Secciones
Referencias
Resumen
Servicios
Buscar
Fuente


Reaparición y sostenimiento de ollas comunes en Perú: Crisis alimentaria y respuesta comunitaria
Resurgence and Sustainability of Communal Cooking Pots in Peru: Food Crisis and Community Response
del Prudente Saber y el Máximo Posible de Sabor, núm. 18, pp. 1-19, 2023
Universidad Nacional de Entre Ríos



Recepción: 28 Enero 2023

Aprobación: 10 Marzo 2023

Publicación: 06 Julio 2023

DOI: https://doi.org/10.33255/26184141/1544e0015

Resumen: Después de la emergencia sanitaria de la covid-19, Perú atraviesa una importante crisis alimentaria que hace pertinentes las iniciativas populares y comunitarias contra el hambre. Esta investigación analiza la reaparición de ollas comunes en Perú a partir del caso de las ollas registradas institucionalmente en la provincia de Chiclayo, en la costa norte peruana. La principal diferencia de nuestros resultados respecto a los estudios de ollas comunes en la capital, Lima, es el momento avanzado de la crisis alimentaria en que recabamos la información. Para octubre de 2022 no encontramos en Chiclayo ollas típicamente ideales que, según su noción consensuada, surgen de manera espontánea y funcionan mediante autogestión. En su lugar reportamos la organización de ollas comunes por influencia de agentes externos. La gestión de la crisis alimentaria y las demandas generadas por las propias ollas habilitan una serie de abordajes institucionales y recursos que reformulan el significado inicial de una olla común. Los discursos, materiales, imágenes y experiencias territoriales resultantes de estos abordajes permiten a las dirigentas de provincia establecer estrategias para el sostenimiento y permanencia de la organización con actividades pensadas no a corto, sino a mediano y largo plazo.

Palabras clave: Crisis alimentaria, ollas comunes, organización comunitaria.

Abstract: After the covid-19 health emergency, Peru experienced a significant food crisis, highlighting the importance of popular and community initiatives against hunger. This research examines the resurgence of communal cooking pots, focusing on the case of institutionally registered pots in the province of Chiclayo, located on the Peruvian north coast.

Our findings differ from previous studies conducted in the capital, Lima, due to the timing of the food crisis during which we collected our data. By October 2022, we observed that the typical self-initiated and self-managed communal pots, as traditionally understood, were not present in Chiclayo. Instead, we observed the organization of communal pots under the influence of external actors. The management of the food crisis and the demands arising from these communal pots led to various institutional approaches and resources that reshaped the initial concept of a communal pot.

The discourses, materials, images and territorial experiences resulting from these approaches enabled female leaders to develop strategies for the sustainability and longevity of the organization. These strategies were designed for the medium and long-term rather than short-term solutions.

Keywords: food crisis, common pots, community organization.

1. La reaparición de las ollas comunes

Cuando las precariedades económicas y las crecientes exclusiones del modelo de acumulación impiden a los/as más vulnerables cubrir necesidades básicas como la alimentación, aparecen en América Latina organizaciones autogestionadas que ofrecen espacios de comensalidad solidaria (Aguirre, 2004). Ante servicios públicos insuficientes, surge la iniciativa de mujeres organizadas con finalidad de que sus familias reciban alimentos diarios, enfrentando comunitaria y solidariamente el hambre.

Las crisis económicas, violencias y autoritarismos del siglo pasado, apenas superadas en esta región, heredaron a este siglo iniciativas alimentarias ya formalizadas. Así, en la actualidad existen en Perú organizaciones sociales de base con fines alimentarios que gozan de vigencia y convocatoria, como vasos de leche, clubes de madres y comedores populares. De acuerdo a cifras oficiales antes de comenzar la pandemia se registraron 15 500 comedores populares en las zonas populares de las grandes ciudades, los cuales alimentaban a 798000 peruanas/os (2.5 % de la población total) (Cotos y Robles, 2020). Para tiempos de crisis sanitaria, sin embargo, la capacidad de los espacios formalizados en comedores y vasos de leche se mostró gravemente insuficiente. Entre 2020 y 2021, un enorme grupo de personas que no figuraba en los padrones de estos servicios, se encontraba vulnerable al covid-19, desempleado y con hambre. Las ollas comunes aparecieron entonces de nueva cuenta y en gran cantidad.

Comencemos por aclarar la definición de olla común y establecer su diferencia con los comedores populares. A pesar de que ambos son proyectos populares contra el hambre, difieren conceptualmente tanto en su reconocimiento estatal como en la población beneficiaria. Los comedores populares son iniciativas formales y organizadas que proporcionan comidas a grupos vulnerables, mientras que las ollas comunes son prácticas comunitarias informales y espontáneas que surgen en tiempos de crisis para satisfacer necesidades inmediatas (Cuadra et al., 2021a). Los comedores ofrecen comidas gratuitas o a bajo costo a poblaciones vulnerables como familias de bajos ingresos, personas sin hogar y ancianos. Estas cocinas suelen estar a cargo de voluntarios, organizaciones sin fines de lucro o gobiernos locales. En cambio, la comida de las ollas comunes se autogestiona y comparte entre vecinos de una comunidad.

Así también, desde su aparición en la crisis económica de los ochenta los comedores populares ofrecen comida a población organizada en barrios populares o pueblos jóvenes consolidados y con un buen nivel de organización (Boggio et al., 1990;Alcázar y Fort, 2022), mientras que las ollas comunes se forman a través de la organización de familias mucho más vulnerables provenientes de las periferias geográficamente altas de las grandes ciudades.

Solo en Lima Metropolitana se registraron 1727 ollas comunes en febrero de 2021, cifra que llegó a cerca de 3000 para diciembre de ese año (Alcázar y Fort, 2022). Dada la crisis sanitaria y las limitaciones para obtener empleo y conseguir comida, las ollas se organizan centralmente en las zonas periféricas, protagonizadas por mujeres en condición de pobreza y pobreza extrema. La situación no mejoró para el 2022.

Desde octubre de ese año, fecha en que se realizó esta investigación, en Perú se comienza a controlar la pandemia del coronavirus, reflejado en la apertura al libre tránsito en el espacio público, el aumento del número de vacunados/as y la reducción de las cifras nacionales de contagios y muertes por covid-19. Sin embargo, la crisis alimentaria sobrevivió a los dos años y medios de pandemia. Según Paola Bustamante (2022), para mayo de 2022, los estragos de esta crisis alcanzarían a 18 millones de peruanos, quienes no tendrían la posibilidad de adquirir alimentos, tanto por escasez como por precariedad económica. Para junio de 2022, el 14% de las familias peruanas han reducido su consumo de alimentos con contenido proteico, debido a que no tienen la suficiente capacidad monetaria para acceder a los mismos (Zegarra, 2022).

Según el registro Mankachay, perteneciente al Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (midis), para agosto de 2022 la cifra aumentó a 3200 ollas comunes a nivel nacional, las cuales atendían a 215 mil personas, entre niños en edad escolar, madres solteras, personas con discapacidad y adultos mayores (Andina, 2022).

