Contenido
Migración internacional y fecundidad: el caso de la migración boliviana, paraguaya y peruana en la Ciudad de Buenos Aires en el período reciente
Migración internacional y fecundidad: el caso de la migración boliviana, paraguaya y peruana en la Ciudad de Buenos Aires en el período reciente
Población de Buenos Aires, vol. 16, núm. 28, pp. 3-12, 2019
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Recepción: 09 Abril 2019
Aprobación: 21 Mayo 2020
Resumen: Este trabajo analiza la fecundidad de mujeres migrantes nacidas en Bolivia, Paraguay y Perú, residentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante la primera década del siglo XXI. A través de un análisis de período (2001 y 2010) y de cohorte de mujeres que han concluido su ciclo reproductivo (1951-1955 y 1961-1965), se examinan indicadores de nivel, estructura por edad e intensidad de este componente. Se establece una comparación con la fecundidad de la población nativa argentina y de los respectivos países de origen de las migrantes, tomando como referencia conceptual cuatro modelos que intentan explicar la interacción entre la migración internacional y la fecundidad. En congruencia con los antecedentes en la materia, los resultados muestran que la fecundidad de las migrantes es mayor que la de las mujeres autóctonas y posee una estructura precoz en relación con estas. Asimismo, la fecundidad de los distintos colectivos analizados es menor y posee una estructura por edad más envejecida en comparación con la población femenina de origen.
Palabras clave: Migración internacional, fecundidad, diferenciales reproductivos, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Abstract: This study analyzes the fertility of female immigrants born in Bolivia, Paraguay and Peru in the Autonomous City of Buenos Aires during the first decade of the 21st century. Level, age-structure and intensity indicators of this component are examined by using a period (2001 & 2010) and a cohort approach (1951-1955 & 1961-1965). A comparative analysis concerning the fertility of Argentinian –born and sending– countries population is performed, taking as a conceptual framework four models that attempt to explain the interaction between international migration and fertility. Consistent with the literature review, results show that immigrants fertility is higher and has an earlier age-structure in relation to the local population fertility. With respect to the country of origin and regardless of the migratory group, immigrants fertility is lower and presents an older age-structure at the beginning of the period. Conversely, at the end of the decade different patterns of fertility levels are observed.
Keywords: International migration, fertility, reproductive differentials, Autonomous City of Buenos Aires.
Introducción
Desde hace casi 60 años, la migración limítrofe y regional a Argentina ha experimentado una tendencia a la feminización. Las oriundas de Bolivia, Paraguay y Perú exhiben desde la década de 1990, el mayor dinamismo, siendo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) una de las principales zonas de atracción. Esto coincide con la consolidación, durante los últimos 50 años, de un régimen de fecundidad baja en la CABA.
En sistemas de baja fecundidad hay una tendencia a la homogenización de los niveles y pautas reproductivas (Chackiel, 2004; Cabella y Pardo, 2014). Estudios en Argentina dan cuenta del mayor nivel y calendario más temprano de maternidad que distingue a las migrantes de países vecinos (Cerrutti, 2010; Celton et al., 2012). El trabajo de Fanta, Quiroga y Abeldaño (2018)1 muestra que la fecundidad acumulada y de período (2001 y 2010) de las migrantes nacidas en Bolivia, Paraguay y Perú en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) presenta una mayor intensidad, un nivel más alto y una estructura más temprana respecto de las nativas argentinas. Considerando los hallazgos y métodos utilizados por estos autores, este artículo examina la fecundidad de las colectividades señaladas con especificidad en la CABA, durante la primera década de este siglo.
Medición de la interacción entre fecundidad y migración internacional: consideraciones teórico-metodológicas
Desde el punto de vista teórico, la literatura especializada distingue cuatro modelos que intentan explicar la interrelación entre fecundidad y migración internacional desde la perspectiva de las migrantes. Por una parte, la hipótesis de socialización (Goldberg, 1960; Freedman y Slesinger, 1961; Duncan, 1965) plantea que las pautas de fecundidad de la población migrada expresan las preferencias del país donde se desenvolvió la crianza. La interacción cotidiana con un determinado entorno, favorecería el aprendizaje de normas y valores propios de ese contexto (en este caso, normas reproductivas y valores hacia la familia). Según este enfoque, la convergencia hacia una fecundidad similar a la de la población autóctona–comúnmente de una intensidad menor y un calendario más tardío respecto de la población de origen– se produciría solo a partir de la segunda generación de migrantes, dado el nuevo contexto de socialización. Así, el proceso de movilidad no constituye un factor determinante del comportamiento reproductivo por sí mismo, como sí lo es el entorno de crecimiento.
En términos metodológicos, para contrastar la hipótesis de socialización se requiere efectuar un análisis comparativo de la fecundidad entre la población migrada, la población nativa y la población de origen. Esto implica que es necesario contar, mínimamente, con datos acerca del origen de las migrantes y el número de hijos nacidos vivos de las mujeres involucradas. Por otra parte, un análisis adecuado habrá de considerar no solo el origen nacional de las extranjeras, sino el área desagregada de nacimiento o procedencia (por región, provincia u otra unidad subnacional), sobre el entendido de que cada país posee heterogeneidades internas, con lo cual es probable que existan diferentes actitudes y valores hacia la familia y los hijos, según el entorno de referencia.
Un segundo modelo se basa en la hipótesis de selección. De acuerdo con esta hipótesis, quienes migran no son un grupo representativo de la población emisora, ya que poseen características sociodemográficas específicas, asociadas con pautas reproductivas más próximas a las de la población receptora que a la población de origen (Castro Martín y Rosero-Bixby, 2011). Se ha observado que, en general, quienes migran voluntariamente son personas que ostentan mayores niveles educativos que los de la población emisora, y sus preferencias reproductivas suelen estar condicionadas por proyectos de movilidad social, factores estos relacionados con una menor fecundidad (González-Ferrer et al., 2016).
El examen de la hipótesis de selección exige, como en el caso anterior, comparar los resultados de la fecundidad entre las tres poblaciones mencionadas (migrantes, nativas y mujeres en el lugar de origen), pero se añade la condición de contar con información sobre características sociodemográficas específicas de la población estudiada. El nivel educativo o los años de escolaridad suelen ser las variables mayormente utilizadas para este propósito (Macisco et al., 1970; White et al., 1995; Fanta et al., 2018), así como también el patrón de formación de uniones, a través de la nupcialidad (González Ferrer et al., 2016).
