Ensayos
Retos del profesorado al guiar aprendizajes competitivos en saberes distintos a su especialidad
Retos del profesorado al guiar aprendizajes competitivos en saberes distintos a su especialidad
Revista Digital de Investigación y Postgrado, vol. 6, núm. 12, pp. 201-209, 2025
Instituto de Estudios Superiores de Investigación Y Postgrado
Recepción: 08 Mayo 2025
Aprobación: 28 Mayo 2025
Retos del profesorado al guiar aprendizajes competitivos en saberes distintos a su especialidad
Challenges faced by teachers when guiding competitive learning in areas outside their field of expertise
Mayra Daniella Escobar Rivas[1]
https://orcid.org/0009-0006-1163-4190
Santa Bárbara, estado Barinas / Venezuela
Resumen
El ensayo analiza los desafíos del profesorado al guiar aprendizajes en áreas fuera de su especialidad, destacando la necesidad de una enseñanza universitaria basada en competencias que fomente el pensamiento crítico, la autonomía y la resolución de problemas complejos. Critica los modelos tradicionales, conductistas y repetitivos, que limitan la creatividad estudiantil, y propone un enfoque transdisciplinario, humanista y ético, integrando tecnologías como la inteligencia artificial. Subraya la importancia de docentes con habilidades pedagógicas, vocación y adaptabilidad, capaces de crear entornos de aprendizaje significativo. Además, analiza la crisis de especialistas en Venezuela, exacerbada por migración docente y condiciones laborales adversas, exigiendo políticas de capacitación para suplir estas carencias. El texto concluye que la verdadera enseñanza competitiva trasciende lo técnico, requiriendo docentes reflexivos, comprometidos con la formación integral y la transformación social.
Palabras clave: Educación basada en competencias, adaptabilidad docente, aprendizaje transdisciplinario, crisis educativa (Venezuela), pedagogía crítica.
Abstract
This essay examines the challenges faced by university educators when teaching subjects outside their expertise, advocating for a competency-based approach that fosters critical thinking, autonomy, and problem-solving skills. It critiques traditional, behaviorist teaching models for stifling student creativity and proposes a transdisciplinary, humanistic framework integrating technology (e.g., artificial intelligence). The text emphasizes the need for adaptable, ethically grounded educators who create meaningful learning environments. Additionally, it addresses Venezuela’s teacher shortage crisis, worsened by migration and poor working conditions, calling for policies to train non-specialist faculty. The author argues that true competitive teaching transcends technical knowledge, requiring reflective educators committed to holistic student development and societal transformation. Ultimately, the essay highlights the urgency of rethinking higher education to produce professionals capable of addressing complex global challenges.
Keywords: competency-based education, teacher adaptability transdisciplinary learning, educational crisis (Venezuela), critical pedagogy.
Retos del profesorado al guiar aprendizajes competitivos en
saberes distintos a su especialidad
En la actualidad los estudiantes universitarios demandan de una enseñanza competitiva, que favorezca el autodescubrir, despertar y activar; quién es él como persona, cuáles son sus habilidades, virtudes, destrezas, capacidades, ideas, potencialidades y pensamientos, que ha consolidado durante su proceso de vida y académico, también; requiere de este modelo de enseñanza competitiva para identificar cuáles son las formas inéditas que dispone para resolver tareas diarias, comprender problemáticas sociales, profesionales, políticas, económicas y culturales.
Asimismo, las realidades mundiales, nacionales, locales e institucionales de diferentes naturaleza, están demandado del desarrollo de otro enfoque educativo a nivel universitario, que mejore el desenvolvimiento de la persona como ser vivo, pensante, racional, humano y del profesional como sujeto técnico, capacitado y versado en un área académica en concreto o como profesional integral y transdisciplinario, porque hay que dejar atrás el modelo tradicional, e ir hacia una dirección que se encamine a la valoración como reflexión crítica de los procesos de enseñanza-aprendizaje, en el reconocimiento de las competencias, habilidades, destrezas, aptitudes, dones y virtudes de los estudiantes.
Al respecto, Zhizhko (2017) plantea que a nivel universitario la enseñanza por competencias exige que estas se articulen con la experiencia. Sin embargo, la tarea no es fácil para lograrlo se requiere incorporar la experiencia en el propio proceso formativo sin menoscabar la manera de ver y explicar al estudiante el mundo o las realidades.
