Artículo Invitado

Formas de subjetivación en estudiantes universitarios de Colombia durante la pandemia por COVID-19

Forms of subjectivation in university students from Colombia during the COVID-19 pandemic

Diana Cristina Buitrago Duque
Universidad de Antioquia, Colombia
Sara Yurley Graciano Ochoa
Universidad de Antioquia, Colombia

Formas de subjetivación en estudiantes universitarios de Colombia durante la pandemia por COVID-19

Revista Horizontes Pedagógicos, vol. 26, no. 1, pp. 9-19, 2024

Universidad Iberoamericana

Received: 05 September 2023

Accepted: 03 May 2023

Resumen: Este artículo presenta resultados parciales de una investigación que indagó por las formas creativas de hacer frente a la pandemia. El objetivo que se aborda consiste en analizar en estudiantes universitarios los procesos de subjetivación suscitados por la pandemia COVID-19. Es un ejercicio cualitativo de investigación-creación con perspectiva fenomenológica -hermenéutica del que participaron catorce estudiantes de diferentes programas universitarios en una serie de tres talleres creativos grupales y en entrevistas individuales en profundidad tanto en modalidad presencial como mediada por plataformas digitales. La información fue grabada, sistematizada y tematizada a nivel holístico, selectivo y detallado. Los resultados permiten confirmar una ruta de transformación subjetiva a partir de la experiencia de confinamiento vivida; dicha ruta exhibe dos modos de subjetividad: la subjetividad en fluctuación, que comprende las tensiones emocionales referidas al ámbito individual y con relación al otro; y las versiones de sí definidas a partir de una temporalidad sí pasado y sí presente, en las que sí-pasado presenta una subjetividad aplanada y volcada hacia afuera, y sí presente devela la potencia de estar a solas, la conciencia de finitud y el tránsito hacia nuevas formas de vincularse. El paso de la subjetividad aplanada a la subjetivación tuvo como condición de posibilidad una posición reflexiva. Esta indagación permitió reconocer que la pandemia, si bien implicó muchos retos, constituyó un escenario fértil para comprender lo que significa ser otro, e introdujo algo nuevo en la experiencia subjetiva, la posibilidad de verse distinto a lo que se venía siendo antes de la pandemia.

Palabras clave: Subjetivación, experiencia vivida,, investigación-creación, pandemia COVID-19, universitarios.

Abstract: This article presents partial results of a research that investigated creative ways to deal with the pandemic. The objective addressed is to analyze in university students the subjectivation processes raised by the COVID-19 pandemic. It is a qualitative research-creation exercise with a phenomenological-hermeneutical perspective in which fourteen students participated in three group creative workshops and in-depth individual interviews both in person and mediated by digital platforms. The information was recorded, systematized and thematized at a holistic, selective and detailed level. The results allow us to confirm a path of subjective transformation based on the confinement experience lived; this route exhibits two modes of subjectivity: subjectivity in fluctuation, which includes emotional tensions related to the individual sphere and in relation to the other; and the versions of the self, defined from a temporality past self and present self, in which past self presents a subjectivity flattened and turned outward, and present self, reveals the power of being alone, the consciousness of finitude and the transit towards new ways to connect. The passage from flattened subjectivity to subjectivation had a reflective position as a condition of possibility. This investigation made it possible to recognize that the pandemic, although it implied many challenges, constituted a fertile scenario to understand what it means to be another, and introduced something new in the subjective experience, the possibility of seeing oneself different from what one had been before the pandemic.

Keywords: Subjectivation, lived experience, research-creation, COVID-19 pandemic, university students.

Introducción

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020), la pandemia por Covid-19 trajo consigo rupturas en la cotidianidad de las personas a escala mundial. Como lo indicó el director de este organismo multilateral, la propagación del virus creció exponencialmente, con lo cual, la pandemia constituyó un problema de salud pública que involucró a diferentes organismos económicos, políticos y sociales para adoptar medidas internacionales, nacionales y locales con el objetivo de contener dicha propagación.

Para Colombia, el reporte de casos en la página del Instituto Nacional de Salud (INS, 2023) indica 6.358.068 contagios confirmados y 142.544 casos de fallecimientos entre marzo 11 de 2020 y febrero 8 de 2023. En ese mismo mes de marzo de 2020, se decretó el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica en todo el territorio Nacional (Presidencia de la República de Colombia, 2020); esta norma afectó a los sectores privado y público, pues se los obligó a adoptar las medidas correspondientes para el control del contagio por el virus. Particularmente, en el sector educativo tuvo gran impacto dado que este es uno de los sectores que abarca mayor población. Así las cosas, las directivas se vieron llamadas a adoptar metodologías que permitieran dar continuidad a la enseñanza y al mismo tiempo cuidar la salud de la comunidad educativa.

El panorama universitario se vio afectado, en principio, por la declaratoria de la cuarentena y, seguidamente, por el estado de emergencia nacional. Dada la contingencia de salud pública, la universidad en la que se realizó este estudio —la cual se caracteriza principalmente por impartir la enseñanza en modalidad presencial—, adoptó medidas institucionales con el ánimo de implementar la virtualidad y dar así continuidad a las actividades académicas. Estas medidas tuvieron al menos cuatro implicaciones en los estudiantes: 1) la reorganización de la vida en el nivel del aprendizaje en modalidad virtual, transición valorada como negativa según estudios de Tejedor (2020); 2) la oportunidad de comprender el aprendizaje virtual como una posibilidad para el otro —referido a los seres humanos— y, lo otro, entendido como el mundo en su complejidad, de manera presencial en el plano de lo virtual de acuerdo a Lovón (2020) y a Pereyra y Tarditti (2021); 3) la subjetividad en términos de recursos o fortalezas para hacer frente a la pandemia como se evidencia en Costas et al. (2020); y 4) afectaciones al estado de ánimo y a la salud mental como lo han descrito Cáceres-González et al. (2023), Tamayo-García (2020) y Galindo et al. (2020).