De esta crónica se desprenden algunas preguntas: ¿cómo (re)aparecieron las ollas comunes en Perú? ¿con qué materiales y significados afrontan la crisis alimentaria? ¿qué abordajes recibieron por parte de la sociedad civil y el aparato público? ¿cómo interviene el (des)empleo y la economía de cuidado de las mujeres en la organización comunitaria? Las protagonistas de la presente investigación son ollas comunes de Chiclayo, una provincia en la costa norte peruana, lo cual tiene la relevancia de ofrecer una visión descentralizada de un tema cuya totalidad de estudios de caso se ubican en Lima Metropolitana1. Lo anterior encamina la investigación a un diálogo obligado con los resultados y premisas centrales del tema en la capital peruana. Por otro lado, la procedencia estructural y los problemas de subempleo de las madres dirigentas de las ollas comunes de Chiclayo ofrece una perspectiva estructural específica del norte del país, esto es, la dinámica del capital y trabajo en grandes empresas agroindustriales del sector exportación.

El objetivo general de esta investigación es entender la respuesta de mujeres de provincia en condición de subempleo a la crisis alimentaria a través de ollas comunes, lo cual requiere conocer las interacciones sociales exteriores e interiores. El primer objetivo específico es analizar la influencia de los abordajes formales sobre la orientación de las ollas en Chiclayo; el segundo objetivo específico es comprender el funcionamiento interno y (los problemas para) el mantenimiento de estas organizaciones a partir de la experiencia de sus dirigentas.

Lo anterior requiere de cinco apartados, el primero de los cuales contiene la presente introducción. En el segundo presentamos la metodología del estudio, incidiendo en el origen y los alcances de nuestra muestra de 10 ollas comunes de la provincia de Chiclayo. En el tercero tiene lugar el estado del arte de las ollas en el Perú durante la crisis sanitaria. En un cuarto apartado analizamos los abordajes desde el escenario externo y habilitante de las ollas incidiendo en los recursos y experiencias territoriales. En un quinto apartado presentamos los resultados tejidos con las narraciones de nuestras participantes en torno al trabajo de las ollas comunes en la crisis alimentaria de Chiclayo. El apartado final arribamos hacia algunas unas reflexiones finales sobre la sostenibilidad de estas organizaciones comunitarias.

2. Una aproximación formal

En nuestro acercamiento a la Subgerencia de Desarrollo Social de la Municipalidad Provincial de Chiclayo (mpch) obtuvimos un archivo Excel con la base de datos de las ollas en Chiclayo antes de su publicación en Mankachay para fines estrictamente académicos pues, según se nos dijo, el registro, que contiene el nombre, dirección y teléfono de las dirigentas, «está prohibido al público en general, porque se puede utilizar con fines políticos» (Informante, agosto 2022). Hacia agosto y octubre, nuestra aproximación a las ollas coincidió con el acercamiento electoral por parte de las organizaciones políticas que disputaban las Elecciones Regionales y Municipales 2022 (erm) en Lambayeque. Coincidimos también con el acercamiento administrativo a las ollas en Chiclayo, mientras la mpch les hacía entrega de lotes de alimentos por parte del Programa Qali Warma.

Esta primera documentación y sobre todo los intereses desplegados entre agosto y octubre de 2022 fueron nuestras primeras pistas para entender la diferencia del caso de Chiclayo respecto a los múltiples estudios de ollas comunes en Lima Metropolitana. Desde el 2020, las ollas comunes en el Perú son un tema que ha generado interesamientos y enrolamientos desde distintas visiones, cuestión que interviene en la propia aparición de las ollas.

En el registro de Mankachay figuran 39 ollas comunes en Chiclayo, las cuales atienden a un total de 1 806 beneficiarios y a un promedio de 46 personas por olla. La provincia de Chiclayo ubicada en la costa norte peruana, cuenta al 2022 con 876000 habitantes, con un ingreso promedio de 998 soles mensuales (274 dólares, siendo el promedio peruano, 1589 soles o 435 dólares). El 16% de la población de Chiclayo carece de al menos una necesidad básica (25% promedio nacional).

La capital de Chiclayo es un distrito con el mismo nombre que cuenta con 290 000 habitantes, de los cuales, el 12.7% de hogares tiene al menos una necesidad básica insatisfecha y el 1,7% se encuentra en situación de alta dependencia económica. La mpch organiza además de ollas comunes en Chiclayo (capital de la provincia, con 7.5% de pobreza monetaria), ollas en José Leonardo Ortiz (13.5%), Cayaltí (16.8%), Santa Rosa (19.3%), Reque (12.5%), Pimentel (10.7%) y Pomalca (13.8%) (inei, 2021).

Como mencionamos en la introducción, la principal (de)limitación de nuestro estudio es partir del registro municipal de ollas comunes, lo cual ofrece una característica definitiva para nuestros casos: su formalidad, cuando no el ajuste a la emergencia. En este caso la extensión estatal no concuerda con la necesidad real en materia alimentaria.

En la Figura 1, observamos los distritos de la Provincia de Chiclayo coloreados de acuerdo a su nivel de inseguridad alimentaria, y en color rojo tenemos detalladas las ubicaciones de las ollas comunes del registro de la mpch, en su mayoría localizadas en el distrito de Chiclayo. Al contrastar el mapa de la inseguridad alimentaria y el mapa de las ollas comunes observamos que las ollas generadas por las Municipalidad están centralizadas en la capital de la provincia y no abarcan toda la dimensión de la crisis alimentaria en el territorio de su administración.



Figura 1

Nota.Mapa del nivel de inseguridad alimentaria en la provincia de Chiclayo y ubicación geográfica de ollas comunes, 2022.

Elaboración propia a través de Geo Perú

Nuestra (de)limitación es que ahí donde nunca llegaron las municipalidades e instituciones públicas acaso pudimos encontrar experiencias de ollas comunes en estado puro, nacidas por autogestión, contingentes e inestables2. Sin embargo, apostamos por el caso concreto para estudiar cómo los recursos desplegados por diversos actores tras años de crisis sanitaria y alimentaria han llegado a reformular la organización de ollas comunes con nuevas características en una provincia de la costa norte como Chiclayo. Estas organizaciones no solamente son recopiladas en un registro, sino que son motivadas y creadas por estos abordajes.

Además de los objetivos alimentarios de las ollas comunes, esta muestra formal permite evaluar la participación de las municipalidades, empresas, actores políticos y ong en la crisis alimentaria, así como la problemática de género y participación política de las mujeres en espacios administrativos de provincia. Para esto ejercemos una propuesta de investigación cualitativa, en la cual emplearemos la revisión documental, la observación no participante y entrevistas a profundidad mediante llamadas telefónicas. De las 39 ollas comunes del registro municipal, entrevistamos y visitamos a 10, es decir, un cuarto del total. En todos los casos solicitamos un consentimiento informado a la presidenta de la olla sobre su participación anónima en el estudio y concordamos por llamada o WhatsApp una fecha y hora de visita respetando los tiempos de trabajo de la organización. De este modo en la Tabla 1 detallamos información general sobre las entrevistas que citaremos en la sección de resultados.


Tabla 1. Entrevistas

Elaboración propia, 2022.

3. Estado del arte

Cuando decidimos estudiar las ollas comunes en Chiclayo en un proyecto colectivo, la búsqueda de antecedentes sugería que se trataba de un tema inexplorado en provincia, pues la totalidad de investigaciones revisadas se ubicaban en Lima Metropolitana. Sin embargo, mientras pensamos en un marco social más general denominado crisis alimentaria en el que se teje una red amplia de tratamientos sobre las ollas comunes en el Perú, advertimos otras formas de abordar las ollas comunes que llegaron desde el día uno a esta localidad. Durante nuestro trabajo de campo en las zonas periurbanas de Chiclayo recibíamos constantemente información sobre ollas comunes en notas y programas de radio, prensa escrita, televisión y redes sociales, presentadas como protagonistas de campañas políticas, informativas o solidarias, lo cual hizo que advirtiéramos la formación de una ecología de aproximaciones a las ollas comunes, distintas pero compenetradas entre sí. Estos abordajes (administrativo, político, empresarial, mediático o solidario) presentan una red de actores centrales con diferentes objetivos y discursos en torno a un mismo tipo de organización. Antes de pasar a su análisis veremos qué obtuvimos tras aquella primera búsqueda por aproximaciones académicas a las ollas, pues nos ofrecerá elementos para discutir los posteriores resultados.

