Reseñas
| Galaz-Mandakovic Fernández Damir. Memorias de la ciudad de Gatico. Minería y sociedad (1832- 1940). 2020. Antofagasta. Pampa Negra Ediciones. 224 páginaspp. |
|---|
El libro que nos convoca es una ardua investigación que se suma a la prolífera producción del autor Damir Galaz-Mandakovic, quien, entre otros temas, se ha especializado en la historia de la región de Antofagasta y el Norte Grande de Chile en general. Desde su ciudad natal, Tocopilla, reconstruye las historias locales y regionales que, a su vez, se entretejen con la historia nacional e internacional, dando por resultado investigaciones bien logradas que combinan las metodologías de la historia con la antropología en temas económicos, sociales y culturales. Damir pertenece al grupo de investigadores que, desde hace ya bastante tiempo, pone en tela de juicio el discurso nacional desde la capital, y desde la periferia, escribe de manera crítica las realidades, logros, problemas y conflictos aportando a la deconstrucción de la historia oficial.
El libro recibe al lector con la casona inglesa de la época de oro de la minería del siglo XX, conocida para los habitantes y visitantes de Tocopilla. Un edificio que ha permanecido orgulloso y de pie a pesar del paso del tiempo y el maltrato al cual ha sido sometido por las inclemencias del clima y los visitantes que han arrancado pedazo a pedazo la estructura interna. La fotografía de la casona de noche, con un fondo de cielo estrellado, simplemente evoca a la nostalgia de un pasado que no vivimos y que, a la vez, “nos hace sentir en casa” con ayuda de la selección de poemas que se encuentran en las primeras hojas.
El texto está dispuesto en doce capítulos. El primero, son las palabras preliminares del autor llenas de cariño a su tierra, y nos pone en contexto sobre los objetivos del libro. El segundo, son los antecedentes prehispánicos del litoral: los grupos indígenas y los hallazgos arqueológicos en la zona. El tercer capítulo es la historia de Gatico durante la administración boliviana; un trabajo prolijo que demuestra pericia de archivo e investigación historiográfica en los centros documentales de Bolivia. Este capítulo contextualiza los logros y problemas de los empresarios, y del Estado boliviano en el puerto mayor de Cobija y sus alrededores guaneros y mineros, entre ellos, Gatico. La etapa boliviana, luego de arduos intentos por anexar de manera eficaz su costa a los centros políticos y económicos del interior de Bolivia, terminó abruptamente luego de la Guerra del Pacífico.
Desde el capítulo cuarto hasta el octavo, básicamente, se indaga sobre el resurgimiento de Gatico con la llegada de la compañía minera inglesa Gibbs & Sons a principios del siglo XX y la explotación de las minas de Michilla. El resurgimiento de Gatico está ligado a las nuevas formas de explotación capitalista en una economía de enclave que envuelve a propios y extranjeros en una dinámica de codependencia y de relaciones asimétricas.
En el capítulo quinto, el autor reconstruye la historia de la ciudad: los espacios públicos y los servicios básicos, las formas de vida y las dinámicas sociales. Rescata las historias familiares y de diversos grupos sociales. Utiliza la prensa, archivos fotográficos y mapas para demostrar el desarrollo de Gatico gracias a la minería. A lo largo del texto, a la vez, queda claro que la economía minera forjó Gatico y la llevó a una etapa de oro, pero también es evidente que hubo una contaminación fuerte que impactó el desierto, el mar, la fauna y flora, y la salud de los pobladores. Esto, a su vez, nos lleva a comprender las luchas sindicales y las estadísticas sobre las enfermedades y decesos, incluso, la arquitectura del cementerio y los ritos mortuorios a los cuales el autor demuestra particular interés. Este capítulo se enfoca particularmente en la historia cultural y social, logrando una radiografía muy interesante de la vida cotidiana.
El capítulo sexto hila la historia de Gatico con el resto del mundo a través de la compra y venta de minerales, y su circulación por medio de flujos navieros. Pareciera obvio que al estar al borde del mar se usara este medio para desplazar los metales, sin embargo, la interconexión de un espacio marginal con la economía mundial refleja el verdadero impacto de las economías de enclave a ciudades frágiles y desprotegidas. De hecho, esta última idea nos lleva al capítulo séptimo, pues las formas de explotación de la minería y el costo a nivel internacional hacen que la compañía inglesa no pueda seguir operando. La empresa se retira y toda una población queda a la deriva: sus sueños, su forma de vida y su futuro quedan suspendidos como las labores de la mina y la fundición. En Bolivia se cree que el extraer mineral tiene un alto costo, la mina y los entes que viven dentro de ella cobran por ser dadivosos, arrastran a las personas al abismo: la enfermedad y la pobreza golpean a los pueblos que solo vivieron por el mineral. Gatico, como pueblo minero, estuvo condenado a esta suerte a pesar de los intentos por querer mantener sus formas de vida. El capítulo octavo, justamente, señala la reactivación por medio de la introducción de una nueva tecnología, pero en el fondo solo nos habla de la desesperación y cómo el desierto “tragaba” a todo un municipio.
El capítulo noveno, décimo y undécimo concluye la historia de Gatico. Es un final dramático: el cierre de la fundidora, el despoblamiento del lugar, las enfermedades y la indigencia crean un escenario desesperante. Empero, fueron cuatro horas de lluvia las que terminaron con todo; el 25 de julio de 1940, un aluvión terminó con más de un siglo de historia minera. Esta última etapa no deja de sorprender, sobre todo por el relato del autor que te deja pensando sobre la fragilidad de lo material y de la vida en sí ante una catástrofe natural. Si bien es un evento regular en el litoral atacameño, no deja de sorprender la tenacidad de sus pobladores para asentarse en una zona con amenazas de aluviones y tsunamis en medio de un desierto duro. Pero también en el último capítulo deja una reflexión; Gatico es el ejemplo de la huella de un capitalismo salvaje combinado con la indiferencia del gobierno que no deja de indignar y nos hace cuestionar en la real agencia del Estado.
El texto, sin duda, aporta a la historia regional y a la historia económica de la minería en Chile. Es de obligada lectura para comprender las dinámicas que han forjado el Norte Grande y es una ventana a un rompecabezas aún incompleto de las relaciones de las periferias a la economía global y sus consecuencias.
Para finalizar, no dejo de pensar en la constancia y firmeza de los pobladores de esta región de la costa. Es posible que estos valores sean transmitidos a la materialidad que lo rodea y por ello la casona de Gatico se niega a desaparecer, todo lo contrario, se queda como testimonio de la vida de una región minera. Se niega a desaparecer de la memoria de los pobladores de Tocopilla y los alrededores, pues las historias contadas de una generación a otra hacen a la casona, y al propio Gatico, inmortal en el imaginario colectivo local. Se niega a desaparecer e inspira a un poblador a investigar sobre su historia y publicarla con un emprendimiento editorial novedoso, y desde el otro lado de los Andes yo la leo, la sueño, la imagino y la reseño.