La investigación de la que el presente artículo se deriva indagó por las formas creativas de hacer frente a la pandemia (ver Tabla 1 al final de este apartado), y en el marco de ello, se ocupó por las formas de subjetivación promovidas por la experiencia de pandemia. De hecho, la subjetividad ha sido objeto de problematización en las ciencias sociales y las humanidades, como lo muestra la revisión de antecedentes acerca de este tema. Estudios alrededor de la subjetividad en estudiantes, han tenido diferentes énfasis con base en los cuales se ha podido identificar dos líneas investigativas: la primera, hace referencia a las prácticas académicas en torno a la lectura y escritura como proceso en el que se involucra la subjetividad; la segunda, alude a estudios sobre subjetivación política, que relaciona el ser joven con procesos de construcción de ciudadanías y participación política.

La primera línea comprende estudios sobre subjetivación en el ámbito escolar tanto en la formación básica como en la formación universitaria: en el primer caso, Borja (2010) utiliza la estrategia de escritura en la formación de los niños para promover procesos de subjetivación. En la misma vía, Baudino y Friedrich (2018) analizan, a partir de las prácticas de lectura y de escritura, cómo se va configurando un modo de sujeto. Según ellos, el trabajo intelectual es una forma de problematizar algunos saberes o epistemes instituidos. Oliveira de Vasconcelos y da Costa Gomes (2016) ofrecen una discusión de la subjetivación a partir de los valores presentes en la interacción estudiantes/profesores, donde el eje transversal describe cómo el estudiante se subjetiva a partir de tomar un rol activo en su proceso de aprendizaje en tanto prioriza valores como respeto, transmisión de información, interacción social, interés por el curso, así como el deseo de que haya más diálogo y amistad. Seguidamente, más allá del análisis de la sociabilidad y la socialización en los estudiantes-jóvenes, Weiss (2012; 2009) propone una nueva mirada que reconoce los procesos de subjetivación en el aula de clase. Cardona y Villegas (2018) estudian los procesos de subjetivación en estudiantes de secundaria a partir de la diversidad, las vivencias con los otros, la construcción de la autonomía y la reflexividad como jóvenes.

En la segunda línea, Kriger y Said (2015) indagan las diferentes concepciones que los estudiantes de organizaciones populares tienen sobre el Estado y la participación política, sosteniendo como hipótesis que “las distintas concepciones y posicionamientos de los BPJA [Bachilleratos Populares Jóvenes y Adultos] hacia el Estado, y las relaciones que establecen con él, generan formas educativas diferentes y, por ende, procesos distintos de subjetivación.” (p. 3). De esta manera se reconoce que los procesos de subjetivación tienen dos matices, uno en aras de reproducir más de lo mismo, y otro en pro de cuestionar y reflexionar unas formas de lo que es el Estado, la política y la participación.

Oraisón (2015) indaga a estudiantes universitarios sobre cómo captan y ejercen la ciudadanía. Para este estudio la subjetividad política es entendida como lo que los jóvenes-estudiantes significan entre su ejercicio ciudadano y el cómo se posicionan políticamente. Estos significados se refieren a entender la política desde organismos jurídicos, el reconocimiento del ejercicio político en escenarios tradicionales de la política para el desarrollo de una subjetividad política, y la participación no formal desde escenarios comunitarios o movimientos sociales. Alvarado (2008) propone la subjetividad política como un entramado de lo propio desde el sujeto que comprende: autonomía, reflexividad, conciencia histórica y la posibilidad de plantearse sueños propios y con otros; esto es, ampliar el círculo ético, articular la acción con sus narrativas en una disposición del espacio público como lugar donde acontece tanto lo político como la negociación del poder.

Vommaro (2012) y Rojas y Agudelo (2017) concuerdan en que la manera de participación por excelencia de los jóvenes se sitúa en organizaciones de base comunitaria o en la pertenencia a movimientos sociales. Ambos escenarios permiten el despliegue de cuestionamientos de los problemas estructurales para así plantear puntos de fuga y transformaciones en el plano subjetivo y de lo social-comunitario.

De acuerdo con lo mencionado anteriormente sobre la subjetivación se puede entender a grosso modo dos elementos importantes para esta investigación: 1) la subjetivación en estudiantes-jóvenes comprende un cuestionarse, un carácter de transformación subjetiva, ya que se observa en ellos un cuestionamiento de las epistemes o realidades en contextos educativos a partir de sus prácticas académicas; 2) la subjetividad en jóvenes que tienen participación política implica reconocer no solo el plano individual sino también una dimensión intersubjetiva de encuentro con los otros, tal como se identifica en las investigaciones referidas a subjetividad política.