Nuestro estudio, como las ollas comunes de nuestras participantes, tiene a las experiencias de Lima Metropolitana como referencia, escenario donde la gran emergencia de respuestas comunitarias a las crisis de la covid-19 estuvo acompañada de numerosos estudios e informes. Delimitamos la revisión de literatura temporal y espacialmente para encontrar trabajos sobre ollas comunes aparecidas tras la pandemia. Si bien escenarios históricos y sociales como la violencia política y la crisis económica de la década de los ochenta y noventa, o desastres naturales contemporáneos fueron determinantes para el surgimiento de las ollas comunes modernas, ubicarnos en la crisis sanitaria y alimentaria de entre 2020-2022 sirve para detallar algunas distinciones importantes.

En primer término, una olla común es definida como una autoorganización comunitaria que se diferenciaba en 2020 de los comedores populares por el reconocimiento de estos y la informalidad e inestabilidad de aquellas (Cuadra et al., 2021a). Para Hardy (2020), las ollas no son restaurantes populares de consumo impersonal, sino una organización producto de la participación activa y autogeneración de recursos por parte de madres asociadas, cuyo trabajo voluntario de cuidado ofrece alternativas a las crisis (Águila et al., 2021). Las ollas tejen vínculos solidarios por iniciativa propia en el escenario barrial con el objetivo de conseguir sustento alimentario para familias en situación de carencias económicas y desempleo (Santandreu, 2021). En lo siguiente veremos algunas características estas redes alimentarias en el Perú durante las emergencias.

En un estudio sociodemográfico de 60 ollas en Lima Metropolitana, Cuadra et al. (2021a) muestran que las ollas comunes son iniciativa de madres solteras o convivientes en condición de desempleo, pobreza y pobreza extrema. Al dibujar un perfil de la organización se encontró que solo algunas tienen apoyo de instituciones como Municipalidades u ong y que la mayoría se autoabastece para servir entre 50 y 200 porciones por día, lo cual supone el apoyo de entre 2 y 7 mujeres cocineras y la consecuente sobrecarga de trabajo de cuidado, asumiendo «actividades múltiples voluntarias y no remuneradas» (Cuadra et al., 2021A, p. 11).

En un posterior estudio de caso de una olla común con actividades diversificadas en Valle Verde, San Juan de Lurigancho, Cuadra et al. (2021b), constatan que, si bien una olla se organiza por la necesidad económica, la trayectoria individual de las dirigentas influye significativamente en cuán lejos puede llegar como organización. Este trabajo resalta la importancia de los capitales sociales y comunitarios integrados en la olla común y señala la necesidad de creación de espacios idóneos para transformar liderazgos individuales en capitales colectivos que aseguren y superen los objetivos de seguridad alimentaria.

Con materiales de economía feminista, las ollas comunes han servido para pensar el trabajo y roles de cuidado recaídos sobre las mujeres, subrayando su importancia para sostener las economías familiares y la salud de la población vulnerable en épocas de crisis (Águila et al. 2021;Vega Zavaleta, 2021). El trabajo de las mujeres en las ollas comunes ha mostrado que durante la crisis sanitaria y alimentaria los cuidados han asociado el espacio privado a los espacios comunitarios solidarios, donde la organización femenina ha permitido aplacar la extensión de las múltiples emergencias y recomponer tejidos sociales.

Sin perder de vista el liderazgo de las mujeres detrás de la iniciativa alimentaria, existen condiciones sociales externas que no se pueden ignorar al momento de entender la aparición y sostenimiento de una olla común. En un estudio sobre comedores populares en Lima de los años ochenta, Boggio et al. (1990), ofrece una observación que atañe en gran medida a esta investigación. Para el surgimiento de los comedores, es determinante tanto el nivel de organización y consolidación del barrio donde se ubica, como la disposición de agentes de apoyo «en alimentos, implementos de cocina e infraestructura» (p. 21), para que el comedor comience a funcionar. El nivel organizativo de la población, «la historia de luchas de la comunidad, los rasgos socioeconómicos de los pobladores» (p. 21), y la cobertura de servicios básicos como situación legal de la propiedad, agua, luz, desagüe e infraestructura son importantes para facilitar la propuesta de aquellos agentes externos (políticos, fundaciones, iglesias) sobre la organización alimentaria. Sin embargo, estos dos ámbitos conllevan una tensión permanente en clave de relaciones de intereses y asistencialismo político.

En los trabajos de Desmaison et al. (2022) y Herrera Santamaría y Pérez Vela (2022), se discute la tensión entre la autonomía de organización de mujeres que generan sus propios espacios de demanda política para trasladarlos a las instancias de gobierno y, por otro lado, la dependencia y formación de redes clientelares asociadas a empresas, partidos e instituciones que ofrecen alimentos y herramientas de apoyo para el sostenimiento de sus ollas comunes. Sobre esto, el diagnóstico de Cuadra et al. (2021a), muestra que la motivación principal de la participación de las mujeres en las ollas comunes es el apoyo, mientras que la principal causa de interrupción de las actividades es la falta de recursos y alimentos.

Ante los problemas y oportunidades de las ollas comunes, Alcázar y Fort (2022) delinean una propuesta de cuatro frentes de acción desde el aparato público. El primero es el registro único e integrado de ollas comunes, incluyendo una sugerente distinción entre ollas de carácter permanentes y ollas transitorias; el segundo es la atención necesidades mediante insumos con vales de alimentos en mercados y canalización de donaciones por parte de las municipalidades distritales a emulación de la experiencia de la Municipalidad Metropolitana de Lima (mml); el tercero es la vigilancia de estas transferencias y el cuarta es el fortalecimiento de capacidades y liderazgos para su sostenibilidad.

En los estudios revisados no se ha pasado por alto alguno de los abordajes que trataremos en el siguiente apartado. Para entender las propuestas y retos de la seguridad alimentaria y el hambre cero en el Perú, el trabajo de Santandreu (2021) reseña los abordajes administrativos y políticos de las ollas comunes a partir de la experiencia de colectivos como Red de Ollas Comunes y la Mesa de trabajo para la Seguridad Alimentaria y sus relaciones con las instancias del gobierno nacional. En la misma línea Alcázar y Fort (2022), si bien evalúan como importante el abordaje administrativo y político en la aparición y sostenimiento de ollas comunes en Lima, no le otorgan el mismo peso analítico a la representación mediática. Por el contrario, Wong et al. (2021) y Herrera Santamaría y Pérez Vela (2022) estudian el anclaje mediático de las ollas y muestran cómo en el escenario comunicativo nacional se despliegan discursos políticos, de solidaridad religiosa y responsabilidad empresarial, que desde 2020 han acogido contenidos como la magia de los pobres para salir de la crisis y experiencias de mesianismo mediático.

