Resumen: El presente trabajo destaca la importancia de promover el consumo nutricional responsable en los estudiantes universitarios para contribuir a enfrentar favorablemente los desafíos que actualmente preocupan a los países y que se constituyen como los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). Esta investigación cualitativa busca conocer los hábitos y conocimiento sobre la salud y el bienestar del alumnado, sus valores asociados de los alumnos de pregrado de la Universidad Técnica Estatal de Quevedo. Para ello se aplicó un cuestionario semiestructurado a través de la plataforma Google Forms que fue respondido para posteriormente analizarlos, la población universitaria es de 5000 alumnos de cinco carreras y de cinco ciclos distintos, seleccionados de manera intencional, con una edad promedio de 23 años. La investigación dio a conocer la valoración que tienen los estudiantes sobre la nutrición alimentaria y la necesidad de tomar acción para contribuir a la disminución de enfermedades y la mejora de la alimentación y el bienestar universitario que aporte a su rendimiento académico.
Palabras clave: Nutrición, Salud, Nutrición sostenible, Estudiantes, Dieta, Universidad.
Abstract: This paper highlights the importance of promoting responsible nutritional consumption in university students to contribute to favorably face the challenges that currently concern countries and that are constituted as the Sustainable Development Goals (SDGs). This qualitative research seeks to know the habits and knowledge about the health and well being of the student body, and their associated values of the undergraduate students of the Quevedo State Technical University. For this purpose, a semi-structured questionnaire was applied through the Google Forms platform, which was answered and later analyzed. The university population is 5000 students from five careers and five different cycles, selected intentionally, with an average age of 23 years. The research revealed the assessment that students have about food nutrition and the need to contribute to the reduction of diseases and the improvement of nutrition and university welfare that contributes to their academic performance.
Keywords: Nutrition, Health, Sustainable nutrition, Students, Diet, University.
Nutrición Sostenible: Salud y bienestar en estudiantes universitarios
Sustainable Nutrition: Health and well-being in university students

Recepción: 15 Agosto 2024
Aprobación: 07 Octubre 2024
Publicación: 16 Mayo 2025
Altamirano, A., Fajardo, P., Fajardo, M., Jijón, E., Begnini, L., & Marcillo, F. (2025). Nutrición Sostenible: Salud y bienestar en estudiantes universitarios. CONECTIVIDAD, 6(2), 1–42. https://doi.org/10.37431/conectividad.v6i2.270
El equilibrio nutricional en las personas tiene un impacto de bienestar en la salud de las personas. En ocasiones, el desconocimiento de la forma o manera sobre cómo nos alimentamos trasciende de manera negativa, que no siempre es favorable, es decir, el hecho de ser negativo y reversible sería positivo, en cambio, no volver a la normalidad tiene efectos devastadores en las personas (Rodríguez et al., 2005). Hoy en día muchas enfermedades catastróficas afectan la salud de las personas, si no se atienden a anticipadamente o al menos, si no se evitan desde el inicio terminan siendo devastadoras (Davó et al., 2009). Es por ello, que se trata en este estudio revisar de forma anticipada y consentida en estudiantes universitarios su forma de alimentarse y la manera de llevar una dieta equilibrada que aporte en su desarrollo académico el hábito alimenticio al que se somete en esta etapa de su vida (González et al., 2019). Por otra parte, la crisis global por la COVID-19, y su impacto en la situación general de salud y bienestar de la población, ha generado grandes preocupaciones y desafíos en diferentes sectores de la sociedad (Sartor-Harada et al., 2020). Existe un mayor desafío en la problemática sanitaria, social y económica, con el urgente llamado a brindar soluciones creativas basadas en un enfoque de derechos humanos, dado el impacto negativo en las personas, principalmente en aquellos sectores más vulnerados y con exclusión social (Mora et al., 2021).
En los últimos dos años, emerge la necesidad de una revisión y replanteamiento de los roles y focalización del trabajo de los diferentes sectores y actores sociales, entre ellos la acción social promovida por las universidades (Baudín & Romero, 2020). Ante los efectos de la pandemia, se presenta una parálisis o ralentización de las actividades productivas, el mayor endeudamiento y crisis fiscal de los países de la región centroamericana y el incremento en la ayuda humanitaria. Frente a este escenario es urgente buscar alternativas basadas en la ética y justicia social que contribuyan a enfrentar con resiliencia los retos y, al mismo tiempo, favorecer el desarrollo humano sostenible (Escalante, 2021). En este sentido, es necesario articular de manera acentuada la solución de problemas socioeconómicos y ante todo el de salud, sin descuidar los emergentes frutos del pre y pos-pandemia.(Mora et al., 2021).