Para ubicarse en la comprensión de los conceptos centrales de esta investigación, es fundamental considerar en un primer momento las perspectivas conceptuales de subjetivación (Foucault, 1998; Deleuze, 2015; Bedoya, 2018). Para Foucault (1998) la subjetivación es pensada en términos de un proceso de construcción de un estilo, un modo de establecer relación consigo mismo donde el sujeto no es algo fijado de una vez y para siempre, sino que se llega a ser algo, se está en constante devenir y, por tanto, la experiencia subjetiva siempre tiene la potencialidad de seguirse construyendo: concebir la vida como un proceso creativo constante. Deleuze (2015) en clave foucaultiana, ubica la subjetivación en el ámbito del pliegue de fuerza sobre sí mismo. De esta manera, el autor afirma que este plegamiento es igual que expresar el gobierno como repliegue de fuerza sobre uno mismo, es decir, da continuidad a la comprensión de la subjetividad como un problema de gobierno, ya no tanto de ser gobernado o gobernar a otros, sino de auto-gobierno. En este sentido el gobierno sobre sí mismo hace que el sujeto vaya eligiendo unas formas de conducirse.

En consonancia con Foucault y Deleuze, Bedoya (2018) entiende la subjetividad como una elección de formas de vida, un modo de ser. Esto involucra necesariamente el terreno de la ética en el sentido de “la relación que el sujeto establece consigo mismo y el modo de ser que se asume a partir de esta relación y que involucra todos los aspectos de la existencia” (p. 318). De esta manera, asumir un modo de ser implica un maniobrar del sujeto en tanto orienta su actuar. Cualquiera que sea la vía, bien sea orientar su actuar, conducirse o gobernarse a sí mismo, todas convergen en los procesos de subjetivación. Bedoya (2018), al igual que Foucault, expone la potencia del arte de sí, esto es “el logro de una cierta forma de existencia es más una cuestión de arte de sí que de ciencia, puesto que precisa un arduo trabajo sobre sí mismo por parte del individuo” (p. 316). Es así como el arte de sí es una tarea constante para el sujeto. En esta medida representa un esculpirse en razón de sus elecciones, reflexiones y cuestionamientos.

Para Bedoya (2018) la ética es un principio normativo de gobierno de los individuos. Esta puede entenderse, por un lado, desde un ethos heteronómico, entendida como una forma de conducir la vida en la racionalidad neoliberal donde la vida se rige por los mandatos de otros; y de otro lado, desde un ethos creativo que postula un gobierno de sí mismo que guarda la naturaleza de formas plurales que permiten en todo momento pliegue a una forma normativa de subjetividad propia. De esta manera, el autor propone la transformación de este ethos heteronómico al ethos creativo como una forma normativa propia de gobernarse a sí mismo. En esta medida, Bedoya (2018) relaciona el arte de sí con la ética y estética en un proceso que trenza una forma de vida. Esta labor representa para el sujeto crear normas subjetivas para conducir su propia vida. Esto supone la vida como obra donde lo que le acontece al sujeto es el insumo mismo para crear y escenificarse, de ahí que “si la existencia es la que conduce la obra creativa, el sujeto debe poner en cuestión -lo que sabe-, lo que su propia tradición le indica, para escenificarse. La obra es hacer de la vida una obra” (p. 324).

Así entonces, la investigación de la que se deriva el presente artículo, se propuso como objetivo general “Comprender los procesos creativos como formas en las que estudiantes de una universidad colombiana pueden hacer frente a las circunstancias planteadas por la Pandemia COVID-19”, entendiendo que estos procesos de creación involucran tanto dimensiones subjetivas —como se expuso anteriormente con Foucault (1998), Deleuze (2015) y Bedoya (2018)—, como terrenos de la conformación plástica y la materialización de creaciones artísticas que a su vez convocan al sujeto a la reflexión de sí mismo, del mundo y de los otros, permitiendo reconocer un diálogo entre los procesos de creación y las formas de subjetivación. La Tabla 1 presenta los objetivos específicos de la investigación que dio origen a este artículo y enmarca el propósito del mismo.


Tabla 1. Objetivos específicos de la investigación origen y aspecto del que informa el presente artículo.
Nota: La columna derecha explicita el aspecto tematizado del que informa el presente artículo, derivado del cuarto objetivo de la investigación origen

Abordar estos cuatro objetivos específicos, supuso una indagación con perspectiva fenomenológica; para ello, se hizo acudió a van Manen (2016) en sus formulaciones de la experiencia vivida como punto de partida para hacer investigación. El autor refiere que la experiencia vivida —o mundo de la vida— tiene una esencia o cualidad que puede reconocerse retrospectivamente y que sobre esta misma puede cuestionarse y reflexionarse a partir de cuatro existenciales básicos, a saber, el espacio vivido o espacialidad, el cuerpo vivido o corporeidad, el tiempo vivido o temporalidad y las relaciones humanas vividas o relacionalidad/comunalidad; estos cuatro existenciales forman una sola unidad que, aunque pueden diferenciarse, no se les puede separar. (van Manen, 2016).

Por su parte, los procesos de creación que se promovieron al interior de la investigación origen, se enmarcaron en los planteamientos de Ballesteros & Beltrán (2018) acerca de los momentos o fases de la investigación-creación: contextualización, sensación detonante y conformación plástica. La contextualización hace referencia al conocimiento y apropiación de la realidad por parte de la persona que crea; la sensación detonante corresponde a un momento en el que se interpreta la información obtenida en la fase de contextualización, dándole un sentido a dicho conocimiento y reflexionando acerca de su acción implícita; y en la conformación plástica, se materializan las ideas en un producto plástico-sensorial. (Ballesteros & Beltrán, 2018).