No obstante, es necesario resaltar que existe la necesidad de promover esta metodología porque se siguen observando en las aulas de clases, estudiantes que están en proceso de formación académica, con un modelo de asesoría, acompañamiento y orientación que conlleva a desarrollar un sistema de aprendizaje arcaico, conductista, repetitivo e improductivo; que no ayuda a pensar pero tampoco a comprender ni resolver situaciones que demanda el estudiante universitario, es decir, se está desarrollando, una enseñanza discriminativa, porque se limita al estudiante a no producir desde lo propio, sino; desde el pensamiento de otras personas, que lo aísla y de un saber crítico, eclético y holístico.
En tal sentido, es prioritario promover este enfoque metodológico, dado que aún persisten en las aulas modelos de asesoría y acompañamiento basados en esquemas de aprendizaje arcaicos, conductistas, repetitivos e improductivos. Estos modelos no fomentan la reflexión ni la comprensión, y mucho menos la resolución autónoma de problemas. En consecuencia, se continúa promoviendo una enseñanza limitada y discriminativa, que inhibe al estudiante de producir conocimiento desde su propia perspectiva, y lo somete a reproducir el pensamiento de otros, alejándolo de un saber crítico, ecléctico y holístico.
En otras palabras, es necesario materializar una educación universitaria centrada en comprender qué y cómo aprende él estudiante, para que se consoliden en un recurso, oportunidad, o herramienta viviente, que esté al servicio de todos los actores del proceso educativo, y se obtenga el pleno desarrollo de las capacidades, dones, potencialidades, habilidades, competencias, virtudes de todos, y al mismo tiempo, se promueva un futuro profesional que es competente para tomar decisiones, a partir de los logros y aspiraciones del mismo protagonista que busca desarrollarla. De esta manera, como manifiesta Lora (2020, p. 84) las competencias deben centrarse en “lo que se puede hacer, de lo que se sabe hacer, y de lo que se tiene la voluntad de hacer (Ser, Hacer, Saber-Hacer). Sin descuidar, lo señalado por Rodríguez (2003, p. 82) “estar al día de los temas relevantes y ofrecer criterios de validación del conocimiento”.
En este orden de ideas, se requiere de un docente universitario con cualidades competitivas y que enseñe desde el área de su competencia de formación. Lo ideal es, que comience por manifestarse en el hacer, ser, buscar, convivir y sentir como un docente competente. Vale decir, que promueva, practique y demuestre una enseñanza basada en competencias. Este llamado se está haciendo desde varios años. Así, Ortega y Gasset (1976, p. 49) decía: “…hay que enseñar sólo lo que se puede enseñar; es decir, lo que se puede aprender...”. Aquí la mirada se dirige al currículo y los objetivos que se deben diseñar. Pero el asunto va más allá hay que prestar atención a la condición humana y el papel en la tierra patria como afirma Morin (1999).
Se están dando muchos desafíos mundiales en diversos temas, fenómenos y sucesos que, enfatiza, reclaman y exigen con urgencia de una enseñanza universitaria que realmente prepare personas competentes que conozcan, expliquen y orienten desde su área y más allá sobre lo que está ocurriendo. Es necesario formar e instruir sin dejar de lado lo ético, ambiental, tecnológico, científico y psicológico, pero sobre todo no perder de vista sentido del bien común.
Es momento de que el docente universitario asuma con firmeza los retos epistemológicos que enfrenta, se comprometa con su labor formativa y desarrolle la capacidad de expresarse con versatilidad sobre cualquier tema, de manera segura, reflexiva, crítica y profundamente humana. La formación por competencias de los futuros profesionales representa una oportunidad valiosa para educar también en valores. No debe olvidarse que el docente universitario es el pilar fundamental en los procesos de formación, acompañamiento, asesoría, orientación y capacitación. Enseñar a ser competente no se reduce únicamente a la transmisión de contenidos o al cumplimiento de los aspectos curriculares definidos por el perfil académico; tampoco se limita a analizar un acontecimiento o fenómeno social desde una única perspectiva. Formar en competencias exige poner en acción la totalidad del ser humano, lo que implica integrar los procesos cognitivos, las emociones, la socialización y la experiencia como ejes fundamentales del aprendizaje significativo.
Se trata de una weltanschauung, cosmovisión o worldview estudiar la realidad desde una mirada interna y externa (visible y no visible), buscar nuevos paradigmas, replantear una verdadera comprensión y explicación del evento que atrae el interés del estudiante, le preocupa o se constituye en desafío para el estudiante. Sin embargo, solo se logra si el docente universitario hace su debut con agilidad, versatilidad y eclecticismo curricular o estrategias interactivas como los debates, conversatorios o discusiones en las aulas de clases.
