Revisiones de tema
Recepción: 15 Febrero 2025
Aprobación: 01 Agosto 2025
DOI: https://doi.org/10.22209/rhs.v13n2a05
Resumen: Este articulo presenta una revisión de alcance sobre evaluación de la aplicación de tecnologías emergentes para el cuidado de la salud mental en pacientes oncológicos; se subraya la importancia del personal de enfermería en su puesta en marcha. La revisión examina la manera en que herramientas como la telemedicina, aplicaciones móviles y realidad virtual han contribuido a la disminución de la ansiedad, la depresión y el estrés en estos pacientes, mediante una intervención constante y personalizada. Se abordan los retos asociados con la implementación de estas tecnologías, incluyendo las disparidades en infraestructura y formación. Además, se sugieren recomendaciones para una implementación efectiva en el ámbito de la atención oncológica, con énfasis en la necesidad de formación especializada para el personal de enfermería. A esto se suma la pertinencia de unas políticas de salud justas. Los hallazgos indican que estas tecnologías tienen la capacidad de potenciar de manera significativa el bienestar emocional de los pacientes, siempre y cuando se superen los obstáculos existentes.
Palabras clave: salud mental, pacientes oncológicos, tecnologías emergentes, enfermería, telemedicina.
Abstract: This article presents a scoping review of the use of emerging technologies in supporting the mental health of oncology patients, with a particular focus on the role of nursing professional in their implementation. The review explores how tools such as telemedicine, mobile applications, and virtual reality have contributed to reducing anxiety, depression and stress through personalized and continuous interventions. It also examines the key challenges to implementation of these technologies, including disparities in infrastructure and staff training. Based on the findings, the article offers recommendations for the effective integration of these technologies into oncology care, emphasizing the need for specialized training for nursing staff and the development of equitable health policies. Overall, the review highlights the potential of emerging technologies to significantly improve the emotional well-being of cancer patients—provided that the current barriers are addressed.
Keywords: Mental health, Oncology patients, Emerging technologies, Nursing, Telemedicine.
Introducción
El cáncer sigue siendo una de las principales razones de morbilidad y mortalidad en todo el mundo, lo que presenta un desafío significativo tanto para los sistemas de salud como para las personas afectadas. Además del efecto directamente físico del cáncer en los pacientes, ha sido ampliamente reconocido que los pacientes oncológicos sufren una carga emocional significativa, que incluye la ansiedad, la depresión y, a menudo, el trastorno de estrés postraumático (Buneviciene et al., 2021). Estas secuelas psicológicas no solo deterioran la calidad de vida de los pacientes, sino que también tienen un impacto negativo en su cumplimiento y, por lo tanto, en los resultados generales de su tratamiento (Caminiti et al., 2023). Por lo tanto, es crucial garantizar la administración efectiva y adecuada de tales trastornos para permitir que los pacientes mejoren y mantengan la calidad de vida aceptable durante el tratamiento oncológico.
En el contexto actual, en respuesta a estos retos, la integración de tecnologías emergentes en la provisión de servicios de salud mental para pacientes en tratamiento de cáncer adquiere una relevancia creciente. De hecho, varias plataformas tecnológicas, incluyendo las aplicaciones móviles, la telemedicina y los instrumentos de realidad virtual, han facilitado una intervención psicológica eficaz, económica y personalizada que aborda las necesidades emocionales y psicológicas de los pacientes en tiempo real (Gustafson et al., 2014). En términos alternativos, no solo promueven un monitoreo continuo para brindar soporte emocional inmediato, sino que también promueven programas de intervención que se alinean con una filosofía de cuidado centrada en el paciente.