El interés entonces de este artículo es analizar en estudiantes universitarios las formas de subjetivación suscitados por la pandemia COVID-19, análisis que corresponde a uno de los objetivos específicos de una investigación que indaga por las formas creativas de hacer frente a la pandemia por COVID-19 la cual se lleva a cabo entre 2021 y 2022 (ver Tabla 1). Este ejercicio investigativo aporta comprensiones y elaboraciones respecto a las vivencias de los estudiantes con relación a la pandemia y al fenómeno del encierro asociado a la misma.

Método

Diseño

Se trata de un ejercicio cualitativo (González-Rey y Mitjánz, 2015; Galeano, 2014; Guba y Lincoln, 2002) de investigación-creación (Ballesteros y Beltrán, 2018) con perspectiva fenomenológica-hermenéutica (van Manen, 2016; Barbera y Inciarte, 2012; Ayala, 2008; Barnacle, 2004), y en este sentido, el proceso se desarrolló en dos fases: una de indagación fenomenológica-hermenéutica y otra de creación.

Participantes

Los participantes fueron convocados masiva y abiertamente mediante comunicaciones web desde dependencias de Bienestar Universitario de la Institución colombiana. Se vincularon finalmente 14 estudiantes, los cuales cursaban carreras como Psicología, Microbiología, Microbiología Industrial y Ambiental, Ingeniería Ambiental, Ingeniería de Sistemas, Bioingeniería, Artes Plásticas y Licenciatura en Humanidades.

Categorías de rastreo

Este artículo presenta el análisis realizado sobre la experiencia de subjetivación suscitada por la pandemia COVID 19.

Estrategias de creación y recolección de información

En la fase creativa se realiza una serie de tres talleres grupales de creación artística, en los que se utilizaron algunas técnicas como el fotovoz, narrativas escritas, trabajo con arcilla, frotagge; cada taller tuvo una duración de 120 minutos aproximadamente y se realizaron como encuentros sincrónicos a través de una plataforma digital. A partir de los talleres el equipo de investigación propuso a los participantes un ejercicio de narración de la experiencia, dando lugar a la fase de indagación fenomenológica-hermenéutica en la cual se realizaron entrevistas individuales en profundidad cuya duración osciló entre los 45 y 90 minutos con cada persona. Las entrevistas se realizaron tanto en modalidad presencial como mediante plataforma digital.

Análisis de información

La información obtenida a partir de los talleres y de las entrevistas en profundidad, fue grabada con el previo consentimiento de las personas participantes y transcrita para facilitar su sistematización, procesamiento y análisis. El proceso de análisis se llevó a cabo mediante el software informático de análisis de datos cualitativo Atlasti versión 9 y considerando los tres niveles de tematización propuestos por van Manen (2016): detallada, selectiva y holística

Consideraciones éticas

De acuerdo a la Resolución 8430 de 1993 (Ministerio de Salud, 1993) esta es una investigación sin riesgo, toda vez que no se realizan intervenciones invasivas o modificaciones intencionadas de variables biológicas o psicosociales. No obstante, se reconoce que la investigación social amerita una reflexión ética sobre el que hacer como investigadores y los efectos de las acciones investigativas en las personas implicadas en el proceso. Así las cosas, las reflexiones éticas y consecuentes acciones en esta investigación-creación, se fundamentan en la responsabilidad y el compromiso adquiridos con las personas que participan en la investigación y con la sociedad (Mondragón, 2007), implicando rigurosidad técnica y teórica en el desarrollo de los objetivos y atención a su valor científico y social (Noreña et al., 2012). Se adoptan los lineamientos declarados en el Informe Belmont (National Commission for the Protection of Human Subjects of Biomedical and Behavioral Research, 1978), los criterios establecidos en las Pautas CIOMS (Council for International Organizations of Medical Sciences, 1993), la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos (Unesco, 2005), y respecto a la normativa nacional, este estudio se acoge al Código Deontológico y Bioético en Psicología (Congreso de Colombia, 2006). Con lo anterior, este proyecto de investigación se plantea como un ejercicio ético integral, de conformidad con los preceptos del Código de Ética en Investigación de la universidad participante y con la evaluación y aval de su Comité de Ética.

Para responder a los compromisos éticos de autonomía, voluntariedad, confidencialidad y aquellos establecidos por las normas anteriores, se dispone de un consentimiento informado que los describe; este mismo se comparte con los participantes, luego de lo cual, se solicita una firma como constancia de su voluntad de participar y consentimiento para el uso de la información por ellos suministrada. Igualmente, la firma del consentimiento por parte del equipo investigador se presenta como constancia del compromiso con los participantes de proteger su intimidad e integridad.

Resultados

La información por el virus COVID-19 ya no representa lo mismo en materia de noticia, o por lo menos, no de la misma manera como sí tuvo relevancia para el año 2020. Sin embargo, lo que sigue siendo hoy fundamental y novedoso son los impactos generados a raíz de la situación de confinamiento y las reacciones ante una situación de encierro que tomó por sorpresa a la humanidad. En esta contingencia, los estudiantes que participaron de este estudio no fueron ajenos. A partir de la tematización de sus relatos se logra evidenciar que la pandemia les enfrentó a dos situaciones referidas a su subjetividad: por una parte, a una enorme variabilidad de la vivencia emocional (subjetividad en fluctuación);y, por otra parte, a una fuerte transformación en la manera de verse a sí mismos (las versiones de sí) (Ver Figura 1). En este artículo se comparte la tematización orientada a la potencia de estar a solas y la conciencia de finitud como expresiones de una versión de sí-presente.


Figura 1. Tematización subjetivación.
Nota: Cuarto objetivo específico. Análisis de la información. Tematización. Los resultados que se comparten en este artículo dan cuenta de aspectos de la tematización “formas de describir la subjetivación”, la cual tiene su origen en el cuarto objetivo específico de la investigación en cuestión.