Otra de las hipótesis que intenta explicar la interrelación entre fecundidad y migración, describe un proceso de interrupción-ruptura (Devolder y Bueno, 2011; Grande y del Rey, 2017), según el cual el desplazamiento internacional tendría un efecto disruptivo en la trayectoria reproductiva de las migrantes. En general, dicho efecto está asociado con un retraso en el calendario reproductivo, que puede resultar de la separación de los cónyuges por un determinado período de tiempo, debido a la migración de uno de ellos, o bien de la anticipación de la migración y posterior proceso de adaptación en el lugar de destino (Genereux, 2007).En este último caso, el estancamiento en la reproducción puede ser momentáneo y verse compensado en el lugar de destino después de que se producen determinados hitos o se alcanzan ciertos objetivos comprendidos en el proyecto migratorio; por ejemplo, la inserción laboral, la regularización migratoria, la reunificación familiar o la conformación de la pareja (Devolder y Bueno, 2011). Como supuesto de base, esta perspectiva asume que la fecundidad es resultado de un proceso de toma de decisiones. Asimismo, y a diferencia de las dos hipótesis anteriores, la migración supondría un factor determinante en los resultados de la fecundidad de las migrantes, al involucrar los costos económicos y psicológicos que conlleva la relocalización en un nuevo país (Genereux, 2007).
La posibilidad de contrastar la hipótesis de interrupción-ruptura está sujeta a la disponibilidad de fuentes que permitan derivar: (i) la fecha de llegada al lugar de destino, (ii) el historial reproductivo de las migrantes –lugar y fecha de nacimiento (o edad) de los hijos nacidos vivos– y (iii) la trayectoria nupcial, esto es, historial de uniones, incluidas aquellas previas a la migración (Grande y del Rey, 2017). En virtud de esto último, las investigaciones en esta línea son escasas y más bien recientes, dado el grado de sofisticación requerido por las fuentes.
Finalmente, el modelo de asimilación-adaptación señala que las migrantes ajustan sus pautas reproductivas a las de la población receptora, a partir de la interacción cotidiana con la población local (Kulu, 2005; Parrado y Morgan, 2008; Sobotka, 2008; Castro Martín y Rosero-Bixby, 2011; Adsera y Ferrer, 2014). De acuerdo con esta perspectiva, el momento de llegada al país de destino representa uno de los principales factores que condicionan los resultados de la fecundidad de las migrantes. Así, quienes migran en etapas tempranas de la vida o en fases iniciales del período reproductivo, cuentan con un lapso más prolongado de exposición a la cultura local, favoreciendo esto el proceso de asimilación de las normas, valores y aspiraciones de fecundidad que prevalecen en la población receptora. La verificación de esta hipótesis requiere, entonces, de los siguientes datos básicos: la edad de las migrantes, la fecha de llegada al lugar de residencia y el número de hijos nacidos vivos. Será posible aseverar que se produjo un proceso de adaptación de la fecundidad cuando (i) una misma cohorte de migrantes presenta diferencias en la intensidad de este componente, según la antigüedad de la migración y (ii) tales diferencias reflejan una mayor proximidad hacia la fecundidad de la población nativa o local, por parte de las migrantes más antiguas de dicha cohorte.

La migración boliviana, paraguaya y peruana de mujeres en Argentina y la CABA
Los trabajos de Lattes (1975, 1985) advirtieron tempranamente que la migración de origen fronterizo había comenzado a reorganizar su presencia en el territorio nacional entre las décadas de 1970 y 1980, debido a la caída de ciertas industrias en el sector agrícola. Lejos de conducir al cese de los movimientos transfronterizos, estas condiciones –sumado el contexto de paridad cambiaria en los años 90, que jugó un rol decisivo en la llegada de migrantes limítrofes en edad de trabajar–, se tradujeron en nuevas estrategias de movilidad, asociadas a la formación y fortalecimiento de redes migratorias.
El afianzamiento de estos vínculos transnacionales tuvo dos efectos relevantes. Por una parte, significó que la pauta de movilidad territorial por etapas, prevaleciente en las décadas de 1970 y 1980 –generalmente desde localidades cercanas a la frontera hacia epicentros urbanos–, fuese reemplazada por un patrón de desplazamiento directo, gracias a la existencia de vínculos familiares y de paisanaje entre los migrantes. El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en particular, se consolidó como destino preferente para los oriundos de países limítrofes y del Perú. En segundo lugar, al no ser neutrales al género, la persistencia y profundización de las redes migratorias transnacionales contribuyeron a intensificar la feminización de los colectivos migratorios limítrofes y del Perú, especialmente en el AMBA. Las migrantes involucradas conformaron redes principalmente en torno al trabajo doméstico y actividades de cuidado. En efecto, según datos del censo 2001, 61,7% de las mujeres paraguayas y 69,1% de las mujeres peruanas residentes en el AMBA se encontraban ocupadas en el servicio doméstico en hogares privados (INDEC, 2001). En el caso de las migrantes bolivianas dicha proporción era inferior (29,0%), aunque entre ellas un 23,6% se dedicaba a actividades de comercio y un 20,1% a la actividad manufacturera (dentro de la cual se ubica la industria textil). Hacia 2010, el porcentaje de migrantes limítrofes y del Perú empleadas en el servicio doméstico y otras ramas del servicio se redujo, pero no se modificó su sobrerrepresentación en este sector: 47,4% de las migrantes paraguayas y 40,0% de las peruanas se desempeñaban en este rubro, mientras que entre las bolivianas el porcentaje era de 17,5% (INDEC, 2010).
Al tratarse de una migración con fines laborales principalmente, las mujeres en edades reproductivas conforman una proporción significativa de ésta. El cuadro 1 muestra la cantidad absoluta de migrantes limítrofes y del Perú en edad fértil (MEF) y su representación porcentual sobre la población femenina, según país de nacimiento, para la CABA en 2001 y 2010. Allí se observa que, en ambos años censales, las migrantes de 15 a 49 años conforman el grueso de la migración femenina limítrofe y del Perú, con porcentajes que se ubican por encima de 70% respecto del total de las edades, en ambos años censales. De los colectivos migratorios analizados, son las migrantes peruanas quienes poseen la mayor representación de población femenina en edades fértiles (y más acusadamente en 2001). Puesto que la migración peruana es relativamente reciente y tuvo su auge en los años 90, es esperable que, en ambos períodos censales –y más acentuadamente en 2001–, este grupo exhiba una mayor representación de mujeres en edades del ciclo fértil, en comparación con las otras dos colectividades limítrofes. Ello debido a que, al no ser una migración de larga data como la boliviana y paraguaya, han acumulado en su stock menor cantidad de población en edades avanzadas.