Actualmente millones de personas en el mundo enfrentan problemas de inseguridad alimentaria y nutricional, en medio de un ambiente de gran incertidumbre. A ello se suma el incremento de la pobreza, la falta de acceso a alimentos inocuos y nutritivos acordes con la cultura alimentaria y cambios abruptos en los estilos de vida y formas de relación e interacción entre las personas (Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, 2021; FAO/CEPAL, 2020). Así, una de las principales metas es brindar sostenibilidad y fortalecimiento institucional para garantizar los servicios esenciales que protejan a la población. Indudablemente, como medidas protectoras, es determinante mantener la lactancia materna y el fomento de hábitos de alimentación saludables en todas las edades, la detección temprana de problemas nutricionales y brindar pronto apoyo a personas que enfrentan riesgo nutricional, tal es el caso de población materno infantil, con enfermedades crónicas y población adulta mayor (Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, 2021). La Universidad, como motor de transformación social, y como parte de su misión, tiene el compromiso de responder de manera oportuna y pertinente a la sociedad en este contexto de dificultades, fortalecer la responsabilidad caracterizado por ser altamente dinámico y, agobiante el problema de nutrición, sobre todo en el alumnado universitario (Alarcón-Riveros et al., 2019). Es por ello por lo que el llamado a fortalecer la responsabilidad y el compromiso social para forjar sociedades basadas en la solidaridad, la justicia social y el respeto a la dignidad es insoslayable (Delgado Larios et al., 2022).
Al respecto, Mora (2021) indica que: El distanciamiento social y la necesidad de mayor conectividad y acceso a nuevas tecnologías imponen nuevos estilos de vida en el mundo cotidiano, educativo y laboral. A esto, llama la atención el posicionamiento de nuevas formas de organización y comunicación, las brechas digitales y su consecuente impacto en las dinámicas sociales y en el acceso y calidad de la información y educación (Escalante, 2021; MiguelRevilla, 2020). Mediante la acción social y la extensión universitaria, las universidades pueden contribuir de manera significativa con el fortalecimiento de capacidades y el empoderamiento de las personas para la búsqueda de soluciones creativas e integrales en la actualidad y, a futuro, a partir de un encuentro que, de equilibrio al acceso y uso responsable de las TIC’s para la mejora de procesos académicos, estilos de vida saludables y nutricionales del alumnado (Olivares Olivares et al.,2012).
En este sentido, la población universitaria es un grupo de estudio clave porque durante la universidad se consolidan algunos hábitos y estilos de vida que pueden persistir hasta la edad adulta (madura), lo que pudiera afectar la salud. Varios investigadores han informado sobre prácticas dietéticas poco saludables entre los estudiantes universitarios, como el aumento del consumo de comida rápida, azúcares, bebidas y alimentos ricos en grasas (Velázquez, et al., 2024; Vilcanqui-Pérez et al., 2022; Peinado et al., 2013; Muñiz-Mendoza et al., 2018; Muñoz de Mier et al ., 2017; Muñoz-Viquillon et al., 2022). En el contexto de Ecuador, varias investigaciones han reportado exceso de peso en estudiantes universitarios, con rangos que superan el 60%.
En el trabajo de Leon De la Cruz et al., (2023) se ha revelado que entre los estudiantes universitarios existe un conocimiento limitado sobre la nutrición y su incidencia en el rendimiento académico; se conoce también que el alumnado presenta un patrón de consumo alimentario poco variado y saludable, agregando a ello la escasa actividad física que impacta fuertemente en el estado de salud y nutrición.
Objetivo del estudio
El objetivo principal es determinar la relación existente entre alimentación y nutrición junto con las prácticas alimentarias del alumnado. Por consiguiente, examinaremos el vínculo existente considerando los siguientes objetivos específicos: (i) Descubrir el consumo de productos lácteos; (ii) Revelar la tendencia del consumo de productos cárnicos; y, (iii) Observar el consumo de verduras, repostería y bebidas.