Versión de sí presente

Los testimonios escuchados permitieron conocer que la vivencia de sí les llevó a hacer una reflexión temporalizada de ellos mismos, es decir, preguntarse por lo que eran antes del encierro pandémico, por lo que iban siendo durante este y lo que pensaron que serían o podrían ser una vez retornara la normalidad. Esto condujo a la noción de versiones de sí, la cual da cuenta de la vivencia subjetiva de estos jóvenes. Así, al llegar la pandemia y estar sometidos al encierro pudieron pensar en lo que venían siendo y viviendo respecto de sí mismos y de los otros (versión de sí-pasado). La interrogación de esa forma de subjetividad propia de sí mismos antes del COVID-19, el advenimiento del virus a Colombia y el confinamiento con el que el Estado afrontó la pandemia hizo que ellos tuvieran una vivencia de sí mismos nueva (versión de sí-presente), pues algunos relatan que se fueron transformando más que otros.

Resulta central tener presente lo que se ha enunciado como subjetividad aplanada en la Figura 1, noción con la que se sostiene que antes de darse las circunstancias planteadas por la pandemia, la vivencia de sí de los participantes del estudio se caracterizaba por una subjetividad poco reflexiva y sin acontecimiento. Con la noción versión de sí-presente se busca mostrar la contrastación que hacen los participantes entre eso que ellos venían siendo y algunos cambios que ellos mismos pudieron evidenciar mientras estaban viviendo el confinamiento. En el sí presente se señala la manera como ellos vivieron a lo largo de la pandemia y las transformaciones en su manera de vivirse, sentirse, pensarse y actuar. Esto se identificó específicamente en las esferas de la relación consigo mismo y con los otros.

Potencia de estar a solas

Lo que representó para los estudiantes el encierro fue una vivencia de descanso académico, asociándolo a una suerte de vacaciones, donde tuvieron más tiempo del acostumbrado para dedicarse a otras actividades por fuera de lo académico. Esto introdujo un tiempo para estar a solas; un tiempo que, aunque con menos distractores que antes, tuvo marcados altibajos emocionales. Lo que resulta clave es que este tiempo implicó la emergencia de una nueva forma de encuentro consigo mismo.

De esta experiencia, la vivencia de la soledad no es elegida; si bien podría decirse que ella vino con las circunstancias propias del encierro pandémico, el estar en soledad fue un momento importante de confrontación, el cual fue vivido por algunos de los participantes como conminación a hacerse cargo de sí mismo y no evitarse. Esto quiere decir que, como es nombrado por algunos participantes, el estar a solas a veces desencadena confrontación consigo mismo, hacerse cargo de sí mismo; pero otras veces el sujeto no logra realizar tal confrontación, se evade. Desde estas miradas, se encuentra, en la experiencia de estar a solas, una fluctuación entre hacerse cargo de sí (lo que implica una alta reflexividad) y escapar de sí (baja reflexividad); lo cual puede ser pensado como una forma de aparición de lo que se ha denominado en este estudio como subjetividad en fluctuación. Así las cosas, se puede identificar dos dimensiones en las que aparece la subjetividad en fluctuación: por una parte, la emocional, nombrada como “montaña rusa” y, por otro lado, la dimensión reflexiva que se acaba de exponer.

La soledad tuvo una serie de vivencias asociadas a la rutinización de la cotidianidad, no solamente en términos de la conformación de la vida a partir de hábitos diarios repetitivos, sino que muchos de ellos resultaban ser inéditos para los participantes. Aun así, un aspecto bastante significativo es que los relatos muestran que estos jóvenes se vieron llevados hacia adentro. Ser llevados hacia adentro significa que la soledad los condujo a centrarse en ellos mismos, en sus pensamientos, sus sensaciones, sus emociones y su forma de relacionarse con su intimidad. Esta vivencia también la tuvieron aquellos que se describieron como volcados hacia afuera. Efectivamente, la subjetividad aplanada, incluida la de quienes estuvieron volcados hacia afuera, se vio cuestionada, no solamente por los acontecimientos externos pandémicos, sino por el sujeto mismo en medio de las exigencias propias de la soledad.

Algunos estudiantes entrevistados plantearon que tuvieron que enfrentarse a la soledad, estar a solas y, a partir de esto, hacerse preguntas relativas al hacerse cargo de su vida, apropiarse de ella, dejar de mirar solo hacia afuera; para algunos, esto resultó inevitable. De esta forma, la pandemia fue el contexto, mientras que el encierro fue lo que posibilitó disponer de tiempo para estar a solas.

La absoluta soledad, yo tenía con la rutina alrededor todo el tiempo, había, siempre hay algo [...] entonces ya en ese momento no había como, ya había descansado, estaba sola, no estaba la abrumadora cantidad de gente, sino que estaba solo yo, entonces era como bueno ya tienes el espacio, ya tienes, no te puedes evitar más. (Participante_12)

Sin embargo, aunque el estar a solas se dio como consecuencia del encierro pandémico en una suerte de obligación de quedarse en soledad, hubo quienes convirtieron esta obligación en elección en el momento en que reflexionaron acerca de las posibilidades que el encierro abría para relacionarse consigo mismos. Representó una oportunidad para tener tiempo para sí; para pensar en los asuntos pendientes en su vida, no solo en relación consigo mismos, sino, con los otros, para hacerles frente a duelos amorosos; para gestionar nuevos espacios para sí mismos. Por ello, se reconoce que el confinamiento pandémico les permitió a algunos descubrir la potencia de estar a solas: “(...) entonces una parte de mí me dijo: tienes el tiempo, tienes el espacio, podemos, por lo menos empezar a ver qué, es una infinidad de cosas que están mal detrás de ese duelo” (Participante_12).