En esta perspectiva no hay que descuidar las técnicas, métodos, recursos, contextos de aprendizaje, o estrategias didácticas y las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial; lo que implica reexaminar las teorías epistemológicas, ontológicas, axiológicas y las capacidades críticas e interpretativas de todos los interventores del proceso. Mientras, más ideas emerjan, más se nutre el conocimiento y se mejora la inteligencia de todos. Hay que dejar de lado esa inteligencia ciega que plantea Morin.
En la medida que un docente universitario se autodiscipline y se proyecte por interés propio a desarrollar una enseñanza desde las competencias sin temer a los riesgos, desafíos o retos que le exige este enfoque, la sociedad, empresas, familias, y demás instituciones se contará con profesionales capaces de hacer propuestas, tomar iniciativas, responder exigencias propias o colectivas; también, se dispondrá de profesionales dinámicos, críticos, autónomos, emancipados de conocimientos y gestores de solución a las problemáticas de todo su entorno.
Por esta razón es necesario que el docente tenga actitudes, competencias y habilidades entre las que destacan según Santiago y Fonseca (2016, p. 193) “el profesionalismo, disciplina, responsabilidad, ética, valores o estabilidad mental y emocional”, Freire (2004) y Dewey (1998) mencionan que deben ser estimuladores y críticos. Por su parte, Escámez (2013, p. 17) indica que un docente competitivo procura la “creación de entornos favorables para el aprendizaje donde sus estudiantes alcancen los más altos niveles de desarrollo”
No obstante, la verdadera enseñanza competitiva no se enmarca a una enseñanza especializada o técnica. Hay muchos docentes con esta condición profesional que se les dificulta dar a comprender lo que intenta decir y demostrar, y esto se debe, a su forma de ser o condición personal que expresa en el día a día. Es necesario una buena actitud, sentir, pensar, tener vocación, investigar, consultar, saber evaluar, tener experiencia, analizar, confrontar teorías.
Cabe destacar que la verdadera enseñanza competitiva no se limita a lo especializado o técnico. Incluso docentes con sólida formación en su disciplina pueden enfrentar dificultades para comunicar y demostrar efectivamente sus conocimientos, muchas veces debido a actitudes personales o prácticas poco reflexivas. Por ello, resulta indispensable cultivar una actitud proactiva, vocación auténtica, pensamiento crítico y apertura al diálogo entre teorías.
Asimismo, es fundamental integrar la investigación constante, la evaluación formativa y el análisis de contextos, tal como lo exige el enfoque por competencias para formar profesionales emancipados y capaces de resolver problemáticas complejas. Solo así se superará la "inteligencia ciega" —advirtiendo a Morin (1999)— y se consolidará un aprendizaje que, desde la ética, la autodisciplina y la creatividad pedagógica, transforme tanto a los interventores del proceso como a sus entornos.
En la medida que se comprenda y valore estas condiciones, mejorará la enseñanza universitaria, y se dejará de vivir de prestigios académicos que muchas veces lo que producen es rechazo y aislamiento escolar porque no se encuentra sentido lógico ni reflexivo a lo que se le enseña en las universidades.
Un verdadero docente competitivo que se plantea retos en la enseñanza reflexiona que siendo especialista o no, la importancia que tiene la enseñanza para los estudiantes es su actuación, el rol, la función, los aportes, la satisfacción de beneficios, y el aprendizaje significativo, constructivo, humanístico, critico, eclético y holístico que les propicie para crear o replantear nuevas experiencias, testimonios y saberes que estén articulados a lo que vive a diario. Solo así, comprenden que están trascendiendo de un enfoque de enseñanza tradicional y receptiva, a un enfoque basado en competencias, que les permite unir lo cualitativo con lo cuantitativo en un mismo encuentro de formación valorando todo su potencial multidimensional que tiene como persona y no como simple estudiante.
Claro está, que esta nueva postura de enseñanza incita al docente que manifieste mayor compromiso, responsabilidad, vocación, habilidades, destrezas y amor por lo que “hace”. Vale decir, que sea más, autodidáctico, inédito, ingenioso, motivacional, humanista, en fin; que exprese una epistemología compleja, transdisciplinaria y global sobre lo que enseña para que le ayude a auto entender, descubrir y reconocer al estudiante cómo aprende más eficazmente en estos tiempos de cambios universales, si por competencias o por duplicación de ideas y conocimientos de otros.
