Resumen
Introducción: El bullying es un problema de salud pública que integra un tipo de violencia en algún grupo social según su clasificación; agresor, víctima y víctima-agresor. En consecuencia, el bullying en todas sus formas se asocia con el consumo de alcohol.
Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el bullying y el consumo de alcohol en adolescentes.
Metodología: Revisión integrativa con base al marco metodológico de Dhollande, haciendo uso de bases de datos; Biblioteca Virtual en Salud, SciELO, Google Académico, PubMed y ScienceDirect durante febrero a abril de 2024. Se realizaron combinaciones con operadores boléanos. Los criterios de inclusión fueron; artículos completos y originales en revistas indexadas, escritos en español e inglés, que incluyeran las variables de bullying y consumo de alcohol en adolescentes. Para la selección de los artículos se utilizó la lista de verificación de Joanna Briggs Institute, obteniendo una muestra de 16 artículos.
Resultados: el 93.8 % mostraron relación entre las variables de estudio. El 31.3 % refieren el ciberbullying como medio para llevar a cabo el acoso, enfatizando que la violencia física 50 %, verbal 31.3 %, psicológica 18.8 %, sexual 12.5% y por exclusión 12.5 % fueron algunas formas de ejercer el bullying. Los adolescentes agresores fueron quienes presentaron mayor frecuencia de consumo y consumo excesivo de alcohol 31.3 %.
Conclusiones: Se sugiere continuar con la realización de estudios originales que esclarezcan la relación entre la clasificación del bullying con las prevalencias de consumo y tipos de consumo de alcohol en adolescentes.
Palabras clave: Bullying, Acoso escolar, Alcohol, Adolescentes (DeCS).
Abstract
Introduction: Bullying is a public health problem that has been categorized as a type of violence between social groups according to the following classification, that is to say, aggressor, victim and victim/aggressor. Bullying in all its forms is therefore associated with alcohol consumption.
Objective: Assess the available scientific evidence regarding the relationship between bullying and alcohol consumption in adolescents.
Methodology: This is an integrative review based on Dhollande's methodological framework. The following databases were used: Virtual Health Library, SciELO, Google Scholar, PubMed and ScienceDirect during February to April 2024; moreover, combinations were made using Boolean operators. The inclusion criteria were as follows: full-length original articles in indexed journals, written in Spanish and English that included the variables of bullying and alcohol consumption in adolescents. The Joanna Briggs Institute checklist was used to select the articles, obtaining a sample of 16 articles.
Results: 93.8 % of the articles reported a relationship between the study variables. 31.3 % refer to cyberbullying as a means of carrying out bullying, highlighting that physical violence (50 %), verbal violence (31.3 %), psychological violence (18.8 %), sexual violence (12.5 %) and violence through isolation (12.5 %) were some of the forms used to carry out bullying. Adolescent bullies were the most likely to use alcohol and excessive alcohol consumption (31.3 %).
Conclusions: It is recommended that further original research be carried out to clarify the relationship between the variables of study, in particular between the classification of bullying and the prevalence of alcohol consumption and the types of alcohol consumption among adolescents.
Key words: Bullying, Harassment, Alcohol, Adolescents (DeCS).
Abstrato
Introdução: O bullying é um problema de saúde pública que integra um tipo de violência em algum grupo social de acordo com a sua classificação; agressor, vítima e vítima-agressor. Consequentemente, o bullying em todas as suas formas está associado ao consumo de álcool.
Objetivo: Analisar as evidências científicas disponíveis sobre a relação entre bullying e consumo de álcool em adolescentes.
Metodologia: Revisão integrativa baseada no referencial metodológico de Dhollande, utilizando bases de dados; Biblioteca Virtual em Saúde, SciELO, Google Acadêmico, PubMed e ScienceDirect durante fevereiro a abril de 2024. As combinações foram feitas com operadores booleanos. Os critérios de inclusão foram; artigos completos e originais em revistas indexadas, escritos em espanhol e inglês, que incluíssem as variáveis de bullying e consumo de álcool em adolescentes. Para seleção dos artigos foi utilizado o checklist do Instituto Joanna Briggs, obtendo-se uma amostra de 16 artigos.
