Recepción: 20 Enero 2025
Revisado: 02 Febrero 2025
Aprobación: 03 Marzo 2025
DOI: https://doi.org/10.31948/rc.v32i1.4660
Resumen: La recreación y el ocio son fundamentales para mejorar la calidad de vida, especialmente cuando se une o entrelaza con el turismo agroecológico, ya que promueve el descanso activo y la conexión con el medioambiente. Este estudio fue de tipo cualitativo descriptivo, desarrollado mediante la metodología de investigación-acción participativa. Se contó con la participación de 35 estudiantes y tres informantes clave. Entre las técnicas e instrumentos, se emplearon entrevistas, sistematización de experiencias y análisis categorial de los datos. Finalmente, se diseñó un plan de recreación para rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales. Los hallazgos subrayan la relevancia de actividades recreativas experienciales y sostenibles, destacando la conexión entre naturaleza e historia, así como la importancia del conocimiento local. Las actividades preferidas incluyen dinámicas de grupo, yoga y observación de aves, lo que sugiere un considerable potencial para el desarrollo sostenible en Barinas. Se plantean mejoras en infraestructura y capacitación para integrar dichas actividades, enfrentando retos como la limitación de información y recursos. Finalmente, se propone un modelo pedagógico y replicable que promueve la conciencia ambiental y el desarrollo turístico sostenible.
Abstract: Recreation and leisure are essential for enhancing quality of life, particularly through agroecological tourism, as they promote active relaxation and a connection with the environment. This study employed a qualitative descriptive approach, utilizing participatory action research methodology. The techniques and tools used included interviews, experience systematization, and categorical data analysis. Thirty-five students and three key informants participated. A recreational plan for agroecological tourist routes in biocultural spaces was developed. The findings emphasize the significance of experiential and sustainable recreational activities, highlighting the interplay between nature and history and the value of local knowledge. Participants’ preferred activities include group dynamics, yoga, and bird watching, indicating substantial potential for sustainable development in Barinas. Proposed improvements in infrastructure and training aim to integrate these activities, addressing challenges such as limited information and resources. Lastly, a replicable pedagogical model is suggested to promote environmental awareness and sustainable tourism development.
Keywords: animation, environmental conservation, sustainable development, ecotourism, training.
Resumo: A recreação e o lazer são essenciais para a melhoria da qualidade de vida, principalmente quando aliados ao turismo agroecológico promovem o descanso ativo e a conexão com o meio ambiente. Trata-se de um estudo descritivo qualitativo, conduzido com metodologia de pesquisa-ação participativa. As técnicas e ferramentas utilizadas incluíram entrevistas, sistematização de experiências e análise de dados categóricos. Participaram 35 estudantes e três informantes-chave. Finalmente, foi elaborado um plano recreativo para rotas turísticas agroecológicas em espaços bioculturais. Os resultados ressaltam a importância de atividades recreativas vivenciais e sustentáveis, destacando a conexão entre natureza e história, bem como a importância do conhecimento local. As atividades favoritas dos participantes incluem dinâmicas de grupo, ioga e observação de pássaros, sugerindo um potencial considerável para o desenvolvimento sustentável em Barinas. Propõem-se melhorias na infraestrutura e na formação para integrar essas atividades, abordando desafios como a limitação de informação e recursos. Por fim, propõe-se um modelo pedagógico replicável para promover a consciência ambiental e o desenvolvimento sustentável do turismo.
Palavras-chave: animação, conservação ambiental, desenvolvimento sustentável, ecoturismo, treinamento.
Introducción
En el tejido complejo de la sociedad contemporánea, la recreación, el ocio y el tiempo libre emergen no como pasatiempos, sino como pilares sustanciales para la consecución de una calidad de vida superior. Esta concepción trasciende la ocupación del tiempo libre, y se manifiesta en una amplia gama de expresiones, desde la animación sociocultural hasta su intrínseca, y vinculación con actividades turísticas agroecológicas. En este último ámbito, el individuo voluntariamente invierte su tiempo en un descanso activo que promueve el goce, el aprendizaje, el desarrollo personal y la conexión profunda con el entorno. En este contexto, las actividades recreativas han adquirido un gran protagonismo, que ha impulsado el aprovechamiento consciente de la naturaleza, fomentado la motivación, estimulado el esfuerzo y, especialmente, cultivado una conciencia ambiental a través de la animación sociocultural y prácticas turísticas agroecológicas.
La relevancia de la recreación como herramienta para el desarrollo integral del individuo se manifiesta en su capacidad para trascender la esfera del entretenimiento. Rodríguez et al. (2023) la describen como «un medio de unidad integral e integradora, que promueve el desarrollo intelectual, emocional, físico y psíquico del individuo, mediante el cual este puede enriquecer considerablemente la vida social y el desarrollo de las capacidades sociales» (p. 115). Esta definición subraya la profunda influencia de la recreación en el desarrollo holístico de la persona y su capacidad para fortalecer el tejido social. En este contexto, la formulación de un plan de recreación específicamente diseñado para fomentar el turismo agroecológico en espacios bioculturales se presenta como una estrategia prometedora. Un plan de esta naturaleza no solo ofrecería nuevas y enriquecedoras oportunidades para el uso del tiempo libre, ya sea mediante actividades espontáneas u organizadas, sino que también propiciaría una conexión profunda entre el visitante y la naturaleza. Esta inmersión, a su vez, favorecería la comprensión cultural, el sentido de comunidad, la introspección personal y, en última instancia, el camino hacia la plenitud y la felicidad individual.
De esta manera, la recreación, en su esencia, se define por la intención de satisfacer las necesidades inherentes al tiempo libre. Esta actividad coloca al ser humano en el centro de su accionar, y considera su motivación, entusiasmo y la necesidad fundamental de preservar su salud física y mental, elementos indispensables para su bienestar integral. Como señala Gelós et al. (2022), «la recreación trasciende la mera ocupación del tiempo libre, convirtiéndose en una herramienta para el desarrollo personal y social” (p. 9), en este sentido, se destaca la importancia de la recreación para el bienestar de las personas y las comunidades. También enfatizan que las actividades recreativas, al ser realizadas en espacios bioculturales, promueven la conexión con el entorno, el aprendizaje y la valoración del patrimonio.
De manera complementaria, la recreación fomenta activamente la utilización de espacios abiertos como parques, canchas, plazas y jardines botánicos. Estos escenarios, donde la cultura y la diversidad paisajística convergen, facilitan la interacción y el encuentro entre personas de diversas edades: niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Estos espacios se convierten en plataformas idóneas para la práctica de actividades al aire libre, el entretenimiento, el esparcimiento y el fomento de la sociabilidad en el tiempo libre.