| País de Nacimiento | Migrantes en edades fértiles1 | Total de mujeres | % Migrantes en edades fértiles |
| Bolivia | |||
| CABA 2001 | 19.690 | 25.602 | 76,9 |
| CABA 2010 | 29.733 | 39.279 | 75,7 |
| Paraguay | |||
| CABA 2001 | 21.426 | 29.585 | 72,4 |
| CABA 2010 | 33.017 | 47.089 | 70,1 |
| Perú | |||
| CABA 2001 | 20.078 | 23.660 | 84,9 |
| CABA 2010 | 26.889 | 34.679 | 77,5 |
| Total migrantes limítrofes y del Perú | |||
| CABA 2001 | 61.194 | 78.847 | 77,6 |
| CABA 2010 | 89.639 | 121.047 | 74,1 |
Migrantes bolivianas, paraguayas y peruanas en edades fértiles y representación porcentual sobre el total de mujeres según país de nacimiento. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Años 2000-2010
Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda. Argentina. Años 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE. 1 Edad fértil de 15 a 49 años de edad. Fuente: Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda. Argentina. Años 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.En relación con el estudio de la fecundidad, la Encuesta sobre Migración Fecundidad y Familia (EMFF, 2011)2, conducida por la Dirección Nacional de Población, provee evidencia pormenorizada acerca del comportamiento reproductivo y los cuidados anticonceptivos de las colectividades analizadas sobre la base de una muestra intencional. En relación con el calendario de la maternidad, los datos de esta fuente muestran que el promedio de edad al primer hijo es de 21,6 años entre las oriundas de Paraguay, 21,9 en las bolivianas y 22,6 en las peruanas. Destaca el elevado porcentaje de migrantes paraguayas (36,9%) y bolivianas (35,6%) que fueron madres en edades de la adolescencia (19 años o menos); entre las nativas de Perú esta cifra es menor (27,6%), aunque relevante, dando indicios de la precocidad relativa que caracteriza al calendario de la fecundidad de estas migrantes respecto de la población autóctona. En relación con el lugar de ocurrencia del primer nacimiento vivo, la EMFF permite observar que, con independencia del país de origen, más de la mitad de las migrantes en el AMBA que han sido madres tuvieron a su primer hijo en el país de origen. Cabe suponer que muchos de estos nacimientos se habrían producido en la fase premigratoria y, en menor medida, en el contexto de una migración de retorno o circular, dado el carácter permanente que prevalece en los movimientos migratorios limítrofes y del Perú hacia Argentina desde hace varias décadas. Con referencia al uso de métodos anticonceptivos, las migrantes paraguayas presentan el mayor porcentaje de uso (91,2%), seguidas por las migrantes peruanas (85,8%) y, finalmente, las bolivianas (75,7%). Llama la atención que aproximadamente un cuarto de las oriundas de Bolivia sexualmente activas nunca utilizó un método para prevenir el embarazo (23,2%), en comparación con un 7,9% y 11,4% de las nativas de Paraguay y Perú, respectivamente. Asimismo, en concordancia con los hallazgos de Cerrutti (2010), son las migrantes bolivianas quienes presentan una mayor inclinación hacia el uso de métodos anticonceptivos tradicionales, aspecto que ha sido atribuido por la autora a la menor autonomía del cuerpo con que cuentan las migrantes de este origen.
Datos y métodos
Este trabajo analiza la intensidad, nivel y estructura por edad de la fecundidad de nativas argentinas y migrantes de Bolivia, Paraguay y Perú residentes en la CABA, a partir de la información derivada de los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas (CNPHV) 2001 y 2010. Asimismo, con fines comparativos y a modo de contrastar la hipótesis de socialización, se examina la fecundidad de la población femenina en los correspondientes países de origen, según los Censos bolivianos de Población y Vivienda 2001 y 2012 (INE), el Censo paraguayo de Población y Vivienda 2002, el XI de Población y VI de Vivienda de Perú 2007.
Se consideraron medidas retrospectivas y actuales de la fecundidad: por una parte, la descendencia final de dos cohortes de mujeres (1951-1955 y 1961-1965), medida a través del promedio acumulado de hijos y, por otro lado, la tasa de fecundidad por edad (fx) y la Tasa Global de Fecundidad (TGF). En el primer caso, el análisis de la descendencia final permitió eliminar los posibles sesgos contenidos en los resultados de la TGF, indicador sujeto a la influencia del proceso de movilidad. Si las mujeres retrasan su reproducción a causa de la migración, la TGF tenderá a subestimar el nivel de fecundidad de las mujeres migrantes (Castro Martín y Rosero-Bixby, 2011). En cambio, si las migrantes postergan la llegada de los hijos antes de migrar y se genera una recuperación de esta ya habiendo arribado al destino, el nivel de la fecundidad estará sobreestimado (Devolder y Bueno, 2011).
Sobre los resultados de la fecundidad final de cohorte, se contrastó la hipótesis de selección migratoria, según la cual las migrantes poseen características sociodemográficas que se relacionan con resultados de fecundidad divergentes respecto de las poblaciones emisoras. Para ello, se consideró como variable de análisis el promedio de años de escolaridad, estableciéndose una comparación entre las cohortes de migrantes seleccionadas con las respectivas cohortes de mujeres en los países de origen. Los datos fueron derivados de muestras censales provistas por el Minnesota Population Center a través de la base Integrated Public Use Microdata Series (IPUMS)-International. Al contar con medidas estandarizadas, esta fuente habilita la comparación entre distintas poblaciones. Se debe advertir que, al contar únicamente con la información relativa al país emisor de la población de interés, y no con el lugar de origen a escala subnacional, la comparación mencionada se efectuó en términos agregados.
En relación con el análisis de la fecundidad de período, debido a que el nivel de este componente puede estar afectado por la estructura de la nupcialidad por edad, se analizó el porcentaje de mujeres unidas consensual y matrimonialmente según edad, a fin de establecer si los diferenciales resultantes entre mujeres nativas, migrantes y la población de origen podrían estar respondiendo al efecto esta variable. Por otro lado, debido a que los datos sobre hijos nacidos vivos en el último año (HNVUA) no se encuentran disponibles en todos los censos de población, se utilizaron las proyecciones de las tasas específicas por edad elaboradas por el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE, 2001). Los datos de esta última fuente se presentan en tabulados organizados por períodos quinquenales, según tres hipótesis: alta, media y baja. Para cada país de origen, se seleccionó aquel conjunto de tasas cuya TGF asociada tuviese mayor proximidad con las estimaciones de TGF elaboradas recientemente por este organismo (CELADE, 2017). Al tratarse de datos proyectados, la información proveniente de esta fuente fue analizada con cautela y con fines eminentemente orientativos, aunque de todos modos, la brecha temporal entre su elaboración (2001) y el período de proyección (2000-2005 y 2010-2015) no es sustantiva, lo que permite suponer que las estimaciones se ajustan a los resultados observados de la fecundidad en las poblaciones emisoras.