4. Abordajes formales de las ollas comunes

A continuación, presentamos tres abordajes sobre las ollas comunes que, pese a tener actores, sentidos y pautas de acción diferenciados, comparten varios hilos de interacción entre sí. Nos interesa tener claro qué aporta cada abordaje a la aparición o sostén de las ollas comunes en Chiclayo, qué intereses, recursos y saberes movilizan y sobre todo qué orientaciones delinean para la actividad a largo plazo de estas organizaciones comunitarias.

Abordajes administrativos

Dada la diferencia formal entre comedores y ollas, repasaremos cómo se consiguió el reconocimiento normativo de las ollas comunes, así como el consecuente presupuesto desde el Poder Ejecutivo peruano para encarar la crisis alimentaria. Sostenemos que este paso es decisivo para la posterior reformulación del carácter contingente y temporal de las ollas en el Perú.

En febrero de 2021, la Ley 31136 modifica la Ley Orgánica de Municipalidades y las funciones del midis para ampliar el apoyo alimentario a comedores en el marco de la emergencia sanitaria. Esta ley dispone el papel central de las Municipalidades distritales (o en su defecto, provinciales) en el tratamiento estatal de las ollas comunes, comedores populares e iniciativas ciudadanas que respondan a la crisis económica de la covid-19 en el país. Pese a reconocer el impacto de la emergencia sanitaria sobre la inseguridad alimentaria, no se habla de una emergencia como tal en este sector. Asimismo, el apoyo a las ollas no incluye recursos presupuestales, cuando sí administrativos, lo cual significa el registro, organización y ejecución de las ollas como iniciativas ciudadanas. Se dispone reconocer la formalidad de las ollas comunes y coordinar donaciones de alimentos desde las Municipalidades, pero solamente eso. A mitad de año, en julio de 2021 se sanciona la Ley 31315 que reconoce la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria y nutricional en la población, donde además se define la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria como el conjunto de factores que determinan la propensión a sufrir una inadecuada nutrición, o una restricción al acceso de alimentos, en un paso conceptual para la ansiada declaración de emergencia alimentaria.

Entre mayo y junio de 2021, a nivel del Congreso de la República se presenta una serie de Proyectos de Ley que proponen la declaratoria de emergencia alimentaria en el Estado peruano, misma que se logra sancionar el 24 de noviembre de 2021 en la Ley 31360. La propuesta de declaratoria de emergencia alimentaria llega a las instancias del gobierno central por acción coordinada de las redes de ollas comunes en distritos periféricos de Lima Metropolitana. Por su potencial político (Sarmiento Viena, 2018), estas organizaciones comunitarias de mujeres actuaron como plataformas de una agenda colectiva en función a sus intereses y necesidades alimentarias.

Tras una lucha constante, se declara finalmente de interés nacional y necesidad pública la emergencia alimentaria a nivel nacional, cuyo presupuesto, destinado a ayuda en alimentos, llega después de siete largos meses. En junio de 2022, con el Decreto de Urgencia 017 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (midis) se destinan 98 millones de soles a la compra de raciones de alimentos para las ollas comunes en los distritos del Perú que lo soliciten, a través de las instancias del Programa Nacional de Alimentación Escolar Qali Warma, especializado en entrega de asistencia alimentaria. Como se verá más adelante, este tratamiento permitió el interés de la MPCH en la creación y formalización de la actual lista de ollas comunes.

Abordajes políticos

Se ha documentado el uso político de la alimentación en el Perú y Latinoamérica, a través de la implementación de comedores populares, escolares, maternos y hospitalarios con fines de vigilancia, orden y socialización de valores en la modernización del siglo xx(Aguirre, 2004;Drinot, 2011).

En específico, Boggio (1990) menciona que los comedores de Lima en los ochenta aparecen por influencia clara de cuatro actores políticos, el gobierno de Belaúnde y Acción Popular, la Iglesia católica (derechas), apra (centro izquierda) y la Municipalidad de Lima, gobernada por Izquierda Unida. Además, sostiene que «detrás de cada agencia hay una orientación ideológico política bien definida. […] Cada agencia imprime además un sello característico en la organización del comedor, en la capacitación y los valores que dominan la praxis de las señoras participantes» (pp. 21-22). Dada esta tradición histórica, para los años de la pandemia, el interés político detrás del apoyo a las ollas no tardó en aparecer.

Para Alcázar y Fort (2022), en 2020 el Gobierno actuó tardía e insuficientemente para aplacar la crisis alimentaria, sin reconocer a las ollas comunes como grupo prioritario, con una diferencia marcada respecto a 2021, donde el «gobierno central realizó cambios en su forma de afrontar la emergencia alimentaria, e incluyó a las ollas comunes como grupos prioritarios para ser atendidos» (p. 19), para lo cual destinó recursos adicionales, «cambió la normativa y diseñó una estrategia de atención territorial para estas organizaciones» (p. 19).

Esto modificó las esperanzas y posibilidades de las ollas comunes en el Perú. A su vez, el 2022, año electoral, despertó el interés de organizaciones políticas nacionales y locales por conseguir votos a cambio de recursos alimentarios, de cara a las elecciones municipales de octubre de ese año. Lo anterior reabre la tensión clientelar en la relación política de las ollas comunes.

Pese a tratarse de organizaciones comunitarias, las relaciones entre ollas comunes de Chiclayo y gobiernos locales o partidos políticos no son colectivas, —a través de grupos de interés—, sino individualistas, pues se establecen directamente entre operadores independientes y las dirigentas o presidentas de ollas. Con un sistema político personalista, en lo que va del siglo, las relaciones de brokerage ha definido los vínculos Estado-sociedad en el Perú (Meléndez, 2012). Esta participación e intercambio puede volverse en una dependencia de los líderes políticos para la obtención recursos y beneficios, creando un ciclo de lealtad política a nivel local.

Pese a estos riesgos latentes, las ollas muestran también una saludable actitud democrática para elevar una plataforma de demandas en torno al problema alimentario. En el entendimiento social de la política, las ollas comunes, junto a colectivos del tratamiento solidario, han generado espacios de luchas para conseguir reconocimiento y apoyo público. Núcleos de organizaciones que movilizan intereses de las ollas como la Red de Ollas Comunes y la Mesa de Trabajo de Seguridad Alimentaria estudiadas por Santandreu (2021), son escenarios de organización y lucha política por insertar la agenda comunitaria de seguridad alimentaria en las políticas públicas. Como hemos visto, los avances en la gestión y respuesta de la emergencia alimentaria no aparecen espontáneamente, sino que es producto del ruido social de la autoorganización en Lima de las ollas comunes de Lima periurbana a mediados del 2021 de organizaciones como la Red de Ollas Comunes y la Mesa de Trabajo de Seguridad Alimentaria (Santandreu, 2021).

Abordajes privados

A diferencia de los tratamientos políticos y administrativos, el abordaje empresarial no crea ni motiva la creación de ollas comunes, sino que se centra en su sostenimiento a través de la donación de insumos e implementos de cocina, así como en la creación de capacidades con contenidos racionales. Las empresas privadas nacionales, redes bancarias y de producción industrial de alimentos han organizado programas de capacitaciones y fortalecimiento de habilidades con la finalidad de profesionalizar las ollas comunes.

En abril de 2022 la empresa peruana de alimentos Alicorp da inicio al programa Ollas que Desarrollan, planteándose como objetivo «convertir a las ollas en organizaciones sostenibles en el tiempo» (Ollas que desarrollan, 2022). Este abordaje le otorga un significado racional a la práctica colectiva de las ollas comunes que incluye tres aspectos:

· Su organización pretende ser «sostenible y escalable» integrando elementos administrativos como la formación de una junta directiva, funciones, registros, padrones y planificación de actividades.