En este sentido, la recreación se configura como un elemento clave para el desarrollo sostenible de las comunidades. Al promover el bienestar individual y colectivo, la recreación contribuye a la construcción de sociedades más saludables, justas y participativas. Es importante destacar que la recreación no se limita a las actividades físicas o deportivas. También abarca otras expresiones culturales y creativas, como la música, el teatro, la danza, la pintura y la literatura. Estas actividades, al ser realizadas en espacios públicos, fomentan la expresión artística, la creatividad y el diálogo intercultural.
En una línea similar, un segmento considerable de la actividad recreativa se despliega en el espacio ecoturístico, con el propósito expreso de impulsar el desarrollo del turismo agroecológico. Aquí, turistas y visitantes locales aprovechan el trayecto y la inmersión en estos espacios para deleitarse con su riqueza biocultural. Esta experiencia se enriquece con la participación en actividades físicas, deportivas, recreativas y agrícolas, consolidando así un proceso de integración profunda entre las personas con el entorno natural. Para Rodríguez et al. (2023), «las actividades recreativas en entornos naturales se desarrollan para disfrutar y aprovechar los recursos naturales, y de esta manera, promover su conservación» (p. 113). Este enfoque evidencia la interconexión entre el disfrute recreativo y la responsabilidad ambiental, pilares fundamentales de un turismo agroecológico sostenible.
En coherencia con lo anterior, estas actividades buscan satisfacer las necesidades o demandas del visitante, manteniendo siempre un equilibrio armonioso con la protección del ambiente. Es importante destacar que los espacios ecoturísticos dedicados al desarrollo del turismo agroecológico son valorados de manera diversa. Mientras que para algunos representan motores de desarrollo económico, para otros constituyen entornos propicios para el esparcimiento y el aprovechamiento del tiempo libre. En estas zonas, las personas disfrutan de la flora y la fauna, reducen el estrés y mejoran su calidad de vida mediante actividades lúdicas y recreativas. En definitiva, un plan de recreación bien estructurado no solo enriquece la experiencia turística, sino que también contribuye a la formación de individuos más conscientes, responsables y comprometidos con la preservación del patrimonio biocultural. En general, la recreación, cuando se integra estratégicamente al turismo agroecológico, trasciende el simple entretenimiento y se convierte en un vehículo para el desarrollo humano integral y el fortalecimiento del vínculo con el planeta.
En este contexto, el turismo agroecológico emerge como una alternativa capaz de articular la valoración del patrimonio biocultural y el bienestar de las comunidades locales. Como señalan Bandala et al. (2025), la identificación y caracterización del patrimonio local son pasos ineludibles para el desarrollo de un turismo potencial que, al mismo tiempo, preserve los recursos naturales y culturales. Esta premisa está en consonancia con la idea de Fernández (2024), quien destaca el papel del turismo agroecológico como un catalizador de la valoración del patrimonio biocultural.
Entonces, combinar actividades recreativas con el turismo agroecológico ofrece un marco estratégico que permite el uso de áreas protegidas para satisfacer las necesidades humanas de una manera sostenible. De este modo, el visitante no solo se convierte en un simple espectador del paisaje, sino que se involucra activamente en las dinámicas productivas, lo que le permite apreciar la riqueza cultural, cosechar semillas y comprender la relación ser humano-naturaleza.
Este enfoque participativo tiene un impacto en las comunidades locales. La incorporación de estrategias recreativas en actividades de rutas turísticas agroecológicas fomenta la participación activa y consciente de los residentes, de esta manera, se contribuye a elevar su calidad de vida y a promover un estilo de vida saludable. Este impacto integral garantizará un desarrollo verdaderamente sostenible y equitativo. La conexión entre ecoturismo, turismo agroecológico y recreación ha ganado creciente relevancia en las últimas décadas. Sin embargo, de acuerdo con Durán et al. (2024), a pesar del creciente interés por la valoración del potencial turístico, aún existe una carencia significativa en la inclusión de las comunidades locales y en la gestión del turismo sostenible. Este vacío representa un reto importante que requiere un cambio de paradigma en la planificación y gestión de las actividades turísticas.
En este sentido, el aprovechamiento de las áreas bajo régimen de administración especial (ABRAE), como los parques nacionales, unidades de producción agrícolas, jardines botánicos y recreacionales, ofrece una oportunidad invaluable para desarrollar estrategias que impulsen beneficios económicos, sociales, culturales y ambientales a través de actividades lúdicas, educativas, turísticas y recreativas. La visión de Inostroza-Villanueva et al. (2024), quienes enfatizan la alianza entre recreación, turismo y naturaleza como un recurso fundamental para el desarrollo de regiones desatendidas por el progreso industrial, refuerza la idea de que el turismo agroecológico puede ser un catalizador del desarrollo en comunidades ricas en patrimonio cultural y natural.
No obstante, es necesario reconocer que, a pesar del creciente reconocimiento del valor del ecoturismo y el turismo agroecológico, las actividades recreativas como parte integral del proceso de enseñanza-aprendizaje en estos espacios a menudo han sido ignoradas. La realidad es que los docentes y, en general, los actores educativos tienen un rol fundamental en la integración de actividades recreativas en la gestión del territorio. La planificación estratégica de estas actividades en espacios naturales como parte de los procesos educativos puede potenciar de manera significativa los beneficios del turismo agroecológico.
Por otra parte, el turismo agroecológico, como motor de desarrollo socioeconómico, se ha consolidado en Venezuela como un sector de importancia estratégica. Particularmente, el Sistema de Parques Ecosocialista, que abarca el 80 % de la actividad turística nacional —según datos del Ministerio del Poder Popular para el Turismo y el Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo—, constituye un pilar fundamental en esta dinámica. En este contexto, los espacios bioculturales, en los cuales se entrelaza la riqueza biológica con la diversidad cultural y las prácticas ancestrales, emergen como escenarios de gran potencial para el desarrollo de un turismo responsable y sostenible. Estos espacios, según Añazco y Alvarado (2023), vinculan la recreación y el esparcimiento con la naturaleza, aunque aún se requiere mayor investigación sobre los beneficios específicos de esta relación para la salud y el bienestar integral. En este sentido, las rutas turísticas agroecológicas en estos espacios representan una oportunidad crucial para articular el potencial turístico con la conservación ambiental, el fortalecimiento de las comunidades locales y la promoción de la educación ambiental.
De acuerdo con diversas investigaciones (Fernández y Espinoza, 2024; Mc Carthy et al., 2024; Uzcátegui y Yánez, 2022), las rutas turísticas agroecológicas representan un modelo estandarizado y flexible que impulsa el desarrollo local y la sostenibilidad territorial en áreas rurales. Estas rutas, al integrar aspectos culturales, patrimoniales y productivos, fomentan la competitividad turística, la preservación del patrimonio y la generación de oportunidades económicas para comunidades vulnerables. A través de recorridos y actividades recreativas, se busca la integración de la actividad agrícola con emprendimientos turísticos innovadores, como una alternativa socioeconómica, cultural y ambientalmente sostenible.