Estar a solas no garantiza de entrada una relación consigo mismo. Como se ha sostenido, serelmismo en soledad o serotro es una elección. En otras palabras, la vivencia del estar a solas para mantener inalterada la relación consigo mismo o su aprovechamiento para modificarla y, por ello, tener una experiencia de sí diferente es una elección que realiza el sujeto aun estando en soledad. El individuo, como lo muestran algunos de los relatos del presente estudio, puede evitar confrontación consigo y no desplegar un ejercicio reflexivo para no entorpecer lo que viene siendo y no generar ruido adentro de sí. No obstante, asumir una posición reflexiva respecto de lo que vienen siendo conduce a esa subjetividad aplanada a modificarse, a moverse respecto de lo que era. Es decir, al establecer una posición reflexiva, el sujeto adquiere la posibilidad de verse otro a partir de la no evitación de sí mismo, verse diferente para ofrecer otras formas, otras perspectivas diferentes para sí. A esto se denomina aquí la potencia de estar a solas.

Entonces digamos que en ese encuentro obviamente hay cosas que uno no quiere enfrentar, ni quiere como saber de uno o simplemente quiere estar evitando todo el tiempo, a pesar de que ya las sepa, entonces digamos que eso fue como, como un choque emocional, tienes que enfrentarte a esto, sí o sí, yo ya no tenía ninguna escapatoria [risa]. (Participante_12) Figura 2


Figura 2. Dibujo autorretrato. Autodescubrimiento en pandemia.
Nota: Taller creativo # 3. Creación de Participante_12

La potencia de estar a solas, es decir, las capacidades que se despliegan a partir de la conciencia que el sujeto adquiere de sí mismo cuando se ve enfrentado a la soledad, tiene, como lo relatan los estudiantes entrevistados, algunos efectos de gran significado. Quizá una de las más importantes consecuencias es dejar de evitarse y, en vez de eso, hacer frente a aquellos temas que venían siendo evadidos antes de la pandemia y a los asuntos que esta trajo. Esto posibilitó a los individuos darse cuenta de dimensiones nuevas que trajo la pandemia y aventurarse a la posibilidad de ser alguien diferente.

Pues la verdad, bueno yo sí siento que, pues que no soy la misma persona (risa) porque no sé, antes de la pandemia nunca había como reflexionado tanto sobre tantas cosas y cuando uno pasa por ese proceso como de mirar otras cosas pues a uno le permiten como aparte de caer en cuenta de muchas de esas cosas algo siempre cambia en uno, o sea cuando uno pasa por ese proceso como que uno cambia, uno siente que queda resonando algo que le permite a uno como ser otra persona, pues o al menos pensar diferente, o al menos tratar incluso de hacer algo que uno en algún momento no lo hizo porque era indiferente a muchas cosas, entonces. (Participante_9).

Adicionalmente, en el encuentro que se da entre la novedad que trae la soledad para el sujeto y la confrontación del deseo propio, se da el acontecimiento de serotro. Este proceso supone comenzar a pensar en sí mismo, poner la propia subjetividad al centro de la práctica reflexiva del individuo: “entonces cuando empecé con eso, ya como que es un proceso en el que no puedes parar, ya como que, sí, paras un momento para respirar y tomar aire, pero ya no puedes parar y pensar eso es una bola de nieve que baila” (Participante_12)

En otras palabras, entre la experiencia de prestar atención al deseo propio y el cuestionarse para resonar, acaece el serotro, transformarse. El acontecimiento de ser otro supone que el pensamiento del sujeto se modifica, por ello, devenirotro y pensar diferente son dos vivencias recíprocas. Retomando lo dicho, se considera que lo que se juega en esta serie de efectos es la posibilidad de serotro. Así que una hipótesis es que el núcleo de la potencia de estar a solas es serotro. Aquí se reitera que esta potencia significa que el sujeto puede —lo que sucede en algunos de estos estudiantes— elegir transformarse o no hacerlo.

De este modo, se visibiliza que algunos sujetos se situaron frente a la práctica reflexiva desplegada en medio del encierro pandémico desarrollando una posición reflexiva, y otros, aunque se iniciaron en ella, no la sostuvieron. La posición reflexiva supone que el sujeto mantiene un pliegue constante hacia sí mismo, poniendo su subjetividad y la forma como la va construyendo en constante interrogación. Establecer una posición reflexiva, como manifiestan algunos de los participantes, es un proceso que no cesa, en tanto se adopta como práctica para sí y expresa la potencia de que el sujeto cree su propia normativa de vida.

En los relatos, la posición reflexiva aparece unida a la experiencia de nutrir la propia vida, establecer una relación consigo mismo es nutrirse a partir de cuestionamientos ante situaciones normalizadas de la vida cotidiana. Esto no exime al sujeto del sentido de responsabilidad consigo mismo y con los otros que permite reconocer una posición ética, la cual se une a las posibilidades de creación constante.

Pero por otro me estaba como ya dejando de lado todo lo demás y era como no podés permitir que una cosa abarque la otra, ¿sí?, porque igual la vida sigue así yo esté mal o esté volviendo por el camino que es, entonces yo tenía que acostumbrarme a esa vida de la mano de no dejar de lado otras que ya había empezado a hacer, ya no podía dejarlo a medias sobre todo porque creo tener un sentido de la responsabilidad grande y como que dejar cosas a medias, no, me molesta bastante, entonces era como un disco a medias, está bien pero dejar un próximo a medias, no, [risa], no está bien. (Participante_12).