· La profesionalización de las actividades para el cumplimiento de objetivos alimentarios. Además de la entrega de raciones de alimentos e implementos de cocina, Ollas que Desarrollan dicta talleres de nutrición y de fortalecimiento de capacidades financieras a fin de potenciar los saberes de las dirigentas.

· Su prospectiva como emprendimiento social. En una entrevista para rpp, Ian Nightingale, jefe de Desarrollo Sostenible de Alicorp explica: buscamos que las herramientas que utilizan en emprendimientos exitosos se puedan incorporar a la olla para potenciar su gestión, pero también generar negocios paralelos, que fortalezcan el rol de las ollas frente a la inseguridad alimentaria y generar ingresos adicionales para sostenerlas» (rpp, 2022).

Ollas que desarrollan de Alicorp ha enlazado una serie de aliados empresariales entre los que resaltan el canal Exitosa, la ong Juguete Pendiente, la empresa Cementera unacem, bcp y Yape, Nexus Perú Foods sac y Cocinas record. A la fecha de cierre de este estudio, esta iniciativa ha llegado a 180 ollas, buscando para fin de 2022 alcanzar 270 en Lima, Trujillo, Chiclayo, Piura, Arequipa, Cusco, Huancayo, Cajamarca y Apurímac.

Por otro lado, los medios de comunicación tradicionales y digitales han cubierto con imágenes la problemática y necesidades de las ollas comunes promoviendo un discurso de solidaridad y sensibilidad. Alicorp ha tenido éxito movilizando aliados empresariales y donaciones para tres actividades centrales: visibilizar la problemática de la inseguridad alimentaria, contribuir con recursos para las ollas y fortalecer capacidades y competencias de sus lideresas.

A esta campaña se sumó la cobertura del canal de radio Exitosa a través de su campaña mediática Salva una olla. En la página web de Ollas que desarrollan, tras 22 semanas de campaña, se pueden contar 60 apariciones en medios de comunicación escritos y audiovisuales, tanto nacionales, locales e internacionales: Caretas, atv, América, rpp, Willax, Exitosa, Perú 21, Panamericana, Latina, Andina, tv Mundo Noticias (Arequipa), Deutsch Welle (Alemania), Infobae (Argentina).

Lo importante de este tratamiento es que ha permitido que las noticias de las ollas comunes sean de alcance nacional y constante en una labor de visibilización de la experiencia organizacional de las ollas comunes en el Perú, además de la recepción y reparto de donaciones de alimentos, víveres e implementos de cocina a través los voluntariados y campañas solidarias.

Así también, desde el inicio de la pandemia, diversas fundaciones, colectivos, iglesias y organizaciones sin fines de lucro han gestionado donaciones de insumos a las ollas comunes bajo un discurso solidario que contribuye a su sostenibilidad. Como ejemplo de esta actividad de coordinación y movilización del sector privado en favor de las ollas en Lima, Santandreu (2021), expone que la Mesa de trabajo de Seguridad Alimentaria, perteneciente al escenario público de la mml, «nuclea a casi 60 organizaciones, que incluyen 17 ong y movimientos sociales como ecosad, la Red de Agricultura Ecológica del Perú (rae Perú), cenca, Techo Perú, cidap, Slow Food, la Federación Nacional de Trabajadores de Mercados (fenatm), la Confederación Nacional de Mujeres Organizadas por la Vida y el Desarrollo Integral (conamuvidi) y la Plataforma de Agricultura Urbana de Lima (paul)» (p. 30).

Del mismo modo, Cáritas Perú, con la campaña Perú da la mano; la ong Juguete Pendiente con Alimento Pendiente y proa con Comida para todos, dan cuenta de una movilización de trabajo solidario en la donación de recursos y capacitaciones de dirigentas en contenidos de nutrición, salud y economía. Estas últimas iniciativas se sostienen en proyectos de desarrollo y responsabilidad social, a través de la movilización de fondos de cooperación para la seguridad alimentaria, generando un espacio de producción de conocimiento e intervención privada sobre las ollas comunes.

5. El legado para las ollas

El tratamiento de la crisis alimentaria hacia mediados de 2022 ha dejado recursos para la aparición y mantenimiento de ollas comunes, conseguido mediante las luchas de base en la capital. Con una red de abordajes, las ollas comunes del registro de Chiclayo ya no son espontáneas. Además del desempleo y las limitaciones económicas, los recursos formales y legales (municipalidad, personalidades políticas, ong) y las imágenes y experiencias captadas de otras ollas comunes (medios de comunicación y reuniones territoriales con otras ollas) son ineludibles para pensar su motivación y orientación.

La formalidad e intervención de los abordajes administrativos y empresariales, con un discurso racional sobre las ollas comunes, modifican o aspiran a modificar su carácter de efímeras, inestables y transitorias. Si la necesidad económica influía en su inestabilidad, los recursos, discursos e imágenes apuntan a su consolidación. Esto redefine el concepto de olla común como una organización social de base desde la municipalidad y los partidos políticos o como emprendimiento social desde las empresas.

Como lo veremos en las entrevistas a las participantes, los abordajes de las ollas comunes en el Perú de mediados de 2022 ofrecen un legado para las ollas que consiste en:

● Motivaciones e intereses.

● Movilización de recursos materiales y conocimientos para el logro de objetivos de las ollas.

● Discursos que secundan programas, propuestas y acciones.

● Imágenes de las ollas comunes que llegan a la población a través de medios de comunicación.

Tras el análisis de los fueros exteriores de las ollas comunes hemos arribado a observaciones y premisas que enmarcan los límites de este fenómeno. Ahora es necesaria una mirada en profundidad de lo que sucede al interior de las ollas, en la implementación de aquellas motivaciones, recursos y discursos.

Organización y mantenimiento

Como vimos en la revisión de literatura, lo significativo del caso peruano es que las ollas comunes y comedores populares se integran en políticas públicas de alcance nacional en materia alimentaria (Alcázar y Fort, 2022). Esto será importante para entender la aparición de propuestas a nivel estatal y su influencia en la formulación de ollas comunes a nivel distrital. Siguiendo a Latour (1998), para entender la construcción de propuestas sociotécnicas tales como ollas comunes, el contexto no está desligado de la acción; es decir la emergencia sanitaria alimentaria no es un escenario estático de carencias que, desde la macro estructura social, restringe o habilita la acción de las madres en situación de vulnerabilidad alimentaria, sino que tanto contexto como acción se autoproducen con cada adición material de la emergencia, en este caso, con cada promulgación de ley, campaña empresarial, manifestación política, con cada donación, proyecto solidario, estudio de investigación-acción o transmisión televisiva. Cada elemento actante aporta nuevas rutas para las ollas comunes y transforma sensibilidades e identidades personales en torno a la acción.

Motivadas (no solo) por la necesidad

En su informe de octubre de 2022, la encuesta nacional de opinión del iep muestra que la economía es el mayor problema del Perú percibido por su población (31%), superando a la corrupción (26%) y la crisis política (16%). En esta respuesta destaca significativamente la población de sexo femenino (38%), en situación de pobreza (41%) y perteneciente a la macrozona norte (39%) (iep, 2022). Mujeres pobres del norte, como nuestras participantes son quienes expresan mejor su preocupación por el alza de los precios y el limitado acceso a los productos de primera necesidad, malestar que inicia su experiencia como dirigentas de proyectos y redes contra el hambre. Clarisa Hardy (2020) titula su estudio sobre ollas comunes en Chile con una fórmula importante, «hambre + dignidad = ollas comunes», la cual resume una premisa consensuada para interpretar el inicio de estas organizaciones en Latinoamérica. Por un lado, la necesidad y condición de inseguridad alimentaria y por otro la capacidad de autoorganización de mujeres en situación de pobreza.