Resultados
El cuadro 2 muestra los resultados de la fecundidad final de las cohortes de migrantes seleccionadas, las nativas argentinas y las mujeres en los respectivos países de origen, según país de nacimiento. Por una parte, se observa que, con independencia del lugar de nacimiento y de residencia habitual, las cohortes nacidas en 1961-1965 tienen, en general, un promedio acumulado de hijos menor que las respectivas cohortes de 1951-1955. Estos resultados son coherentes con el contexto regional de transición de la fecundidad, según el cual las mujeres han ido disminuyendo su descendencia final con el paso del tiempo. La única excepción a esto son las migrantes paraguayas en la CABA: en este caso, aunque la diferencia es sutil, la cohorte más antigua presenta un promedio de hijos menor (2,3 hijos) que el de la cohorte más reciente (2,4 hijos).
| País de Nacimiento | Cohorte y ronda censal | |||
| 1951-1955 (ronda 2000) | 1961-1965 (ronda 2010) | |||
| Promedio de hijos | Variación respecto de nativas1 | Promedio de hijos | Variación respecto de nativas1 | |
| Bolivia | ||||
| Migrantes en la CABA | 3,2 | 66,8 | 3,0 | 69,3 |
| Mujeres en el país de origen | 5,4 | - | 4,5 | - |
| Paraguay | ||||
| Migrantes en la CABA | 2,3 | 19,7 | 2,4 | 37,9 |
| Mujeres en el país de origen | 4,7 | - | - | - |
| Perú | ||||
| Migrantes en la CABA | 2,9 | 50,8 | 2,3 | 31,5 |
| Mujeres en el país de origen | - | - | 3,8* | - |
| Argentina | ||||
| Nativas en la CABA | 1,9 | - | 1,8 | - |
Fecundidad final de migrantes bolivianas, paraguayas y peruanas, nativas argentinas y mujeres en el país de origen, según país de nacimiento. Cohortes 1951-1955 y 1961-1965. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Años 2000-2010
Insitituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda.Argentina. Años 2001 y 2010; Insitituto Nacional de Estadística. Censo boliviano de Población y Vivienda. Bolivia. Años 2001 y 2012; Dirección General de Estadísitca, Encuestas y Censos. Censo paraguayo de Población y Vivienda. Paraguay. Año 2002; Instituto Nacional de Estadística e Informática. XI Censo de Población y VI Censo de Vivienda. Perú 2007. Procesados con Redatam+SP, CEPAL/CELADE. 1 Muestra la variación porcentual del promedio de hijos de cada colectividad en relación con las mujeres nacidas en Argentina. Nota: los datos correspondientes a la cohorte 1961-1965 de mujeres peruanas en el país de origen fueron extraídos del censo de Perú 2007. Debido a la mayor cercanía temporal, se imputó este censo a la ronda 2010.Al analizar la fecundidad final según origen migratorio, se observa que las oriundas de Bolivia son quienes exhiben el promedio de hijos más elevado dentro de la población extranjera examinada, con resultados de 3,2 hijos para la cohorte 1951-1955, y de 3,0 hijos para las nacidas en 1961-1965. A continuación, le siguen las migrantes paraguayas, cuyo promedio total de hijos es de 2,3 para la generación de 1951-1955 y 2,4 para la cohorte de 1961-1965. Las migrantes peruanas, por su parte, son quienes ostentan la fecundidad final menos intensa entre las colectividades analizadas: para las nacidas en 1951-1955, el promedio total de hijos es de 2,9, mientras que para la cohorte 1961-1965, la descendencia final se ubica en 2,3 hijos.
Al comparar los resultados precedentes con las respectivas cohortes de mujeres nativas, se desprende que las migrantes poseen, indistintamente de su origen, una mayor descendencia final que las autóctonas. Las diferencias más acusadas se encuentran respecto de la colectividad boliviana: el promedio total de hijos de las migrantes de este origen nacidas en 1951-1955 es 66,8% mayor que el promedio de la correspondiente cohorte de nativas argentinas, mientras que en la cohorte de 1961-1965, la brecha asciende a 69,3%.
Un último aspecto a destacar, es la menor fecundidad final que expresan las migrantes respecto de sus congéneres en el país emisor. Las cohortes femeninas residentes en Bolivia exhiben una descendencia final especialmente alta, con un promedio de 5,4 y 4,5 hijos en las correspondientes generaciones. En el caso de la población paraguaya, a pesar de no contar con datos disponibles para la cohorte 1961-1965, es posible aseverar que las mujeres de este país tienen, después de las bolivianas, la mayor descendencia final entre las poblaciones de origen analizadas, con un promedio de 4,7 hijos entre las nacidas en 1951-1955. Finalmente, las originarias y residentes en Perú son quienes muestran la menor fecundidad final, con una descendencia de 3,8 hijos entre las nacidas en 1961-1965. Esta escala concuerda con el orden que siguen las migrantes en cuanto a intensidad de la fecundidad. Lo anterior guarda coherencia con el modelo de socialización, cuya premisa principal sostiene que la fecundidad de las migrantes en el lugar de destino no es neutral al contexto en donde se desarrolló la crianza, sino que marca una pauta en su desenvolvimiento ulterior. Como supuesto a la base de esta hipótesis, se asume que los primeros años de vida de las migrantes limítrofes y del Perú residentes en las jurisdicciones analizadas, habrían transcurrido en sus respectivos países de nacimiento.
El menor nivel de fecundidad expresado por las cohortes de migrantes limítrofes y del Perú respecto de sus pares en los países de origen, instiga a evaluar la principal premisa del modelo de selección migratoria, según la cual quienes migran no son un grupo representativo de la población emisora, ya que poseen características sociodemográficas asociadas a una menor descendencia final. Con base en esta última consideración, se analizó el promedio de años de escolaridad de las diferentes cohortes, tal como se exhibe en el cuadro 3. En congruencia con la hipótesis de selección, se advierte que las cohortes de migrantes residentes en la CABA presentan promedios más elevados de años de escolaridad que la media registrada por sus connacionales en el país de origen. El caso peruano es particularmente llamativo, ya que la brecha entre migrantes y no migrantes supera los 4 años en el caso de la cohorte más avanzada. Tal como han documentado otros trabajos (Rosas, 2008; Pacecca y Courtis, 2008), la migración peruana destaca por su elevado nivel de escolaridad promedio en el escenario de migrantes regionales, con cifras que, de acuerdo con estos resultados, están más próximas al perfil educativo de la población femenina nativa que al de los grupos migratorios limítrofes. Las cohortes de mujeres paraguayas y bolivianas, en cambio, presentan promedios notablemente más bajos que el de las nativas argentinas, lo cual no resulta sorprendente, dado el menor promedio de años de instrucción registrado en los correspondientes países de nacimiento.