Resultados: 93,8% apresentaram relação entre as variáveis do estudo. 31,3% referem o cyberbullying como meio de realização de assédio, destacando que a violência física 50%, a verbal 31,3%, a psicológica 18,8%, a sexual 12,5% e a exclusão 12,5% foram algumas formas de bullying. Os adolescentes agressores foram aqueles que apresentaram maior frequência de consumo e consumo excessivo de álcool 31,3%.
Conclusões: Sugere-se a continuidade da realização de estudos originais que esclareçam a relação entre a classificação do bullying e a prevalência de consumo e tipos de consumo de álcool em adolescentes.
Palavras-chave: Bullying, Assédio, Álcool, Adolescentes (DeCS).
Revisión
Bullying y consumo de alcohol en adolescentes: revisión integrativa
Bullying and alcohol consumption in adolescents: an integrative review
Bullying e consumo de álcool em adolescentes: revisão integrativa
Recepção: 24 Abril 2024
Aprovação: 21 Março 2025
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el bullying o acoso escolar es clasificado como un problema de salud pública puesto que integra un tipo de violencia dentro de la categoría interpersonal que ocurre cuando existe participación de algún grupo social, en donde existe una clasificación del grupo de actores según el rol; victima (quien recibe la agresión), agresor (que agrede o violenta) y victima-agresor (quien primero fue agredido y después comienza a agredir o violentar) 1. El bullying se refiere a las diferentes formas de violencia escolar dirigida hacia una víctima en específico que sufre diversas formas de agresión (física, verbal, psicológica y sexual. Asimismo, el ciberbullying es un tipo específico de bullying, es una problemática que ha crecido afectando a uno de cada diez adolescentes, este puede surgir en la escuela, pero también en casa a través de dispositivos tecnológicos (móviles, equipos de cómputo) 2,3.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) señala que cada mes uno de cada tres estudiantes sufre acoso escolar en todo el mundo, viéndose afectados más del 36 % por riña física (pelea) con algún compañero y uno de cada tres ha sido agredido físicamente al menos una vez al año 2. Cabe destacar que la pandemia de COVID-19, trajo consigo la interrupción de las clases presenciales (cierre de escuelas), factor que influyó en el aumento de los comportamientos dañinos en línea, como el ciberbullying, con prácticas de violencia y odio en línea (acoso) 4.
Un estudio realizado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en 190 países que enmarca las prevalencias en las distintas formas de violencia contra los niños encontró que uno de cada tres estudiantes de 13 a 15 años sufre de acoso o intimidación en la escuela 5. En esta misma línea, el estudio realizado por Ruiz-Narezco, et al 5 en adolescentes de 12 a 18 años, el 17.5 % de la muestra total refirió haber sufrido agresión verbal (burlas, insultos), al 11.9 % le habían robado, roto o destrozado cosas, el 7.6 % manifestó que le habían golpeado/pegado y un 6.4 % señaló haber sido amenazado, insultado y acosado por medio del internet 6.
En consecuencia, el bullying en todas sus formas se asocia con diferentes comportamientos de riesgo, dentro de los que se encuentra el consumo de alcohol 3,7. En congruencia con lo anterior, diversos estudios señalan la relación entre el bullying y el consumo de alcohol en adolescentes 7-9. Respecto al consumo de alcohol, la OMS reporta que cada año se producen tres millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol, lo que representa el 5.3 % de todas las defunciones 10. A nivel internacional, el estudio realizado por Lago-Díaz, et al 11 en adolescentes cubanos de 15 a 17 años encontró que casi la mitad de la muestra (46.9 %) eran consumidores de alcohol. Por su parte, en México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 12, reportó que la prevalencia actual de consumo de alcohol en adolescentes fue de 20.6 %, siendo mayor en hombres (22 %) que en mujeres (19.2 %). También se reportó consumo excesivo de alcohol en el último año (13.9 %) y en el último mes (5.2 %). Cabe mencionar que las prevalencias aumentaron de 2018 a 2020, tanto para el consumo excesivo en el último año y en el último mes donde fue mayor en hombres (15.0 % y 6.1 %) en comparación con las mujeres (12.7 % y 4.2 %).