Para Hardy (2020) el aumento de la cantidad, el nivel y la profundidad de la pobreza, el desempleo, la exclusión económica, la concentración urbana de la pobreza y las condiciones políticas que no reconocen el derecho a organizarse son «las condiciones económicas, políticas y sociales que están detrás de las actuales ollas comunes y que explican por qué nacen, perduran y proliferan cada vez más» (p. 51). En este recuento de condiciones estructurales, hay otros elementos en el nivel cotidiano percibidos directamente por las dirigentas: «la carencia de empleo e ingresos suficientes y regulares lleva a numerosas familias a unirse para cocinar juntas y asegurarse una ración diaria de comida» (p. 55). Así lo confirman nuestras dirigentas:

O sea, ¿por qué comenzó todo esto?, por la misma situación de ver que a veces los niños no toman desayuno o no almuerzan, esos casos de extrema pobreza, me llevó a solicitar todo lo que es hoy en día que se ha formado la olla común. (Entrevista 2)

La necesidad es una importante motivación para el inicio de las ollas comunes en Chiclayo, pero no es la única explicación para el inicio de la organización. Cuando preguntamos cómo se animaron a formar la olla común, las dirigentas incluyen entre sus razones además del hambre, modos de hacer operativa la olla: el apoyo material de actores políticos, administrativos o privados y la imitación de otras experiencias que vieron en Chiclayo, a través de televisión o redes sociales.

Nosotros somos pobladores de Jorge Chávez, por la misma necesidad, como veíamos que en otros lugares hay comedores, nosotros pedimos a la Municipalidad porque vimos que Jorge Chávez no tenía su comedor (Entrevista 10).

Dado el desarrollo de los tratamientos y abordajes sobre las ollas comunes en un contexto de crisis alimentaria, la aparición de las ollas comunes en el norte acoge una multiplicidad de motivaciones que a nivel cotidiano se presentan yuxtapuestas, lo cual complejiza los objetivos y las actividades de la organización, pues designan sus posteriores características. Podemos identificar al menos tres elementos operativos que los tratamientos nacionales hacen llegar, usualmente desde Lima, hasta las mujeres dirigentas de Chiclayo: las imágenes, las experiencias y los recursos materiales.

Ahora bien, si la necesidad en un contexto de pobreza ha definido características precisas de las ollas como su inestabilidad, atendidas en estudios de casos en grandes centros urbanos como Lima Metropolitana y Santiago de Chile, ¿qué nuevas características produce la intervención de otras motivaciones en el inicio de ollas comunes en Chiclayo? Para Hardy (2020) la sola carencia económica explica la aparición y a la vez la inestabilidad de las ollas comunes. En un escenario más complejo, con diversos tratamientos desplegados y con la crisis alimentaria sobreviviendo a la crisis sanitaria, ¿cómo influye las imágenes, experiencias y recursos materiales en la dinámica y estabilidad de ollas comunes que aparecen por estas razones?

En la totalidad de las ollas entrevistadas intervino la motivación de al menos un actor externo para inaugurar, registrar la olla y comenzar sus actividades, generalmente desde las municipalidades, las ong y las personalidades políticas.

Mi amiga Mónica me dio la iniciativa y con el joven Santiago de la Municipalidad vino y me dijo «hay que poner un comedor aquí en tu casa, pon», me dijo, «te vamos a apoyar» me dijo, «te vamos a dar tanto, esto», como son de la Municipalidad me dijo que me iba a regalar mi olla, mi cocina, arroz, aceite, y para qué, me invitaron ellos y me animé porque a mí me gusta la cocina también. (Entrevista 1)

E: ¿Cómo llegaron a la municipalidad? R: Es que nosotros somos del Vaso de Leche y ahí lo pedimos queríamos un comedor, una olla común. (Entrevista 10)

Lo que sí nos apoyó y de buen corazón por persona de amistad fue el doctor Junior Vásquez. Y también el primero que vino a fundar acá, el que trajo los primeros alimentos fue Javier Castro3. Sí, para qué, el señor vino acá nos dejó una ollita, un cucharoncito, con mucho cariño, para qué, estoy también bastante agradecida con él. (Entrevista 2)

Entre 2020 y la fecha de cierre de este estudio en 2022 (ver fechas de inauguración de las ollas en la Tabla 1), operadores y personalidades políticas se han acercado a las zonas periurbanas de Chiclayo para generar organizaciones sociales de base, en forma de ollas comunes, comedores autogestionarios o comedores populares, llegando por vínculos administrativos y territoriales a las mujeres a través de agentes municipales, tenientes gobernadores, clubes de madres y vasos de leche. Si bien aquella relación establecida perseguía objetivos y bienes colectivos, se reducía a transacciones individuales entre el personaje político, sea este regidor, funcionario, coordinador de ong o candidato electoral y las futuras presidentas de las ollas comunes. Adelantamos que el peligro de relación clientelar aparece cuando el tiempo exacerbado de trabajo de las mujeres genera la soledad de las presidentas de ollas y transforma los recursos que reciben las ollas comunes de bienes colectivos a bienes individuales.

Es un trabajo fuerte

Las ollas son redes alimentarias basadas en la solidaridad entre mujeres, mucho más abiertas y flexibles que los comedores populares o vasos de leche, con personal y organización y procesos fijos o formales (Águila et al., 2021). Las ollas acogen un sistema de comida por apoyo, o ración por trabajo, para madres de familia en situación de pobreza y pobreza extrema en Chiclayo. Como lo reconoce nuestra entrevistada: «Es un trabajo fuerte, señorita» (Entrevista 10), que implica, después de enviar a los hijos al colegio a las 7:30 de la mañana, comenzar a hacer compras de carne o pollo y harinas al por mayor en el mercado, tener listo los insumos, picar las verduras, preparar sopa, arroz y guiso en ollas industriales, tener grandes cantidades de ensalada y refresco listo a partir de las 11 a.m. en que comienzan a acercarse los primeros escolares del turno tarde, ancianos y otras madres solteras. Comenzar a servir en caliente, en táperes o platos de plástico para cerca de 50 personas y a la vez cobrar entre 1.50 y 2.50 soles (0.40 – 0.70 dólares) por persona, hasta las 2 de la tarde; almorzar brevemente, atender a los hijos y a continuación, lavar las enormes ollas, limpiar la zona de cocina y el espacio de comida para el día siguiente. Este arduo trabajo, que se agrava si viven lejos del mercado o si no cuentan con servicio básicos de agua potable y saneamiento, y que se extiende si en la olla ofrece desayuno o cena aparte del almuerzo, se comparte entre al menos dos madres:

Las dos pican primero, de ahí una cocina, la que sabe más ¿no? ya la otra va lavando, después ya se acaba de repartir todo ya las dos lavan las ollas, la cocina, dejan barriendo y así se turnan. Por ejemplo, una madre cocina, la otra le pica todo, le hace su refresco, y si ese día toca ensalada, hace la ensalada. (Entrevista 5)

En casos límite, pero no inusuales, las madres involucradas se ocupan en otras actividades y este trabajo recae sobre la dirigenta principal para evitar la disolución de la olla. Generalmente comienza una junta directiva completa con cinco madres comprometidas, pero termina una madre antes de cerrar la olla. En calidad de presidentas de sus ollas comunes, dos de nuestras participantes tienen sobre sus hombros la responsabilidad de cocinar solas hasta integrar personas que las apoyen: «Yo lo hago todo, formé mi junta directiva, pero me dijeron que no tienen tiempo, las mismas mamitas trabajan» (Entrevista 2); «Yo no roto, cocino yo, una es porque a veces la gente no quiere porque están trabajando» (Entrevista 4).