Ya que estos dispositivos tecnológicos interactúan de manera más profunda con la clínica, debe considerarse menos su efectividad y más los desafíos y oportunidades asociados con la distancia en la atención al paciente oncológico. En relación con la disminución de los síntomas de preocupación y depresión, Bendtsen et al. (2020) encontraron una app para el tratamiento de las pacientes con cáncer de mama. El monitoreo y la demanda de atención médica fueron firmas unilateralmente aumentadas. Igualmente, Chow et al. (2020) encontraron un decremento de los avances, a pesar de que los pacientes con cáncer no tenían signos emocionales; más bien, el acceso a la atención de salud ha sido facilitado en el mismo orden de regulación de la telemedicina. Además, Riadi et al. (2022) enfatizaron en que la personalización es crucial cuando se trata de cualquier solución digital y afirmaron que las aplicaciones basadas en tecnología digital, creadas a medida de las necesidades de los pacientes, mejoran más efectivamente el estrés y ansiedad. Del mismo modo, algunas investigaciones mostraron el papel de la realidad virtual como una solución terapéutica integral e informaron que esta tecnología es particularmente eficaz para reducir el dolor y mejorar el estado de ánimo (Radianti et al., 2020).
Dado el creciente cuerpo de evidencia que respalda el uso de estas tecnologías en la atención de la salud mental de pacientes oncológicos, resulta fundamental realizar una revisión de alcance que sintetice y analice los estudios existentes. Con este fin, este artículo de revisión de alcance busca responder a la pregunta: ¿cómo han influido las tecnologías emergentes en la mejora de la salud mental de pacientes oncológicos y cuál es el rol del personal de enfermería en la implementación y mediación de estas tecnologías dentro de la práctica clínica?
Este enfoque permite sintetizar el conocimiento actual sobre cómo la introducción de las tecnologías emergentes influye en la atención de la salud mental de los pacientes en oncología. Además, destaca la necesidad de que el personal de enfermería actúe como tercero en la implementación de tales herramientas, monitoreando de cerca e interviniendo de forma efectiva, a fin de garantizar que las tecnologías se apliquen de una manera que convenga a un enfoque de atención alineada con las necesidades de los pacientes
Métodos
Estrategia de búsqueda y selección de estudios
Para identificar investigaciones relevantes, se realizó una búsqueda exhaustiva en bases de datos de PubMed, Web of Science, Sage Journals y Scopus. Estas bases de datos se seleccionaron debido a su alto rendimiento en la investigación científica y la importancia para la salud mental, las tecnologías emergentes y la enfermería. Se proporcionaron estudios desde 2020 hasta 2025, lo que garantizó resultados oportunos y con el reflejo del estudio innovador sobre la salud mental en pacientes oncológicos. La estrategia de búsqueda fue: ((Mental Health) OR (Mental Health Assistance) OR (Mental Health Services)) AND ((Educational technology) OR (Digital Health) OR (Telemedicine) OR (eHealth) OR (Mobile Health) OR (Virtual Medicines)) AND (Oncology Nursing) OR (Cancer).
Criterios de inclusión y exclusión
Se aplicaron criterios estrictos de inclusión y exclusión para asegurar la relevancia y calidad de los estudios seleccionados. Estos criterios incluyeron: relevancia temática, considerando únicamente estudios sobre el uso de tecnologías emergentes en la mejora de la salud mental en pacientes oncológicos, y el rol del personal de enfermería.
El diseño de la investigación incorporó ensayos clínicos, investigaciones observacionales, revisiones sistemáticas y cualitativas, entre otros métodos. El periodo de publicación considerado fue a partir de 2020, con el objetivo de reflejar las innovaciones contemporáneas. La comparación entre diversos contextos culturales y lingüísticos se logró a partir de la revisión de fuentes en español y en inglés.
Los estudios se excluyeron en caso de no cumplir con la temática pertinente, presentar deficiencias metodológicas, ser tipos de publicaciones no generalizables (como editoriales o correspondencia al editor) o duplicarse. Finalmente, se seleccionó la versión más completa de cada estudio.
Proceso de selección y resultados
La aplicación de los criterios descritos llevó al siguiente proceso de selección:
En PubMed, de 5769 artículos identificados inicialmente, 4463 no eran accesibles y 552 estaban fuera del rango de interés; tras aplicar los filtros de elegibilidad y eliminar duplicados, se seleccionaron 18 artículos.
En Web of Science, de 44 estudios, 12 no fueron accesibles y 4 quedaron fuera del rango; luego de hacer el filtro, se seleccionaron 4 estudios.