En efecto, requiere, reflexionar para que no termine formando sólo por aprendizaje, o por cumplir con los objetivos y metas curriculares del área de enseñanza que imparte. Pues, lo ideal es que conduzca a ofrecer a la sociedad primeramente una persona con gran humanismo y luego un profesional multidimensional, seguro, versado, eclético y complejo que sea capaz de desenvolverse con autonomía y dominio propio, sin imitar pensamientos de terceros. Rico y Ponce (2022, p. 80) agrega al respecto que “los docentes competentes son capaces de resolver situaciones diversas en los diferentes contextos, para lo que el conocimiento visto desde una perspectiva conceptual o disciplinar resulta insuficiente”.
En tal sentido, un docente con particularidades competitivas es aquel docente que se manifiesta aun sin ser experto en su área de enseñanza como tutor, acompañante y orientador desde lo humano, ético, epistemológico, social, cultural, empírico, científico y técnico. Entonces, es el profesional que se expresa y actúa como un todo en el desarrollo tanto de la enseñanza como del aprendizaje del estudiante.
Este docente explica, hace y evalúa desde lo que domina a lo que desconoce, sin temer a equivocarse, porque reflexiona que, del error puede extraer un deseo por buscar conocimientos para comprobar, demostrar la realidad ignorada y mejorar el concepto o habilidad que no se disponía. Pues, a través de ensayo y experimentación, también se aprende y postulan nuevas teorías de conocimientos que emergen del hacer, convivir e interpretar, siendo significativas para el productor del saber.
Por otra parte, lo importante en la enseñanza por competencias no es si el docente es especialista o no en el área académica que desarrolla, tampoco si es un excelente acompañante del proceso de aprendizaje, ni tutor responsable en alcanzar un número de objetivos específicos dentro de una disciplina curricular. De allí que el reto fundamental radica en comprender y pensar qué acciones particulares ameritan aplicar, activar e impulsar para que el estudiante despliegue o aflore las habilidades, destrezas, capacidades, virtudes y dones que han sido desaprovechadas en otros niveles de estudio y que deben convertirse en competencias específicas para dar respuestas contextualizadas y sentido al análisis de inquietudes, interrogantes, dudas o curiosidades que emergen en el acto educativo.
Sin embargo, es necesario mencionar que actualmente en el caso de docentes especialistas a nivel básico en Venezuela según refiere el propio Ministerio del Poder Popular para la Educación (2025) hay un déficit de quince mil. Asimismo, en las universidades venezolanas está ocurriendo un éxodo de docentes como indican Linarez y Linarez (2019). De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (1999) existe una fuga de cerebros. Paralelamente a ello se incrementa la asignación de cargas horarias en docentes con diferentes perfiles académicos y por consiguiente, se afrontan mayores desafíos, cuestionamientos y criticas a la praxis docente.
Ciertamente, el déficit de docentes especializados no mermará si se sigue manteniendo la realidad salarial, económica, el trato y el adoctrinamiento educativo que se está presentando en las universidades y esto conllevará a ocasionar diversos estudios y revisión profunda de los profesionales que se quieren mantener ofreciendo el proceso de enseñanza, para que se auto formen, conciencien, disciplinen y alineen a enfoques educativos que realmente satisfagan las necesidades del estudiante y las exigencias intelectuales del mundo, siendo o no competente en lo que guía.
Igualmente, se requiere que las autoridades universitarias y el Estado reflexionen con relación a esta problemática de déficit profesional y sosieguen la migración especializada o que propongan mecanismo que transciendan a capacitar, asesorar y formar al docente No especializado, para que sea competente en lo que enseña, porque algunos se les está complicando, atender las exigencias multidimensionales y epistemológicas de los estudiantes de estos momentos, o para que prosigan contribuyendo a demostrar que la calidad académica y competente, obedece más principios humanos, más que al cumplimientos curricular de un número de objetivos desarrollados.
Existe un reconocimiento y preocupación hasta de la Organización de las Naciones Unidas y por los entes competentes sobre los desafíos de enseñanza que atraviesa un docente cuando orienta y dirige un aprendizaje no especializado y por eso, desde nuestra perspectiva es necesario colocar freno a la migración docente a nivel universitario a través de políticas nacionales e internacionales e implementar de manera masiva a través de las universidades una capacitación a docentes no especialistas que satisfaga las necesidades técnicas que no están recibiendo los estudiantes en formación.
Como ideas finales de este ensayo hay que señalar que se evidencia la obsolescencia de métodos tradicionales basados en memorización, que anulan la capacidad crítica del estudiante. Frente a esto, exhorta por aplicar un modelo por competencias que integre saber, hacer y ser, articulando teoría con experiencia real. Este enfoque demanda docentes que faciliten aprendizajes significativos, vinculados a problemáticas sociales y profesionales, superando la reproducción mecánica de conocimientos. La transición exige replantear currículos y prácticas pedagógicas hacia la autonomía y la innovación.