Si bien, existe evidencia de la relación entre las variables de estudio, sin embargo, es importante considerar la clasificación del grupo de actores (victima, agresor y victima-agresor) para el consumo de alcohol. En este sentido, es fundamental que el profesional de enfermería siga trabajando en el comportamiento de los adolescentes en el contexto escolar, a través de la identificación de los factores de riesgo y de protección para disminuir este tipo de conductas, asimismo, es necesario que el profesional de enfermería con experiencia en investigación diseñe e implemente intervenciones con especial énfasis en el involucramiento de los padres, esto con el fin de amortiguar el bullying y reducir el consumo de alcohol en esta población vulnerable; por tal motivo el objetivo de la presente revisión integrativa fue analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el bullying y el consumo de alcohol en adolescentes.
Se trata de una revisión integradora, esta permite reunir y sintetizar resultados identificando vacíos de conocimiento que encaminen el desarrollo de futuras investigaciones para determinar comportamientos y tomar decisiones 13. Se empleó el enfoque metodológico de Dhollande, et al 14 utilizando 7 pasos. Para obtener la evidencia se inició con la pregunta guía estructurada PICO: ¿Cuál es la evidencia científica disponible sobre la relación entre el bullying y el consumo de alcohol en adolescentes? se utilizó la estrategia de búsqueda que consistió en el uso de los descriptores DeCS y MeSH. Para la variable bullying se utilizaron los términos acoso escolar, ciberacoso, ciberbullying, intimidación, y acoso sexual. Para la variable alcohol se emplearon términos como; consumo de bebidas alcohólicas, consumo de alcohol en menores y consumo de alcohol en la universidad. Se hizo uso de diferentes bases de datos (Biblioteca Virtual en Salud, SciELO, Google Académico, PubMed y ScienceDirect), y se realizaron diferentes combinaciones con el operador boléano AND, (Tabla 1).
Dentro de los criterios de inclusión establecidos para la selección de los artículos fueron; Artículos completos y originales publicados en revistas indexadas, no experimentales, que incluyeran las variables bullying y consumo de alcohol, en idioma español e inglés, publicados en los últimos cinco años y que abordará población adolescente. Como criterios de exclusión se establecieron; artículos que no presentaran el consumo de alcohol como variable resultado, estudios propios de la literatura gris (informes, documentos de trabajo, tesis) y estudios duplicados en las diferentes bases de datos.
Para la evaluación critica de los resultados de búsqueda, se realizó a través de la herramienta Critical Appraisal Skills Programme Español (CASPe) 15. Para resumir los datos de búsqueda se empleó la metodología Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses (PRISMA), para informar de manera clara y precisa del porqué se realizó la revisión, que hicieron los autores y que encontraron 16. Se inició con la lectura del título, resumen y palabras claves para cotejar los criterios de inclusión/exclusión y la eliminación de estudios duplicados; 25 fueron sometidos a lectura crítica, resultando una muestra de 16 artículos, (Figura 1).

Los artículos incluidos se concentraron en países como; Brasil (37.5 %) 18,23-25,28,30, España (18.7 %) 9,17,19, Colombia 8,26 y, Estados Unidos con 12.5 % 21,27, Asia 29, Suecia 22 y Jamaica (6.2 %) 20. En cuanto a la temporalidad, el 56.3 % eran del 2019 8,20,21,24,25,27-30, el 18.7 % del 2020 18,23,26, el 12.5 % del 2021 9,19, el 6.2 % correspondieron al año 2022 17 y 2023 22. El tipo de estudio fue variado, se incluyen de correlación 20,24,29, y analíticos/epidemiológicos 8,23,25-29, (Tabla 2).

De los artículos revisados un 93.8 % indicaron que los participantes habían sufrido bullying 8,9,17,18,20-30. El 31.3 % refirieron el ciberbullying como medio para llevar a cabo el acoso 17,21,22,27,30, destacando que la violencia física (50 %) 8,9,18,24,26,27,29,30, verbal (31.3 %) 8,9,18,24,26, psicológica (18.8 %) 26,29,30, sexual (12.5 %) 25,27 y por exclusión (12.5 %) 8,9 fueron algunas formas de ejercer el bullying. Según el sexo, las mujeres habían recibido mayor bullying (18.8 %) 17,28,30 que los hombres (12.5 %) 9,20. Es importante destacar que 12.5 % de las mujeres habían sufrido de violencia sexual (25,27. Asimismo, el 43.8 % de los estudios describieron el bullying de acuerdo a su clasificación (victima, agresor, victima-agresor) 8,9,17,22,23,26,28.