Conciencia de finitud y potencia de sí

A lo largo de los hallazgos se ha afirmado, apoyados en los relatos de algunos estudiantes entrevistados, que el estar a solasdespliega la potencia de ser otro. Ahora, se afirma que este cambio en la relación consigo mismo no se circunscribe exclusivamente a la vivencia de la soledad, sino a la necesidad de verse diferentes. Esto permite la aparición de nuevas formas de reconocimiento de sí mismos, en las que se dejan ver experiencias como el darse cuenta de la propia limitación y, de esa manera, modular la autoexigencia, construir autonomía e independencia, reconocer el amor propio y la disciplina, así como establecer límites.

En los participantes se identificó que antes de la pandemia vivían una alta autoexigencia y una fuerte conminación a la productividad; los relatos permiten entender la vivencia subjetiva temporal que se ha llamado sípresente, dichas exigencias se transformaron, ya sea a causa de que la manera como se fue resolviendo la vida antes del encierro se agotaba para hacer frente a las nuevas realidades que este trajo, o debido a las circunstancias planteadas por la pandemia, como la muerte y la incertidumbre. Estas situaciones originaron entonces una sensación de frustración, de pérdida de control y agotamiento por el hecho de tener que responder incesantemente a un cúmulo de nuevas tareas en los roles de ser estudiantes, hijos, hermanos o hermanas, o parejas. Todo esto produjo algo, desde las consideraciones de este estudio, que estuvo en el centro de la transformación subjetiva de estos jóvenes, a saber, la conciencia de la finitud, es decir, el afrontamiento de la experiencia de saberse limitados.

(...) sensación que generó como los primeros meses como esa incertidumbre tan tenaz, la muerte y la frustración, yo creo que con esa palabra me tuve que reconciliar un montón porque me frustré, yo soy una persona que siempre quiero que las cosas salgan como yo pienso que, si como yo me las pienso ¿cierto?, y realmente las cosas salieron totalmente al revés de como yo las pensaba entonces reconciliarme con esa frustración, con la incertidumbre. (Participante_4).

Como se reconoce en este testimonio, dos grandes manifestaciones de la conciencia de finitud es la vivencia de poner la muerte como centro de la experiencia frente al COVID-19 y la aceptación de la incertidumbre profunda que resultó inherente a tal vivencia. El efecto que tuvo esta reconciliación con la incertidumbre fue reconocer la frustración y saber que ella no puede dañar al sujeto. Además, esa conciencia de finitud produjo una consecuenciaimportante: abandonar la posición de dominio sobre la realidad: “yo soy una persona que siempre quiero que las cosas salgan como yo pienso” (Participante_4). Esta es una forma de renunciar a la propia omnipotencia.

Un aspecto de la vida en el que puede apreciarse esta renuncia es el de la autoexigencia y la dificultad para ponerse límites y ponérselos a los otros. Efectivamente, algunas narraciones hablan de cómo, con todo lo que sobrevino con la pandemia y el encierro gubernamental con el que ella fue manejada, el sujeto se dio cuenta que no podía responder a todas las demandas del medio ni a la autoexigencia como venía haciéndolo antes. Relacionarse diferente con los otros, con su ser de estudiante, con su vida laboral y, en general, consigo mismo, produjo que nuevos deseos fueran tomando lugar, en el relato siguiente, por ejemplo, este nuevo deseo tuvo un horizonte artístico.

(...) yo empecé a pintar un montón de cerámicas, entonces yo hacía gatos, yo hacía una cosa, hacía otra, hacia materas, yo soy muy mala con las plantas, pero muy buena con las materas (risa), entonces pintaba una matera así o volvía y la repintaba, hubo una alcancía que la pinté por ahí tres veces y en estos días la volví a pintar de blanco porque ya la quiero mate, que la alcancía sea otra, pues es un marranito pero ya quiero que sea otra, pues como conmigo, como es que la que me permite ser otra, a veces, como salirme de todo eso en lo que estoy todo el tiempo y ser otra, puedo ser alguien más y eso hacía todo el tiempo, entonces como intentaba, intentaba, intentaba, no me quedaba bien y yo era desesperada pero no importa lo voy a dejar así y compraba otra y entonces volvía y pintaba y pinté un montón. (Participante_10). Figura 3


Figura 3. Dibujo. Sentimiento de cansancio.
Nota: Taller creativo #3. Creación Participante_10.

Esta dimensión artística no es casual, varios participantes hablaron de la forma como fue apareciendo una cierta inclinación de esta naturaleza, dibujar, pintar, tocar un instrumento musical, tejer, entre otros, aparecen como prácticas nuevas en medio del encierro. Se evidencia que lo artístico aparece con una doble posibilidad: de una parte, como una técnica para paliar las circunstancias de la pandemia, efectivamente, el confinamiento trajo consigo un aumento en los niveles de ansiedad, lo que resultaba angustioso para los sujetos. La actividad artística permitió afrontar la angustia y disminuir la ansiedad producida por la pandemia. Por otra parte, estos ejercicios artísticos les dieron la oportunidad para entrar en terrenos no explorados previamente y, de paso, les permitieron no solamente sentirse mejor, sino devenir alguien diferente. Est o permite entender las prácticas como ejercicios artísticos que no se agotan en su papel de disminuir la angustia, sino que son valiosas contribuciones al proceso de creación que se juega allí. La dimensión artística fue, para algunos, constituida como nuevo lugar de deseo. Figura 4


Figura 4. Dibujo. Una ventana como posibilidad de salida ante el encierro.
Nota: Taller creativo #3. Creación Participante_10.