Sage Journals mostró 386 artículos, de los cuales 281 no eran accesibles y 25 no cumplían con los criterios de inclusión; finalmente, se seleccionaron 2 estudios relevantes.
Scopus presentó un total de 3032 estudios, donde 1161 no fueron accesibles y 397 estaban fuera del rango de interés; de allí que, se escogieron 18 estudios.
En total se analizaron 9231 artículos, de los cuales, tras la aplicación de filtros, criterios de exclusión y eliminación de duplicados, se seleccionaron 42 estudios que cumplen con los objetivos de esta revisión. Estos ofrecen información relevante sobre el impacto de las tecnologías emergentes en la salud mental de pacientes oncológicos y el papel del personal de enfermería en la implementación de estas tecnologías.
Este proceso meticuloso garantiza que los estudios seleccionados no solo aborden el impacto de las tecnologías emergentes en la atención a la salud mental de los pacientes con cáncer, sino que también exploren cómo el personal de enfermería contribuye activamente al proceso de implementación de las innovaciones en la atención oncológica.

Resultados
La revisión contó con un total de 63 estudios seleccionados y 42 incluidos para revisión a través del proceso PRISMA ScR, que incluyó la identificación de un total de 9231 artículos en PubMed, Web of Science, Sage Journals, y Scopus; el proceso de selección de los artículos puede apreciarse en la Figura 1. Los estudios seleccionados se ocuparon del uso de las tecnologías emergentes, especialmente la telemedicina y la realidad virtual en el soporte de la salud mental de los pacientes oncológicos y el papel de la enfermería en este aspecto (Caminiti et al., 2023). La síntesis cualitativa de los estudios incluidos en esta revisión se presenta en la Tabla 2.


Impacto de las tecnologías emergentes en la salud mental de pacientes oncológicos
Los resultados de la revisión indican que la telemedicina ha sido una herramienta esencial para asegurar la continuidad de la prestación de atención emocional y psicológica para pacientes con cáncer. Esto fue especialmente importante durante y después de la pandemia de COVID-19, debido a las restricciones en el acceso al cuidado médico en persona (Ahmed et al., 2020). Además, algunos estudios seleccionados indican que muchos pacientes consideran la telemedicina como una opción de cuidado de la salud emocional valiosa y efectiva, ya que no solo asegura la provisión de cuidados a distancia, sino también permite optimizar el soporte psicológico, particularmente en pacientes sometidos a tratamientos oncológicos como la radioterapia (Giacalone et al., 2022).
Sin embargo, según factores demográficos, algunos pacientes expresaron altos niveles de insatisfacción con los servicios de telemedicina, debido a la falta de interacción humana o a barreras tecnológicas, tal como lo mencionan Huaiquián et al. (2022). A pesar de ello, se ha demostrado que la telemedicina ayuda a reducir los síntomas de ansiedad y depresión, aunque muchos pacientes prefieren las citas en persona para obtener apoyo de manera más integral y sin intermediarios, según los estudios desarrollados por Zhong et al. (2025) y Buneviciene et al. (2021).
Por otro lado, la realidad virtual es otra tecnología emergente que se menciona con frecuencia. Es empleada como intervención complementaria para mejorar el bienestar psicológico y reducir los síntomas de depresión en los pacientes con cáncer (Torous et al., 2020). De los artículos revisados, varios informan que la realidad virtual es un entorno relajante que favorece la vida útil y puede prescribir la RV para la ansiedad, el dolor y el estrés perioperatorios, asociados con la cirugía oncológica y las sesiones de quimioterapia, tal como lo mencionan Jackson et al. (2022) y Alvarado et al. (2025) en sus estudios. Además, en su configuración experimental, la RV también se ha demostrado en el tratamiento de enfermedades para dormir y el estrés en la comunidad de salud como eficiente y agradable para el paciente (Radianti et al., 2020).