| País de Nacimiento | Cohorte y ronda censal | |
| 1951-1955 (ronda 2000) | 1961-1965 (ronda 2010) | |
| Bolivia | ||
| Migrantes en la CABA | 7,7 | 8,6 |
| Mujeres en el país de origen | 5,4 | - |
| Paraguay | ||
| Migrantes en la CABA | 8,4 | 8,3 |
| Mujeres en el país de origen | 6,3 | - |
| Perú | ||
| Migrantes en la CABA | 10,4 | 12,0 |
| Mujeres en el país de origen | - | 7,6 |
| Argentina | ||
| Nativas en la CABA | 12,5 | 14,0 |
Promedio de años de escolaridad de nativas argentinas, migrantes bolivianas, paraguayas y peruanas y población femenina en el país de origen según país de nacimiento. Cohortes 1951-1955 y 1961-1965. Ciudad de Buenos Aires. Años 2000-2010
Fuente: Muestras censales de Argentina 2001 y 2010, Bolivia 2001, Paraguay 2002 y Perú 2007. Integrated Public Use Microdata Series (IPUMS), International. Versión 7.0 [dataset]. Minnesota Population Center (2018). Minneapolis, MN, IPUMS.Con respecto a la fecundidad de período, el gráfico 1 muestra las tasas específicas de fecundidad de las migrantes de Bolivia, Paraguay y Perú y de las nativas argentinas en la CABA, según datos de los Censos argentinos 2001 y 2010, junto con las tasas específicas de la población en los países de origen en 2000-2005 y 2010-2015, según datos proyectados. Al analizar al conjunto de las migrantes limítrofes y del Perú residentes en la capital del país, se aprecia que la curva de fx de este grupo presenta, en 2001, una cúspide dilatada, dando cuenta de una mayor concentración de nacimientos en los segmentos de 20-24 y 25-29 años (f20-24= 122,6 por mil; f25-29= 118,7 por mil). Si se compara esta pauta con el patrón de las mujeres nativas, es posible observar importantes divergencias reproductivas. A diferencia de las migrantes limítrofes y del Perú, la población autóctona ostenta una estructura de fecundidad notoriamente tardía, dada por una elevada concentración de nacimientos entre los 30-34 años de edad (f30-34= 105,4 por mil), grupo etario que aportó aproximadamente un tercio (31,7%) a la fecundidad total de esta subpoblación al comienzo de la década. Este tipo de estructura es propio de una población que ha concluido su transición demográfica.
En términos individuales, la colectividad boliviana en la CABA presenta, al inicio de este siglo, un patrón temprano de reproducción, expresado en una mayor frecuencia de nacimientos entre los 20-24 años (f20-24= 170,3 por mil). En el caso de las migrantes paraguayas, la curva de fx muestra una cúspide extendida, con una máxima de fecundidad que se concentra en los intervalos de 20 a 34 años (f20-24= 93,3, f25-29= 94,7 y f30-34= 90,6 por mil), característica esta asociada con un calendario de maternidad tardío. Las oriundas de Perú, en tanto, muestran en 2001 una estructura tardía de fecundidad, convergente con la estructura de las paraguayas, aunque en este caso la máxima frecuencia de nacimientos se produce entre los 20-24 (f20-24= 100,0 por mil) y 25-29 años (f25-29= 102,5 por mil) y, de manera algo más atenuada, en el tramo de 30-34 años (f30-34= 92,8 por mil).
Si se comparan las estructuras reproductivas descritas con las pautas proyectadas para la población de los países de origen, se advierte que, en el caso peruano y paraguayo, las migrantes manifiestan un patrón de fecundidad más retrasado que el de sus connacionales en el territorio de origen. Entre las bolivianas se produce el fenómeno contrario: la “meseta” expresada en la curva de la población residente en Bolivia hacia el quinquenio 2000-2005, se contrapone con la cúspide de fecundidad temprana que presentan las migrantes de este país en la CABA. No obstante, se debe advertir que las oriundas de este país muestran una caída abrupta de la fecundidad en los tramos avanzados del período fértil (40-44 y 45-49 años), mientras que en la población emisora el declive en la curva es continuo.
Los resultados derivados del CNPHV 2010, muestran que la fecundidad de las migrantes bolivianas, paraguayas y peruanas tiende a exhibir un patrón de maternidad más tardío respecto del período censal anterior. Las mujeres bolivianas en la CABA presentan, al concluir la década, una curva de cúspide dilatada, cuya fecundidad máxima se distribuye entre los 20-24 (f20-24= 158,6 por mil) y 25-29 años (f25-29= 157,4 por mil); ambos, segmentos que aportan casi la mitad (49,2%) de la fecundidad total de esta colectividad. Entre las oriundas de Paraguay, la curva de fx muestra, hacia 2010, una elevación más pronunciada en el tramo de 25-29 años (f25-29= 115,5 por mil) y una disminución gradual en los intervalos de edad fértil más avanzados. Por otro lado, las originarias de Perú muestran ese año, una pauta poco convencional respecto de la edad de tener a los hijos: la fecundidad máxima se produce en los tramos de 20-24 (f20-24= 101,7 por mil) y 30-34 años (f30-34= 97,3 por mil), mientras que las mujeres ubicadas en el segmento intermedio (25-29 años) ostentan una frecuencia notoriamente más baja de nacimientos (f25-29= 78,6 por mil), lo cual se traduce en una marcada discontinuidad en la curva de fx. En efecto, la contribución a la fecundidad total de estos grupos de edad es de 22,2% y 21,2%, en el primer caso y de 17,2% en el último. Estos resultados pueden estar reflejando dos posibles cuestiones. Si la información del CNPHV 2010 no adolece de problemas de validez, es posible que la irregularidad descrita en la curva de fx sea resultado de un efecto de cohorte. De lo contrario, y como segunda opción, podemos sospechar de una eventual subenumeración de la población migrante (peruana en particular), debida a una omisión diferencial por edad, específicamente del grupo de 25-29 años. La alternativa de que se haya producido una subdeclaración de los hijos tenidos en el último año por parte de las mujeres de esta edad es poco probable, ya que no es una franja etaria sobre la cual se documenten problemas de este tipo; antes bien, este fenómeno se produce en edades de la adolescencia, debido al juicio social que existe hacia el inicio de la vida sexual y la maternidad en etapas tempranas de la vida, o bien en edades avanzadas del ciclo fértil, en las cuales puede operar el efecto del olvido por causa de la edad. Si bien no es el objetivo de este trabajo determinar la calidad del censo 2010 en lo que a información migratoria respecta, una mirada rápida a los datos censales sobre la población femenina peruana empadronada permite vislumbrar que, para ese año, la representación porcentual de mujeres de 25-29 años dentro de la población en edades fértiles está en el orden de 15%, tanto en la CABA como en el total del país y los 24 partidos del GBA. Aunque lo anterior no representa un antecedente concluyente para descartar una eventual omisión en el empadronamiento, la consistencia entre estos porcentajes lleva a pensar que podría tratarse de un efecto de cohorte.
En relación con el nivel de la fecundidad, el cuadro 4 expone los resultados de la TGF de las migrantes limítrofes y del Perú en la CABA en 2001 y 2010, junto con las TGF de la población femenina autóctona y la residente en los países de origen. Las extranjeras examinadas exhiben, en ambos años censales e indistintamente del país de nacimiento, TGF más elevadas que las nativas argentinas. Estas últimas ostentan niveles de fecundidad cercanos a los que presentan los regímenes de fecundidad muy baja (lowest-low fertility) (TGF2001= 1,66 y TGF2010= 1,63 hijos por mujer), mientras que las migrantes limítrofes y del Perú presentan niveles variados, propios de sistemas de fecundidad media-baja y baja, con resultados de tasa que permiten garantizar el remplazo generacional. Tanto en 2001 como en 2010, las divergencias más pronunciadas entre nativas y migrantes, se observan en relación con las oriundas de Bolivia, cuyas TGF exceden en casi el doble a las TGF de las mujeres argentinas.
