Crónicas subterráneas
Crónicas subterráneas
del Prudente Saber y el Máximo Posible de Sabor, núm. 18, pp. 1-3, 2023
Universidad Nacional de Entre Ríos
![]() | Henares Juan Luis. Crónicas subterráneas. 2021. Entre Ríos, Argentina. Ana Editorial. 150pp.. 978-987-8340-54-8 |
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Recepción: 30 Mayo 2023
Aprobación: 28 Junio 2023
Publicación: 25 Agosto 2023
Crónicas subterráneas
El segundo libro de cuentos de Juan Luis Henares repite un rasgo principal del primero, Lápiz clandestino (2018): como en la partida de ajedrez de un maestro, ningún movimiento es azaroso; no hay digresiones, ejercicios de estilo, improvisación; como en el juego de las 64 casillas, no puede haber demoras, tampoco precipitación. Cada suceso narrado, cada frase en los 23 relatos de Lápiz clandestino y en los 23 de Crónicas subterráneas tiene un sentido preciso que se revela al final. Pero el volumen de cuentos que Ana Editorial imprimió en abril de 2021 y que, emergencia sanitaria mediante, se presentó en Paraná y Colonia Avellaneda en 2022, delata una destreza mayor en el manejo de los diferentes recursos narrativos por parte del autor entrerriano en comparación con su primer título.
En la mayoría de las prosas de Henares se produce una peculiar combinación: por un lado, su estilo es una suerte de realismo sucio, lacónico, mezcla de realismo socialista (con sus dosis de pobrismo y de denuncia social) y de naturalismo urbano; característica que lo acerca a los cuentistas argentinos de la corriente referenciada en Boedo. Por otro lado, sus tramas incorporan a menudo elementos del subgénero fantástico, completamente extraños a la vertiente boedista, pero muy presentes desde los años 40 del siglo xx en la escritura elegante de los autores identificados con la tradición de Florida, para quienes, en cambio, lo que resulta ajeno es el compromiso social la y sensibilidad ante las desigualdades y las injusticias.
La irrupción en narraciones de base realista de elementos fantásticos, siempre puntual y con carácter de anomalía, da por resultado una sucesión de finales sorpresivos. Casi no hay en el volumen finales felices; por el contrario, el desenlace suele arribar mientras se revela como pesadilla aquello que un instante antes parecía un sueño agradable. Y contra lo que podría esperarse tratándose como se trata de una poética donde nada sobra ni falta, muchos de esos finales no son concluyentes, sino abiertos y ambiguos. Es que lo fantástico no surge en Henares como comodín para resolver los desafíos que presenta el argumento sino como elemento inquietante que vuelve borrosos los límites entre la vida y la muerte, el sueño y la vigilia, el deseo y la realidad.
El prologuista del libro, Patricio Chaija, afirma —sin ofrecer fundamentos al respecto— que hay en estos cuentos reminiscencias de Cortázar. Es clara y evidente, en verdad, la afinidad que la poética de Henares tiene con la cosmovisión, los escenarios, las problemáticas y los personajes de Arlt. Los suyos son cuentos de crímenes y muertes, a todo o nada, blanco o negro; cuentos de venganzas, donde el estado y la política se muestran ineficaces para proporcionar justicia; donde los personajes, cegados, están determinados en forma total y entregan su vida −entendida como un destino− a un propósito que asumen como misión y mandato irrevocable.
Varios cuentos de Crónicas subterráneas son muy breves: consisten en apenas una escena de alto impacto. Este patrón de escritura es adoptado, por ejemplo, en dos narraciones que cabe calificar como «fantasías históricas»: «El ángel», en torno a la última dictadura cívico-militar argentina, y «El ajusticiador», sobre los instantes finales de las vidas de Hitler y Eva Braun. «Amarillo oscuro» es una suerte de mosca blanca: un cuento de humor y de enredos, atípico en el marco de un conjunto de escritos sórdidos que justifican el adjetivo subterráneas en el título del libro. Hay dos cuentos clasificables como de ciencia ficción distópica: en «Mi amada mujer», donde no hay elementos fantásticos, se retrata una sociedad de un ultracatolicismo patológico; y en «La nueva normalidad» la pandemia de covid-19 resulta tan mortífera y socialmente disolvente que deriva en la lucha armada todos contra todos. Merece mención «Acá o allá», el conmovedor homenaje que Henares, docente de historia, rinde a quien fuera su profesor de filosofía, Gustavo Lambruschini. «Buen día, buen día», bromea en un momento el legendario catedrático.
En «Promesa cumplida», el vigesimoprimer relato, el mecanismo de relojería sencillo e implacable con que han sido construidas las diversas historias se vuelve, de pronto, más complejo: se trata de un thriller retorcido y sutil, ya no de una estampa policial realista con un elemento extraño. Los dos cuentos que le siguen, los dos últimos del segundo libro de Juan Henares, son sin duda los mejores del volumen. Son también, los más extensos. En «Las locas colorinches» y «Patagonia glacial» el autor hace gala de una singular pericia para la creación de atmósferas. El relato final bien puede hacernos evocar la película El resplandor, dirigida por Stanley Kubrick y protagonizada por Jack Nicholson. En este par de cuentos parece haber elementos inconexos, casuales, descripciones y detalles inconducentes que demoran el desenlace de la historia multiplicando el suspenso. El pulso se acelera, la lectura avanza sin resolverse. Mas una vez que llegamos al punto final, descubrimos de nuevo que tantos movimientos que pensamos inocuos tenían un propósito: no hay un solo cabo suelto, debemos rendirnos ante el elaborado jaque mate que nos ha propinado nuestro adversario-escritor.
Si Henares mantiene el manejo riguroso de la estructura narrativa, que ya es su marca de fábrica, y continúa conjugándolo con los climas de máxima tensión que logra configurar en estos últimos cuentos de Crónicas subterráneas, se perfilará como uno de los cuentistas más importantes de Entre Ríos y la región para lo que queda de esta década y las próximas.
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