Rol de la enfermería en la implementación de tecnologías emergentes
En la implementación de tecnologías en desarrollo, el personal de enfermería ha desempeñado un papel esencial como mediador y facilitador para los pacientes. Los estudios examinados sugieren la necesidad de formar adecuadamente a los profesionales de enfermería en telemedicina y realidad virtual, dado que estas tecnologías demandan formación técnica y comunicativa para asegurar una experiencia eficaz y sin contratiempos para los pacientes (Jingili et al., 2023). Un dominio adicional en el que el personal de enfermería ha desempeñado un papel crucial es en la personalización de la atención médica, dado que estos ajustan estas herramientas a las necesidades específicas de cada paciente. Por ejemplo, en lo que respecta al RV, Van Veen et al. (2024) sostienen que el personal de enfermería ha asistido a los pacientes en la selección de escenarios y técnicas de respiración para la relajación, un enfoque que ha conducido a una mejora en la respuesta al tratamiento (Reynolds et al., 2022; Saevarsdottir & Gudmundsdottir, 2023).
Adicionalmente, de acuerdo con Mohr et al. (2013), la función educativa de la enfermería es esencial para familiarizar a los pacientes y a sus parientes con ellas, detallando el funcionamiento de tecnologías emergentes (RV, IA) y ventajas, y tratando cualquier inquietud que los pacientes puedan tener acerca de la privacidad o la efectividad. Esto ha sido particularmente crucial en situaciones de acceso restringido, donde los enfermeros han proporcionado un grado extra de soporte para vencer los obstáculos tecnológicos que algunos pacientes podrían hallar.
Efectividad y desafíos de la telemedicina en el soporte psicológico
Además, la telemedicina ha evidenciado su efectividad en la continuidad del soporte emocional y la rehabilitación cognitiva. Según Giacalone et al. (2022), en su investigación sobre el efecto de la telemedicina en pacientes con cáncer de mama, la telemedicina no solo se aplica para el monitoreo de los síntomas emocionales, sino también para la rehabilitación de las funciones cognitivas. El impacto observado en la calidad de vida de los pacientes fue notablemente benéfico. Por ejemplo, investigaciones como las de Faro et al. (2021) y Shiwlani et al. (2024) subrayan que estas herramientas facilitan un monitoreo individualizado, contribuyen a la mitigación de los síntomas psicológicos y fomentan la adhesión al tratamiento prescrito. Esta metodología ha demostrado ser apropiada para la gestión de crisis emocionales en pacientes con afecciones crónicas (Leidong et al., 2025).
No obstante, Mohr et al. (2013) sostienen que el uso de la telemedicina también planteó desafíos significativos en su implementación, como la brecha digital y las preferencias y habilidades del paciente. Por ejemplo, estudios como los de Chiu et al. (2023) y Chow et al. (2020) subrayan que, aunque algunas categorías de pacientes prefieren las visitas virtuales por su comodidad y flexibilidad, existe un número de personas que experimentan dificultades en la comunicación. Específicamente, la falta de conexión a Internet y la falta de conocimiento de cómo funciona la telemedicina son las principales barreras. Por lo tanto, incluso estos desafíos resaltan la necesidad de mejorar la infraestructura y proporcionar programas de capacitación para pacientes y personal de atención médica (Alowais et al., 2023).
Aplicaciones de la inteligencia artificial y e-salud en la atención oncológica
En varios estudios, se ha investigado si la inteligencia artificial (IA) también se puede utilizar como tecnología emergente y prometedora para la personalización del tratamiento oncológico y el apoyo psicosocial (Riadi et al., 2022). De acuerdo con Zhang et al. (2022), la IA puede aumentar la efectividad del diagnóstico, así como también monitoriza los síntomas de salud mental, permite individualizar el tratamiento en función del paciente, todos los cuales son particularmente beneficiosos en caso de comunidades desatendidas con acceso limitado a especialistas en salud mental. Además, la utilización de e-Salud, como Oncokompas, ha demostrado ser eficaz para la necesidad de autocontrol de los síntomas y cuidado al cuidador en el cáncer incurable, aunque no se disponga de información sobre su impacto en la calidad de vida ajustada a años de vida (QALY) (Bendtsen et al., 2020).