Para algunos participantes, la transformación subjetiva tuvo una base, la conciencia de finitud, y un gran efecto, el abandono de la omnipotencia y, por esa vía, el reconocimiento de la vulnerabilidad de la vida. Lo que esto produjo fue una nueva conciencia referida a la capacidad del sujeto para serdiferente, para configurar nuevas formas de vida y desplegar novedosos modos de vincularse consigo mismo y con los otros, y, además, para encontrarse con nuevos deseos. A esto se le ha denominado en el presente estudio reconocimiento de la potencia de sí, curiosamente es una potencia de sí mismo que emerge de la conciencia de finitud y vulnerabilidad.

Discusión y conclusiones

Se logró confirmar una ruta de transformación subjetiva a partir de la experiencia de confinamiento vivida. Todo esto conllevó a nuevas comprensiones sobre los procesos de subjetivación que resulta relevante problematizar a la luz de los conceptos abordados y los hallazgos. Para ello, se propone como eje de discusión, de acuerdo con las resonancias y disonancias con autores y perspectivas teóricas actuales, el tema de la subjetivación respecto a la conciencia de finitud y la potencia de estar a solas.

En este ejercicio investigativo se evidencia que el paso de la subjetividad aplanada a la subjetivación tuvo como condición de posibilidad lo que aquí se denomina posición reflexiva, entendida como la disposición del sujeto a ponerse a sí mismo como objeto de pensamiento e interrogación. Dado que esta actitud reflexiva tuvo lugar por el hecho de estar a solas, se considera que esto bien podría asociarse con lo que Berrío-Escudero y Bedoya-Hernández, 2020 llaman silencio reflexivo. Estos autores proponen esta noción en consonancia con los planteamientos de Han, 2014 e indican que “el silencio reflexivo ha de ser un ejercicio que ataque directamente la desinteriorización y la transparencia que gobierna al individuo actual, y, como corolario, un rasgo distintivo del idiota contemporáneo” (Berrío-Escudero & Bedoya-Hernández, 2020, p. 286). Aquí la idea de vuelco hacia afuera, rasgo característico de la subjetividad aplanada, resulta concordante con la desinteriorización y régimen de transparencia contemporáneos denunciados por Han, 2013 donde la sociedad de la transparencia y la exhibición es una sociedad que fabrica sujetos volcados hacia el afuera, claro que mientras este pone el énfasis en la sociedad digital, aquí se enfatiza en el aspecto relacional de ese vuelco.

Por otro lado, el estar a solas permitió a los sujetos desarrollar una capacidad para ser-otro, lo que se denominó potencia de sí, dicha potencia tiene relación con la conciencia de finitud. La transformación subjetiva se basó en la conciencia de finitud y en el reconocimiento de la vulnerabilidad de la vida. Esto llevó a algunos sujetos al abandono de la omnipotencia y produjo una nueva conciencia: la capacidad para ser-diferente, asumir nuevas formas de vida y de relación consigo mismo y con los otros, además, para encontrarse con nuevos deseos. Este reconocimiento de la potencia de sí, curiosamente, emerge de la conciencia de finitud y vulnerabilidad.

Lo anterior, encuentra resonancia con los planteamientos de Lorey, 2016, quien no deja de señalar, basándose en los puntos de vista de Butler, 2006, que lo viviente es vulnerable, tiene condición precaria. Lo que Lorey, 2016 deja insinuado, pero no de forma explícita, como sí se permite explicitar en este estudio, es el reconocimiento de la finitud de lo humano. En estas experiencias abordadas se logra develar que solamente una conciencia de la finitud puede renunciar a la omnipotencia para construir una nueva potencia de sí, entendida como la capacidad de ser-otro, devenir-otro. Mientras que Lorey, 2016 y Butler, 2006 ven en la condición precaria la posible base para la interdependencia y el encuentro con el otro, aquí se agrega que la conciencia de vulnerabilidad puede conducir a una nueva forma de potencia subjetivadora: la potencia de devenir-otro. Por esta razón, coinciden estas tres nociones: conciencia de finitud, vulnerabilidad y potencia de sí.

Lejos de pensar en una forma de potencia narcisística, como lo hace Taylor, 2006, o como capacidad hiperindividualizada de ser empresario de sí mismo y competidor siempre capaz, y como lo señalan Laval y Dardot, 2013 acerca del neosujeto en el neoliberalismo, la potencia de ser-otro puede romper con las formas normalizadas de subjetividad. El sujeto reflexivo de la pandemia y reconocedor de su finitud puede elegir ser-otro en relación con las fuerzas sociales que lo han conducido y gobernado.

Es en este mismo contexto, se argumenta que el núcleo de la capacidad de estar a solas es ser-otro, no necesariamente como un destino, sino como una posibilidad abierta para el sujeto, en otras palabras, es una elección individual. Como lo descubrió Foucault, 2015 en los griegos (Deleuze, 2015) la subjetivación (o la operación de pliegue) es una regla facultativa, lo que quiere decir que es una elección del individuo. Esto mismo se vislumbra en la experiencia de algunos de los participantes del presente estudio. Ellos eligieron ser-otro, rompiendo con los modelos de subjetividad y racionalidad impuestos socialmente.

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