Por ello, es fundamental reconocer que las rutas turísticas agroecológicas no son solo una actividad recreativa, sino un medio para alcanzar objetivos más amplios. En el contexto educativo, estas rutas se convierten en herramientas pedagógicas que fomentan un aprendizaje significativo y el desarrollo integral de los participantes. El valor educativo de la recreación en entornos agroecológicos se extiende más allá del aula, influyendo en la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos con su entorno natural y cultural. Esta perspectiva permite desarrollar estrategias educativas que promuevan el turismo agroecológico en espacios ecoturísticos. Estas estrategias ofrecen alternativas valiosas en todos los niveles e instituciones educativas, con el objetivo de potenciar el desempeño profesional en el ámbito del turismo sostenible. Por ende, las instituciones educativas y las entidades relacionadas con la conservación de espacios bioculturales, como áreas naturales, parques nacionales o jardines botánicos, entre otros, deben implementar estrategias que fomenten actividades lúdicas y recreativas, integren la educación ambiental, valoren estos espacios y promuevan el manejo sostenible de los recursos naturales.
Es indispensable adoptar una visión holística que contemple prácticas agrícolas y culturales tradicionales, con el fin de construir un modelo turístico que sea verdaderamente sostenible y respetuoso con el medioambiente. El estado Barinas, en particular, ofrece un escenario propicio para el desarrollo del turismo agroecológico, gracias a su vasta extensión de llanuras y espacios naturales. En este contexto, el Instituto Nacional de Parques y Turismo (Inparques) y el Instituto Nacional de Turismo (Inatur) desempeñan un papel crucial como promotores de la educación ambiental y el turismo agroecológico. Su labor, en alianza con el Grupo de Creatividad Intelectual Venezuela Turísticas Agroecológica Venturagro de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ) Barinas, permite aprovechar los espacios naturales y culturales para actividades recreativas, educativas y de entretenimiento. Esta colaboración interinstitucional es esencial para garantizar la efectividad de las estrategias de desarrollo turístico. Asimismo, las entidades públicas deben priorizar la protección de los parques nacionales y recreacionales, ya que es una política de Estado orientada a la preservación del patrimonio natural del país.
En la actualidad, el estado Barinas alberga tanto parques nacionales como recreacionales, que han sido escenarios de proyectos de Inparques, Inatur y Venturagro, los cuales han promovido la educación ambiental, el ecoturismo, el turismo agroecológico y las prácticas de campo en instalaciones como el Parque Recreacional La Federación y el Jardín Botánico Ezequiel Zamora. Estas iniciativas se extienden a las escuelas y liceos, con el objetivo de sensibilizar y educar a los estudiantes en materia ambiental. No obstante, es necesario reconocer que dichas instalaciones, ubicadas en la avenida 23 de Enero, parroquia El Carmen y Alto Barinas del municipio Barinas, presentan un deterioro considerable debido a la falta de mantenimiento por parte del Estado. Igualmente, la escasez de personal impide mantener las áreas verdes en óptimas condiciones, lo que ha generado que los visitantes o turistas, especialmente los jóvenes, le den un uso fuera del ámbito educativo, mientras que niños y adultos mayores asisten con motivos de ocio, en muchos casos, sin la debida información y compromiso con la conservación.
Por ello, el desarrollo de planes de recreación para rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales representa una oportunidad invaluable para impulsar un modelo turístico sostenible y equitativo en Venezuela. Al integrar la recreación, la educación ambiental y la valoración del patrimonio cultural, se puede lograr un impacto positivo en el desarrollo socioeconómico de las comunidades locales y en la conservación de la biodiversidad. El estado Barinas, con su riqueza biocultural, puede convertirse en un ejemplo de buenas prácticas en este campo, siempre y cuando se implementen estrategias integrales y participativas que garanticen un futuro sostenible para todos. Es crucial que las instituciones públicas, los entes educativos y las comunidades locales trabajen en conjunto para construir un modelo turístico que beneficie a todos y que promueva la armonía entre el ser humano y la naturaleza.
En síntesis, un plan de recreación para el desarrollo del turismo agroecológico en espacios bioculturales debe ser más que una simple lista de actividades; debe constituir una estrategia integral que conecte a los visitantes con la naturaleza, la cultura y la historia de estos lugares. Este plan debe promover el aprendizaje, la interacción social, el respeto por el medioambiente y el empoderamiento de las comunidades locales. De esta manera, Al convertir la recreación en un elemento clave del turismo agroecológico, se pueden generar experiencias turísticas más auténticas, significativas y sostenibles, que beneficien tanto a los visitantes como a las comunidades anfitrionas, con el fin de fomentar un mayor aprecio por la riqueza del patrimonio natural y cultural.
Por lo tanto, con el objetivo de responder a la necesidad de promover el turismo agroecológico, se busca diseñar un plan de recreación para el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales. Esta iniciativa forma parte del proyecto de Vinculación Sociocomunitaria II Congreso Latinoamericano de Turismo Agroecológico ‘Repensar el Turismo Agroecológico: Resiliencia, Educación, Tecnología y Biodiversidad’, ejecutado desde el 1 de febrero de 2022 hasta el 28 de febrero de 2023, por el Grupo de Creación Intelectual Venezuela Turística Agroecológica Venturagro, adscrito a la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales ‘Ezequiel Zamora’, Barinas, Venezuela. Para ello, se aplicó un enfoque cualitativo sustentado en la metodología de investigación acción participativa, mediante la sistematización de experiencias educativas y registros fotográficos como técnicas de recolección de datos.
Fundamentación teórica sobre turismo agroecológico y recreación
El turismo agroecológico emerge como una modalidad innovadora que fusiona la recreación en entornos naturales con el fomento de prácticas agrícolas sostenibles. Este enfoque no solo promueve la interacción entre los visitantes y el medio rural, sino que también busca concientizar sobre la importancia de la sostenibilidad ambiental, social y económica. Según Peña (2022), el turismo agroecológico se distingue por ser una actividad multifacética, ya que combina elementos recreativos, educativos, ambientalistas y culturales. Además, como señalan Mora y Chiriboga (2017), esta tipología de turismo permite abrir ventanas hacia la cultura local, su forma de vida y las prácticas de trabajo en el campo, lo que enriquece la experiencia del visitante y fortalece las economías rurales.
