Dossier

Presentación del Dossier. Del proceso al objeto, del objeto al patrimonio.La cultura material comopuente de la industrialización

Dossier Presentation: From Process to Object, from Object to Heritage Material Culture as a Bridge to Industrialization

Yarenni Monserrat Velasco de la Cruz
Insttituto Nacional de Antropología e Historia , México

Presentación del Dossier. Del proceso al objeto, del objeto al patrimonio.La cultura material comopuente de la industrialización

Revista Chicomoztoc, vol. 8, núm. 15, pp. 6-12, 2026

Universidad Autónoma de Zacatecas

Presentación del Dossier. Del proceso al objeto, del objeto al patrimonio.La cultura material como puente de la industrialización

Dossier Presentation: From Process to Object, from Object to Heritage

Material Culture as a Bridge to Industrialization

Yarenni Monserrat Velasco de la Cruz

Coordinadora del Número

El estudio de los procesos de industrialización ha experimentado en las últimas décadas una expansión conceptual que ha permitido superar los enfoques centrados exclusivamente en la historia económica o tecnológica. Actualmente, el análisis de la industrialización se entiende como un fenómeno complejo que involucra transformaciones territoriales, sociales, culturales y simbólicas, las cuales se materializan en infraestructuras, edificaciones, objetos, maquinaria, paisajes y archivos documentales. Estas materialidades establecen actualmente el denominado patrimonio industrial.

El examen del patrimonio industrial constituye una disciplina emergente en constante evolución, impulsada por debates académicos e institucionales que buscan precisar sus límites conceptuales y cronológicos. En este contexto, The International Committee for the Conservation of the Industrial Heritage (TICCIH) se posiciona como un referente clave, en su Carta de Nizhny Tagil, el organismo propone la siguiente definición:

El patrimonio industrial se compone de los restos de la cultura industrial que poseen un valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico. Estos restos consisten en edificios y maquinaria, talleres, molinos y fábricas, minas y sitios para procesar y refinar, almacenes y depósitos, lugares donde se genera, se transmite y se usa energía, medios de transporte y toda su infraestructura, así como los sitios donde se desarrollan las actividades sociales relacionadas con la industria, tales como la vivienda, el culto religioso o la educación (TICCIH, 2003).

Bajo esta premisa el patrimonio debe entenderse no sólo como edificaciones u objetos aislados, sino como el testigo material de una trasformación sistémica de los procesos productivos y de la industrialización.

Este dossier temático analiza la industrialización como un fenómeno histórico complejo que trasciende la mera transformación de los modos de producción para consolidarse como un proceso sistémico de reconfiguración territorial, social y cultural. Subyacente a esta propuesta, la cultura material se constituye en el eje articulador y puente epistemológico entre tres dimensiones críticas: el proceso técnico-productivo, su materialización en objetos y espacios y su consecuente resignificación como patrimonio industrial. Esta transición conceptual —del proceso al objeto y del objeto al patrimonio— estructura un diálogo interdisciplinario donde la Arqueología industrial, la Historia, la Arquitectura, la Geografía y las Humanidades digitales convergen para documentar e interpretar las huellas materiales, tales como infraestructuras, maquinaria y paisajes intervenidos. El objetivo central es valorar este legado no sólo como un registro estático del pasado, sino como un recurso cultural y social activo que influye en la configuración contemporánea de la memoria colectiva. Al integrar metodologías que van desde el análisis de bienes muebles hasta el estudio de archivos y registros fotográficos, el conjunto de trabajos plantea entender la industrialización como una capa fundamental de la historia urbana y territorial, cuya comprensión científica es indispensable para la planificación y preservación de los espacios heredados por la industria.

La cultura material permite comprender la industrialización más allá de los indicadores económicos, al situar el análisis en los objetos, espacios y paisajes que condensan los procesos técnicos y sociales. Una turbina, una presa, una fábrica o un sistema ferroviario no son únicamente dispositivos funcionales, sino expresiones materiales de formas específicas de organización social, relaciones de poder, modelos de desarrollo y concepciones del progreso.

Desde este enfoque, los vestigios industriales se entienden como documentos históricos que permiten reconstruir procesos productivos, relaciones laborales, estrategias empresariales y transformaciones territoriales. El patrimonio industrial deja de ser un residuo del pasado para convertirse en una fuente activa de conocimiento histórico y en un recurso cultural para la comprensión crítica de la modernidad.

El presente Dossier se conforma de 9 artículos que se centran en cuatro grandes ejes, cabe destacar que la mayoría de los autores que lo conforman forman parte del grupo interdisciplinar de investigación llamado seminario de Procesos de industrialización en México, perteneciente a la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH.