El estudio nutricional sostenible pretende obtener información significativa del alumnado de la Universidad Técnica Estatal de Quevedo. Para este efecto, se suministra al alumnado objetivo una encuesta online para recoger datos necesarios para el estudio que luego fueron depurados y ordenados para el proceso de análisis de datos.
El trabajo está organizado de la siguiente manera en la sección dos, se encuentran los materiales y métodos utilizados, se define la población objetivo y el número de la muestra, así como también el enlace del formulario de preguntas. En la sección tres, se ha definido los resultados de las encuestas y su discusión sobre los estilos alimenticios por parte del alumnado universitario.
En la sección cuatro, las principales conclusiones y limitaciones del trabajo.
Se realizó un estudio analítico descriptivo de corte transversal en una muestra de los estudiantes de la Universidad Técnica Estatal de Quevedo, de la ciudad de Quevedo, en Ecuador, entre diciembre de 2023 y febrero del 2024. La población estudiantil corresponde a 10.759 estudiantes de la cual se tomó una muestra relacionada con el estudio con un 5% de error, siendo la muestra un total de 310 estudiantes.
Como método de estudio se utilizó el formulario que dispone Google para la elaboración de encuestas, dicho instrumento se encuentra disponible en https://lc.cx/sPpqBA donde el alumnado puede tener acceso al mismo y rellenar la información.
El cuestionario tuvo como objetivo principal caracterizar los hábitos de consumo y preferencias alimentarias de los estudiantes universitarios. Entre estos se considera el consumo de productos lácteos, cárnicos, verduras, frutas, legumbres, grasas, repostería y bebidas. El cuestionario autoadministrado incluía preguntas cerradas y abiertas sobre la frecuencia de consumo de ocho grupos alimentarios. Los datos se recolectaron de manera anónima para garantizar la confidencialidad de los participantes. Se espera que los resultados obtenidos contribuyan a diseñar programas de educación nutricional más efectivos y a promover la adopción de hábitos alimentarios saludables y sostenibles en esta población.
Primero, se realiza el depurado de datos debido a la incongruencia de respuestas que fuera de lugar ya que existen preguntas donde el entrevistado responde en una caja de texto. Segundo, las 134 variables empleadas para el estudio fueron codificadas para conseguir una mejor interpretación de los resultados, el significado de cada variable o preguntas realizadas se encuentran en el Anexo 1. Tercero, variables que no han sido representativas para el estudio fueron eliminadas bajo el criterio de los investigadores, además de su respectiva codificación. Cuarto, para el estudio estadístico se ha recurrido a tablas de contingencia y la métrica de elevación que destaca la representación de las categorías de las variables estudiadas frente a la variable dependiente.
El alumnado universitario adquiere comportamientos poco saludables, debido al entorno cambiante de sus estudios universitarios. Esto es manifestado por las extensas jornadas de estudio provocando períodos de ayuno permanente, debido a las jornadas de clases donde se omiten la ingesta del desayuno sumado a esto en ocasiones también el nivel de recursos económicos que desfavorecen al alumnado. De ahí que, sus hábitos alimentarios sean poco diversos y equilibrados, ya que no puede permitirse el consumo de frutas, verduras, pescados, lácteos y legumbres (Leon De la Cruz et at., 2023).
Consumo de productos lácteos
El consumo de productos lácteos es altamente recomendable para los estudiantes universitarios debido a sus beneficios nutricionales y energéticos. Estos alimentos proporcionan calcio y vitamina D, esenciales para la salud ósea y la función cognitiva. Además, las proteínas de alta calidad presentes en los lácteos contribuyen al desarrollo muscular y la síntesis de neurotransmisores siendo imprescindibles en el alumnado. La energía proporcionada por los carbohidratos en la leche ayuda a mantener niveles de energía estables durante el día, lo que es crucial para el enfoque y la productividad académica. Además, los micronutrientes como la riboflavina y la vitamina B12 están relacionados con la función cerebral y la memoria (Logroño et al., 2021) . A efectos de tener unos resultados de calidad se han valorado las variables de acuerdo con el tipo de alimento que los encuestados han usado en los últimos tres meses. De ahí que se ha establecido el valor significativo de las variables según el grado de incertidumbre de estas. El primer grupo relacionado con los lácteos, por ejemplo, se han seleccionado tres variables presentadas en la Tabla 1.

De acuerdo con estos resultados las tres variables que fueron seleccionadas hacen evidente el consumo de productos ya elaborados, por ejemplo, la variable LAC12 se relaciona con el consumo de flan o natillas, LAC5 con natas o cremas de leche y LAC9 con cuajadas.
