Editorial
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Academia XXII, vol. 15, no. 29, pp. 3-9, 2024
Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Arquitectura
Academia XXII, revista de investigación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, publica dos veces por año de forma digital desde el Centro de Investigaciones en Arquitectura Urbanismo y Paisaje. Con este número se arranca el segundo par de convocatorias “hermanas”, planteamiento central de la Tercera época de la revista. El número actual titulado “Cambiante,” estará hermanado con “Intervenciones”, el siguiente. Nuestra apuesta por publicar dos números de la revista orientados en una misma dirección, pero con enfoques complementarios, pensamos que abona a la idea de investigar con mayor amplitud de miras, pero también profundidad temática sobre tópicos que consideramos centrales para el ámbito de lo arquitectónico, urbano y del paisaje en la actualidad.
El presente número 29 de la revista contiene tres secciones principales dedicadas a la investigación: Dossier, Artículos de Investigación y Reportes Técnicos. Asimismo, Documenta y Espacios son las otras secciones de la revista que la complementan; Documenta, vitrina digital del patrimonio documental de la Facultad de Arquitectura, y Espacios CIAUP y Posgrado son apartados de carácter informativo. Estos últimos a su vez albergan a las Novedades Editoriales del CIAUP y la relación de tesis de doctorado y maestría en Arquitectura y Urbanismo presentadas en el periodo que comprende el número. Para ello, contar con el apoyo del Laboratorio de Materiales y Sistemas Estructurales (LMSE), el Acervo de Arquitectura Mexicana (AAM) y el CIAUP, todos de la Facultad de Arquitectura, así como del Posgrado en Arquitectura y Urbanismo ha sido imprescindible, y les agradecemos a todos ellos.
Aprovecho este espacio para agradecer a todas las personas que han colaborado en el desarrollo de la revista, al director de la Facultad de Arquitectura, al coordinador Editorial, al Consejo Asesor, al Comité Editorial y al equipo editorial: al editor adjunto, Federico Martínez Delamain, y al diseñador, Gabriel Pineda Peralta, quienes sin su apoyo incondicional para este proyecto no se hubiera logrado todo lo que se ha conseguido. Principalmente la producción de la revista en tres formatos: pdf, html y xml, así como su indexación en DOAJ y Scielo; así como una mayor apertura y presencia nacional e internacional de autores y temas. Por diversas causas me veo en la necesidad de dejar el cargo de Editor en jefe de la revista, pero estoy convencido que en su Tercera época la revista se ha fortalecido. Espero sinceramente que la revista continue por esta senda.
Cambiante: historia de lugares vivos
A twelve-foot wall covered with jasmine, bignonia and wisteria, entirely surrounds the garden, offering protection from the occasional frosts that visit Mexico City in the winter.1
Esta convocatoria es la primera de dos en que se aborda al lugar como escala de estudio. En estos análisis e investigaciones sobre el lugar nos adentramos a la historia de los que fueron construidos con seres vivos. Su condición cambiante los define e incluye un universo vasto de lugares que según su tiempo y cultura han recibido diferentes denominaciones: jardines, huertos, parques, vergeles, solares, alamedas, infraestructura verde, y otras más, hueyi tecpan, yuan, you, teien, bageecha.
Como observamos en las fotografías históricas de lo que fuera el patio y el jardín de la Casa de Alvarado2 (Figs. 1 y 2), tanto la arquitectura como la vegetación formaban una simbiosis que definía al lugar. El tamaño y tipo de vegetación, su acomodo en el patio en macetas y arriates y la exuberancia expansiva en el jardín definen un espacio muy específico con implicaciones socioculturales. “El jardín no es grande pero tiene vistas que le confieren encanto”, precisó Cora M. Oneal en 1945, quien también describió cómo los andadores “[…] estaban flanqueados por antiguas figuras y adornos de piedra tallada; los cipreses se elevan sobre un plantío informal y colorido; y una masa de color ilumina la oscura majestuosidad de los grandes cedros, abetos y pinos que han estado allí desde tiempos remotos”. Sobre una flamante buganvilia expresa que hace alarde de sus brillantes flores; de un heliotropo, que tiene suaves y exquisitos tonos. Apunta sobre la profusa presencia de nomeolvides, de bocas de dragón y acantos. De la existencia de una vieja enramada cubierta de rosas blancas y de cómo los geranios rosas y la madreselva se entrelazan. Nos cuenta que en un rincón del jardín existe un viejo pozo cubierto de flores. También que había tigridias (oceloxóchitl) en el jardín y nos explica que era la flor azteca y que su presencia en los jardines mexicanos es algo raro y encantador de ver. Finalmente asevera que en el jardín de la Casa de Alvarado se encontraba la enredadera de glicinas más famosa de México.3


Esta emotiva y delicada descripción no hace más que complementar un testimonio visual que nos ayuda a comprender el valor perdurable de lo cambiante. Este jardín, así como muchos otros lugares vivos, sigue existiendo pero no de la misma forma. La historia de este tipo de lugares cobra una importancia inusitada.
Es por ello que el presente número está enfocado en presentar las investigaciones que se han dedicado a construir una narrativa histórica que analice el aspecto vivo cambiante y la transformación de estos lugares. De forma complementaria se abonó a la discusión abierta sobre ella en los números 27 y 28, “Azul” y “Verde”, pero desde una escala diferente, territorial. Que de forma complementaria abonó a la discusión abierta por el numero anterior, el 27: “Azul: los materiales y su interacción con el medio”. Así, cerramos la temática sobre nuestro entorno con escala territorial con dos enfoques complementarios: lo inorgánico y lo orgánico.
Referencias
Cora M. Oneal, Gardens and Homes of Mexico, Dallas, Banks Upshaw and Company, 1945, p. 74.
Notes