Esta revisión de alcance muestra que el uso de la telemedicina y la realidad virtual ha permitido reducir los niveles de ansiedad, depresión y otros síntomas psicológicos en los pacientes oncológicos. Este hecho se ha confirmado en investigaciones previas, como los estudios de Borghouts et al. (2021) y Nakao et al. (2021), quienes destacan estas tecnologías como intervenciones efectivas para el manejo del dolor y el bienestar emocional. Además, se resalta el papel fundamental del personal de enfermería en la implementación efectiva de estas herramientas en la práctica clínica. Esta perspectiva también se aborda en el estudio de Huaiquián et al. (2022), quienes analizan los retos de la telemedicina en el ámbito oncológico y advierten sobre barreras como la falta de entrenamiento y el acceso limitado a tecnologías digitales. Finalmente, Haleem et al. (2021) complementan esta visión al señalar que estas dificultades reducen la efectividad de la telemedicina en entornos clínicos, especialmente en regiones con infraestructura tecnológica deficiente.
Tecnologías emergentes y telemedicina para el apoyo psicológico
Al mismo tiempo, el uso de tecnologías emergentes en la atención oncológica ha permitido el desarrollo de modelos de atención más accesibles y centrados en el paciente y, consecuentemente, ha mejorado el bienestar psicológico del paciente (Smith et al., 2023). Aproximadamente el sesenta por ciento de los pacientes con cáncer reportaron síntomas de ansiedad y depresión disminuidos después de hablar con su proveedor de oncología a través de telemedicina (Buneviciene et al., 2021); sin embargo, Lazarou et al. (2024) y Chandeying y Thongseiratch (2021) afirman que los sistemas informáticos de telemedicina móvil y aplicaciones ofrecen apoyo continuo y, por lo tanto, promueven la autogestión y la resiliencia en pacientes cuyo bienestar mental está gravemente comprometido por el cáncer, particularmente si la presentación física a los servicios de salud es limitada. Además, la evidencia existente respalda la tesis de nuestra investigación, en donde se observó que la telemedicina durante la pandemia de COVID-19, en su estadio más “simple” —de consultas remotas y telefónicas— desempeñó un papel vital en la continuidad de los cuidados psicosociales (Philippe et al., 2022).
Asimismo, en los estudios revisados, hay evidencia de que los pacientes experimentan barreras al acceso a la teleoferta, tal como lo mencionan Nieto y Farré (2022). Aparte de las dificultades de tecnología discutidas previamente, muchos pacientes prefieren consultar en persona; estas barreras pueden tratarse de factores demográficos y de alfabetización digital y, por lo tanto, tanto el personal de enfermería como quienes se están formando deberían recibir capacitación (Su et al., 2022).
Realidad virtual como intervención psicológica complementaria
Hoy en día, la realidad virtual representa la posibilidad de una intervención adicional en el manejo de pacientes oncológicos; mejora significativamente el bienestar emocional y disminuye la ansiedad preoperatoria (Giacalone et al., 2022; Xu et al., 2021).
Esta evidencia se verificó mediante los estudios de Radianti et al. (2020) y Nakao et al. (2021), los cuales revelaron que el uso de la realidad virtual ofrece un ambiente seguro y regulado donde los pacientes pueden explorar técnicas de relajación y manejo del estrés que finalmente tienen repercusiones en su calidad de sueño y estado de ánimo (Arafat et al., 2021). Aunque dichas aplicaciones se encuentran aún en etapas de investigación y adoptabilidad limitada, el potencial para ser incluidas en un programa de cuidado oncológico parece apreciable, especialmente si responden a la provisión de servicios por parte de personal de enfermería debidamente capacitado (Abd-Alrazaq et al., 2020).
De cualquier modo, la implementación de la realidad virtual plantea restricciones logísticas, ya que se requieren equipos especializados y puede ser necesario un enfoque único para que cada paciente se beneficie de la terapia de inmersión. Esto demuestra la importancia de investigaciones clínicas adicionales sobre los resultados potenciales de la realidad virtual en diferentes etapas del tratamiento contra el cáncer, así como en subgrupos específicos de pacientes (Xu et al., 2021; Sharpley et al., 2023; Teo et al., 2022).
