosticar y fomentar el desarrollo del ecosistema emprendedor turístico de manera precisa y efectiva (Garcia-Reinoso, Bravo, y Cujilema 2024; Barreiro, López, y Garcia 2024). El primer paso de la metodología consiste en identificar la región geográfica de estudio, que en este caso es la provincia de Manabí. Las directrices subrayan que las evaluaciones de regiones específicas dentro de un país y de sectores particulares, como el turismo, son más efectivas para guiar el desarrollo de programas e intervenciones específicas.
En resumen, la integración de estos marcos de evaluación globales con el modelo de Garcia (2022) proporciona una herramienta robusta y detallada para evaluar y mejorar la competitividad del ecosistema emprendedor turístico en la región de Manabí, ofreciendo tanto una base teórica sólida como aplicaciones prácticas para emprendedores, investigadores y responsables de políticas públicas.
Los 25 indicadores más relevantes que se miden en esta propuesta fueron validados cuidadosamente por expertos utilizando la técnica Delphi, asegurando criterios estadísticos rigurosos (Garcia 2022). El modelo propuesto (ver Figura 1) se organiza en diversas dimensiones estratégicas, cada una con factores específicos y sus respectivos indicadores detallados. La dimensión “Soporte Empresarial” engloba elementos cruciales como el marketing e innovación de productos y procesos, investigación y desarrollo (I+D), y la infraestructura general y turística. Esta última incluye indicadores como la incidencia del entorno político, económico y legal, el respaldo de políticas gubernamentales, y las medidas destinadas a fomentar la innovación y competitividad en el sector.
Siguiendo la figura anterior, la dimensión “Política” se enfoca en el gobierno, instituciones y gobernanza, junto con el marco regulatorio, abordando indicadores específicos como la simplificación de trámites, reducción de burocracia e impuestos, así como programas de apoyo técnico y jurídico. En cuanto a “Mercados”, esta evalúa la demanda turística y las condiciones de la oferta de emprendimientos turísticos, considerando indicadores tales como la valoración del gasto medio en actividades turísticas y la disponibilidad y calidad del alojamiento ofrecido.
Por último, la dimensión “Cultura Emprendedora” examina las condiciones socioculturales que influyen en el emprendimiento turístico, incluyendo indicadores como la capacidad de identificar oportunidades, la tasa de desempleo y los impactos positivos en la calidad de vida y la generación de empleo. Cada dimensión y factores proporcionan una perspectiva integral para comprender y mejorar el entorno empresarial en el turismo, facilitando así la formulación de políticas y estrategias efectivas para el desarrollo sostenible y competitivo de las empresas turísticas.
Para la recolección de datos, se aplicará una encuesta estructurada (Apéndice A) cuyo objetivo es evaluar la competitividad del ecosistema emprendedor turístico en un destino. La encuesta está diseñada para obtener información detallada en tres partes clave: a) información demográfica, b) percepciones empresariales del ecosistema e c) indicadores clave de negocios y emprendedores. A continuación, se presenta la estructura de la encuesta y la información específica que se busca en cada parte:
En esta primera sección, la encuesta busca recolectar datos básicos pero fundamentales sobre los emprendimientos turísticos y sus propietarios. Se solicitan detalles como el tipo de emprendimiento (alimentos y bebidas, alojamiento, transporte, recreación, agencia de viajes, entre otros), nombre y ubicación del establecimiento, y su estatus jurídico. Además, se recaba información sobre la fecha de fundación y de registro formal del negocio, así como datos demográficos básicos del propietario como edad, sexo, porcentaje de propiedad y nivel educativo. Esta sección también incluye preguntas sobre la experiencia previa del propietario en la creación de emprendimientos. Toda esta información permite entender el perfil general de los negocios y de sus líderes, lo cual es crucial para analizar cómo estas características pueden influir en el desempeño y necesidades del emprendimiento turístico.
La segunda parte de la encuesta se centra en evaluar las percepciones de los emprendedores sobre diversos factores que afectan su negocio. Se exploran determinantes clave del ecosistema emprendedor turístico, propuestos por García (2022), que incluyen:
Esta metodología para evaluar las percepciones de los emprendedores sobre el ecosistema propone una estructura para identificar y analizar el grado de cumplimiento los 25 indicadores considerados cruciales, utilizando un sistema de valoración visual basado en el código de colores del semáforo. Este sistema clasifica el cumplimiento de los indicadores de la siguiente manera:
Gris: no hay aplicación del indicador en el contexto turístico analizado.
Rojo: el cumplimiento del indicador es inferior al 25%.
Amarillo: hay un cumplimiento parcial del indicador, entre 25% y 75%.
Verde: el cumplimiento del indicador en más del 75%.
Para cada criterio, se adopta una valoración de cumplimiento que se divide en cuatro posibles situaciones:
Este enfoque metodológico permite una evaluación exhaustiva de cómo los emprendedores perciben y responden a su entorno operativo, identificando tanto fortalezas como áreas de mejora dentro del ecosistema emprendedor. Esto es esencial para diseñar estrategias efectivas que impulsen el crecimiento sostenible y la competitividad en el sector turístico.