El turismo agroecológico se centra en actividades como el cultivo ecológico, la recolección de productos, talleres educativos y la participación activa en procesos agroecológicos. Estas actividades ofrecen a los turistas la posibilidad de desconectar de los entornos urbanos y, además, los acercan a la naturaleza y a las comunidades rurales. A su vez, la recreación en este contexto se enriquece con experiencias como el senderismo, la observación de la naturaleza, las estancias en fincas ecológicas y la participación en procesos que fomentan la sostenibilidad ambiental.
No obstante, a pesar del creciente interés en esta modalidad turística, persisten vacíos significativos en su implementación, impactos y beneficios. Uno de los desafíos más relevantes es la falta de estudios que profundicen en la relación entre el turismo agroecológico y la sostenibilidad ambiental, social y económica. Castillo (2023) destaca que el saber local de las comunidades rurales es clave para desarrollar un turismo agroecológico sustentable, pues permite la conservación del patrimonio natural y cultural. Sin embargo, las investigaciones actuales sobre turismo rural no abordan específicamente cómo las prácticas agroecológicas integran educación ambiental, participación comunitaria y desarrollo económico local a través de la recreación turística.
Por otro lado, Mc Carthy et al. (2024) han desarrollado rutas turísticas agroecológicas que promueven el desarrollo rural sustentable en Venezuela y Latinoamérica, los cuales han mostrado experiencias significativas que vinculan la recreación con la sostenibilidad ambiental y social. Estos estudios son fundamentales, pero aún carecen de un enfoque más integral que permita comprender los efectos a largo plazo del turismo agroecológico en las comunidades rurales, incluyendo su contribución a la conservación del patrimonio natural y cultural, así como su potencial para empoderar a los productores locales.
Igualmente, se carece de investigaciones que analicen cómo las prácticas agroecológicas integran educación ambiental y participación comunitaria en el marco del turismo. Castillo (2023) señala que el saber local de las comunidades rurales es un elemento clave para desarrollar un turismo agroecológico sustentable, ya que permite la conservación del patrimonio natural y cultural. Sin embargo, las investigaciones actuales sobre turismo rural no abordan específicamente cómo las prácticas agroecológicas integran educación ambiental, participación comunitaria y desarrollo económico local a través de la recreación turística.
La educación ambiental desempeña un papel fundamental en el turismo agroecológico, ya que permite a los turistas comprender la importancia de las prácticas sostenibles y su impacto en el medioambiente. Tomalá (2019) exploró cómo las actividades de recreación turística pueden convertirse en herramientas efectivas para el desarrollo del turismo sostenible. En este sentido, el turismo agroecológico no solo ofrece experiencias recreativas, sino que también educa a los visitantes sobre la importancia de la sostenibilidad ambiental y la conservación del patrimonio natural.
La participación comunitaria es otro elemento clave en el desarrollo del turismo agroecológico. Castillo (2023) destaca que las comunidades rurales pueden beneficiarse del turismo agroecológico, porque les permite compartir sus saberes y tradiciones, así como fortalecer sus economías. Sin embargo, es necesario que las comunidades tengan un papel activo en la planificación y gestión de las actividades turísticas, con el fin de garantizar que los beneficios sean equitativos y sostenibles en el tiempo.
Finalmente, es importante destacar que el turismo agroecológico tiene el potencial de convertirse en una herramienta para el desarrollo rural sustentable. Para ello, es necesario llenar los vacíos de conocimiento existentes, mediante investigaciones que profundicen acerca de la relación entre las prácticas agroecológicas, la recreación turística y la sostenibilidad ambiental, social y económica. Al respecto, Mc Carthy et al. (2024) han desarrollado rutas turísticas agroecológicas que promueven el desarrollo rural sustentable en Venezuela y Latinoamérica; estas han mostrado experiencias significativas que vinculan la recreación con la sostenibilidad ambiental y social.
Estos estudios son fundamentales, pero aún carecen de un enfoque más integral que permita comprender los efectos a largo plazo del turismo agroecológico en las comunidades rurales, así como su contribución a la conservación del patrimonio natural y cultural y su potencial para empoderar a los productores locales.
En síntesis, el turismo agroecológico surge como una modalidad turística que combina la recreación en entornos naturales con el fomento de prácticas agrícolas sostenibles. Aunque existen estudios que abordan aspectos específicos de esta tipología turística, como la educación ambiental y la participación comunitaria, persisten vacíos significativos en torno a su implementación, impactos y beneficios a largo plazo. Por lo tanto, es necesario que las investigaciones futuras profundicen en la interrelación entre las prácticas agroecológicas, la recreación turística y la sostenibilidad ambiental, social y económica, a fin de garantizar que esta modalidad turística sea una herramienta efectiva para el desarrollo rural sustentable.
Metodología
El estudio tuvo un enfoque cualitativo de tipo descriptivo, y utilizó el método de investigación acción participativa. Se estructuró en tres fases: inicial, intermedia y final, con el objetivo de diseñar un plan de recreación enfocado en el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales. La población estuvo conformada por 35 estudiantes del cuarto semestre del Programa de Formación de Grado en Licenciatura en Turismo Agroecológico (PFGLTA), quienes asistieron a la actividad práctica en las instalaciones de la Ruta Turística Agroecológica “Pulmón Vegetal”, en el Jardín Botánico “Ezequiel Zamora”, y en la Ruta Ecohistórica “Parque Recreacional Ezequiel Zamora”. Para ello, se seleccionaron tres informantes clave. Esta selección fue fundamental en el estudio, ya que permitió obtener información detallada y significativa sobre las experiencias y percepciones de los estudiantes durante las actividades prácticas. A continuación, se presentan los criterios de selección de los informantes:
Pertenencia al programa académico: los informantes debían ser estudiantes de cuarto semestre del Programa de Formación de Grado Licenciatura en Turismo Agroecológico (PFGLTA), ya que esto permitió asegurar que los participantes tuvieran un conocimiento consolidado sobre los conceptos y prácticas propias del turismo agroecológico, lo que facilitó la comprensión de las actividades desarrolladas en las rutas turísticas.
Participación activa en las actividades prácticas: los estudiantes seleccionados debían haber participado activamente en las actividades prácticas realizadas en los espacios bioculturales, a fin de garantizar que contaran con una experiencia directa y significativa en el contexto del estudio.
Asimismo, el diseño y validación de los instrumentos de recolección de datos fueron procesos cuidadosamente planificados. A continuación, se describen los instrumentos utilizados:
Sistematización de la experiencia educativa: este instrumento consistió en un proceso de registro detallado de las actividades desarrolladas durante las tres fases del estudio. Se realizaron descripciones exhaustivas de cada una de las actividades; se incluyeron observaciones, notas de campo y testimonios de los estudiantes y docentes participantes. La sistematización permitió organizar y analizar la información de manera coherente, lo que facilitó la identificación de patrones y significados relevantes.