Rol de enfermería en la implementación y facilitación de tecnologías emergentes
El cuidado de enfermería tiene un impacto significativo en la forma en que se implementan y monitorean las tecnologías emergentes en pacientes con cáncer. Caminiti et al. (2023) y LaMonica et al. (2021) insisten en que los enfermeros no solo exponen la tecnología a los pacientes, sino que también ofrecen apoyo emocional y educativo, lo que significa que los pacientes deben comprender y usar estas tecnologías. Además, según Abd-Alrazaq et al. (2020), los enfermeros enfrentan problemas con la adopción de tecnologías debido a la falta de formación, la carga de trabajo y la falta de recursos. Por lo tanto, la educación continua y la formación sobre la tecnología deben mejorar la calidad del cuidado que los enfermeros brindan a los pacientes con cáncer.
Además, algunos estudios señalan que la implementación de herramientas digitales en enfermería requiere una mayor infraestructura de apoyo institucional y el desarrollo e implementación de políticas de salud integrales que promuevan la capacitación en el uso de herramientas (Mohr et al., 2013; Omboni et al., 2022). Es necesario enfatizar que el acceso desigual a la tecnología, especialmente en áreas rurales o comunidades desfavorecidas, limita los logros potenciales de las intervenciones. Esto indica la importancia de una política de salud más equitativa que garantice el acceso a la tecnología y la capacitación de los profesionales de la salud en todos los niveles del sistema de salud (Teo et al., 2022).
Discusión
Los hallazgos de esta revisión tienen implicaciones importantes tanto para la práctica clínica como para la investigación futura. Si se incorporan a la atención oncológica, tecnologías como la telemedicina y la realidad virtual tienen el potencial de mejorar la experiencia del paciente al brindarles herramientas adicionales para el bienestar mental y emocional. Además, la capacitación de los profesionales de enfermería en estas tecnologías puede brindar los máximos beneficios de su implementación para superar las barreras actuales y puede alinearse con las recomendaciones de autores como Bendtsen et al. (2020) y Gustafson et al. (2014). En este aspecto, la formación en nuevas tecnologías es un asunto apremiante (Botello et al., 2025; Castrillón et al., 2025).
Hoy en día, el discurso de la diversidad es uno de los aspectos claves en la educación en y para la salud, lo que implica que es necesario diversificar la formación de profesionales sanitarios pero también el acompañamiento a los pacientes y sus familias, lo cual implica aspectos biológicos, psicológicos, sociales y por supuesto tecnológicos. En este sentido, Su et al. (2022) nos muestran cómo la pandemia de COVID-19 ha puesto en evidencia las desigualdades de género y las disparidades en salud, así como la necesidad de formar a los futuros profesionales que sean capaces de abordar estas brechas desde una perspectiva equitativa y sensible con la diversidad; así como (Monserrate et al., 2025) que pretenderán superar el paradigma dualista en la educación, resaltando su preparación profesional, basada no tanto en competencias técnicas, sino en capacidades para el enfoque interdisciplinar, sobre todo en contextos vulnerables como el de las personas con cáncer; al igual que Ortiz et al., 2022, quienes subrayan la necesidad de dar paso a modelos educativos flexibles y adaptativos que se adapten a las exigencias de un entorno educativo en continua transformación y en innovación tecnológica como refuerzo de un proceso educativo que esté basado en la diversidad como principio orientador.
Las investigaciones futuras deberían implementar estudios longitudinales y ensayos controlados aleatorios que examinen el impacto de estas tecnologías en poblaciones oncológicas más amplias en función de la edad, el tipo de cáncer y las características demográficas de los pacientes. Una agenda de investigación más extensa, en particular en comunidades desatendidas, debería centrarse en el papel de la cultura y el apoyo social en el uso de tecnologías emergentes para brindar atención oncológica. La literatura reciente destaca el valor potencial de los enfoques de investigación mixtos para reunir estas diferentes perspectivas mediante la combinación de datos cuantitativos y cualitativos (Cheshmehzangi et al., 2022) por ejemplo, para dilucidar más completamente las barreras y facilitadores positivos y negativos en el contexto del uso de la telesalud o la tecnología de realidad virtual como plataforma de apoyo psicológico.