La última sección de la encuesta está diseñada para obtener datos específicos sobre las operaciones y resultados de los emprendimientos. Incluye preguntas sobre las fuentes de financiamiento utilizadas, los factores que motivaron a los emprendedores a iniciar sus negocios, y el margen de beneficio obtenido en el último año fiscal. También se indaga sobre el número de empleados necesarios, aspectos relacionados con la investigación y desarrollo/innovación (como patentes y marcas registradas), y la participación en programas de incubación o aceleración de empresas. Además, se recogen opiniones sobre las principales políticas que los emprendedores demanda del gobierno en tiempos de crisis. Esta parte de la encuesta permite capturar un panorama detallado del desempeño y necesidades específicas de los emprendimientos turísticos, facilitando un análisis profundo de sus retos y oportunidades de crecimiento.
En esta sección, no se presentan resultados prácticos de la aplicación del modelo, metodología y herramienta de evaluación, sino que se detallan los procedimientos para interpretar los datos que se obtendrían y las técnicas estadísticas apropiadas para analizar las variables. La metodología está diseñada para proporcionar un marco comprensivo para evaluar la competitividad del ecosistema emprendedor turístico, basándose en el modelo propuesto por Garcia (2022) y adaptado a las necesidades específicas del contexto local.
El análisis del ecosistema turístico se centra en la evaluación exhaustiva de sus componentes clave, utilizando los indicadores del modelo de Garcia (2022). Este proceso implica una revisión sistemática de las dimensiones propuestas—soporte empresarial, política, mercados, cultura emprendedora, financiamiento y capital humano—y cómo cada una de ellas contribuye a la competitividad del ecosistema. El objetivo es identificar las fortalezas y debilidades dentro del entorno emprendedor turístico y determinar las áreas prioritarias para el desarrollo.
La implementación del modelo se realiza aplicando indicadores seleccionados, que han sido validados por expertos y asignados a las dimensiones específicas del modelo sistémico. Cada indicador se mide para evaluar su impacto en la competitividad del ecosistema emprendedor turístico. La encuesta estructurada, herramienta principal de recolección de datos, proporciona indicadores clave que abarcan varias áreas, entre ellas información demográfica, percepciones empresariales del ecosistema e indicadores clave de negocios y emprendedores.
La encuesta permite obtener una visión detallada del estado actual del ecosistema y de los factores que influyen en su desempeño. Estos indicadores no solo permiten una evaluación cuantitativa del cumplimiento, sino que también ayudan a identificar áreas prioritarias en las que cada destino turístico puede enfocar sus esfuerzos para fortalecer su competitividad. La estructura de la encuesta asegura que los datos recopilados sean exhaustivos y relevantes, proporcionando una referencia práctica para evaluar el impacto de los distintos factores en la competitividad del ecosistema emprendedor turístico. Este enfoque sistemático facilita el diseño de políticas y estrategias específicas para mejorar el entorno empresarial y fomentar el desarrollo sostenible del turismo.
En la presentación de los resultados, se exponen los hallazgos obtenidos a partir de la aplicación del modelo y la herramienta de evaluación. Se presentan los datos recopilados organizados por dimensiones y factores del modelo. Para el análisis de la sección de información demográfica, se aplican procedimientos estadísticos descriptivos como la media y la desviación estándar para variables cuantitativas como la edad del propietario y el número de emprendimientos fundados anteriormente. Para variables cualitativas, como el tipo de emprendimiento turístico y el nivel educativo del propietario, se aplican estadísticos de frecuencia y gráficos de sectores para ilustrar las proporciones y distribuciones. En la sección de percepciones empresariales del ecosistema, se emplean técnicas similares, con tablas de frecuencia y gráficos de sectores para visualizar la distribución de los 25 indicadores asociados a cada factor determinante (Garcia, 2022).
Para los indicadores clave de negocios y emprendedores, también se aplican procedimientos estadísticos descriptivos para analizar variables cuantitativas como el margen de beneficio y el número de empleados. Además, se utilizan técnicas de estadística inferencial, como la prueba Chi-cuadrado, para explorar asociaciones entre variables cualitativas, como las motivaciones emprendedoras y las fuentes de financiamiento. Esta prueba permite identificar si hay relaciones significativas entre estas variables. También se emplean tablas cruzadas para examinar cómo se distribuyen las respuestas entre diferentes categorías y ANOVA si se comparan medias entre grupos cualitativos. Este enfoque integral permite interpretar los datos de manera detallada, identificando patrones y correlaciones que revelan cómo los diferentes componentes del ecosistema contribuyen a la competitividad turística.