El primer bloque sitúa el inicio del proceso industrial en la transformación del territorio, particularmente en la apropiación, control y gestión del agua como fuente de energía, como recurso productivo y como elemento organizador del espacio. El artículo Del arroyo a la presa. Zacatecas y sus sistemas hidráulicos (siglos XVII–XX) de Juan Emmanuel Ortega Martínez, examina cómo la necesidad de agua para la minería y la industria transformó por completo el entorno de Zacatecas. El autor demuestra que la construcción de presas, acueductos y pozos no fue sólo una solución técnica para la producción, sino que estas obras de ingeniería dieron forma a la ciudad y a la vida de sus habitantes. Al analizar estos restos como cultura material, el texto revela cómo el crecimiento industrial convirtió los arroyos naturales en una red artificial que hoy define el paisaje de la región. Finalmente, el estudio propone que estos sistemas, hoy muchas veces obsoletos o abandonados, enfrentan el riesgo de desaparecer sin haber sido documentados ni reconocidos como patrimonio.

El artículo segundo de Luis Antonio Ibáñez González, titulado La Carmelita, la planta hidroeléctrica oculta en la vera del Atoyac, rescata la historia de una antigua planta de energía que ha quedado olvidada por el crecimiento de la ciudad. El objetivo del autor es mostrar que esta planta no fue únicamente un edificio de máquinas, sino una pieza clave de la cultura material que permitió la llegada de nuevas fábricas y transformó por completo las orillas del río Atoyac. Al estudiar su arquitectura y su pasado, el texto explica cómo la necesidad de electricidad impulsó la modernización de la zona y cambió la forma en que se organizaba el territorio. Cierra resaltando la problemática de que este sitio corre el riesgo de desaparecer y propone reconocerlo como un patrimonio que cuenta la historia del desarrollo industrial y urbano de la región.

El artículo de Zuriel David Ávila Jiménez, el tercero que se presenta, titulado Del molino al territorio: resignificación del patrimonio industrial de la Hacienda Santa Mónica, analiza cómo una enorme propiedad dedicada a la molienda se transformó a lo largo de los siglos en un pequeño fragmento urbano en Tlalnepantla. El objetivo del autor es demostrar que la hacienda es un "documento territorial" donde la cultura material —como molinos, canales y bodegas— revela la historia de la industrialización y los cambios en la propiedad de la tierra. Mediante el uso de tecnologías avanzadas como el escaneo 3D y mapas digitales, el estudio reconstruye cómo los antiguos sistemas de producción fueron consumidos por el crecimiento de la ciudad. El texto concluye que el patrimonio industrial no son solo edificios viejos, sino un sistema complejo de tecnología y paisaje que debe ser documentado con precisión para proteger la memoria de lo que alguna vez fue un gran motor económico.

El siguiente eje que se aborda trata acerca de la maquinaria vista desde la innovación y la adaptación tecnológica, se centra en el objeto técnico como eje de transformación productiva.

El cuarto trabajo bajo este esquema es La importación de máquinas industriales y su impacto en los molinos hidráulicos de México durante el siglo XIX de los autores Héctor Edgar Perea Chairez y Luz Marina Santos Castro donde evalúan la transición de la maquinaria de madera a la de metal como un cambio clave en la producción nacional. Su objetivo es demostrar cómo la llegada de turbinas hidráulicas y motores de vapor, provenientes del extranjero, transformó los antiguos molinos de trigo en espacios de modernización tecnológica. Al estudiar la publicidad de la época y registros comerciales, el texto deja ver que la industrialización no fue un cambio repentino, sino un proceso gradual donde las técnicas tradicionales y las nuevas máquinas convivieron durante décadas.

El artículo de Yarenni Monserrat Velasco de la Cruz, titulado Ecos del Ingenio: Luis de la Rosa Berriozábal y la transformación tecnológica del mezcal zacatecano, quinto del dossier, analiza la modernización de esta industria en el siglo XIX a través de la Hacienda La Pendencia. El objetivo de la autora es demostrar cómo la innovación local, mediante la "desfibradora automática" patentada por Luis de la Rosa, permitió hacer más eficiente el procesamiento del maguey sin abandonar por completo la tradición. Al contrastar los planos originales con los restos materiales y los restos físicos de la hacienda, el trabajo utiliza la Arqueología industrial para reconstruir cómo funcionaba esta tecnología en su época. Esta investigación resalta que la experimentación técnica no ocurrió únicamente en las grandes ciudades, sino también en el campo, donde máquinas diseñadas específicamente para el contexto local transformaron el trabajo rural y la producción del mezcal.