En la Figura 1, se presenta la distribución de los casos del grupo de variables relacionadas con los lácteos, es así como existe una tendencia mayor en la cuarta categoría, tal y como se muestra en la Tabla 2, las distribuciones de frecuencias de categorías, en este caso la población encuestada que consume “nunca o casi nunca” flan o natillas representó un 50% de la distribución total de las encuestas realizadas, mientras que el 21,6% lo hizo entre 1 y 3 veces al mes.




De acuerdo con la Tabla 2, 3 y 4 los lácteos son una fuente importante de calcio y proteínas, lo que puede favorecer el rendimiento universitario y desarrollo cognitivo del alumnado, además de su aporte nutritivo como el zinc, magnesio, vitamina B2 y vitamina D, que son esenciales para la salud. Sin embargo, el consumo excesivo de lácteos puede tener efectos negativos en la salud, como intolerancia a la lactosa, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y cáncer de próstata de ahí la importancia de establecer y mantener una dieta balanceada de lácteos para obtener sus beneficios sin comprometer la salud (Díaz et al,, 2019; Durá Travé, 2008). Aunque, hoy en día, la influencia que tienen las redes sociales va tomando mucho control sobre los hábitos alimenticios sobre todo en grupos de alumnos que pasan la mayor parte del tiempo en internet. Tal y como lo detalla Garzón Medina et al (2021) en su trabajo constató la relación entre la influencia que ejercen las redes sociales en la intención de compra, en las decisiones de consumo. Todo ello genera dos tipos de consumidores: aquellos que basan sus decisiones de consumo bajo premisas de lo favorable y saludable que es alimentarse de manera correcta, basados en criterios médicos y nutricionales. Por otra parte, están los consumidores que soportan sus decisiones influenciadas por las redes sociales, con premisas fundamentadas más desde lo intuitivo, en el poder que ejerce el contexto tecnológico.
Consumo de cárnicos
Es importante considerar factores como el estilo de vida, el sueño y el manejo del estrés para comprender mejor cómo afecta la alimentación a los estudiantes universitarios, Bajo este contexto, un problema de mayor afectación se encuentra en el consumo de bebidas alcohólicas y drogas, En cambio, los productos cárnicos no presentan escenarios desfavorables en el alumnado. En la tabla 5 se presentan las variables que tuvieron importancia de acuerdo con lo respondido por los encuestados.





Los resultados presentados en la Tabla 6 sobre el alumnado que presentaba alergia, tiene consumo preferente entre 1- 3 veces al mes o 2-3 veces al día siendo su distribución del 27,4% y 19,4% respectivamente, dado que el indicador de Relación categoría / total es superior a 1, e indica que existe mayor presencia de esta respuesta sobre los resultados, además que los encuestados que no tienen alergia, casi nunca consumen estos productos ya que su distribución fue de 21,4%. Por otro lado, la Tabla 7 relacionada con las respuestas del consumo de mariscos, tuvo un dato de interés y es que los encuestados que tuvieron alergias son los que consumen mayor cantidad de marisco, la relación categoría sobre el total se estableció en 1,11 y represento el 12,9% de su distribución. Así mismo el consumo de productos menos procesados como el jamón york o jamón cocido tuvo una aceptación entre los encuestados que no tuvieron alergia y los que sí, Los que no tienen alergias y con una distribución del 37,5% casi nunca consumieron este tipo de cárnicos, en cambio, con frecuencia de 2-3 veces semanales los que tenían alergias consumieron este tipo de productos, es decir, un 32,3%.
El consumo de carne y productos cárnicos de hecho tienen un impacto positivo en el desempeño académico de los estudiantes universitarios, sin dejar de lado las proteínas vegetales que también agregan valores nutritivos al cuerpo humano además de ser sostenibles con el medio ambiente y evitar en cierta medida la reducción de enfermedades crónicas. Estos alimentos proporcionan nutrientes esenciales, como proteínas, hierro y vitaminas B, que son fundamentales para el funcionamiento óptimo del cerebro y la concentración. Además, la carne y el marisco son ricos en aminoácidos que influyen en la producción de neurotransmisores, lo que puede mejorar la memoria y la cognición12. (Leon De la Cruz, et al., 2023; Chacón Villalobos, A., 2021; Muñoz de Mier et al., 2017). Es importante mantener una alimentación equilibrada para apoyar su rendimiento académico y bienestar general.