La interpretación de los datos se basa en el criterio de que la competitividad en ecosistemas emprendedores del turismo se considera satisfactoria si al menos el 75% de los indicadores evaluados se encuentran en la categoría de "cumplimiento". En términos prácticos, esto significa que para que un ecosistema sea clasificado como competitivo, al menos 19 de los 25 indicadores deben cumplir con este criterio. Este umbral permite una evaluación rigurosa y clara del estado del ecosistema, destacando áreas en las que se ha alcanzado un alto nivel de competitividad y aquellas que aún requieren mejoras (Garcia 2024).
Además, el modelo propuesto se ajusta a los indicadores establecidos, y facilita flexibilidad para incluir indicadores más relevantes según las condiciones políticas, culturales, sociales o ambientales específicas del ecosistema. Esta adaptabilidad permite que los investigadores y gestores de políticas incorporen factores determinantes adicionales que puedan influir en la competitividad del turismo, asegurando una evaluación más completa y contextualizada del entorno emprendedor.
El marco propuesto en este estudio introduce una metodología innovadora para evaluar la competitividad y sostenibilidad del emprendimiento en el sector turístico. La literatura existente ha demostrado una carencia de modelos específicos que integren métricas adecuadas para el diagnóstico y seguimiento de los ecosistemas emprendedores turísticos, lo que ha limitado la efectividad de las políticas económicas implementadas en el pasado (Leendertse, Schrijvers, y Stam 2021). Este vacío ha generado una necesidad urgente de herramientas que puedan ofrecer un análisis profundo y preciso del estado del sector.
El modelo de Garcia (2022) marca un avance significativo al estructurar las ventajas comparativas del ecosistema emprendedor en dimensiones esenciales como Soporte Empresarial, Política, Mercados, Cultura Emprendedora, Financiamiento y Capital Humano. Este enfoque integral permite evaluar el rendimiento de un destino a través de indicadores críticos como Marketing, Innovación de Productos y Procesos, Infraestructura General y Turística, y Condiciones Socioculturales. Esta metodología no solo proporciona una visión detallada del estado actual del ecosistema, sino que también facilita la formulación de políticas públicas orientadas a mejorar la competitividad y sostenibilidad del turismo (Garcia, 2022). La implementación de este modelo en destinos turísticos específicos permitirá identificar áreas prioritarias para el desarrollo, optimizando así las estrategias de apoyo y fomentando un entorno emprendedor más robusto y competitivo.
En vista al modelo, metodología y herramienta de evaluación propuesta, se sugieren las siguientes recomendaciones:
El estudio ha desarrollado un modelo, una metodología y una herramienta integral para evaluar la competitividad del ecosistema emprendedor en el sector turístico, para ofrecer una guía metodológica que permita identificar, medir y analizar los factores clave que influyen en la competitividad de los emprendimientos turísticos. Los hallazgos más importantes del estudio se pueden resumir en los siguientes puntos:
En resumen, el estudio contribuye significativamente al conocimiento sobre la competitividad del ecosistema emprendedor turístico, ofreciendo herramientas prácticas y teóricas que apoyan a emprendedores, investigadores y responsables de políticas públicas en la mejora de la sostenibilidad y éxito del sector turístico.
Objetivo: evaluar la competitividad del ecosistema emprendedor turísitco en el destino.
Alimentos y bebidas
Alojamiento
Transporte
Recreación
Agencia de viajes
Otros, especifique: ____________
2. Nombre del establecimiento/emprendimiento:___________________________
3. Dirección, Parroquia, Cantón:________________________
Persona natural
Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL)
Sociedad Anónima (SA)
Cooperativa
MIPYMES
Otros, especifique:_________________
5. Fecha de fundación:_____________________
6. Fecha de Registro formal (si es diferente a la fundación)____________________
7. Edad del propietario (años):_____________
Mujer
Hombre
9. % de propiedad:_______
Primaria
Secundaria
Bachillerato
Técnica o tecnológica
Universitaria
Maestría
Doctorado
Posdoctorado
No posee estudios formales
11. Número de emprendimientos fundados anteriormente por el propietario:______________






Ahorros personales
Ahorros familiares
Bancos
Gobierno
Incubadoras de proyectos
ONG, Inversionistas ángel
Ninguna
Otros, específique:______________
La necesidad, falta de trabajo, ganarse la vida
La oportunidad, marcar una diferencia, continuar una tradición familiar
No lo sé
Otros (especifique) ____________
Margen negativo (pérdida)
0 – 5%
6 – 10%
11 – 15%
16 – 20%
Más del 20%
Inseguro
No aplica (p. ej., organizaciones sin fines de lucro)
21. ¿Cuántos empleados requiere su actividad emprendedora?__________________
Patentes
Derechos de autor
Marcas registradas
Productos o servicios nuevos
Procesos o métodos nuevos
Ninguno
Si
No
Crédito productivo
Exenciones tributarias
Incentivos legales (asesoría)
Asesoría y Soporte Tecnológico
Programas de ayuda a desempleados
Transferencias de efectivo
Reducción de aranceles
Subsidios de arrendamiento
Otras ¿Cuáles? _______________
¡Agradecemos su colaboración!
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