Se concluye también que n docente competitivo no se limita a dominar contenidos, sino que combina profesionalismo, ética y habilidades socioemocionales para guiar aprendizajes multidimensionales. Incluso sin especialización, debe actuar como facilitador, fomentando diálogo interdisciplinario y adaptándose a contextos diversos. Su éxito radica en la vocación, autocrítica y capacidad para aprender junto a sus estudiantes, transformando limitaciones en oportunidades de crecimiento colectivo.
En Venezuela, el éxodo docente y la falta de especialistas agravan los retos educativos. Bajos salarios y condiciones laborales precarias desincentivan la permanencia de profesionales calificados. Urgen políticas públicas que frenen esta migración y capaciten a docentes no especializados, asegurando calidad educativa. La solución no es solo técnica, sino estructural, requiriendo inversión en formación continua y reconocimiento de la labor docente.
La enseñanza moderna exige incorporar tecnologías (como IA) y estrategias interactivas (debates, estudios de casos) para desarrollar habilidades analíticas. Según Morin, esto implica superar la "inteligencia ciega" mediante enfoques holísticos que vinculen conocimiento con ética y contexto global. El docente debe dominar herramientas digitales y fomentar una cosmovisión crítica, preparando estudiantes para realidades cambiantes.
Finalmente, se concluye que la formación competitiva debe priorizar valores como el bien común, la empatía y la responsabilidad social. Freire y Dewey resaltan que el docente debe ser un estimulador crítico, no un mero transmisor de información. Esto implica equilibrar lo técnico con lo humano, formando profesionales que resuelvan problemas desde una perspectiva integral, ética y emancipadora, trascendiendo las demandas curriculares tradicionales.
Referencias
Dewey, J. (1998). Democracia y educación. Ediciones Morata.
Escámez, S. J. (2013). La excelencia en el profesor universitario. Estudios, 254, 11-27. https://www.revistadepedagogia.org/rep/vol71/iss254/9/
Freire, P. (2004). Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. Paz e Terra.
Linarez, V. G. D. y Linarez, V. G. D. (2019). Éxodo del docente universitario en Venezuela. Revista Scientific, 4(14), 141-162. https://www.redalyc.org/journal/5636/563662154008/html/
Lora, G. H. S., Castilla, P. S. y Gómez, F. M. C. (2020). La gestión por competencias como estrategia para el mejoramiento de la eficiencia la eficacia organizacional Revista Saber, Ciencia y Libertad, 15(1), 83 – 94. https://doi.org/10.18041/2382-3240/saber.2020v15n1.6291
Ministerio del Poder Popular para la Educación. (2025). Así incrementa el Ministerio de Educación el número de docentes especialistas.https://www.mppe.gob.ve/noticias/2025/05/21/así-incrementa-el-ministerio-de-educación-el-número-de-docentes-especialistas/#:~:text=Así%20incrementa%20el%20Ministerio%20de%20Educación%20el%20número%20de%20docentes%20especialistas&text=El%20sistema%20educativo%20venezolano%20presentaba,ministro%20del%20área%2C%20Héctor%20Rodríguez.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (1999). Fuga de cerebros, movilidad académica, redes científicas.https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000186433
Ortega y G. J. (1976). Misión de la universidad y otros ensayos afines. Ediciones de la Revista de Occidente.
Rico, G. M. Ponce, G. A. I. (2022). El docente del siglo XXI: Perspectivas según el rol formativo y profesional. Revista Mexicana Investigación Educativa, 27(92), 77-101, 2022.
Rodríguez, E. S. (2003). Nuevos retos y enfoques en la formación del profesorado universitario. Revista de Educación, 331, 67-99. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=670568
Santiago, G. R. y Fonseca, B. C. D. (2016). Ser un buen profesor. Una mirada desde dentro. EDETANIA, 50, 191-208. https://revistas.ucv.es/edetania/index.php/Edetania/article/view/27/26
Zhizhko, E (2017). Competencias en la educación profesional: una contribución a su estudio. Universidad Autónoma de Zacatecas. https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwjuw6XZnKeOAxX-RTABHaIHEjcQFnoECBYQAQ&url=https%3A%2F%2Fdialnet.unirioja.es%2Fdescarga%2Farticulo%2F6475486.pdf&usg=AOvVaw2le6G8aq1lUHMvALenSEsl&opi=89978449
Información adicional
redalyc-journal-id: 7485