Por otro lado, se advierte que, en los años censales 2001 y 2010, la escala en el nivel de la fecundidad de las migrantes es congruente con la disposición que guardan las TGF de las respectivas poblaciones de origen en los quinquenios correspondientes (cuadro 3). La única excepción a esta pauta se registra en 2001, a partir de la equiparación entre el nivel de fecundidad expresado por las migrantes paraguayas y las peruanas (2001TGFPy= 2,12; 2001TGFPe= 2,17 hijos por mujer).

Tasas específicas de fecundidad de migrantes bolivianas, paraguayas y peruanas, nativas argentinas y mujeres en el país de origen. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Años 2001 y 2010. Países seleccionados. Años 2000-2005 y 2010-2015
Fuente: Insituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda. Argentina. Años 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE; CEPAL/CELADE (2001) “América Latina: Fecundidad 1950-2050”, Boletín demográfico, núm. 68, Santiago de Chile: CEPAL.
| País de Nacimiento | CABA | País de origen | ||||||
| 2001 | 2010 | 2000-2005 | 2010-2015 | 2001 | 2010 | 2000-2005 | 2010-2015 | |
| TGF1 | Variación (%)2 | TGF | Variación (%)2 | TGF | Variación (%)3 | TGF | Variación (%)3 | |
| Argentina | 1,66 | - | 1,63 | - | - | - | - | - |
| Bolivia | 3,20 | 92,2 | 3,21 | 97,3 | 3,89 | 21,6 | 3,07 | -4,4 |
| Paraguay | 2,12 | 27,6 | 2,61 | 60,4 | 3,24 | 52,6 | 2,60 | -0,4 |
| Perú | 2,17 | 30,4 | 2,29 | 40,8 | 2,80 | 29,0 | 2,50 | 9,2 |
| Total migrantes limítrofes y del Perú | 2,51 | 50,9 | 2,72 | 67,2 | - | - | - | - |
Tasa global de fecundidad de migrantes bolivianas, paraguayas y peruanas, nativas argentinas y mujeres en el país de origen según país de nacimiento y residencia habitual. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Años 2001-2010. Países seleccionados. Años 2000-2005 y 2010-2015
Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda. Argentina. Años 2001 y 2010. Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE; CEPAL/CELADE. “Estimaciones y proyecciones de población a largo plazo. 1950-2100”, Revisión 2017.1 Tasa global de fecundidad. 2 La variación porcentual es respecto de las nativas argentinas residentes en la CABA en los correspondientes años censales. 3 La variación es respecto de las migrantes en la CABA en el año censal de referencia al quinquenio.
| Grupo de edad | País de nacimiento | ||||||||
| Bolivia | Paraguay | Perú | |||||||
| 2001 | 2010 | Variación (%) | 2001 | 2010 | Variación (%) | 2001 | 2010 | Variación (%) | |
| Total | 64,9 | 64,7 | -0,2 | 58,5 | 62,4 | 3,9 | 49,8 | 53,0 | 3,2 |
| 15-19 | 14,0 | 18,4 | 4,4 | 19,2 | 24,0 | 4,8 | 11,9 | 13,9 | 2,0 |
| 20-24 | 55,2 | 58,8 | 3,6 | 45,8 | 55,7 | 9,9 | 38,9 | 42,3 | 3,4 |
| 25-29 | 75,3 | 72,5 | -2,8 | 62,9 | 70,8 | 7,9 | 55,2 | 53,2 | -2,0 |
| 30-34 | 77,5 | 72,6 | -4,9 | 68,2 | 74,4 | 6,2 | 58,7 | 62,1 | 3,4 |
| 35-39 | 75,4 | 75,4 | -0,1 | 67,2 | 70,4 | 3,2 | 57,1 | 65,9 | 8,8 |
| 40-44 | 70,1 | 68,3 | -1,8 | 62,9 | 64,5 | 1,6 | 48,3 | 57,7 | 9,4 |
| 45-49 | 62,1 | 65,7 | 3,6 | 62,2 | 57,7 | -4,4 | 38,1 | 58,0 | 19,9 |
Porcentaje de migrantes limítrofes y del Perú unidas por año censal, según grupo de edad y país de nacimiento. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Años 2001- 2010
Fuente: Elaboración propia en base a datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda 2001 y 2010. Argentina (total país). (INDEC). Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE.Nota Nota: variación porcentual (%) entre los años 2001 y 2010.También es posible observar que las extranjeras de países limítrofes y del Perú en la CABA presentan, hacia el inicio de la década, niveles de fecundidad más bajos que los de sus connacionales en el origen. En 2010, en cambio, es la población femenina en los países de emisión la que proyecta niveles reproductivos más bajos. Esto se da en el marco de un aumento en la TGF experimentado por las mujeres extranjeras de un año censal a otro, ante lo cual emerge la pregunta: las divergencias reproductivas manifestadas en el nivel de la fecundidad entre las mujeres migrantes y sus pares en los países de origen, ¿pueden ser atribuidas a diferenciales por nupcialidad?
El análisis acerca de la estructura nupcial por edad de migrantes limítrofes y del Perú en la CABA (cuadro 5), muestra que la nupcialidad –definida a partir de las mujeres que declaran convivir en pareja– pudo haber incidido, en casos específicos, en el mayor nivel de fecundidad registrado por estas migrantes en 2010 respecto de 2001. Esta hipótesis resulta pertinente, en particular, para los stocks de migrantes peruanas y paraguayas. En ambos casos, el porcentaje de mujeres unidas experimentó variaciones positivas en los tramos etarios que mayor contribución tuvieron sobre la fecundidad total de sus poblaciones de referencia en 2010. El stock de peruanas en 2010, puntualmente, muestra porcentajes de convivencia en pareja superiores a los de 2001 en casi todas las edades del período fértil. Excepcionalmente, el tramo de 25-29 años exhibe una leve variación negativa hacia 2010 (2,0%). Este descenso se imbrica con el fenómeno poco convencional descrito en la curva de fx de las migrantes peruanas en 2010, según el cual se produce un brusco declive en la frecuencia de nacimientos de las mujeres de 25-29 años respecto del tramo etario anterior, para luego volver a aumentar de forma acusada en el segmento de 30-34 años.
El papel de la nupcialidad en las diferencias registradas entre 2001 y 2010 por las TGF de las oriundas de Bolivia es menos claro. Al término de la década, el porcentaje total de bolivianas unidas (15-49 años) fue menor respecto de 2001, así como también disminuyó entre las mujeres de 25-29 años –tramo etario que aportó una parte sustancial a la fecundidad total de período de este colectivo–. Simultáneamente, el porcentaje de migrantes unidas de este origen entre 20-24 años –segmento que concentró la máxima de fecundidad en 2010– fue más alto al término del período que en 2001, aunque con una diferencia porcentual poco importante (3,6%).