Consumo de verdura
El nivel de nutrición que tiene las verduras es el más recomendado para mantener una buena salud en general, El consumo de verduras es fundamental para la salud de los estudiantes universitarios, Proporcionan nutrientes esenciales como vitaminas y minerales, ayudan a mantener una buena salud cardiovascular, previenen enfermedades crónicas, controlan el peso y fomentan hábitos saludables en general, En la Tabla 9 presentamos las variables relevantes del estudio de estas variables.





En la tabla 10 respecto al consumo de patatas fritas comerciales, quienes no poseen alergias son los que de preferencia tienden a comer este tipo de producto. En cambio, lo relacionado con verduras como espárragos y berenjenas fueron consumidos con mayor frecuencia por quienes tienen alergias. En el trabajo de Hernández Hernández et al., (2020) se encontró que los hábitos alimenticios del alumnado influyen en su rendimiento académico. En su trabajo manifiestan que cerca del 50% mencionó traer alimentos de casa y desayunar, menos de la mitad consume al menos una fruta o verdura al día. Además, un 76% considera que su alimentación repercute en su desempeño académico. El consumo de verduras regularmente es esencial para la salud y puede tener un impacto positivo en el desempeño académico de los estudiantes universitarios (Maza-Ávila, et al, 2022). Por lo que, es crucial concienciar a los estudiantes sobre la importancia de una alimentación adecuada y promover estilos de vida saludables para optimizar su rendimiento (Muñiz-Mendoza et al., 2018).
Consumo de frutas
La ingesta de frutas por parte del alumnado universitario es muy bien visto y asimilado, dado que, esta es una de las formas muy recomendadas para conseguir equilibrar y aportar la fibra necesaria para el desempeño de sus actividades académicas o deportivas, aunque no siempre puede notarse un alto consumo debido al consumo de productos de repostería entre otros sustitutos de la fruta que la industria alimenticia lo ofrece.





Los encuestados del grupo que poseían alergias son los que mayoritariamente consumen uvas 12%. Predomina si bien es cierto por parte de los encuestados y de manera especial quienes poseen algún tipo de alergia. Todos ellos, han demostrado tener un interés por comer fruta, dado que su valor nutritivo es alto. Así Muñiz-Mendoza et al., (2018) en su trabajo manifiesta que el bajo consumo de frutas y verduras ha sido reconocido como factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer (World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research, 1997). Las causas que motivan este menor consumo han sido asociadas al cambio en el estilo de alimentación de los chilenos en los últimos 20 años, con un aumento significativo en el consumo de alimentos procesados de alta densidad energética, ricos en grasas totales, grasas saturadas, azúcar, sal y un bajo contenido de fibra dietética, reconocidos entre los principales factores de riesgo, junto al sedentarismo, de la creciente prevalencia de sobrepeso y obesidad observada en el país en los últimos años (Maza-Ávila et al., 2022; Albal, 2002).

Consumo de legumbres
De acuerdo con las recomendaciones de la OMS y OPS, las hortalizas o legumbres son recomendables para mantener una vida plenamente saludable, es así como dentro de este contexto el alumnado seleccionado como muestra respondió a las preguntas sobre el consumo de legumbres, entre todas las preguntas formuladas las de mayor relevancia fueron las que se muestran en la Tabla 17.





En la tabla 18, el alumnado que padece de alergias contestó consumir de manera más habitual las legumbres ya que la relación categoría / total de la tabla tiene un valor superior a 1, es decir, un 48,4% del alumnado consume de manera regular legumbres. De igual manera en la tabla 20 el 41,9% de quienes padecen de alergias frente al 55,2% de los que no padecen de alergias lo consumen. En concreto, existe un mayor consumo de lentejas en el alumnado que no tiene alergias. El consumo de pan integral es mayormente consumido por quienes padecen de alergia que representó el 70,9% de los datos. De manera general, las leguminosas contienen numerosos compuestos bioactivos, presentes en pequeñas cantidades, pero que pueden tener efectos metabólicos y fisiológicos de interés. Algunos de ellos pueden tener un papel en la prevención de las principales enfermedades de las sociedades prósperas (i.e., trastornos cardiovasculares, diabetes). En función de las circunstancias, puede ser necesario mantener o eliminar su consumo (Olmedilla Alonso, 2010). Por otra parte, el impacto de la nutrición en el rendimiento académico de los estudiantes que consumen frutas, verduras y legumbres de manera habitual incrementan su desempeño académico. Además, nutrientes específicos presentes en las legumbres, juegan un papel crucial en el sustento de energía celular y la comunicación entre neuronas cerebrales, lo que potencia la concentración y la memoria (Vilcanqui-Pérez et at., 2022).