Entrevistas en profundidad: se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas a los tres informantes clave, mediante un guion de preguntas flexible que permitió explorar temas relacionados con sus experiencias, percepciones y aprendizajes durante las actividades prácticas. Las entrevistas fueron grabadas y transcritas literalmente, lo que aseguró la fidelidad de la información recopilada.
Formatos de cierre de vinculación: estos formatos fueron utilizados para registrar el cumplimiento del cronograma del proyecto y para formalizar la conclusión de las actividades. Aunque no fueron utilizados como instrumentos de recolección de datos primarios, sirvieron como un insumo adicional para corroborar la información recopilada en las etapas anteriores.
El análisis de datos fue un proceso de sistematización de la experiencia educativa, esto implicó la organización, análisis e interpretación de la información recopilada durante las actividades prácticas. Este proceso se llevó a cabo en tres etapas:
Finalmente, el análisis de contenido de las entrevistas se realizó en cuatro etapas: transcripción literal, para garantizar la integridad de la información; codificación abierta, para identificar conceptos emergentes; codificación axial, para relacionar categorías, y codificación selectiva, para sintetizar los hallazgos. El análisis se validó mediante la triangulación de datos, la categorización, la interpretación y la contratación, con el objetivo de diseñar el plan de recreación para el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales.
Resultados
Se analizaron los formatos de vinculación socio-comunitaria, el procesamiento de entrevistas a tres informantes clave y las sistematizaciones de experiencia de las prácticas de campo. Esto permitió recopilar la información necesaria para diseñar un plan de recreación centrado en el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales, a través de la triangulación de teorías y categorías emergentes durante la investigación. A partir de este proceso, se construyeron categorías y subcategorías que facilitaron una comprensión más profunda del objeto de estudio. En la Tabla 1 se sintetiza estos hallazgos y se muestra la interrelación entre los componentes del plan de recreación y las rutas turísticas agroecológicas-espacios bioculturales. Esta categorización es fundamental para establecer un marco conceptual que oriente futuras investigaciones y aplicaciones prácticas en el área.

La Tabla 1 señala la importancia de diseñar planes de recreación que eduquen a través de la experiencia, involucren a la comunidad local y prioricen la sostenibilidad, de tal manera que se fomente una conexión personal con el entorno. En las rutas turísticas agroecológicas y espacios bioculturales, se destaca la interconexión entre naturaleza e historia, la relevancia de la experiencia sensorial y la conciencia histórica, el papel del conocimiento local y la integración de saberes, siendo la sostenibilidad, la mejora de la información y la accesibilidad, junto con la inversión y capacitación, factores cruciales para su desarrollo. Tal como señala Fernández (2024), la transdisciplinariedad del turismo agroecológico converge en la integración de diversas disciplinas, en los procesos educativos y en la educación ambiental como principal agente de cambio dentro de las dinámicas variables del sector turístico y los entornos naturales.
Los hallazgos de esta investigación, obtenidos a partir de las percepciones y creencias de los actores sociales, revelan subcategorías esenciales para diseñar un plan de recreación destinado al desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales. Este proceso se llevó a cabo mediante la aplicación de las cuatro fases de la investigación-acción, con el objetivo de sistematizar las experiencias educativas en diversos entornos naturales, a saber:
Reflexión inicial
Contextualización de las rutas turísticas agroecológicas
El turismo agroecológico se posiciona como una alternativa viable y sostenible para el desarrollo de comunidades rurales, ya que integra la preservación del medioambiente con el reconocimiento y puesta en valor del patrimonio cultural. Esta etapa se enfocó en dos espacios bioculturales significativos: el Jardín Botánico Unellez y el Parque Recreacional La Federación.
Descripción de los espacios bioculturales seleccionados
A partir de la descripción de sus características: biodiversidad y patrimonio cultural, se analizó la situación actual del turismo agroecológico en la región, se identificó a los actores clave involucrados, se propuso actividades recreativas, se estableció la metodología de implementación y se evaluó el impacto esperado en las comunidades locales.
Jardín Botánico Ezequiel Zamora (Unellez). Este jardín es un importante centro de investigación y conservación de la biodiversidad local, con más de 500 especies de plantas nativas registradas. Su diseño incluye diversas colecciones de plantas autóctonas y ofrece un espacio para el estudio y la educación ambiental, además de servir como refugio para la flora y fauna local. Este recurso natural se ha convertido en una atracción turística que fomenta el aprendizaje sobre los ecosistemas, las prácticas de conservación y la importancia del manejo sostenible de los recursos naturales. Actualmente, el jardín está en proceso de validación de la ruta turística agroecológica “Palmo Vegetal”, por ser el único con 314 hectáreas y ubicarse en las coordenadas geográficas 8°38′07″N 70°14′57″O / 8.63527778, -70.24916667. Además, cuenta con espacios agrícolas para el desarrollo de esta modalidad turística.
Parque Recreacional La Federación. El parque, ubicado en las coordenadas 8°37’1”N 70°14’7”W, se distingue por su extensa área de esparcimiento y entornos naturales que fomentan la interacción con la biodiversidad local. Sus senderos, que serpentean a través de diversos ecosistemas, ofrecen oportunidades para el avistamiento de aves y la contemplación de la flora. Su infraestructura recreativa incluye áreas de pícnic, lagunas y espacios culturales que promueven la integración de tradiciones y actividades comunitarias. El parque se convierte en un ámbito relevante para la práctica de un turismo agroecológico que respete y celebre la cultura local. Al estar situado en una zona céntrica, es el principal atractivo para visitantes y turistas, quienes realizan actividades recreativas y recorridos por los diferentes espacios y humedales.
Análisis de la situación actual
A pesar del potencial del turismo agroecológico en Barinas, la región enfrenta múltiples desafíos. La falta de promoción adecuada, infraestructuras deficientes y la limitada capacitación de las comunidades en prácticas agroecológicas han impedido el desarrollo de este sector. Sin embargo, existen oportunidades significativas, tales como el creciente interés por el ecoturismo y la valorización de productos locales. Para capitalizar estas oportunidades, es crucial formar alianzas estratégicas entre los diferentes actores involucrados.
Identificación de actores clave
La efectividad de las rutas turísticas agroecológicas en Barinas depende de la colaboración entre diversos actores clave, ya que ellos tienen un papel definido en el desarrollo de dichas rutas. Las comunidades locales son esenciales para ofrecer experiencias auténticas y garantizar que la práctica turística no comprometa su patrimonio cultural. Los guías turísticos requieren capacitación continua en gestión de visitantes y preservación ambiental. Las instituciones educativas deben crear programas de formación que vinculen la teoría y la práctica; mientras que los organismos gubernamentales pueden facilitar el acceso a recursos y formación técnica. La colaboración entre estos actores resulta indispensable para construir un rostro colectivo que impulse el turismo agroecológico.