El 68.8 % de los estudios manifestaron que los adolescentes habían consumido alcohol (17,18-22,24-28, y también hubo consumo excesivo del mismo (37.5 %) 17-19,21,22,24. Dicha práctica de consumo fue vinculada a la pertenencia a bandas 19. Resulta importante mencionar que solo un estudio (6.3 %) abordó estas variables en adolescentes bisexuales 21. En esta misma línea, el 93.8 % de los estudios señaló la relación entre el bullying (acoso escolar) y el consumo de alcohol en la población adolescente 8,9,17-23,25-30, destacando que los adolescentes agresores fueron quienes presentaron mayor frecuencia de consumo y consumo excesivo de alcohol (31.3 %) 8,9,23,26,30, (Tabla 3).

Esta revisión integrativa tuvo como objetivo analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el bullying y el consumo de alcohol en adolescentes. Entre los estudios incluidos se identificó que las prevalencias de conductas de acoso es sus diferentes modalidades (ciberacoso) fueron mayores en los hombres que en las mujeres. Esto coincide con un trabajo de investigación 31 donde se encontró que poco menos de una quinta parte de hombres refirió que había acosado a otros en comparación con las mujeres, es importante mencionar que el mayor porcentaje de mujeres (poco más de un quinto) refirió haber sido víctimas de acoso en comparación con los hombres 31. Lo anterior pudiera deberse a los roles de género, y a diferencias culturales, en donde los hombres suelen ser tradicionalmente más víctimas de conductas de agresión física y las mujeres sufren más de conductas de agresión verbal y social que los hombres 32.
Asimismo, se encontró que el tipo de violencia que mayormente padecían los adolescentes fue la de tipo verbal, seguida por la violencia física. Estos resultados son diferentes a los de un estudio realizado en adolescentes, estudiantes de primaria y bachillerato 33 encontrando que las situaciones de violencia verbal más frecuentes fueron: me gritaban (59.1 %), me insultaban (41.4 %), me llamaban por apodos (37.6 %), consecutivamente la violencia física (me pegaban) con el 33.1 %. Esto pudiera deberse a que la agresividad traducida en los diferentes tipos de violencia es una forma de que el adolescente se sienta seguro cuando entra a un nuevo grupo de amigos, haciendo esfuerzos innecesarios para evitar el rechazo del grupo, asimismo, hay factores importantes como los medios e interacciones sociales, que influyen en el desarrollo de comportamientos violentos de forma inconsciente o consciente en los adolescentes 34.
Cabe destacar que este trabajo de investigación evidenció que las mujeres fueron quienes han sido víctimas de violencia sexual. Similar a lo reportado en un estudio de revisión sistemática 35; donde el 34.1 % de los adolescentes refirió haber sufrido algún tipo de situación de violencia sexual a través de mensajes por redes sociales o por celular, siendo las mujeres las que han presentado más situaciones de esta índole (45 %) que los hombres (23.4 %). De igual forma, un estudio realizado en adolescentes de 13 a 17 años 36 reportó que; el 9.1 % de los adolescentes expresó haber presenciado violencia sexual raramente, el 5.0 % lo había presenciado a veces y el 0.8 % de los adolescentes declaró haber presenciado violencia sexual de forma frecuente. Lo anterior pudiera ser atribuido a que; desde el punto de vista cultural, el ser mujer presenta una fuerte asociación con la violencia sexual, de igual forma, dentro del ámbito social, la violencia sexual se reproduce de generación en generación como conducta cultural aprendida y replicada en los grupos sociales, basada en la creencia de que el hombre tiene propiedad sobre el cuerpo de la mujer 37. Respecto al consumo de alcohol, esta revisión reafirma la prevalencia de consumo en los hombres en comparación con las mujeres. Similar a lo encontrado por investigadores 38 donde reportaron mayores prevalencias de consumo de alcohol en el último mes (14.4 %) y consumo excesivo de alcohol (3.2 %) en los hombres en comparación con las mujeres (4.1 % y 2.4 %). Es muy probable que estos hallazgos se deban a que los patrones del consumo de alcohol a través del tiempo han sido asociado a los hombres, siendo mayor en ellos y más disimulado en las mujeres, en este sentido, influye el sexo respecto a las diferencias de roles; donde lo masculino y lo femenino integran normas, valores, comportamientos, formas de vestir, de expresarse y de sentir 39.