Consumo de grasas
De manera general el consumo de grasas es poco saludable, su alto consumo está asociado en las trampillas que se establecen en las mal llamadas comidas rápidas. Tal y como lo demuestra Maza-Avila et al., (2022) en su trabajo observó un alto consumo grasas (45,61 %), comidas rápidas y ultra procesadas (45,61 %). Todo este desorden alimenticio conduce al sobrepeso y riesgos de enfermedades cardiovasculares. En la Tabla 22 se presentan las variables relacionadas con el consumo de grasas.






En la Tabla 22 el consumo de aceite de oliva tiene mayor frecuencia y sobre todo es determinante de acuerdo con la relación categoría sobre el total, ya que son superiores a 1 en el alumnado que tuvo alergia. Mientras que los que no tuvieron y según la Tabla 24, se aprecia un consumo pronunciado en personas que no tuvieron alergias, aunque, quienes tuvieron alergias también consumieron este tipo de grasas, pero en menor cantidad frente a los que no tenían. Por otra parte, la Tabla 24 hace referencia al consumo de margarinas que también es un producto que contiene grasa y que no tiene las calidades de la mantequilla, convirtiéndose este producto en “low cost” para llegar a más consumidores. De igual manera, quienes no tuvieron alergias tuvieron un consumo del 54% frente al 21% de quienes tuvieron alergia. El consumo de grasas se vincula al cambio radical del modo de alimentarse, el consumo de alimentos procesados de alta densidad energética, ricos en grasas totales, grasas saturadas, azúcar, sal y un bajo contenido de fibra dietética sigue aumentando de manera significativa. Siendo sus principales factores de riesgo, junto al sedentarismo, sobrepeso y obesidad (Olivares et al., 2008). De ahí que los malos hábitos alimentarios en ocasiones se relacionan con la inclusión de comidas “express” ricas en grasas saturadas y colesterol (Chacón Villalobos, 2021).
Consumo de repostería
Entre los consumos apetecidos por el alumnado se encuentra la repostería, este tipo de consumo rápido “express” aporta sensación de placer dado que el azúcar facilita la liberación de dopamina. Los azúcares añadidos en la dieta son aquellos que se incorporan intencionadamente a los alimentos, y su consumo excesivo puede tener efectos negativos para la salud. Algunas fuentes comunes de azúcares añadidos incluyen bebidas endulzadas, postres, bocadillos dulces, café y té con azúcar, caramelos y productos procesados como galletas, pasteles y cereales azucarados.



El impacto del consumo de repostería en estudiantes universitarios es un tema complejo que depende de múltiples factores, incluyendo la cantidad y frecuencia de consumo, el contexto de la dieta general, y los aspectos sociales y emocionales asociados. En las tablas 26, 27 y 28 se mantiene un consumo equilibrado por parte del alumnado ya que la relación categoría sobre el total siendo mayor que 1 se distribuye de manera razonable entre el alumnado que tuvo y no alergia. De ahí que, el consumo directo de azúcar se da a lo largo del día, así lo declara el 47.5% de los encuestados. Dicho consumo aumenta en personas que están muy estresadas por exceso de trabajo o en épocas de exámenes, una característica que se agudiza en los hombres quienes consumen hasta un 28% más de alimentos azucarados que las mujeres (Muñoz-Viquillón, et al., 2022). Mientras que el consumo excesivo y descontrolado puede ser perjudicial ocasionando para ello una sobrealimentación (Zuniga-Jara et al., 2018), un consumo moderado y consciente, en un contexto de una dieta equilibrada, puede no tener efectos negativos significativos e incluso podría proporcionar beneficios emocionales (O’LEARYet al., 2012; Peinado et al., 2013; Rosales-Ronquillo & Hernández-Jácquez, 2020).