Este grupo de madres solteras, separadas o convivientes con carencias económicas e hijos a su responsabilidad, trabajan o han trabajado cosechando cultivos para grandes empresas agroindustriales en la provincia de Lambayeque (Aldana Rivera, 2006). Se trata de un trabajo formal con contrato por jornada en temporada de cosecha, o de manera permanente en planilla, en donde ganan un poco más del suelo mínimo por horarios que superan por mucho las 8 horas diarias. Dado el sistema de trabajo por producción, estas mujeres pueden llegar a trabajar hasta 12 horas si no contamos las horas dedicadas al viaje desde sus domicilios hasta los fundos de la empresa y de regreso:

Cuando yo recién comencé, mi junta directiva sí venía, mi vecina venía a cocinar conmigo pues ¿no?, pero ella empezó a trabajar en esas empresas que van de madrugada y venía de noche, pero yo les alcanzaba al menos a sus hijas, venían sus hijas y llevaban su menú, pero como te digo, la que cocino soy yo. (Entrevista 1)

El trabajo de las beneficiarias en empresas agroindustriales tiene algunas implicancias para la estabilidad de las ollas comunes. A nivel personal si bien la formalidad y la estabilidad económica las empodera, este les toma más de la mitad de sus días, en condiciones de enorme desgaste físico; a nivel familiar si bien les otorga seguridad para cubrir necesidades básicas y capacidad de ahorro, no pueden dar el tiempo de cuidado requerido por sus hijos en edad escolar; a nivel comunitario se ven obligadas a suspender el apoyo en la olla, pero necesitan del apoyo en la cocina de los alimentos y en el cuidado de los hijos.

En la organización de madres en torno a las ollas comunes pronto se forma una bifurcación entre tener trabajo sin tener tiempo para apoyar en la olla y, por otro lado, recurrir a la olla cuando no hay dónde trabajar para sobrevivir: «Yo les digo que vengan a cocinar, algunas mamás si vienen, otras dicen que tienen que trabajar, tienen niños pequeños, algunas no tienen tiempo» (Entrevista 10). Nuestra participante 1, explica la situación de una madre que acudió a apoyar de lleno en la olla al separase de su pareja y encontrarse sin tener trabajo.

Yo solita cocino todo, pero hace dos semanas o 20 días que tengo una señito que me apoya a cocinar, a picar, a limpiar y se lleva su menú gratis, dos menús, harta comidita lleva, dos, pero bien servido, porque ella guarda para la tarde como me dice que ya está separada y tiene su niño que estudia en la tarde, me ha pedido apoyo y viene ayudar desde tempranito. (Entrevista 1)

Con esta experiencia subrayamos la importancia de las ollas como redes de intercambio de apoyo entre madres en situación de pobreza, donde la socialización de experiencias de trabajo en espacios comunes resulta crucial. El saber cómo cocinar para cincuenta y compartirlo es decisivo para mejorar la organización de la olla. Tras conversar con otras presidentas con más experiencia de diversas procedencias, edades y trayectorias personales, una de nuestras participantes implementó este sistema de ayuda por trabajo en su olla:

Como soy primeriza en esto, cuando nos íbamos a las reuniones de las ollas comunes, yo escuchaba a las presidentas de otras ollas comunes que son antiguas y decían que les daban cinco raciones a las que ayudan a lavar, si ayudan así a picar o servir, tres raciones. (Entrevista 10)

Tanto los recursos como las experiencias mediáticas y territoriales tienen importancia para la socialización de saberes sobre cómo organizar de la mejor manera una olla común.

6. reflexiones finales

Este estudio es una invitación para comenzar a pensar las ollas comunes fuera de Lima Metropolitana y formular respuestas basadas en la experiencia de provincia, inserta en su propia ecología de saberes y recursos. Para mediados del 2022, las ollas en el Perú, más heterogéneas que comunes, presentan una diversidad simultánea de motivaciones operativas y simbólicas para comenzar a funcionar, más allá de las carencias económicas.

En nuestra revisión de los principales abordajes hemos dado cuenta de una red de intereses y voces sobre las ollas comunes en el Perú que, con recursos, imágenes y experiencias, les ofrecen sostén estructural desde fuera para hacerlas permanentes. Con un nuevo carácter centrado en el largo plazo, las ollas comunes son enroladas por cada abordaje en diversas orientaciones y discursos, sean alimentarios, políticos, comunitarios, clientelares o empresariales. Sin embargo, esta sostenibilidad matizada en colores encuentra problemas.

Del lado de sus protagonistas, el principal anclaje estructural para diferenciar la organización de las ollas comunes en Chiclayo es un mercado laboral para mujeres en situación de vulnerabilidad ocupado por empresas agroindustriales en núcleos regionales de acumulación de capital. Como se ha mencionado, las exacerbadas jornadas de trabajo en la agroexportación resulta de central importancia para entender la estructura del tiempo cotidiano de las mujeres y, por tanto, las limitadas posibilidades para la generación de capitales sociales comunitarios en el barrio y la sostenibilidad de sus ollas comunes.

Estas jornadas de 12 o 14 horas diarias de trabajo hacen que madres con carencias económicas consigan estabilidad económica a cambio de la merma de su salud y tiempo; lo cual genera una tensión cotidiana entre apoyo a la olla y trabajo en la empresa. Dada la dificultad para fortalecer el nivel comunitario, crece la importancia de los recursos y apoyo externo (solidario y administrativo) para asegurar la estabilidad de las ollas de Chiclayo. En esta dinámica de intercambio de bienes y demandas, las transacciones personalistas y solitarias entre las ollas comunes y el gobierno local pueden producir organizaciones individuales y sensibilidades clientelares.

Con 1800 beneficiarios en Chiclayo (y 3200 ollas a nivel nacional), el caso de las ollas comunes del registro municipal de la mpch ha ofrecido una mirada directa a la acción y presencia del estado sobre poblaciones vulnerables en provincia, con mediadores y canales de demandas formalizados. En esta línea analítica queda pendiente estudiar la organización del tiempo y el trabajo femenino inserta en la acumulación privada en la costa norte del Perú; así también, los significados para establecer vínculos de confianza y mediación entre la sociedad civil y la Municipalidad, en donde adquiere importancia la participación colectiva en las transacciones individuales entre actores formales; y por último, la labor de una nueva gestión municipal en el registro y despliegue de recursos para enfrentar la crisis alimentaria en 2023.

Las discusiones nos llevan a considerar que las acciones planificadas desde abordajes administrativos, empresariales, mediáticos o solidarios reformulan en simultáneo la dinámica de las ollas. Por esta razón es preciso que la implementación de propuestas desde el gobierno nacional, regional o local esté acompañada de estudios multidisciplinarios para analizar los nuevos rumbos, respuestas, sensaciones y discursos que estas acciones generan al interior de las ollas comunes.