Reflexión intermedia
Identificación de las actividades recreativas
A partir de los datos recolectados, en la Tabla 2 se presentan los resultados acerca de las actividades recreativas viables y atractivas para el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas según las respuestas de 35 estudiantes y los porcentajes de respuestas afirmativas (Sí) y negativas (No).

Lo anterior indica una clara preferencia hacia aquellas experiencias que fomentan la interacción social y la conexión con la naturaleza. En particular, las dinámicas de grupo se destacaron como la opción más atractiva, lo que refleja el deseo de los estudiantes por participar en actividades que promuevan la colaboración y el trabajo en equipo en entornos al aire libre. Asimismo, las sesiones de yoga y meditación y la bailoterapia fueron bien recibidas; esto sugiere que los estudiantes valoran no solo el ejercicio físico, sino también el bienestar emocional y espiritual asociado a estas prácticas.
Por otro lado, actividades como la recolección de semillas y ejercicios motrices y patinaje mostraron un menor interés, lo que sugiere replantear estas experiencias o combinarlas con elementos más atractivos. En conjunto, estos resultados subrayan la importancia de diseñar rutas turísticas agroecológicas que integren elementos recreativos significativos y atractivos para los jóvenes, con el fin de favorecer un mayor compromiso con la conservación y uso sostenible de los recursos naturales. Además, las actividades lúdicas ofrecen experiencias enriquecedoras y variadas para los visitantes de todas las edades, lo que promueve el turismo sostenible y el disfrute de los espacios bioculturales.
Reflexión final
Planificar las actividades recreativas para el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales
En el proceso de planificación de actividades recreativas para el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas, se realizó una colaboración inicial con estudiantes y docentes de la carrera de Turismo Agroecológico. Esta fase fue crucial porque permitió integrar las visiones y conocimientos de quienes están directamente involucrados en el campo. Posteriormente, se extendió una invitación a las instituciones que forman parte del Comité de Educación Turística; por ende, se organizó una reunión previa en la que se distribuyeron las responsabilidades y se definieron los espacios específicos donde se llevarían a cabo las actividades recreativas, seleccionados durante la fase inicial del proyecto.
Luego, se identificaron y caracterizaron dos espacios bioculturales relevantes para implementar las actividades recreativas (ver Tabla 2). Después de analizar la viabilidad de cada actividad, se elaboró un conjunto de propuestas diseñadas para atraer tanto a los visitantes como a los miembros de la comunidad, para garantizar que cada experiencia fuera significativa y divertida.
Esto permitió la planificación de un plan de acción que se enfoca en proporcionar experiencias recreativas enriquecedoras y promover la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible de las comunidades locales. Además, este enfoque refuerza la identidad cultural de la región, ya que crea un vínculo entre los visitantes y las tradiciones locales. De esta manera, se espera que estas actividades contribuyan al fortalecimiento de la conciencia ambiental y social, que beneficien a quienes participan en las actividades y a la comunidad en su conjunto.
En la Tabla 3, se presenta el desglose detallado de la planificación, en el cual se incluyen los objetivos, las actividades, los recursos, los responsables, los espacios bioculturales, los días y los tiempos asignados para cada actividad.

La planificación de estas actividades se estructuró en función de los objetivos. Cada actividad se diseñó cuidadosamente, teniendo en cuenta recursos necesarios y la participación de varias organizaciones como Inatur, Venturagro, Misión Árbol e Inparques, lo que asegura la integración de conocimientos y experiencias.
Este enfoque integral y colaborativo en la planificación de actividades recreativas da lugar a un programa educativo y turístico que refuerza la identidad cultural de la región, fomenta el desarrollo sostenible y promueve el bienestar tanto de las comunidades locales como de los visitantes. Además, presenta un plan de acción bien estructurado, que incluye una variedad de actividades recreativas adaptadas a diferentes intereses y edades. Este programa está centrado en seis objetivos principales, cada uno acompañado de actividades específicas, recursos necesarios, responsables y horarios definidos. Además, esta propuesta tiene el potencial de generar un impacto positivo en el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales. La diversidad de actividades, el enfoque en la naturaleza y la colaboración entre instituciones son factores clave que fortalecen la calidad y sostenibilidad de la propuesta.
De esta manera, la implementación de este plan en los últimos años ha permitido a los estudiantes de turismo agroecológico realizar actividades prácticas y recreativas en el Parque Recreacional La Federación y el Jardín Botánico Ezequiel Zamora. Este proceso se ha sustentado en la formación y sensibilización de la comunidad universitaria, proveedores de servicios turísticos, sistema turístico nacional y diversas instituciones públicas y privadas en las áreas de recreación, medioambiente y turismo (ver Figura 1).

En la Figura 1, se pueden observar las actividades realizadas por parte de los estudiantes en las instalaciones mencionadas. Estas acciones han fomentado el desarrollo de habilidades en la atención al público, mediante la incorporación de la interpretación ambiental, actividades recreativas, prácticas agrícolas y aprovechamiento del patrimonio biocultural, para mejorar la calidad de vida. De esta manera, se incentiva el uso del tiempo libre, el ocio y el esparcimiento como elementos fundamentales del proceso de enseñanza y aprendizaje.
Por otro lado, la participación de 35 estudiantes (22 mujeres y 13 hombres) se organizó en equipos de 9 participantes, así, se conformaron 3 grupos de turistas. Cabe señalar que 8 guías fueron los responsables de dirigir el recorrido por los diferentes espacios o rutas turísticas. La visión de Fernández (2024) sobre las rutas turísticas agroecológicas en Barinas resalta la importancia de un enfoque holístico que integre la sostenibilidad ambiental, la valorización cultural y el desarrollo económico. Este modelo de turismo emergente no solo ofrece una alternativa viable para la diversificación económica de la región, sino que también fomenta la conservación de la biodiversidad y el patrimonio cultural, elementos intrínsecos de la identidad barinesa.
En este sentido, al promover la participación activa de las comunidades locales y los actores clave, se establece un marco colaborativo que impulsa la creación de experiencias turísticas auténticas y enriquecedoras. Estas iniciativas benefician a los visitantes, ya que brindan la oportunidad de sumergirse en la riqueza natural y cultural de Barinas; además, empoderan a las comunidades locales al generar ingresos y fortalecer su sentido de pertenencia y orgullo por su patrimonio.
Discusión
Los hallazgos resaltan la importancia de un plan de recreación que priorice la educación experiencial, la participación comunitaria, la conexión naturaleza-historia, la integración de saberes locales, la sostenibilidad y la necesidad de abordar deficiencias en información e infraestructura.
