Buenos Aires hace 100 años: la Ciudad en 1917
Buenos Aires hace 100 años: la Ciudad en 1917
Población de Buenos Aires, vol. 14, núm. 25, pp. 71-76, 2017
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires

En esta edición, continuaremos describiendo cómo era la Ciudad hace 100 años. Las fuentes de información utilizadas son el artículo “Un siglo de contrastes en el comportamiento de la nupcialidad en la Ciudad de Buenos Aires” de Victoria Mazzeo y Pablo Perelman (en RELAP, año 10, núm. 19, pp. 83-106) y el Anuario Estadístico de la Ciudad de Buenos Aires 1915-1923. Ambas publicaciones se encuentran digitalizadas y disponibles para su consulta en el Centro de Documentación de la DGEyC.
En 1917, según datos publicados por la Dirección de Estadística Municipal, la Ciudad estaba dividida en 20 circunscripciones electorales (Revista Población de Buenos Aires, núm. 23, p. 71) y contaba con 1.624.885 habitantes; su superficie edificada era de 328.861 m., la superficie pavimentada era de 11.563.912,50 m., y las calles estaban iluminadas con faroles de gas −aunque todavía se usaban algunos faroles de kerosene y en menor medida de alcohol−. Las vías del tranvía eléctrico tenían 722 km y las vías de subterráneo 13 km; transportaron a 381.531.362 pasajeros. En este año, finaliza la construcción del Balneario Municipal y es habilitado de inmediato.
En 1917, hubo 43.166 nacimientos, lo que implica una tasa de 26,6 nacimientos cada mil habitantes. De estos, 22.178 fueron varones y 20.988 mujeres. El 87% se inscribieron como legítimos y el 13% como ilegítimos (Cuadro 1).
Los nacimientos extramatrimoniales son un indicador de la existencia de uniones consensuales ignoradas por la metodología de captación de los datos censales hasta 1960 (Mazzeo y Perelman, 2016).

El número de matrimonios fue de 10.687; la tasa de nupcialidad alcanzó el 6,58% y marcó el nivel más bajo del período iniciado 30 años antes.
La clasificación por nacionalidad de los contrayentes muestra que las proporciones más altas se encuentran entre los varones y las mujeres que se unen con personas de la misma nacionalidad. En el 30% de las uniones, ambos miembros de la pareja eran nativos del país. Las parejas confor- madas por miembros españoles representaban el 24% (Cuadro 2).
Dentro de los matrimonios mixtos, la mayoría era entre italianos y argentinas y representaban el 8% del total de los matrimonios; le seguían los matrimonios entre españoles y argentinas (6%), argentinos con españolas y argentinos con italianas (3,47 y 2,5%, respectivamente). No sorprende que la lista de los matrimonios mixtos en 1917 estuviera encabezada por italianos y españoles casados con nativas, debido al stock dominante de estas nacionalidades y a su elevada relación de masculinidad (Mazzeo y Perelman, 2016). El 93% de los matrimonios se daba entre cónyuges solteros que iniciaban su primera unión.

En 1917 se registraron 22.337 defunciones, 12.841 de varones y 9.496 de mujeres, cifras que muestran una sobremortalidad masculina. En este año la tasa bruta de mortalidad fue de 13,7 por mil, continuando con el proceso de disminución que había comenzado años anteriores. Clasificadas según nacionalidad de los fallecidos, el 43% de las muertes fue de extranjeros, en su mayoría italianos y españoles (Cuadro 3). Al analizar la composición por sexo de las defunciones de extranjeros, se observa que el 64% correspondía a varones mientras que las muertes de las extranjeras fueron del 36%. Esta situación evidencia el impacto de la gran migración internacional, especialmente de los varones, que representaban la mayoría de la población venida de ultramar.

Según los datos publicados por el Anuario Estadístico de Buenos Aires, las enfermedades generales son las que tenían más peso (6.870 muertes) en el total de muertes registradas en 1917, Luego les seguían en importancia las muertes causadas por: enfermedades del aparato circulatorio (3.396muertes), enfermedades del aparato digestivo (3.214 muertes), enfermedades del aparato respiratorio (3.116 muertes). Se observa el aumento de las defunciones causadas por cáncer (1.555 muertes), situación que se incrementará en los años siguientes (Cuadro 4).

La baja en la tasa de mortalidad se debe a la disminución que se produjo en la mortalidad infantil y a las políticas para la protección de la primera infancia que se llevaron a cabo. Durante 1917, 7.574 niños fueron asistidos en dispensarios municipales de lactantes (Cuadro 5), donde se distribuyeron 2.151.295 raciones a los infantes concurrentes.

En 1917, arribaron al puerto de la Ciudad 18.064 inmigrantes, 14.926 menos que el año anterior; de ellos la mayoría eran españoles (12.499). Del total de inmigrantes, 10.909 eran varones, en su mayoría solteros, y más del 60% llegaron sin familia (Cuadro 6). El rango etario de los recién arribados correspondía a las edades potencialmente activas: 12.113 tenían algún oficio o profesión, prevaleciendo los jornaleros (3.550), agricultores (1.625), comerciantes (1.491) y personal de servicios (1.311).

En 1917, la población ocupada de la Ciudad era de 292.840 personas; de ellas, 209.808 eran hombres, 62.300 mujeres y 20.832 menores (Cuadro 7).
La jornada de trabajo en fábricas y talleres era, en promedio, de 8,46 horas diarias.

Durante 1917, tuvieron lugar 138 huelgas que involucraron la participación de 136.062 huelguistas. Las principales causas de las huelgas fueron por mejoras salariales (56) y de organización (47). Se produjo una gran huelga de los trabajadores ferroviarios que fueron reprimidos con severidad, pero que, finalmente, obtuvieron la mayoría de sus reclamos.
La Ciudad seguía teniendo una intensa vida cultural. En 1917, concurrieron al teatro y a diversos lugares de diversión 20.086.598 de personas, y hubo 68.014 funciones de espectáculos. Durante este año, Carlos Gardel cantó su primer tango en un espectáculo en el teatro Esmeralda.
En esta semblanza, se ha intentado describir brevemente cómo era y qué pasaba en la Ciudad en 1917.