En lo que concierne a las variables de estudio, esta revisión comprobó la relación entre el bullying y el consumo de alcohol, destacando que la clasificación del bullying (agresor, víctima y victima-agresor) influye en las prevalencias de consumo frecuente y consumo excesivo de alcohol. En esta revisión se encontró que los adolescentes agresores fueron quienes presentaron mayor consumo en comparación con los roles de víctima y victima-agresor. Esto coincide con lo reportado por investigadores 40 en el cual se halló que la agresión se asoció estadísticamente con variables a nivel individual como el sexo masculino y el consumo de alcohol, en otras palabras, la agresión ocurrió más frecuentemente en los hombres, en aquellos que manifestaron consumir alcohol en el último año. Esto pudiera deberse a diversos factores causantes de este fenómeno en los adolescentes; el contexto y clima familiar fueron las causas principales, la ausencia de la figura paterna o al contrario, la presencia de un padre violento por lo que sí, el adolescente se encuentra rodeados de un círculo de maltrato es probable que se vea reflejado ante sus iguales en el contexto escolar al que pertenece, y puede llevarlo a tener comportamientos agresivos hacia sus compañeros, y conductas violentas en la juventud. Entre otros factores causantes se encuentran las cuestiones económicas y exposición al consumo de alcohol y otras drogas (41).
Por otra parte, dentro de las limitaciones se encontró que a pesar de utilizar diferentes bases de datos, no todos los estudios hicieron referencia a la clasificación del bullying para el consumo de alcohol.
La presente revisión integrativa demostró que en un mayor porcentaje los hombres fueron quienes realizaban prácticas de bullying, mostrándose como agresores. Asimismo, se encontraron importantes prevalencias que señalaron a las mujeres como víctimas de esta problemática. Cabe destacar que el ciberbullying es un medio que los adolescentes utilizan para llevar a cabo el acoso escolar. Respecto al consumo de alcohol, los hombres son quienes más consumen en comparación con las mujeres, notándose la existencia de un consumo frecuente y excesivo de esta sustancia. Para detallar, este trabajo de investigación permitió esclarecer la relación entre el bullying y el consumo de alcohol en adolescentes, encontrando como hallazgo que los adolescentes identificados como agresores fueron aquellos que presentaron consumo excesivo de alcohol.
Con estas consideraciones en mente, es fundamental la participación del profesional de enfermería a través del diseño e implementación de intervenciones que favorezcan la detección oportuna de conductas violentas en el contexto escolar, con especial énfasis en el involucramiento de los padres, acompañada de estrategias de prevención y disminución del consumo de alcohol y el fortalecimiento de las habilidades sociales en esta población de estudio. Por otro lado, es importante identificar a los adolescentes víctimas de acoso escolar para evitar que estos se conviertan en futuros agresores y de esta forma atenuar la violencia en la escuela.
Se recomienda continuar con la realización de estudios originales que esclarezcan la relación entre estas variables, específicamente entre la clasificación del bullying (agresor, víctima y víctima-agresor) con las prevalencias de consumo (alguna vez en la vida, en el último año, último mes y última semana) y tipos de consumo de alcohol (consumo sensato, de riesgo y perjudicial) en adolescentes.
Los autores declaran que no existe ningún conflicto de intereses.
Los autores declaran que no existió ningún tipo de financiamiento.
Los autores declaran que no han utilizado ningún tipo de recurso de la inteligencia artificial en alguna de las secciones de este manuscrito.
*Autor para correspondencia: mherrera@ugto.mx