Uno de los pilares esenciales para el éxito del turismo agroecológico es la educación experiencial y la participación activa de la comunidad local. Tal como señalan Añazco y Alvarado (2023), en su revisión sistemática sobre turismo deportivo en espacios naturales, la experiencia directa y la inmersión en el entorno son cruciales para generar un aprendizaje significativo y fomentar una mayor conciencia ambiental. La participación comunitaria, por su parte, no solo enriquece la experiencia turística, sino que también empodera a los habitantes locales, de esta manera, se genera un sentido de pertenencia y responsabilidad hacia su patrimonio biocultural. Este enfoque resuena con la idea de Castillo (2023), quien destaca la importancia de integrar el saber local en la oferta turística agroecológica, a fin de validar la cultura y el conocimiento ancestral de la comunidad.
Asimismo, el diseño de rutas turísticas agroecológicas debe enfatizar la conexión intrínseca entre la naturaleza y la historia local y ofrecer a los visitantes una experiencia sensorial completa. La posibilidad de vivencias sensoriales permite a los visitantes conectar de manera más profunda con el entorno y generar un impacto emocional que trasciende la mera observación. Este enfoque holístico es crucial para crear una experiencia turística memorable y transformadora. En este sentido, Bandala et al. (2025) resaltan el valor del patrimonio paisajístico y biocultural como base para el desarrollo turístico sostenible y argumentan que la integración de estos elementos genera una experiencia más auténtica y significativa para el visitante.
De esta manera, la incorporación del conocimiento local y los saberes ancestrales en las actividades recreativas y la narrativa de las rutas es un elemento para enriquecer la experiencia turística y validar la importancia de la cultura local. El conocimiento tradicional sobre el manejo del ecosistema, las prácticas agrícolas ancestrales y las tradiciones culturales constituyen un valor incalculable que debe ser preservado y compartido. Al integrar estos saberes en la oferta turística, se valida la importancia de la cultura local y se promueve un diálogo intercultural enriquecedor. Esto se alinea con la propuesta de Fernández (2024) sobre la utilización de murales turísticos agroecológicos como mecanismo de promoción del patrimonio biocultural, en los cuales la expresión artística local se convierte en un medio para transmitir conocimientos y valores.
Igualmente, la sostenibilidad recreativa y el respeto por la naturaleza y la cultura son principios fundamentales que deben guiar el diseño y la implementación de cualquier plan de recreación en espacios bioculturales. Las actividades turísticas deben minimizar su impacto ambiental, respetar la biodiversidad local y promover prácticas de conservación. Asimismo, es crucial respetar las tradiciones culturales y las formas de vida de las comunidades locales. Este enfoque sostenible garantiza que el turismo agroecológico contribuya al desarrollo a largo plazo, sin comprometer los recursos naturales y culturales para las generaciones futuras.
No obstante, es necesario abordar la falta de información y de señalización, mejorar la accesibilidad a los espacios, invertir en infraestructura y capacitar a los actores clave, ya que la falta de información y señalización puede dificultar la experiencia turística y limitar el acceso a ciertos espacios. La inversión en infraestructura (caminos, senderos, áreas de descanso) es fundamental para garantizar la seguridad y el confort de los visitantes. La capacitación de las comunidades locales y los guías turísticos es crucial para asegurar la calidad de la experiencia turística y garantizar que se transmitan los conocimientos y valores adecuados. En este sentido, Peraza-Durán et al. (2024) subraya la importancia de considerar la accesibilidad y la infraestructura como factores esenciales para el éxito del turismo agroecológico.
Por consiguiente, el potencial del turismo agroecológico como herramienta de desarrollo sostenible se confirma al integrar la conservación ambiental con la valorización del patrimonio cultural. Al generar ingresos para las comunidades locales y promover la conservación de los recursos naturales, el turismo agroecológico puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas y a proteger el medio ambiente. Esta estrategia requiere una planificación cuidadosa y una gestión participativa para asegurar que los beneficios se distribuyan de manera equitativa y que los impactos negativos se minimicen. La propuesta de Fernández y Espinoza (2024) ilustra cómo se puede diseñar una oferta turística que integre la conservación ambiental, la valorización cultural y el beneficio económico para las comunidades locales.
En consonancia con lo expuesto, los espacios bioculturales como el Jardín Botánico Ezequiel Zamora y el Parque Recreacional La Federación demuestran un potencial significativo para el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas, gracias a su biodiversidad, patrimonio cultural y ubicación estratégica. La implementación de actividades recreativas por parte de los estudiantes de turismo agroecológico demostró ser efectiva para desarrollar habilidades en la atención al público, la interpretación ambiental y el aprovechamiento del patrimonio biocultural. Esta experiencia práctica refuerza la importancia de la formación profesional y la necesidad de involucrar a los estudiantes en el desarrollo del turismo sostenible.
La implementación de actividades recreativas en estos espacios busca fortalecer el tejido socioambiental y maximizar el impacto positivo de las rutas turísticas agroecológicas a través de propuestas que integran cultura, naturaleza y educación ambiental. En línea con lo señalado por Mc Carthy et al. (2024), el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales se verá fortalecido por una serie de actividades recreativas que integran cultura, naturaleza y educación ambiental. Estas incluyen rutas interpretativas guiadas, con el propósito de descubrir la flora y fauna local; talleres de agroecología, para aprender técnicas de cultivo sostenible; fiestas culturales, que celebran la música, danza y gastronomía local, y actividades educativas en escuelas, para involucrar a los estudiantes en la conservación de su entorno.
El turismo agroecológico en Barinas se erige como un catalizador para el desarrollo sostenible al promover prácticas agrícolas y productivas respetuosas con el ambiente, así como la conservación de los ecosistemas frágiles y la promoción de la agricultura familiar y campesina. Igualmente, al integrar elementos educativos, recreativos y de sensibilización ambiental en las rutas turísticas, se crea conciencia sobre la importancia de proteger la biodiversidad y los recursos naturales, de esta manera, se fomenta un cambio de actitud hacia prácticas más sostenibles.
De igual forma, el turismo agroecológico y la recreación, como indican Fernández (2024) y Gordziejczuk y Mikkelsen (2023), así como el plan de recreación para el desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales, puede contribuir a fortalecer la identidad cultural de las comunidades locales, ya que permite visibilizar sus tradiciones, costumbres, gastronomía y expresiones artísticas. Esto enriquece la experiencia turística y también fomenta el diálogo intercultural y el intercambio de conocimientos entre visitantes y residentes, por ende, se genera un impacto positivo en el tejido social y cultural de Barinas.