Consumo de bebidas
El consumo de bebidas azucaradas y alcohólicas entre los estudiantes universitarios tienen un potencial impacto negativo en el rendimiento académico. Las bebidas azucaradas, que incluyen refrescos, jugos y bebidas energéticas, pueden afectar el rendimiento cognitivo y la salud general de los estudiantes.






De manera general el consumo de bebidas azucaradas comunes o de baja caloría. La ingesta de alcohol por parte del alumnado con alergia empezó de manera temprana y corresponde a un tercio, es decir, con menos de 18 años este grupo empezó a beber alcohol, mientras que, los otros dos tercios correspondiente a edad superior a 18 años lo hizo de forma moderada o que dejó de tomarlas. Por otra parte, el grupo de los no alérgicos de igual manera tuvo una ingesta de bebidas alcohólicas a temprana edad, luego los dos tercios correspondientes se mantienen con la ingesta de alcohol. Se hace evidente que las edades tempranas de inicio de bebidas alcohólicas no son saludables.
El consumo responsable de bebidas alcohólicas de los estudiantes como por ejemplo en periodos vacacionales es optado por grupos de estudiantes. Ellos atienden y asisten a sus clases, cumplen con sus tareas, y la relación con profesores o compañeros no representa ningún riesgo, siempre y cuando controlen los niveles de consumo, esto no afectó en su rendimiento académico (Velázquez et al., 2024). Por el contrario, este consumo al ser constante y descontrolado influye negativamente en su rendimiento y las relaciones con su entorno (Celis Carranza, M. K., & Cortez Silva, A., 2019).

Los resultados presentados muestran la situación nutricional en los estudiantes de la Universidad Técnica Estatal de Quevedo, en edades en la cuales se produce el máximo desarrollo intelectual y se completa con la adquisición de hábitos de vida, Los resultados encontrados en el alumnado con afectaciones alérgicas señalan que el consumo de productos lácteos o productos ya elaborados como el flan, natillas con natas o cremas de leche y las cuajadas que representa un 50% de la distribución total, Es decir, los productos que se encuentran de forma habitual en los supermercados y que son de fácil y rápido consumo. Por otra parte, el consumo de proteínas en general, Los productos más relevantes con el menor grado de incertidumbre que más consumen de acuerdo con la encuesta de 2 a 4 veces al mes fueron los que se describen a continuación: embutidos, camarones, mariscos, jamón y carnes rojas (Ortiz-Moncada, et al,, 2012). En el consumo de verduras que más consumen los estudiantes según la encuesta realizada son: las papas, espárragos, pepinos y berenjenas, En cuanto al consumo de frutas son las manzanas y las uvas, En cuanto al consumo de bebidas según las encuestas realizadas se da entre 2 a 3 veces por semana.
Implicaciones para la salud pública
La alimentación desequilibrada del estudiantado universitario representa un problema de salud pública con importantes implicaciones a corto y largo plazo. Por lo que, es necesario implementar una serie de medidas para promover hábitos alimentarios saludables y mejorar la calidad de vida de esta población. Donde se implique el desarrollo e implementación de programas de educación nutricional que fomente hábitos y entornos alimentarios saludables. Todo esto para evitar el consumo y disponibilidad de alimentos ultraprocesados en el centro universitario y sus alrededores.
De forma general, el alumnado universitario en gran número tiene desorden alimenticio que trasciende de forma negativa al desarrollo intelectual y rendimiento académico del grado universitario. Sobre todo, la disrupción del sueño, la poca actividad física y bebidas que contienen alcohol son factores habituales dentro del desorden alimenticio. Los resultados también muestran que aproximadamente un 50% del alumnado tiene un consumo excesivo en el caso de lácteos, repostería, grasas y bebidas que ponen en riesgo su salud. Con especial atención a la temprana edad con la que el alumnado inicia el consumo de bebidas alcohólicas. La mitigación de los valores nutricionales y saludables del alumnado puede mejorarse por medio de un plan nutricional por parte de los gestores universitarios. Las limitaciones del presente estudio estriban en la segmentación de la población de estudiantes de otras facultades debido al plan curricular de los grados universitarios. Como trabajo futuro se plantea analizar y predecir los valores nutricionales y saludables segmentados según cada Facultad. Además de subdividir la población en estratos de edades para conocer los hábitos alimentarios según cada grupo de edad. Aplicar té-cnicas de segmentado de datos o agrupamiento jerárquico para determinar el alumnado de acuerdo con el consumo alimentario que poseen.
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