La relación entre el cuidado y la técnica se da en un constante diálogo, donde el cuidado, en sí mismo, implica tanto un componente técnico, como no técnico, desde una perspectiva posibilista que conlleva una dimensión de cuidado como una manera particular de interactuar con el entorno (García, 2021). Para que la tecnología sea una herramienta alineada con la vida y el cuidado de las personas con cáncer, es necesario no reducir el cuidado a la tecnología y los artefactos; si bien el cuidado es un gesto técnico (García et al., 2024), un arte y un obrar, también implica contar los sentimientos, las emociones y la subjetividad del otro (Buneviciene et al., 2021).
Limitaciones de la revisión
Una de las limitaciones de esta revisión es que la mayoría de los estudios incluidos fueron estudios piloto o estudios de pequeño tamaño y, por lo tanto, los resultados fueron heterogéneos. Además, revisiones anteriores destacaron que la medición de las variables asociadas con la salud emocional y psicológica puede estar poco estandarizada entre los estudios, lo que limita la comparación de los resultados (Mohr et al., 2013; Sharpley et al., 2023).
Conclusiones
Los resultados sugieren beneficios evidentes de la telemedicina, las aplicaciones móviles y la realidad virtual en la reducción de los síntomas de ansiedad, depresión y estrés, en comparación con las modalidades tradicionales; al tiempo que facilitan el acceso oportuno a los servicios de apoyo emocional. Aportaron su valor al respaldar las necesidades psicosociales de los pacientes con una intervención personalizada las 24 horas del día, los siete días de la semana, que incorpora un diseño de atención centrado en la persona.
Ya se ha informado que el papel del personal de enfermería es un componente necesario para el éxito de tales intervenciones tecnológicas. Si bien difieren en términos de especialidad y entorno clínico, quienes trabajan en enfermería son esenciales para la gestión y supervisión de los dispositivos médicos, así como para el apoyo y la educación individualizados de los pacientes. La capacitación de los profesionales de enfermería en el uso de nuevas tecnologías es fundamental para obtener el máximo beneficio y, al mismo tiempo, minimizar los impedimentos posteriores a la implementación (por ejemplo, el acceso diferencial a los dispositivos/alfabetización digital que aún existe en algunas poblaciones de pacientes). Además, es responsabilidad de los profesionales de esta área adaptar estas herramientas para satisfacer las necesidades establecidas de los pacientes, para asegurar una atención integral y de alta calidad.
En esta evaluación se señalaron las barreras a la disponibilidad y accesibilidad de dichas herramientas, y se abogó por políticas de salud que promuevan la infraestructura tecnológica y la capacitación del personal en los centros de atención de salud. Por último, parte de la evidencia sigue siendo limitada por la falta de estandarización en los protocolos de implementación y en la evaluación de la efectividad de esas tecnologías. Las características aquí mencionadas forman algunos dominios para futuras investigaciones que pueden abordar la disponibilidad de protocolos estandarizados para mejorar la comparabilidad de los hallazgos y, por lo tanto, una mejor visión general de sus efectos en la salud mental de los pacientes.
En conclusión, la aplicación de nuevas tecnologías para el apoyo a la salud mental de los pacientes con cáncer es un enfoque flexible y en rápida expansión, que mejora la salud psicológica de los pacientes, al tiempo que promueve una mayor accesibilidad y una atención personalizada. El personal de enfermería también surge como un facilitador clave en este proceso, cuyo papel debe reforzarse mediante la provisión de una formación integral sobre tecnología y apoyo emocional. La integración de estas tecnologías, junto con las políticas de inclusión y los protocolos de administración, podría cambiar drásticamente la experiencia de atención de los pacientes con cáncer al brindar un apoyo psicológico integral para abordar la carga asociada con esta enfermedad.
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