Se debe advertir que las comparaciones por nupcialidad establecidas cumplen una función orientativa y, bajo ninguna circunstancia, aportan información definitiva sobre los cambios en el nivel de la fecundidad. Para determinar si el aumento generalizado en el nivel de este componente por parte las migrantes limítrofes y del Perú refleja procesos de formación de uniones y/o reunificación con la pareja, asociados a una recuperación de su fecundidad en 2010, sería necesario contar con otro tipo de datos y análisis, capaces de brindar información longitudinal sobre la reproducción de las migrantes involucradas. Las observaciones expuestas en este apartado, en cambio, refieren a stocks de población y no a cohortes migratorias.
Ahora bien, los mayores niveles de fecundidad expresados por las migrantes limítrofes y del Perú en 2010 respecto de sus coterráneas en los países de origen en 2010-2015, ¿llevan implícitos diferenciales por nupcialidad? La información expuesta en los cuadros 5 y 6 permite constatar que las migrantes bolivianas y paraguayas exhibían, al inicio de la década, porcentajes de convivencia en pareja más altos que los registrados por sus poblaciones emisoras en edad reproductiva (para el total de mujeres de 15 a 49 años y para los segmentos de edad con mayores). Sin embargo, a pesar de la mayor prevalencia de la nupcialidad entre las migrantes bolivianas y paraguayas, sus niveles de fecundidad en 2001 (BolTGF2001= 3,20; PyTGF2001= 2,12 hijos por mujer) fueron más bajos que los niveles expresados por sus congéneres en el país de origen durante el período quinquenal de referencia (BolTGF2000-2005= 3,89; PyTGF2000-2005= 3,24 hijos por mujer). En el caso peruano, el porcentaje de migrantes unidas residentes en la CABA en 2010 fue más bajo que el de sus pares en el país emisor en el año censal de referencia (2007), tanto para el total de las edades reproductivas, como para los intervalos que presentan una mayor frecuencia de nacimientos. Asimismo, el nivel de fecundidad de las migrantes de este origen fue inferior al de la población en Perú, tanto en 2001 como en 2010. En este caso particular, las diferencias en las TGF de período podrían ser atribuibles a diferenciales por nupcialidad.
En virtud de lo expuesto, queda abierta la interrogante acerca de si el mayor nivel de fecundidad expresado por las migrantes bolivianas y paraguayas en 2010, respecto de las poblaciones emisoras en el quinquenio 2010-2015, se debe a: (i) una recuperación de la fecundidad en el período cercano al último año censal, en el marco del modelo de interrupción-ruptura, o bien (ii) a una sub-enumeración censal en 2010 de la población migrante involucrada, asociada a una sobrerrepresentación de los nacimientos ocurridos a estas mujeres en el último año.
| Grupo de edad | País de origen | ||
| Bolivia 2001 | Paraguay 2002 | Perú 2007 | |
| Total | 55,8 | 55,2 | 56,9 |
| 15-19 | 13,0 | 11,6 | 14,5 |
| 20-24 | 46,0 | 42,8 | 44,9 |
| 25-29 | 67,5 | 68,3 | 63,1 |
| 30-34 | 77,0 | 78,5 | 72,9 |
| 35-39 | 78,1 | 78,7 | 76,7 |
| 40-44 | 77,5 | 79,2 | 77,2 |
| 45-49 | 75,0 | 78,0 | 76,1 |
Porcentaje de mujeres unidas en los países de origen según grupo de edad. Bolivia, Paraguay y Perú. Años 2001-2002 y 2007
Fuente: Minnesota Population Center (2018) “Integrated Public Use Microdata Series (IPUMS), International”. Versión 7.0 [dataset]. Minneapolis, MN, IPUMS.Síntesis y conclusiones
Los hallazgos presentados en este trabajo referidos tanto a la fecundidad acumulada como a la de período, coinciden con los antecedentes que dan cuenta de una mayor y más temprana fecundidad por parte de la población migrante limítrofe y del Perú, en comparación con las nativas argentinas. En este caso, tales diferencias se constataron para el ámbito de la CABA.
Por una parte, el análisis de cohorte evidenció que las migrantes examinadas tienen, tanto individual como grupalmente, un promedio acumulado de hijos mayor que el de las mujeres argentinas. En ambas cohortes (1951-1955 y 1961-1965), son las oriundas de Bolivia quienes expresan una mayor intensidad de la reproducción, mientras que las cohortes más jóvenes de mujeres paraguayas y bolivianas exhiben una intensidad similar. En cualquier caso, las diferencias entre las colectividades migratorias y la población nativa tienden a ser acusadas, y oscilan en el orden de 20% a 70%. Considerando que en la capital del país persiste un régimen de fecundidad baja, con niveles inferiores al remplazo poblacional, este hallazgo sugiere que las brechas reproductivas entre subpoblaciones específicas se mantienen a pesar del avance transicional.
Respecto de la población en el país de origen, se observó que las migrantes detentan una fecundidad más baja en comparación con quienes permanecen en el país emisor. Al constatar, en el caso de ambas cohortes, que las migrantes son quienes registran una cantidad superior de años de escolaridad, es posible plantear que los diferenciales de fecundidad hallados son congruentes con un proceso de selección migratoria.
El análisis de la fecundidad de período evidenció que en 2001 y 2010 las migrantes analizadas, como colectivo conjunto e individualmente, presentaron estructuras reproductivas por edad más jóvenes que las exhibidas por la población nativa. En cambio, al establecer una comparación con los países de origen, se advierte que en ambos períodos las estructuras de fecundidad de las migrantes son más envejecidas que las de sus congéneres. Lo anterior brinda antecedentes para indagar un eventual efecto asimilador-adaptativo de las pautas reproductivas por parte de la población migrante.
Por otro lado, las migrantes de países limítrofes y del Perú presentaron en la primera década del siglo XXI niveles de fecundidad superiores a los de las nativas argentinas, siendo las migrantes bolivianas quienes registraron los niveles reproductivos más elevados, mientras que las peruanas exhibieron los niveles más bajos de este componente. En relación con la población de origen, al inicio del milenio, las mujeres migrantes expresaron menores niveles de fecundidad que sus connacionales en el país emisor. En cambio, hacia el término de la primera década se observaron comportamientos diversos: mientras que las migrantes peruanas mostraron niveles reproductivos inferiores a los de sus pares en Perú, las migrantes paraguayas equipararon el nivel con la población de origen y las migrantes bolivianas lo superaron.
Lo anterior no estaría explicado por una reducción en los niveles de fecundidad más pronunciada en las poblaciones de origen respecto de las colectividades migratorias. Antes bien, las migrantes analizadas presentarían niveles de fecundidad más altos en 2010 que en 2001, debido a la mayor frecuencia de nacimientos registrada en el último año censal por los distintos tramos de edad. Habiendo descartado que tales diferencias resultan de estructuras de nupcialidad por edad distintas, se plantean dos posibles explicaciones a esta tendencia, sujetas a las limitaciones propias que impone trabajar con datos proyectados.