Referencias Bibliográficas

Águila, E., Jara, B., Paredes, J. P., y Letelier, F. (2021). Ollas comunes: la solidaridad se cocina a fuego lento. En Tapia, V.; Letelier, F.; Cubillos, J.; y Micheletti, S. (Edits.), Lo comunitario: alternativas en tiempos de crisis, pp. 52-73. Ediciones ucm.

Aguirre, P. (2004). Ricos flacos y gordos pobres: la alimentación en crisis. Capital intelectual.

Alcázar, L. y Fort, R. (2022). Resiliencia en tiempos de pandemia. El caso de las ollas comunes en Lima, Perú.grade.

Aldana Rivera, S. (2006). Lambayeque y el norte peruano en un contexto mundializado. Investigaciones sociales (17), pp. 311-334. unmsm. doi:https://doi.org/10.15381/is.v10i17.7069

Alvarado Monzon, S.; Bailon Yauri, C.; Begazo Castro, A.; Garayar Cabrejos, A. y Marcelo Huarancca, D. (2023). Red-potenciadas: promoviendo la institucionalidad de la Red de Ollas de Villa El Salvador. Tesis de grado, Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación

Mankachay Perú: registro de ollas comunes mejorará atención a población vulnerable (5 de noviembre de 2021). Andina. https://andina.pe/agencia/noticia-mankachay-peru-registro-ollas-comunes-mejorara-atencion-a-poblacion-vulnerable-868380.aspx

Boggio, A.: Boggio, Z.: De la Cruz, H.; Florez, A. y Raffo, E. (1990). La organización de la mujer en torno al problema alimentario. Una aproximación socio-analítica sobre los comedores populares de Lima Metropolitana. Década del 80 (1er ed.). celats.

Bustamante, P. (27 de mayo de 2022). Impacto de las crisis alimentarias en el Perú.El Comercio. https://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/impacto-de-la-crisis-alimentaria-en-el-peru-por-paola-bustamante-noticia/

Cotos, H. y Robles, J. (12 de junio de 2020). En Lima se cuadruplica demanda en comedores populares.La República. https://larepublica.pe/sociedad/2020/06/12/coronavirus-en-peru-en-lima-se-cuadruplica-demanda-en-comedores-populares

Cuadra, M. P. (2023). Sin horario ni salario: La influencia del trabajo de cuidado realizado desde la infancia sobre la construcción de la identidad de las mujeres miembras de una olla común en San Juan de Lurigancho. Tesis de grado, Pontifica Universidad Católica del Perú, Facultad de Ciencias Sociales.

Cuadra, M. P.; Soto, D.; Meza, A.; Miranda, A. y De las Casas, F. (2021a). Nosotras también estamos en primera línea: Las mujeres de las Ollas Comunes de Lima Metropolitana durante la crisis de la covid-19. Revista Latinoamericana de Liderazgo, Innovación y Sociedad (1), pp. 66-81.

Cuadra, M. P.; Soto, D.; Meza, A.; Miranda, A. y De las Casas, F. (2021b). El privilegio de sobrevivir. La influencia de los capitales individuales de las dirigentas sobre los resultados de la Olla Común de Valle Verde durante la pandemia por la covid-19. xxvi Coloquio de Estudiantes de Sociología PUCP: ¿Bicentenario? Memoria, crítica y resistencias, (pp. 1-21).

Desmaison, B.; Jaime, K.; Córdova, P.; Alarcón, L. y Gallardo, L. (2022). Collective Infrastructures of Care: Ollas Comunes Defying Food Insecurity During the COVID-19 Pandemic. Urbanisation, 7(1), pp. 46–65. doi:https://doi.org/10.1177/24557471221110951

Drinot, P. (2011). Feeding Labor. En: Drinot, P. (2011) The allure of labor. Workers, race and the making of the Peruvian State (pp. 161-192). Duke University Press.

Hardy, C. (2020). Hambre + Dignidad = Ollas comunes. lom ediciones.

Herrera Santamaría, R., y Pérez Vela, R. (2022). Representaciones comunicacionales de las prácticas de sobrevivencia en el contexto de la pandemia: el caso de las ollas comunes en la ciudad de Lima. Facultad de Comunicación, Universidad de Lima.

iep (22 de octubre de 2022). iep Informe de Opinión – Octubre i 2022. Obtenido de Instituto de Estudios Peruanos. https://iep.org.pe/wp-content/uploads/2022/10/Informe-OP-Octubre-I-2022-informe-completo-1.pdf

inei (2021). Encuesta Nacional de Hogares (enaho) 2018. Plataforma Nacional de Datos Abiertos. https://www.datosabiertos.gob.pe/dataset/encuesta-nacional-de-hogares-enaho-2018-instituto-nacional-de-estad%C3%ADstica-e-inform%C3%A1tica-inei

Latour, B. (1998). La tecnología es la sociedad hecha para que dure. En Domenech, M. y Tirado, F. J. (Edits.) Sociología simétrica. Ensayos sobre ciencia, tecnología y sociedad (pp. 109-142). Editorial Gedisa.

Meléndez, C. (2012). La soledad de la política: transformaciones estructurales, intermediación política y conflictos sociales 2000-2012. Aerolíneas Editoriales.

Ollas que desarrollan (2022). Inicio.https://ollasquedesarrollan.pe/noticias/

rpp (11 de octubre de 2022). Las ollas comunes han sido un salvavidas para muchas familias en situación de vulnerabilidad.rpp Noticias. https://www.youtube.com/watch?v=Y4qdArCACK8

Santandreu, A. (2021). Ollas contra el hambre: Entre la victimización y la resistencia. Fundación Friedrich Ebert.

Sarmiento Viena, X. (2018). Juntas nos hicimos escuchar, pero cada una a su manera: Una aproximación a la evolución de la participación de las mujeres en la producción social del hábitat a partir de las trayectorias de liderazgo en comedores populares autogestionarios de El Agustino. Tesis de licenciatura, Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Ciencias Sociales.

Vega Zavaleta, L. (2021). Organización femenina para los cuidados comunitarios por la covid-19: experiencias de mujeres lideresas en una olla común en Lima (Perú). Trabajo fin de máster, Universitat Politecnica de Valencia, Departamento de Proyectos de Ingeniería.

Wong Zevallos, P.; Calderon Gomez, C.; Riofrio Jacinto, A.; Arrelucea Suarez, A. y Mendoza Castillo, A. (2021). Ollas en acción: La integración social como el cambio para elaa.hh. Santa Isabel (Lima). Tesis de grado, Pontifica Universidad Católica del Perú, Facultad de Ciencias y Artes de la Comunicación.

Zegarra, E. (2022). Crisis, dependencia y soberanía alimentaria en el Perú. Revista Ideele (304). https://www.revistaideele.com/2022/07/26/crisis-dependencia-y-soberania-alimentaria-en-el-peru/

Notas

1. Ver los recientes trabajos de Cuadra (2023) y Alvarado et al. (2023).
2. Característica subrayada por Hardy (2020) en Santiago de Chile y por Cuadra et al. (2021) y Alcázar y Fort (2022) en Lima Metropolitana.
3. Personalidad política asociada al partido Acción Popular y postulante a la alcaldía de Chiclayo en las Elecciones Regionales y Municipales 2022.

Información adicional

redalyc-journal-id: 7318



Buscar:
Ir a la Página
IR
Visor de artículos científicos generados a partir de XML-JATS por