Conclusiones
El diseño de un plan de recreación puede contribuir significativamente al desarrollo de rutas turísticas agroecológicas en espacios bioculturales, como el Jardín Botánico de la Unellez y el Parque Recreacional La Federación. Los hallazgos revelan que la incorporación de actividades recreativas específicas, tales como yoga, observación de aves y recolección de semillas (Tablas 1 y 2), no solo diversifica la oferta turística y atrae a un público más amplio, con diferentes intereses y edades, sino que también facilita una conexión más profunda y experiencial con la naturaleza y la cultura local. Por ejemplo, las caminatas de observación de aves, implementadas con guías y materiales didácticos, permitieron a los participantes identificar especies locales, lo que generó conciencia sobre la biodiversidad del Jardín Botánico (Figura 1). Asimismo, las sesiones de yoga y meditación en entornos naturales del Parque Recreacional La Federación promovieron el bienestar físico y mental, de lo cual se resalta el valor intrínseco de estos espacios para la salud y el ocio.
Sin embargo, la implementación de estas actividades recreativas no estuvo exenta de desafíos y limitaciones. Durante las prácticas de campo, se observó una heterogeneidad en el nivel de participación e interés por parte de los visitantes y la comunidad local. La falta de información clara y señalización adecuada en algunos puntos de las rutas dificultó la autonomía de los recorridos y la plena inmersión en la experiencia agroecológica, tal como se identificó en la Tabla 1, bajo la subcategoría “Falta de información y señalización”. Además, la disponibilidad de recursos y la logística para algunas actividades, como el transporte de equipos para la bailoterapia o la provisión de binoculares para la observación de aves, representaron obstáculos que requirieron una planificación cuidadosa y la colaboración de diversas instituciones (Tabla 2). La sostenibilidad a largo plazo de estas iniciativas también se vio condicionada por la necesidad de inversión continua y la capacitación constante de los actores involucrados, tal como se refleja en las subcategorías “Inversión y capacitación” y “Sostenibilidad a largo plazo” de la Tabla 1.
Para mantener el interés y la participación comunitaria a largo plazo, es crucial implementar estrategias que fomenten un sentido de apropiación y beneficio mutuo. Esto podría incluir la creación de programas educativos continuos dirigidos a la comunidad local sobre los valores del turismo agroecológico y la importancia de la conservación biocultural. La participación activa de los residentes en el diseño y la gestión de las actividades recreativas, como guías locales o facilitadores de talleres, no solo enriquece la autenticidad de la experiencia turística, sino que también genera oportunidades de empleo y desarrollo económico. Además, la promoción de alianzas estratégicas entre las comunidades, las instituciones educativas (como la Unellez), los organismos gubernamentales (Inatur, Inparques, Minec) y los prestadores de servicios turísticos (Venturagro) es fundamental para asegurar el apoyo técnico, financiero y de promoción necesario para la sostenibilidad de las rutas.
La integración de actividades recreativas en los espacios bioculturales de Barinas va más allá de la simple oferta de entretenimiento; se consolida como una estrategia pedagógica y de conservación. Tal como se menciona en el texto proporcionado, estas actividades ofrecen oportunidades educativas prácticas para los estudiantes de Turismo Agroecológico, ya que les permite aplicar sus conocimientos teóricos en contextos reales y desarrollar habilidades esenciales para su futuro profesional. La participación de 35 estudiantes en la implementación de las rutas (Figura 1) ejemplifica este potencial formativo. Al mismo tiempo, la inmersión de los visitantes en la riqueza natural y cultural a través de experiencias recreativas fomenta una mayor conciencia ambiental y un respeto por el patrimonio local, lo que contribuye a la sostenibilidad a largo plazo de los agroecosistemas y la megadiversidad.
En síntesis, el futuro promisorio del turismo agroecológico en Barinas depende intrínsecamente de la capacidad de las comunidades locales y los actores clave para colaborar y construir alianzas sólidas. Si bien las potencialidades identificadas, como la viabilidad de actividades recreativas diversas y el valor educativo para los estudiantes, son significativas, los desafíos relacionados con la infraestructura, la promoción y la sostenibilidad requieren una atención prioritaria. La implementación de estrategias de colaboración efectivas no solo permitirá crear una oferta turística auténtica y sostenible, sino que también impulsará el desarrollo económico y social de la región; de esta manera se consolida el modelo de turismo agroecológico como una vía hacia un futuro más sostenible y respetuoso con el patrimonio natural y cultural.
Finalmente, el modelo de desarrollo de rutas turísticas agroecológicas, mediante la integración de planes de recreación en espacios bioculturales como el Jardín Botánico de la Unellez y el Parque Recreacional La Federación, podría servir como un ejemplo replicable para otras regiones con características similares. La clave del éxito radica en un enfoque transdisciplinario, que integre la educación ambiental, la participación comunitaria y la colaboración interinstitucional para crear experiencias turísticas enriquecedoras, sostenibles y que contribuyan al bienestar de las comunidades locales y a la conservación del patrimonio biocultural.
Conflicto de interés
El autor declara no tener ningún tipo de conflicto de intereses con respecto a la publicación de este artículo.
Financiación
Este artículo fue autogestionado, no tuvo financiamiento por ninguna institución; solo contó con el apoyo de los propios miembros de GCI Venturagro Unellez, Barinas, Venezuela.
Referencias
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Tomalá Flores, F. J. (2019). Actividades de recreación turística para el desarrollo del turismo sostenible en la cabecera parroquial de Manglaralto, año 2018 [Tesis de pregrado, Universidad Estatal Península de Santa Elena]. Repositorio Digital UPSE. https://repositorio.upse.edu.ec/handle/46000/5108
Información adicional
Contribución: Fernández, A.J.: elaboración del manuscrito, incluye la revisión bibliográfica exhaustiva y la propuesta metodológica general. Análisis de información cuantitativa y redacción de secciones clave del manuscrito, como el marco teórico y la metodología. Asesoramiento experto en el diseño del plan de formación en turística sostenible, sustentable y comunitaria. Levantamiento de información esencial, revisión y ajustes para garantizar la precisión y calidad de los datos. Diseño de instrumentos de recolección de datos (encuestas, entrevistas) y realización de trabajo de campo para obtener información valiosa. Análisis de datos cuantitativos, preparación de tablas y gráficos para presentar los resultados de manera clara y efectiva. Participación activa en la redacción de la discusión y revisión final del manuscrito. El autor elaboró el manuscrito, lo leyó y aprobó.
Artículo resultado de la sistematización de experiencia del proyecto de vinculación sociocomunitaria:: II Congreso Latinoamericano de Turismo Agroecológico “Repensar El Turismo Agroecológico”: Resiliencia, Educación, Tecnología y Biodiversidad, ejecutado desde el 1 de febrero de 2022 hasta el 28 de febrero de 2023, por el Grupo de Creación intelectual Venezuela Turística Agroecológica (VENTURAGRO), adscrito a la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora”, Barinas, Venezuela.
Información adicional
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