Por una parte, los mayores niveles registrados al término de la década podrían estar informando sobre un repunte de la fecundidad de las migrantes analizadas, en congruencia con lo planteado por el modelo de interrupción-ruptura. Sugerimos aquí que dicha recuperación puede estar relacionada con el cambio en el modelo de gobernabilidad migratoria ocurrido en el lapso de estudio, lo cual derivó en la regularización del estatus migratorio para un número significativo de personas de origen limítrofe y del Perú (Ceriani y Morales, 2011). La exploración de esta hipótesis, no obstante, queda abierta a futuras investigaciones. Asimismo, se debe advertir que, si se asume que en los movimientos migratorios operan procesos de selectividad, es esperable que los mayores niveles de fecundidad registrados en un momento dado por las migrantes respecto de las mujeres en los países de origen, estén manifestando la ocurrencia de un fenómeno coyuntural y no acumulativo.
Una segunda explicación remite a la validez de la fuente utilizada. A este respecto, no se debe descartar que haya existido una subenumeración en el CNPHV 2010 de la población femenina migrante involucrada, que diese lugar a una sobrerrepresentación de la frecuencia de nacimientos para este grupo poblacional. Teniendo en cuenta que no se implementó una encuesta post-censal, que existen antecedentes que cuestionan la validez de esta fuente, se considera relevante no descartar esta segunda hipótesis.
Bibliografía
Adsera, A. y Ferrer, A. (2014), “Immigrants and demography: Marriage, divorce, and fertility”, IZA Discussion Paper, n° 7982.
Cabella, W. y Pardo, I. (2014), “Hacia un régimen de baja fecundidad en América Latina y el Caribe, 1990-2015”, en Cavenaghi, W. y Cabella, W. (orgs.) Comportamiento reproductivo y fecundidad en América Latina: una agenda inconclusa, Río de Janeiro:, ALAP.
Castro Martín, T. y Rosero-Bixby, L. (2011), “Maternidades y fronteras: la fecundidad de las mujeres inmigrantes en España”, Revista Internacional de Sociología, La inmigración en España: perspectivas innovadoras, Monográfico n°. 1, pp. 105-137.
Celton, D., Ribotta, B. y Ghirardi, M. (2012), “La fecundidad de las mujeres inmigrantes limítrofes en la Argentina (2001): ¿Una faceta de la vulnerabilidad socio-demográfica?”, en Chacón, F. y Cicerchia, R. (eds.), Pensando la Sociedad, Conociendo las Familias: Estudios de Familia en el Pasado y el Presente REFMUR, Murcia, Edit.um.
Ceriani, P. y Morales, D. (2011), “Argentina. Avances y asignaturas pendientes en la consolidación de una política migratoria basada en los derechos humanos”, Publicaciones FIDH, 559e, febrero, Buenos Aires, FIDH/ CELS.
Cerruti, M. (2010), Salud y migración internacional: mujeres bolivianas en la Argentina, Buenos Aires, UNFPA-CENEP.
Chackiel, J. (2004), “La dinámica demográfica en América Latina”, Serie Población y Desarrollo, n° 52, Santiago de Chile, CEPAL.
Devolder, D. y Bueno, X. (2011), “Interacciones entre fecundidad y migración. Un estudio de las personas nacidas en el extranjero y residentes en Cataluña en 2007”, Documents d’Anàlisis Geogràfica, vol. 57, n° 3, pp. 441-467.
Duncan, O.D. (1965), “Farm background and differential fertility”, Demography, n° 2, pp. 240-249.
Fanta Garrido, J., Quiroga, D. y Abeldaño, R. (2018), “La fecundidad de las migrantes del Estado Plurinacional de Bolivia, el Paraguay y el Perú en el Área Metropolitana de Buenos Aires en la primera década del siglo XXI”, Notas de Población, n° 106, pp. 91-116, Santiago de Chile, CEPAL.
Freedman, R. y Slesinger, D.P. (1961), “Fertility differentials for the indigenous non-farm population of the United States”, Population Studies, vol. 15, n° 2, pp. 161-173.
Genereux, A. (2007) “A review of migration and fertility theory through the lens of African immigrant fertility in France”, MPIDR Working Paper 2007-008, Rostock, Max Planck Institute for Demographic Research.
Goldberg, D. (1960), “Another Look at the Indianapolis Fertility Data”, The Milbank Memorial Fund Quarterly, vol. 38, n° 1, pp. 23-36.
González Ferrer, A., Hannemann, T. y Castro Martín, T. (2016), “Partnership formation and dissolution among immigrants in the Spanish context”, Demographic Research, vol. 35, n° 1, pp. 1-30.
Grande, R. y A. del Rey (2017), “La fecundidad de las mujeres latinoamericanas y caribeñas en España: ¿adaptación, mantenimiento o interrupción?”, Papeles de Población, vol. 23, n° 92, Toluca de Lerdo, Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).
Kulu, H. (2005), “Migration and Fertility: Competing Hypotheses Re-examined”, European Journal of Population, vol. 21, n° 1, pp. 51-87.
Lattes, A. (1975), “El crecimiento de la población y sus componentes demográficos entre 1870 y 1970”. En: Recchini de Lattes, Z.; Lattes, A. (comps.) La población de Argentina, Buenos Aires: CICRED Series.
———— (1985), “Migraciones hacia América Latina y el Caribe desde principios del siglo XX”, Cuadernos del CENEP, n° 35, Buenos Aires, Centro de estudios de población.
Macisco, J., Bouvier, L. y Weller, R. (1970), “The effect of labor force participation on the relation between migration status and fertility in San Juan, Puerto Rico”, The Milbank Quarterly, vol. 48, n° 1, Nueva York, Milbank Memorial Fund, marzo.
Pacecca, M.I. y Courtis, C. (2008), “Inmigración contemporánea en Argentina: dinámicas y políticas”, Serie población y desarrollo, n° 84, Santiago de Chile, CEPAL.
Parrado, E. y Morgan, P. (2008), “Intergenerational Fertility among Hispanic Women: New Evidence of Immigrant Assimilation”, Demography, vol. 45, n° 3, pp. 51-671.
Rosas, C. (2008), “Antes de migrar: aspectos sociodemográficos, género y redes en la migración peruana en Buenos Aires”, Debates en Sociología, n° 33, pp. 51-76.
Sobotka, T. (2008), “The rising importance of migrants for childbearing in Europe”, Demographic Research, vol. 19, pp. 225-248.
White, M. L., Moreno, L. y Guo, S. (1995), “The interrelation of fertility and geographic mobility in Peru: a hazards model analysis”, International Migration Review, vol. 29, n° 2, pp. 492-514.