Ambos estudios permiten comprender la máquina como artefacto cultural que condensa relaciones de conocimiento, poder y economía.

Un tercer eje observa cómo la industrialización se expresó en la arquitectura, el urbanismo y el diseño, moldeando la imagen de la modernidad.

Martha Eugenia Alfaro Cuevas con el ensayo Lugares de recreación durante el Porfiriato a cargo de Jorge Unna y Cía analiza la producción de mobiliario de lujo y la decoración integral como una faceta clave del diseño industrial potosino. El objetivo de la autora es rescatar el valor de la firma de Jorge Unna, empresa que equipó recintos emblemáticos como los teatros de la Paz, Fernando Calderón y Juárez, fusionando tecnología moderna con una estética que definía el prestigio de la burguesía de la época. El texto demuestra que el diseño y la fabricación en serie no sólo transformaron el interior de los edificios, sino que crearon los escenarios necesarios para la vida social y la modernización del país. Por último, el texto hace un llamado a proteger estos bienes muebles como parte del patrimonio industrial.

En séptimo lugar está el artículo de Jesús Nazaret Márquez Soriano, titulado El Banco Agrícola e Hipotecario de México y el sistema de concreto armado Hennebique: ejemplos de modernidad constructiva, examina la revolución técnica que dio la edificación de la arquitectura moderna en la Ciudad de México. El objetivo del autor es demostrar cómo la introducción del sistema de concreto armado Hennebique fue una innovación industrial decisiva para superar los retos del suelo blando de la capital, permitiendo construcciones más estables y espaciosas. El trabajo vincula la ingeniería con la cultura material, destacando que la modernidad porfiriana no fue únicamente una cuestión de estética o fachadas elegantes, sino el resultado de avances tecnológicos y experimentación técnica. Concluye que estos edificios bancarios representan un patrimonio industrial y arquitectónico fundamental, pues son el testimonio físico de la transición de México hacia una imagen cosmopolita y de progreso técnico a principios del siglo XX.

Estos dos autores nos muestran que la industrialización no sólo transformó la producción, sino también la forma de habitar, representar y experimentar la ciudad.

La última parte la conforman trabajos relacionados con los desafíos actuales de la conservación y documentación del patrimonio industrial, así como la labor institucional necesaria para la salvaguarda de este legado.

El penúltimo título que conforma el dossier, La imagen del patrimonio industrial: la arqueología 2.0 aplicada en la fábrica textil La Covadonga de Elizabeth Popocatl Piña, Natalia Solís Sánchez y Cristina Romera Tebar, formula el uso de tecnologías digitales de vanguardia como una solución crítica ante el deterioro del patrimonio físico. El objetivo de las autoras es demostrar que herramientas como la fotogrametría, el escaneo láser y el modelado 3D (BIM) posibilitan crear registros precisos y permanentes de sitios industriales en riesgo, como esta emblemática fábrica poblana. Al abordar el complejo desde la "Arqueología industrial 2.0", el estudio conecta la cultura material con el mundo digital, generando modelos que no sólo conservan la arquitectura, sino que facilitan su análisis y divulgación social. El trabajo finaliza con que, ante la falta de protección legal, el registro digital se vuelve la herramienta definitiva para salvaguardar la memoria histórica y técnica de la industria textil, asegurando que su legado pueda ser estudiado y valorado por las generaciones futuras.

José Gustavo Becerril Montero cierra el dossier con una reflexión institucional sobre la creación del seminario y la red de seminarios, evidenciando la importancia de la colaboración interdisciplinaria para enfrentar los retos del patrimonio industrial, su ensayo titulado El seminario Procesos de Industrialización en México y la red de seminarios: la investigación del patrimonio industrial, 2011-2025 relata la historia y evolución de este espacio académico radicado en el INAH. El texto sintetiza más de una década de esfuerzos para vincular a especialistas, instituciones y sociedad civil en la protección del patrimonio industrial. Este ensayo funciona como un balance de lo logrado y una hoja de ruta para futuras investigaciones en red, consolidando la importancia del seminario como el núcleo intelectual de estos estudios en México.

Este dossier presenta una lectura de la industrialización como un proceso que se materializa en territorios, objetos, arquitecturas y memorias. Del arroyo a la presa, del molino a la turbina, de la patente al modelo digital, los trabajos aquí reunidos muestran que la industrialización no es tan sólo pasado histórico, sino patrimonio vivo.

Así, Del proceso al objeto, del objeto al patrimonio no es únicamente un eje temático, sino una invitación a comprender la cultura material como documento histórico, como herramienta de análisis y como fundamento de una identidad patrimonial que debe ser reconocida, protegida y transmitida.

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